154 Lo que aprendí de mi padre

Con un caminar tranquilo y la mirada puesta en la mar, paseamos de vuelta al coche tras comer unas parrochas en Cudillero.

Jon: He asistido a muchos de tus cursos y siempre me impresionan tus conocimientos y los muchos libros y maestros que has tenido. Caminando ahora por tu tierra me viene la siguiente pregunta a la cabeza: ¿Qué aprendiste de tu padre?

Joaquina: Un día caminando por Gijón, mi lugar de nacimiento, sabiendo, que mi relación hacía aguas y estaba a punto de naufragar, me habló de su pensamiento sobre las cosas entre hombres y mujeres, las diferentes actitudes, la superficialidad con la que vamos de unos a otros sin medir la repercusión sobre los pequeños, que como el decía no habían pedido venir al mundo y eran nuestra única y máxima responsabilidad. Decía: “Todos los seres somos iguales, llenos de defectos y virtudes. Parece que lo nuevo es diferente, más pasional, interesante, carismático. Sin embargo, pasados los primeros días, aquello que dificultaba tu anterior relación vuelve a repetirse inexorablemente. Por que, no olvides esto”

Su voz se espesó y un grado de emoción extraña le inundó

La persona con la que estás es como cuando la conociste.  Han sido tus expectativas, tu deseo de cambiar al otro, el que hace que la relación no funcione. Lo que amaste al principio permanece, y lo que tú tenías como defectos también. Enfréntate a cambios profundos sobre ti misma, porque vayas donde vayas y estés con quien estés tus defectos te acompañarán y no te permitirán ser feliz” 

El momento se había hecho muy denso. El aire alrededor casi no se sentía y yo en mi pequeño corazón notaba las pulsaciones temiendo que él las oyera. Siguió. Igual de conciso, explícito e intenso:

Tu madre es como cuando la conocí. No es que ahora presente diferencias notables que puedan haberme desencantado. Las cosas que ahora me molestan de ella son las mismas de siempre, sin embargo, yo podría caer en la tentación de culparla a ella en lugar de vencerme a mi mismo. Si yo erradico mis actitudes erróneas de la relación en vez de esperar que ella realice el trabajo, nuestra relación volvería a ser tan apasionante como fue. Yo sé eso. ¿Qué me podría aportar otra mujer que ella no me dé? Posiblemente un cuerpo nuevo. Vivir durante unos días una pasión física desbordada. Pero, la vida, lo creas o no, no es eso. La vida es lo cotidiano, pasear al lado del mar, comer, defecar, sufrir, notar carencias, reír, soñar. Ver que tus hijos se hacen mayores y no son como esperabas. La vida es sufrimiento y alegría, todo junto. Y lo uno y lo otro, se acompañan de lo que tú cambies y crezcas para ti misma”

Respiré y noté que él también lo hacía. Resultó como una sentencia que aún escucho en los días de noches oscuras. Busco cambiar lo que me hace sufrir, lo doliente de mi personalidad entendiendo que los demás son siempre como el primer día que les vi. Posiblemente mejores, nunca peores. Sin embargo, siendo su mensaje profundo y con un contenido esplendoroso. Fue un monólogo y eso indicaba que no había espacio para el otro, que no había la posibilidad de redefinir partes que tenían mucho sentido.

153 Las emociones, el cerebro y las proyecciones

Jon: ¿Dónde se ubica y cuando empieza a desarrollarse el mundo emocional en los niños?

Joaquina: Es en el cerebro límbico donde se ubican los sentimientos resultantes de la convivencia con sus padres en los cuales va a disculpar sus fallas emocionales. En la mente masculina es una emoción más concreta y extrovertida, siendo una emoción más sensible en la mente femenina. En esta etapa los niños entran en el mundo del padre, del poder, necesitándole dentro de ellos para creer en sí mismos y en su capacidad. En la casa debe haber respeto por el espacio y la actividad de cada individuo. Cada persona tiene su espacio, por lo tanto, los niños no entran en el cuarto de los padres, ni en el baño con ellos. Los dormitorios son el espacio más íntimo de la casa, el espacio del mundo límbico.

Jon: ¿Qué hacemos cuando llegamos a casa?

Joaquina: Es el niño el que se acerca al padre cuando éste llega a casa. Tiene que aprender que el amor para su vivencia no necesita de estar permanentemente juntos y agarrados. Debe aprender a respetar el espacio y tiempo de los demás y que no se le ama sólo cuando se le toca físicamente.

Jon: Esto ocurre entre los 4 y los 6 años ¿no?

Joaquina: De cuatro a cinco años el niño observa el mundo emocional de la madre y deja en evidencia lo que ella no ha superado y él necesita aprender. Observa el mundo de los apegos de su madre y las limitaciones que ellos representan. De cinco a seis años el niño observa el mundo emocional del PADRE y deja en evidencia lo que éste no ha superado y él necesita aprender. Observa el mundo de los apegos de su padre y las limitaciones que ellos representan.

Jon: ¿Cuál es el contenido de lo que tiene que aprender en cada etapa? O, mejor dicho, ¿cuál es la materia de enseñanza / aprendizaje de esta etapa?

Joaquina: El niño tiene que aprender sobre su mundo emocional más próximo y en relación con elementos conocidos, como son su padre y su madre. Es el tiempo de aprender a amar sin apegos y sin limitaciones de su propia personalidad emocional. De cuatro a cinco años aprende todo lo que corresponde al mundo afectivo emocional ligado a la vivencia familiar más cercana y más íntima. De cinco a seis años aprende todo lo que corresponde al mundo afectivo emocional menos próximo en relación con los familiares y círculos más cercanos.

Jon: Además de las interacciones con sus padres y familiares, el niño va al colegio ¿Cuáles son ahí los aprendizajes?

Joaquina: Aunque los llevemos antes al colegio, la etapa escolar empieza cuando el cerebro límbico conecta con el neocortex. Esto ocurre de 6 a 8 años. De seis a siete años el niño observa el mundo de aceptación de la incorporación de conocimientos de la madre y deja en evidencia lo que ella no ha superado y él necesita aprender. Observa el apego a las ideas. De siete a ocho años el niño observa el mundo de aceptación de la incorporación de conocimientos del padre y deja en evidencia lo que éste no ha superado y él necesita aprender. Observa el apego a las ideas. Antes de que me preguntes te cuento lo que tienen que aprender en esta etapa. De seis a siete años está la incorporación de datos artísticos y de expresión a través de su capacidad de recepción y sensibilidad. De siete a ocho años:  Incorporación de datos, números, tiempos y relación de lo cuantitativo, sabiendo expresarse secuencialmente.

Jon: Nos queda por revisar el último tramo. La etapa mental. El uso del cerebro neocortex de 8 a 12 años.

Joaquina: Esta etapa es el mundo del pensamiento, de la idea. El niño respeta profundamente al padre y a la madre, aunque no acepta la figura de una madre dogmática que avasalle y no deje hablar al padre o al niño, les deje en evidencia y sea mandona. La sentencia dogmática de la madre anula el poder, al padre, y por lo tanto anula su capacidad de creer en sí mismo. Postura que aceptará y entenderá en el padre, pero no en la madre. Así, cuando la madre presenta la ley, lo hace amorosamente, con delicadeza, expresando su pensamiento con ganas de vivirlo, deseo y alegría. Es una etapa importante para dejar a los niños que crezcan en lo que ven, preguntándoles por lo que piensan, lo que ven, pero sin reconducir. Si nos fijamos en su tono de voz, el niño nos dará la pauta de cómo se siente.

Jon: Y desglosándolo por etapas…

Joaquina: De 8 a 9 años el niño aprende a escuchar otros puntos de vista y observa la capacidad de su madre para absorber estos conocimientos sumándolos a los que ya tenía en la etapa de supervivencia y emocional. Desde ahí elabora la síntesis personal. De 9 a 10 años el niño aprende a escuchar otros puntos de vista y observa la capacidad de su padre para absorber estos conocimientos sumándolos a los que ya tenía en la etapa de supervivencia y emocional. Desde ahí elabora la síntesis personal. De 10 a 11 años el niño observa cómo se acerca al exterior más próximo su madre y cómo se extiende y comunica lo que sabe. Desde este análisis decide cómo expresarse él en el ámbito social. De 11 a 12 años el niño observa cómo se acerca al exterior más próximo su padre y como se extiende y comunica lo que sabe. Desde este análisis decide cómo expresarse él en el ámbito social.

Jon: Como no podría ser de otra manera, llega la pregunta: Cuál es la materia de enseñanza/aprendizaje en esta etapa.

Joaquina: De ocho a nueve años le toca aprender desde los conocimientos que ya tiene desde la relación con su madre e ir incorporando otros, abriéndose a la escucha y la obediencia.De nueve a diez años es cuando debe aprender desde los conocimientos que ya tiene desde la relación con su padre e ir incorporando otros, abriéndose a la escucha y a la obediencia.De diez a once años crece la capacidad de enseñar al mundo exterior próximo lo que ha aprendido de su madre. Tiene que respetar el interés ajeno. Comunicación.De once a doce años la capacidad de enseñar al mundo exterior próximo lo que ha aprendido de su padre. Tiene que respetar el interés ajeno. Comunicación.

Jon: Y así queda completo el primer ciclo de 0 a 12 años, un mundo bastante familiar. ¿Qué ocurre de ahí en adelante cuando sale al “mundo exterior”

Joaquina: De 12 a 13 años es la etapa de supervivencia en la sociedad. De 13 a 14 años quiere probar su capacidad de participar de lo que ve y dar sus primeros pasos por sí mismo. Es un tiempo donde nada ni nadie existen, solo su propia experiencia.

De 14 a 15 años el niño intenta destruir todo lo que aprendió de su madre en el plano de la supervivencia. Lo que aprendió lo siente como un enemigo que le impide relacionarse bien en sociedad.

De 15 a 16 años el niño intenta destruir todo lo que aprendió de su padre en el plano de la supervivencia. Lo que aprendió lo siente como un enemigo que le impide relacionarse bien en sociedad.

De 16 a 18 años: Investiga en los sentimientos más femeninos, queriendo transcender de los sentimientos que aprendió en relación con su madre (de 16 a 17 años) y su padre (de 17 a 18 años), e intenta experimentar cosas nuevas imitando a sus ídolos o queriendo liderar a todos los demás, siempre desde unos aspectos forzados y no personales.

De 18 a 20 años: Su desarrollo de pensamiento conceptual pasa por la trampa ideológica de tirar abajo ideales sociales y morales de la parte masculina de sus padres.

De 20 a 22 años: El aprendizaje en el que se aglutinan de 0 a 20 años para crear una socialización que, permaneciendo personal, es en la etapa que más se parece simbólicamente a la vivida en familia.

De 22 a 24 años: El individuo se cree realizado y empieza a hacer sólidos sus cimientos que, sin darse cuenta, son bastante parecidos a uno de sus progenitores.

Jon: Y en este maravilloso paso por la adolescencia, ¿cuál es la actitud de los padres?

Joaquina: Los padres deben hacer un equipo, si es posible, y en todo caso ser observadores de los avisos que el joven da. Y siempre son los mismos que alguno de los progenitores dio en su tiempo. Solo la honestidad de los padres podrá corregir esta situación.

Notas a pie de página: Hasta aquí la conversación sobre la evolución de un niño hasta un joven. Como muchos de los lectores de este blog han sobrepasado la edad de 24 años, voy a escribir las proyecciones. Es decir, los aprendizajes que se deberían haber hecho en edades sucesivas para que podamos ver si estamos aprendiendo lo que necesitamos en la edad que tenemos.

  • De 24 a 36 años: Etapa de supervivencia externa. Las posibles crisis de supervivencia llegan al comprar una casa, si se gana o no suficiente dinero, etc. Si en este periodo se rompe la pareja, eso quiere decir que estuvo basada en valores físicos, sobre todo en el sexo o en el dinero.

24 a 28 = Supervivencia

28 a 32 = Emociones

32 a 36 = Intelectual. Idea

  • De 36 a 48 años: Es la proyección del mundo de los sentimientos, de saber lo que se quiere y cómo se quiere. Si se rompe la pareja, el problema está en la casa o en el trabajo.

36 a 40 = Supervivencia

40 a 44 = Emociones

44 a 48 = Pensamiento. Idea

  • De 48 a 60 años: Aquí está el aprendizaje y síntesis de lo vivido, depurándolo, positivándolo y viviéndolo totalmente. Si hay una ruptura de pareja es por los pensamientos e ideales.

48 a 52 = Supervivencia

52 a 56 = Emociones

56 a 60 = Pensamiento. Idea

  • De 60 años en adelante es el encuentro del mundo con el espíritu.

152 La supervivencia II

Seguimos a vueltas con los “niños” comprendiéndonos y comprendiéndoles.

Jon: Este cerebro reptil del que me hablas, ¿lo podrías desglosar por edades del niño?

Joaquina: De 0 a 2 años. Mundo personal y aislado. La meta es sobrevivir físicamente.Auto observación dentro del medio físico. Fabricación de la primera sombra en busca de la aceptación y por miedo a realizar el tipo de acto que le ha parecido rechazable de uno de sus padres. En esta etapa el niño no ve absolutamente a nadie que no sea él. Se recrea en sí mismo y en su egolatría, interviniendo los padres como dadores. Incluso se puede desmenuzar todavía más.

De 0 a 3 meses: Serenidad en lo natural. En este tiempo el niño está en el máximo nivel de conciencia con el mínimo nivel de autonomía física, por ello hay que rodearlo de silencio respetando al máximo su espacio privado. El encuentro con la comida será en la soledad con su madre. Para ella el momento de alimentarlo será relajado, en concentración absoluta, sin hablarle, respetando lo que hace sin preocuparse de si come o no, o de si es mucha o poca cantidad. La comida es el principio de vida, que debe fluir con tranquilidad y serenidad. Si la madre está adaptada a la maternidad, la subida de leche se adecua a las necesidades del niño. La leche de biberón tarda 3 horas en ser digerida. El niño eructa después de comer y al cabo de una hora, hora y media. Se les ayuda a eructar con un masajito suave y ascendente en la espalda, no con golpecitos.

  • Todo lo que el niño hace es normal y se debe vivir con serenidad.
  • La mente femenina (padre o madre) se concentra en la tarea que efectúa en cada momento.
  • La hora del baño es serena y sin fiestas.
  • No se tienen conversaciones delante de él que no sean amorosas, positivas y llenas de energía positiva.
  • No se le crean códigos de calor / frío
  • Cuando llora nos informa de que algo le pasa, algo no encaja. Si en ese momento le paramos, cogemos o acunamos, siente y aprende que lo importante no es la causa de su llanto, sino que se calle. Se siente engañado y que la vida le va a engañar. Tenemos que aprender a entender el código del llanto solucionando el problema concreto, no paliarlo o distraerlo con otra cosa pues le cerraría la capacidad de informar de lo que sucede.
  • Cuando el niño chupa algo mucho es que está incómodo estomacalmente.

De 3 a 6 meses: Cuidamos sus sensaciones. El niño tiene sensaciones más fuertes y puede estar en ambientes un poco más densos. Sólo vive sensaciones físicas, ve formas, le gustan los colores fuertes, ve el movimiento de las personas, escucha ruidos siendo la música muy positiva. Quiere tocar y acepta pocas personas cerca. El niño se lleva muy bien con la mente femenina de ambos padres, así como con sus hermanos y otros niños.

  • No se le pondrá de pie.
  • No se le provocarán sensaciones de vértigo alzándolos etc.
  • No se efectúan apreciaciones de sexo cerca de él.

De 6 a 9 meses:  Se les enseña a gatear poniéndonos a su lado e imitando los gestos del gateo muy despacio, como a cámara lenta. Cuando él haga un movimiento similar, se inicia el siguiente. En esta etapa su capacidad de repetir es tremenda.

De 9 a 12 meses: Este es el verdadero tiempo del gateo (8 a 12 meses). Antes de este tiempo no se le puede forzar a incorporarse, ni se le sube ni se le pone a andar. Es cuando más hay que desarrollar un entorno seguro pues está desarrollando su cerebro reptil. Es el niño el que elige cuando se levanta, se sienta o gatea. No se le debe obligar a andar y nunca se piensa que se va a hacer daño al caerse.

  • Conviene reducir en lo posible los muebles de la casa para que tenga mucho espacio para caminar.
  • No es aconsejable que conviva con animales. Solamente podrá tener animales cuando tenga edad suficiente para ser totalmente responsable de ellos.

De 1 a 2 años: Va creciendo en el reptil y es muy conveniente no estimular su sexualidad para que no integre en su mente que es de un sexo u otro debido a sus genitales. Se debe evitar ese despertar prematuro a la sexualidad no achuchándoles demasiado para no abrirles a la masturbación. Si esto ocurre no hay que incidir sobre ello, se les deja con naturalidad. La vida sexual de sus padres debe quedar completamente fuera de su alcance y sus relaciones deben ser delicadas para que no se vea la relación física. En esta época empiezan con la dentadura que es la capacidad de masticar su vida. Conviene llevar un diario exhaustivo de sus dientes ya que cada diente es una parte del cuerpo.

  • Nunca darle golosinas ni caprichos pues el niño no entenderá que se le premie con algo que es nocivo para él.
  • Las conversaciones en su entorno son constructivas y creativas en relación con la vida. Nunca se hablará de enfermedades ni dolores pues todo en su vida debe ser aceptado como natural.

De 2 a 3 años: Observa la capacidad de sobrevivir de su MADRE y deja en evidencia lo que ella no ha superado y él necesita aprender. Busca la protección para no evolucionar hacia la autodeterminación. Desarrolla la parte límbica del cerebro reptil y es cuando incorpora los sentimientos: cuando siente que se tiene que defender. Por ello tenemos que procurar que el sentimiento no le invada, en esta época se localiza el origen del miedo y la cobardía. Tiene que aprender que la emoción del cerebro reptil es la valentía, que puede manejar todas las sensaciones sin miedo a la vida ni a la muerte. Un miedo equivocado provoca después fobias al coche, avión, ascensor… Como interioriza la forma de moverse y actuar de la madre, cuando ésta es muy protectora es más perjudicial que si lo es el padre. Por ejemplo, en la relación con la comida, cómo se la dan, que problemática origina, y si la madre es asustadiza con la comida, pensará siempre que tiene dificultades para vivir. Con la comida entra en el mundo de los deseos y se sientan las bases para una futura anorexia o bulimia. Debemos tener en cuenta que ve el lado femenino del padre y de la madre.

  • Incorpora la fuerza de voluntad de la madre para las cosas.
  • Aprende los elementos más básicos: ropa, comida, higiene…
  • Siente que la ropa es necesaria y empieza a escuchar lo que dicen de ella. Debe saber que la ropa es práctica, pero instrumentar que sea agradable y adecuada para la luz, temperatura o actividad del día y siente bien.
  • La madre debe acariciar dándole seguridad y no quejándose de las cosas naturales de la vida.
  • Debe oír cantara su madre. El canto va unido a la capacidad de comunicar, y lo más difícil para él es comunicar emociones. El canto le enseña a ser libre y resuelve su vida en casa.
  • No debemos hacer elogios sobre temas no prácticos.

De 3 a 4 años: Observa la capacidad de sobrevivir de su PADRE y deja en evidencia lo que el no ha superado y necesita aprender. Busca la independencia sin afianzarse en su realidad. Es la etapa de suficiencia no real y quiere ser reconocido en el mundo físico. Aquí se fabrica la segunda sombra con el fin de no ser descubierto y rechazando el acto que piensa que es detestable de su otro padre.

  • Desarrolla la parte neocortex del cerebro reptil
  • Se instaura la practicidad. Es importante que el padre sea y haga cosas prácticas. Si el padre viaja notará la necesidad de viajar para sobrevivir.
  • Un padre seguro de sí mismo es un niño seguro toda la vida, tiene todo lo que necesita y es adecuado para vivir.
  • El padre tiene que mirar su relación con el dinero, sus miedos y cómo lo vive.
  • Es un período de adecuación a la escucha por lo que no se le deben resolver las preguntas sin dejarle pensar. Hay que dejar que resuelva él, que pida y no señale sin hablar, sin darle las cosas que él pueda coger pues tiene que aprender a resolver las situaciones.
  • Se le empieza a enseñar a cocinar. Debe hacer la parte que él puede y hasta que no la hace no hay merienda. Se debe tener paciencia y esperar que lo haga.
  • Sobre todo, el padre no se puede quejar del trabajo.
  • Los cuentos los debe leer el padre, pues la intelectualidad está en él, y se deben leer y no contar ni escenificar (esto lo hace la madre). Tiene que leer con corrección marcando la acentuación de una forma ordenada, para que aprenda que en la vida tiene que haber unas pautas y una estructura. Resuelve la vida en el trabajo.
  • No descalificar su capacidad para hacer.
  • La entrada en casa del padre debe ser con tono firme y amoroso y los niños irán a saludarle y contarle lo que han hecho para sobrevivir. La entrada de la madre es más alegre y se comparten sentimientos.
  • La ansiedad con los estudios o con la comida es señal de que algo no está funcionando.

Jon: Impresionante, gracias. Has mencionado que a veces el maestro es el padre y a veces la madre…

Joaquina: Sí. De 2 a 3 años el padre y de 3 a 4 la madre

Jon: ¿Qué específicamente les tienen que enseñar?

Joaquina: El niño tiene que aprender supervivencia.De dos a tres años: Aprende a moverse en los medios más conocidos como son la casa, la familia, la alimentación, voces, formas y usos cercanos. También tiene que aprender a amar sus valores de forma que no esconda detrás de la sombra lo que cree que no le permite ser aceptado. Es muy importante no suprimir su expresión de la necesidad de aprender.De tres a cuatro años: Aprender a sobrevivir en el mundo cercano y acompañado, donde incorpora lugares, voces, comidas y personas más lejanas. También tiene que aprender a amar sus valores de forma que no esconda detrás de la sombra lo que cree que no le permite ser aceptado. Es muy importante no suprimir su expresión de la necesidad de aprender.

151 La supervivencia

Hay pocas cosas tan entretenidas como sentarse en un parque y ver interactuar a los niños. Y también cómo se relacionan con sus padres… los que piden ayuda constantemente, los que les huyen, los desobedientes… Puedo comprender porqué soy como soy y ver mi rol actual reflejado en un pequeño de apenas 6 años.

Joaquina: La misión de los padres es enseñar a sus hijos a manejar su mente dentro de la forma de cuerpo que han elegido, masculina o femenina, siendo ese cuerpo la “carrocería” que acelera o ralentiza el proceso de crecimiento y transcendencia. Cuando un niño nace, lo hace a una idealibre y única, viniendo a la vida para desarrollar una misión específica. El cuerpo no es sino el medio para hacerla operativa.

Jon: ¿Cuándo somos conscientes de eso?

Joaquina: De 0 a 12 años es cuando esa idea mira lo que es y las capacidades dentro del mundo íntimo, mundo familiar. Tenemos como maestros, para fortalecer esta idea, a nuestros padres, y a posteriori a los educadores en la etapa escolar, y a todos aquellos familiares que participan de nuestro mundo cercano y de formación. De niños absorbemos toda la información que precisamos para aprender en lo referente a nuestro yo íntimo sin mediar lo desconocido, más por lo que somos capaces de observar que por el medio en el que nos movemos.

Jon: Entonces, los valores referenciales que observamos siempre están directamente ligados a los maestros padre y madre y a nuestra actitud ante los demás miembros de la familia empezando lógicamente por nuestros hermanos.

Joaquina: El proceso de adecuación mente – cuerpo es el siguiente: De 0 a 4 años aprendemos a sobrevivir, a ubicarnos en una realidad firme. De 4 a 8 años aprendemos a ubicarnos en una realidad emocional resultado de la convivencia con nuestros padres. De 8 a 12 años aprendemos a ubicarnos en nosotros mismos.

Jon: Los padres somos pues los encargados de enseñar a nuestros hijos, y al niño en general, que solo existe la mente y que el cuerpo es el medio para lograr aprender lo que necesita.

Joaquina: Somos responsables de enseñarles que hemos venido a esta vida a aprender desde lo que somos. Y eso que somos es lo único que podemos enseñar. Solo desde la coherencia y la integridad podemos enseñar las formas de actuar, sentir y pensar que estén en la misma sintonía. Tenemos primero que aprender para luego enseñar con amor. Son los hijos los que nos enseñan donde no somos íntegros, usando ellos esa falta de integridad como excusa para pararse y no aprender. Ellos ponen en evidencia nuestra falta de amor, entrega y paciencia.

Jon: Los niños conocen a sus padres no por lo que dicen si no por lo que son. No escuchan lo que hablan si no lo que piensan. Y todos esos pensamientos están en el cerebro, un órgano tremendamente complejo…

Joaquina: El cerebro se compone de diferentes partes que deben de estar en comunicación. El neurofisiólogo Paul McLean lo ha dividido en tres partes y cada una de ellas tiene su inteligencia específica, su propia memoria y su propio lenguaje. Así que los padres, como todo ser humano, observan el mundo en tres niveles mentales diferentes. El cerebro reptil: tronco cerebral, ganglio, Corpus Striatum y Globus Pallidus. El cerebro de los primeros mamíferos: sistema límbico. El cerebro de los mamíferos recientes: neocortex. En los dos primeros cerebros no existen los mecanismos de comunicación verbal, pero tienen una comunicación no verbal, como señales acústicas, mímicas, etc.

Jon: Háblame en detalle de cada uno de ellos y qué puedo aprender ahora sobre su evolución. ¿Empezamos por el cerebro reptil?

Joaquina: Es el cerebro que desarrolla la capacidad de sobrevivir, de estar sano y en armonía. Con este cerebro el niño aprende inmediatamente todo y al cumplir los 4 años tiene que ser capaz de hacer las cosas solo, sin ayuda. Es importante darse cuenta de que en esta etapa el niño solo aprende de los adultos y no necesita ir a la guardería ni aprender nada de otros niños. La experiencia en la tierra es para aprender del entorno, del medio. Ya sabe hacer las cosas y es capaz de manejar su cuerpo y está preparado para entrar en interacción con el mundo. Con este cerebro cree que sus instructores le tienen que enseñar y si no es así se altera. Les tomarán el pulso probándoles para comprobar hasta donde llegan.

Jon: Estos instructores son los padres ¿no?

Joaquina: Los padres son los primeros que deben incorporar el modelo a seguir en la adecuación al comer, dormir, higiene, etc., efectuando los cambios suavemente para que luego se vayan extendiendo al resto. Esto se hace sin mostrar inseguridad y miedos a través de gritos o malas formas. Las cosas hay que hacerlas con disciplina amorosa. Lo que ellos nos hacen como confrontación: pegar, empujar, preguntar sobre cosas que él ya sabe, etc. se lo debemos hacer nosotros con la misma intensidad, no sintiendo ninguna tensión interior, para que se den cuenta de lo que están haciendo.

Jon: ¿Qué sería importante tener en cuenta?

Joaquina: Primero, tener una actitud no invasora. Debemos tener en cuenta que, al ser un cerebro básico, en el encuentro siempre se pone a la defensiva. Así, por ejemplo, cuando el padre/madre llega a casa, el niño se pone en alerta para averiguar cómo viene su progenitor (es el mismo mecanismo que se activa de adultos cuando entramos en un sitio o entra el jefe en nuestro trabajo y tratamos de averiguar su humor o estado anímico). Por eso es muy importante no provocar esa alerta, dejando el espacio y tiempo suficiente de que sea el niño el que tome la iniciativa de ir al encuentro con el padre, no asaltándole tampoco con una batería de preguntas sino esperamos a que nos cuenten o nosotros le contamos algo. En general la aproximación debe realizarse con firmeza, pero con amor.

Lo segundo, No aliviarle cuando se enfrenta a una situación de supervivencia. Es decir, una situación relacionada con el comer, el dormir o la higiene. Él utiliza sus propios mecanismos para tranquilizarse chupándose el dedo, acariciándose el pelo, la oreja, se mece o acuna, y no necesita ningún mecanismo creado por nosotros. Tenemos que acostumbrarle a conseguir sus cosas. Por ejemplo, si está tomando el biberón, suavemente ir dejando que él haga el esfuerzo de cogerlo, y lo mismo con el chupete dejándolo cerca para que él acabe el movimiento de ponérselo en la boca. Si tiene que esperar un poco para comer y llora, es preferible oírle llorar a darle el chupete, porque es un mecanismo tranquilizador pero falso. Si tiene frío o hambre y ya hemos hecho todo lo que está en nuestra mano y él sigue llorando, dejamos que llore porque su sensación de hambre o frío es muy real para él. No le distraemos, cantamos, etc. …El niño va a aprender así, cuales son sus sensaciones de supervivencia, sin paliativos y que él puede conseguir las cosas por sí mismo, y es muy importante que sean ellos los que pidan lo que necesitan.

Lo tercero sería no advertirle de los peligros que corre. Si él es capaz de hacer algo, hay que dejarle. Se le supervisa apartando de su entorno de una forma discreta y silenciosa todos los peligros objetivos: enchufes, picos de mesa, escaleras… Una vez apartados los peligros se le deja explorar y experimentar bajo nuestra supervisión. Si coge o hace algo que es peligroso, se le aparta el peligro suavemente, sin decirle que es peligroso ni que tenga cuidado, pues si le asustamos con los peligros o haremos de él un asustadizo, o se dedicará a probar todos los peligros que se le prohíben. En el suelo su espacio es total, nada de corralitos ya con ellos aprenden que su capacidad está limitada en la vida.

El cuarto punto es nunca compararle con nadie. Ni se parece a su padre ni a su madre ni a su tía ni al abuelo. No son más guapos, delgados, listos etc. que sus hermanos ni primos. Los niños son únicos, no especiales, pues realmente todos los niños son iguales. Si le damos una información regresiva sobre él, acaba por esconder su luz y su sombra, comparándose con los demás y creando complejos de inferioridad y superioridad. Cada niño es único y tiene un proceso propio de aprendizaje que debe ser totalmente respetado. Irá aprendiendo las cosas a su medida cuando esté preparado y lo necesite.

El último punto es no resaltar sus atributos físicos, sino su capacidad de tomar conciencia, su energía operativa, su ser. Al niño hay que transmitirle el concepto de que es su idea, su mente, su capacidad de pensar y actuar lo que prevalece sobre su cuerpo. Además, si fomentamos lo guapos, altos, ricos o monos que son, cuando pierdan esa característica creerán que nos han decepcionado.

Jon: Me llega un poco tarde la información, pero me ayuda a comprender como y porqué soy como soy. ¿Qué pautas habría que seguir en casa?

Joaquina: Para que las recuerdes te voy a dar esta lista:

  • No se le critica ni nos quejamos de su aprendizaje, aceptándolo con paciencia.
  • Desaparecen de una forma suave los caprichos. Se pasa a una alimentación sana y austera.
  • Naturalidad ante la comida sin confrontaciones. Si no quiere comerla se le retira el plato sin aspavientos, pero tampoco se le deja comer otra cosa ni comer entre horas.
  • Se le van dando pautas con la higiene, pero más con actitudes que con palabras. Si no tiene una higiene adecuada se le deja para que vaya aprendiendo por sí mismo.
  • La ropa es la que hay y la que se pone. Se debe disponer del tiempo adecuado por las mañanas para que los niños se arreglen. Las prisas de los padres o sus ganas de levantarse mas tarde no deben condicionar el ritmo de los niños en arreglarse ni ablandar la disciplina necesaria en este proceso.
  • Andar todos los días descalzos, sin zapatos ni calcetines.
  • Los niños se deben duchar y no bañarse. Como mucho el baño hasta los dos años. El baño es un juego donde toman más conciencia de su cuerpo y genitalidad que de aprender higiene. En cambio, la ducha es un sinónimo de higiene. La ducha debe ser individual, sin otros niños ni padres. Cada uno tiene su suciedad que debe ir por el desagüe. Por la misma razón cada uno tiene su albornoz y su toalla. Ellos controlan el calor y el frío, dejarles expresarse en ese sentido sin preguntar.
  • Desarrollar jugando la lateralidad y el equilibrio. Los juegos más adecuados son: andar de puntillas y de talones, juegos de coordinación de arriba – abajo e izquierda – derecha.
  • Al niño deberíamos regalarle porque crece y aprende, no porque cumple años. No regalar cosas materiales.
  • Los castigos o recriminaciones deben hacerse en privado, a solas con él.
  • Deben ir siempre con lo adecuado para lo que se va a hacer.

Llega tarde, porque dudo que tenga otro hijo, sin embargo, me resulta fácil imaginar como habría sido mi vida si mis padres hubieran seguido estas pautas. No los culpo ya que ellos no tenían esta información y no me cabe duda de que hicieron lo que mejor sabían hacer en cada momento. Les agradezco eso.

150 La relación especial

“El ego te pide imperiosamente que no mires dentro de ti, pues si lo haces tus ojos se posarán sobre el pecado y Dios te cegará. Esto es lo que crees, y, por lo tanto, no miras.”

                                                                                                          T.21.IV.2.3-4

Jon: ¿Qué te parece esta cita?

Joaquina: La mente separada se produce y es mantenida por el juicio. Al juzgar, vemos las diferencias y nos damos cuenta de que somos “menos”. Ahí vemos nuestra carencia. Así, entablamos unarelación especial” que es la trampa que pone el ego para que busquemos alguien fuera de nosotros que nos dé lo que creemos no tener. La relación especial está constantemente en nuestras vidas, desde nuestra carencia iremos buscando durante todo el día aquel que nos complemente, llene de lo que no tenemos, etc. Cuando miramos a alguien solo miramos la proyección pues no tenemos conocimiento, únicamente percepción. El otro proyecta lo que percibe en ti. Hay intercambio de necesidades, pues proyectamos hacia el otro lo que ese otro necesita y quiere.

Jon: Entonces, él se enamora de lo que ella proyecta, dentro de lo que él no tiene; y ella se enamora de lo que él proyecta de lo que ella no tiene. Eso quiere decir que la relación especial siempre funciona con la errónea proyección, pues enseñamos al mundo lo que no somos. ¿Cómo lo arreglamos?

Joaquina: Se arreglaría reconociendo que tenemos algo que aprender del otro. Lo primero es aceptar que tenemos una carencia, y recuerda que solo existe una carencia expresada en múltiples formas. Después hay que definir lo que necesitamos para nuestro proyecto de vida, ya que miramos en el otro lo que no necesitamos dentro de la “categoría” de nuestra carencia.

La mente Uno se rompe por competitividad. Debemos aceptar que traemos con nosotros absolutamente todo lo que necesitamos para realizar el trabajo que hemos venido a hacer, teniendo en cuenta estas dos consideraciones: De lo que sentimos carencia es lo que hemos venido a aprender. Y de lo que sentimos excedencia, hemos venido a dar.

Jon: Dicho de otra forma, la carencia es el aprendizaje y el exceso la dádiva a los demás.

Joaquina: Siempre es un problema de humildad para darnos cuenta dónde estamos y hacia dónde tenemos que ir. Siempre tenemos que hacer lo que hemos venido a aprender. Nuestro trabajo personal en esta vida es romper nuestra carencia, a nivel de crecimiento personal y espiritual. Al romperla nos damos cuenta de que no tenemos nada que hacer.

Jon: ¿Para qué queremos una carencia que no nos deja vivir? ¿Qué es lo que no quiero dar a los demás que me disculpo diciendo que no soy capaz?

Joaquina: El concepto de carencia nace en el hogar, al creer que alguien tiene “algo” de nuestro padre o madre que nosotros no tenemos, o que no vemos. Debemos aceptarla carencia y darnos cuenta de que lo del otro lo hemos venido a aprender y una vez aprendido lo damos. En el ego jamás se puede producir una relación que no sea especial, pues en el momento de elaborarse partimos de algo que queremos dar o recibir. La relación especial nace de una carencia que nace desde el deseo. La primera relación especial es la de madre/hijo: “creo que mi hijo me necesita y sin mi no puede salir adelante.” En el mundo REAL existe el amor. En el mundo de la percepción nunca amamos, en este mundo IRREAL sólo existe el perdón como la forma más cercana al amor. Lo que hacemos es elaborar una limpieza de donde está el conflicto.

Jon: Si lo que nos acerca o aleja del mundo Real son los deseos, te he oído decir muchas veces que en el deseo nace inmediatamente el rencor.

Joaquina: Así es. Hay que tener en cuenta varios puntos.

  1. El ego primero quiere elaborar el deseo para no trascenderlo nunca. Toda persona que quiere trascender la relación especial tiene que depurar el deseo, es decir, trabajar los apegos. La persona con deseos se queja, Sin queja los deseos se han ido. El deseo es falta de voluntad que hay que trabajar desde lo más pequeño hacia arriba.
  2. La siguiente trampa son las emociones: me contengo, no te deseo, pero me emociono. No estamos hablando de sentimientos sino de emocionalidad. El ego monta una historia lúdica que te aleja de la responsabilidad de la pareja. La temporalidad de las emociones las transforma en odio. Es mejor no dar nada emocional y que vaya surgiendo, y experimentar en la pareja lo que vivimos cotidianamente, no cosas “especiales”.
  3. El riesgo más grande de la relación es la razón (mente carente). El “saber” que tenemos que estar juntos. La trampa es la individualidad de la mente, pero es lo más fácil de arreglar. Reconocemos y nos movemos para aprender o enseñar. Nunca me planteo que mi carencia me la da el de enfrente. Si noto mi carencia jamás me acercaré a una persona que me la de si no es para aprender. “O aprendemos de la manada de al lado, o estamos en nuestra manada”

Jon: Lo cual quiere decir que dos seres que se encuentran en la razón tendrán una relación perfecta si saben que son maestro y alumno al 100% los dos. Es decir, aceptar que somos alumno/maestro y el otro es alumno/maestro. La trampa que nos ponemos es que no queremos aprender/obedecer sin lo cual no podemos llegar a ser uno. “Yo aprendo todo lo que tu llevas, tu aprendes todo lo que yo llevo”.

Joaquina: El instante en el que dos mentes son una completamente, se rompe el velo que nos separa de Dios. El Espíritu Santo sólo habla desde la mente, nunca desde el deseo ni desde las emociones. El Espíritu Santo es la parte divina en nuestro interior, y cuando aprendemos a verla en el otro los seres se unen. Lo que nos hace elegir a una persona es la irrealidad. Solo hay dos tipos de relaciones. La relación de amor que nace de la necesidad: Te reconozco más en algo que no puedo tener. Permito que me dé. No hay competición sino admiración. Acepto que me enseñen porque no está en mi. Y, por otro lado, la relación de odio, que nace siempre de la envidia: Envidio lo que tienes pues sé que si hubiera hecho el esfuerzo sería como tú, pero no lo he querido hacer. Existe la competición y la persona queda en evidencia. No quiero aprender porque está en mí.

Jon: ¿Las relaciones de amor pueden convertirse en relaciones de odio?

Joaquina: Toda relación de amor acaba siendo una relación de odio cuando empieza la competición en algo que no es lo admirado en un principio. La relación de odio no tiene por qué transformarse en amor. En el momento en el que una relación de amor empieza a convertirse en relación de odio hay que separarse, no romper la relación pero sí separar las mentes, y trabajar y aceptar las carencias de cada uno desde una existencia de la relación, no de la persona. No hay que romper la pareja sino el conflicto de la pareja. Solo se arreglará cuando los dos se dan cuenta que tienen el 100% de su propia vida.

Jon: Será genial que hubiera unos pasos para solucionar esto

Joaquina: Son estos:

  1. Hay que poner una distancia, ya que no se puede arreglar en la propia relación, para buscar con individualidad lo que queremos de la vida e ir a por ello.
  2. Hacer un trato de no ataque a la “debilidad” del otro. Romper puntos de fricción.
  3. Buscar en qué son completos cada uno de los dos.
  4. Caminar en el crecimiento sin mirar ni comparar el crecimiento propio con el del otro.

Jon: ¿Y ya está?

Joaquina: Estos son los pasos previos. Una vez dados, la pareja se puede arreglar de la siguiente manera:

  1. Quitar los deseos. Hacer separación de bienes para no utilizarlos como medio agresor más tarde. Esto debe producirse cuando se nota que se va acercando el odio. Nadie perdona una agresión al poder.
  2. No buscar la relación sexual. Evitar deseos de posesión y utilización. Hay que separar los cuerpos para desvincular todas las cosas que sirven de ataque.
  3. Reconocer y asumir nuestros sentimientos. Al quitar el conflicto de las partes físicas (sexo y dinero) aparece la emoción.Nos encantamos con ella y aparece la madre o el padre de ellos. Aparece la misma relación que con nuestro padre o madre. Así quedan al descubierto nuestros sentimientos y pasamos a la mente.
  4. En la mente analizamos. Nada mas subir a la mente encontramos la carencia, que fue el motivo por el que nos acercamos a la persona. Al reconocer la carencia podemos empezar a arreglar la comunicación. Nos damos cuenta de lo que llevamos dentro y de lo que queremos. Al ver la carencia no atacamos al otro e inmediatamente el otro deja de atacar. El objetivo es que desaparezca el odio y el rencor, perdure la unidad de la pareja o no.
  5. Trabajar la carencia

Jon: ¿Qué consejo me puedes dar si iniciara hoy una relación?

Joaquina: Lo ideal sería que no hubiera sexo ni mezclas de dinero hasta entrar en el conocimiento de la carencia. Pues todo lo que el otro te da deja en evidencia lo que no tienes. Nada mas vernos nos reconocemos en el deseo, aunque nos hayamos visto en la mente. Una vez superado el deseo aparecen mamá y papá pues todo deseo pasado es un encuentro con la familia (emoción). El primer deseo nace con los hermanos, el cual nace de la relación emocional con los padres. Analizando nos damos cuenta de que somos carentes de algo. Lo único que tenemos que hacer es parar los deseos, aparecerá el llanto de la emoción y nos permitirá subir a la conciencia. Solamente mediante el desapego de los deseos podemos encontrar la realidad.

Jon: Jesús hizo el ayuno de 40 días

Joaquina: La carencia tiene que estar desnuda. Solo hemos venido a trabajar el desapego que es lo único que nos permite atacar o no al otro. Parar de hacer, no hay que hacer nada, solo parar de hacer. Parar lo que hacemos para generar deseos en contra o a favor. Cualquier cosa que te haga pensar que tú no tienes algo hay que pararlo. Hay que diferenciar entre desear y querer conseguir algo que podemos resolver. Todo lo que trabajamos por nosotros mismos es superación. Si necesitamos del otro es deseo. Enseñar con las obras, no con las palabras.

Jon: Gracias, has estado brillantemente didáctica.

149 El liderazgo inconsciente (conclusión)

Joaquina: Hay un dragón limitador que nos está parando totalmente, que nos frena la escucha maravillosa de lo demás.

Jon: ¿Cómo funciona?

Joaquina: Vamos desarrollándonos como personas y a nuestro alrededor hay unas situaciones que nos parecen gratificantes y otras que nos parecen menos buenas. Las primeras las ponemos allí. No quiere decir que las hagamos, quiere decir que las vemos como muy buenas. Y las que vemos muy malas, la vamos pasando al inconsciente como cosas que no querríamos. Con diez cosas que encontremos en el baúl muy malas ya hemos conseguido desvanecer casi un 80% del inconsciente. Son diez cosas que hayamos dicho: “esta no la quiero hacer bajo ningún concepto” y que además hayamos visto que no las hemos hecho, van pasando a un lugar que se llama reserva inconsciente. Y cada vez que metemos una cosa en la reserva inconsciente hay una cosa que tendríamos que hacer y dejamos de hacer. Y la vamos pasando también al inconsciente.

Jon: ¿Por qué es tan difícil de acceder al inconsciente?

Joaquina: El entramado del inconsciente complejo es un laberinto para que no accedas a él, para que no te encuentres con un proceso donde, en algún momento, puedes verlo. Y lo que haces es proyectar en las personas que tienes fuera esas realidades que tú no te permites ver en ti. Empiezas a ser extremista con la gente que miente, extremista con la gente que roba, extremista con la gente que no se integra… empiezas a ser tremendamente díscolo y negativo con la gente que te muestra aquello que tienes guardado.

Jon: Es decir, vamos proyectando fuera mas tensión cuando lo vemos.

Joaquina: Sí, y empezamos a no poder verlo en películas, no poder verlo en gente… empezamos a aislarnos de grupos: “es que este grupo hace no se qué” Todo lo que está abajo se proyecta arriba en: “no puedo” No puedo con esto, no puedo con aquello… Cuantos mas hay de “no puedo” ahí arriba, mas “no puedo” bajan. El día que hay una oferta de una boda, o de un trabajo, aparece idílicamente un “si puedo” y emerge lo que está abajo de tal forma que empezamos un camino de “puedo con esto” “yo valgo para esto” “voy aprender esto”… y vamos pillándonos poco a poco, y sin darnos cuenta volvemos a caer en “no puedo” Parecía que habías avanzado mucho y vuelves al “no puedo” Habías conseguido hablar y vuelves al “no puedo”

Jon: Además, las personas nos dicen que no trabajamos, no hicimos, no nos comprometimos, que fuimos muy sumisos, que no te puede funcionar, que protestamos mucho…  las personas nos mandan mensajes de mil maneras.

Joaquina: El líder interior va poniendo pequeñas bombas negativas hasta que queda la oportunidad de que tu dragón se venza, y es cuando no te queda mas que poner la voluntad. Ya as cogido una enfermedad, tienes que comer bien. O has perdido todo y tienes que empezar a organizar el dinero. O has perdido a la pareja y tienes que aprender lo que quieras. Y a partir de ahí te das cuenta de que necesitas de los demás, y tienes que pensar como relacionarte porque has estado mucho tiempo solo.

Jon: Y así te vas acorralando.

Joaquina: Hasta que te lleva al momento en que decides si tu dragón lo quieres vencer o no. Si lo quieres vencer es que has entendido tu compromiso de vida y para que eres útil para los demás. Si no es así comenzarás a volver otra vez al punto de inicio. Esta es toda nuestra vida, para adelante y para atrás, hasta que coges el testigo y ya no das ni un paso para atrás.

Jon: ¿Tú estás ahí?

Joaquina: Desde hace 15 años no sé dar un paso para atrás. Me quedo me quedo mucho tiempo quieta, pero no doy ni un paso para atrás. Ahora estás en una tesitura que, o vences al dragón, o te vence él a ti.

Jon: Hemos visto muchas películas en Cineforum sobre esta lucha: Matrix, Indiana Jones, El último Samurai, o Gladiator que no quiso liderar liberando a Roma, y al final tuvo que pasarle de todo para llegar a ese punto.

Joaquina: Los lideres van creciendo de unas circunstancias mas físicas a circunstancias superiores. Vas viendo continuamente cual es el proceso, cual es el cambio y hasta donde tienes que llegar. Si escribes un diario vas a comprobar que ya has vivido dos o tres golpes fuertes, y que notas que emergías y que volvías a parar. Cuando tomes la decisión ya no pararás nunca. También es cierto que estar al servicio es ser líder, pero a mi me gustaría estar al servicio de uno mismo primero, y luego de los demás. Y sentir que somos todos lo mismo. Esa sería la clave de este tipo de liderazgo.

Jon: Entonces solo hay una puerta indicada, y el corazón te lleva siempre a esa puerta. Como en la película de Indiana Jones.

Joaquina: Cuando Indi está a punto de perder la fe en todo, de pronto ve que hay una distancia enorme y que en el otro lado supone que va a estar la solución a la muerte de su padre. Pero delante hay es un vacío inmenso. Entonces piensa en la fe. Si estás en esa misma situación, ante un vacío infinito que no te permite llegar al otro lado, pero solamente puedes salvar lo que mas amas en tu vida, que para mi es mi padre, esa parte de mi que quiere que no se muera. No quiero que desaparezca de mi vida de pronto, y la única posibilidad que tengo es la de lanzar el pie y tener claro que ahí va a haber algo que me sostenga. Cuando te das cuenta de que hay algo que te soporta y cruzas y llegas al Cáliz, y llegas a ver todo lo que tienes que elegir, y solo puedes elegir aquello que es sencillo y que realmente tiene el contexto de quien eres. Si estas hablando del hijo de un carpintero no puedes encontrar ni oro ni joyas tiene que ser el cáliz de un carpintero

Jon: ¿Que es agresividad en positivo?

Joaquina: Pasión, entusiasmo, ilusión, etc… todo eso es lo que estás perdiendo y tarde o temprano te aducirá a través de otras pasiones que te llevarán a estar agresivo contra ti o contra los demás y a perder si no lo cuidas tu cabeza, porque no lo puedas soportar.

Jon: ¿Cuál es la puerta?

Joaquina: La de: voy a expresar mi agresividad y mi fuerza siempre en los lugares donde no tengo nada que perder. Porque lo que te a hecho perder tu liderazgo es haber visto dentro de unas paredes lo que tu no quieres hacer fuera de las paredes. Es decir, mirar dentro que es mucho mas fácil. ¿Qué pasaría si eres agresivo con esas personas de ahí? ¿Qué pasaría si tienes un ataque de ira? ¿Delante de quién te costaría perder los papeles? ¿Que pasa si sacas el dragón? Desde el inconsciente lo haces. La disculpa que tienes es que se lo merecen.

Jon: ¿Y si no lo sacas, sale solo?

Joaquina: Un día el dragón te pilla aquí o te pilla allá. Lo que estés necesitando te lo va hacer vivir de la manera que sea. Mañana, no sabes por qué, te has ido a un sitio, no saber por qué, llegaste y de pronto, de la manera mas absurda delante de alguien importante para tí armaste un follón que te mueres. Dejaras de venir a los Cursos, te pasaran 25 cosas, estarás pensando que eres lo peor del mundo. 10-15 años tocando basura para después emerger el líder que llevas dentro. Córtales la cabeza a todos y no pasa nada. La diferencia del agresivo y del que tiene miedo a ser agresivo es que nunca tendrás la agresividad que odias. Nunca, si la dejas salir. Si no la dejas salir será peor de la que odias. Esa es la diferencia. Al dragón que le das la libertad se convierte en tu amigo y te cuida. El dragón está a tu disposición, pero si luchas contra él, te destruirá totalmente, porque no lo entiende: “Estoy aquí, te he dado pistas, te estoy enseñando cómo hacer, te digo cómo vencerme, ¿por qué me huyes? no lo entiendo. No me huyas, trabaja contra mí o a favor de mí, pero no huyas” Esa es la cuestión.

148 El liderazgo inconsciente (IV)

Jon: ¿Vamos con el segundo paso?

Joaquina: Cuando empiezo a hacer el camino del autoconocimiento, la primera cosa que tengo que aceptar es que los viajeros que viajan conmigo son diversos, y que no voy a encontrar a todas las personas que les agrade mi movimiento. Voy a encontrarme con que posiblemente odien mi movimiento y si es así, tengo que permanecer en mi movimiento. Por eso es importante aceptar la diversidad, la diversidad de ideas, la diversidad de movimientos… pero sobre todo la diversidad de las infinitas reacciones que voy a encontrar a mi alrededor.

Jon: ¿Por que?

Joaquina: Porque el único medio para lograr nuestros objetivos es caminar con los viajeros que tenemos. Conseguir lo que uno quiere requiere una estrategia, requiere un trabajo, requiere un momento donde los demás pueden no coincidir con mi camino. Y tengo que aceptar el rechazo de los demás, la falta de querencia, la falta de amor. Debo aceptar esa diversidad por encima de todo. El líder nunca necesita enemigos, necesita personas que no coincidan con él. Te tienes que permitir que la gente no coincida contigo, decirle a alguien que no piensas como él y que no pasa nada. Cuando lo hagas, vas a comenzar a extralimitarte, vas a empezar a ser mucho mas agresivo con la gente que te perdona y mucho más sumiso con la gente que no te perdona. Así mataras a tu líder y acabarás encogido, tirado en el suelo, arrodillado ante la gente que no vale la pena habiendo perdido a toda la gente que merece la pena, que es la que te ama, que es la que realmente va a hacer el camino contigo.

Jon: ¿Cuál es entonces el problema?

Joaquina: Que tú no aceptas la diversidad. El camino es que te hagas un plan de acción donde jamás muestres tu agresividad en el terreno donde te lo permiten, jamás. Ejerce tu voluntad para que desde hoy todas las personas que te permiten la agresividad, y tú te la permites con ellos, no la vuelvan a vivir. Eso te va a llevar a que la empieces a sacar. Nunca serás agresivo, nunca, pero tienes que saber qué nivel de agresividad tienes para que realmente no te de miedo. Para poder fijar cómo alcanzar tu destino, la primera cosa que tienes que saber es que hay gente que no te quiere, y es aceptar gente que no te quiere lo mismo que aceptar gente que te quiere. Debes aceptar la diversidad, el amor y el desamor de la gente que te rodea y ahí empieza a poner la voluntad al servicio de no volver a expresar tu agresividad donde nunca será necesaria, que es donde estás haciendo tu camino.  Para cumplir tus deseos tienes que saber quien te ama y quien no te ama, cómo enfrentarte a unos y cómo enfrentarte a otros. No conseguirás ser lideres si no eres auténtico y tu autocrítica te impide serlo.

Jon: Con esto llegamos al tercer paso.

Joaquina: Existencia. No podemos coger trozos de un ser humano y dividirlos: ahora estamos aquí y tu existencia es un Jon que tiene la capacidad de aprender, y la capacidad de ser agresivo. Si no entiendes la capacidad de esas dos existencias y de ese baile perfecto estamos perdidos. Y tú no bailas con la agresividad, la echas fuera del salón de baile, lo cual quiere decir que no entiendes el por qué de tu existencia. Y no eres capaz de comprometerte contigo hasta que no penetre en ti y entiendas el por qué de tu agresividad, no podrás llegar a ningún sitio.

Jon: Es decir, entender por qué he colocado en mi vida este dragón. ¿Qué sabiduría tiene para mi? ¿Qué me esta ensañando?

Joaquina: Y, sobre todo, qué camino te está diciendo que tienes que hacer. Eso es lo que quiere decir el compromiso. Y el propósito de nuestra existencia es vencer el dragón que hemos colocado como el tapón para no ser líderes. Porque el tapón que hemos puesto para no ser lideres es lo que hace que nuestra vida no tenga sentido, que tengas una agresividad que no te trabajas, que la tapes y que la ocultes y que la ejerces donde te aman y no la ejerzas donde no te aman. Es la mayor insensatez que puede tener un ser humano, sin embargo, no te comprometes con tu propósito si no estás comprometido contigo mismo.

Jon: Lo que quiero es entender por qué guardo la agresividad bajo 25 cadenas.

Joaquina: Lo que guardas es aquello que no quieres cambiar, lo defiendes y esta ahí detrás. ¿Para qué lo quieres dentro si tarde o temprano va a salir?

Jon: Creo que es porque no estoy dispuesto a perdonar a alguien que lo ejerció conmigo

Joaquina: En la vida no se puede estar sin perdonar, lo cual quiere decir que tarde o temprano harás lo que te hicieron para poder perdonarle al otro y entenderle, pero no perdonarte a ti mismo. El sentido de nuestra vida es no repetir el dragón que comió a otro antes que a nosotros, porque le vimos, porque le entendimos, porque lo podemos vencer, entonces, el sentido de tu vida donde tú has puesto la fuerza es, “yo no quiero perdonar la agresividad del mundo” y te conviertes en un contra-líder del mundo.

Jon: ¿Pero no sería en todo caso un problema mío y no del mundo?

Joaquina: Para mi el liderazgo es una unión. Es todos juntos. Has venido para limpiar la agresividad en el mundo. Tu liderazgo es entender la agresividad y superarla para ponerte al servicio de la tolerancia, del amor, del cariño, de la delicadeza desde la profundidad del ser.

Jon: Vamos con el cuarto paso, por favor.

Joaquina: Analizar para qué nos es útil el dragón. Para que nos es útil la agresividad. Qué está intentando evitar, en realidad, ese dragón. También para qué nos es útil la parte positiva. Entonces coges el aprender y el dragón y miras para qué te son útiles las dos cosas. Así empieza el líder a funcionar: analizo para qué me son útiles, decido qué hacer con ellos, y me pongo a la acción.

Jon: Pero mi agresividad no es útil para nadie.

Joaquina: Sin embargo, tu aprendizaje para muchos. El cuarto paso es entender la utilidad de ese dragón, que en realidad nos ha impedido llegar donde hemos querido llegar. Y nos lo ha impedido talmente. Le hemos dado tanta consistencia a ese dragón, ese dragón puede ser nuestra pareja, ese dragón pueden ser nuestros hijos, ese dragón puede ser un trabajo, ese dragón puede ser miedo a escribir, miedo al éxito, pero tienes que encontrar su utilidad y encontrársela definitivamente porque sino estás perdido. 

Jon: Llegamos así al quinto paso.

Joaquina: Es entregarse y dar servicio para bien social.

Jon: Entonces, toda la trampa es para no entregarse.

Joaquina:  El líder es aquel que se entrega a todos. Los pasos previos son para no llegar aquí. En realidad, el líder se destruyó el día en el que decidimos que nuestra madre y nuestro padre eran dos personas diferentes. Que uno era bueno y el otro era malo, que a uno se le sacaba a fuera y al otro no se le sacaba, y la parte mas rechazable de uno de los dos se convirtió en nuestro dragón. Puede ser nuestro padre nuestra madre, la sociedad la cultura, nuestra vida, nuestros amigos… puede ser quien sea. Un día dijimos que eso que era un valor negativo no se tenía que trabajar, se tenía que esconder, y nunca lo íbamos a repetir. Desde ahí fuimos construyendo el dragón que mata a nuestro líder, y no importa cómo ha sido, en el colegio, en la  calle… Donde haya sido decidimos que eso no lo podíamos repetir, que no era para nosotros. Si ahora piensas en esa cosa horrible que no quieres ser, entonces verás que la tiene tu padre, tu madre, tu abuelo, tu amigo, o el jefe que tuviste, o el maestro… alguien que te pareció tan espantoso que dijiste que tú no lo ibas a hacer, y en ese momento ya decidiste que ya lo eras. Porque sino no habría sido espantoso.

Jon: Tengo ahora mismo una sensación rara de que estás abriendo la caja de Pandora.

Joaquina: El dragón con todo su traje, el día que lo sacas, lo destruyes. A partir de ahí empieza el camino complicado, lo vas sacando en lugares, pero nunca donde sería horrible que lo vieran. El tema es que llegas a ser igual de cruel que fue la situación. Imagínate que el dragón fue tu abuelo y tu abuela, en esa intimidad, y tú respetas a todo el mundo, pero se lo haces a tu mujer. Ahí es donde tiene sentido. Que mas da que le grites a un señor en la mitad de la calle. Será malo, pero cuando es tremendo es donde se está cultivando el amor. Pero más donde están tus compañeros de viaje. Ahí es donde está. Ahí es donde se culmina, y si las personas hicieran este trabajo, se quedarían alucinados de los cambios en sus hijos. Si la pareja lo mira juntos, y ponen como meta que no se van a compensar, sino que van a trabajar lo que tienen de negativo, los niños, en muy poco tiempo, son otros. El niño, dentro de sí, odia la mezcla de esas dos energías que no soporta: una muy dulce y otra tensa, uno que habla y otro que calla, uno que ríe y otro que está serio, uno que es inteligente y el otro parece torpe, uno que parece que es trabajador y el otro es vago, uno que va deprisa y el otro que va despacio. Entonces, si son dos personalidades muy fuertes, el niño enloquece.  Ves los niños hiperactivos, bipolares… son niños que no soportan la desmezcla que tienen dentro de su espíritu. Hay madres a las que les cuesta trabajo querer a sus hijos principalmente porque no tienen nada suyo, o traen el dragón que creen que tiene su marido. Porque esto se retroalimenta: tu dragón está en lo positivo en el otro lado, y lo bueno del otro está en lo negativo de tu dragón. Permanentemente buscamos la compensación. Cuanto más agresivo soy yo, más dulce es la persona que tengo cerca. Cuanto más me comunico yo, menos lo hace el otro. Cuanto más tierno soy yo, menos es el otro. Eso es lo que hacemos, buscamos al dragón para poder solucionarlo.

147 El liderazgo inconsciente (III)

Joaquina: Parto de la hipótesis de que tenemos un líder interior que le falta dirección, que le falta que le dirijamos, que le hagamos salir, que le hagamos trabajar y sobre todo que nos preguntemos si el liderazgo es una meta o una consecución de cosas.

Jon: Alguien que tiene una estrategia, la analiza y la pone en efecto, y los demás la siguen entonces sí es un líder. Y también es un líder de sí mismo.

Joaquina: Puedes ser líder de ti mismo, pero entonces tienes que hablar de los 2 ó 3 personajes que tienes en este momento discutiendo. Tenemos un grupo de baloncesto que se llama hígado, riñón, corazón y páncreas y pulmón. Esos 5 jugadores hablan de forma diferente. El riñón te dice: “confía que lo puedes hacer”, mientras que el hígado te dice: “paciencia para hacerlo”, el corazón te dice: “ojo hay que tener encuesta a los demás y mira si sabes todo lo que vas a hacer”, mientras que el bazo – páncreas te dice: “antes de actuar analiza y decide” y el pulmón anima: “a por ello”. Pero eso es cuando el líder está activo.

Jon: Y el diálogo cuando está en negativo…

Joaquina: El riñón dice: “tú no puedes ni de lejos”, y te cuenta todos los momentos que no has podido. Y viene el hígado y te dice: “mira ese como lo esta haciendo”, critica todo lo que hay alrededor y además se pone muy impaciente. Llega el corazón y dice: “no tomes conciencia de nadie, haz lo que te de la gana, pasa por encima de todo el mundo, tú eres el que sabe”, para llegar al bazo – páncreas: “esto, como no lo apures, no sale. Esto va fatal”.

Jon: ¿Esta es la conversación interna que tengo con mi equipo de baloncesto?

Joaquina: Pero te voy a contar un poco también el que tienes de futbol, de béisbol, de futbol americano… Dentro tienes una orgía de desenfreno que está continuamente tocando la batería para que no escuches la realidad de lo que puedes hacer. El líder interior que tiene una conversación macabra con nosotros mismos hace un recuento permanente de lo que no hemos conseguido. Creo que, en realidad, estamos siendo permanentemente los criados de nuestra pérdida de control de nuestro miedo.

Jon: ¿Cómo trabajar el liderazgo activo?

Joaquina: Con 5 pasos. La primera cosa que debes encontrar es la voluntad para conocerte. En los años que llevo trabajando, y son muchos, no he encontrado a nadie que se siente a mi lado y me diga: “Joaquina me quiero conocer”, personas que me admiran han llegado a odiarme porque simplemente a través de mi trabajo se han conocido, y eso me a aparecido lo más duro que se puede vivir como profesional. Creo que cuando un ser humano no se permite conocerse no hay ninguna posibilidad de que sea líder. Y conocerse es conocer qué soy capaz de hacer en positivo, y qué soy capaz de hacer en negativo.

Jon: Hay cosas que te dejan mal cuerpo.

Joaquina: Esas son las cosas que has venido a cambiar, independientemente de que te guste o no. Hoy tenía un trabajo con los alumnos de Comunicación Aplicada. La semana pasada tuvieron que contar el momento más triste de su vida y lo pasaron fatal. Hoy tenían que contar el momento más bonito de su vida, y lo pasaron fatal. No sé que pasó, pero lo pasaron fatal en los dos momentos. Y me pregunto si la única diferencia que tenemos como seres humanos es nuestra capacidad de comunicarnos y hasta nos cuesta trabajo hacerlo, y decir las cosas que hemos vivido positivas o negativas. Estamos haciendo daño y no somos capaces de descubrirnos haciéndolo. Estamos haciendo bien y no somos capaces de descubrimos haciéndolo.

Jon: Sí, es como si viviéramos en una falsa inconciencia de quienes somos y lo que hacemos, y eso nos procura una falsa sensación de irresponsabilidad.

Joaquina: Yo puedo ser el ser más vil de la Tierra, pero dedico las 24 horas del día a poder conocerme, y cuando alguien me dice: “Joaquina has echo esto” solo tengo agradecimiento hacia ello, porque me parece una crueldad no conocerme a mi misma. Me levanto por la mañana y me digo: “Joaquina esto hoy no está bien, a trabajar” y si luego viene alguien y me lo dice lo reconozco y me pongo a trabajar sobre ello, pero no creo que nadie que me diga que hago mal y si encima me lo argumenta mucho mejor. Entonces piensa que cada vez que no te quieres ver destruyes tu camino de liderazgo. Cada vez que te disculpas por algo que has hecho y que sabes tangiblemente que es verdad, que no lo has hecho correctamente, acabas de destruir tu líder interior. Sin embargo, cuando reconoces que lo has hecho incorrectamente, y quieres aprender cómo arreglarlo, lo acabas de resolver. Esa es la diferencia.

Jon: Entonces, el primer paso para el liderazgo es reconocer mi voluntad y ponerla al servicio de mi autoconocimiento.

Joaquina: Y te puedes conocer comiendo, haciendo sexo, cogiendo dinero, caminando por la calle, relacionándote con un amigo, dando formación… Te puedes conocer haciendo cualquier tipo de cosa.  Todo es una imagen palpable de quienes somos. Ése el primer paso. Haz un ejercicio de observación interior sobre qué es lo que no quieres que nadie te vea. Obviamente si quieres que no lo vea es que ya lo vistes pues si no ¿para qué vas a querer que no vean algo que no sabes qué es? Lo que yo veo en ti lo ve todo el mundo, lo que pasa es que son tan bellacos que no te lo cuentan. Tú lo único que tienes es una pandilla de falsos a tu alrededor vamos ni lo dudes; tus amigos, tu familia todo el mundo sabe quién eres. No sabrán los detalles, seguramente a esa profundidad no llegan, pero no es importante lo que haces en la mecánica del hacer, es importante lo que te lleva hacer esa mecánica. Qué importa si nuestra mentira es mas grande o mas pequeña, pero las personas se han dado cuenta, si eres egoísta o eres generoso, de quién eres.

Jon: Ponme un ejemplo.

Joaquina: Imagínate que tienes una novia y se la presentas a tu mejor amiga, y te dice que es encantadora. ¿Qué te está diciendo?: que no le gusta. Pero tú sigues con ella. A los seis meses se rompe la relación y tu amiga te cuenta todo lo que no te a dicho ese tiempo. Esas son las amistades.

Jon: Pero ¿por qué?

Joaquina: Porque el primer día que te han querido decir algo casi los matas. Pero la gente nos ve. Donde pones la fuerza exterior está la debilidad interior. Cuanto mas delicado seas por fuera más duro eres por dentro. Cuando intentes permanecer siempre en la mejor forma, por dentro está tu mundo que no soportas. Si es equilibrada tu forma de estar, si ahora te enfadas un poco etc.… no pasa nada. El líder expresa con total tranquilidad todas las facetas de su personalidad por que se las trabaja en el momento. El líder de verdad tiene sus cualidades en un equilibrio casi permanente por que vive del liderazgo con los demás, no de un liderazgo aislado, no participa, convive, funciona con el otro y convive con el otro.

Jon: Sí, me defiendo de la agresividad con un mundo formal muy delicado.

Joaquina: Lo que te curaría en que es empezara a exhibir esa agresividad de una manera natural, entendiendo que es un canal de cambio, un canal que te muestra que lo que necesitas es cambiar la agresividad. Cuanto más formal te muestras, mas tienes que buscar en tu mundo informal. Y así pasa con todo, cuanto más parada es la persona más movimiento tiene dentro, cuanto más te mueves fuera más quieta está dentro.

Jon: ¿Qué debería hacer?

Joaquina: Lo que tienes que hacer es encontrar la voluntad para tener el autoconocimiento pleno de toda tu agresividad, para descubrirla. Y cuando la descubras, no te critiques, simplemente mira y reconoce la materia con la que se puede reconducir. Porque el autoconocimiento te lleva a la reconducción. Entonces, lo que quieres en tu vida está mermado por tu problema con la agresividad. La primera cosa que te tienes que decir es: ¿qué quiero?: Expresar toda mi agresividad y confiar en su realización.

Jon: ¿Qué es la realización de la agresividad?

Joaquina: La paz, la serenidad, la tranquilidad, un estado diferente. Cuando realices toda tu agresividad, cuando la puedas ver sin crítica y la veas en el escenario completo, se irá. Porque ya no te necesita. El paso del líder es conocer, y conocer es reconocer lo que tienes guardado en tu inconsciente, no lo que tienes en el consciente. Lo que tienes en el consciente no es conocerte, eso ya esta ahí, eso es verse. El autoconocimiento es: penetro en mi sin ponerme ninguna traba, hasta el final. El autoconocimiento lógicamente es el inconsciente de todo eso que hemos visto antes es descubrir el dragón que tenemos dentro, y a partir de ahí empezar a dejarlo salir. Que saque todo su fuego para luego reducirle.

146 El liderazgo inconsciente (II)

Joaquina: Es importante que encuentres aquella cosa para la que dices: “no puedo”, “no sé”, “no soy capaz”, “me siento impotente” etc. El poder adquirir conocimientos, el poder relacionarte con personas, el poder vivir socialmente, el poder ganar el dinero que necesitas… hay algo donde está escondida la semilla de tu contra-líder. Esa que te dice que no puedes.

Jon: ¿Puedes ponerme un ejemplo?

Joaquina: Te voy a contar el mío. Mi “no puedo” es social. Es un “no puedo” limitador brutal. No puedo ser habilidosa social. No tengo las cualidades para relacionarme con las personas, y eso limita absolutamente toda mi vida entera. Da es igual si ya estoy en el punto uno en el punto tres o en el punto dieciséis, esto limita toda mi existencia.

Jon: Para mí, el primer limitador que noto es el cuerpo.

Joaquina: La cualidad más importante de la muerte del líder es la queja, el mal humor, y el gruñido. Cuando gruñas, te enfades y te quejes está matando tu líder. Matando quiere decir que no escuchas a tu líder internamente. ¿Recuerdas la película Gran Torino?

Jon: ¡Claro! De lo mejor de Clint Eastwood.

Joaquina: En esa el pierde a su esposa, y me gustaría que investigaras quién es la “esposa” en tu vida. La esposa que él tiene ha tenido tapado totalmente a su líder. En el momento en el que ella se va, se ve obligado a relacionarse con el mundo y lo que era un “no puedo” se convierte en “puedo” y para lo que “no valgo” se convierte en “valgo” y para lo que piensa que no tiene ningún sentido, se convierte en el sentido de su vida. Kowalski se convierte en el maestro, en el director, en el mentor, y cuando piensa simplemente esa es su función, de pronto se da cuenta que mas allá de eso está un amor tan profundo en el que, de pronto, comprende que su familia es el mundo, no es él. Y entiende que necesita el mundo, y se da cuenta de que el mundo necesita limpieza, el mundo necesita quitar las bandas que anulan la vida, el mundo necesita que la sociedad sea distinta… y ahí emerge el líder.

Jon: Sí, es una película impresionante de lo que es un líder en el sentido que tú dices, pero a destiempo.

Joaquina: Por eso hay que quitar el “tapón” cuanto antes. Kowalski no sabía sabía que tenia vecinos, se lo tenia todo resuelto su esposa, y eso le estaba impidiendo ver su objetivo.  Y luego ese mundo de ternura que tienen ciertas personas que sólo lo pueden expresar a los animales, porque los seres humanos les dan miedo. Es otro momento mágico ver cómo quiere a su perrita para darnos cuenta que la perrita para el que se relacione con el mundo.

Jon: Hay más tipos de liderazgo en la película, la anciana, el cabecilla de la banda… ¿Thao?

Joaquina: Walt Kowalski va forjando y sacando el liderazgo de Thao, que es el mismo que el suyo. Es como si redimiera su falta de liderazgo interno en la vida y juventud, rescatando y enseñando a Thao a cómo hacerlo. El aprendizaje de esta película es que no es necesario que nos ocurran cosas dramáticas para poder llegar a evolucionar y funcionar con nuestro líder interno.

Jon: Uniéndolo con lo de antes, entonces lo primero que hay que localizar es en lo que nos decimos “no puedo”

Joaquina: Así es, y luego ver si es verdad, o hay una disculpa escondida detrás, que utilizas como una muralla que te impide seguir el camino. Y entonces tenemos las dos cosas: la muralla y lo que no queremos perder, lo que no queremos dejar atrás en el camino y para lo que, precisamente creamos la muralla. Puede ser una persona, un lugar, una cosa, el dinero… Y surge una tercera cosa, una petición de liderazgo externa, una llamada al liderazgo de tu vida.

Jon: ¿Tú la tuviste?

Joaquina: Sí, yo trabajando en una empresa haciendo una serie de cosas, y tuve la llamada a otra profesión totalmente diferente. Y la lucha que tuve entre la profesión que tenia y la que surgió en mi vida fue mi gran batalla. No quería perder la comodidad en la que vivía, y la llamada era incómoda. No quería perder la familia, y la dedicación que exigía la llamada repercutiría en ella.

Jon: Entonces, se forma como un triángulo entre lo que no queremos perder, la llamada al liderazgo, y la muralla que nos ponemos como disculpa. ¿Puede ocurrir que ya hayamos tenido la llamada y la dejamos pasar?

Joaquina: Si ya hemos perdido el hilo de la vida, ya no hay llamadas. Ya hubo la llamada y la fuimos tirando sin hacerle ningún caso y estamos muy adormecidos. Ya no nos avisa, ya no nos mueve, ya no hay pálpito… nos hemos quedado con lo que no queríamos dejar: nuestra brusquedad, nuestra ineficacia, nuestro miedo, nuestra pareja, nuestra iglesia convencional… nos hemos establecido en el “no me movilizo”

Jon: ¿Como se puede saber?

Joaquina: Por la voluntad. Hay un momento en la película que, si tienes sensibilidad para llorar, es el único momento donde a mí se me rompieron las carnes. Y es cuando el que te llama entra en tu corazón, y es la imagen de los Hmong entrando en casa a traerte la comida. Cuando ya no has podido defenderte de la llamada del líder es cuando lo dejas entrar en casa. Cuando el líder flexiona a ser líder es cuando deja entrar la comida en su casa, cuando de pronto dice es mejor convivir que estar solo, es mejor comer este alimento que comer mi sopa, es mejor el alimento que me dan los demás, el conocimiento, la grandeza de espíritu que me dan los demás, que mi pequeñez por muy grande la que yo la considere ese momento.

Jon: Ves la comida como una metáfora de las ideas.

Joaquina: ¡Exacto! Para mi la comida que entra en esa casa son las ideas de los demás, y que penetre en la cabeza de un líder las ideas de los demás y que conviva con ellas es lo mas difícil, lo mas complicado que hay en este mundo. Entonces, hay un ejercicio primero, en el momento en el que comienza a participar en lo que pasa a fuera, y sale de su espacio de confort. Ahí ya está haciendo liderazgo participativo, pero no activo, y no hay nadie en este mundo que se ponga al servicio de los demás que no se sienta estupendo. Cuando permites que el servicio sea común y comunitario es cuando verdaderamente la función de líder acaba de ser. Es el momento donde él empieza a ser líder, es donde su corazón se ablanda absolutamente.

Jon: ¿Cómo diferencias el liderazgo participativo del activo?

Joaquina: El liderazgo participativo es cuando se encuentra con los demás, y está con los demás. Lo que hace es participar en lo que quiere y se va. En el liderazgo activo no hay ninguna posibilidad de que te frenes. Estás actuando permanentemente sobre las cosas que vas pensando y pasan. Actuar es la parte de la mente. Lo que va haciendo es participar en lo que le interesa y regula si entra o no. Y el activo es cuando ya penetra en su corazón y ya no puede eludir nada de lo que está pasando. Ya todo lo que pasa en esa casa es suyo, necesita participar de todo, de lo que falta, de lo que no falta, de cómo se sienten, de qué quieren, de lo que no quieren. En ese momento se hace padre se Sue y de Thao. Ahí empieza a actuar como líder.

145 El liderazgo inconsciente (I)

Joaquina: Qué bueno sería dejar todo lo que no nos vale. Dejarlo fuera y elevarnos por encima de nuestros propios prejuicios, y plantearnos que tenemos una luz y una oscuridad. Estamos fuera y estamos dentro, o al de fuera no nos vamos por que nos da miedo. En está contradicción entre luces y sombras, la única cosa que nos tenemos que plantear es que debemos abrir una puerta que mira hacia dentro, y una que mire hacia fuera. La puerta que mira hacia dentro para ver qué hay dentro, qué tenemos en nuestra  consustancia; que mire  en qué estamos y de qué estamos formados; y qué tenemos tan dentro tan dentro que nos  permite ser lo que queremos ser, o que nos permite más de lo que queremos ser. A veces hay personas que tienen dentro, no un contra líder, si no un líder que piensa que es la pera limonera y no es tan verdad.

Jon: ¿Ese es el entramado interno que, si lo rompemos, nos permitirá descubrir quiénes somos?

Joaquina: Sí, y luego tienes que sacarlo a la luz para poder proyectarlo hacia fuera. Entonces harás un liderazgo mirando tu inconsciente, mirando tu interior para poder proyectarlo al exterior y así poder descubrir realmente hasta donde puedes llegar.

Jon: ¿Y los que no somos o no vayamos a ser líderes?

Joaquina: No hay ninguna persona que no vaya a ejercer su liderazgo, ninguna. Haga lo que haga en su vida, aunque sea en los últimos instantes antes de la muerte, la persona va a ejercer su liderazgo, por las buenos o por las malas. Habrá un momento donde lo que le está pasando es tan fuerte, que tiene que unir su fuerza, todo su ser, para poder vencerlo.

Jon: A veces nos acostumbramos a dirigir nuestra vida de manera reactiva. A fuerza de disgustos, muertes, enfermedades, accidentes, pérdida del trabajo…

Joaquina: Eso tiene que acabar. La forma de mirar tu liderazgo, la capacidad hacer lo que quieres, tiene que partir de ti. ¿Cuántas parejas rotas llevas en la espalda? ¿Cuántos trabajos has perdido? ¿Cuántos momentos de desastre buscando soluciones que parece que no aparecen y que de pronto cuando pasa algo grave las encuentras? 

Jon: Unas cuantas de todo lo que has dicho.

Joaquina: Entonces la cuestión está en si eres tan absurdo que necesitas que algo o alguien te resuelva tu vida de liderazgo. En realidad, hemos venido a hacer nuestro proyecto, y nuestro proyecto lo tenemos muy claro: vivir, desarrollarnos, y evolucionar. Para eso no hay otro momento.

Jon: ¿Evolucionar hacia dónde?

Joaquina: No importa. Ser buena gente y tener las ideas claras es lo mas importante, y para ello hay un único camino: El autoconocimiento. Mirar dentro y cerrar las puertas.

Para mirar dentro, la primera cosa que hay que hacer es tener un guion de cómo mirar dentro. Y ahí empieza tu liderazgo inconsciente

Jon: ¿Por qué lo llamas liderazgo inconsciente?

Joaquina: Porque el entramado de tu liderazgo realmente no lo conoces. Lo que conoces son las cosas que has hecho hasta ahora. Y ahora vamos a partir de cómo se establece un liderazgo real dentro de ti. ¿Cuál ha sido tu éxito más grande y la cualidad que te lo ha permitido? ¿Quién te ayudó interiormente?

Jon: Haber escrito mi primer libro. Me ayudó mi creatividad conceptual.

Joaquina: Abrir la puerta esta mañana a sido mi logro mas importante, y aunque parezca banal, si tomo conciencia de todo lo que he tenido que hacer para abrir la puerta esta mañana y acometer todo lo que voy a hacer el día de hoy. Ese es mi logro más importante en el día de hoy.

Jon: Entiendo, no hace falta grandes momentos, los pequeños logros de cada día valen.

Joaquina: Lo bueno que tienen los logros es que digas siempre cómo los conseguiste, porque en el momento que tu te empiezas a dar cuenta porque haces cosas porque eres, empiezas a tener un entramado de líder inmediato.

Jon: ¿Qué es un líder? 

Joaquina: Alguien que sabe algo y que consigue que los demás le sigan. Si tú sabes algo de ti, consigues que tu interior te siga todo el día. Generas ese líder cuando pones tu mente hacia los logros y hacia tu poder para lograrlos. Un planteamiento importante es que el líder manda, tácitamente o no el líder manda. Y para mandar debe tener poder. Para mandar sobre ti mismo debes tener el poder de la voluntad. Si tienes un fallo en la voluntad, ahí está tu enemigo del liderazgo. Sea para la comida, sea para la pareja, sea para trabajar, sea para estar con la familia, sea lo que sea, el líder manda y el poder para poder mandar solo sale de la voluntad de ser líder.

Jon: La voluntad entendida como el poder, el que me permite dirigir lo que he planteado antes como un reto.

Joaquina: La voluntad es aquello que te permite realizar lo que estás buscando en tu vida, o lo que estás buscando en tus relaciones. Si tienes una necesidad de conseguir una meta y un objetivo, la primera cosa que debes plantear es qué anula esa posibilidad de conseguirlo, y lo que te anula es la falta de poder para conseguir realizar ese cambio.

Jon: Lo siento, voy a necesitar un ejemplo.

Joaquina: Imagínate que tu objetivo es llevarte bien con tu familia. ¿Cual es la cualidad que le hace a una persona llevarse bien con la familia?

Jon: ¿La tolerancia?

Joaquina: Si tienes que utilizar la tolerancia es que hay algo que te gustaría que tu familia no tuviera. No importa qué, cualquier cosita pequeñita. Aunque sea la impuntualidad. La intolerancia no hay que ejercerla en el mismo momento que uno es empático. la empatía no exige tolerancia. Empatía es: me pongo en sus zapatos sin perder los míos y desde ahí camino.  Si tienes que ejercer la tolerancia es que te has dado cuenta de que hay elementos que no coinciden entre tu forma de ver la vida y la forma de verla ellos. Si tú pones delante la empatía, y pones tu voluntad al servicio de la empatía, la tolerancia ya no la necesitas nuca más. Eso es liderar.

Jon: Si lo he entendido, liderar es: ver el objetivo que quiero, que es llevarme bien con mi familia, notar el valor que me lo permite, en este caso que es la empatía, y poner mi voluntad todo el tiempo en ser empático.

Joaquina: Así es, sin embargo, debes tener en cuenta al enemigo interior, ya que lo primero que hace es jugar con tu voluntad.

Jon: Es lo que has llamado antes el contra líder.

Joaquina: El contra líder sólo habla con la voluntad. Tu interior sólo se comunica a través de la voluntad. Mundo interior y mundo exterior solo saben comunicarse a través de la voluntad; si no hay voluntad no hay comunicación. Entonces, el interior empieza a hablar muy interiormente, el interior degrada nuestra capacidad de hacer cualquier cosa. Por ejemplo: tienes un plan: Quiero ir mañana a mi trabajo, encontrarme con el director de la compañía y decirle que tengo una idea estupenda, y que la vamos a seguir. Y viene el de dentro y dice: ¿cómo tú le vas ha decir al director? pero ¿tú de que vas? el director te va a decir no se qué y no se cuartitos. Tienes una conversación profunda con esos detractores internos.

Jon: ¿Qué están matando?

Joaquina: Tu libertad. La voluntad es lo único que te permite salir al mundo del liderazgo La puerta que abre el liderazgo es la voluntad, y no hay ninguna otra puerta que realice nuestro liderazgo. Así que tienes un mundo interior muy penetrante, muy viscoso, que juega contigo y es el que habla con tu voluntad. Entonces, el líder existe en la medida de que eres capaz de manejar tu voluntad, y ves cómo es el manejo de tu dragoncito interno para quitártela y anular la posibilidad de crecer como líder. Puede poner el énfasis en que comes, puede poner el énfasis en lo que sientes, puede poner el énfasis en tus sentimientos familiares, o en tus recursos económicos. Puede poner énfasis donde quiera, pero hay un punto importante donde pone el énfasis.

Jon: sí, lo conozco ¿cómo lucho contra eso?

Joaquina: El líder necesitar abrí una puerta que se llama puedo, ese es el camino. Cuando dices “no puedo” es que ya te has dado cuenta de que puedes. Lo que haces es estar en esta conversación entre el puedo y no puedo. Cuando ya has podido empiezas ha pensar que no vales para ello porque no encuentras el método. Luego piensas que no tienes los medios.

Jon: Ya tengo la voluntad, pero no encuentro los mecanismos.

Joaquina: El siguiente paso es: en este proceso ¿qué tengo que aprender para llevarlo a termino? que es el “por qué” estás haciendo eso. Y aquí es donde se mezclan dos cosas muy importantes: lo que tú sabes y lo que tienes que aprender para poder llegar a ser un líder. Porque yo parto del echo de que no hay nadie en este mundo que lo sepa todo. Y por eso, en el camino del liderazgo estás aprendiendo permanentemente de personas. Y en ese aprender de las personas lo más importante que hay es: qué se yo, qué sabes tú, y vamos a ponernos a trabajar. Cuando un líder no quiere aceptar otras ideas, cuando un líder está negado a esa amplitud del paradigma, empieza a preguntarse: y esto… ¿por qué? ¿Qué sentido tiene todo esto?