89 ¿Qué es un valor?

Quitando los grandes gurús espirituales, hay un pequeño puñado de personas a las que admira Joaquina: Michael Schumacher, Michael Jackson, Steve Jobs, Adele, Usain Bolt… En todos hay algo que trasciende su destreza profesional y su talento innato. Hay un valor llevado a su máximo exponente… su valor diferencial.

Jon: ¿Qué es un valor?

Joaquina: Un valor es la herramienta de crecimiento personal más impresionante que existe en el mundo. El ser humano tiene una tendencia a pensar que tiene muchas cosas pequeñas, ninguna cosa grande, y muchas cosas grandes que no valen para nada.

Jon: ¿Y eso?

Joaquina: Si te tomas a ti mismo y todas tus cualidades, puedes ver que eres una persona con valores… pero no es eso lo que te hace grande. Todos tenemos valores. Todos. Lo que necesitamos es tomar una decisión, y esta es una decisión muy fuerte. Hay una diferencia muy grande entre ser un número entre millones de números, o ser un número único entre millones de números.

Jon: Pero habrá muchas personas que tengan ese mismo valor.

Joaquina: No importa si hay muchas personas que tengan ese mismo valor, lo importante es que cuando sientas dentro tu valor se multiplique por mil y te hace sentir fuerte, sólido, único. Notas que tu cuerpo es capaz de soportar la presión de la gravedad. Nosotros hemos nacido en este mundo con una presión importante que es la presión de la gravedad que es la que hace que estemos sujetos al suelo. Sin embargo, no estamos tan anclados como parece. Cuando tu creencia hacia ti es dispersa, se disgrega en muchas cualidades, pero no se hace sólida, tu cuerpo lo traslada con poca firmeza y dudosa estructura. Es una gravedad que, en realidad no está controlada. Pero cuando sientes el estímulo de tu gran valor la energía de la gravedad entra abiertamente por tu sistema y, aunque te quieran tirar, no pueden.

Jon: Si no me equivoco, no estás hablando metafóricamente, sino de la fuerza de gravedad literal, la de Newton y la manzana.

Joaquina: Leonardo Da Vinci nos explicó la perfección del ser humano afirmando que el hombre perfecto está cortado en todas sus formas por la gravedad manteniéndole en un equilibrio que le permite estar en su eje. Nos tenemos que plantear que cuando estamos trabajando para múltiples valores, que es verdad que los tenemos, en realidad la gravedad no se hace fuerte dentro de nosotros y no nos permite un equilibrio profundo del interior. Pero cuando encontramos nuestro valor, ese valor que realmente nadie nos puede hacer dudar de él, aunque lo tengamos débil en este momento, el sistema empieza a hacer que todo nuestro cuerpo se reconozca en sí mismo: las células trabajan para ese valor, el sistema trabaja para ese valor y, a partir de ahí, empezamos a entrenar el valor permanentemente.

Jon: Y de ahí que haya una gran diferencia entre entrenar quince valores, que es inviable, a cuando entrenas uno.

Joaquina: Cuando entrenas uno los que están en segunda línea se fortalecen, los que están en tercera, se fortalecen… y acabamos consiguiendo que todos los valores se fortalezcan porque el sistema está trabajando para ti. Hay un 5% de seres humanos en el mundo que creen en lo que estoy diciendo, y un 95% que creen que es mejor tener mucho de pocas cosas que tener mucho de una sola cosa.

Jon: Parece lógico pensar que cuando una persona es especialista en algo, tiene mucho más éxito que cuando es especialista en mucho.

Joaquina: Porque la persona está fortaleciendo esa cualidad todo el tiempo: deportistas, economistas… tienen una cualidad que es la que potencian y es la que ponen al servicio. Ahora debes hacer el ejercicio de encontrar todas las pequeñas cosas que están ahí y te hacen, entre todas, sentirte que eres valioso, para elegir una cosa de esas ideas y sentir que nadie te lo puede quitar de tu mente.

Jon: Lo que yo veo en muchos cursos es que las personas tienen ya una edad. ¿Cómo es posible que no tengan identificado su valor?

Joaquina: Pues no tenemos identificado el valor, porque el valor es el que nos hace “tomar la pastilla roja”. El valor es el que nos hace hacer una transformación. Cuando lo detectamos, ya no nos podemos escapar. Te propongo el siguiente ejercicio: Escribe 5 o 6 valores que sepas que tienes. Son una palabra, no una frase. Son cosas que compruebas todos los días. Para hacerlo bien, elimina la crítica de la cabeza. Cuando lo tengas, tacha el valor que no está continuamente. Cuando estás bien, los valores se van centrando y ya no son tantos. Son uno o dos. Si estás normal, tendrás 4, 5 ó 6. Pero cuando estás bien, afloran 1 o 2. Los genios tienen muchas cualidades, pero cuando están actuando en su máximo esplendor se quedan 1 o 2. Los que son menos genios tienen 3 ó 4. Y los que no son nada, tienen 16, porque no tienen la capacidad de estar bien. Cuando estás bien, tienes 1, tienes 2…. Y te das cuenta de que 1 es la que hace que estés brillando y los otros bailen a tu alrededor. Estás centrado en lo que es realmente importante.

Jon: Es decir, cuando estás totalmente en tu poder y en tu cualidad más importante, las demás no se ven. ¿Hay alguna otra forma de ser consciente de ese valor si todavía no lo vemos claramente?

Joaquina. Hay un ejercicio con fotografías. Ejercicio fotografías: busca la fotografía en la que mejor te ves. Verás como aparecen cosas que no aparecen en las otras. ¿Qué tiene esta foto? ¿Qué hay en ella que te atrae?

Jon. Lo haré cuando llegue a casa. ¿Se pueden ver entonces en nuestra comunicación no verbal?

Joaquina: La Comunicación No Verbal es la que nos hace ver el valor de las personas. No las palabras, y ni siquiera los gestos. Piensa en la persona que más quieres en este mundo. Vete a un momento en el que el amor se está desbordando hacia esa persona y verás como percibes esa cualidad en la persona. Pues hacia nosotros pasa lo mismo: al detectar lo que te hace desbordar de amor hacia ti, distingues claramente el valor.

Jon: Me he quedado dando vueltas a eso de la gravedad que has mencionado antes. ¿De dónde viene esa aceptación de la gravedad?

Joaquina: Un niño pequeñito, cuando nace, lo primero que tiene que aprender es a reptar porque su cuerpo no podría soportar la gravedad. Como no la puede soportar, la presión está sobre todo su cuerpo. Cuando empieza a gatear, tampoco la soporta, entonces lo que hace es que gatea y descansa. Ya empieza a notar la gravedad más porque se está separando del suelo.  Pero cuando el niño se pone de pie, si al incorporarse le ayudamos o se agarra a una silla, como no ha medido la gravedad, su cabezota le lleva. Debemos ponerle en un sitio en el que no tenga nada, únicamente el suelo y la pared para que, cuando llegue a la pared se suba a ella y, al comprobar que su cabeza pesa, rápidamente se tire al suelo. Porque se da cuenta de que no soporta la gravedad que está llegando precisamente porque no tiene poder, no tiene confianza, porque sabe que no es. Pero cuando el niño llega a la pared, se suelta y nota que está recto, inmediatamente vemos su cara de felicidad y comienza a caminar firme. Ese es el momento en el que él ha sentido que tiene poder, que tiene confianza en sí mismo.

Jon: Sin embargo, muchos padres ponen a sus hijos de pie y les ayudan a caminar…

Joaquina: Cuando cogemos al niño, y le llevamos, y le subimos, y le ponemos de pie, pero le sujetamos, no estamos dejando que la gravedad entre con su capacidad. Entra con la tuya, pero no con la de él. Entonces el niño, siente continuamente fragilidad y tarda mucho en andar de una manera absolutamente firme. Sin embargo, cuando le llega la gravedad y muestra en sus comportamientos el “yo puedo” gana una fuerza que puedes ver claramente en todo su cuerpo.

Vamos a hacer el camino de la vida, y necesitamos una herramienta que sea perfecta para ese camino. Ese camino lo vamos a hacer y lo haremos comprobando que nuestro valor es de verdad.

 

88 La pareja eterna

Leo una cita de Sam Keen que comparto inmediatamente con Joaquina. “Aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando llegamos a ver de manera perfecta a una persona imperfecta”.

 Jon: Joaquina, sé que no eres de hablar mucho de tu vida, sin embargo, también sé que mucha de tu sabiduría y de tus aprendizajes vienen de la observación de tus padres. ¿Eran una pareja perfecta? Al final todas las relaciones interpersonales están unidas a una misma necesidad: Que sean longevas y positivas para todas las partes. ¿Qué hace que no nos preparemos para una de las cuestiones más arriesgadas de nuestra vida, que no es otra que la elección de pareja?

 Joaquina: Nuestra vida amorosa y de pareja tiene un sentido específico cuando procede de un conocimiento y gestión emocional que reduzca el miedo a no ser queridos, o a ser demasiado buscados, o a cualquier otra cosa que nos repliegue y nos aleje de lo que más queremos, como es estar acompañados, seguir unos pasos acompasados, y sentir que la vida del otro y la nuestra tienen muchas cosas en común. La soledad es imposible. Puede ser muy anhelada a veces, odiada y repudiada otras, pero sea como fuere todos nosotros llevamos en nuestro ADN la necesidad de vivir al lado de otros.

Jon: Entonces por que hay tantas dificultades para vivir juntos, permanecer fieles, sentir que somos parte de una gran estructura familiar…

Joaquina: Te invito a que reflexiones sobre estas tres cuestiones: ¿Qué sería de tu vida si tuvieras una pareja para siempre? ¿Qué pasaría en tu vida si nunca encontraras pareja? ¿Qué diferente es tu vida cuando estás con o sin pareja?

Jon: Suenan a preguntas retóricas.

Joaquina: Llevo más de 25 años trabajando con personas. Pequeñas, adultas y ancianas. Inteligentes, torpes, alegres o tristes… Sea cual sea la condición de las personas con las que he trabajado he observado que toda su vida gira alrededor del trabajo y las relaciones. Cuando somos pequeños la relación con nuestros padres o familia y cuando somos mayores la universidad, las relaciones de pareja, los amores y desamores. Nuestra mente es monotemática y con muchos deseos de cubrir las necesidades más básicas adornadas de bienestar y gozo. En este tiempo he visto romperse cientos de parejas a la vez que se han formado para volver a destruirse. Pocas se mantienen con ilusión y aquellas que lo hacen, siendo un ejemplo por el respeto, no lo son tanto por la ilusión y la pasión. De todas estas historias hay niños sufrientes y cierto desorden emocional en todo el sistema relacional. La mayoría de los fracasos han tenido que ver con repeticiones de comportamiento familiar. Actitudes que nos resultaron muy desagradables o poco constructivas las hemos repetido una y otra vez sin comprensión ni respeto.

Jon: ¿Por qué sucede esto?

Joaquina: Una de las bases por las que sucede todo esto es porque las personas comenzamos las relaciones antes de tiempo. Cuando conocemos por primera vez a una persona y nos enamoramos nos suele cegar la euforia del momento. Si imaginásemos que podemos situar la ilusión que sentimos por esa persona en una escalera del uno al diez, deberíamos situarla en el primer escalón ya que comenzamos con un profundo desconocimiento sobre el otro. En lugar de esto, solemos colocar la ilusión arriba del todo, en el escalón número diez. Empezamos muy alto y así es lógico que lo único que podamos hacer es bajar. El día en el que ese otro no te ha devuelto la llamada cuando tú esperabas, comienza una descalificación por tu parte a la relación. Y es que, en verdad, situaste la ilusión muy arriba cuando en realidad desconocías a esa persona en su mayoría. Si por el contrario nos encargamos de situar la ilusión y la euforia en el primer escalón, solo podrá subir y subir.

Jon: Volviendo a mi primera pregunta, ¿me puedes contar cómo lo hicieron tus padres? ¿Fueron felices? ¿Qué aprendiste de ellos?

Joaquina: Mi padre se enamoró de una mujer, vivió y murió totalmente enamorado de ella. Muchas veces me pregunté que le motivó este estado tan onírico. Aquella mujer me resultaba anodina y nada estimulante para un amor tan apasionado. Sin embargo, un día, caminando por la playa de Gijón me explicaba que él se enamoró de ella después de una ristra de mujeres que habían pasado por su vida. No sé si fue una exageración, pero creo recordar el número diecinueve. Todas esas mujeres no habían dejado huella en él. Sin embargo, cuando encontró aquella mujer flaca, de pelo negro y labios gordezuelos pintados de rojo, algo muy intenso inundó de calor todo su ser. Todavía recordaba aquella sensación atravesándole el alma.

Su última pareja, de la que comentó estuvo muy ilusionado, le estimulaba y acercaba a una pasión intensa que no había sentido por ninguna otra mujer antes. Era una mujer elegante, muy bien vestida, con aspecto inmaculado. Una imagen que a él se le hacía perfecta. Reconocía que algo de todo aquello provocaba en él ciertas dudas que quiso corroborar. Sentía una necesidad de comprometerse. Estaba próximo a los veinte años y parecía que aquella relación le abocaba a algo serio.

Un día fue a buscarla a su casa sin previo aviso. Le abrió la puerta una mujer en bata, con el pelo lleno de rulos y un aspecto bastante dejado. En un primer momento no la reconoció y sólo la cara de sorpresa le puso sobre aviso de que aquella mujer era la misma que le había estado provocando un cúmulo de sentimientos tan intensos. Se dio la vuelta. No quiso escuchar sus balbuceos explicando el por qué de aquella situación.

Mi padre buscaba autenticidad. Alguien en quien confiar. Que estuviera donde estuviera, pasara lo que pasara siempre la encontrara en las mejores condiciones físicas, emocionales o mentales. Alguien que su aportación de valor fuera en crecimiento y no importara el tiempo.

Así me enseñó la receta para amar y seguir amando.

Retornó a su pareja actual. Aquella mujer morena, flaca y honesta había crecido y con ello algunas desavenencias y tensiones. Mi padre debió comprender que mi gesto no auguraba nada bueno y que mis creencias sobre la perfección con su pareja no eran tan positivas como su verbo presagiaba.

Rompiendo mis pensamientos me dijo que ella era igual de maravillosa que cuando la había conocido, pero que él no había realizado los cambios que eran necesarios para que aquella relación fuera mucho más exitosa. Su amor por ella era idéntico, quizá su cambio era lo que había fallado y sus exigencias surgían de buscar fuera de si lo que sólo él podía darse.

Siguió hablando mientras mis pensamientos iban buscando momentos que pudieran ratificar aquello que me decía. Ciertamente ella se entregaba plenamente, su dedicación a él seguía siendo de una calidad indiscutible. Era auténtica. Lo que para él era importante, y seguía llenando la casa. Sólo existía él para ella. Sus cuidados, su entrega, su calidad humana estaban allí día tras día.

Él era el rey y nadie le quitaba el sitio. Habían pasado algunos años desde que se habían conocido. Habían tenido muchos problemas y mucho dolor, sin embargo, ella seguía mirándole con admiración y respeto, mientras que para él sólo existía ella, y su amor lo demostraba de aquella manera egoísta que muchas personas tienen.

Cada instante que estuve con él me iba explicando como era el amor. Me decía que una de las cosas más maravillosas que nos daba la vida es que nunca te podías cansar de una persona. Me explicaba: Con tu vivir de cada día vas aprendiendo algo, eso hace que cada día tú seas diferente y las personas que tienes alrededor también lo sean. Y si la persona con la que compartes tu vida también es diferente en todo momento estás estimulado a quererla y a estar con ella siempre.

Me explicó bajando su voz que el secreto es poner las expectativas en tu cambio y en tu progreso, no en que el otro cambie algo que ni siquiera piensa que tiene que cambiar.

Si eres honesto en la elección, y la respetas, sólo puedes ganar cada día.

87 Concreción y persuasión

Acabo de terminar de ver uno de esos videos de Youtube donde una persona habla con pasión y desparpajo de algún viaje que ha realizado. Me maravilla la forma de comunicar desenfadada y carismática. Son cerca de las nueve y media de la noche y recojo a Joaquina para irnos a cenar (su deporte favorito).

Jon: He visto un video de un joven mexicano hablando apasionadamente de Cozumel. Me pareció, además de carismático y apasionado muy inteligente en sus observaciones y en la forma en la que se expresaba.

Joaquina: Para decir lo que queremos decir no hay que ser inteligentes, lo que hay que tener es decisión y la capacidad de ir a la tarea. Toda persona que sabe ir a la tarea es una persona concreta.  Esta persona puede ser nada inteligente, puede ser alguien que no ha leído ni escrito en su vida, y sin embargo tiene una capacidad intelectual innata y no desarrollada, y si tiene la capacidad de decir qué quiere, a quién se lo quiere decir, qué es lo que le ha hecho elegir eso que está diciendo en un instante. Por otro lado, hay personas muy instruidas que tienen una gran dificultad para ser concretos, porque divagan en un mundo de expectativas miles.

Jon: Vale, estás hablando de ser concreto, y no tanto de ser buen comunicador. Sí, a mí a veces me cuesta ser concreto porque quiero hilar toda la información que tengo y acaba siendo todo un poco denso.

Joaquina: La decisión exige decidir algo contra algo, pues en la concreción quién no sabe decir rápido tiene un problema. La concreción lo que hace es que has empezado un camino en el que no puedes ir hacia atrás.

Jon: Parece curioso que la concreción vaya un poco en contra de la profundidad del contenido o de cuán interesante es.

Joaquina: La concreción nace en el cerebro reptil porque es la defensa. El cerebro reptil que está enfocado a la tarea sabe que un minuto es su muerte, así que el tiempo lo emplea desde la eficacia. Hay que hacer de forma inmediata la adaptación en el tiempo.

Jon: ¿Por qué es importante? Tampoco hay tanta prisa en decir las cosas ¿no?

Joaquina: Lo importante es que a veces hay necesidad de ser personas enfocadas a la tarea a la hora de comunicarnos, hay personas que nunca van a ser totalmente concretas.

Jon: ¿Qué diferencia hay entre persuasión y comunicación?

 Joaquina: Debes saber lo que quieres conseguir con la comunicación. Si lo que quieres es ganar confianza, lo primero que tienes que tener es la concreción. Si lo que quieres ganar es al otro, que te quiera y te acepte, la concreción es menos importante y más importante es la persuasión. Debes darte cuenta del poder de la persuasión, y de la importancia de la concreción.

Jon: Es como si la persuasión me llevara a algún sitio, y la concreción me pone en el camino.

Joaquina: Esta es la diferencia, si nosotros queremos ir a un sitio, decimos a la persona a dónde vamos a ir y luego ya en el camino la entretenemos, pero si no ha habido concreción puede ser manipulación.

Jon: Salió la palabra que siempre aparece cuando se habla de comunicación.

Joaquina: Esta es la gran diferencia entre persuasión y manipulación. Si ha habido una concreción previa, la persona nunca sentirá que es manipulada. Si no ha habido concreción, la persona va a pensar que ha sido manipulada.

Jon: Es decir, que cuando quiera hablar y llevar a una persona a un término y quiera hacer realmente un trabajo de comunicación excelente, lo que va a ser importantísimo es que me de cuenta de que esa concreción, en mayor o menor medida, va a hacer que camine directamente. Por ejemplo, si nada más levantarme a hablar digo “yo voy a hablar “, ya me estoy dando tiempo para ver qué voy a decir. La persona ya sabe qué voy a hablar. Lo bueno sería levantarme y empezar a hablar directamente, y no decir: “voy a hablar”

Joaquina: La parte más importante de la concreción es que el otro es un mero receptor de tu información, no es participativo de la información, no estás diciéndole de qué vas a hablar para que participe en un estado de opinión, si no que le vas a decir yo voy a hablar de esto y esto es lo que voy a decir. Cuando convocas una reunión vas a hablar de lo que tú quieres, si no lo tienes claro, acabarás hablando de lo que quiere cualquiera.

Jon: Veo que mi concreción está reñida con la impaciencia.

Joaquina: Una persona concreta lo que puede tener es miedo al compromiso de lo que va a decir, pero nunca es impaciente sobre lo que va a decir.

Jon: ¿Miedo?

Joaquina: El miedo tiene que ver con una paralización o cambio de decisión para no comprometerte con algo. Una persona concreta es alguien totalmente comprometido, porque cuando ya ha dicho algo, ya no puede retractarse. Un concreto jamás haría un juicio de valor, ya que tiende a la información y no al análisis. En la concreción lo que haces es posicionarte en lo que quieres decir.

Jon: Y habrá pistas de comunicación no verbal para ver a las personas concretas, mas allá de las palabras.

Joaquina: Si una persona antes de empezar a hablar carraspea sabemos que se compromete mucho con lo que dice, y que casi seguro es una persona muy apasionada. Cuando una persona antes de hablar necesita habilitar su garganta, quiere decir que su garganta, por la pasión que pone en lo que dice, la tiene debilitada. Es importante cuando te comuniques, fijarte en cuanto de firme es tu esqueleto. Primero los pies. Si están bien colocados, firmes y mirando hacia delante, es que tienes muy buena posición del esqueleto básico. Luego hay que posicionar las rodillas y por último las caderas deben estar firmes. Nosotros no hablamos con la palabra, es el sistema de nuestro cuerpo el que nos permite hablar. Es el que hace todo el ejercicio de que la voz se proyecte, de que sea divertido, de que la mente esté abierta… todas las limitaciones las tenemos en nuestra estructura primeramente física.

Jon: La persuasión, sería el siguiente paso, cuando sí vemos a la persona que tenemos delante.

Joaquina: La persuasión quiere un cambio de actitud. Lo que quieras generar va a estar vinculado a tu prestigio como comunicador, y ahí está la imagen corporal, voz, movimiento, cadencia… todas las cosas emocionales se van a tener en cuenta. Persuasión es lograr un cambio de actitud en el oyente, y el cambio de actitud tiene que ser de máxima escucha, porque el persuasivo busca convencer.

Jon: Entonces, la diferencia entre concreción y persuasión es que la persuasión tiene una argumentación mucho más dilatada, porque lo que vas buscando es atraer la atención, y en esta argumentación más dilatada tienen que aparecer o las fuentes, o ser tú una fuente muy creíble.

Joaquina: A diferencia de la concreción, en la persuasión tienes que ver a quién se lo dices, no qué dices. Es importante el contexto, y también muy importante como empleo mis recursos sensitivos, cómo los tengo en cuenta para hablar con las personas.

Jon: ¿Te refieres a los cinco sentidos?

Joaquina: Sí, todos intervienen: Dónde nos tocamos está provocando en el otro una sensación, el tacto habla de qué quieres que el otro sienta por ti. Por ejemplo, si al empezar a hablar empiezas a acariciarte, es que te estas reconfortando porque lo estás pasando regular. A dónde miras, cómo miro, a quién miras, como me miran. Si te tapas los ojos, habla de no quieres ver. Evadir los ojos, es para recordar, dejas de mirar porque no te acuerdas y vas hacia ti. La boca: empiezas a salivar porque tu conversación te da un sabor grato o ingrato, según lo que estés diciendo. El exceso de saliva habla de inquietud.  ¿Cómo saben tus palabras?

Jon: Lo preguntaré. ¿Alguna cosa más de comunicación no verbal?

Joaquina: En persuasión es vital el movimiento de las manos, y el movimiento del cuerpo. En ningún caso hay que echarse hacía atrás, porque se borra el espacio comunicativo. Al contrario, cuando te encuentras mal adelanta un paso: “aquí estoy yo” para posicionarte y poder aguantar. El movimiento de persuasión es circular, es suave, nunca es rígido. Si te pones rígido la persona pasa a la concreción. La persuasión es el tempo suave, la voz delicada, todo fluye, porque vas a pasar al punto de que quieres que la persona haga algo. Hay tres movimientos en el mundo de la persuasión. Primero: Soy persuasivo porque soy simpático y empleo elementos de mi simpatía. Segundo: Soy persuasivo porque soy empática, y sé lo que necesita, y se lo doy. Tercero: Soy empático. La empatía que debe ser utilizada por las personas que no son capaces de ser emotivos. Quiere decir que se utilizan argumentos del propio pensamiento para ponerse en el otro sin desbordarse. Entiendo lo que le pasa ahora mismo a la otra persona, pero como no soy capaz de ponerme en sus zapatos, busco en mis recursos, en mi cerebro, y desde ahí estoy empático. Es la solución para las personas que se desbordan o que no son capaces de sentir. Al utilizar la empatía para ponerse en el lugar del otro la persona se relaja y no está a la tarea todo el rato.

Ya en el restaurante, detenemos la conversación para mirar la carta con curiosidad. Espero que venga el metre a hablar con nosotros para saber si he aprendido a distinguir una persona concreta de una persuasiva. Camarero concreto, metre persuasivo, como no podía ser de otra forma.

86 El dinero VI

Joaquina: La prosperidad llega cuando el dar y recibir fluyen libremente. Cuanto más circule tu dinero, más contribuirás al bienestar de tu comunidad. A la hora de pagar tus recibos, hazlo con buenos sentimientos de generosidad. Cada vez que tienes dudas, cada vez que te disgusta pagar una factura, cada vez que no crees en tu prosperidad, cierras una de estas corrientes. Cada vez que te desprendes de dinero con amor y alegría, abres un nuevo camino para que el universo te envía dinero. La alegría es importante para aumentar tu prosperidad. Aprende a gastar dinero en cosas que te alegren. Empieza a permitir ya que el dinero te dé alegría.

Jon: Eso incluye los pagos a Hacienda, claro.

Joaquina: Si gastas dinero sin amor ni alegría, te mantendrás fuera del flujo monetario. En la medida en que gastes cada vez más dinero en cosas que te alegran, serán menos las ocasiones en las que lo gastarás por obligación.

Jon: Me he fijado que cuando compras algo siempre vas al último modelo que ha salido. Por ejemplo, el ultimo iPhone… Sé de tu amor por Steve Jobs.

Joaquina: Compra aquello que realmente deseas antes que varios más baratos que, en realidad, ni te gusten. No es el precio lo importante sino tu agrado con los objetos comprados. Rodéate de cosas que amas y con las que te sientes conectado. Los objetos rotos o inútiles desordenan tu energía. Mantén en buen estado las cosas que te rodean, para que haya orden y armonía a tu alrededor. Mantén a tu alrededor sólo las cosas que aprecias y valoras, y ellas te devolverán su energía superior.

Jon: Al final dar y recibir es un acto de agradecimiento…

Joaquina: Empieza a agradecer al universo todo lo que se te ofrece, por pequeño que sea, valora el camino que ya has recorrido y todo lo que ya has conseguido y tus miedos y dudas serán superados. Para crear corrientes de dinero en tu vida, aprende a dar y recibir. No sólo quieres dar sino también recibir. Permitiendo que los demás te den a ti les fortaleces, puesto que les das la oportunidad de demostrar su abundancia. La gente se siente bien cuando te da algo. Si nadie recibiera, nadie podría ofrecer y el flujo de la energía necesaria para crear abundancia se vería obstruido.

Jon: Es decir, cuanto más me permita recibir, más podré dar.

Joaquina: El dar forma parte importante del recibir. El modo que eliges para dar a los demás, será el modo en el que el universo te dará a ti. Si quieres dinero, deberás dar aquellas cosas que te lo traerán. Éstas incluyen tu talento, tus habilidades, tu tiempo y tu energía. Si sientes que te falta abundancia en tu vida, piensa en alguien a quien puedas ofrecer algo. Un ofrecimiento a personas que lo aprecien y pueden hacer uso de tus habilidades, te generará sentimientos maravillosos. Dando, afirmas tu abundancia y te sientes próspero. Dando te haces fuerte. Decídete a hacerlo y verás que el universo también te dará.

Jon: Pero, a veces uno se siente tan carente que ni se le plantea lo de dar.

Joaquina: Las carencias se crean para aprender ciertas lecciones. Si das dinero u otro tipo de ayuda a personas y ves que sus vidas no mejoran, quizá sea el momento de volver a plantearte tu ayuda. Ayudándoles a entrar en contacto con su fuerza interna o o enseñándoles técnicas para resolver sus problemas, les ayudarás más que dándoles dinero. Ayúdales a descubrir cómo solucionar sus problemas. Si conoces a personas con necesidades económicas y te sientes obligado a ayudarles, recuerda que estás afirmando su debilidad. En su interior, tienen la misma capacidad de crear abundancia que tú.

Jon: Según lo que me estás diciendo, el dinero llega cuando piensas más en lo que ofreces al mundo que en lo que tu trabajo te puede aportar a ti.

Joaquina: Tu voluntad de dar lo mejor de ti, es el mayor regalo que puedes hacer. Creas dinero cuando empleas tus talentos y aptitudes especiales y cuando das lo mejor de ti en todo lo que haces. Las vidas de las personas que ayudan a los demás como mejor puedan, están llenas de alegría y abundancia. Servir significa ponerte en el lugar del otro y darle lo máximo que puedas. El servicio consiste en dar a los demás lo mejor de ti.

85 El dinero (V)

Joaquina: El trabajo que tienes ahora y las aptitudes que empleas en él eran apropiados para cumplir tus objetivos originales. Si ahora pides más, si piensas de manera más amplia y sustanciosa, necesitarás un nuevo vehículo que te conduzca hacia tu nuevo objetivo. Considera que has tenido éxito; te estás preparando para un nuevo salto hacia delante. Si tu camino se te hace difícil, si seguirlo significa una lucha ardua, revisa tus actos. Si un camino te plantea dificultades, hay otro al que puedes seguir y que te aportará más vitalidad y abundancia que el actual.

Jon: Estoy de acuerdo, hasta los mejores planes deben ser revisados constantemente. Comprobaré si mis imágenes están alineadas con mis indicaciones internas y con la dirección que sigue la humanidad.

Joaquina: Cuando hayas creado algo, tendrás que aprender a dejar que crezca y evolucione. Tendrás que correr riesgos, ensayar nuevas actividades y mantenerte en contacto con tu energía. Cuando ya no disfrutas de lo que haces, es señal de que algo nuevo hace falta. La creación de la obra de tu vida se consigue llevando a cabo aquellas acciones que te ayuden a llegar a tu meta. Aprende a abrazar las dificultades con amor en vez de evitarlas. Cuando haces cosas que implican un esfuerzo, las recompensas son grandes. Sitúate en un nivel de riesgo que te sea cómodo e intenta elevarlo un poco. El camino de la alegría es fortalecer tu voluntad de arriesgar como medio para atraer más cosas hacia ti.

Jon: Está en la naturaleza de toda forma de vida avanzar y ser vital. Hay personas que crean continuamente nuevas vidas y ocupaciones que reforzarán su vitalidad. Sin embargo, otras no introducen cambios hasta que no experimentan insatisfacción o ansiedad.

Joaquina: Si perteneces a esta última categoría, tu alma creará cada vez más problemas, incomodidades y resistencias internas hacia tu trabajo o situación actual hasta llamar tu atención a la necesidad de cambios. El desafío es amar lo que dejas atrás en vez de rechazarlo. Cuanto más te disguste una situación, más tiempo seguirás haciéndolo. Uno de los principios del universo es que cada situación de la vida te enseña cómo amar. No podrás abandonar nada hasta que no lo ames. Estás atado a las cosas que te disgustan. Si odias algo, serás atraído hacia ello una y otra vez. Amándolo, te verás libre de ellos.

Jon: Me cuesta, pero soy más de iniciar andaduras.

Joaquina: Iniciando tu nuevo camino, no dejes que tu necesidad de dinero te presione. Encuentra un modo de tener ingresos suficientes mientras haces todo lo que se te ocurre para poner tus ideas en práctica y fortaleces al máximo tu nuevo camino. Puedes cambiar muchas situaciones desagradables cambiando algo dentro de ti. Si deseas recibir algo, empieza dando algo tú primero. Si quieres ser respetado, empieza por respetarte a ti mismo y a los demás. Lo que tu trabajo te aporta puede cambiar si contribuyes de la mejor manera posible, trabajas con actitud positiva, haces más de lo que se te pide y previenes las necesidades sin que se te exija. Desarrolla tu disposición a ofrecer lo mejor, estés donde estés y obtendrás mayor abundancia.

Jon: Lo que me encuentro muchas veces cuando hago trabajos con distintas organizaciones y empresas, es una gran perdida de ilusión. “Estoy esperando a la jubilación”, ¡lo escucho de personas con cuarenta y tantos años!

Joaquina: Mucha gente permanece en un trabajo muchos después de haber perdido toda ilusión por él, pensando que no hay nada mejor para ella. Esos son ellos, mírate a ti, observa tu trabajo y haz una lista de todo lo que te aporta, de todas las lecciones que te enseña y de todas las aptitudes que empleas en él. Cuando puedas amar y apreciar tu actividad, te será más fácil crear el paso siguiente.

Jon: He pasado muchos años deambulando de aquí para allá pues no sabía cuál era mi trabajo ideal, no sabía para qué era bueno, qué me motivaba, cómo podía aplicar mi talento, si es que tenía alguno. Ahora sí lo veo todo muy claro.

Joaquina: No te hace falta saber cómo se llama tu trabajo ideal para poder encontrarlo. Puedes empezar observando qué cosas haces con naturalidad y sin esfuerzo y atrayendo hacia ti aquellos trabajos que te permitirán llevar a cabo las actividades que amas. Tu yo superior se encargará de encontrar y llevarte el más apropiado. Para encontrarlo, presta atención a tu intuición; recógete y escucha a los mensajes de tu interior.

Jon: Lo que acabé descubriendo es que, al final, es un tema de actitud.

Joaquina: Tu actitud es una de las cualidades más importantes que aportas a tu trabajo, en muchos casos más que tu experiencia o credenciales. No permitas que las preocupaciones económicas te impidan lanzar un negocio, volver a estudiar o emprender una carrera. Empieza haciendo lo que te es posible hacer en este momento, como si dispusieras de todo el dinero necesario. Cuando te encuentras en tu camino y realizas la obra de tu vida, todo lo que necesitas te será suministrado abundantemente.

Jon: También me pasa a veces que no se valorar, o mejor dicho, ponerle precio a mi trabajo. AL ser un intangible, creo que a veces lo valoro poco para no asumir la responsabilidad de hacerlo al 100%

Joaquina: Es importante recibir lo que piensas que valen tus servicios, sea en dinero o en cualquier medio que aprecies. Si no valoras tu tiempo y energía, cortas el flujo de tu abundancia. Creas automáticamente una corriente fluida de dinero y abundancia cuando haces cosas que te honren a ti y a los demás y cuando recibes lo que crees apropiado a cambio de tu tiempo y servicios. No esperes que sean otros los que pongan el precio a tus servicios. Te sentirás defraudado.

Jon: Entonces, lo de hacer descuentos…

Joaquina: No rebajar tus honorarios más de lo que crees que valen tus servicios podrá producirse una corriente de rencor y resentimiento que, impedirá la llegada de dinero, y estarás diciendo a tu inconsciente que tu trabajo no vale tanto y él dejará de brindarte oportunidades. Aprende a amarte más y recibir lo que vales.

Jon: ¿Esto aplica tanto a si trabajas por cuenta propia como si lo haces para alguien?

Joaquina: Si trabajas por cuenta propia cuando recibes el valor correspondiente a lo que haces, te sientes bien: irradias entusiasmo. Un profesional que irradia entusiasmo, prosperidad y éxito es más eficaz a la hora de servir a sus clientes que otro que se siente pobre y fracasado. Si percibes un salario. Para ganar una suma más elevada, quizá tengas que ofrecer más a tu empresa, ampliar tus aptitudes de algún modo y ofrecer servicios extraordinarios. Te interesaría motivarte más a ti mismo, asumir tareas sin que nadie te lo pida, prever y satisfacer necesidades antes de que sean planteadas y dar lo mejor de ti. Si, a pesar de haces todo esto, no recibes lo que crees que vales, hazte a la idea de que será así y apunta en tu agenda el día en el que quieres empezar a percibir más dinero. Si tu actual trabajo no te remunera de la forma deseada, ten la voluntad de buscar otro.

Jon: No es solo el dinero, a veces hay recompensas emocionales…

Joaquina: La energía que te es devuelta cuando haces una contribución al mundo que te rodea es recompensa más valiosa que el dinero, porque te permite evolucionar espiritualmente, abrir tu corazón, ser más compasivo y vivir una vida llena de sentido y satisfacciones.

Jon: Aunque también hay que pagar las facturas, claro.

Joaquina: La gente paga por el tiempo, esfuerzo y energía necesarios para que un talento particular les sea ofrecido. Si te hace falta dinero para tus gastos mensuales, tu remuneración ha de ser monetaria. Si no necesitas dinero, también tendrás que pedir algo a cambio de tus servicios porque los demás no pueden completar el flujo de energía si no te devuelven algo. Puede consistir en la valoración de tu don y su utilización para mejorar sus vidas, o en la dedicación de unas cuantas horas para ayudarte. Ofrece tu trabajo sólo a los que lo valoran. Si ofreces tu trabajo o servicios a personas que no lo valoran, tendrás más dudas acerca de tu valía y cortarás el flujo de tu energía y abundancia. El dinero fue creado para que ambas partes implicadas pudieran acordar un intercambio equitativo. Te será más fácil recibir dinero por tus servicios que los servicios de otra persona. Los truques requieren amor, la voluntad de que ambas partes salgan ganando y un auténtico deseo de ofrecer, para que no se interrumpa el flujo de la energía. La integridad de tu intención multiplicará por mucho tu abundancia.

84 El dinero IV

Jon: ¿Qué relación hay entre todo esto del dinero y el propósito de vida?

Joaquina: Toda persona nace con un propósito. Hay una razón por estar en el mundo. Tú tienes que jugar un papel que nadie más en el planeta podría desarrollar. La contribución especial que has venido para hacer es la obra de tu vida. Haciéndola, estarás siguiendo tu camino superior y tu vida estará llena de alegría, abundancia y bienestar crecientes.

Jon: Te refieres al trabajo.

Joaquina: El trabajo o actividades que constituirán la obra de tu vida, implican hacer aquello que amas con tu tiempo y energía. Las actividades que amas implican el empleo de los talentos y aptitudes necesarios para la obra de tu vida.

Jon: ¿Cómo sabré que he encontrado la obra de mi vida?

Joaquina: Lo sabrás por la sensación de vitalidad y satisfacción que tendrás. Sentirás que tu vida tiene un significado más elevado y que estás haciendo una contribución valiosa. Tendrás una visión u objetivo irresistible. Te sentirás más feliz en todas las áreas de tu vida. Tu trabajo te permitirá expresar lo que eres con más plenitud; te ayudará a crecer y evolucionar.

Jon: Para algunas personas eso puede significar cambiar el trabajo que tienen actualmente…

Joaquina: No hace falta cambiar de trabajo para realizar la obra de tu vida. Cualquier trabajo, sea cual fuere el papel que juegas, te permitirá concentrarte en formas para ayudar a la gente. Para llevar a cabo la obra de tu vida no hace falta trabajar. Cuando tu vida está llena de actividades significativas, irradias amor y alegría. Haciendo lo que te gusta hacer, enriqueces las vidas de las personas que te rodean y añades luz al mundo. Realizando la obra de tu vida, llevas a cabo lo que es tu propósito en la tierra. Cuando prestas tus servicios, dedicando tu pleno talento y capacidad a los que haces, tu trabajo y tus servicios serán solicitados y el dinero fluirá hacia ti. Aunque no parezca que la actividad que amas pueda aportarte más dinero, confía en tu corazón y sigue tu camino superior. Eventualmente, habrá mucho más dinero y abundancia que en cualquier otro camino. Cuando amas lo que haces, tu atención y tu conciencia se vuelcan en tu actividad de forma natural.

Jon: Sigo pensando que hay que dar un vuelco a la vida.

Joaquina: No necesitas cambiar tu vida totalmente; puedes crear la obra de tu vida gradualmente, paso a paso. Lo que hacer en este momento contiene la semilla de la obra de tu vida. Haciendo lo que amas cada vez más, crearás la forma más elevada de abundancia –una vida plena, vital, feliz y llena de amor.

Jon: Entonces, una manera de descubrir la obra de mi vida es observando lo que me gusta hacer y lo que hago de forma natural.

Joaquina: La obra de tu vida implicará el uso de estas aptitudes. Cuantas más oportunidades tengas para realizar las actividades que amas, mayor será tu contribución y la abundancia que te repercutirá. Tu actividad actual encierra en sí la semilla de la obra de tu vida. Cada vez que inicias un trabajo nuevo empleas muchas de tus habilidades ya desarrolladas. Toda aptitud adquirida y que te gusta emplear será importante en tu camino superior. Confía en que tu actividad actual te ayuda a adquirir las habilidades que utilizarás para realizar la obra de tu vida. Tienes un fondo de recursos rico y variado, probablemente más de lo que nunca has creído.

Jon: A veces, las fantasías de los que sería una vida ideal parecen poco prácticas o provechosas…

Joaquina: Tus pensamientos son reales. En la medida en que puedas ser más específico acerca de tus deseos, tu yo superior emprenderá enseguida el camino de su realización. Todo lo que has de hacer es aclarar tus deseos y atreverte a pensar a lo grande. La realización de la obra de tu vida requerirá tu capacidad de escuchar tu sabiduría interior y seguirla. Requerirá erigirte a ti mismo y a nadie más en autoridad sobre lo que es bueno para ti. La creación de la obra de tu vida es un proceso de autoconocimiento. Se consigue mirando hacia dentro en vez de buscar las respuestas fuera de ti. Dedicándote a la obra de tu vida, te dedicas a ser el constructor de tu existencia. En vez de tolerar situaciones malas, busca el modo de mejorarlas.

Jon: En muchas ocasiones estamos realmente ocupados en trabajar para otros, en ayudar a que la obra de la vida de otros se realice.

Joaquina: La ayuda a los demás para proyecten su trabajo al mundo y la colaboración en equipo pueden ser muy importantes. Sabrás si esto constituye la obra de tu vida porque te sentirás alegre y realizado haciéndolo. La obra de tu vida es tan valiosa como la de cualquier otro, aunque no parezca significativa. Tu camino es importante y sólo puede realizarse con la dedicación de este tiempo y energía. Si te encuentras trabajando en un proyecto, recuerda que tu guía superior te ayuda siempre a concluirlo en el momento adecuado. Si, hagas lo que hagas, tus esfuerzos encuentran resistencia, será un proyecto inadecuado o un momento poco propicio.

Jon: Me imagino que estos cambios externos deben ir apoyados por cambios internos, para que todo sea coherente.

Joaquina: Hay un período de elaboración interna antes de que se produzcan los cambios. Cuanto mayores sean los cambios externos que deseas introducir, mayores los cambios internos que deben precederles. Aprende a aceptarte y amarte por lo que eres. Ama a todo aquello que ya has creado. Empieza a valorarte por lo que eres y no por lo que te gustaría ser. Confía en que todo lo que haces está poniendo los cimientos para el desarrollo de tu obra mayor. Sigue los consejos de tu interior y elige las opciones que te dan alegría, porque ellas te llevan hacia tu gran contribución.

Jon: Parece que el descubrimiento de la obra de mi vida y del aprendizaje para actuar de acuerdo con los mensajes internos, es tan importante como la obra en sí.

Joaquina: Es importante saber cuándo ha llegado el momento de cambiar de rumbo. No hay trabajo ni actividad que sea eternamente perfecto, salvo que tengas la voluntad de renovarlo constantemente, porque tu propia evolución implica la revisión de todo lo que te rodea. En ocasiones, un simple cambio será suficiente. En otras, la única manera de situarte en el siguiente nivel será desprendiéndote de todo lo que tienes y empezando de nuevo en algo totalmente distinto.

Jon: Es entonces un proceso, y como tal tendrá su estructura interna…

Joaquina: Toda creación sigue sus fases naturales. La primera la etapa de las ideas. Estás lleno de ideas, pensamientos y deseo de cambio. La fase siguiente es de preparación, donde analizar todos los medios que tienes para llevar a la práctica las ideas. La fase siguiente es la de la construcción, cuando encuentras el modo de poner en acción los medios anteriores. Esta fase va seguida por otra, de estabilización, durante la cual tus ideas funcionan, pero ya ni se amplían ni evolucionan. Esta fase lleva al fin de ciclo fin de un ciclo y el comienzo de otro. Esta última fase, forma parte del ciclo natural de nacimiento, muerte y renacimiento. Si tu trabajo no te satisface tanto como antes, quizá te estés preparando para expandirte y avanzar hacia un nivel nuevo.

 

 

83 El dinero III

Jon: ¿Y si necesito invertir para un nuevo negocio?

Joaquina: Si gastas el dinero en cosas que facilitarán tu futura prosperidad, considéralo una demostración de confianza en tu futura capacidad de ganarlo. Valora tu capacidad y conocimientos y el mercado y toma tus decisiones en consecuencia.

Jon: He leído en algunos libros que no se deben pedir créditos, sin embargo, a veces no hay otra forma de empezar a emprender.

Joaquina: Si piensas contraer una deuda, consulta primero los consejos de tu interior y pregunta si la decisión es apropiada. Las deudas contraídas para financiar un avance importante, llevan en sí la posibilidad de aportarte más dinero del prestado. Las deudas contraídas para pagar los gastos mensuales, indicarían un problema básico en la configuración de tu economía. Es mejor pensar en otras maneras de conseguir dinero que los préstamos, cuando se trata de necesidades permanentes. En el momento de pedir el dinero, confiaste en tus futuros ingresos; sigue renovando esta confianza. En vez de dejar que tus deudas se conviertan en preocupaciones cumple con placer incluso los plazos mensuales más reducidos. La preocupación por las deudas no es productiva.

Jon: ¿Y si ya está hecho?

Joaquina: Si tienes deudas y deseas saldarlas, empieza calculando su suma total. Perdónate a ti mismo por los malos sentimientos que hayas podido tener acerca de esta deuda; date cuenta de que tanto tú como las personas que te prestaron el dinero creísteis, en su momento, en tu futura capacidad económica. Pagando transmite mentalmente tu amor y agradecimiento a tu acreedor, por la confianza que puso en ti. Todo lo que has aprendido y todas tus aptitudes son fuentes de futuros ingresos. El aprendizaje y la experiencia del pasado son tu valor neto y puedes convertirles en dinero.

Jon: Menos mal que también hay ingresos…

Joaquina: Cada vez que cobras por tu trabajo, intercambias tu experiencia por dinero. Cada día adquieres experiencias que pueden ser convertidas en dinero; tu capacidad ganadora está en aumento. Cuando te encuentres luchando por sobrevivir, apenas capaz de pagar tus facturas, no creas que has fracasado. Este no es más que el modo que has elegido para aprender muchas lecciones importantes y experimentar la esencia de tu ser. Quizá aprendas que puedes ser generoso incluso cuando tienes muy poco. Podrías estar conociendo las cualidades superiores de la confianza, la compasión y la humildad. Investigando lo que es importante en tu vida, distinguiendo entre lo fundamental y esencial y lo que no lo es. Aprendiendo cómo aceptar el ofrecimiento de los demás o cómo sentirte poderoso sin dinero.

Jon: El escritor Simon Sinek utiliza la metáfora del coche (empresa) y la gasolina (dinero). No compramos coches para echarles gasolina, sino que ponemos gasolina para ir a sitios.

Joaquina: Es importante tener dinero suficiente, para que la energía pueda ser empleada en la obra de una vida y no en el esfuerzo por ganarlo. Se puede considerar un trabajo temporal como recurso provisional que ayudará a pagar las deudas mientras uno piensa en cuál sería su trabajo o carrera ideal. Las preocupaciones económicas constantes bloquean la creatividad y ofuscan el pensamiento. Alcanzando un nivel en el que poder afrontar tus gastos y satisfacer tus necesidades básicas, te será más fácil encontrar y crear con rapidez la obra de tu vida. A tu alma no le importa tu título laboral. Mientras aportes amor y conciencia a tu trabajo, crecerás espiritualmente.

Jon: No ahora, pero claro que he tenido épocas en las que no había otra que tener un trabajo temporal y, a veces, no el más idóneo o el mas alineado con la visión de futuro.

Joaquina: Un trabajo temporal podría constituir un paso hacia la obra de tu vida. Asegúrate de que este trabajo no absorberá todo tu tiempo y energía; los necesitas para activar tus propósitos anteriores. Sólo asegúrate de poder satisfacer tus necesidades básicas, para disponer del tiempo necesarios para la carrera que estás preparando.

Jon: Con el tema del dinero, también está el asunto del miedo o, mejor dicho, de los miedos. A veces me ocurre que no los quiero ni mirar no vaya a ser que entre con más profundidad en ellos.

Joaquina: Identificando tus miedos, puedes cambiarlos. Enfrentándote a ellos, verás las acciones apropiadas y podrás llevarlas a cabo. Reconociendo lo peor que te puede pasar, probablemente te des cuenta de que puedes hacerle frente y también de que es muy improbable que las cosas sucedan así. En la medida en que reconozcas tus temores, serás guiado hacia las maneras de liberarte de ellos. El desbloqueo de los miedos comporta grandes gratificaciones y abre el camino a tu pleno potencial. La liberación de tus miedos te descubrirá grandes espacios de evolución y posibilidades.

Jon: Si, pero ¿cómo?

Joaquina: Cuando hayas aprendido a amar a tus temores y desprenderte de ellos, podrás avanzar más rápidamente y solicitar la abundancia que te corresponde por derecho.

Jon: Prosperidad, abundancia… las palabras son fáciles de pronunciar…

Joaquina: Para aumentar tu prosperidad, habla de tu abundancia. Las palabras son importantes. Todo lo que dices tiene la capacidad de crear la realidad que experimentas. Es mejor no hablar con los demás de fracasos y desastes económicos; si no tienes dinero no te quejes de su falta. Habla con los demás de tu confianza en ti mismo sin poner el énfasis en tus carencias. Si te parece que no dispones del dinero que te falta, pretende que sí lo tienes y deja que la emoción de la plenitud invada tu cuerpo. Encuentra un espacio de recogimiento y pide a tu yo más sabio que te dé un mensaje sobre lo que puedes hacer para incrementar tu prosperidad.

Jon: Eso suena un poco a falta de humildad pretendiendo que se posee más de lo que en realidad se tiene. Me imagino que detrás está el principio de “actúa como si…” y acabará siendo realidad. ¿No hay un riesgo de gastar lo poco que no tienes?

Joaquina: Cuando gastas y ofreces con amor, creas nuevos caminos por los que atraer el dinero. El estado amoroso es el estado de receptividad frente a la abundancia del universo. Cuanto más amor transmitas al mundo, más abundancia recibirás a cambio. Haz que todo intercambio monetario sea una oportunidad para irradiar tu amor a los que te rodean. Ama a los demás y demuestra tu amor con tus actos cotidianos. Ama a la gente todo lo que puedas. Sé amable y cariñoso, pronuncia palabras afectuosas, perdona a los que no supieron respetarte y piensa con amor en los demás, honrándoles en todo lo que haces. No juzgues ni critiques. Tratando a los demás con amor y compasión, atraes hacia ti oportunidades, personas, y aún más amor. El amor te introduce en una órbita superior. Ábrete para recibir y ten la voluntad de reconocer tu deseo cuando se cumpla. Cada vez que aceptas el amor de los demás, cada vez que te abres para recibir el amor del universo, pones en movimiento la creación de milagros en tu vida.