196 Comunicación asertiva

Llevamos dos días en Londres atendiendo una serie de conferencias muy interesantes. Son las 8 de la tarde y el oscuro cielo inglés nos escolta en el camino hacia un restaurante cercano. Nos sentamos en una mesa junto a la ventana y el agradable susurro de las voces de otros comensales hace que hablemos de comunicación.

Joaquina: La importancia de la comunicación radica en la capacidad de escuchar y hablar lo que cada uno piensa con el fin de conseguir intercambiar ideas que aporten sabia nueva a la relación interpersonal, profesional o cotidiana de los individuos. El encuentro en sí mismo puede ser válido, sin embargo, la habilidad que poseemos para expresar lo que realmente queremos, en el tiempo y medio adecuado, es importante para desarrollar una mejor relación con el entorno. Una falta de fluidez para pedir algo, anular una entrevista, buscar el trabajo apropiado, requerir una ayuda, etc., acaban generando malestar y a veces una baja autoestima de difícil resolución, agravando esta situación cada vez que se repite la dificultad.

Jon: Sí, lo que andamos buscando todos es conseguir optimizar nuestra comunicación y obtener de resultados. Eso es asertividad ¿no?

Joaquina: Asertividad es la capacidad de autoafirmar nuestra idea, sentimiento o nuestra ética frente a los demás sin agredir ni ser agredidos, aumentando nuestra capacidad de transmitir nuestras opiniones desde la claridad, concreción, con fuerza y flexibilidad, llegando al fin que queremos sin pasar por encima de los demás. El principio de la asertividad está en conseguir lo que se desea sin dañar el interés de los otros. La asertividad que construye, donde los datos quedan al aire y hay transparencia, es un medio de persuasión; la que destruye es manipulación y no queda nada claro.

Jon: Entonces, para ser asertivo hay que ser consciente de tu individualidad y de los derechos de los demás.

Joaquina: La asertividad es, por encima de todo, un medio de ser eficiente, resolviendo cualquier conflicto ante los demás, consiguiendo resultados altamente positivos para todos. Es ser claro, concreto y preciso, con amabilidad y fuerza para llegar al fin que queremos. Lo que obtienes con la comunicación asertiva es más seguridad en ti mismo, resultados positivos, comunicación más eficiente, y respeto a los derechos de otros. La asertividad siempre te hace encontrar un punto de luz para caminar sobre la comunicación.

Jon: ¿Qué papel juega la integridad en todo esto?

Joaquina: Se puede ser íntegro siendo asertivo, pero no se tiene por qué ser asertivo siendo íntegro. Asertividad es la capacidad de transmitir lo que se es y lo que se piensa. Ser íntegro y aprender asertividad es todo un éxito. Ser no íntegro y querer ser asertivo es imposible. Un asertivo nunca compite y jamás dice lo obvio, nunca plantea un estado de discusión, sino de clarificación. En la asertividad es muy importante la autoafirmación. La asertividad está en uno mismo, y si uno es asertivo nadie podrá quitarle a uno su idea.

Jon: Recuerdo la escena de la maravillosa película “Adivina quién viene a cenar esta noche”, donde Sidney Potier habla con los padres de su prometida, encarnados por Katherine Hepburn y Spencer Tracy, y es totalmente asertivo en su exposición de las razones que le llevan a tomar ciertas decisiones. El pensamiento que tiene de las cosas es tan asertivo que no puede tirarse abajo. Está perfectamente elegido el momento y el lugar del encuentro para escuchar al otro y expresar absoluta claridad en el mensaje.

Joaquina: No se puede saber si se esta en el momento adecuado con el oyente apropiado, o de la forma apropiada si realmente no se mira a quien nos rodea. La asertividad es el segundo elemento para conseguir tener una conversación lucrativa y llena de éxitos. El primero es escuchar, el segundo es ser asertivos, decir lo que se quiere en el tiempo y la forma adecuada. Eso es lo que hace crecer las relaciones interpersonales. No vale de nada generar un malestar en el otro o crear un estado de fricción, de lo que se trata es que ambos estén en el mismo bando y los dos se tienen que lucrar. Así en la asertividad se trata de que las dos partes ganen y ninguna pierda. Un ser asertivo consigue hacer crear en el otro una conciencia de progreso y éxito que le llevará a valorar la asertividad, la capacidad de trabajo y su función en esta vida

Jon: ¿Cuál es el proceso para ser asertivos?

Joaquina: Lo primero escuchar al otro. Escuchar lo que dice aislándonos de nuestros puntos de vista o nuestras circunstancias hasta que acabe lo que quiere decir. En segundo lugar, decir exactamente lo que se piensa. Expresar los pensamientos sin pedir disculpas evitando gritar lo que se desea decir ya que indicaría inseguridad. El tercer punto es la definición de la acción a realizar. Se debe indicar clara y directamente. Clarificar los resultados sin bromear ni insistir sobre ello. Por último, plantear alternativas completas.

Jon: ¿Qué te parece si hacemos un chequeo para ver cómo de asertivo soy?

Joaquina: Vale, mira a ver cuántas de estas cualidades tienes:

Activo.

Directo, claro y oportuno.

Te comunicas en el nivel verbal, emocional y simbólico.

Aceptas a las personas.

Tienes autoridad, pero no abusas de ella.

Defiendes lo que deseas respetando a los demás.

Eres responsable de ti mismo, no de los otros.

Sabes que te mereces el respeto, no el afecto. 

Jon: A mí me faltan muchas, pero se quién las tiene todas: Gary Cooper, en la película “El manantial” en el alegato final del juicio.

Joaquina: Una persona asertiva no puede buscar ser amada pues cambiará para ganarse el amor de los demás. A los asertivos solo los quieren una pequeña minoría, tienen ganado el respeto de los demás, pero no el cariño. Asertividad es mostrarse, entregarse, no importa los resultados, hay que estar dispuestos a aceptar el error, la crítica, por encima de todo hay que llegar a la meta que se ha propuesto.

Jon: Me viene a la cabeza otra película: “Salvar al soldado Ryan” Tom Hanks no conoce al soldado Ryan, ni le importa quién es, pero aceptó el trabajo y su misión es defender ese trabajo y ser asertivo en ello por encima de todo. El momento de tensión lo rompe haciendo que las mentes se desvíen hacia una porra que hay sobre su profesión de civil.

Joaquina: Eso es asertividad, saber buscar el momento, el instante y no tener ningún problema para decirlo. Estar quietos, templados, serenos, y hacer la cuña para que todo funcione.

Jon: Habrá unas técnicas y unas reglas para ser asertivo ¿no?

Joaquina: Claro, hay que ser persistente, con transparencia en los datos, automostrarse aceptando los errores propios, no poner resistencia ante las críticas de los otros y asumir la responsabilidad de viabilidad de lo que se desea como resultado. Las reglas son sencillas:

  1. Tener algo que decir
  2. Capacidad de síntesis
  3. Generosidad. No – competitividad
  4. Valoración de ambas partes. Las dos deben beneficiarse del resultado
  5. Diálogo constructivo y dinámico. Nunca tenso ni crispado
  6. Respeto y escucha
  7. Desapego a los resultados

Aprende de lo que hablas y habla de lo que vives. La asertividad no mueve sentimientos, mueve realidades.

195 Desarrollo de hábitos

Decía Aristóteles que “Somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito”

Joaquina: Para llegar a los hábitos hay un recorrido que empieza en la misión, generada por el pensamiento; sigue por la visión, generada por el sentimiento; luego se llega a la acción desde los valores; y finalmente están los hábitos, que forjan el carácter y te conducen a tu destino.

Jon: Entonces podemos decir que la misión es la formación del pensamiento para llegar a un destino.

Joaquina: Así es, y la misión de una persona nos habla de 3 cosas:  La razón de la existencia de la persona, el propósito básico hacia el que apuntan sus actividades, y los valores que guían esas actividades. La misión es un sentido de propósito que te atrae hacia el futuro y tiende a unificar tus valores, creencias, acciones y da sentido a tu “idea” de quién eres y para qué estás aquí. La manifestación de la misión otorga dirección y sentido a tu vida y se manifiesta muchas veces disimulada y otras abiertamente, entre los intereses, deseos, necesidades y objetivos generales de tu vida.

Jon: Entonces la visión…

Joaquina: La visión describe las metas de medio y largo plazo de esa persona. Es “externa” y describe de una manera visionaria cómo quiere el individuo ser percibido por el mundo

Jon: ¿Cuáles serían las principales diferencias entre una y otra?

Joaquina: La Misión mira hacia “adentro” de la persona y le da sentido, la Visión lo que hace es mirar hacia “afuera” La Misión tiene su horizonte en el mediano plazo, acentuando los aspectos que se deben cambiar, mientras que la Visión se orienta al muy largo plazo, en el sentido de rescatar la identidad, los aspectos inmutables esenciales.

Jon: ¿Cuál sería el objetivo de la misión?

Joaquina: La misión que la propia persona se asigna tiene uno de estos tres objetivos: Trascendencia social, resultado económico, o éxito. Cuando tenemos una dirección en la vida, relacionada con nuestra misión y visión, los objetivos por los que merece la pena esforzarse son aquellos que pueden llevarnos o acercarnos a su logro. Los objetivos orientados hacia tu misión se consiguen mediante acciones que pones en marcha en los diferentes “roles” que desempeñas en tu vida y en los diferentes “entornos” en los que te desenvuelves. Lo que haces en cada momento para cumplir tu misión emerge de ti y va generando el concepto de identidad, aquello con lo que identificas o no de ti mismo.

Jon: Justo antes de los hábitos has mencionado la acción.

Joaquina: La acción está unida a los valores, que son estructuras cognitivas que sirven para: gobernar la cotidianidad, absorber la complejidad, dar sentido a los objetivos de acción, y legitimar las instrucciones. Lo podemos ver como un bien que justifica acciones pasadas y legitima actos futuros.

Jon: Entonces son los referentes internos de la acción del hombre, reconocidos como algo positivo.

Joaquina: El pensamiento está condicionado por los orígenes, el sentimiento tiene la dificultad de su gestión, y la acción queda bloqueada si no hay rutinas generadoras de hábitos.

Jon: Y por fin llegamos a los hábitos.

Joaquina: Sí. Los hábitos son pautas consistentes, a menudo inconscientes, que de modo cotidiano y constante expresan nuestro carácter y generan nuestra efectividad. Son una suma de conocimiento: qué hacer y por qué, capacidad: cómo hacer, y deseo: la motivación, querer hacer.

Jon: Son, entonces, actos repetidos que determinan el actuar de una persona. ¿Cuáles son las características fundamentales de los hábitos positivos?

Joaquina: Tienen una función estimulante, de promoción de comportamientos. Además, tienen una orientación definida, no son actos aislados. Por último, se potencian unos a otros. El hábito deja huella y predispone. Requiere predisposición y constancia. Hace la cosa más fácil, rápida y placentera. Uno vez adquirido un hábito se puede empezar con otro. Si el hábito no se ejercita se va perdiendo de la misma manera que si se ejercita con frecuencia, aumentará.

Como el inicio de todo este proceso es la misión, adjunto un cuestionario para su formulación:

CUESTIONARIO PARA LA FORMULACIÓN DE LA MISIÓN

1 Expresa en forma positiva tu misión en la vida

¿Qué es lo que quieres o deseas?

2 Verifica entorno, tiempo y tamaño

¿Cuándo, dónde y con quién la quieres?

¿Es alcanzable y motivadora? ¿Es limitante?

3 Enmarca la misión en una dirección

¿Cuál es el beneficio mayor al que va a contribuir tu misión?

¿De que te alejas al pretender esta misión?

¿A que te acercas?

4 Comprueba la dirección

¿Cómo te darás cuenta de que estás en tu misión?

¿Cómo se daría cuenta otra persona?

5 Escribe las Limitaciones, recursos y necesidades

¿Qué te impide ir en la consecución de tu misión?

¿Qué tipo de interferencia se te podría presentar?

¿Qué necesitas para lograr tu misión?

¿Tienes habilidades suficientes para conseguirlo?

  • Chequeo ecológico de la misión

¿En que te beneficiaría si acometieras tu misión?

¿Qué podrías perder en el intento?

¿Cómo afectaría a tu entorno si lo lograras?

¿En qué sería tu vida diferente?

¿Qué áreas o personas resultarían afectadas?

¿Realmente deseas fijar esta misión para tu vida?

194 Confianza y autoestima

Jon: Uno de los mayores aciertos de la psicología del siglo XX fue buscar respuestas a las dificultades para vivir desde la autoestima en muchas personas y en algunos colectivos marginales con mayor énfasis. Pocos y muy elegidos eran los que tenían muy claro su potencial y la forma de expresarlo en los campos del saber, del arte… o de las inversiones. Esta realidad hizo que se escribieran muchos libros sobre la autoestima y cómo alcanzarla.

Joaquina: Así es, sin embargo, pocos autores han incidido sobre la autoestima como un estado activo en el que estamos en búsqueda, y la confianza como un logro superado en el que nos mantenemos pase lo que pase.

Jon: Sí, cuando hemos alcanzado la certeza de que, ante cualquier entorno, interlocutor o cuestionamiento, saldremos airosos y seguiremos en un estado de valentía y respetando nuestra voluntad, sentimos una fuerza interior indestructible.

Joaquina: Este es el primer paso para entregarnos al Perdón. Conocer qué cualidad permanece en nosotros y que nos da la posibilidad de enfrentarnos a todo lo demás. Esta partícula de confianza es la que necesitamos para poner el foco en ella.

Jon: ¿Y si ahora no está?

Joaquina: No importa. Estará. O al menos es la acción que vamos a estimular con la absoluta seguridad de que esa pieza es clave para todo lo que vendrá después. La clave de la autoestima es que partimos de un estado reactivo. Tenemos más o menos valoración personal dependiendo de muchas circunstancias.

Jon: Sin embargo, es tan oscilante nuestra estima como el autoconocimiento, y eso nos dificulta mucho el camino porque conocernos hasta el punto de no dudar de nosotros me parece un ejercicio de reflexión un poco tortura.

Joaquina: La confianza se diferencia en que nosotros ya hemos podido evidenciar qué somos y cómo nos comportamos, a la vez que hemos ratificado con experiencias cognitivas lo que sabemos. Ya hemos pasado por el proceso de auto conocernos, nos hemos aceptado con lo que eso representa de equilibrio emocional y también hemos escuchado todo aquello que nos consolida como conocedores de al menos esa parcela en la que nos sentimos confiados.

Jon: ¿Y entonces, la autoestima?

Joaquina: La autoestima parte de un estado reactivo que tiene respuestas positivas cuando estamos operando desde nuestros valores, desde nuestra voluntad y además sentimos que esto nos genera un bienestar que se proyecta hasta la última partícula de nuestro cuerpo.  Cuando la respuesta es negativa somos más susceptibles a enfrentarnos al otro con sumisión o con autoritarismo. El uno porque hemos claudicado y cedemos el poder, y en el segundo porque no estamos convencidos de tener todas las herramientas, pero no queremos aceptar que esto es así.

Jon: Entonces, ambas posiciones muestran un desarrollo que no ha sido superado plenamente. En el caso de claudicación la persona tiene un infra Yo y en el segundo caso la persona se posiciona en un Supra Yo.

Joaquina: Ambas actitudes exigen una responsabilidad para llegar al resultado que se desea, que en ningún caso será amilanar a los demás o sentirse abatidos por el poder ajeno. Y es aquí cuando podemos iniciar el paso a la confianza. A ese estado de tranquilidad paciente, de convencimiento sintiente que hace que nuestro Yo se perciba en equilibrio y no necesite demostrar, sino compartir y disfrutar de estar con los demás.

Jon: Y es cuando alcanzamos la confianza cuando estamos propositivos. Es decir, parto de la pro-acción y no de la reacción.

Joaquina: Sí, tus objetivos están marcados por los valores y revalidados por tus verdaderas cualidades. Te haces consciente de quién eres y de lo que verdaderamente puedes, para comprometerte con ello y mantenerte con constancia y motivación hasta el logro pleno de tus fines.

Jon: ¿Es cierto que cuando estamos trabajando la autoestima necesitamos una y otra vez el refuerzo del exterior?

Joaquina: Para unos esa valoración tiene que partir de todos los que le rodean, otros simplemente de aquellas personas que son significativas, pero en ambos casos sólo sienten que han cumplido adecuadamente con lo esperado si se da ese reconocimiento y aceptación de su valía.

Jon: ¿Y en la confianza?

Joaquina: En el caso de la confianza el estímulo exterior ya no tiene cabida. La persona sabe que ella es capaz y siente una fuerza interior que transmite, y procura darle reconocimiento a todos los que le rodean o sus acciones muestran que confía en esas personas y en que pueden llegar donde ellas quieran. Viven en libertad aquello que han logrado y lo comparten con humildad y sencillez.

Jon: Entonces la diferencia es que la confianza da y recibe con la misma grandeza mientras que las personas que están procesando su autoestima o bien dan o bien reciben, pero conviven con ciertas dificultades con ambos factores. Pueden dar halagos y no saber recibirles o, al contrario.

Joaquina: La empatía y la seguridad auténticas sólo puede darse cuando la confianza se ha logrado en algún campo de nuestra vida. Con la confianza aportamos valor, somos auténticos y estamos abiertos a aprender de continuo. Yendo más allá nos daremos cuenta de que este sistema se retroalimenta de manera que cada momento estamos creciendo en la confianza. El ciclo sería: Confianza = Aportación de Valor= confiables. Sumar más y más fortaleza y mayor voluntad.

Te propongo aquí un ejercicio que hicimos en uno de los cursos que impartió Joaquina y espero que te ayude:

Nuestra cualidad

Vamos a buscar la cualidad que tenemos, que sentimos y pensamos en cualquier escenario, con cualquier persona y ante cualquier reto. Tengamos la grandeza para aceptar que tenemos algo que es así de grande y potente.

Si dentro de nosotros nos negamos a ello en el presente, nos toca ir hacia atrás y aceptar que, en algún momento, esto pasó pero que nos hemos negado a ello.

Aunque nos duela, la cualidad está dentro de nosotros impoluta. Está esperando a que la activemos y poder hacerla operativa ahora mismo.

Es posible que esté escondida entre mucha mugre y basura que has puesto para no llegar al compromiso de todo tu potencial. No importa. Está ahí y en ningún caso pienses que vamos a ponerla a trabajar si tu no quieres. Sólo vamos a verla y disfrutarla.

Vamos a tomar conciencia de esta cualidad con la que vivimos la confianza y, además:

  • Aportamos valor
  • Somos auténticos                         = CONFIANZA
  • Aprendemos

Una vez encontrada esa cualidad buscaremos otra que no está presente de continuo, pero que nos ayuda a lograr objetivos importantes para nosotros.

Será nuestro emblema de = AUTOESTIMA

Esta segunda cualidad está preparándose para ir hacia la confianza y así darnos más y mejores visiones de nosotros mismos.

193 La pareja a pesar de ti (conclusión)

Jon: Nos queda el último pilar de una relación y quizá el que más miedo da: el compromiso.

Joaquina: Si medimos nuestra seguridad sabremos si tenemos compromiso. La seguridad siempre tiene que ver con la expresión. Si no puedes expresarte corporal, emocional o intelectualmente tienes un problema con la seguridad. La seguridad se mide en el compromiso que tienes y se va a afianzar en tu capacidad de comunicarte.

Jon: Me estás diciendo que para liderar mi vida y para liderar mi relación debo poder hablar de lo que soy, de lo que siento, de lo que hago, de cómo lo hago, etc. sin que el otro me limite.

Joaquina: Si emocionalmente o de alguna manera no puedes expresar, no estás liderando tu vida y entonces tienes que ver dónde has fallado en los otros tres pilares del cuadro. Pero si esos tres niveles los has arreglado, este pilar del compromiso se queda perfecto. Sólo hay que aprender a expresarse. Para mantener una relación eternamente tienes que poder expresarte y comunicarte perfectamente.

Jon: Y si no es así, ¿qué hago?

Joaquina: Si tienes dificultad para expresar tu cuerpo, hay que volver a mirar los valores. Si tienes dificultad para expresar tus emociones hay que mirar las creencias. Si tienes dificultad para expresar tus ideales y tu motivación o lo que piensas o lo que quieres, o los conocimientos que tienes, hay que revisar la motivación.

Jon: ¿Se ve también en el cuerpo?

Joaquina: Si notas que tu cuerpo no está posicionado, no es capaz de expresarse, lo tienes limitado, lo sientes como una carga… o necesitas exhibirlo, también supone un problema y tendrás que trabajar tus valores. Cuando el cuerpo está dimensionado en más o en menos, cuando de pronto tienes una persona delante y el cuerpo coge dimensiones que parece que es que el cuerpo ha cogido vida propia, pues ya tienes un problema con la confianza personal. Cuando no caminas de la misma manera, cuando no estás de la misma manera delante de alguien, cuando en general cambias la posición del cuerpo, estamos hablando de confianza; pero cuando cambias la sonrisa o modificas el movimiento de las manos, cambias la voz, es un problema de fortalezas y de creencias. Cuando cambias el tono de voz, o el movimiento, no del cuerpo, sino de la emoción, hay un problema con las fortalezas.

Jon: ¿Y la dificultad con la expresión de las ideas?

Joaquina: Si tienes ideas y no eres capaz de expresárselas a la persona con la que te encuentras, o tienes que camuflar tu discurso, o de pronto te conviertes en medio tonto… Lo cual quiere decir que los cambios de comunicación siempre dejan en evidencia cuál es nuestro problema. Si el cambio es en el cuerpo, la confianza, si el cambio es en el tono de voz y en los movimientos, las fortalezas. Y si cambia el contenido de lo que decimos, se trata de nuestra motivación.

Jon: ¿Cuándo realmente no estamos liderando nuestra vida?

Joaquina: Cuando no somos capaces de comunicarnos. Sea en el campo que sea, ya podemos decir: “no lidero mi vida porque no tengo confianza. No lidero mi vida porque no tengo las fortalezas o no creo en mí…” en el momento en que veas que no te comunicas, no estás liderando tu vida. Y esto quiere decir que tienes fallos en la seguridad personal, y también que hay una cosa en la que no te quieres comprometer. Porque la seguridad siempre está vinculada al compromiso. La seguridad en mis valores, en mi fortaleza y la seguridad en mi propósito no quiero perderlas bajo ningún concepto.

Jon ¿Cuándo se produce en pareja?

Joaquina: Se va a producir cuando tengo conciencia propositiva y motivada. Tengo la seguridad de que voy a poder liderar mi vida esté donde esté. Donde estés claudicando en este camino es donde vas a fallar cuando tengas a una persona. Si no tengo confianza, no voy a tener autoridad. Si no tengo una creencia fortalecedora no voy a ser auténtico. Si lo que me sucede es que no tengo una motivación mía propositiva voy a fallar en mi conciencia. Voy a caer en la desmotivación, en el aburrimiento, no voy hacia ningún sitio. En una relación de pareja se produce una conciencia de compartir. Los propósitos de los dos son estupendos. No es que yo dejo mi propósito en el ánimo del propósito del otro. Sino que los propósitos están sumando. Sólo el compromiso profundo con mis valores, con mis creencias y con mi motivación me puede llevar a tener seguridad y a liderar mi vida. Si yo no soy una persona comprometida no hay posibilidad de que pueda ser segura.

Jon: Y ahí es cuando empieza a fallar la relación…

Joaquina: En el momento en que yo fallo, la relación va a caer por su peso. A los 5 meses estaremos sufriendo. Antes incluso de los 6 meses, que es cuando por lo general la relación empieza a dar un giro importante en una dirección u otra. Si este filtro del compromiso lo trabajamos vamos a tener una relación por encima de nuestra intención. Querremos echar a las personas de nuestro lado y no se van a ir. No hay nada más nutriente que estar con alguien que confía en sí mismo. No hay nada más fortalecedor que alguien que te tiene empatía y acepta tu diversidad. Tampoco hay nada más hermoso que estar con una persona que tiene una motivación y que además respeta su motivación independientemente de que a nosotros nos guste o no nos guste. Si hay algo que nos pueda atraer es una persona que lidera su vida. Esas personas siempre tienen a alguien cerca.

VALORES: Confianza / AutoridadCREENCIAS: Empatía / Autenticidad
COMPROMISO: Seguridad / LiderazgoMOTIVACIÓN: Conciencia / Compartir

192 La pareja a pesar de ti (II)

El amor fue un dios muy discutido y analizado por los grandes sabios en el año 400 a.C. Ahora, debido a las prisas y al poco tiempo, tan sólo en raras ocasiones nos sentamos a debatir sobre lo que es el amor, y cuán necesario es en nuestra sociedad.

Jon: Anoche hablamos de dos de dos de os cuatro pilares de la relación: Los valores, unidos a la confianza y a la autoridad; y las creencias, unidas a la empatía y a la autenticidad. ¡Nos quedan los otros dos!

Joaquina: Así es. El tercero es la motivación, que es el resultado de tener valores y creencias sobre nosotros. Debemos contar con una motivación que es propositiva, que tiene que ver con nuestro propósito vital. Y esta motivación propositiva va a ser el estímulo absoluto para que vivamos con la conciencia de la relación. La conciencia de mi propósito respeta la conciencia de propósito de los demás. Cuando yo no tengo una conciencia propositiva lo que hago es invadir el propósito del otro. O querer que el otro tenga mi mismo propósito. Se establece una competición con el propósito de mi pareja. Si yo tengo mi conciencia propositiva y tengo conciencia de esa motivación me voy a dar cuenta de que el otro tiene una conciencia propositiva totalmente diferente a la mía y que lo que podemos hacer es sumar ambas. Sumar motivaciones, no restar. Su motivación y mi motivación coinciden a ratos y a ratos no, pero cada una tiene un propósito firme.

Jon: ¿Y si estamos motivados, pero no sabemos nuestro propósito?

Joaquina: Si tenemos una motivación que no tiene un propósito, que no sabemos para qué la tenemos, vamos a perder esa motivación. Cuando esto ocurra vamos a buscar que el otro nos entretenga. Tu motivación propositiva siempre es algo que tú tienes que estar desarrollando y aprendiendo constantemente, y tomando conciencia de ello. Cuando tú no quieres aprender, no existe motivación propositiva. La conciencia se produce cuando estás dispuesto a aprender.

Jon: ¿Es ahí donde se rompen las relaciones?

Joaquina:  Ahí empieza la dificultad en no tener la piedra puesta, luego en no ser auténticos, pero cuando realmente se pierde la relación es cuando empiezas a darte cuenta de que estás perdiendo la motivación en la relación. Y ocurre porque tú no tienes un propósito tuyo personal.

Jon: Y ese propósito personal se encuentra…

Joaquina: Dando respuesta al por qué existes, por qué eres, por qué estás, independientemente de la pareja. Si tu trabajo no te llena, si no eres una persona con una estrategia positiva a nivel profesional, si no tienes un estímulo de aprendizaje, si tu cabeza no está dispuesta continuamente a una revisión, tu relación de pareja dura lo que un pastel a la puerta de un colegio.

Jon: ¿Y si pones la intención en un aprendizaje compartido con la pareja?

Joaquina: Eso quiere decir que has perdido tu aprendizaje personal en aras de algo en conjunto. Tu aprendizaje tiene que estar establecido en ti porque esto es previo a tener una relación. Si tú no tienes una motivación propositiva antes, cuando encuentras una pareja te vas a hacer gregario de la motivación de la otra persona. Y cuando el otro se da cuenta de que eres gregario de su motivación, ya estás perdido.

Jon: Soy un poco plasta, pero vuelvo a ¿si no hay propósito?

Joaquina: Cuando no tengas un propósito asegura la economía. Si no hay propósito y hay pérdida económica estás perdido, porque en todo momento vas a necesitar el soporte económico. Siempre que tengas un problema de cualquier tipo y veas que la motivación se va a fragilizar, busca algo que te asegure económicamente. Porque desde la economía sentirás siempre que tu vida está garantizada y entonces no hipotecarás ningún propósito personal. Busca algo que no entre en conflicto con tus intereses. Busca algo que te dé tranquilidad. Que hagas algo para el mundo, que hagas lo que quieras, pero que tengas un beneficio económico. Porque perder la motivación y perder la economía es algo que el sustrato personal no lo soporta. A partir de ahí la persona empieza a perder la dirección de su vida. Debes asegurar el dinero para luego poder pensar en el propósito que quieras. Porque si no, trabajarás por dinero y entonces la motivación se perderá.

Jon: Me encanta con qué facilidad unes el espíritu a lo físico, lo trascendente al cuerpo.

Joaquina: El cuerpo de la persona vive de la seguridad de que puede mantener su estrato vital. Asegúrate siempre que tu sustancia vital no va a hipotecarse fuera de tu equilibrio propositivo. Que tu equilibrio propositivo esté siempre asegurado. Porque la fragilidad que le da al cerebro estar sin economía le llevará a perder la conciencia, a no aprender y a empezar a estar viviendo en un estado de frustración y eso no nos lo podemos permitir. Si pierdes la motivación pierdes la conciencia y pierdes el aprendizaje. Y entonces tendrás relaciones que no son nutrientes, tendrás muchísimas cosas que no van a funcionar.

El aprendizaje tiene que estar soportado por tu primer valor y tiene que estar soportado por tu fortaleza. No puede ser un aprendizaje que vaya en contra de estos dos elementos. Tiene que afianzar tu fortaleza y afianzar tu valor. Tiene que darte mucha mayor solidez: te tiene que hacer más persona.

Jon: Nos queda el compromiso

Joaquina: Sí, el próximo día, tengo que ver a mis pacientes.

191 La pareja a pesar de ti

En “El banquete”, de Platón, Aristófanes apuntaba que los hombres no valoramos adecuadamente el «poder» del amor. Este filósofo pensaba que, si fuéramos conscientes de ello, lo reconoceríamos y le daríamos el boato y festejo que se merece. Aristófanes cuenta que al principio había tres géneros: el masculino, el femenino y el andrógino que participaba de los dos sexos. «La forma de cada individuo era en su totalidad redonda, su espalda y sus costados formaban un círculo; tenía cuatro brazos, piernas en número igual al de los brazos, dos rostros sobre un cuello circular, semejantes en todo, y sobre estos dos rostros, que estaban colocados en sentidos opuestos, una sola cabeza; además cuatro orejas, dos órganos sexuales y todo el resto era tal como se puede uno figurar por esta descripción.»

Según dice este filósofo, lo masculino procedía del sol, lo femenino de la tierra, y lo andrógino de la luna, porque este astro contiene a los otros dos. Era tal la fuerza y prepotencia que tenía el hombre en este tiempo, que atentó contra el Olimpo. Cuando Zeus, junto con los otros dioses, analizó la cuestión, decidió que el mayor castigo que podía conferir a este hombre circular y poderoso era cortarle en dos. Una vez sesgados, Apolo fue el encargado de darles la vuelta para que vieran su sección, formando el ombligo como recuerdo de este suceso. Este hecho generó la añoranza de un sexo por el otro, y a partir de ese instante trataron de ser uno solo. Para Aristófanes, el llamado amor es el anhelo de fundirse nuevamente una parte en la otra.

Joaquina: En 25 años que llevo trabajando lo más triste es ver qué hace la mujer cuando se enamora. Cómo se desmaterializa, cómo pierde una parte profunda de su ser para luego no conseguir nada. Ahora esto le ocurre también al hombre, pero le sigue pasando más a la mujer. Y ella cree cosas que no son ciertas, como que tirándose a los pies de alguien puede conseguir que ese alguien pueda durar más tiempo. Ni conseguimos mayores relaciones por la falta de autenticidad, ni por perder nuestra autoridad, ni por perder nuestra motivación en aras del otro. Sólo se ama profundamente a aquel que se ama profundamente a sí mismo. Y esa es la raíz del éxito. Que consigamos amarnos a nosotros mismos.

Jon: ¿Dónde se pierde y cómo se recupera de una forma natural?

Joaquina: No hay posibilidad de tener una relación de igual a igual, con ilusión, si una de estas cosas falla: valores (confianza, autoridad), creencias (empatía, autenticidad), motivación propositiva (conciencia, compartir) y compromiso (seguridad y liderazgo). Los valores se afianzaron en una etapa de nuestra vida y también la autoridad sobre las cosas. Desde entonces la forma de funcionar se ha ido estableciendo de una manera y se ha ido estimulando de esa manera. Lo que hayas hecho mal en relación con tu yo es lo que no te hace darte cuenta de quién tienes cerca. Porque haces un mito de la persona que tienes cerca. Tanto para lo malo como para lo bueno. Tanto como para pensar que es la persona adecuada o como para pensar que no lo es.

Jon: Te he escuchado decir que los valores están unidos a los estímulos familiares, lo que hemos visto en la familia. ¿Qué ocurre cuando vemos un valor familiar pero no lo trabajamos?

Joaquina: Pues que perdemos la confianza. Cuando no somos apóstoles del valor más importante de nuestra familia perdemos la confianza. Tenemos que ir al valor más importante de nuestra familia y medir su operatividad en nosotros. Si no está operativo jamás tendremos confianza en nosotros mismos. Es la piedra angular de nuestro edificio.

Jon: ¿Y si nuestra familia no era precisamente la mejor del mundo?

Joaquina: No importa si nuestra familia era buena o mala, si nuestros padres nos han tratado bien o mal. Lo importante es que esta familia tenía un valor o valores tan sólidos que han formado las primeras piedras que se ponen en la base de nuestra familia. Cuando el pilar de nuestro edificio no está, sentimos que se puede caer. No quiere decir que se vaya a caer, quiere decir que no tenemos autoridad sobre ello.

Jon: Y ¿entonces?

Joaquina: Vamos a proyectar una necesidad fuera de nosotros que esté fuera de nuestro edificio. Como mi valor no está operativo, por reacción ante él, porque no me gusta, porque me siento incómodo con él, porque creo que no es útil, etc… lo que voy a hacer es darle la autoridad a una piedra que está fuera para que mantenga mi edificio. Pero no lo va a mantener nunca en pie. Y cuando me dé cuenta de que no lo va a mantener nunca, a pesar de que me he proyectado, empieza la falta de confianza, la sumisión y pierdo el interés para el otro. El otro empieza a dejar de tener la relación conmigo. Aunque esté conmigo, ha dejado de sentirme de igual a igual porque ya no hay una relación: hay una dependencia.

Jon: Afortunadamente conozco mi valor familiar, pero ¿y si no lo conociera?

Joaquina: El valor familiar debemos tenerlo al 100% operativo. Porque nos lo ha dado la familia y lo conocemos perfectamente. Todas las parejas que has destruido han sido porque le has dado a esa persona la posibilidad de ser responsable y cuando se ha dado cuenta de que tú no lo eres y que estás apoyándote en ellos, que eres dependiente y que le necesitas, la persona se va.

Jon: Las familias también tienen un montón de valores negativos ¿Qué hacemos con ellos?

Joaquina: Nuestra familia tiene un valor positivo igual que cualquier familia en este mundo. Otra cosa es que tengan tantos valores negativos para nosotros que no queramos ver el valor positivo. Y si ya lo tenemos aplicado, no lo buscaré jamás en nadie, porque nadie busca un tesoro que tiene. Pero si no lo tenemos operativo quizás busquemos a personas que no lo tengan en funcionamiento. Si nosotros no somos responsables igual buscamos a todos los irresponsables para no quedar en evidencia. Si el valor es el amor y no lo hacemos operativo igual vamos en pos del desamor para confirmar que no hay que buscar amor. Es muy importante que sepamos que no hay ninguna posibilidad de que una persona que no trabaja sobre su valor familiar pueda tener una pareja que funcione y que perdure por largo tiempo. Porque tener el valor familiar operativo es lo que va a permitir tener autoridad. Una de las mayores dificultades en la relación es el autoritarismo y la sumisión: una persona pierde su identidad en aras de que el otro le ame.

Jon: Como segundo pilar has mencionado las creencias.

Joaquina: La creencia surge de la activación de nuestro valor. Así tenemos la piedra sólida del edificio y ya podemos poner los cristales en las paredes. Las creencias se tienen que nutrir siempre de la fortaleza. La creencia nos permite respetar la diversidad, y con ella nos damos cuenta de que los edificios que hay alrededor son todos maravillosos, aunque sean diferentes, y en todos se puede habitar. Cuando estamos en una creencia que es fortalecedora, lo que tenemos es empatía con los demás. Y para notar que tenemos empatía, hay que notar que somos auténticos.

Jon: Sí, cuando no somos empáticos intentamos ganarnos al otro, le manipulamos y hacemos un montón de cosas porque no creemos que el otro acepte nuestra diversidad.

Joaquina: Así es. Si somos empáticos, entendemos la diversidad y vivimos con ella. Pero si no lo somos, creemos que nuestra diversidad no va a ser aceptada y entonces camuflamos nuestra situación a través de la manipulación, de hacer cosas para que la otra persona nos quiera, para que la otra persona funcione con nosotros. Si no hay creencia fortalecedora, va a haber manipulación y no habrá empatía. Lo contrario de empatía es la crítica. Acaba de empezar la relación y empezamos a criticar porque no tenemos una creencia fortalecedora sobre nosotros mismos. Cuando criticamos comprobamos que nuestra fortaleza no era la adecuada. Para darnos cuenta de si estamos en la fortaleza o no, sólo tenemos que ver cómo analizamos las circunstancias. En el momento en que analizo las circunstancias y digo “es que ella o él hace no sé qué” eso quiere decir que estoy fuera de mi fortaleza. Pero cuando trabajemos la relación dentro de nosotros, cuando cuidemos de los cuatro pilares, caminaremos por la calle, nos mirarán y verán a otra persona. Una persona con todo lo bueno que somos. La fortaleza es aquello que vamos a conseguir poniendo operativo el valor, cuando, por ejemplo, me digo: “yo soy una persona honesta y creo que con la honestidad puedo llegar a lo que me proponga”

Jon: ¿Qué diferencia hay entre valor y fortaleza?

Joaquina: El valor es el motor que aplicándole una emoción te va a llevar a algún sitio. El valor es algo que está fuerte, que está sólido. Y la fortaleza es algo que se mueve, que compartes, que llevas hacia fuera. La fortaleza tiene una emoción, el valor no. Cuando sientes que una persona te manipula es porque tú no sientes que estás seguro de ti mismo. Porque hay algún pilar que tú no estás manejando. Porque si no, que la persona te quiera manipular no te afecta. Si tú no te sientes manipulable ni siquiera ves la manipulación. Que la persona haga lo que quiera, qué más da. Lo que tú tienes que chequear con relación a la manipulación del otro es si tú eres auténtico o no. Si tú estás bien, la otra persona construye. Si tú estás mal, destruye. Tú tienes que ser el motor de tu vida. Y cuando lo juzgas, solo ves en el otro lo que tú no quieres cambiar.

190 La muerte y la vida

Se sentó delante de mi con cierto decaimiento. Me miró con esa mirada ausente que tienen los que sufren y no quieren asumirlo.

Los médicos le habían desahuciado. A través de los resultados de las últimas pruebas los especialistas comunicaron a su familia que en unos días, quizá alguna semanas fallecería.

La madre todas las noches se levanta y acude a su habitación para comprobar que sigue respirando.

Él, sin embargo, vive sin querer conocer su gravedad, ni siquiera asume la importancia de lo que pasa a su alrededor.

Es muy joven. Mucho más aún su mente que su cuerpo.

Cuando empezó a hablar su voz era lejana. Casi imperceptible. Alguien le dijo que quizá le haría bien conversar conmigo.

Allí estaba ante un hombre-niño sintiendo la vida y la muerte a la vez. Notando su respiración, su piel blanquecina, su conversación entrecortada sabiendo que el hoy quizá no tenga mañana.

Era importante que emergiera en su mente la conciencia y que durante unos momentos se cuestionara el significado de su vida hasta ese momento.

Poco a poco fue desgranando su quehacer actual y comprendió que en realidad esperaba algo sin tan siquiera comprender qué era.

Le pregunté y fue contestando una y otra vez.

Me pregunté yo misma qué significado tiene la vida de cada uno de nosotros. Qué importancia le damos a la maravillosa oportunidad de estar aquí y darle un sentido a  nuestra presencia.

El decidió cambiar ciertas cosas con sus padres, con su pareja, con sus hermanos, con los que le rodean. Mirarse y entenderse y sobre todo afrontar que es más duro vivir sin ser que morir siendo.

Quiero ser. Quiero llenar de significado cada instante y a la vez que mi amigo doliente va modificando su  comportamiento yo le doy sentido a mi propia vida.

Pensé en cada uno de los seres que se fueron de mi vida, en cada momento en los que el dolor me aproxima a la enfermedad y a la marcha.

Tomar conciencia de quien soy y de lo mucho que puedo hacer por mi y por el entorno en el que estoy me parece hoy el mejor regalo a todos los que están sufriendo la vida en las puertas de la muerte.

(Joaquina Fernández, octubre 1950 – agosto 2017)

189 Joaquinaonline

Joaquina: Jon ¿Qué has hecho?

Jon: Pues quizá algo que deberíamos haber hecho hace años.

Joaquina: Puede ser, pero no quería.

Jon: Lo sé, Joaquina, pero a veces las personas hacemos lo que queremos y otras muchas veces hacemos lo que debemos.

Joaquina: Pero ya sabes que no me gusta figurar, salir en público, quedar expuesta al mundo…

Jon: Quizá eso fuera así en tu consciente, sin embargo, has dejado en mis manos mucho material perfectamente grabado de cursos, talleres, ponencias… ¿Para qué? Si realmente no hubieras querido su difusión lo habrías destruido, y no ha sido así.

Joaquina: Como has dicho, uno tiene su lucha interna entre lo que debe y lo que le gustaría hacer.

Jon: Siento en mi interior que transmitir tu legado para que esté al alcance de todo el mundo no es solo una obligación, sino el propósito de una vida. He estado más de 20 años a tu lado, en tus cursos, preparándolos contigo, poniendo toda mi creatividad conceptual al servicio de unos contenidos a los que tú agregabas magia.

Joaquina: Pues eso, con todo lo que has aprendido ¿Por qué no los haces tú?

Jon: Me ha costado muchos años, pero sé cuál es mi lugar en el mundo. Ahora mismo mi sitio está en ser el mejor mensajero posible de un contenido insuperable. Claro que hago algunos cursos, y el Máster de Coaching con Design Thinking está en su sexta edición, sin embargo, los cursos y talleres, especialmente los más trascendentes, solo los puedes dar tu. Solo tú tienes la integridad que necesitan para ser creíbles. Solo tú tienes ese estilo tan particular de puesta en escena, solo tú comunicas de esa forma tan directa y personal…

Joaquina: Yo ya no estoy

Jon: Precisamente por eso están los videos. Horas de luz que pongo a disposición de todos. ¿Para qué sirven si no es para eso? ¿Para qué tengo todo ese contenido si no es para compartir? ¿Para qué se grabó? Me siento como poseedor de una poción mágica que necesito que todo el mundo beba de ella ¿Para qué la voy a querer para mi solo? La respuesta a todas esas preguntas se ha cristalizado en una plataforma donde las personas tienen acceso a tus vides, a podcasts, a libros y a fotografías tuyas. Muchas son personas que te conocen y te aman, pero hay muchas otras que no te han visto jamás y esas son las que necesitan de tus conocimientos ¿quién si no se los va a trasmitir? Tu obra no terminó cuando te fuiste y su extensión está ahora al alcance de todos.

Joaquina: Gracias Jon.

Jon: Siempre a ti.

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188 Gran Torino

Gran Torino (2008). Dirección: Clint Eastwood. Guión Nick Schenk. Protagonistas: Clint Easwood y Bee Vang. Estados Unidos. Warner Bros.

Walt Kowalski es un anciano veterano de la guerra de Corea, jubilado y que acaba de enviudar. Vive solo con su perra Daisy en Highland Park (Míchigan), una ciudad antes poblada por familias blancas y trabajadoras, pero poblada en los últimos años por inmigrantes de procedencia asiática lo cual desagrada enormemente a Walt que se muestra frío y mal humorado con sus nuevos vecinos. Sin embargo, todo cambia cuando descubre a un joven hmong, Thao Vang Lor, intentando robar su Gran Torino para poder pertenecer a una banda callejera y que tanto él como su hermana Sue están siendo presionados por la misma. Sorprendiéndose a sí mismo, decidirá ayudar a los dos jóvenes.

Joaquina: Kowalski tiene un contra líder que se llama esposa. La esposa le tamiza todo su exterior solo existen él y ella. Él es un ogro y ella le ayuda a no ver lo que pasa en el mundo. Cuando ella muere, la vida le lleva a ver lo que pasa y a tomar decisiones sobre ello. La cualidad más importante de la muerte del líder es la queja, el mal humor y el gruñido. Cuando estáis a lado de alguien que gruña, se enfade y se queje, está matando su líder.

Jon: ¿Matando?

Joaquina: Matando quiere decir que no a querido escuchar su liderazgo nunca internamente, por lo cual se hace mucho eco de la muerte de su líder y se ríe. Lo importante de esta película es que descubras quién es “tu esposa” en tu vida, que ha tenido tapado totalmente a tu líder. Por que esa “esposa” va a desaparecer en un momento dado en el que no estés preparado para ello y a partir de ahí todo lo que vivas es excesivamente costoso, hasta el punto de que puedes decidir, como él lo decide, que se va su muro y que no quiere vivir.

Jon: ¿Nos pasa esto a todos, tarde o temprano? ¿Por eso enferma?

Joaquina: Son muchas personas en el mundo a las que les pasa esto, no solamente es a él. El momento en el ella se va aparece su grave enfermedad. Sin embargo, en el momento que ella se va se ve obligado a relacionarse con el mundo y lo que era “no puedo” se convierte en “puedo” y para lo que no valgo se convierte en valgo y para lo que piensa que no tiene ningún sentido, se convierte en el sentido de su vida. Se convierte en el maestro, en el director, en el mentor, y cuando piensa simplemente que esa es su función, de pronto se da cuenta de que mas allá de eso está un amor tan profundo en el que de pronto comprende que su familia es le mundo, no es él, y entiende que necesita el mundo y se da cuenta de que el mundo necesita limpieza, que el mundo necesita quitar las bandas que anulan la vida, que el mundo necesita trabajar hasta morirse para que la sociedad sea distinta.

Jon: Y ahí emerge el líder.

Joaquina: Gran Torino es la película mas impresionante para mi de lo que es un líder, pero a destiempo, y te propongo que jamás seas un líder a destiempo. Kowalski tenía un tapón para liderazgo, el no sabía que tenía vecinos, se lo tenía todo resuelto su esposa. Todo eso se lo estaba impidiendo ver su objetivo. Luego está ese mundo de ternura que tienen ciertas personas que solo lo pueden expresar a los animales porque los seres humanos les dan miedo.

Jon: En la película hay otros perfiles de líderes: la anciana es líder también teniendo en cuenta qué es mandar y poder el liderazgo y tener la voluntad…

Joaquina: Así es, pero céntrate en líder que estaba escondido en Walt, y en el líder que empieza a emerger en Tao, porque hay muchísima similitud entre ellos, y cómo el primero enseña a crecer al segundo y si te das cuenta le enseña a través de darle pistas para poder tener poder, para ejercer su voluntad.

Jon: Espero que no sea necesario en nuestra vida cosas tan dramáticas para poder llegar a evolucionar y funcionar.

Joaquina: Los líderes, cuando creen en si mismos mas de lo que pueden, cometen errores como el que cometió él. Todo lo que pasa es por su error, por no medir claramente lo que puede y lo que no puede, porque él realmente tiene un liderazgo no activo y se quedó parado en los 52 cuando el fue a una guerra. Mira tu película personal para que veas dónde estás tú. Lo que sea que has colocado entre tu liderazgo y eso que has puesto te convierte en impotente para hacer lo que quieres hacer. Es decir, no puedo discutir con mi jefe, no puedo ir contra mi hermano, no puedo hacer eso… esas palabras que te dicen “no puedo” esas son esa esposa.

Jon: Entonces, esa seria la primera cosa que tendría que localizar, si está en la pareja, el dinero, el sexo, el jefe, el trabajo, la vida, la casa…

Joaquina: Después tienes que ver como racionas a ese elemento que has utilizado. Cómo relacionas quiere decir si hay una interacción o si realmente hay una disculpa. Porque uno se puede relacionar con esa muralla, decir yo me puedo relacionar muy bien con mi trabajo, me puedo relacionar muy bien con mi esposa, me puedo relacionar muy bien con el dinero, pero lo tengo como algo que no quiero perder. O al revés, me relaciono fatal pero tampoco lo quiero perder. Imagínate que te relacionas muy bien con el dinero, pero no quieres perderlo y te quedas atrapado en el dinero y no haces lo que sabes que podrías tener que hacer o lo que te pide la vida. Sería tu Gran Torino, lo que no quieres perder, ese es tu Gran Torino.

Jon: Entonces ya tengo la muralla que es la esposa y lo que no quiero perder que es el Gran Torino.

Joaquina: Ahora aparece la siguiente cosa y es la que te llama fuera de tu “esposa” y del Gran Torino, que en la película son la comunidad Hmong, y es la petición de liderazgo que estás teniendo.

Jon: ¿Qué es la llamad del liderazgo?

Joaquina: En mi caso, en su momento, era entregarme al servicio a otra serie de cosas. Estaba trabajando en una compañía, hacía una serie de cosas y tuve la llamada a otra profesión totalmente diferente y la lucha que tuve entre la profesión que tenía y la que surgió en mi vida. Ahí fue mi gran batalla.

Jon: Sí, la mía cuando dejé de ser arquitecto para empezar en este mundo. Entonces, los Hmong son la llamada del liderazgo; el Torino es lo que no queremos perder y la pantalla la tenemos delante. Es decir, si por ejemplo, no quiero perder mi familia, y la que me ayuda para no perderla es mi madre, ella es la “esposa”; la familia es el Gran Torino y que la llamada son los amigos o la serie de cosas que me están llamando.

Joaquina: Ahora debes hacer un ejercicio profundo de entender este triángulo para vencerlo. Si ya has perdido el hilo de la vida, ya no hay llamadas, ya hubo la llamada y la fuiste tirando, no le hiciste ningún caso y está muy adormecido. El Hmong llama a tu puerta, lo has tirado y ya no te avisa, ya no te mueve, ya no hay pálpito, te has quedado con el Gran Torino. Tu brusquedad, tu ineficacia, tu miedo, tu pareja, tu iglesia convencional… y te has establecido en el “no me movilizo”.

Jon: ¿Cómo lo puedo saber?

Joaquina: Por la voluntad.  En la película es el momento mágico en el que les deja meter la comida en casa. Es el único momento donde a mi se me rompieron las carnes, y es cuando el que te llama entra en tu corazón, y es la imagen de los Hmong entrando en casa a traerle la comida. Cuando ya no has podido defenderte de la llamada del líder es cuando lo dejas entrar en casa. Cuando de pronto dice “es mejor convivir que estar solo, es mejor comer este alimento que comer mi seria, es mejor el alimento que me dan los demás el conocimiento, la grandeza de espíritu que me dan los demás, que mi pequeñez por muy grande que yo la considere”. Ese momento de la película es absolutamente sublime, porque es tan fácil salir de nuestro espacio y pensar que lo estamos haciendo es tan fácil, pero cuando se te rompen las carnes es cuando realmente ya no puedes decir “no está pasando” y cuando penetra dentro de ti, cuando entran en tu casa y te das cuentas que tus ideas no son las importantes, que tu comida no es la que vale, que la que vale son esos pequeños rollitos de primavera, o esos pequeños platitos que te preparan.

Jon: Para mi la comida que entra en esa casa son las ideas de los demás y que penetre en la cabeza de un líder las ideas de los demás y que conviva con ellas y que permita que ese mundo es el mismo eso es lo más difícil y lo más complicado que hay en este mundo.

Joaquina: Entonces hay un ejercicio primero, mucho antes de la cerveza, en el momento en el que comienza a participar en lo que pasa fuera, que no se queda en su espacio de confort. Ahí ya está haciendo liderazgo participativo, pero no activo, sino participativo, y no hay nadie en este mundo que se ponga al servicio de los demás que no se sienta estupendo. Ahora, cuando permites que el servicio sea común y comunitario es cuando verdaderamente la función de líder acaba de ser. El liderazgo participativo en el que él va y se encuentra con los demás y está con los demás. Hace lo que quiere, participa en lo que quiere y se va. En el liderazgo activo no hay ninguna posibilidad de que frenes. Estás actuando permanentemente sobre las cosas que vas pensando y pasan. Actuar es la parte de la mente. El liderazgo activo es cuando ya penetra en su corazón y ya no puede eludir nada de lo que esta pasando. Todo lo que pasa en esa casa es suyo ya. Necesita participar de lo que pasa, de lo que falta, de lo que no falta, de cómo se sienten, de qué quieren, de lo que no quieren y, además, en ese momento se hace padre se Sue y de Thao. Ahí empieza a actuar como líder.

Jon: Partes de la hipótesis de que tenemos un líder interior que le falta dirección, que le falta que le dirijamos, que le hagamos salir, que le hagamos trabajar.

Joaquina: Lo que quiero que te preguntes y que reflexiones es si el liderazgo es una meta o una consecución de cosas. Una persona que sabe lo que hace no es un líder; alguien que tiene la paz y la paciencia tampoco es un líder; alguien que tiene la idea tampoco es un líder; alguien que tiene una estrategia, la analiza, la pone en efecto y los demás la siguen, eso es un líder.

187 El contra-líder

Hay un grupo de perros a los que observamos desde un sombreado banco. Su lenguaje corporal solo tiene que ver con posicionamiento en la manada, liderazgo, jerarquía… Se erizan lomos, se muestran colmillos, hasta que el orden vuelve.

Joaquina: El contra líder solo habla con la y nuestro interior solo se comunica a través de la voluntad. Mundo interior y mundo exterior solo saben comunicarse a través de la voluntad, si no hay voluntad no hay comunicación.

Jon: ¿Ejemplo, por favor?

Joaquina: Tienes un plan: Quiero ir mañana al trabajo, encontrarme con mi director y decirle que tengo una idea estupenda y que la vamos a seguir. Y viene el de dentro y dice: “¿como tú le vas ha decir eso al director? pero ¿de que vas?” y empiezas con un diálogo interno demoledor. ¿Qué están matando?

Jon: ¿Mi voluntad?

Joaquina: Sí, tu voluntad, lo único que te permite salir al mundo del liderazgo. La puerta que abre el liderazgo es la voluntad, no hay ninguna otra puerta. El líder existe en la medida en que es capaz de manejar su voluntad. El tema es cómo manejas tu dragoncito interno para quitarte la voluntad.

Jon: ¿Cómo hablamos internamente con nuestro amigo, que nos la juega?

Joaquina: Lo primero es ver dónde pone el énfasis. Puede ponerlo en qué comemos, puede poner el énfasis en qué sentimos, puede poner el énfasis en nuestros sentimientos familiares, puede poner el énfasis en nuestros recursos económicos, puede poner énfasis donde quiera, pero hay un punto importante donde pone el énfasis. Tienes que descubrir quién es el insolente que habla y cómo habla.

Jon: Creo que en el último curso sacaste a tres personas con tres grandes detractores.

Joaquina: Sí. Mª José tenía un detractor para llegar temprano. Ella dice “hay que llegar tarde” entonces se estropea el metro, se le cae el tacón, se entretuvo antes con algo, pero tiene un detractor de llegar tarde. Arantxa tiene un detractor: si está paciente es que está muerta. Entonces cuando ve que está entrando en tranquilidad llama rápidamente al Samur “por favor el oxigeno porque debo estar muerta” y claro el Samur le trae el oxigeno para que se tranquilice otra vez, pero está convencida que la paz no funciona. Para Mónica el detractor es “si obedeces no vales para nada” si alguien te manda y tú obedeces a la autoridad, vamos, esto es para matarte. Entonces cuando va a obedecer llega el detractor y le dice: “pringada, que eres una pringada, que eres una sumisa” y Mónica levanta la cabeza y dice: “muerta, muerta antes que obedecer”

Jon: Cuando estoy en el “no puedo” es que he notado que puedo, contra lo que no puedo no discuto.

Joaquina: Primeramente, acepta tu liderazgo, si no lo aceptas a priori es que ya has matado a tu líder. Cuando te planteas que puedes hacer algo es que tienes vehículos para hacerlo, pero hay otros que no. Tienes el vehículo que te lleva a un sitio y el que te quita de llegar a ese sitio. El que te quita es el que te dice: “Jon, no puedes. Has visto que puedes para A para B y para C y el D, que era el importante, no puedes. Que pena ¿verdad? ya que casi lo estabas consiguiendo y ahora no puedes” 

Jon: ¿Entonces esa auto descalificación es para no tener que aprender o que sea que necesito para llegar a D?

Joaquina: Lo importante es si ya estás en el camino del liderazgo o estás en la puerta o estás tan atrás que hay que hacer un sobresfuerzo. Necesitas abrir una puerta que se llama puedo. Ejerce la voluntad que se llama puedo, ese el camino.

Jon: Entonces, cuando digo “no puedo” es que ya me he dado cuenta de que pued, y lo que hago es estar en esta conversación entre el puedo y no puedo.

Joaquina: Sí, y cuando ya hayas podido empiezas ha pensar que no vales para ello porque no encuentras el método. Has encontrado el camino, lo has visto claro, vas a por el. Pero tengo que buscar a alguien que lo haga, porque yo no puedo, porque no tengo el sistema, no porque no tenga la voluntad. Ya tengo la voluntad, ahora no encuentro los mecanismos que me permiten hacerlo.

Jon: En este proceso ¿qué tengo que aprender para llegar a termino?

Joaquina: ¿Por qué estás haciendo eso?  Y aquí es donde se mezclan dos cosas muy importantes: lo que tu sabes y lo que tienes que aprender para poder llegar a ser un líder. Yo parto del echo de que no hay nadie en este mundo que lo sepa todo así que en el camino del liderazgo estás aprendiendo permanentemente de personas, y en ese aprender de las personas lo mas importante que hay es: qué se yo, qué sabes tú, y vamos a ponernos a trabajar. Cuando un líder no quiere aceptar otras ideas, cuando un líder está negado a esa amplitud del paradigma, empieza a preguntarse, ¿y esto por qué? ¿qué sentido tiene todo esto? El líder ya ha caminado mucho, se ha dado cuenta de que puede, se ha dado cuenta de que encuentra el método, pero se da cuenta que le faltan conocimientos y no esta dispuesto a abrirse a conocimientos nuevos. en todos los casos el líder ya está.

Jon: Sí, está, pero todavía con el run run interno que me dice “no puedes con ello, no puedo con la autoridad, no puedo con la pérdida, no puedo con el esfuerzo, no puedo con la paciencia, no puedo hablar en público, no puedo todas esas cosas que realmente me hacen incapaz.

Joaquina: Busca dentro. Piensa que vas caminando y notas la fuerza y, de pronto, notas algo cuando entras en el contra-líder y te dice: “no tienes fuerza para hacer eso” Mi “no puedo” es social. Tengo un “no puedo” limitador brutal que es: no puedo ser habilidosa social, no tengo las cualidades para relacionarme con las personas y eso limita absolutamente toda mi vida entera. Es igual si ya estoy en el punto uno, en el punto tres, o en el punto dieciséis, limita toda mi existencia.

Jon: ¿Cómo puedo ver el mío?

Joaquina: El primer puente indicador del puedo es el cuerpo. Es el primero que nos va ha decir si podemos hacer algo o no. Le quitamos energía al cuerpo para decir que no podemos, pero eso sería como un efecto, yo iría más profundamente: que cosa digo yo que no puedo hacer.

Jon: ¿Es entonces, que no quiero?

Joaquina: El no quieres no existe. Nadie puede tener una idea que no pueda hacer. No surgiría la idea en el cerebro porque la idea es previa a la acción.