53 Perdonar

Sentados en la T4, observamos a las personas mientras llega la hora del embarque en nuestro vuelo a México. Relativamente cerca hay una pareja joven que discuten acaloradamente. Se entrevé que es un problema de celos, donde empiezan a volar los reproches y las echadas en cara de actuaciones pasadas tan irreversibles como seguramente imperdonables.

Jon: Qué difícil nos resulta olvidar de forma intencionada y liberadora el daño que el otro nos ha hecho. Pero de una forma liberadora, totalmente entregada. Qué poco capaz me encuentro de, ante una ofensa, plantearme que es ignorancia y que no me han querido hacer daño. Me cuesta aceptar la envidia, la agresión, el abandono, la ruina, sintiendo que son pruebas de vida. En el fondo es todo un trabajo de liberarme del odio. ¿Por qué cuesta tanto?

Joaquina: En realidad es porque te sientes dios. Dios en un reino o en un cielo equivocado, pero si no permites que alguien no te ame, porque piensas que te lo mereces, si no permites que te abandonen, porque piensas que las cosas tienen que estar donde tu quieres, es porque hay algo mucho más oscuro de lo que puedes pensar. Tienes que saber qué es. Tienes que encontrarlo.

Jon: Sí, porque de alguna manera es el gran paralizador de mi crecimiento personal y de mi desarrollo como persona.

Joaquina: Lo que me encuentro a diario es que el hombre está paralizado, que no sabe perdonar. Lo importante de esto es que el perdón es la resurrección. La resurrección absoluta a cualquier situación. ¿Qué te hace vivir permanentemente en el rencor, en el resentimiento, en la paralización, en el no crecimiento?

Jon: Yo creo que precisamente esto último que has dicho, el no crecimiento. Eso me lleva al no esfuerzo porque efectivamente pienso que, como dios, todo me debería venir dado. Además me escudo en culpar a los demás responsabilizándoles de mi vida y de los resultados de ésta.

Joaquina: De alguna manera todo te viene dado. Déjame puntualizar, todo lo que necesitas para tu desarrollo en esta vida te viene dado. Otra cosa es que quieras más de lo que necesitas o que creas que necesitas cosas que en realidad no te aportan nada a tu camino.

Jon: Y, ¿Cómo sé lo que tengo, lo que necesito, lo que quiero…?

Joaquina: El hombre lo primero que quiere tener es confianza, y para tener confianza busca un poder. “Si tengo poder, tengo confianza”. Independientemente de que creas que es una palabra ajena a ti, el hombre tiene confianza cuando tiene poder. El poder que sea: el de decisión, el poder de hacer lo que quiere… El poder que quieras: económico, fáctico. El poder de levantarte por la mañana cuando tu quieres.

Jon: Poder suena a magnate de dinero que quiere controlarlo todo, o reyezuelo autoritario que domina a los demás imponiendo sus caprichos.

Joaquina: No te vayas a los extremos. Decidir qué comer mañana es también poder. Y esos grados menores de poder es dónde nos atascamos y donde generamos rencor y odio. Porque culpamos a los demás de nuestra falta de poder. El hombre, cuando realmente tiene confianza y tiene poder, ha hecho su primer paso en la vida. Si puedes llegar a la conclusión de que: “yo no perdono cuando me quitan el poder”, has dado un gran paso en tu autoconocimiento.

Jon: Para mí es muy importante sentir el poder, sentir que puedo hacer lo que quiero.

Joaquina: Pero, además de tener la confianza y de tener el poder, lo que necesitas inmediatamente, es la aceptación de los demás: El prestigio. Ya no solamente quieres que te quieran, tener la confianza, sino que, además, quieres la confirmación de los demás hacia quien eres. Quieres tener el poder, pero, además, quieres tener el prestigio. No te conformas únicamente con el poder, que es tuyo, sino que quieres que te lo reconozcan. “Y quiero estar ahí, y que me lo compartas. Y quiero jugar contigo al mismo juego y que nuestra relación sea compartida” En el poder estás tú y en el prestigio estamos nosotros.

Jon: Es decir, como si quisiera tener muchísimo dinero y además me compro un Ferrari para todo el que me vea me reconozca millonario.

Joaquina: Un ejemplo un poco básico, pero así es. Pero, además de tener prestigio, vas a querer tener conocimiento. Y además de tener conocimiento, lo que quieres es que ese conocimiento haga cambiar la conciencia de los demás. Quieres ser elevador de las conciencias: “Mi conocimiento le tiene que servir a él, porque mi conocimiento es muy bueno”. O sea, no sólo te conformas con tener conocimiento, sino que quieres que los demás aprendan de tu conocimiento. Quieres ser cambiador del mundo y cambiador de las circunstancias del mundo.

Jon: Efectivamente, cuando me levanto a decir lo que sé, quiero que, además, el otro se sume a lo que estoy aportando. ¿Es eso malo?

Joaquina: Pero no se acaba ahí. Quieres tener una expresión movilizadora. Quieres que lo que tu expresas haga que las masas se muevan hacia donde estás. Es un poco como ser líder. Ya no solamente es que sabes, sino que, además: “yo te lidero y te vienes conmigo”

Jon: ¿Si consiguiera eso habría completado mi camino?

Joaquina: No, tú y todos necesitamos, por encima de todas las cosas, la libertad. La libertad para recibir todo lo que queremos. La libertad de los éxitos. Una persona que no tiene éxito no tiene libertad. La libertad de que todo lo que yo necesito, lo tengo, y que el resultado es óptimo para mí. La libertad de los resultados.

Jon: Lo que ocurre es que, en todo este camino, me voy quedando desde mi soledad máxima de poder en exclusiva, hasta darme cuenta de que los demás no me quieren como me gustaría, hasta después encontrarme con que mi conocimiento no es válido, no vale lo que opino, mi opinión no es la única sino que hay opiniones compartidas. Que, vale, me expreso, pero no consigo que el otro se mueva, no va detrás de mí. Hasta el punto máximo de que no tengo libertad cuando no he conseguido las cosas anteriores. Esta libertad está hipotecada por cualquiera de estas cosas.

Joaquina: Lo que ocurre es que cualquiera de estas cosas que nos falte o cualquiera de estas cosas en las que nos sentimos agredidos, inmediatamente estamos maniatados por el rencor. No tengo poder, porque me lo quitan, no tengo prestigio porque no me aceptan, mis conocimientos no son válidos porque el otro tiene la razón, no me puedo expresar porque me bloqueo. En realidad, no tengo libertad porque los demás no me dan la libertad, me poseen, no me dejan hacer lo que yo quiero. Pero tenemos que mirarlo desde el otro lado.  ¿A quién le quitamos nosotros el poder? ¿A quién no le damos nosotros el prestigio? ¿A quién no le damos nosotros la cualidad de que su conocimiento sea válido para nosotros? ¿Qué persona se expresa y no vamos tras ella? Porque, te guste o no, piensas que esto, tú tienes derecho a ello y, al otro, se lo concedes si quieres. Quieres recibir y, la mayoría del tiempo no das. Ahí se genera el primer espacio de conflicto. Si te planteas por un instante tu primera pregunta: ¿qué nos lleva a estar en el rencor o en la cruz o en el dolor, o en la culpa? Llegarás al convencimiento de que estás esperando algo de los demás que tú ni siquiera sabes cómo entregarle al otro. Cómo darle la libertad al otro para lo que el otro necesita, cómo permitirle que sea libre. Lo único que al hombre le domina y le sitúa en una actitud de carencia es pensar que se merece las cosas y su compañero de filas no.

Nuestra conversación, y la discusión de la joven pareja, se termina cuando anuncian que es la hora de embarcar. Por delante 11 horas de vuelo y mucho que pensar.

“Si te queda el saco póntelo” (Dicho mexicano)

52 El miedo

Paseamos bajo las bombillas que iluminan los árboles del Paseo de la Castellana, y  pienso que la Navidad se ha convertido en la época de las cosas. Hemos conseguido trasladar una celebración del solsticio de invierno primero, y la conmemoración del nacimiento de Jesús después, en la fiesta de las cosas, en el reino de Papá Noel.

Jon: Es curiosa la Navidad, pensamos y nos apenan los que están solos, los que no tienen regalos o los que no pueden tener suficiente comida en la mesa, y sin embargo nos excedemos ampliamente en las tres cosas. Y por otro lado nos enfrentamos a un nuevo año, con propósitos nuevos y miedos antiguos. También está la familia, el renacer de envidias, celos, exigencias y desavenencias…

Joaquina: Fíjate, pensamos que en estas Fiestas el órgano que sufre es el hígado o el estómago debido a los excesos con la alimentación y, son embargo, todo lo que has dicho afecta directamente a los riñones.

Jon: Los riñones son el órgano del miedo…

Joaquina: Sí, has dicho que es la época del año de las cosas, y uno de los miedos principales de las personas es, precisamente, a no tener cosas, a no tener posesiones. Es un miedo crónico que va de la superficie al interior, afectando en primer lugar a la vejiga, dirigiéndose después hacia el riñón.

Jon: Sí, el riñón es el órgano con el que la vejiga está relacionado dentro de los 5 elementos.

Joaquina: También has hablado de las relaciones familiares y del estrés emocional que pueden llegar a mover. El estrés emocional recurrirá a los mecanismos más lentos de adaptación asociados con el sistema endocrino, especialmente las glándulas suprarrenales. Estas glándulas junto con la medular adrenal y el propio riñón, están adscritas a proporcionar al resto del organismo el impulso y estímulo necesario para que cada uno de los otros sistemas pueda cumplir con sus funciones energéticas particulares.

Jon: Entonces, otra situación interna que comprende a los riñones es la creencia en las dificultades, la falta de fe en el perfecto fluir del universo.

Joaquina: Temer no conseguir realizar los objetivos propuestos, que nos lo recuerda los propósitos no cumplidos del año anterior, representa no haberse liberado de las memorias difíciles del pasado, no confiar. Pensar que todo es difícil y complicado dificulta en la selección y discernimiento. La salida es el positivismo, que garantizará una plenitud para el buen funcionamiento de los riñones.

Jon: También el fluir interno, la energía interna que no mueve.

Joaquina: El riñón es el Ministro de Energía, encargado de supervisar el depósito de energía pura y de hacer los trabajos energéticos. Es el funcionario del cual proviene la fortaleza del cuerpo. La vejiga es el Ministro de Educación que vigila los archivos, responsable del almacenamiento de recuerdos, y que fisiológicamente trabaja para prevenir que las emociones nos ahoguen. Los dos juntos son los administradores de la fuerza, el impulso y la voluntad. La vejiga también es responsable de la energía relacionada con la memoria, actúa como depósito de energía, incluyendo la mental. Su falta de armonía implicaría: El colapso bajo condiciones de estrés, la incapacidad de luchar, y el miedo a verse sumergido y doblegado. Esta sensación de incompetencia puede hacer que la persona se ocupe demasiado por sí misma, hasta el punto de olvidar su preocupación por los demás.

Jon: ¿Puedes hacerme un pequeño resumen de cómo funciona la energía dentro del cuerpo?

Joaquina: La energía de nuestro cuerpo inicia su ciclo lentamente, formando un órgano dual, los riñones, que son muy compactos. Inmediatamente su flujo se hace mucho más activo y rápido formando una víscera hueca: la vejiga. El riñón almacena la esencia que nutre yin a todo el cuerpo, controlando la circulación del agua, regulando el equilibrio de los líquidos corporales. Estas propiedades son similares a las del agua, de ser fría, húmeda y que fluye hacia abajo, que es la cualidad yin de todas las cosas. La víscera del riñón es la vejiga, lo que quiere decir que la fuerza del sistema renal estará en una correcta eliminación de los líquidos residuales a través de este aparato excretor. Cuando se sobrecarga la energía de los riñones, se paraliza el intestino delgado y el triple calentador. Y cuando se sobrecarga la vejiga se paraliza el corazón y el gobernador del corazón (sistema circulatorio). En ambos casos, el indicativo visual en el cuerpo se manifestará en el pulso y en la complexión del individuo.

Jon: Todo esto según la medicina china.

Joaquina: Así es. Los riñones, particularmente las glándulas suprarrenales, son especialmente vulnerables al daño por la tensión excesiva o estrés y el abuso sexual.  Desde el punto de vista chino, tal daño es la mayor causa de problemas inmunológicos, baja vitalidad, e impotencia sexual. Los riñones controlan el crecimiento y el desarrollo de huesos y nutren la médula, que es el origen de glóbulos rojos y blancos del cuerpo.  Un riñón débil es, por lo tanto, la causa principal de anemia y deficiencia inmunológica.  Los chinos ven la médula espinal y el cerebro como formas de Médula.

Jon: ¿Cómo sabemos si tenemos por ahí alguna dificultad?

Joaquina: Problemas de memoria, incapacidad de pensar claramente, y el dolor de espalda son indicadores del mal funcionamiento del riñón y una deficiencia de su energía. La vitalidad del riñón es reflejada exteriormente por la condición del pelo de la cabeza y en menor medida del cuerpo.  Cuando hay, por ejemplo, zumbido de oídos, es una señal de disfunción de riñón.

Jon: ¿Y emocionalmente?

Joaquina: Los riñones son el asiento del coraje y la fuerza de voluntad, y por lo tanto cualquier deterioro en la energía del riñón resulta en sentimientos de miedo y paranoia. Los atributos psíquicos – emocionales positivos del riñón son la sabiduría, la racionalidad, la percepción clara, la amabilidad, y la autocomprensión.  Los atributos negativos son el miedo, la soledad, la inseguridad, y la conmoción, que ataca primero al corazón y luego desciende hacia los riñones para convertirse en miedo.

Jon: Efectivamente son emociones, especialmente las negativas, que se mueven mucho en las fiestas navideñas.

Joaquina: Dentro de los atributos de las desarmonías del riñón, son temas comunes los celos, la envidia, el odio y la venganza. Si el sistema orgánico del riñón no funciona correctamente, la persona se considerará así misma el centro del mundo. Todo proceso cognitivo está impulsado por la necesidad de sentirse importante, situación que puede aumentar hasta un estado de megalomanía. Aunque al principio ese egocentrismo puede experimentarse como algo satisfactorio, al final se caerá en la inevitable, aterradora y hostil transmutación de todos los engaños gratificadores del ego.

Jon: Sí, se ve en la competitividad entre hermanos en las cenas familiares y en querer ser más o menos importantes que los demás, querer llamar la atención… Se mueve nuestra infancia entera.

Joaquina: Las energías del riñón son las energías heredadas que unifican el pasado, el presente y el futuro, y enlazan a las tres en el individuo, a las fuerzas cósmicas y a los secretos y misterios del universo.

Jon: Llegamos entonces a los planos más espirituales.

Joaquina: Los patrones de falta de armonía, dentro del desarrollo espiritual, están supervisados y guiados por las energías del riñón. Los principales problemas se centran alrededor del ego en expansión, que se apresura hacia una posición central en su propio universo. Esto lo consigue a costa de excluir cualquier referencia a fuerzas superiores, excepto si se percibe a sí mismo como representante especial de dichas fuerzas. Frente a los problemas del ego, la propia culpabilidad es una amenaza demasiado fuerte para la organización de la personalidad como para que sea una opción consciente. A condición de que el sistema nervioso central esté intacto, echarles la culpa a los demás es una sofisticada maniobra, más tentadora para la inteligencia que la estrategia de la negación.

Jon: EL pan nuestro de cada día.

Joaquina: Actualmente, más del 10% de los hombres y 5% de las mujeres sufren de cálculos renales.

Jon: ¿A qué se debe esa diferencia?

Joaquina: Es debido a que las mujeres exteriorizan más sus emociones, mientras que los hombres suelen cristalizar sus decepciones. En cualquier persona con problemas renales, existe oculta una dependencia de los otros, una necesidad de apoyo, consideración y afecto, por más que sus actitudes demuestren lo contrario, porque cuando sus expectativas afectivas son frustradas, suelen criticar a los otros queriendo mostrarse autosuficiente. Otro componente del miedo es la resistencia al cambio. El cambio es percibido siempre como una amenaza, y nos cuesta mucho a los seres humanos aceptar que vivimos en continuo cambio y prepararnos para él. El cambio entonces se percibe internamente como una fuente de sufrimiento, y se le teme por ende. Tememos perder las posesiones económicas, las emocionales, las relaciones, el trabajo, la salud, y la vida.

Jon: Los tememos y sin embargo las cuidamos bastante poco.

“El día que yo nací, mi madre parió dos gemelos: yo y mi miedo”.  Hobbes.

51 Revisión del año

Hace un par de días que ha comenzado el nuevo año y estamos, como en tantas otras ocasiones, en la tranquila Fuerteventura dejándonos acariciar por su agradable clima y preparando material para los cursos que vienen.

Jon: ¿Qué sentido tiene hacer una revisión de lo que ha pasado en el año?

Joaquina: Una revisión anual tiene como fin conocer qué ha sucedido en un espacio de tiempo, relacionando los resultados con las expectativas. En muchos casos las esperanzas no han sido marcadas con anterioridad y eso conduce a una sensación de frustración no identificada como tal, apareciendo un estado nostálgico, a veces un grado de depresión, falta de motivación y un amplio etcétera, afianzándose la idea de que la vida es injusta.

Jon: Yo veo que pocas veces la persona es capaz de verbalizar esta situación y la falta de análisis con perspectiva le sumerge en un camino sin final, con falta de límites y sin propósito consciente.

Joaquina: El ánimo inconsciente crea un resultado negativo del que se va resintiendo, almacenando el déficit año tras año dificultando las posibilidades de superación. Lo que deberíamos hacer es optimizar esta visión hacía un año que ha finalizado comprobando la incidencia que han tenido todos estos aspectos. Alegrarnos muchísimo de lo que ha ido estupendamente y ponernos a conocer las causas y posibles soluciones de lo que parece presentar un resultado al debe. En cualquier caso, se trata de gozar de lo que hemos aprendido. Cada experiencia ha sido una gran maestra de la vida.

Jon: ¿Deberíamos hacerlo separando nuestra vida personal de la profesional?

Joaquina: Definitivamente sí.

Jon: Vale, empecemos por la vida profesional. ¿Cómo podemos conseguir un desarrollo gradual ascendente?

 Joaquina: Siempre y cuando se reúnan las siguientes condiciones: Que se empleen los conocimientos como un bien personal y comunitario. Que la empresa en la que se aplican tenga un proyecto que esté dentro de los ideales personales. Que no se esperen resultados ni el reconocimiento de los demás. Y que exista un respeto a las ganancias o remuneración y en ningún caso se critique. La capacidad de vivir los ideales en los proyectos o entrega empresarial dará como respuesta una economía saneada junto con una equilibrada autoestima. Pilares básicos para poder desarrollar investigaciones más satisfactorias en el futuro.

Jon: ¿Y qué hacemos con esa sensación, que a veces nos persigue, de no poder hacer lo que deseamos?

Joaquina: Los sentimientos de pobreza, imposibilidad económica, sensación de no poder hacer aquello que se desea, desembocan en un desequilibrado valor personal en el campo de los conocimientos o de la razón. Si te parece podemos ir analizando según el tipo de trabajador.

Jon: Genial. Empieza por los trabajadores por cuenta ajena. Por ejemplo, yo, que trabajo para ti.

Joaquina: Los trabajadores por cuenta ajena son personas que trabajan en la idea de otra persona, teniendo que entregarse y respetar las directrices que vienen incluidas en este proyecto no personal. El salario normalmente tiene un incremento anual marcado por convenios y es difícil valorar qué cuantía de esta subida es por rendimientos propios o por la globalización salarial. En todo caso lo que hay que tener en cuenta es la disponibilidad al proyecto, la satisfacción profesional y los logros personales que se estiman dentro de la competencia desarrollada.

Jon: Y entonces, cualquier merma en este análisis va a producir un deterioro de la autoestima que conllevará una sensación de mal remunerada o de falta de estímulos.

Joaquina: La forma de poder definir estos desequilibrios es mas emocional que económica y se inicia en bajada de rendimiento, disculpas explicitadas o no, falta de creatividad, etc.

Jon: ¿Por qué?

Joaquina: Las causas pueden ser una desobediencia innata que se va desarrollando a más cada año, o a la falta de criterio y proyecto personal. Los efectos más notables son la desmotivación creciente y la falta de creatividad con una constante exigencia de reconocimiento de los mandos superiores, sentimiento de infravaloración y dificultades para salir de su propio descrédito. Todo lo que sucede en su puesto de trabajo depende de la creatividad, motivación, seguridad y en suma, del ideario de otro. Los rendimientos de la empresa, así como los criterios aplicados, necesitan de la confianza de cada participante del proyecto. La primera y origen de las demás, es la confianza en sí mismos, así como en la elección del lugar donde quieren aplicar sus conocimientos. Ser capaces de cosas que nunca experimentan es quizá la tendencia más frecuente de las personas que viven esta experiencia profesional. Por lo tanto, muchos de los individuos en esta situación creen que ellos harían mejor, podrían desarrollar, mandar, dirigir, organizar…y en su irrealidad, factible, pero no comprobable, van aumentando su salario y su insatisfacción día a día.

Jon: ¿En qué deberíamos centrar la revisión?

Joaquina: La revisión tiene que centrarse en la motivación, estímulo hacia el proyecto, capacidad de aplicar la creatividad a lo realizable, etc. En ningún caso debe centrarse en la subida salarial. Esta podrá ser tenida en cuenta en las conclusiones y las decisiones posteriores. Hay que tener en cuenta si la sensación de riqueza o pobreza guarda relación de un año a otro dentro de los movimientos salariales. Si yo ganaba 12.000€ anuales en 2003 y me sentía bien, cuando me han subido el IPC aplicado a toda la empresa en el 2004, ¿qué he sentido? ¿Qué actitud he tenido después por ello? ¿Siento que he perdido valor y he bajado mi rendimiento y ánimo de permanencia en la empresa? ¿Qué tengo en cuenta al realizar este estudio, lo que rindo o lo que quiero que me paguen? ¿He estado ejerciendo todas mis capacidades o estimo que la empresa tiene que pagarme haga lo que haga? Cuando la mente no participa en toda su capacidad en un proyecto sea del tipo que sea, empieza a debilitar su aptitud y en contra empieza a exigir mucho más.  El resultado es un sentimiento de pobreza y decadencia.

Jon: ¿Y en el caso de ser un profesional por cuenta propia?

Joaquina: Es una visión mucho más sencilla. La persona trabaja en su proyecto. El estudio de este profesional va a determinar si es capaz de trabajar por su idea o por el beneficio económico. La estabilidad de los rendimientos, la proyección en el tiempo y la capacidad de mantenerse en una idea ampliándola, pero en ningún caso desviándose de ella, son el principio de la investigación que hay que realizar. Lo que es importante dirimir es la rentabilidad. Para ello debe analizar los resultados económicos desde varios puntos de vista:

  • Los ingresos comparando los últimos cinco años. En este resultado se encuentra la credibilidad que tiene su proyecto y si es íntegro en él.
  • Los gastos en relación con el año anterior. En muchos casos cuando hay una reducción de valoración y autoestima se aumentan el consumo en proporción directa con la bajada de los ingresos con el ánimo de satisfacer la pérdida de valor. Hay un deseo superficial de disimular ante los otros esta falta de rendimiento.
  • La cuenta de resultados (ingresos menos gastos) del último año en relación con el anterior. El equilibrio en este dato es la base de todo el análisis. La avaricia o acumulación de bienes o el despilfarro facilitan mucha información de los cambios que hay que realizar.

Jon: ¿Qué debería saber la persona?

Joaquina: La persona tiene que saber ganar el dinero que necesita para su proyecto vital sin esfuerzos, respetando la energía del mismo y el movimiento de crecimiento social, aportando puestos de trabajo, más fluidez y venciendo el egocentrismo. Solidaridad con los menos capacitados, favorecer la educación, cuidar el crecimiento espiritual, son labores que devuelven los bienes empleados.

Jon: ¿Podemos mirar ahora la vida personal?

 Joaquina: Esta mirada requiere de una sensibilización en las relaciones interpersonales y habilidad para hacer introspección sin culparse, pero desde luego, sin evadir responsabilidades. Está conectada a la vida afectiva, desarrollo físico emocional y tiene mucho que ver con la salud en las relaciones sexuales o expresivas con el entorno y con parejas de amor más concretamente.

Jon: ¿Parejas en el sentido amplio de la palabra?

Joaquina: Cada persona que ha estado en nuestra vida, aunque sea un solo instante, ha sido un maestro para nosotros de alguna manera. Tenemos que revisar y profundizar tanto en el amor que hemos sentido como en el resentimiento que nos ha quedado con cualquier relación, hasta la mas insignificante en tiempo o en profundidad. La relación de pareja es una de las más estimadas para las personas. Muchas veces creemos que son aquellas personas con las que sentimos la pasión desbordante y por ello efímera. Dos personas en cualquier situación forman una pareja. Encontrados en un punto para compartir, comunicar, reír, gozar o de alguna manera sufrir. Para lo bueno y lo menos bueno dos que se encuentran en un punto deben poder resolver sus diferencias sin que medie la ruptura.

Jon: El debe y el haber de las relaciones existe y el capital de amor o resentimiento hay que analizarlo en toda su dimensión.

Joaquina: Los apegos a una relación concreta, la sensación de fracaso, el abandono a uno o al otro. Cualquiera de esas experiencias tiene que ser observada con minuciosidad y en un detalle hasta quisquilloso. Todo lo que se resiente en esta investigación habla de dos partes de nuestra personalidad. Primero la necesidad de ser aceptados donde hay una mirada más a las propias expectativas que lo que quiere el otro. Y segundo la necesidad de aislamiento o soledad, interviniendo en este caso un miedo a las expectativas del otro y a la dificultad para marcar el territorio personal.

Jon: En ambos casos se presenta la falta de responsabilidad y obediencia a uno mismo. ¿Tú crees que el Ser en su más pequeña derivada, sabe lo que le hace feliz, qué quiere, en qué quiere participar y qué personas son válidas o no para crecer y aportar su experiencia?

Joaquina: Sin duda. Hay que realizar un estudio de qué personas han entrado en nuestra vida y si han sido por nuestra búsqueda de aceptación o aislamiento. Y el mismo análisis sobre qué personas han desaparecido y cuál de los dos motivos lo ha provocado.

Jon: Al fin y al cabo, somos seres seres sociales y en la medida que buscamos aprender buscamos las personas que lo propicien.

Joaquina: Si pretendemos ser aceptados escondemos nuestra negación a valorar a los demás hasta que no somos estimados por ellos. Las parejas que encontremos tenderán a medir nuestra capacidad de valorar antes de serlo nosotros. Hay una sincronía extraña, ambos buscan lo mismo sólo que uno de ellos lo esconde hasta que ha cautivado al contrario. Dos fuerzas contrapuestas se aniquilan, a veces con mucho dolor, otras con mucha frialdad. En el caso segundo, aislamiento y rechazo, tenderán a buscarles, acompañarles, demostrarles amor y escondido detrás estará una necesidad de reconocimiento hasta compulsa por parte del que llega y una infravaloración y falta de creencia en sí misma por parte del que desea ser rechazado

Se acerca un camarero y nos pregunta extrañado de que llevemos toda la mañana en la terraza del hotel, rodeados de cuadernos y libros, si vamos a ir a la playa. Nuestra mirada y sonrisa le contesta.

50 A vueltas con la sombra

Estamos en la sala de reuniones de Montalbán 9. Es una sala antigua y luminosa de paredes altas rematadas con escayolas decorativas. Una chimenea de mármol y sin uso decora la pared frente a la entrada, y la pared opuesta está cubierta de libros. Miro pensativo la alfombra persa que compramos hace unos años en Málaga y me vuelvo hacia Joaquina.

Jon: Me consta que Jung no se estudia en la facultad de psicología, que les parece algo tan serio como el Tarot, por muy discípulo de Freud que fuera. Sin embargo, a mi me fascina y sé que a ti también. Ya sé que lo hemos hablado con anterioridad, pero me encantaría hacerte algunas preguntas sobre la sombra.

Joaquina: Como quieras.

Jon: ¿Qué es para ti la sombra?

Joaquina: Cada uno de nosotros lleva consigo una persona afable en la vida cotidiana y otra entidad oculta que permanece escondida la mayor parte del tiempo. Bajo la máscara de nuestro yo consciente, descansan ocultas todo tipo de emociones y conductas negativas: la rabia, los celos, la vergüenza, la mentira., el resentimiento, la lujuria, el orgullo y las tendencias asesinas y suicidas entre otras. Este recorrido inexplorado para la mayoría de nosotros es conocido como sombra personal. No es otra cosa que el lado oscuro de nuestra personalidad. Podríamos decir que es ese lado no amado por nosotros y que escondemos de los demás. Jung la definía como la parte oscura y compacta de nuestro inconsciente “tanto más oscura y compacta cuanto menos encarnada se halle en nuestra vida consciente”.

Jon: De alguna manera, podemos verla como la parte que no se quiere ser.

Joaquina: No se quiere ver, pero tampoco se quiere superar. Vemos así la sombra como una responsabilidad de cambio que no queriendo asumir, la enterramos en lo profundo de nuestro ser, escondiendo el contenido y transformando las formas. El problema reside en que esta mecánica universal, constituye un impedimento para conseguir nuestras metas, de tal forma que transformamos una oportunidad de cambio en el lastre que hará más costoso nuestro viaje por la vida. El lado enfermo de nuestra personalidad encierra simultáneamente a la sombra oscura que se niega a cambiar y al salvador que puede transformar nuestra vida.

Jon: ¿Cómo se origina o activa?

Joaquina: El proceso de creación de la sombra es tan inevitable como universal. Cada uno de nosotros hereda un legado psicológico tan real como su misma dotación biológica. El clima psicológico de nuestro entorno familiar nos expone de continuo a los valores, temperamentos, hábitos y conductas de nuestros padres y familiares y son ellos los que nos transmiten los problemas que no han logrado resolver en su propia vida. La familia constituye el centro de gravedad emocional, el escenario en el que madura nuestra identidad, se desarrolla nuestra individualidad y se configura nuestro destino bajo la influencia concreta de las diversas personalidades que nos rodean.

Jon: Entonces, la sombra de los demás acicatea de continuo el proceso moral de construcción del ego y de nuestra sombra cuando somos niños.

Joaquina: Sí, y de este modo en la infancia aprendemos a esconder lo que ocurre bajo el umbral de nuestra consciencia para parecer buenos y ser aceptados por las personas que nos importan. En realidad, el niño lo que desea es ser atendido y buscará la forma de conseguirlo. Para él, aceptación es igual a atención, por ello su actitud no tiene que ser necesariamente agradable ya que una actitud hostil le puede proporcionar más atención. Esta situación va a provocar dos posturas diferentes de enfrentarse al mundo: se puede optar por guardar todos los aspectos oscuros y reprimidos en el núcleo familiar, dando una imagen formal que creemos que los otros consideran válida; o, por el contrario, optar por sacar los aspectos más negativos y oscuros de nosotros mismos, replegando los que podrían ser aceptados con el fin de que esa atención se derive hacia nosotros. En ambos casos la sombra manifiesta el estado de competitividad de nuestro ser, buscando continuamente ser reconocidos y vistos por los que nos rodean. Podemos así resumir que la sombra nace como respuesta del niño en su miedo a ser ignorado o rechazado por el medio que le rodea, expresando en positivo o en negativo los valores personales del grupo a que pertenece.

Jon: Queda claro entonces que se origina en nuestra infancia, pero, así, ¿de repente?

Joaquina: La decisión de formar la sombra nace en dos etapas: El proceso temporal está ubicado entre 0 y 4 años y lo llamaré “sombra real”. El niño se siete rechazado cuando expresa su realidad y poco a poco va ocultando aquello que los demás van considerando como inaceptable con el fin de ser querido. Así mismo utiliza esta actitud en contra de aquellos que quiere que le dejen libre o a los que quiere distanciar de si. Lo que llamo la segunda sombra, la va elaborando el niño de 4 a 12 años. Un día el niño vio una situación en la que uno de sus padres tuvo una actitud desagradable y molesta, que reconoció como resultado de un contenido que él tiene pero que no está dispuesto a que nadie reconozca en él, dentro de las formas manifestadas por su padre/madre. En esta segunda sombra, el ser comprende que se puede hacer desaparecer el contenido cuando libera la actitud que lo esconde, sin embargo, el miedo a ser descubierto provoca una intensidad en este oscurecimiento, que solo en pequeños estallidos va comprendiendo la necesidad de parar esta situación.

Jon: Parece obvio que l a mejor manera de hacer desaparecer cualquier sombra, metafórica o literal, es iluminándola. ¿Cómo se hace?

Joaquina: La sombra tiene una cualidad primordial: no desea ser descubierta jamás, porque cuando la sombra sale a la luz deja de ser sombra para convertirse en un elemento a superar. Por ese motivo nos resulta muy difícil percibir directamente la sombra. Ésta huye de la amenazante luz de la conciencia. Por este motivo, solo podemos ver la sombra indirectamente, a través de los rasgos y acciones de los demás.

Jon: Es decir, que solo podemos darnos cuenta de ella fuera de nosotros mismos.

Joaquina: Cuando nuestra admiración o nuestro rechazo ante una determinada cualidad de alguien es desproporcionado, nos hallamos bajo los efectos de la sombra. Con ese rechazo, pretendemos expulsar a la sombra de nuestro interior proyectando y atribuyendo determinadas cualidades a los demás, en un esfuerzo inconsciente por desterrarlas de nosotros mismos. Estas proyecciones son un mecanismo del inconsciente que aparece cuando se activa un rasgo de nuestra personalidad que permanece desvinculada de nuestra conciencia. Como resultado de la proyección inconsciente, percibimos ese rasgo en la conducta de los demás y reaccionamos en consecuencia. Así vemos en ellos algo que forma parte de nosotros mismos, aunque no reconozcamos como propio. Para descubrir los elementos de la sombra debemos examinar que rasgos, características y actitudes nos molestan de los demás y en qué medida nos afecta. Por ejemplo, es importante advertir cuándo tenemos enfados desmedidos, alegrías desbordadas, alteraciones desproporcionadas por los errores cometidos por los demás, o sentimientos exagerados respecto a otros.

Jon: ¿Qué ocurre si pasamos de ella? ¿Por qué es necesario alumbrarla?

Joaquina: El descubrimiento de la sombra tiene por objeto fomentar nuestra relación con el inconsciente, así como hacer conscientes los valores que se ocultan detrás de ella. Podemos ver la sombra como el verdadero artífice de la luz. Dando luz a la sombra nos encontraremos con la totalidad de nosotros mismos. Es frecuente que el encuentro con la sombra tenga lugar en la mitad de la vida, cuando nuestras necesidades y valores mas profundos tienden a cambiar el rumbo de nuestra vida.

Jon: Robert Johnson habla de la necesidad de nuestro inconsciente de una ración de sombra periódica que se manifiesta en forma de comida basura, riñas a quienes no se las merecen, películas violentas o tv basura. También habla del poder del ritual para suplir todas esas conductas dañinas. ¿Qué piensas de esto?

Joaquina: Muchos de nosotros pensamos que la sombra es algo negativo y horrible de nuestra entidad oculta. En muchos casos son valores que el conocerlos, nos llevaría a producir un esfuerzo para hacerlos efectivos que no deseamos. Bien porque la pereza es uno de nuestros elementos básicos de relación con la vida, o porque existe una conciencia de infravaloración que nos llevó a no creer en nosotros mismos. La sombra no solo es el lado negativo desde el punto de vista de la conciencia. No se trata de algo inmoral e incompatible, sino que, por el contrario, contiene cualidades que poseen una extraordinaria trascendencia moral.

Adriana llama suavemente a la puerta y nos anuncia que el timbre que sonó hace un momento va seguido de la persona a la que esperábamos. La conversación, como tantas veces, ha quedado un poco inconclusa.

49 ¿Qué es la enfermedad?

Joaquina: Hay una realidad que es nuestra única y exclusivamente, y que es de la que tenemos que tomar conciencia. Hay un mundo que compartimos con los demás donde compartimos las culpas, y hay un mundo donde realmente actuamos que es donde nos vengamos de los demás. El mundo de la toma de conciencia. Esto vale para los tres niveles, el del yo, el de los sentimientos y el de la materia. En cualquiera de los niveles hay una toma de conciencia que es solamente nuestra. Hay un compartir con la otra persona, en el cual vemos en los otros lo que nosotros tenemos. Y hay una venganza donde actuamos porque realmente no queremos tomar conciencia de que el problema es nuestro. Ahí es donde se enferma, en el nivel de la venganza.

Jon: Entonces, según sea nuestra venganza habrá diferentes tipos de enfermedad

Joaquina: Si tenemos una enfermedad física la desarrollamos somáticamente en el cuerpo. Si es psíquica, en la relación, tenemos una enfermedad de comportamiento psicológico. Si tenemos un conflicto en el ti mismo enfermamos en el nivel de conciencia, epilepsia, párkinson…

Jon: Y, ¿cómo se originan?

Joaquina: Se originan desde no querer mirarme donde yo tengo la dificultad. Miro en la otra persona con la que me relaciono, veo que esa persona tiene la culpa de lo que me está sucediendo y entonces inmediatamente me vengo. Aunque la enfermedad nace en la mente, cuando nos movemos en los planos físicos se desarrolla siempre en el cuerpo.

Jon: En general noto que a las personas nos preocupan más, y hablamos todo el tiempo, de las enfermedades físicas, ¿no?

Joaquina: Hay varios niveles de enfermedad en el cuerpo. Por ejemplo, la enfermedad del dinero es una enfermedad del cuerpo. Tienes que tener en cuenta tu propio cuerpo físico, que no sería en ningún momento la enfermedad, sino la alteración del cuerpo. Las patologías de la casa, todo lo que se va estropeando, la nevera, lavadora, etc. está ahí. Y la patología del sexo, es decir, los comportamientos sexuales que tuviésemos ahí. Eso se desarrollaría sexualmente, se desarrollaría en el trabajo y se desarrollaría en el dinero. Todas estas enfermedades son enfermedades de venganza, y los comportamientos que se producen en estos planos son comportamientos de venganza. Ahora bien, estos mismos comportamientos los tenemos en el nivel de los sentimientos y en el nivel del yo profundo.

Jon: ¿Me puedes poner algún ejemplo?

Joaquina: Imagínate a una persona que tiene un comportamiento autoritario y no quiere darse cuenta de que ese es su conflicto. Piensa que los demás no quieren compartir con él las cosas y a partir de ahí les castiga con, por ejemplo, pereza. El problema de esa persona es el autoritarismo, las cosas tienen que estar como dice cuando dice y en el momento que dice, pero no quiere darse cuenta de que ese es su problema. Entonces, lo que hace es lanzarlo contra los demás, contra las personas con las que está, por ejemplo la pareja. Si por ejemplo fuese autoritario en la casa y no quisiera compartir el dinero y el sexo, inmediatamente se va a vengar no trabajando. Aquí enfermará, y como es la pereza, enfermará del hígado y del estómago que son los órganos de la acción.

Jon: ¿Cuál sería la secuencia?

Joaquina: Una acción siempre tiene las tres secuencias: si me siento de una manera mentalmente me voy a expresar de una forma emocionalmente e inmediatamente voy a hacer una cosa física. Ese proceso es muy difícil de romper. Si quieres hacerlo, lo primero que tienes que hacer es verte a ti mismo reflejado. En primer lugar, parar la acción.

Jon: Es decir, en el ejemplo anterior la persona tendría que dejar la pereza, e inmediatamente mirar qué es lo que ha dicho que esa persona no comparte y ver porqué no lo comparte, y en el fondo ya se está mirando a si mismo. Entonces verá que no lo está compartiendo porque las cosas tienen que ser como él dice y cuando él lo dice.

Joaquina. Así es. Si no rompe el autoritarismo sigue enfermando pero no será con enfermedades fuertes ni con dolores intensos. Por ejemplo, una mujer que tuviera este componente, tendría miomas y si fuera un hombre próstata. Esto significa que el mioma lo va a reflejar en la venganza. Si es una persona que tiene miomas será perezosa sexualmente. Si es un hombre y tiene próstata, tendrá problemas de que no actúa sexualmente libremente, o engaña, o es indolente en la sexualidad y a partir de ahí se le producirá la enfermedad.

Jon: ¿Cuál es el arreglo?

Joaquina: Paro la pereza, miro qué es lo que yo no quiero darle a la persona, e inmediatamente tomo conciencia de mí mismo.

Jon: ¿Así de rápido?

Joaquina: Para hacer un trabajo personal mucho mas rápido, dividido el cuerpo en tres partes. La cabeza sería la toma de conciencia, el tronco el mundo de las relaciones, y las piernas, de la pelvis hasta abajo, el mundo de la materia. La venganza siempre está abajo, en la materia. Evidentemente cuando nos estamos vengando se refleja en todo el cuerpo porque estaría en los tres planos: el cuerpo sería el plano de la materia, los sentimientos en el plano de los sentimientos, y la razón en el plano de toma de conciencia. La enfermedad física se va a reflejar en todo nuestro cuerpo, pero donde mas acusada tengamos la enfermedad es donde mas vamos a tener que mirarnos.

Jon: Necesito algunos ejemplos más.

Joaquina: Una persona que cambie constantemente la cara, que de pronto la veas bien y luego mal, es una persona que tiene que hacer una toma de conciencia del si mismo. Una persona que se le hincha mucho el abdomen, que de pronto siente que no puede respirar, tiene que tomar la conciencia con sus padres, con la relación de los sentimientos, con la vida familiar. Y una persona que tiene que tomar conciencia de la pareja, tiene que mirarse sus piernas principalmente. Por ejemplo todo lo que esté reflejado en las piernas es un no asumir el mundo de la materia, la pareja, lo cual no quiere decir que tengas un problema con la pareja, significa que no asumes el tener una pareja. Hay personas que deciden no tener una pareja e inmediatamente bloquean su parte de abajo.

El cuello es no querer implicarte en el ti mismo, es decir, vencer la situación. El coxis es el punto donde vas a mirar a tus padres pero reviertes en la pareja. Todas las personas que no quieren llegar a mirarse generarán la tensión importante abajo. Tendrán problemas de dinero, de sexo, todo lo que sea de cintura para abajo.

Jon: En tus cursos dices que casi todo el tiempo estamos con problemas con los padres y la pareja. Y no caminamos.

Joaquina: Sí. Vamos creciendo y el problema empieza en el colegio, sigue con los padres y nos lanzamos a la pareja a matar, culpándola de todo. Todo esto es el 90% de la vida de las personas. En este proceso lo único que queremos es recoger.

Jon: ¿Podríamos usar la ley de los 5 elementos para destruir la enfermedad?

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Joaquina: Claro. Ahí vas a ver que la tolerancia y la paciencia se nutren de la grasa, la conciencia y la creatividad de las vitaminas, la acción de los hidratos, el desapego y la liberación se nutren de las proteínas y la confianza de las sales. Lo cual quiere decir que para que nosotros podamos corregir cualquier patología o comportamiento, tenemos que recurrir a la forma de alimentar la situación y que se pueda resolver.

Jon: ¿Cómo sería con el ejemplo de la pereza?

Joaquina: La persona estaría en la acción, que significa que actúa mucho o actúa muy poco. Una acción equilibrada es aquella que te permite nutrirte del movimiento y del descanso. Cuando esto no ocurre, es cuando surge la patología en la acción. Y cuando hay una patología en la acción, hay una patología en el estómago y en el bazo-páncreas. Es decir, que las personas que están hiperactivadas y lo hacen para algo estarán enfermando. Un exceso o defecto de acción la va a llevar a desconfiar de lo que hace. Desde no tener confianza en sí misma va a perder su creatividad y desde ahí se va a apegar a las cosas, donde pasará a expresar la intolerancia y la impaciencia.

Jon: ¿Podemos decir que la hipoacción y la hiperacción son lo mismo?: pereza, problemas en la acción.

Joaquina: El hipoactivo contiene y su pereza la mostrará con intolerancia, lo que le hará apegarse a las cosas y ser rencoroso. Desde ahí no tendrá creatividad y pasará a la desconfianza expresada con autoritarismo. Como no hace nada necesita estar intolerante e impaciente, para que no se note que no está haciendo nada. Necesita grasa, mientras que el hiperactivo la grasa llega al final del todo y no la necesita. Tendrá problemas de próstata, de vejiga, de riñón. La persona hiperactiva necesita mucha sal y agua, tendría que nutrirse con cosas que llevaran sal, verdura, etc. Lo que ella necesita para que se mueva el hidrato es que estén lubricados todos los órganos. Aunque coma hidratos y tengan grasa no hay problema porque los está consumiendo constantemente. Para solucionarlo hay que darle agua fuera de las comidas, tomar muchas vitaminas en forma de frutas verduras y hortalizas. Tiene que conseguir desapegarse a costa de comer proteínas muy ligeras como pescados, eliminar las carnes.

Jon: ¿Y la solución?

Joaquina: El hipoactivo tiene que trabajarse de una forma importante los puntos finales. Él no va a poder ponerse a actuar porque quiera. Tiene que empezar a mover un poco su tolerancia, un poco liberarse de cosas, un poco la creatividad (creatividad conceptual), hacer ejercicios de paciencia y desapego y liberando rencores llega a la desconfianza casi sin existir. La trampa es el hidrato, comer hidratos le paralizará siempre.

Jon: Al final se reduce a un trabajo personal.

Joaquina: Un trabajo personal lo que hace es buscar la solución donde no nos sentimos agredidos. Lo que notes como el punto mas fuerte de tu situación nunca intentes cambiarlo a la fuerza, porque eso es lo que buscas para tener todo un proceso. Tienes que darte cuenta de que el esfuerzo del trabajo personal es que es un trabajo de encuentro contigo mismo. Un trabajo de mirarte a ti mismo donde tienes un punto de fricción constante, dándote cuenta de que no se equivocan los demás, te equivocas tú.

Jon: ¿Alguna ayuda más?

Joaquina: Los hemisferios son una parte importante en la curación. La persona que hipoactúa tiene que estar todo el tiempo hablando en detalle, viendo el detalle y haciendo figuras geométricas para potenciar el hemisferio izquierdo. Y una persona que hiperactúa tiene que estar continuamente viendo lo analógico, lo holístico, lo inconcreto para potenciar el hemisferio derecho.

Para los dos casos, deberían seguir este orden:

  1. Alimentación
  2. Manejar los hemisferios
  3. Posturas corporales. Para corregir los meridianos
  4. Tomar conciencia del movimiento
  5. No imponer algo que quieran hacer. No manipulación
  6. No aceptar nada que los demás les quieran obligar a hacer si va a través de la manipulación
  7. Comer alimentos amargos desde la construcción para aumentar la consciencia: apio, pomelo,     endivia.
  8. Tener cerca personas creativas (conceptual uno y artísticas la otra)
  9. Cantar
  10. Andar descalzos todos los días, sobre madera o piedra, y masajearlos con aceite de oliva

48 Los sentidos y el desarrollo personal

Estoy en la biblioteca de la oficina de Montalbán preparando un curso que vamos a impartir en unas semanas. Es una tranquila mañana de sábado y Joaquina está en su despacho. No hay nadie más y el silencio es agradable. Al rato me levanto con algunas dudas.

Jon: Joaquina, disculpa que te moleste, pero antes de seguir buscando información, me gustaría que me esbozaras las líneas generales del curso que vamos a hacer. El de los sentidos.

Joaquina: Claro, ¿por dónde vas?

Jon: Estoy leyendo cosas de Steiner. Para él, el oído: “Es el alma de las cosas que en su resonancia habla a nuestra propia alma” Para Steiner el oído es el sentido que conecta a la persona con la interioridad del otro.  Su función es mediar entre lo que somos y lo que vemos en el exterior.

Joaquina: En realidad el sistema auditivo nos permite conocer la naturaleza interior de las cosas. La voz, su vibración, el roce con los objetos, nos permite conocer la naturaleza, aquello que conforma el mundo más íntimo del otro. Este sistema nos permite conocer la palabra del otro, el pensamiento expresado a través de los ademanes y de palabras que hemos analizado y entendido su complejidad.

Jon: También leía que, para los orientales, el oído está conectado al órgano de riñón, la víscera de la vejiga y los huesos. El pensamiento de confianza y el sentimiento de valentía.

Joaquina: El oído es el órgano de la confianza personal y la entrada de la autoestima. Es necesario reconocer los miedos inconscientes que están conectados al miedo a conocernos, y a saber algo espantoso de nosotros mismos. Los bloqueos a nuestro autoconocimiento son la causa de ansiedad y angustia. Hay una pérdida de estructura personal y sobre todo de sentimiento de miedo a saber qué no se hizo bien, reconocer algo que implica un objetivo de cambio.

Jon: ¿Es la confianza, entonces, el eje del oído?

Joaquina: La confianza supone una suspensión, al menos temporal, de la incertidumbre respecto a las acciones de los demás. Cuando alguien confía en el otro, cree que puede predecir sus acciones y comportamiento. Si quieres hacemos un ejercicio.

Jon: Vale.

Joaquina: Toma tu móvil. Abre el sonido que te recuerda a tu madre. Escribe lo primero que te venga a la mente. Es importante aprender a escuchar los sonidos de la madre, los sonidos de La Tierra, los sonidos de la vida.

Jon: Ya está.

Joaquina: Si hay aceptación y disfrute con esta escucha piensa en el momento que comprendiste que estabas compartiendo algo grande con ella. Piensa en su valor y comprométete a movilizarlo para siempre. Sólo necesitas decidirlo. Grita dentro de ti que ese valor es tuyo y que sólo necesitas aceptarle para hacerlo crecer ilimitadamente. Tu mente, tu emoción y tu cuerpo la reconocerán como la pieza fundamental de tu felicidad y tu desarrollo. Recuerda un momento en el que lo hayas vivido y comprenderás que esto es así

Jon: Hecho. No es el caso, pero ¿y si hay un rechazo?

Joaquina: Si hay un rechazo a escuchar estos sonidos la tendencia natural será a la enfermedad, a la limitación económica, a la lucha y el esfuerzo para lograr cosas que podrían alcanzarse con fluidez. Pero sobre todo será causa de inseguridad en la manifestación personal.

Jon: Con el sentido de la vista, Steiner consideraba que nos permitía percibir el mundo.  Para este investigador la vista nos permite tener una mayor compenetración con el objeto y percibir el color.

Joaquina: La vista abre las puertas al mundo en color que nos rodea y nos permite conocer lo que nos resulta afín y lo que no. Pero sobre todo nuestra capacidad de aceptar la diversidad y convivir con ella.

Jon: Para los orientales el sentido de la vista está conectado al hígado, a la vesícula biliar y a los músculos.

Joaquina: La vista, el color y la forma de los objetos pasará por los filtros de lo que nos gusta y de lo que no. Es la vista el primer filtro para la crítica y el juicio. Lo que nos resulta próximo, lo que no es ajeno, y la capacidad de convivir con ello. Pero sobre todo la vista es la que define el entorno en el que nos movemos. La vista es la puerta que se abre o se cierra al presente porque nos recuerda un pasado de cuyas imágenes nos nutrimos para dar rienda suelta a las nuevas vivencias.

Jon: ¿A qué está conectada la vista en positivo?

Joaquina: A la templanza. La templanza es la virtud moral que regula la atracción por los placeres, y procura el equilibrio en el uso y disfrute de los bienes creados. Asegura el dominio de la voluntad sobre los instintos y mantiene los deseos en los límites de la honestidad.

Jon: ¿Y en negativo?

Joaquina: Al rechazo y a la cólera. En la medida en que no nos miramos dentro, vamos perdiendo la vista hacia fuera. Si hay oscuridad interior, la luz no pasa, y vamos perdiendo la vista hacia fuera precisamente para poder concentrarnos en la mirada interior. La vista te permite decidir cómo hacer las cosas. Cuanto más limitada, habrá menos innovación y creatividad.

Jon: Para Steiner el tacto es el sentido que nos permite percibir nuestro mundo interior. Lo considera el sentido primero y es el que nos conecta con lo que está exterior a nosotros. Marca los límites de nuestro cuerpo y el sentido de percepción que tenemos del mismo.

Joaquina: El amor que nos profesemos será causa primera de nuestra forma de conformar nuestra estructura corporal. La complexión depende en gran parte de nuestro sentido del tacto. Desde este sentido percibimos nuestra vida, ponemos límites a nuestros alimentos, como dormimos, si algo funciona o no dentro de nuestro sistema interior. El tacto ha abierto las puertas del amor y del desamor de nosotros con el entorno. Es el tacto el que nos abre las puertas a nuestro movimiento, el que nos relaja o nos tensiona, el que no conecta con todos los procesos de movimiento.

Jon: Para los orientales el tacto está conectado a la conciencia. Para ellos la conciencia es el sendero para llegar al amor personal, la felicidad y la capacidad de ser transparentes con los demás.

Joaquina: En este sentido tenemos muchos más perjuicios que suelen ser bastante inconscientes: El desarrollo de nuestra infancia y el reconocimiento de nuestras aptitudes, el amor a nuestro propósito personal más allá de los intereses de los que nos rodeaban. Cuando empiezan la valoración de nuestra creatividad o de nuestra inteligencia, nuestra capacidad de sacrificio, de compromiso o no, es cuando nos hemos dado cuenta de que nuestra familia no nos tocaba el alma si no cubríamos sus expectativas personales.

Jon: ¿Tiene que ver si nuestros padres nos acariciaban o expresaban su amos con las manos?

Joaquina: El sentido del tacto no se desarrolla por el amor expresado a través de las manos, sino a través de la conciencia, el amor y la comunicación.

Jon: Esa es una buena conclusión: el sentido del tacto está conectado a la conciencia y al amor.

Joaquina: Sí, y también:

  • Cuanta menos conciencia, más irrespetuoso o más cerrado estás con el tacto.
  • El tacto es obligatorio y debe existir un compromiso de tocar las cosas.
  • El tacto te hace tomar conciencia de las cosas que has visto y oído.
  • El tacto conecta con la razón de la existencia. Por qué quiero estar aquí.
  • El tacto es un sentido que de dentro va hacia fuera

Jon: Steiner sitúa el sentido del gusto en la percepción del mundo exterior. Para este investigador implica un grado de involucramiento mayor del ser humano con el mundo externo.

Joaquina: No solo percibe la sustancialidad, sino que entra en la sustancia misma. La relación de intercambio es más íntima. Las cosas no le dicen solamente al hombre lo que ellas son como materia sino lo que pueden obrar dentro del cuerpo.

Jon: Para los orientales el gusto está conectado a la seguridad en uno mismo y a los órganos páncreas, bazo y estómago.

Joaquina: Al estar conectado con el mundo exterior, cuando percibimos que no nos aceptan o reconocen, se disparan los niveles de azúcar y de albúmina provocando un desequilibrio en los niveles de insulina en el cuerpo. Este desajuste químico induce a ingerir muchísimo más hidrato de carbono que el que puede soportar el cuerpo.

Jon: A mayor malestar interior mayor petición de azúcar.

Joaquina: El sentido del gusto penetra en la mente y la lleva a la acción dependiendo de lo que ha hecho el riñón con los líquidos, el hígado con las grasas, el intestino delgado con las vitaminas y con los minerales. Nuestro PH y nuestros hábitos alimentarios van a definir nuestra tendencia a una comida u a otra. El gusto está conectado también a nuestra capacidad de liderar nuestra vida.

Jon: ¿Y qué me puedes contar del olfato?

Joaquina: El sentido el olfato es el espía de todos nuestros sentidos. Es el que decide lo que vale y lo que no, a lo que nos apegamos y de lo que nos desprendemos. Oler la naturaleza, dejar que los pulmones se vivifiquen es una puerta abierta a la salud de nuestro espíritu. El olfato diferencia las energías positivas de las negativas. Es el gran receptor de las energías telúricas o cósmicas. Cuando está bien educado el olfato nos permite distinguir lo que es bueno de lo que no lo es en nuestros objetivos, en las relaciones, en nuestros propósitos de vida, en nuestras decisiones y sobre todo en nuestro ser más conectado con el más allá de este momento.

Jon: Para los orientales el Olfato está vinculado a los pulmones, el Intestino grueso y la piel.

Joaquina: El olfato es el sentido del perdón. Los olores que no soportamos nos conectan con aquello que no hemos perdonado. Los hedores de los excrementos, los olores de nuestra piel y la agitación respiratoria son un aviso de recuerdos olfativos sin depurar. Cada uno de nosotros recordamos el olor de nuestra familia, de las comidas de nuestra familia. Unos olores que son o no son gratos para nosotros.

Regreso a mi mesa con suficiente información para preparar un gran taller sobre los sentidos y el desarrollo personal.

47 El perdón. Volver al amor II

Paseo por un olivar cercan o al convento. Escucho el sonido del viento, el movimiento de las hojas… Observo los seres que hay y me dejo llevar por la simpatía y el rechazo. Fluyo y me dejo ser. Joaquina se ha acercado sin que me percate y su voz acompaña mi ensimismamiento.

Joaquina: Más allá de lo que oyes y de los que ves estás tú. Sólo, prendido de la nada y temeroso de vivir. Imagínate un mundo en el que todo suena a ti y que todo se mueve como tú. Imagínate un mundo que nada suena a ti y que todo se mueve de forma diferente a la tuya. Imagínate un mundo en el que suenas dentro de ti y disfrutas de todo lo que está fuera para luego volver a mirarte a ti y gozar de todo lo diferente. Tú eliges.

Jon: Creo que es obvio que todos querríamos el que suena dentro de nosotros, pero entonces ¿por qué está la realidad tan llena de sentimientos de carencia, negación a aprender y rencor? ¿De dónde viene el rencor y la falta de perdón?

Joaquina: En el proceso del perdón tradicional es fundamental un acercamiento al rencor y al odio como momentos previos de análisis para llegar a un perdón profundo y verdadero. En este modelo, del que quizá tengas que desprenderte, hay una tendencia a pensar que perdonar es disculpar al otro, o que existen grados de perdón.

Jon: Sí, ya hice los deberes, por lo menos teóricos. Hay varias lecturas sobre el rencor que en sí mismas esconden una negación a cierto aprendizaje.

  1. Rencor evolutivo. Es el rencor que surge con nuestra creencia de que venimos incompletos ya antes de nacer y que está directamente relacionado con la falta de amor del Creador. Si no somos divinos es que tenemos algo que aprender y estamos afectados por una imperfección que nos inunda de soberbia contra nosotros y contra el creador. Este rencor es totalmente inexorable y está alojado en lo profundo de nuestro inconsciente. Es el rechazo a tener un “defecto” y asumir que somos nosotros los hacedores del cambio.
  2. Odio. Nace en la relación con los demás y se centra en las personas que te recuerdan a los miembros de tu familia a las que tienes rencor. Podríamos decir que es la proyección del rencor contra los hermanos no sanguíneos. Se encuentra en el subconsciente y es totalmente perceptivo, decidido, particular y personal.
  3. Rencor / Disculpa. Este es el rencor consciente que va unido a la observación, la vivencia y la experiencia. Encubre el rencor evolutivo proyectando la carencia y falta de algún recurso o valor en nuestros padres.

Joaquina: Muy bien. Podemos deducir de esto que utilizamos ese rencor precisamente para que haga de tapón al conocimiento de lo que necesitamos aprender para favorecer nuestro desarrollo personal. El rencor puede surgir de una negación a aprender a pensar, sentir o a hacer, de tal modo que podemos sentirnos carentes en cualquiera de los tres planos: racional, emocional o físico. En el racional cuando creemos que hemos venido a cambiar el mundo o a hacer algo importante. Este pensamiento de haber venido a hacer algo extraordinario, y sin embargo no tener los materiales necesarios para ello, genera un estado de frustración irracional. En la carencia emocional, la persona siente que las emociones no las domina, le manejan. Esto hace que viva en una continua zozobra. Surge de un deseo de no sentir y sobre todo de no vivir el rechazo de los demás. Cuando existe esta carencia las ideas son sobresalientes, muy significativas pero el mundo no las comprende, o nadie las sigue. Por último, las personas con carencia física consideran que los demás logran hacer cosas que ellos no. Viven convencidos de que son carentes de voluntad y se dejan manipular o vencer por todo el entorno.  Esta carencia puede estar unida a no tener el género que se necesita para llevar a término el programa propuesto. También puede estar vinculada a falta de recursos. Haría algo, pero no tengo los medios.

Jon: Entonces cualquiera de estos tipos de carencia nos vincula a cierto deseo de venganza y a una inoperancia en la vida cotidiana.

Joaquina: Sí, desde la negación de objetivos hasta la baja motivación, cualquiera de estas posiciones domina a la persona y no la deja desarrollarse.

Jon: Lo cual quiere decir que existe una relación directa entre la carencia y la envidia y donde está esta última, se encuentra también la primera. Envidiamos aquello de lo que carecemos y a la vez lo queremos destruir. Es precisamente la carencia lo que nos impide desarrollarnos.

Joaquina: Exacto. ¿Qué pasaría en tu vida si tuvieras todos tus valores activos y, por lo tanto, no te sintieras carente?

Jon: Para ello lo primero es que habría tenido la valentía de mirar en mi interior sin miedo, y después mi confianza personal se dispararía. Desde ahí podría conectar con los demás desde otro punto de vista.

Joaquina: El rencor es vengativo hacia tus valores, que no son otros que los valores de tus padres. Hay un patrón de miedo e ira. El miedo son problemas con la autoridad y con la voluntad, que llevan a una tendencia a culpar y a disculparse. La ira son problemas con la firmeza y la flexibilidad, que te llevan a una tendencia a la rigidez y a la laxitud.

Jon: Ahí estoy yo, con rigidez mental y laxitud física.

Joaquina: Pues el miedo repercute en la vida profesional y la ira en la personal.

Jon: ¿Qué tengo que hacer para perdonar?

Joaquina: Para perdonar es imprescindible que haya una revisión de la mente. En ella está la necesidad de sentir rencor para poder así justificar el ataque. Este ataque impide aprender no conectándote con la fortaleza y sí haciéndolo con la debilidad. El ataque y el rencor van juntos ya que hay un rechazo a recibir la fortaleza del otro. Eliminar el rencor es un ejercicio de entregar y recibir. El origen del rencor es la no aceptación de no saber. Los padres empezaron la relación con nosotros desde su fortaleza, y fuimos nosotros los que no la aceptamos. El conflicto empieza porque el hijo discute el poder, discute a Dios. Perdonar no es otra cosa que no repetir aquello que nos ha hecho daño.

Jon: Entonces el perdón máximo sería el perdón a Dios.

Joaquina: Para poder llegar a conocer el perdón máximo que, efectivamente, es a Dios, pero que es el menos reconocido y por lo tanto el que menos forma tiene, debes antes ir desde el presente al pasado poniendo los peldaños de una escalera que habías bajado, y has visto con el rencor, y que ahora tienes que volver a subir peldaño a peldaño.

Jon: Suena a esfuerzo. ¿Cuáles son los peldaños?

Joaquina: Primero, perdón a la pareja que tengas actualmente y en la que seguro has buscado completarte. Segundo, perdón a la primera pareja fuera de tu núcleo familiar. Puede ser un amigo, una novia, un maestro… Tercer peldaño, perdón a tus hermanos. El que es menos carente y el que es más carente. Cuarto peldaño, perdón a uno de tus padres. Elige el que menos se parezca a ti, que será el menos carente. Quinto peldaño, perdón al otro padre. Éste será el que se parece más a ti, que es el que te ha transmitido tu carencia. Sexto, perdón a nosotros mismos. Perdonar el error de la carencia y decidir no proyectarla al exterior. Séptimo y último peldaño, perdón a Dios. Debes perdonar a Dios porque crees que te ha creado carente e incompleto en relación con Su Hijo, al que creemos que ama y le da todo.

Jon: Impresionante recorrido, gracias.

Joaquina: Una vez entendido el perdón a Dios comprenderás que no has sido creado carente sino, muy por el contrario, no quieres experimentar el aprendizaje desde tu compleción para ver la posibilidad de subir un peldaño más como disfrute de la experiencia del Divino dentro de ti. Es como si hubieras tenido una visión del 100% de lo que has decidido experimentar y que te abres lleno de alegría a aprender un poco más, ayudado por este hermoso potencial. La paz y la tremenda confianza en esta apertura te hará darte cuenta de que puedes ver todo lo que deseas sin esfuerzo, y lleno de gozo.

Me retiro apresurado a mi habitación en la hospedería pues recuerdo haber traído unos apuntes del curso del perdón que impartió Joaquina el año anterior, donde explicaba los medios a emplear en el proceso de perdonar:

 CONFIANZA en nuestra compleción

  • Nacer a la visión de tu compleción.
  • Tenemos todo lo que necesitamos para cumplir nuestra misión.
  • Iremos viendo lo que vamos necesitando según nuestra confianza.
  • Ver a través de nuestra proyección, nuestro espejo.

 TOLERANCIA Y PACIENCIA para aprender y obedecer al maestro interior

  • Crecer a la aceptación de los procesos de adecuación.
  • Dar el tiempo a las cosas y a las personas.
  • Estar sereno hacia el cambio.
  • Aceptar que lo que proyectamos fuera está dentro.

 CONCIENCIA e interiorización del aprendizaje

  • Cambiar todo aquello que hemos ido comprobando que nos hace perder nuestra paz, nos resta felicidad y nos detiene en el proceso de ir hacia Dios.
  • Hacernos conscientes de la felicidad que propicia el cambio, y de nuestra correcta preparación para él.
  • Hacernos conscientes de nuestra necesidad de ataque y pararlo antes de que se produzca.
  • Cambiar hacia una comunicación abierta y veraz.
  • Parar el ataque a nuestro espejo y proyección.

 SEGURIDAD Y DECISIÓN para actuar sobre lo aprendido

  • Experimentar todo lo que vivimos, aceptamos y cambiamos.
  • Observar los resultados evitando la duda que podríamos experimentar.
  • Decisión para vivir la acción.
  • Decidir aprender del espejo negativo y de nuestro contra-espejo, aquella persona que experimenta nuestra carencia como su riqueza.
  • Aceptación de nuestro maestro interior.
  • Decidir perdonar plenamente para abrirnos a nuestro maestro interior: el Espíritu Santo.

 LIBERACIÓN del pasado y extensión de nuestra integridad presente

  • Desposesión de todo lo negativo que hemos vivido hasta llegar aquí.
  • Quedarnos tan solo con la esencia positiva de cada situación.
  • Desapego a todo y entrega al Espíritu Santo.
  • Empieza un nuevo ciclo donde seremos maestros de integridad de esta superación para abrirnos a ser alumnos de la siguiente.
  • Extensión y enseñanza desde la integridad.