156 Niveles de relación. Las culpas

Estamos sentados en n banco de El Retiro. Es una tarde calurosa de finales de julio y el parque está de un verde brillante. En la misma avenida hay otro banco donde un hombre, doblado sobre sí mismo y con los dedos hundidos en el pelo parece arrepentirse de la vida. Joaquina observa al desconocido con infinito amor en sus ojos.

Joaquina: Existe un solo nivel de relación que es el YO SOY que siente y se proyecta. Debido a las dificultades de conciencia personal, el sentimiento de esa búsqueda y su proyección hacia el exterior, parece que vivimos en un mundo conflictuado y roto en Yo soy / Yo siento / Yo me proyecto, que en la mayoría de los casos están tan separados que ni se reconocen.

Jon: ¿Podrías definir cada uno de los términos?

Joaquina: Llamo “Yo soy” al mundo inconsciente por la dificultad que tenemos de definirnos y concretarnos en un ser Uno que se siente y se proyecta a sí mismo ocultando todo ello en una dificultad que voy a llamar Culpa Inconsciente. El “Yo siento” nace de la relación habida con nuestros padres, pareciendo que ese sentimiento de interacción es lo consistente y lo real y desdibujándose nuestra capacidad de emitir nuestro propio Yo para vivir lo que decimos que ellos nos hacen sentir. Así nace lo que llamo Culpa Consciente, un mundo emocional donde el Yo Siento se oculta en la calificación o descalificación de nuestros padres y que ha constituido nuestra realidad emocional aparente. Por último, el “Yo me proyecto” debería surgir de un Yo Soy y un Yo Siento puros, pero en el mundo proyectado lo único que origina es lo que he llamado Iceberg de la Culpa, donde el manejo del mundo material está sometido a las dificultades que ha representado el Yo Soy y el Yo Siento. Aquí ubicaríamos las relaciones de pareja empezando por las de nuestros hermanos y la venganza hacia ellos ante la imposibilidad de una proyección sin cargas y un acercamiento donde nuestro Yo presente viva vacío de rencores y recuerdos.

Jon: Entonces, si me permites resumir lo que he entendido, la culpa inconsciente se forma en la relación con el Ti mismo en el plano mental, emocional y físico. La culpa inconsciente se forma en la relación con nuestros padres (mundo emocional) en el plano mental, emocional y físico. Y el iceberg de la culpa es el mundo proyectado, y se forma en la relación con los demás desde la no purificación de la culpa consciente. Lo forma el mundo substancial o material en el mental, emocional y físico.

Joaquina: Así es.

Jon: Me resulta curioso que utilices la palabra culpa, ya que tiene muchas connotaciones religiosas de Dios castigador y ruptura de reglas…

Joaquina: Como yo lo veo, la culpa es el estigma de la separación. Es la sensación de disconformidad permanente en la que vivimos por nuestro continuo deseo de defender un espacio que nace ante la sensación de no unión. Una sensación que desde el Yo Soy hasta el Yo me Proyecto pasando por el Yo Siento es vinculante y reconocida en cada uno de nuestros movimientos.

Jon: ¿Puedes profundizar un poco más en cómo nacen cada una de ellas?

Joaquina: La culpa inconsciente nace cuando, al profundizar en nosotros, observamos algo que nos desagrada y en lugar de modificarlo buscamos un culpable fuera de nosotros pareciendo que liberamos el Yo Soy de esta tara no asumida. Es un Yo Soy marginal que necesita vengarse por el miedo a esa introspección que es tan costosa y a la que nos negamos, con una pretensión no conseguida de eludir nuestras responsabilidades de ser.

Jon: Sumergidos en el mundo de la culpa realmente no somos.

Joaquina: Así es, y sentimos que realmente los hacedores de nuestro Yo Soy son nuestros padres a los que culpabilizamos de todos nuestros sentimientos y del resultado de estos. Hemos formado una culpa consciente que verbalizamos reiteradamente haciendo asertivo que debemos castigar a esos creadores de nuestro mal, de los que nos vengamos una y otra vez. Esta visión es insoportable en la que realmente notamos que hay un mundo de conexión con nuestro Yo profundo, por lo que precisamos lanzar fuera, hacia el mundo desconocido una imagen que capte al ingenuo y futuro castigado por nuestras culpas no asumidas. Proyectados en la materia, iceberg de la culpa, participamos del mundo de lo concreto queriendo alejarnos de los sentimientos y de nuestra propia realidad en costosas y dudosas resoluciones de encuentros y desencuentros con los que por lejanía sentimos como más débiles y menos representativos de nuestro yo.

Jon: Me parece que estos 3 niveles de culpa tienen lugar de una forma simultánea y demasiado breve para poder pararse y ser drenados con claridad. Creo que la mayor parte del tiempo permanecemos en ese mundo proyectado que has llamado iceberg de la culpa, donde nuestra proyección es ocultada entre las proyecciones e irrealidades que nos rodean. Es como si miles de culpables se enzarzaran en un baile incansable del que difícilmente podemos salir.

Joaquina: La venganza, la lucha por el poder y un sinfín de cosas no concretas a priori, alojan en nuestros cuerpos el sello de caducidad y de muerte. En la proyección nace la enfermedad, que es el resultado de la venganza producida a los que nos rodean, los que hemos señalado como culpables y repetidores de las experiencias vividas en nuestra infancia que no han sido superadas por el perdón y la aceptación del Yo Soy.

Jon: Resumiendo de nuevo para que me queden cristalinos los conceptos. La culpa inconsciente nos habla de un Yo Soy para sumergirnos en el mundo causal y de responsabilidad con nosotros mismos. Ese mundo de responsabilidad que hoy debemos asumir sin más dilación: Yo Soy, Yo Siento y Yo me Proyecto en Mí mismo y desde ahí, crezco. La culpa consciente nace de esa necesidad de culpabilizar, en la interacción de nuestros sentimientos, a nuestros padres. Cuando nuestro Yo Soy entra en conflicto con otro que decimos nos enseñó, aparece el “yo siento que tú no me dejas ser, que tú me marcas y me indicas lo que no está dentro de mí”. Y el iceberg de la culpa nace de esa necesidad de proyección, de aceptación, de engaño, donde queremos dirigir todo nuestro potencial para obtener algo tangible y que nos dé poder. 

Joaquina: Un potencial que se encuentra en los que por ser desconocidos nos parecen válidos para camuflar una realidad nuestra. Esta extensión tiene como resultado un no Amor porque en el Yo siento no se produjo el perdón. He dividido estos tres niveles en su comportamiento a través de seis aspectos, que son: Cuerpo Físico, Sociedad, Casa, Trabajo, Sexo y Dinero.

Jon: ¿Para qué?

Joaquina: Tenemos que mirar cuál de ellos está teniendo primacía en nosotros ante la vida, ver qué tenemos que hacer con ello y cómo lo vamos a desarrollar. Para ello hay que hacerse una serie de preguntas: ¿Qué es lo que rige tu vida a la hora de relacionarte con los demás y a la hora de hacerlo contigo mismo? ¿Que es a lo que le doy valor? ¿Por qué dejo de funcionar en todas las demás cosas por ella? Ten en cuenta que todos estamos en todos los sitios y todos pasamos por las mismas cosas.  El trabajo personal y el avance en él es el que nos va definiendo lo que hemos dejado y lo que nos queda por lograr. 

Jon: Entonces, ¿todos tenemos que superarlo todo?

Joaquina: Sí, no importa cuándo, lo importante es que lo acabares superando y venciendo hasta llegar a tu meta. Los tres niveles de conciencia viven dentro de nosotros, solamente que decidimos experimentar uno con mucha mas fuerza para hacer nuestro trabajo. El nivel de nosotros mismos le llamaríamos Razón, el nivel de nuestros padres le llamaríamos Sentimientos, y el nivel de nuestra pareja sería la materia, mundo físico proyectado.  Hemos acabado y llegado a la meta cuando vemos el mundo que nos rodea en el Yo soy, que es el Amor, después de haber vencido el Yo siento a través del perdón.

Jon: Empezando de abajo hacia arriba, y dado que has mencionado una clasificación en 6 niveles, ¿Cómo podría trabajar el iceberg de la culpa?

Joaquina: Buscando el desapego en todas las cosas materiales.

  • Cuerpo físico: Liberándote de cualquier sensación de dolor y dependencia alimentaria, para respetar el cuerpo y sus manifestaciones mecánico / físico / químicas.
  • Sociedad: Aceptar el crecimiento en una Unidad donde todos forman parte de una meta común respetando las obligaciones y sabiendo disfrutar de los derechos.
  • Trabajo: Amar todo lo que se está haciendo en el momento desde el respeto y aprendizaje para poder elegir aquel que nos llene. Tenemos que conseguir sentirnos plenos, felices y creativos en él.
  • Casa: Lugar de paz donde el mundo afectivo se expande para salir al exterior llenos de alegría y deseos de participar.
  • Dinero: Respetar su poder energético, dejando de menospreciarlo o supervalorarlo y aprendiendo su manejo. Debemos gastar, ahorrar y siempre intentar moverlo. Es decir, debemos dejarle fluir en el presente teniendo en cuenta el futuro
  • Sexo: Buscar la integridad personal y vivir dentro de ella.

Jon: Y me imagino que siempre deben coincidir el pensamiento (mente) con la palabra (emoción) y con la acción (cuerpo)

Joaquina: La culpa consciente (valoración personal) es la dificultad que tenemos para relacionarnos con los demás. La percibimos desde nuestros padres y la proyectamos en nuestras parejas posteriores. Para trabajarla debemos eliminar los complejos (superioridad e inferioridad). Hacer un reconocimiento de la vivencia presente evitando los mensajes del pasado. Solo podemos nutrir nuestras relaciones cuando somos capaces de mirar nuestra vivencia con nuestros padres de una forma clara y transparente. Para ello, es necesario vaciarse de contenido de este rencor primario para enfrentarse a la dificultad que el ego aporta a los encuentros. Esto nos llevará a la aceptación de la pareja y las responsabilidades que aporta. Por último, aceptación del crecimiento personal, apertura a la comunicación y compartir

Jon: Y nos queda la culpa inconsciente, nuestro trabajo personal.

Joaquina: Aquello que tenemos que vencer para poder darnos libre y auténticamente a la Unidad. La observación de nuestra infancia, aquellas cosas que más nos afectaban y que transformadas en conscientes nos darán una pauta de cuál y cómo es esta culpa. Se vence desde la tolerancia máxima en la aceptación del Sí mismo.

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