36 Los 12 primeros años

Estamos en El Ancla, un restaurante volcado sobre el Mediterráneo cerca de San Pedro de Alcántara. El sol es suave y el mar se ondula sin llegar a picarse. Mientras preparan la ensalada y una lubina a la sal para dos, nos acercan unas aceitunas gordales deliciosas.

Jon: Me agrada que en este restaurante los pocos niños que hay se suelen comportar muy bien y no corretean entre las mesas. Te he oído hablar en algunos cursos sobre cómo la energía va entrando en los niños en los 12 primeros años de vida y me ha parecido fascinante.

Joaquina: En ese tiempo está a gestación de todo lo que nos va a ocurrir en la vida y va a marcar nuestra conducta y nuestra identidad como personas.

Jon: ¿Tan pronto?.

Joaquina: Si, desde el primer año de vida. En ese primer año al niño le entra la energía masculina, para que tenga la fuerza de mantenerse y poder soportarse a sí mismo. Es la fuerza del “yo puedo, yo soy fuerte”. A los dos años la energía que llega femenina. A los tres años, el niño necesita hacerlo todo él, Aquí está la autoestima de un niño, y se va conformar por tres pilares: en el primer año lo que el niño genera es voluntad, en el segundo genera firmeza y flexibilidad, y en el tercer año genera escucha o poder.

Jon: ¿Qué quieres decir con “voluntad”?.

Joaquina: Voluntad es: yo tengo mi opinión, el otro tiene su opinión y vamos a compartir. Cuando no se ha implantado la parte femenina, la voluntad es impuesta.

Jon: Perdona el salto, pero como en el coche veníamos hablando de sexo… Esto parece importante para tener una buena relación sexual, saber si hay la capacidad de escuchar ala otra parte, de estar dispuesto a compartir, de ir más allá de tu propios deseos. Entonces, si no habido esa parte femenina que ha atajado nuestra voluntad y que la ha canalizado, nos hemos convertido en personas autocráticas.

Joaquina: Trabajar la voluntad en el sexo es lo más importante: yo tengo la capacidad de compartir con el otro, y de abrirme para que el otro participe de ese deseo, de lo que yo quiero, a ponerle tranquilidad. Si entra el Yang ayuda a que el deseo se avive. Si entra el Yin no hay deseo. El primer baile se da aquí, y la mayoría de nosotros hemos nacido de padres que bailan solos, que es lo que ellos quieren y se acabó.

Jon: Volviendo a los niños, esa energía Yang entra…

Joaquina: Es a los 14 ó 16 meses cuando le entra el latigazo de la energía. Y cuando se pone de pie por primera vez y se mantiene de pie le entra la energía Yang. Cuando un niño tiene problemas musculares no le entra la energía, la rechaza. Suele ocurrir cuando están muy protegidos por su madre y empiezan con la energía cambiada.

Jon: ¿Y luego?

Joaquina: En el segundo año se produce el movimiento. El niño nota que entra una energía, nota los fluidos, y lo que necesita aquí es un canal de conocimientos. Cuando entra esta energía hay que dar firmeza y sentido a lo que le está pasando. Tanto movimiento necesita ser canalizado. Si el movimiento no se canaliza, lo que sucede es que hay un desbordamiento de ese canal, y casi siempre después una negación al poder.

Jon: Y si no, ¿puede repercutir en su autoestima?.

Joaquina: Si el niño tiene el autoestima baja, puede ser porque al sacar su energía Yang, ha tenido una lucha de poder con otro Yang. Imagínate que él tiene la energía Yang y su padre es autoritario, le machaca.

Jon: ¿Y si la autoritaria es la madre?.

Joaquina: El niño no va a ver a su madre autoritaria, ya que no la juzga. Siempre les digo a las madres que el niño no va entender, de pequeño, que ellas estén trabajando, y sus padres esté en casa. Va entender que los dos estén trabajando. Un niño no va entender ni que el padre este enfermo, ni que esté en casa, ni que sea débil… No tiene la capacidad. Hasta los cuatro años el niño lo que hace es ver desde unos patrones arquetípicos que tiene su cerebro. Yo puedo tener toda la fuerza del mundo pero soy mujer para él. Luego, cuando se hacen mayores, no. Pero aquí en esta edad la autoestima se fija por lo que él ve.

Jon: ¿Qué supone la autoestima a futuro?.

Joaquina: La autoestima va marcar que crea en sí mismo, que tenga marcado su liderazgo, que consiga las cosas que él quiere. Si esto está mal, la persona es autoritaria, rígida, y no escucha, interesándole solo lo suyo.

Jon: ¿Esto va a marcar mucho cómo gestionamos las emociones?.

Joaquina: A los 4 años aparece la capacidad más hermosa del ser humano, que es la capacidad de expresar emociones. Hay pocas personas que sean libres para expresarlas. La energía femenina tiene que ser canalizada por el padre. A los cuatro años la necesidad de canalización es brutal, porque es cuando te desbordas emocionalmente: gritas, chillas, es tu autodeterminación emocional. Entonces hay que aceptar ese canal del padre, que tiene firmeza, que nos maneja, que sabe expresar las emociones que nosotros expresamos, que no se desborda.

Jon: Y si no tenemos la energía masculina y femenina equilibradas, ¿qué pasa?

Joaquina: Las personas que no entra con la energía Yin y Yang equilibradas en los cuatro y cinco años, a los seis no pueden razonar, y les va a costar razonar muchísimo tiempo. De seis a siete años viene la gestión del compromiso. A los seis años el niño tiene la creatividad conceptual, sueña con cosas, y necesita un canal. Si tienes muchas ideas y o no haces nada, el problema está aquí. Es decir, tenías muchas ideas y nadie te las canalizó, nadie te obligó a que esas ideas fueran una realidad. El momento más creativo de tu vida han sido los seis años, pero eso no quiere decir que se haya hecho realidad. La creatividad aquí se destruye por el dogmatismo: se hace lo que yo quiero, o en el polo opuesto: lo que yo tengo en mi cabeza no se hace jamás. Esto tiene una fuerza enorme, porque a los seis años no solo tienes la creatividad, también tienes la motivación para vivirla. Si a los seis años no has tenido canales, a los siete estás desmotivado.

Jon: Me encuentro a veces con personas, no es mi caso ya que mis padres potenciaron siempre ese lado mío, que culpan a sus padres de la “castración artística”, que les impide ser creativos de adultos.

Joaquina: En muchísimos casos puede ser verdad. Solamente que si somos grandes artistas y queremos hacer el esfuerzo, ese arte aparecerá. Es difícil que un artista deje que se le tape su arte, si ese arte es arte. Otra cosa es que tengamos unas cualidades y para no hacer el esfuerzo de desarrollarlas, les culpemos a ellos. Porque ser artista con seis y siete años requiere muchísimo esfuerzo, muchas horas de muchas cosas, y no siempre podemos hacerlo.

Jon: Y así, a trancas y barrancas llegamos a los ocho años. ¿Qué ocurre entonces?

Joaquina: Casi todas las personas cuando tenemos ocho años, lo que intentamos es defender nuestro espacio. Empezamos a opinar, empezamos a decir lo que nos gusta, y cuando tenemos nueve años discutimos ya por lo que nos gusta. Esto es el liderazgo, nuestra capacidad de ser líderes va pasar por que seamos capaces de escuchar, y capaces de obedecer: obedecernos a nosotros mismos, y obedecer a los demás. La capacidad de poder expresar nuestro liderazgo, está en esta etapa. Y la mayoría de nosotros hemos destruido nuestro liderazgo aquí, por no saber obedecernos a nosotros mismos.

Jon: ¿Estamos ya desarrollando nuestra mente?

Joaquina: La vida mental es lo que nos permite tomar decisiones en nuestra vida, y la toma de decisiones va depender de cómo hayan sido nuestros ocho y nueve años. Nuestros errores profesionales, personales, de pareja, etc. Ahí está culminado todo. Cómo hayan estado las energías previas van a marcar la cantidad de Yin y la cantidad de Yang que tenemos en nuestra vida. Nuestros padres destruyen nuestro liderazgo en el momento en que empezamos a cuestionarnos lo que ellos nos han enseñado. Empezamos a cuestionarnos el sentido de la relación con ellos y los padres no permiten que se cuestione.

Jon: El último trecho…

Joaquina: De 10 a 12 años la energía Yin nos permite el desapego, y la energía Yang la libertad, y volar fuera del hogar.

Jon: ¿Cómo puedo saber dónde he tenido atascos?

Joaquina: Los órganos que te hacen estar sano, de 0 a 4 años son: el riñón, la estructura ósea, y los órganos genitales. Si tenéis problemas de 4 a 6 años lo normal es que tengas problemas hepáticos, problemas de vesícula, de músculos y de vista. Atasco de 6 a 7 años, los problemas son de corazón, de cerebro, de tiroides, de intestino delgado, de circulación, y de sistema nervioso central. Si existen problemas de 8 a 9 años: bazo / páncreas, estomago, tejido conjuntivo. Y si has tenido problemas de 10 a 12: pulmón, intestino grueso y piel.

Llega la ensalada, que aliñamos solo con aceite, y la atención se me va a las papilas gustativas, mientras fotografías de mi infancia fluyen desordenadas por la cabeza.

36 Hablemos de sexo II

Con el depósito lleno y un par de botellas de agua que hemos comprado, reanudamos la marcha. Todavía nos quedan algo más de 300 kilómetros para llegar al destino.

Jon: Mientras pagaba la gasolina he estado dando vueltas a eso de que uno es tierra, otro agua… o aire… ¿Se puede cambiar?. Es decir, dependiendo con quién estés o el momento, ser más agua, o más tierra, por ejemplo.

Joaquina: No. Nosotros lo que podemos hacer es manipular y mentir, para adaptarnos al otro, pero nosotros somos los que somos. Otra cosa es que yo diga ponte aquí que yo hago el espiritismo, y estoy sintiendo mucho. Lo importante es que veas dónde estás tú. Si te modificas dependiendo de tu pareja, quiere decir que eres dependiente de ella.

Jon: Vale, lo que sí parece es que es mejor estar en aire o agua que en tierra.

Joaquina: Pues te vuelves a equivocar. Necesitas tener los tres. necesitas saber trabajar los tres perfectamente. Tengo mi imaginación, me lo estoy pasando riquísimo aquí arriba, me lo imagino todo. Me muevo en esa imaginación y consumo la imaginación, porque la tierra es el realismo de la relación. Solo que si tu consumas la relación desde estar en lo que tú sientes que te ayuda a estar mejor, tu relación va a ser muchísimo más rica, que si lo que estás haciendo es hipotecar lo que eres.

Jon: Entonces en ese baile, ¿hay que estar muy pendiente de lo que el otro es , o quiere en cada momento?

Joaquina: Independientemente de todo, casi todas las relaciones son dirigidas por el hombre, o la persona masculina. Y estoy hablando de todas las relaciones, no solo relaciones heterosexuales. La persona que es más cazador es más tierra y lo que hace es arrastrarlo a través del deseo. Ese deseo que tiene tres niveles es el deseo puramente carnal, es el deseo emotivo y es el deseo más espiritual. Hay niveles de deseo, desde el deseo más primario, a los menos. De lo que te tienes que dar cuenta con este movimiento, es de que en la medida que tú no eres nada tierra y te estás dejando llevar por la tierra, muy probablemente tus órganos van a enfermar. Porque las relaciones sexuales con tierra son así, de fricción tierra con tierra. Y si el órgano no es tierra, ante esa fricción enferma. Hay cantidad de enfermedades por esta fricción.

Jon: ¿Por qué?.

Joaquina: Porque uno es agua y el otro es tierra; entonces, lo que está haciendo la tierra es secar el agua.

Jon: Entonces si uno es agua y el otro tierra, ¿n deberían tener relaciones?

Joaquina: Te veo muy preocupado con esto del no alineamiento.

Jon: No sé. parece que estamos hablando de misiles. Misil tierra- tierra, versus misil – aire de largo alcance…

Joaquina: No, siempre va empezar la tierra, porque va empezar el deseo. Tierra siempre es el deseo de tener, el deseo de poseer, el deseo de cazar, y las dos personas cuando se encuentran una más rápida, la otra menos rápida tienen un deseo de consumar, de vivir esa realidad en general, si hablamos como apetito sexual. Lo que sucede es que la persona que es agua, tiene un deseo, que es más suave, más cálido. Y la persona que es tierra tiene un deseo muchísimo más impetuoso, muchísimo más fuerte.

Jon: Y ninguna de las dos puede renunciar a lo que es.

Joaquina: Las personas tienen que reconocer quienes son para saber que pueden adaptarse o adecuarse al encuentro que tienen con el otro.

Jon: Has mencionado antes que si no se mueve esta energía correctamente, llega la enfermedad.

Joaquina: la sexualidad tiene tres enfermedades: físicas, psicológicas y mentales, y esas tres enfermedades las tienes que descubrir. Cuando tienes una relación con alguien y esa relación está violentada de que tú no tienes un deseo sexual físico, sino que tienes un deseo sexual emotivo, acabas enfermando físicamente. Los problemas de ovarios, las enfermedades de vagina, los miles de problemas que tiene la mujer, parten de haberse encontrado con unas relaciones de tierra que no son las suyas, donde lo que ha habido es un deseo primario no compartido.

Jon: ¿Cómo se nota?.

Joaquina: Porque la vagina de la mujer se seca ipso facto. Permite la relación, pero cuando ya llevan un momento de fricción la vagina empieza hacerse mucho más seca y entonces empieza a producirse un problema porque hay demasiado calor y no sé nota. Igual si la gente es joven se ha bajado la temperatura. O se ha calentado muy poco, lo cierto es que la vagina ha entrado en una alteración importante de su contenido y ahí aparece la enfermedad física. Ahora si hay un desajuste entre tierra y agua, o tierra y aire aparecen las patologías.

La siguiente patología que se provoca es la emotiva, después aparecen los problemas psicológicos en las relaciones sexuales: no soy deseada, no te gusto, no te excitas, no me amas, no me aceptas, no me cuidas, no me acaricias… y aparecen las neurosis y las psicopatías de la relación, dónde hay una especie de tensión emotiva casi permanente, donde la petición del afecto es muy grande y la consecución de ese afecto es muy pequeña, o el logro de ese afecto es muy pequeño.

Pero luego están las obsesiones que es de las enfermedades más graves que existen, la obsesión sexual. Muchísimas parejas se rompen por una falta de ajuste sexual, y se rompen porque en el momento que no hay esa química y que no es entendible, la persona se encuentra a alguien que le entiende y se va. Esa es la infidelidad. Y la mayoría son fracasos.

Jon: Parece que la parte emocional, el agua, es la que se va acabando y con ella la relación.

Joaquina: Sobre todo cuando lo utilizamos mal, cuando la utilizamos para llegar a ese punto. Si no llegamos al agua, se acaba el entusiasmo, y se considera que suele durar doce meses. Y el deseo de tres a cuatro meses. Si no hay una transmutación ahí desaparece. Los tres o cuatro primeros meses son de riesgo total en la relación, porque en cuanto ya se consuma el deseo, aparece la ruptura.

Jon: Entonces; deseo tres o cuatro meses, entusiasmo doce, y, ¿a partir de ahí?.

Joaquina: Empieza a parecer el apego, que si se trabaja muy bien se convierte en entusiasmo, y permanece. Yo creo en al relación, en la pareja, y creo cada día más en al pareja con mucha más fuerza.

Jon: Me gustaría que me contaras más cosas de los niveles de deseo.

Joaquina: Hay tres niveles de deseo, tres niveles de afecto, igual que hay tres niveles de aire. La persona ya se ha refinado mucho. Ahora ya no vale llegar y te poseo. O te poseo y se acabo, o le das la canchita para no parecer que eres un bárbaro/a. Pero lo normal es que una persona que es agua cuando se encuentra con alguien al principio su deseo es emotivo, pero es deseo. No es entusiasmo, y ahí hay un juego. Hay muchas personas que para poseer a alguien tienen que montarse una historia única, todo mentira, y van manteniendo la historia cada x tiempo, hasta que se rompe. Es necesario entender nuestra energía interna para saber qué nos pasa, porque, lo que no vas a poder evitar es que aparezcan rayos y truenos en mitad de la relación, si no la estás trabajando. Sin necesidad de ser apocalíptica si no te das cuenta de cómo es tu situación y no trabajas sobre ella, además vas a sufrir, que eso es lo peor. Difícil es que la relación aguante un envite. Además si a los tres meses empiezas a tener problemas, entonces hay que hacer una parada y una revisión. Hay que ver que está pasando ahí independientemente de otra cosa.

Jon: Lo que entiendo es que la energía sexual entra para todo el mundo, ya que significa contacto con el cuerpo humano.

Joaquina: Claro, pero, ¿qué haces con ello?: Lo elevas, lo sublimas, lo llevas a lo supremo. Y la energía sexual entra aunque no tengas pareja. Pero si tienes pareja, esa concentración, que se nutra y crezca, porque el encuentro entre dos es muy potente, independientemente de que haya un contacto genital o no lo haya. Estar a lado de una persona tiene una conexión, y hay un movimiento energético dual profundo que hay que tener en cuenta. Todas las relaciones humanas, nos ponemos a lado de alguien y estamos conectando, mueven una energía, Hay energías de deseo; te quiero poseer, quiero quitarte algo, te tengo envidia, te tengo celos, quiero tener lo que tú tienes, o lo que tú quieras,. Sin embargo, hay otras energías que al rato de la unión de esas dos personas se convierte en un ruido de pájaros, luego ya en la música de las mariposas.

Seguimos conduciendo un buen trecho en silencio, viendo pasar los olivos de Jaén por la ventana.

 (Si estás interesado en participar en el homenaje a Joaquina el día de su nacimiento, 2 de octubre a las 19:00, escríbeme a info@nxtu.es para reservar tu plaza)

35 Hablemos de sexo I

Vamos en el coche, dirección sur. Nos esperan 600 kilómetros y nos acompañan unas manzanas y algunas cuñas de queso de cabra.

Jon: Joaquina, yo, y muchas personas, te consideramos una persona muy espiritual, con un gran camino de desarrollo personal a tus espaldas. ¿Te puedo preguntar qué piensas del sexo?

Joaquina: Más que sexo, me gustaría que habláramos de energía sexual. Yo entiendo que la energía sexual es algo que entra en el cuerpo y que tiene una trasmutación, los orientales lo basan en unos centros energéticos. Pero también hay una temporalidad. Es decir, el hombre según va creciendo en sus años va aprendiendo a moverse en un espacio corporal y humano, y en ese espacio la energía que se mueve es la sexual o la energía de la vida. Pero además de esto, hay un concepto de lo que significa sexualidad, o de lo que significa energía, o de lo que significa sexo.

Jon: Entonces está la sexualidad como concepto, la temporalidad y la energía sexual. Muy interesante

Joaquina: Yo participo de los tres pensamientos, creo que según vamos creciendo hay una energía vital que se va haciendo sensible y que vamos entendiendo. Creo que el cuerpo necesita entender la energía que le pasa y hacerla suya para poder vivir. Y además creo que existe un concepto de la energía sexual, que está marcado en nuestra vida, concepto que nos hace sentir que el sexo es bueno, malo, que podemos hacernos daño con él, que podemos hacer daño a otros.

Jon: Vale, pero antes de entrar en profundidades intelectuales cuéntame un poco tu encuentro con la sexualidad. Es decir, cómo apareció en tu cabeza el sexo.

Joaquina: Durante años he estudiado la sexualidad entre el hombre y la mujer, la sexualidad entre las personas y quiero que todo el mundo sea tan feliz como mis padres. No he visto a mis padres nunca tener una relación sexual, me lo perdí, creo que sólo estuve cuando me hicieron a mí, y creo que no me enteré mucho, pero ahí estaba. El caso es que yo pensaba que mi padre no podía tener relaciones con nadie, no me lo imaginaba ni sudando, ni desfogándose, ni haciendo cosas que no me parecían para un dios. Él era un dios para mí. Pero a la otra no me la imaginaba tampoco, por mucho que no la viera como un dios no me la imaginaba tampoco. Entonces al final empiezas a plantearte qué de dónde has salido tú, si esos dos no hacían nada, si eras un poco como Jesús y habías nacido de la nada. Igual te dabas cuenta que tu si podías haber nacido de la nada pero, ¿y tú hermano?, tenía pinta de haber nacido de la tierra. Entonces, al final, lo que hice durante toda mi infancia fue cuestionarme qué pasaba ahí. Y cuando tenía cinco años, a mi vecina se le ocurrió quedarse embarazada, y yo la vi engordar y engordar. La tripa de mi madre no la vi, pero la de mi vecina si. Entonces me contaba que venía una cigüeña y que nacía un niño, y que la cigüeña tal, y que la cigüeña cual; y a mí me parecía aquello como una verdulería, que me estaba tomando el pelo. Y cuando fue a nacer, yo me puse en la ventana para ver entrar a la cigüeña. Y no había entrado ninguna cigüeña, lo que oía era a ella gritar a mi vecina y al rato llorar una niña. No sé cuantas horas estuve metida ahí, nadie consiguió moverme. Y entonces cuando salió el tema yo le dije que me había mentido literalmente, y entonces ante estas cuestiones tan potentes de preguntar, se les planteó decir que había nacido porque su padre y su madre se querían, habían hechos cosas y entonces se había quedado embarazada. A partir de ahí yo necesitaba saber que había pasado. Creo que todos hemos hecho estás preguntas. Mis monjas decían que si me besaba con un chico me iba a quedar embarazada, que iba a perder a Dios y más cosas. El mito del sexo lo descubrí mucho mejor leyendo a María de Magdala que me pareció como le libro de mis sueños. Después me enteré de quién era Lucrecia de Borgia, y todo esto fue edificando un mundo nada sano, sobre lo que yo fui construyendo lo que significaba para mí un mundo sexual, hasta que decidí estudiarlo y quitarme todos estos rollos de la cabeza que me parecía más sencillo. Cuando te dedicas a estudiar la sexualidad, una de las cosas que te das cuenta es que hay gente que funciona muy bien para tener relaciones sexuales y gente que funciona muy mal. La gente que funciona muy bien es la gente muy generosa, y la gente que funciona mal es la que no es nada generosa. Y yo creo que hoy tenemos que aprender ser muy generosos.

Jon: Los filósofos son un poco más serios, pero no menos profundos que tú. Schopenhauer plantea que la única voluntad que se desarrolla, es la voluntad de hacer un encuentro sexual. Y lo dice recordándonos que venimos de una cópula. El recuerdo de esos dos seres en fricción para encontrarse con nosotros es lo que ha construido nuestra necesidad de volver a encontrarnos de esa manera tan ansiosa con la persona con la que podamos encontrar; con cualquier persona que nos sensibilice tenemos la necesidad de volver a encontrar esa conexión física. Nietzsche dice que si solamente tuviéramos este deseo, no seriamos nada más que animales.

Joaquina: Si, Schopenhauer también dice que hay que profundizar en la energía sexual para encontrar respuestas. Yo trabajo la energía sexual con tres elementos, entendiendo estos tres elementos, como los que nos permiten conectar con los impulsos de la vida sexual.

  • Tierra: es la que nos conecta con la realidad. todo aquello que el hombre toca, manifiesta para sentir que puede realizar su vida sexual. Aquí tendríamos todos los elementos de la sexualidad que son puramente físicos, ósea cuando un hombre y una mujer se encuentra en los niveles más tangibles, donde lo que hay es deseo.
  • Agua: es la que nos conecta con la emocionalidad. tiene que ver con las emociones, algo que nos arrastra, algo que nos conmueve, algo que va más allá de lo que podemos tocar, que es un movimiento que hacen los dos que va más allá de lo tangible. Esto lo voy a llamar entusiasmo.
  • Aire: nos conecta con la espiritualidad o con el pensamiento más elevado. Cuando somos capaces de imaginar, somos capaces de salir de nuestra área más personal para convertirnos en seres que participamos del otro de dos maneras: a través del apego, o a través del amor. El aire con el amor es que respiramos. Y el aire sin el amor es que vivimos apegados.

Jon: Es decir: tierra= sexo; agua= sexualidad; aire= sensualidad.

Joaquina: Nos relacionamos forzosamente con los tres elementos, solamente que nos impactan o nos impactan. Las personas más básicas estarán impactadas solo por la tierra, las personas más sensibles por el agua, y las personas más conceptuales por el aire.

Jon: ¿De qué depende que nos relacionemos más con uno de esos elementos?

Joaquina: La sexualidad, en relación a los tres elementos depende de tu evolución social, del lugar donde hayas nacido, principalmente. Si era un lugar donde primaba la supervivencia, vas a estar metido en al tierra totalmente. Si estás en un lugar donde las emociones son muy para allá, vas a vivir en el agua. Y si estás en un lugar donde el razonamiento es muy complejo, vas a vivir en el aire.

Jon: Entonces es un tema cultural.

Joaquina: El aprendizaje de la vida sexual va a depender de tres elementos: de la cultura en la que hayas nacido, va a depender de cómo la energía ha entrado en tu cuerpo, y has permitido que entre a través de la propia fisicalidad, de la forma de vivir, del movimiento, de cosas que aprenderemos. Y luego de lo que significa tu familia, tu entorno, como te han ido permitiendo que esta energía pase por tu cuerpo y funcione. Si te vas a unir con una persona tienes que saber si esa persona ha movido su energía bien, o no la ha movido bien. Porque igual le pides a una persona algo que no te puede dar. Tu no le puedes pedir a una persona que está totalmente en tierra que se convierta en agua, porque no lo van a conseguir. Tienes que encontrarte con qué cultura tienes dentro de ti, y cómo se mueve esa energía y qué ha pasado con esa energía. Y, sobre todo, quién eres.

Jon: ¿ Cuando hablas de cultura te refieres al determinado momento de vida más importante de 0 a 12 años?

Joaquina: En realidad, las civilizaciones que están dependiendo, y que su vida ahora mismo depende de tener una buena supervivencia, van a estar muchísimo más en la tierra. Personas que son realistas, que necesitan cubrir sus espacios de realidad que son muchísimo más físicas, que lo que necesitan es la tangibilidad de los éxitos, van a estar mucho más en al tierra, que una persona que lo que quiere es emocionarse, sensibilizarse y mirar a las estrellas. Entonces lo que es importante es que encuentres esos vínculos y encuentres esas realidades, independientemente de tu cultura. El norte de España es mucho más tierra y el sur es mucho más agua. Hay una climatología que hace que la persona ponga los pies en la tierra, porque si no los pone sufre. Es más difícil que en el sur ponga los pies en la tierra tan fácilmente, lo que les apetece más es pasárselo rico, moverse, calentar la cama. Aquí te pillo, aquí te mato es más propio de la tierra.

Jon: ¿Se establece entones en los primeros años de vida?

Joaquina: en los primeros años crees en los valores que te han inculcado, independientemente de que seas una persona nacida en el norte que tengas más emocionalidad que otros nacidos en el norte. Pero lo normal es que en el norte se tienda mucho más al realismo en las cosas y a perderse menos en las emociones. En el norte hay mas tendencia al aire y a la tierra que al agua, entendida el agua como el movimiento, no estamos hablando del agua de llover, estamos hablando de que la tierra es la sustancia de la que nos nutrimos. Sería el cuerpo. El agua es lo que nos mueve por dentro, todo nuestro cuerpo tiene agua. Y el aire es el que nos permite imaginarnos, vivir, etc.

Jon: Eso es la persona, ¿y las relaciones sexuales?

Joaquina: Las relaciones sexuales empiezan en tierra, que son los deseos, pasan al agua que es el entusiasmo; luego pasan a aire, que es: ya somos más colegas, más amigos, ya no es necesario tanto tocarnos, no pasa nada si tenemos relaciones sexuales y lo que querremos es que no sea así. Yo lo que quiero es que todo el mundo tenga entusiasmo todo el tiempo, y que tengamos la capacidad de hacer todo lo que nos apetezca y que no estemos limitados por las cosas. Si conocemos como funcionan las vamos a poder trabajar. Es muy bueno que digas hoy tengo un día de tierra, no la vas a pasar de aquí te pillo, aquí te mato, vete por la casa que te pillo y te como. ¡Genial! ¡estupendo!, pero sabes que pasa eso. Lo que no puedes hacer es aislarte de esta situación, ya que es importante, porque el hombre es mucha tierra y la mujer es mucho agua. Muchas veces están como que el agua no entra en la tierra, la tierra no entra en el agua. Se encharcan, no se encharcan, están secos, al final no hay comunión, y de lo que se trata es de que haya mucha comunión.

El coche nos avisa de que quiere comer, y paramos en una gasolinera Repsol. Doy un respiro a Joaquina pero decenas de preguntas golpean mi cabeza mientras sacio al voraz vehículo.

34 La sombra

Estamos en Málaga, cerca de San Pedro de Alcántara cuya energía agrada tanto a Joaquina. Ella sentada en el sofá, cerca de la ventana, escribe casi sin pausas. Yo, en la mesa del comedor, buceo por Internet y la miro de cuando en cuando.

Jon: Me acabo de cruzar con esta cita de Shakespeare. Me parece muy buena, pero no encuentro a cuál de sus obras pertenece: “Esta cosa oscura que reconozco mía“.

Joaquina: La podemos utilizar el próximo curso de La Sombra. La cita habla de que cada uno de nosotros lleva consigo una persona afable en la vida cotidiana y otra entidad oculta que permanece escondida la mayor parte del tiempo. Bajo la máscara de nuestro Yo consciente descansan ocultas todo tipo de emociones y conductas negativas; la rabia, los celos, la vergüenza, la mentira, el resentimiento, la lujuria, el orgullo y las tendencias asesinas y suicidas, entre otras. Este recorrido inexplorado para la mayoría de nosotros es conocido en psicología como sombra personal.

Jon: Si, algo he leído sobre esa parte de nuestra personalidad que nuestro consciente no quiere reconocer y por eso lo rechaza, pero que de alguna manera lo acabamos sacando a la luz en nuestros encuentros con los demás. Pero, si no lo queremos ver, y mucho menos reconocer, ¿cómo podemos trabajarla?.

Joaquina: La sombra es lo que una persona no quiere ser. El hecho de afrontar la sombra es una experiencia que transforma completamente la vida de una persona. Nuestra sombra personal contiene todo tipo de capacidades potenciales sin manifestar, cualidades que no hemos desarrollado ni expresado. Muchos de nosotros pensamos que sombra es igual a algo negativo y horrible de nuestra entidad oculta. En muchos casos son valores que el conocerlos nos llevaría a producir un esfuerzo para hacerlos efectivos que no deseamos, bien porque la pereza es uno de nuestros elementos básicos de relación con   la vida o porque existe una conciencia de infravaloración que nos llevó a no creer en nosotros mismos.

Jon: Entonces la sombra esconde también lo positivo?

Joaquina: La sombra no sólo es el lado negativo desde el punto de vista de la conciencia. No se trata de algo inmoral e incompatible sino que, por el contrario, contiene cualidades que poseen una extraordinaria trascendencia moral. Esto resulta particularmente cierto cuando contiene cualidades que la sociedad ve positivamente pero que el individuo considera como algo inferior. La sombra es el verdadero artífice de la luz. Sin verla a ella Dios no existe en su totalidad.

Jon: Entonces, el lado oscuro de nuestra personalidad encierra simultáneamente a la sombra oscura que se niega a cambiar y al salvador que puede transformar nuestra vida.

Joaquina. Así es. La sombra personal se desarrolla en todos nosotros de forma natural durante la infancia. Cuando nos identificamos con determinados rasgos ideales de nuestra personalidad como la buena educación y la generosidad, por ejemplo, cualidades que, por otra parte, son reforzadas por el entorno que nos rodea, vamos configurando el Yo de las resoluciones. Al mismo tiempo vamos llevando hacia la sombra aquellas otras cualidades que no se adecuan a nuestra imagen ideal, como la grosería y el egoísmo. De esta manera el ego y la sombra se van edificando simultáneamente alimentándose de la misma experiencia vital. Son una el espejo de la otra.

El hogar familiar es el escenario natural en el que tiene lugar este proceso, un proceso en el que la sombra de los distintos miembros de la familia influye poderosamente en la configuración del nuevo Yo enajenado, sobre todo en caso de que el grupo familiar no reconozca sus propios elementos oscuros o cuando todos los elementos de la familia estén de acuerdo en ocultar la sombra de un miembro especialmente poderoso, débil ó querido de la familia.

Jon: ¿Se puede evitar, teniendo los padres adecuados o la educación perfecta?

Joaquina: Todos tenemos los padres adecuados, los elegimos nosotros. El proceso de creación de la sombra es inevitable y universal. Nos hace ser quienes somos y nos induce a trabajar con la sombra para poder llegar a ser quienes, en realidad, somos.

Jon: Y para ver quién somos, ¿podemos arrojar luz sobre la sombra?.

Joaquina: Iluminar nuestra sombra es el entreacto para poder utilizar plenamente todas las capacidades que permanecen desconocidas para nosotros, ocultas entre lo recóndito de nuestro ser.

Jon: Ponme algún ejemplo de cómo funciona, o cómo la puedo ver.

Joaquina: El hecho es que cuando sentimos un deseo muy intenso y lo relegamos a la sombra, opera desde ahí sin tener en cuenta a los demás. Cuando estás muy hambriento y rechazas ese impulso terminas atormentando a tu cuerpo comiendo y bebiendo en exceso. Cuando sientes una aspiración elevada y la destierras a la sombra te condenas a la búsqueda de actividades hedonistas tales como el abuso del alcohol o las drogas. La lista podría ser interminable pero lo cierto es que puedes observar por doquier los excesos del crecimiento desmesurado de la sombra, la obsesión por la salud, las dietas, los medicamentos y la longevidad a cualquier precio, testimonia el permanente miedo a la muerte. Todo aquello que no dejes aflorar se mostrará al exterior de forma simbólica y ello dificultará la localización del problema haciendo aún más densa la sombra.

Jon: Gracias por la aclaración, pero sigo sin saber cómo puedo percibir mi sombra.

Joaquina: No puedes. La sombra huye de la luz de la conciencia porque ésta constituye una amenaza para su continuidad. Todo aspecto de la sombra que hayas podido esclarecer es un aspecto que por si mismo pide solución. Es decir “ya no es sombra”. Por ello, sólo puedes ver a la sombra indirectamente, a través de los rasgos y las acciones de los demás. Sólo puedes darte cuenta de ella fuera de ti mismo. Cuando tu admiración o tu rechazo ante una determinada cualidad es desproporcionado, te hallas bajo los efectos de la sombra. De ese modo, pretendes expulsar a la sombra de tu interior proyectando y atribuyendo determinadas cualidades a los demás, en un esfuerzo inconsciente para desterrarlas de ti mismos.

Jon: Entonces, cuando veo con claridad cualidades e impulsos en los demás y que niego en mi mismo estoy viendo mi sombra. Por ejemplo la pereza mental, la indolencia…

Joaquina: La sombra aparece continuamente en tu vida cotidiana y puedes descubrirla en el humor que expresa tus emociones más ocultas, más bajas o más temidas. Otro método para acceder a la sombra personal consiste en investigar tu sentido del humor y las respuestas que suscita en ti el humor. La mayoría de nosotros sabe que el sentido del humor suele evidenciar mucho más de lo que se ve a simple vista. Cuando algo te resulte muy divertido, te hallas en presencia de la sombra. La sombra suele ser la que ríe y se divierte con lo oscuro, por ello es probable que quienes carezcan de sentido del humor tengan una sombra muy reprimida. La sombra es la que ironiza.

Jon: ¿Te puedo pedir un poco más de precisión?

Joaquina: Puedes descubrir a la sombra en tu vida cotidiana a través de:

  • Los sentimientos exagerados con respecto a los demás
  • El feedback negativo de los que nos sirven de espejo
  • Aquellas relaciones en las que provocamos de continuo el mismo efecto perturbador
  • Las acciones impulsivas o inadvertidas
  • Aquellas ocasiones en las que nos sentimos humillados
  • Los enfados desproporcionados por los errores cometidos por los demás
  • Las alegrías desbordadas por los éxitos de otros
  • Situaciones donde nos sentimos avergonzados
  • Situaciones exageradas de cólera
  • Situaciones de amor desmedido

Jon: Veo que la sombra está muy unida a la enfermedad

Joaquina: El ser humano sano siente que la bondad de la vida consiste en la unidad entre su realidad, su energía y su conciencia. Cuando el hombre está sano su vida es un continuo proceso creativo. La persona sana gobierna positivamente su vida y se siente satisfecho consigo mismo. En ese estado la enfermedad y el mal están casi completamente ausentes.

El principal rasgo distintivo de la enfermedad, por el contrario, consiste en la distorsión de la realidad corporal, emocional y del pensamiento. El enfermo suele considerar que sus problemas están causados por factores externos a los que culpa no enfrentándose a su propia destrucción.

La reconciliación con nuestros enemigos internos no supone la eliminación de nuestros adversarios externos pero sí que modifica nuestra relación con ellos. Para alcanzar la paz, nos veremos obligados a realizar un esfuerzo espiritual. Solo entonces dejaremos de considerar que la maldad es algo diabólico y comenzaremos a relacionarnos con ella en términos mucho más humanos. Es este, a fin de cuentas, el camino de la humildad.

Jon: Entonces tengo que desarrollar una relación creativa con la sombra…

Joaquina: Eso sería lo ideal, y te permitirá:

  • Aumentar el autoconocimiento y, en consecuencia, aceptarte de una manera más completa.
  • Encauzar adecuadamente las emociones negativas que irrumpen inesperadamente en tu vida cotidiana.
  • Liberarte de la culpa y la vergüenza asociadas a tus sentimientos y acciones negativas.
  • Reconocer las proyecciones que manipulan de continuo tu opinión de los demás.
  • Sanar tus relaciones mediante la observación sincera de ti mismo y la comunicación directa.
  • Utilizar tu potencial en su totalidad.
  • Manejar tus reacciones ante los demás.
  • Aprender de tu espejo.
  • Vivir una relación plena sin búsqueda de complementos.

 

Se hace tarde y hablamos de salir a cenar “algún pescado rico”. Saboreando más la conversación que la cena por venir, apago el ordenador, cierro algunos libros y alcanzamos la puerta de la calle.

33 Recuérdame

El diálogo de hoy es una poesía a la memoria de Joaquina cuando se cumple un año de su marcha.

 

Puedes llorar porque se ha ido, o puedes

sonreír porque ha vivido.

 

Puedes cerrar los ojos

y rezar para que vuelva o puedes abrirlos y ver todo lo que ha

dejado;

tu corazón puede estar vacío

porque no lo puedes ver,

o puede estar lleno del amor

que compartisteis.

 

Puedes llorar, cerrar tu mente, sentir el

vacío y dar la espalda,

o puedes hacer lo que a ella le gustaría:

sonreír, abrir los ojos, amar y seguir.

 

David Harkins

 

Son las 19:20 del viernes 18 de agosto de 2017. La vida que fluía en la débil mano que sujeto entre las mías, desaparece. Hundo la cabeza en el pecho convulsionado de sollozos sordos y mis labios besan lo que ya no está. Siento dolor y estoy sobrecogido por el misterio de la muerte y de la vida. En un parpadeo el don mágico de la vida deja de estar y solo queda el envoltorio del ser que hace solo segundos amabas. Y me doy cuenta de que lo que se ama desde el egoísmo y la añoranza es ese cuerpo que queda ahí, pero lo que de verdad se ama es el espíritu que se ha ido. Aprieto la mano con fuerza, no tanto para que vuelva, sino, quizá, para que me lleve con ella. Y me cuestiono el sentido de la vida, y me asombro de lo aprendido en todos estos años. Ahora desde esos diálogos sigue viva y presente en todos nosotros. Su propósito de vida cumplido, me siento como el mensajero de un legado profundo que voy destilando con los escritos.

 “La muerte no existe, la gente sólo muere cuando la olvidan; si puedes recordarme, siempre estaré contigo.”

Del libro “Eva Luna” de Isabel Allende

 Joaquina Fernández (2 de octubre de 1950 – 18 de agosto de 2017)

 (Soy más de recordar el nacimiento que la marcha. El día 2 de octubre, celebraremos en Nextyou un homenaje al nacimiento de Joaquina. Si estás interesad@ en acudir háznoslo saber)

32 El significado del verano

Es agosto, y con la mirada reposada en un cantábrico tranquilo buscamos el sentido del verano. Como cada verano, nos alejamos de Madrid en busca de tranquilidad para escribir, para preparar cursos y para revisar lo que hemos hecho.

Jon: ¿Cómo es la energía del verano?

Joaquina: La energía del verano es masculina, de luz, y por lo tanto de compromiso y trabajo.

Jon: Cualquiera lo diría, viendo las playas y siendo la palabra “desconectar” la más usada en estas fechas.

Joaquina: El clima nos enseña a trabajar con nosotros mismos, y lo que hacemos es lo contrario de lo que nos enseña. El entorno es un aviso del trabajo que debemos de hacer, y lo entendemos como una agresión. Por ejemplo el invierno nos dice que no tenemos, y lo que quiere decir es que debemos buscar dentro de nosotros lo mejor que tenemos, nuestro valor, para utilizarlo y avanzar, y no sentirnos carentes. Y lo que hacen las personas en invierno es sentirse carentes y esperar a que los demás les den. Estas son las contradicciones que vive el ser humano en cada estación.

Jon: El clima, entonces, nos enseña a trabajar con nosotros mismos.

Joaquina: Si llega el verano con su luz, es que tenemos la conciencia para ponerla en nuestra experiencia vital y que veamos lo que tenemos, lo que nos falta y todo lo que podemos alcanzar.

Jon: ¿Con qué nos conecta el verano?

Joaquina: En verano hemos entrado en el tiempo caliente, y éste exige quitar cosas, y no es ropa, es quitar las trabas que hemos puesto por el frío. La luz nos hace salir fuera, clarificarnos, y exponernos a lo que somos. El verano nos conecta con dejar cosas.

Jon: ¿Para qué se dejan las cosas?

Joaquina: Para aproximarnos profundamente al pensamiento, a la mirada y ver con qué nos tenemos que comprometer y qué nuevos campos tenemos que abrir. Sin embargo decidimos quitarnos la cabeza para no saber que es lo que vamos a hacer.

Jon: Entonces, ¿qué necesitamos para que el verano nos ayude en nuestro desarrollo?

Joaquina: Al entrar el verano lo que necesitamos primero es gestionar compromisos. Pensar cómo vamos a entrar en esos compromisos. Lo segundo es saber manejar los símbolos del verano.

Jon: ¿A qué te refieres con los símbolos del verano?

Joaquina: Por ejemplo, uno de los símbolos, cuando llega el verano, es que lo que necesito es quitarme la ropa. Lo que en realidad nos esta queriendo decir el verano es que nos debemos quitar de todas las cosas superfluas que no necesitamos. La llegada del verano nos compromete principalmente con eliminar todos los trajes de falsedad que tenemos puestos. Para entrar en los compromisos debemos quitarnos todos los trajes que no nos han servido para nada.

Jon: El invierno, como no tenemos nada, es para mirarnos dentro. El verano, como lo tenemos todo, la mirada es para quitar lo que sobra.

Joaquina: El verano es el crisol de la conciencia. Cuando llega el 21 de junio nos dice: ha llegado la claridad, se han parado los vientos y, ahora, ¿qué quieres de tu vida?. Esta es la pregunta clave. En el momento que entras en la conciencia del verano tienes que tener claro qué es lo quieres, y por qué. El verano necesita una justificación clara, se pregunta por qué quieres lo que quieres, y por qué eres como eres. Si no encuentras las respuestas te sentirás perdido.

Jon: ¿Quién soy?, ¿por qué estoy aquí?… Buenas preguntas que suelen terminar sin una respuesta clara y encerrándome más en mi mismo.

Joaquina: Eso es por miedo a ser conocido, miedo a la claridad, miedo al compromiso. Para salir de ahí necesitas tener conversaciones positivas y constructivas. De lo contrario puedes entrar un poco en la obsesión. Al principio del verano has abierto tus puertas a investigar sobre tus oscuridades, y lo que quiere el verano es poner luz sobre tu oscuridad. El principio del verano lleva a la luz tu pensamiento más destructivo, para que lo cambies y lo resuelvas, no para hacerte daño, ni para criticar y que te obsesiones en tu debilidad. Te dice que el propósito de tu vida es tener una mente clara para que puedas comprometerte con los demás. ¿Cómo te vas a comprometer si estás perdido en tus propias debilidades?, es imposible. Comprométete conociéndote.

Jon: El cambio entonces es pasar de ser obsesivo, inconcreto y oscuro, a ser transparente, concreto y creativo.

Joaquina: La obsesión es el propósito no comprometido y no nos permite caminar. El verano conecta con nuestro cerebro, con nuestra conciencia, y todo aquello que convierte en una obsesión, o en algo descalificatorio, se convierte en una imposibilidad de avance. El verano dice: “Todo lo que no sabías, lo puedes saber ahora porque yo te doy luz sobre tu experiencia vital, quiero que veas lo que tenías y lo que te falta y todo lo que puedes alcanzar.”

Jon: Quitando las obsesiones aparece la fortaleza, con la claridad aparecerá la fuerza y de ahí voy al compromiso.

Joaquina: El verano es lo previo a las decisiones, lo que quiere decir que aquí se empiezan a almacenar las grandes ideas, para después tomar las decisiones. ¿Qué nos impide tomar decisiones? La obsesión.

Jon: Me has dicho que esto ocurre al principio del verano. ¿Qué pasa después?

Joaquina: Cuando ya tenemos claridad, a partir del 21 de julio tenemos que tener una motivación para el cambio y el compromiso.

Jon: Motivación es algo que he buscado durante muchos años…

Joaquina: La mayoría de las personas desmotivadas, son personas que no han sido reconocidas en su inteligencia, en su capacidad de comprometerse y responsabilizarse de las cosas. Las híper motivadas, híper activas, con una capacidad de desarrollar proyectos y un compromiso tremendo, son personas muy reconocidas por su padre, o ellas han reconocido mucho a su padre.

Jon: ¿Entonces a mediados del verano deberíamos buscarla?

Joaquina: Este período es el motor de la transformación del mundo, no nos vale tener ideas si no nos comprometemos con ellas. Cuando estás dispuesto a trabajar sobre una motivación construida, sana, transparente, te conviertes en el rey de la felicidad, del amor… Si antes no te has trabajado la claridad, se convertirá tu año en un devenir desmotivado, irresponsable, descomprometido, y te hará pasar el peor año de tu vida.

Jon: Resulta que el entorno más frívolo del año es definitivo para la felicidad y el amor

Joaquina: Nacemos en un medio, que lo que hace es permitirnos el avance o el desarrollo, sin embargo, fue muy hostil y frío al principio de la historia. El hombre puso toda su intención en defenderse de este entorno, ya que el invierno duró cientos de millones de años, y durante todo este tiempo el hombre se sintió carente, que le faltaban cosas y las buscaba fuera, hasta que aprendió a buscarlas dentro.

Cuando empezó a buscar las cosas dentro de si, el entorno se hizo mucho más agradable, y empezó a mirar a las personas que tenia cerca, y empezó a relacionarse y a darse cuenta de que además de existir él, existían los otros, y se le movió el interior tan profundamente que sintió que los otros le quitaban la paz, y le agitaban demasiado, que se le motivaban los deseos, las expectativas, y aún así siguió avanzando y pensando que las relaciones humanas eran interesantes, y que debían consolidarse. Y desarrolló todo un proceso de estímulos para llegar a sentir el amor, y querer formar casas y hogares, y el hombre y la mujer se juntaron e hicieron familias.

Cuando la agitación y los deseos de estar juntos se relajaron, se dieron cuenta de que podían aprender estando juntos y también estando solos, y apareció la necesidad de crear un mundo nuevo, donde la conciencia de lo que hay y de lo que sientes por los demás, te hace la vida mucho más fácil. Entonces el mundo se dulcificó y se expandió para que podamos conocer formas diferentes de vida. Y el amor se hizo algo irrompible y la felicidad se convirtió en una meta.

Cuando el hombre duda del amor de los demás o de lo que él es, vuelve al invierno y a la zozobra; y cuanto más conscientes seamos de todo lo que somos, de todo lo que tenemos, de todo lo que sentimos, de todo lo que sabemos, más posibilidades hay de que el mundo sea de verdad y se convierta en un paraíso.

Solo el sentimiento de carencia y el sentimiento de exigencia que tenemos hacia los demás, destruye este ecosistema tan extraordinario que existe.

Estos dos meses pediría que te plantearas todo el tiempo lo hermoso que es cuando tienes el pensamiento de yo soy, yo tengo, yo puedo, yo comparto, y lo maravilloso que es cuando te levantas con una motivación y un propósito de tu cambio y transformación personal. No dejar de mirar todos los días el faro del amor y la felicidad que es creer en ti mismo, en tu sociedad, creer sobre todo que el amor es un ejercicio de respeto a uno mismo, es crear tu personalidad y estar motivado para hacer la vida y poder perdonar y poder dejar atrás todo lo que no sea eso. Olvídate de todo aquello que no sea tu camino, tu creencia, o tus ideales, y de todo aquello que no sea la motivación para hacer lo que amas.

Habla Joaquina y habla el cantábrico. Y después, ya solo queda silencio.

31 Actitud versus potencial

Han pasado varios días desde el último curso y yo sigo con el run run del potencial, las cualidades y aquello transversal y sólido en mi vida. Así que aprovecho que Joaquina está sola en el despacho y me siento en una de las dos butacas granates que tiene de confidentes.

Jon: Me doy cuenta que siempre hay grados de deficiencia en todas las cualidades que podemos tener. Siempre somos un poco impacientes, intolerantes, perdemos el humor…

Joaquina: Las personas no somos perfectas. Yo en lo que creo es que cuando el ser humano pone sus ojos sobre algo maravilloso de si mismo, es capaz de cambiar el mundo. Pero cuando no pone su cabeza sobre algo importante de si mismo, las cualidades se acaban convirtiendo en: parecer que es. La inseguridad, la falta de creatividad, la indolencia… solo son actitudes, no es Ser.

Jon: Entonces cuando en los cursos hablas de la cualidad que una persona tiene, y además aseguras que todos tenemos una principal, ¿a qué te refieres?.

Joaquina: Cuando hablo de la gran cualidad que todos tenemos, está en el Ser. O nos planteamos movernos en el potencial, o el mundo se nos va. En la medida que seas capaz de mirar a una persona y ver su gran potencial, sus valores, su diamante, estarás mucho más dispuesto a que todas esas actitudes negativas no aparezcan en ti. No vas a ser agresivo con nadie cuando te das cuenta de que el otro tiene un potencial impresionante y lo está aprendiendo. Le dirás: “qué te pasa, qué necesitas en este momento, cómo podemos colaborar para cambiar esto.”

Jon: ¿Y el miedo al cambio?

Joaquina: Cuando nos da miedo el cambio, destruimos todas las ideas maravillosas y destruimos todo lo que aparece dentro de nosotros. Tú, como todos, tienes un potencial alucinante que no estás utilizando porque te estás escondiendo detrás de unas pocas actitudes negativas. Y te pido que no te escondas. Que esta noche vayas a tu casa, mires en esa caja interna que tienes, abras y pienses: “Aunque sea en un 5, hay algo que nadie me quita”. De esta forma podrás convertir ese 5 en un 10, en un 100 o en un 5.000. Esa es la diferencia.

Jon: Pero entonces, ¿no se trata de aceptar tanto lo positivo como llo negativo que llevamos dentro? Tendría que aceptar mi grado de responsabilidad por mi intolerancia, cobardía, etc. ¿No?

Joaquina: Cuando miras a las personas, ¿qué ves?.

Jon: ¿A qué te refieres?.

Joaquina: Pues a si les vas poniendo letreros: Gran deportista, gran cantante, gran pintor…

Jon: No.

Joaquina: Claro, las personas podrán tener muchas cosas, pero tu no sabes qué es lo que tienen o lo que no tienen. Que te parecería si yo te pusiera una fotografía delante de cada cara. Te pusiera un gran bailarín, o un gran matemático… entonces verías el potencial de esa persona. En el mundo estamos viviendo para una serie de personas que están practicando su potencial, y de pronto los adoramos, mientras que todos los demás pensamos que si hiciéramos lo mismo no llegaríamos a ningún sitio.

Jon: Yo no quiero ser Nadal, ni quiero ser nadie, yo lo que quiero es que mi raqueta de la vida funcione siempre. ¿Qué tengo que hacer para conseguir eso?

Joaquina: Tienes que hacer con tu personalidad lo que han hecho con Nadal: Le dijeron que era bueno y él ha trabajado y trabajado. Así que lo que tienes que hacer es ver en lo que eres bueno y trabajar y trabajar y trabajar, hasta convertirte en lo mejor del mundo en lo que eres bueno. Si somos gregarios del éxito, y solo hay unos pocos que lo pueden alcanzar, estaremos todo el tiempo sintiéndonos basura. Si solo hay unos pocos ricos, y no somos ricos todos. Si solo hay unos inteligentes y no somos inteligentes todos. Si hay gente capaz y nos sentimos incapaces, el mundo será siempre para cuatro. Y el mundo no es para cuatro. El mundo es para 7.600 millones de seres humanos.

Jon: Tengo una amiga, y creo que no está sola en esto, que cuando hablamos del tema del potencial me dice que no quiere pasarse toda la vida trabajando y que siempre que le hablo de su potencial lo oriento a la parte laboral. La verdad es que trabaja todo el día y parece echar de menos vivir. ¿Puede ser que muchos no veamos nuestro potencial por miedo a esto?.

Joaquina: Tu potencial, y el de tu amiga, tiene que ser en el trabajo, en la vida, cocinando, y en todo lo demás. Dedicamos más del 90% de nuestro tiempo a trabajar o a estudiar. Así que el 90% de nuestra felicidad debería estar ahí. Y cuando nos planteamos si el potencial lo debemos utilizar en el trabajo, la respuesta es una pregunta: ¿es inteligente dejar el potencial que te hace feliz fuera de cualquier aspecto de nuestra vida?.

Jon: El objetivo entonces es poner el potencial al servicio de nosotros mismos.

Joaquina: Si lo haces no trabajarás nunca, porque estar donde te gusta no es trabajar. Si decimos que nuestro potencial no lo tenemos que dedicar al trabajo y trabajamos 10 horas diarias, me pregunto: ¿qué nos está haciendo ser tan gregarios?. Las personas de éxito se dedican todo el día a lo que hacen bien. Y desde ahí son felices, ganan dinero, y hacen todo en su vida. Da igual si son cantantes, comunicadores o payasos.

Jon: ¿Cuántas horas trabajas?

Joaquina: Todas. Y ninguna. Y soy feliz las 24 horas del día con mi potencial. Yo quiero llevar las cualidades del profesional a la vida cotidiana. A personas que aman lo que hacen, todo el día.

Jon: Si, casi todos pensamos que el potencial es intermitente y lo ponemos y quitamos a ratos.

Joaquina: Así tenemos a un montón de gente que valora su potencial y llega donde quiere y los demás creen que si sacan su potencial entonces tendrían que trabajar mucho… Con el potencial no hay nada que hacer. El se encarga de todo y lo único que hay que hacer es disfrutar. Si no ves tu potencial, estarás atacando al mundo que te rodea, de una manera o de otra.

Se cuál es mi potencial, y también sé de sus intermitencias, y también de la pereza que llega con ellas, así que en realidad si sé la forma de ser feliz. ¿Por qué no la aplico siempre?. Pasan una llamada de teléfono a Joaquina y aprovecho para salir envuelto en mis pensamientos.