Acerca de Jon Elejabeitia

CEO & Founder NEXTYOU, Arquitecto

200 ADN de la personalidad sexual

Joaquina: Me he preguntado durante todos los años de mi vida qué hacía que las personas fuéramos tan diferentes, aunque estuviéramos educados en el miso entorno. Qué nos hacía ser tan diferentes si la energía la estábamos viviendo en el mismo lugar de alguna manera. Y me di cuenta de dos factores: uno nuestra personalidad y otro, muy importante, nuestros maestros. Vamos recibiendo la energía y, dependiendo de cómo la recibamos, seremos más sensibles a unas cosas o a otras. Debemos entender la energía que entra en nuestro cuerpo, y el tipo de energía, si es femenina o masculina. Pero me di cuenta de que las personas a cierta edad se metían para adentro, y en otra edad inmediatamente se ponían para afuera.

Jon: Sí, lo veo cuando observo a niños. Además, un día son de una manera y otro de otra muy distinta.

Joaquina: Exacto. Y me ha parecido súper fuerte, entonces he hecho un desarrollo que se llama el ADN de la personalidad sexual. La energía entra en el niño de una forma, en un tempo. Va a permanecer un tiempo y va a cambiar la energía a otro lugar, porque nosotros tenemos un ADN que es un espiral que va subiendo y nos va conformando los dos mundos: el mundo de luces y el mundo de sombras, el mundo de dentro y el mundo de fuera, lo que vemos y lo que no vemos.

Jon: ¿La energía va entrando en nuestro cuerpo y conformando nuestra personalidad?

Joaquina: No solo es importante la energía que entra, sino a la persona que miramos mientras que tenemos esa energía. Eso es lo que me ha parecido más interesante. Entonces tenemos tres cosas: la energía que entra Yin o Yang, más la atención que nosotros prestamos a unos o a otros, y eso va a marcar nuestra forma de relacionarnos con la pareja, con el sexo, con la vida, va a marcar la forma de relacionarnos con todo.

Jon: Me encantaría que hicieras un planteamiento desde tres lugares: el nuestro, las personas que nos rodean, y los niños que tengamos cerca.

Joaquina: Si descubrimos cómo funciona y lo aplicamos, muy probablemente podamos cambiar muchísimas de las tensiones que estamos viviendo en este momento generacionalmente. Sobre todo, porque a una parte de nuestra vida no la hemos mirado, y no lo hemos hecho por rechazo, por odio, etc. Sería bueno que reflexionaras con qué parte de tu familia te llevabas mejor cuando eras pequeño, a quién mirabas más, a quién hacías más caso. Yo en mi caso hacía más caso a mi padre de 0 a 12 años, pues la forma de mirar el mundo es diferente.

Jon: Pero lo ideal sería admirar a los dos.

Joaquina: Sí, porque en realidad los dos tienen la piedra para sanarnos.

Jon: ¿Cómo funciona energéticamente?

Joaquina: La energía entra en un niño con un año. Le entra la energía Yang, energía masculina, para que tenga la fuerza de mantenerse y poder soportarse a sí mismo. Y necesitamos cerca a una madre para sentir que esa energía la podemos digerir. La energía Yang en una relación sexual es el deseo, y ¿quién tiene que suavizar ese deseo y convertirlo en algo que puede funcionar y que es agradable?: la mujer.

Jon: Y luego ¿Qué pasa?

Joaquina: A los dos años la energía que llega es energía femenina. Un niño a los dos años se rasca, se coge, etc. Todo el rato, porque tienen una energía interna de sexualidad brutal, de deseo interno, profundo, es la primera vez que la energía sexual les abrasa por dentro, la energía que necesitan es la Yang. A los tres años, los niños necesitan hacerlo todo ellos, ahí está el “yo puedo” Hay que ayudarles canalizando. Aquí tienes la autoestima de un niño, y se va a formar por estos tres pilares: en el año lo que el niño genera es voluntad, en el segundo genera firmeza y flexibilidad, y en el tercer año genera escucha o poder.

Jon: ¿Voluntad?

Joaquina: Cuando tenemos la voluntad masculina, se hace lo que uno quiere, y entonces no hay la voluntad de compartir al otro. Voluntad es: yo tengo mi opinión, el otro tiene su opinión y vamos a compartir. Cuando no se ha implantado la parte femenina, la voluntad es impuesta. La voluntad es que no sabes poner el lado femenino a esa voluntad. Esta es la primera razón para que haya eyaculación precoz, para que haya problemas de sexo, y nunca haya problemas de sexualidad, es para que la relación sea aquí te pillo, aquí te mato, para que no haya un juego erótico, para que no haya un encuentro previo. Esto es importante para tener una buena relación sexual: saber si está la capacidad de escuchar a la otra parte, de estar dispuesto a compartir, de ir más allá de tus propios deseos. Si no ha habido esa parte femenina que ha atajado nuestra voluntad y que la ha canalizado, nos hemos convertido en personas autocráticas. Entonces no tendremos la capacidad de tener relaciones de crecimiento y de entrega sexual.

Jon: Curioso concepto el de la voluntad en el sexo.

Joaquina: Cómo trabajamos la voluntad en el sexo es lo más importante. Yo tengo la capacidad de compartir con el otro, y de abrirme para que el otro participe de ese deseo, de lo que yo quiero, a ponerle tranquilidad. Si entra el Yang ayuda a que el deseo se avive, si entra el Yin no hay deseo. El primer baile se da aquí, y la mayoría de nosotros hemos nacido de padres que bailan solos, que es lo que ellos quieren y punto.

Jon: ¿Si una persona es autoritaria en la relación, es autoritaria sexualmente también?

Joaquina: Lo importante no es si es autoritario o no, esta energía es energía de autoridad. Lo importante es que se haya canalizado esa energía. Si tu  pareja no canaliza la relación, esto hay que conectarlo inmediatamente. Con una persona así no puedes tener relaciones sexuales rápidas, porque hundes la relación, debes saber templar, debes saber ponerte en tu sitio y tranquilizarte, este es un cazador nato, es mi voluntad y aquí te machaco. Utiliza a lo femenino, pero no lo comparte.

Jon: Y volviendo a los niños, cuando el niño tiene la autoestima baja…

Joaquina: Si el niño tiene la autoestima baja puede ser porque al sacar su energía Yang ha habido una lucha de poder con otro Yang. Imagínate que tiene la energía Yang y su padre es autoritario; le machaca. Acuérdate de que el niño ve a su madre, y no la va a ver autoritaria, no juzga. Por eso yo le digo a las madres que el niño no va a entender de pequeño que su madre esté trabajando, y su padre esté en casa. Va a entender que los dos estéis trabajando. Un niño no va a entender ni que el padre esté enfermo, ni que esté en casa, ni que el padre sea débil. No tiene la capacidad hasta los cuatro años. El niño lo que hace es ver desde unos patrones arquetípicos que tiene su cerebro, porque además la energía va entrando por esos patrones. Yo puedo tener toda la fuerza del mundo, pero soy mujer para él, luego cuando se hacen mayores no. Pero aquí en esta edad la autoestima se fija por lo que él ve. Entra la energía en él, esta energía no es de su padre es suya. Si es su madre quien le domina él lo va entender como protección, como que le está tapando etc. Mientras si lo hace su padre uf! Es tremendo, sobre todo hasta los tres años, después de los tres años el niño ya empieza a juzgar un poco más y ya a los ocho juzga del todo, pero hasta los tres el niño solo ve.

Jon: ¿Y cuando el niño está asalvajado?

Joaquina: Lo que le sucede es que ha entrado en el dos, y nadie le ha canalizado sus movimientos. Se ha vuelto como loco y a partir de ahí se dispersa, sin capacidad de autoridad. Si un niño entra a los tres años bien, no está asalvajado, porque ahí el niño quiere auto determinarse, marca su ritmo. Esto va a marcar el éxito de las personas. La autoestima va marcar que crea en sí mismo, que tenga marcado su liderazgo, que consiga las cosas que él quiere.  Si esto está bien la capacidad de pasar por el sexo estará mucho mejor, si esto está mal la persona será autoritaria, rígida, y no escuchará, solo le interesará lo suyo.

199 Sentidos y emociones

Joaquina: Cuando seas capaz de ver la realidad, serás capaz de manejar los sentidos.

Jon: Parece que debería ser al revés: cuando manejes tus sentidos, verás la realidad…

Joaquina: El manejo de los sentidos es el primer problema que tenemos en la vida emocional. Lo primero que hacen las emociones es tocarnos todos los sentidos, y si no has aprendido a vivir la realidad, no puedes manejar los sentidos y te desbordarán. Por ejemplo, si no has aceptado bien la diversidad, no sabes relacionarte bien con la piel del otro, empezarás a sentir que la piel del otro igual no funciona.

Jon: Es decir, el manejo de los sentidos me permite entrar en las emociones y no descontrolarme. Si los sentidos están descontrolados, no hay quién los domine. Y entonces, la gestión de los sentimientos: “¿para qué quiero el sentimiento?”, tampoco funciona.

Joaquina: Este campo, que es el previo a la cognición, es como la almohadilla. La autorregulación casi nadie la tiene bien y ésta es la causa del máximo placer y el máximo displacer.

Jon: La diferencia entre el gozar y el placer es…

Joaquina: Es que el placer queremos que sea de inmediato, que provoque inmediatez, y el gozo se permite el proceso para vivirlo. Por ejemplo: ¡Cómo huele este vino! ya todos los sentidos están, las papilas gustativas, los oídos notan la caída de las gotas en la copa… Y de pronto tenemos el disfrute sin tomarlo, de todo el vino. Y de pronto viene la gestión emocional y dice: “No, en este momento este vino no va a venir bien” y se va.

Jon: Entonces, los instintos son los que nos llevan al desbordamiento,

Joaquina: Así es, no es la emoción la que nos desborda. El placer de los instintos nos lleva a perder el gozo de la alimentación. Hay una cosa que tenemos que empezar a intentar entender, casi todas las personas pensamos que las emociones son las que nos desbordan, pensamos que estamos muy emotivos, pero si no hay un sentido que se desborda, no hay una emoción que se desborda. Si somos capaces de manejar los sentidos, las emociones se desbordarán muchos menos. Debemos descubrir qué sentido es el que busca el placer y qué sentido le gusta el gozo.

Jon: Por ejemplo…

Joaquina: La mayoría de las personas tienen muy disparado el sentido del gusto. En cuánto ven algo que no es bueno para ellos, pero lo ven, empiezan a sentir una cosa y entonces empieza el sonido de la palabra. Si no nos damos cuenta de que ese es el efecto y pensamos que esa es la emoción, estaremos perdiendo la capacidad de gestionar nuestros sentimientos. Lo primero que debes saber es cuál de los sentidos no tienes bien equilibrado. ¿Sabías que el tacto genera un problema grave con las emociones, el deseo de tocar las cosas?

Jon: Sí, a mi que me cuesta la gestión emocional no me gusta que me abracen, que me toquen o que me besen mucho.

Joaquina: Son los instintos, pero lo importante es que todos estos instintos se disparan. Entonces ¿quiénes están gozando? Los instintos ¿Quién se va a sentir culpable? La emoción.

Jon: Entonces, el gozo está en los instintos y la culpabilidad en la emoción, y ya hemos conseguido estar hechos polvo.

Joaquina: Pero lo importante es que casi nadie nos planteamos que muchos de los problemas están en el manejo de los sentidos y no en el manejo de las emociones. ¿Te relacionas desde los ojos? ¿Te relacionas desde el olfato? Hay gente que tapa los ojos y huele, porque si lo ven tienen capacidad para decir no, pero si lo huelen pierden esa capacidad. Y tenemos que descubrirlo, porque el gozo previo se convierte en la culpa a posteriori.

Jon: ¿Qué pasa con el disfrute de la emoción?

Joaquina: Lo que pasa es que la emoción no disfruta con los sentidos, disfruta con el movimiento y el color. Si a mi me gusta el color naranja, voy a tomar contacto de emociones con el color naranja. Si a mi me gusta una música, voy a tomar conciencia de la música y me mueve. Todo lo que me mueve, todo lo que me haga mover tiene que ver con el disfrute de las emociones, mientras que los instintos nos hacen quedarnos quietos.

Jon: Entonces, las emociones que sí son descontroladas, es porque el instinto previo nos la ha jugado.

Joaquina: Estas tres cosas para mí son vitales: manejo de los sentidos, disfrute de las emociones y gestión de los sentimientos. Que conozcamos quién nos la juega, en qué nos quedamos en el placer y no en el gozo. Donde te quedes en el placer ya no puedes llegar al gozo, ya te han desbordado las emociones, e inmediatamente te has desbordado en la gestión de los sentimientos. Ya no sabes ni para qué quieres ni por qué te pasa lo que te está pasando.

Jon: Y esto… ¿por qué es importante?

Joaquina: A mí me gustaría que te planteases tú, que nos planteáramos todos cómo nacemos y a dónde vamos. Parece como que el sistema de aprendizaje se ha olvidado. Cómo aprende un niño es lo que le permite gozar. Lo que le permite a disfrutar y amar, es como aprendió. Si él no ha aprendido algo en el camino, siente que ahí le han fallado las circunstancias. El niño desarrolla los sentidos, no desarrolla emociones. Un niño de 0 a 12 años no tiene emociones, le ves con el miedo, pero él no gestiona el miedo; le ves tenso, pero él no gestiona la tensión. Tener emociones es tenerlas, y tenerlas es aprender de ellas, aprisionarte de ellas, no que ellas pasen por ti. Al niño le pasan las emociones y tú le das el nombre a la emoción.

Jon: ¿Qué sucede con un niño?

Joaquina: Un niño empieza a vibrar en los sentidos y los sentidos empiezan a crecer en él de una manera que no sabe cómo hacer. No sabe lo que pasa con sus manos cuando toca, y de pronto se empieza a rozar y se acerca  y se empieza apretar y entonces todo eso que está pasando es que el tacto está empezando a sentirlo en su propia piel y se dispara, y de pronto se da cuenta de que ve más todos los días, que ha visto cosas que el día anterior no veía.

Jon: ¿Por qué? ¿Con que se ve?

Joaquina: Se ve con el conocimiento. No vemos sin conocimiento. El niño va viendo por lo que conoce, no por lo que no conoce, pudimos llegar a América porque no tenían conocimiento de las carabelas, y no las vieron llegar porque no estaban en su conocimiento. El niño va viendo con el conocimiento, tú le haces ver antes de que lo vea, y ese sentido muchas veces es el tuyo y no el suyo, tú le has puesto lo que ve y tú has decidido lo que ve. “Estás viendo un vaso” No. Igual esta mirando a la pared, no el vaso, porque no ha visto el vaso, ha visto la pared, y el vaso está por el medio, está desarrollando la vista.

Jon: ¿Pasa lo mismo con otros sentidos, el olfato, por ejemplo?

Joaquina: Un niño no sabe lo que es el olfato. Empieza a extenderse el olfato conocido a momentos no conocidos, está desarrollando el olfato. El niño oye cosas que no sabe lo que son y está desarrollando el oído, y lo que está haciendo es generar una energía que se llama fuerza personal que le permite después moverse sin que nada le estrangule o le desvíe de su camino.

Jon: Entonces deberíamos retomar cómo hemos crecido y volver a los cinco sentidos, volviendo a la fuerza motriz que nos permite que las emociones no se nos disparen, ya que si lo. Hacen, no tendremos la capacidad de reeducarnos.

Joaquina: Si mi hija María tiene más desarrollada la vista que el olfato, que el tacto, etc. habrá momentos en los que su vista la va a emocionar sin control y perderá el contacto. Pero si ha desarrollado los cinco sentidos, y eso le permite entender la fuerza motriz, le permite gestionar todo su movimiento, que la emoción no es otra cosa que movimiento, no tendrá dificultades. Es vital comprender que somos unos seres vivos corpóreos, y tenemos sentidos como los animales, y el animal maneja sus emociones cuando es libre, porque sus sentidos le ayudan a manejar las emociones primarias que tiene, pero que las tiene: miedo, ira…, pero el instinto de sus sentidos le hace defenderse.

Jon: De alguna manera estamos perdiendo el contacto con nuestros sentidos. Por ejemplo, el tacto con todo lo virtual se está perdiendo en aras de lo visual.

Joaquina: Al estar perdiendo contacto con nuestros sentidos, entonces estamos perdiendo la fuerza de nuestras emociones, estamos perdiendo el contacto con nuestra fuerza motriz, que nos permite no desviarnos del eje de nuestras emociones. Cuanto más instintiva es una persona, mejor maneja sus emociones. El hombre maneja mejor sus emociones porque realmente tiene mucho más desarrollado el instinto, o los instintos, los cinco. La gestión de los sentimientos es: ¿Para qué quiero este sentimiento? Y ese sentimiento que estoy planteándome me esta permitiendo manejar lo anterior. Piensa que el cambio en el mundo está en la autorregulación de nuestras emociones. Hacemos mucho daño con nuestros desvíos, con nuestras emociones totalmente desbordadas, con nuestro rencor, con nuestro displacer… Trabajemos la autorregulación para que nuestra emoción sea un campo de exploración mágico y maravilloso y no un campo de dolor. Necesitamos la aceptación, y la aceptación se huele, se siente, se toca, se oye. Además de que nos vibre y de que nos mueva. La mayoría de nosotros, tenemos un problema con nuestro propósito de vida. Como no tenemos desarrollada nuestra conciencia vital, no tenemos desarrolladas nuestras emociones y nuestra autorregulación, y nos preguntamos: ¿Qué hacemos aquí? ¿Qué hacemos en este mundo? ¿Para qué hemos nacido? ¿Qué sentido tiene venir y morirse? Y nos damos cuenta de que el 80% de la vida, la perdemos preguntándonos qué hacemos aquí, y el otro 20% dándonos cuenta de que ya no nos ha dado tiempo a aprenderlo.

198 Conciencia, estaciones y arquetipos

Jon: En la última conversación nos quedamos en que sería genial unir los arquetipos, los 5 elementos y las estaciones del año.

Joaquina: Buenos días, Jon, ¿cómo te encuentras?

Jon: Sí, claro, disculpa, me encuentro muy bien, gracias ¿cómo estás tú? Es que este tema me parece muy apasionante.

Joaquina: Si que lo es. La naturaleza habla de forma muy diferente según su clima, temperatura, fuerza solar… aporta diferentes posibilidades de subsistir según sea su estación. Y nosotros nos comportamos de manera muy diferente según la época del año. Orgánicamente nos sentimos mejor o peor según el clima, temperatura, estación, día o noche…

Jon: ¿Para qué unir la naturaleza y la identidad del ser humano?

Joaquina: Es un medio de investigar y aportar luz a nuestra conciencia y conocimiento, realmente práctico. Los cinco elementos y su funcionalidad nos ayudarán a identificar cada proceso y dirigirnos hacia el éxito sin problemas.

Jon: ¿Cómo nos relacionan los cinco elementos con la naturaleza, y las estaciones con nuestros ciclos de crecimiento?

Joaquina: El frío del invierno te recoge y los campos no dan fruto, así que vives de lo recogido y analizas las nuevas siembras. Los rayos primeros de la primavera avisan de las lluvias y los vientos preparando las siembras. La polinización florece. El calor y el sol del verano ayudan a la cosecha. El grano recogido se intercambia con los de otros para completar el alimento. En el largo verano la cosecha ya se ha recogido y el campo se orea y prepara. Compruebas desde la validez de tu fruto que deseas seguir sembrando. Es tiempo de coherencia. En el otoño se queman los rastrojos y se purifica el campo. Ya no vale lo que se hizo y hay que prepararse para lo nuevo.  Es tiempo de entrega.

Jon: Bonitas alegorías para el desarrollo personal.

Joaquina: En invierno te recoges y aprendes a sobrevivir. Necesitas la mesura y la autoridad. El dinero y la afectividad se hacen patentes. La primavera es tiempo de crecer y aceptar. Tu casa se aleja y debes buscar nuevos lugares que formen tu nuevo hogar. En verano ya has conocido de ti, ahora sales a comprobar lo que otros saben para aprender e intercambiar. Durante el largo verano, todo lo que tu has aprendido y lo que los otros te han enseñado te hace elegir obediente a tu llamada con coherencia. En el otoño el pasado ya no sirve. La purificación de los recuerdos y la entrega a lo nuevo te hace preparar una nueva etapa.

Jon: Si no recuerdo mal, las fechas son estas: Nacidos en invierno: del 21 de diciembre al 20 de marzo. Nacidos en primavera: del 21 de marzo al 20 de junio. Nacidos en verano: del 21 de junio al 20 de agosto. Nacidos en largo verano: del 21 de agosto al 20 de septiembre. Nacidos en otoño: del 21 de septiembre al 20 de diciembre.

Joaquina: Estas cinco estaciones y estos cinco elementos, corresponden a ciclos de crecimiento:

  • Nacimiento/tiempo de sobrevivir: Es el nivel de conciencia intangible. El invierno.
  • Niñez/ tiempo de aceptar: Es el nivel medio tangible. La primavera.
  • Juventud/tiempo de intercambiar: Es el nivel más tangible. El verano.
  • Adulto/tiempo de manifestar: Conciencia reconocida. El largo verano.
  • Madurez/tiempo de entregar: Conciencia purificada y entregada. Apertura a un nuevo ciclo. El otoño.

Jon: Yo nací en invierno ¿Qué información puedo obtener de este dato?

Joaquina: Has nacido en tiempo de inconsciencia. La supervivencia va a ser tu gran reto. El propio poder (dinero) y la afectividad (sexo) serán tus medios de seguridad y también tus trampas. Tiendes a daños físicos cuando no realizas tus aprendizajes. Eres una persona bastante física y necesitas tener pareja. Necesitas sentir tu autoridad, y por ello oscilas entre el autoritarismo y la sumisión. Estás ávido de conocimiento.

Jon: Pues efectivamente, así es. ¿Y los nacidos en primavera?

Joaquina: Nacen en tiempo de subconsciencia. Las emociones, la familia, la casa y las raíces son sus retos. La necesidad de sus padres y la tendencia a formar otro hogar serán sus trampas. Tienden a crisis emocionales de ira. La firmeza y la flexibilidad son sus aprendizajes. Son personas más emocionales y necesitan formar un hogar o tener casa física propia. Están ávidas de aceptación.

Jon: ¿Los nacidos en verano?

Joaquina: Nacen en tiempo de conciencia. Las razones, el trabajo, la comunicación y la transparencia serán sus retos. La necesidad de tener la razón y sentirse únicos serán sus trampas. El dogmatismo y el egocentrismo son sus actitudes más notorias. Necesitan tener trabajo o en su defecto una carrera o estudios que les respalden. Son personas que razonan, aunque estén exentas de razones. Ávidas de que piensen que saben.

Jon: ¿Los nacidos en largo verano?

Joaquina: Nacen en tiempo de comprobar. La coherencia y la obediencia así mismos son sus retos. La desobediencia y la manifestación inadecuada son sus trampas. Se mueven entre la timidez y la excentricidad. Necesitan reconocimiento o aceptación o sentirse respaldadas por conocimientos. Son personas que necesitan la lógica y a veces no la encuentran y luchan por ella.

Jon: Quedan los otoños, como tú.

Joaquina: Nacemos en tiempo de entregar. La libertad y el desapego a los resultados son nuestros retos. La trampa es el pasado y el rencor. vivimos cuestionando todo lo que hemos hecho o haremos. Somos personas que necesitamos desprendernos de nosotras mismas y de todo lo que hemos vivido. Podemos caer en la trampa de la incomunicación y la pérdida de autoridad. La muerte y la destrucción nos arrastra para no seguir creciendo.

Jon: Y esto, a su vez, está conectado con los 5 arquetipos: Huérfano, Vagabundo, Mártir, Guerrero y Mago.

Joaquina: El Huérfano corresponde al invierno y necesita confiar en sus propias fuerzas. Busca ser alimentado y protegido por el afecto o por el poder. Desea una vida fácil en la que le gustaría no trabajar. Su logro: la autosuficiencia en todos los planos. El Vagabundo corresponde a la primavera. Necesita respetar lo conocido y abrirse a nuevas formas de vida. Huye de las obligaciones y teme hacerse mayor. Su logro: aceptar sus responsabilidades. El Mártir es el verano. Necesita vivir la vida como un disfrute responsable y alejarse del concepto del sacrificio propio o ajeno. Busca tener la razón y que se reconozcan sus logros. Su logro es la generosidad y el altruismo. El Guerrero es el largo verano. Cree que las experiencias suyas son las mejores y más válidas. Debe huir de la sensación de que todo es una batalla en la que a veces pierde.

Su logro es la manifestación obediente a sus principios sin imponerlos. Por último, el Mago es el otoño. Necesita vivir desapegado de su pasado. Debe cuidar de no utilizar su poder de forma destructiva. Es el resultado de nosotros mismos y debe asumir su propia vida. Su logro es trascender el deseo de frenar su autodefinición.

Jon: Viendo todo esto, deduzco que cada uno de nosotros, por nuestro nacimiento, debemos reconocer que hemos venido a aprender algo concreto. Y si repasamos los símbolos de nuestra vida deberíamos reconocer que aprender sin crecer y comprobar lo aprendido no tiene sentido.

Joaquina: ¿Qué sentido tiene la vida sin aplicar y entregar lo aprendido y comprobado? Cada uno de nosotros debe desarrollas sus posibles misiones y actos en esta vida, empezando por lo que hemos venido a aprender, lo que suponemos que hemos venido a comprobar y lo que tendríamos que entregar.

197 Niveles de conciencia

Es el cumpleaños de Joaquina. Su despacho está alfombrado de cajas con lazos, bolsas de marcas de ropa y ramos de flores. Muchas flores, espacialmente orquídeas blancas y gerberas. El teléfono suena sin para y ella contesta las llamadas como si fuera la primera. El que da recibe a manos llenas.

Jon: Muchos de nosotros vivimos asustados por la palabra conciencia, como si se tratara de alguien que nos ve y nos espía, parece que quedamos al descubierto sin quererlo.

Joaquina: La conciencia es, a veces, el enemigo que nos impide ser libres para el placer.

Jon: El diccionario dice: “Propiedad del espíritu humano de reconocerse en sus atributos esenciales y en todas las modificaciones que en sí mismo experimenta. Conocimiento del bien y el mal. Conocimiento exacto y reflexivo de las cosas” Dicho eso, ¿no es la conciencia nuestro mejor amigo?

Joaquina: Pienso que sí, en sus tres niveles: Los tres niveles son: consciente, subconsciente e inconsciente. Cada uno de ellos nos informa de los atributos de nuestros actos, sentimientos y pensamientos, y conocerlos nos ayudará a reflexionar sobre ello, siendo libres para actuar sobre lo que vemos o aprendemos.   

Jon: Esa libertad es la que nos hace diferentes, el aprender cosas distintas que dan un sentido a nuestra vida. La pregunta que queda en el aire es: ¿Podemos saber qué hemos venido a hacer a esta vida?

Joaquina: Muchos deseamos llegar a ser grandes y exitosos. Pensamos que nuestra vida tiene un sentido trascendente, que es imposible que seamos vulgares mortales, pero ¿cuántos nos preguntamos qué tenemos que aprender para llegar a conseguirlo?

Jon: Casi ninguno.

Joaquina: Venimos con una meta personal trascendente a esta vida, sin embargo, antes hay que aprender como llegar a realizarla, y la conciencia es un medio para aprender sobre nosotros mismos. Un aviso del interior que nos permite apreciar el valor de todas nuestras acciones antes o después de realizarlas. La conciencia permite acortar el aprendizaje en el tiempo.

Jon: Has mencionado niveles…

Joaquina: Sí. Inconsciente es el mundo intangible. Es la parte no visible de la personalidad. En él están ocultos los aprendizajes no resueltos y se va reduciendo a medida que crece la conciencia.   Le sigue el nivel subconsciente: Mundo imaginario y de fantasías que nos permite analizar nuestros sentimientos. Nos atrapa en los sueños y vivimos una irrealidad permanente. Creemos en lo inexistente y rechazamos lo real. Por último, está el nivel Consciente: Mundo tangible. Es el que nos permite analizar nuestros actos. Informa sobre lo útil, práctico y necesario, y se basa en el presente absoluto. Cuando vivimos un presente continuo la consciencia permanece y el gozo es constante.

Jon: ¿Dónde está entonces el inconsciente colectivo del que tanto hablaba Jung?

Joaquina: Los tres niveles están en el inconsciente personal, que se refiere a todos los contenidos mentales propios, y a las experiencias olvidadas o reprimidas que reciben el nombre de complejos. El inconsciente colectivo es universal y los comportamientos que refleja son afines a todos los individuos estén donde estén. Su contenido son los arquetipos.

Jon: Tuvimos una conversación sobre las diosas (95, 96, 97 y 98) ¿Son esos los arquetipos?

Joaquina: Los arquetipos son modelos profundos dominantes en la psique humana que continúan siendo potentes y permanecen con el paso del tiempo. Las diosas que mencionas son los arquetipos femeninos. Luego están los arquetipos masculinos: Los héroes, que nos enseñan los valores deseables y no deseables de nuestra personalidad.

Jon: Y… como todo encaja con todo, son 5 ¿no?

Joaquina: Así es. Podríamos hablar largo y tendido de ellos, pero lo dejaremos para otro día. Hoy solo un pequeño esbozo de cada uno de ellos. El Huérfano necesita confiar en sus propias fuerzas. Busca ser alimentado y protegido por el afecto o por el poder. Desea una vida fácil, y le encantaría no trabajar. Su logro: la autosuficiencia en todos los planos. Luego está el vagabundo. Necesita respetar lo conocido y abrirse a nuevas formas de vida. Huye de las obligaciones y teme hacerse mayor. Su logro: aceptar sus responsabilidades. El tercer héroe es el mártir. Necesita vivir la vida como un disfrute responsable y alejarse del concepto del sacrificio propio o ajeno. Busca tener la razón y que se reconozcan sus éxitos. Su logro es la generosidad y el altruismo. El guerrero cree que las experiencias suyas son las mejores y más válidas. Debe huir de la sensación de que todo es una batalla en la que a veces pierde. Su logro es la manifestación obediente a sus principios sin imponerlos. Por último, está el mago. Necesita vivir desapegado de su pasado, y debe cuidar de no utilizar su poder de forma destructiva. Es el resultado de nosotros mismos y debe asumir su propia vida. Su logro es trascender el deseo de frenar su autodefinición.

Jon: ¿Esto nos ayuda a dar respuesta a la pregunta de si podemos saber qué hemos venido a hacer a esta vida?

Joaquina: El héroe sobrevive, crece, aprende, comprueba su valor y se transforma. Entonces, si te identificas con alguno de los 5 héroes, puedes comprobar lo que has aprendido, lo experimentas y lo esencial lo entregas. Entonces le habrás dado sentido a tu existencia. Un licenciado de la misma rama es igual a otro por estudios, sin embargo, la aplicación de estos le hace diferente y le confiere un valor resultante personal y único. Estas diferencias serán apreciables en su prestigio y en la renovación que permanentemente haga de su conocimiento.

Jon: Me encanta que disfrutes de tu cumpleaños, así que no te voy a atosigar más. Sin embargo, para la próxima conversación me gustaría que unieras los héroes, los 5 elementos y las estaciones del año para así tener más datos que me ayuden a tomar conciencia de quién soy.

196 Comunicación asertiva

Llevamos dos días en Londres atendiendo una serie de conferencias muy interesantes. Son las 8 de la tarde y el oscuro cielo inglés nos escolta en el camino hacia un restaurante cercano. Nos sentamos en una mesa junto a la ventana y el agradable susurro de las voces de otros comensales hace que hablemos de comunicación.

Joaquina: La importancia de la comunicación radica en la capacidad de escuchar y hablar lo que cada uno piensa con el fin de conseguir intercambiar ideas que aporten sabia nueva a la relación interpersonal, profesional o cotidiana de los individuos. El encuentro en sí mismo puede ser válido, sin embargo, la habilidad que poseemos para expresar lo que realmente queremos, en el tiempo y medio adecuado, es importante para desarrollar una mejor relación con el entorno. Una falta de fluidez para pedir algo, anular una entrevista, buscar el trabajo apropiado, requerir una ayuda, etc., acaban generando malestar y a veces una baja autoestima de difícil resolución, agravando esta situación cada vez que se repite la dificultad.

Jon: Sí, lo que andamos buscando todos es conseguir optimizar nuestra comunicación y obtener de resultados. Eso es asertividad ¿no?

Joaquina: Asertividad es la capacidad de autoafirmar nuestra idea, sentimiento o nuestra ética frente a los demás sin agredir ni ser agredidos, aumentando nuestra capacidad de transmitir nuestras opiniones desde la claridad, concreción, con fuerza y flexibilidad, llegando al fin que queremos sin pasar por encima de los demás. El principio de la asertividad está en conseguir lo que se desea sin dañar el interés de los otros. La asertividad que construye, donde los datos quedan al aire y hay transparencia, es un medio de persuasión; la que destruye es manipulación y no queda nada claro.

Jon: Entonces, para ser asertivo hay que ser consciente de tu individualidad y de los derechos de los demás.

Joaquina: La asertividad es, por encima de todo, un medio de ser eficiente, resolviendo cualquier conflicto ante los demás, consiguiendo resultados altamente positivos para todos. Es ser claro, concreto y preciso, con amabilidad y fuerza para llegar al fin que queremos. Lo que obtienes con la comunicación asertiva es más seguridad en ti mismo, resultados positivos, comunicación más eficiente, y respeto a los derechos de otros. La asertividad siempre te hace encontrar un punto de luz para caminar sobre la comunicación.

Jon: ¿Qué papel juega la integridad en todo esto?

Joaquina: Se puede ser íntegro siendo asertivo, pero no se tiene por qué ser asertivo siendo íntegro. Asertividad es la capacidad de transmitir lo que se es y lo que se piensa. Ser íntegro y aprender asertividad es todo un éxito. Ser no íntegro y querer ser asertivo es imposible. Un asertivo nunca compite y jamás dice lo obvio, nunca plantea un estado de discusión, sino de clarificación. En la asertividad es muy importante la autoafirmación. La asertividad está en uno mismo, y si uno es asertivo nadie podrá quitarle a uno su idea.

Jon: Recuerdo la escena de la maravillosa película “Adivina quién viene a cenar esta noche”, donde Sidney Potier habla con los padres de su prometida, encarnados por Katherine Hepburn y Spencer Tracy, y es totalmente asertivo en su exposición de las razones que le llevan a tomar ciertas decisiones. El pensamiento que tiene de las cosas es tan asertivo que no puede tirarse abajo. Está perfectamente elegido el momento y el lugar del encuentro para escuchar al otro y expresar absoluta claridad en el mensaje.

Joaquina: No se puede saber si se esta en el momento adecuado con el oyente apropiado, o de la forma apropiada si realmente no se mira a quien nos rodea. La asertividad es el segundo elemento para conseguir tener una conversación lucrativa y llena de éxitos. El primero es escuchar, el segundo es ser asertivos, decir lo que se quiere en el tiempo y la forma adecuada. Eso es lo que hace crecer las relaciones interpersonales. No vale de nada generar un malestar en el otro o crear un estado de fricción, de lo que se trata es que ambos estén en el mismo bando y los dos se tienen que lucrar. Así en la asertividad se trata de que las dos partes ganen y ninguna pierda. Un ser asertivo consigue hacer crear en el otro una conciencia de progreso y éxito que le llevará a valorar la asertividad, la capacidad de trabajo y su función en esta vida

Jon: ¿Cuál es el proceso para ser asertivos?

Joaquina: Lo primero escuchar al otro. Escuchar lo que dice aislándonos de nuestros puntos de vista o nuestras circunstancias hasta que acabe lo que quiere decir. En segundo lugar, decir exactamente lo que se piensa. Expresar los pensamientos sin pedir disculpas evitando gritar lo que se desea decir ya que indicaría inseguridad. El tercer punto es la definición de la acción a realizar. Se debe indicar clara y directamente. Clarificar los resultados sin bromear ni insistir sobre ello. Por último, plantear alternativas completas.

Jon: ¿Qué te parece si hacemos un chequeo para ver cómo de asertivo soy?

Joaquina: Vale, mira a ver cuántas de estas cualidades tienes:

Activo.

Directo, claro y oportuno.

Te comunicas en el nivel verbal, emocional y simbólico.

Aceptas a las personas.

Tienes autoridad, pero no abusas de ella.

Defiendes lo que deseas respetando a los demás.

Eres responsable de ti mismo, no de los otros.

Sabes que te mereces el respeto, no el afecto. 

Jon: A mí me faltan muchas, pero se quién las tiene todas: Gary Cooper, en la película “El manantial” en el alegato final del juicio.

Joaquina: Una persona asertiva no puede buscar ser amada pues cambiará para ganarse el amor de los demás. A los asertivos solo los quieren una pequeña minoría, tienen ganado el respeto de los demás, pero no el cariño. Asertividad es mostrarse, entregarse, no importa los resultados, hay que estar dispuestos a aceptar el error, la crítica, por encima de todo hay que llegar a la meta que se ha propuesto.

Jon: Me viene a la cabeza otra película: “Salvar al soldado Ryan” Tom Hanks no conoce al soldado Ryan, ni le importa quién es, pero aceptó el trabajo y su misión es defender ese trabajo y ser asertivo en ello por encima de todo. El momento de tensión lo rompe haciendo que las mentes se desvíen hacia una porra que hay sobre su profesión de civil.

Joaquina: Eso es asertividad, saber buscar el momento, el instante y no tener ningún problema para decirlo. Estar quietos, templados, serenos, y hacer la cuña para que todo funcione.

Jon: Habrá unas técnicas y unas reglas para ser asertivo ¿no?

Joaquina: Claro, hay que ser persistente, con transparencia en los datos, automostrarse aceptando los errores propios, no poner resistencia ante las críticas de los otros y asumir la responsabilidad de viabilidad de lo que se desea como resultado. Las reglas son sencillas:

  1. Tener algo que decir
  2. Capacidad de síntesis
  3. Generosidad. No – competitividad
  4. Valoración de ambas partes. Las dos deben beneficiarse del resultado
  5. Diálogo constructivo y dinámico. Nunca tenso ni crispado
  6. Respeto y escucha
  7. Desapego a los resultados

Aprende de lo que hablas y habla de lo que vives. La asertividad no mueve sentimientos, mueve realidades.

195 Desarrollo de hábitos

Decía Aristóteles que “Somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito”

Joaquina: Para llegar a los hábitos hay un recorrido que empieza en la misión, generada por el pensamiento; sigue por la visión, generada por el sentimiento; luego se llega a la acción desde los valores; y finalmente están los hábitos, que forjan el carácter y te conducen a tu destino.

Jon: Entonces podemos decir que la misión es la formación del pensamiento para llegar a un destino.

Joaquina: Así es, y la misión de una persona nos habla de 3 cosas:  La razón de la existencia de la persona, el propósito básico hacia el que apuntan sus actividades, y los valores que guían esas actividades. La misión es un sentido de propósito que te atrae hacia el futuro y tiende a unificar tus valores, creencias, acciones y da sentido a tu “idea” de quién eres y para qué estás aquí. La manifestación de la misión otorga dirección y sentido a tu vida y se manifiesta muchas veces disimulada y otras abiertamente, entre los intereses, deseos, necesidades y objetivos generales de tu vida.

Jon: Entonces la visión…

Joaquina: La visión describe las metas de medio y largo plazo de esa persona. Es “externa” y describe de una manera visionaria cómo quiere el individuo ser percibido por el mundo

Jon: ¿Cuáles serían las principales diferencias entre una y otra?

Joaquina: La Misión mira hacia “adentro” de la persona y le da sentido, la Visión lo que hace es mirar hacia “afuera” La Misión tiene su horizonte en el mediano plazo, acentuando los aspectos que se deben cambiar, mientras que la Visión se orienta al muy largo plazo, en el sentido de rescatar la identidad, los aspectos inmutables esenciales.

Jon: ¿Cuál sería el objetivo de la misión?

Joaquina: La misión que la propia persona se asigna tiene uno de estos tres objetivos: Trascendencia social, resultado económico, o éxito. Cuando tenemos una dirección en la vida, relacionada con nuestra misión y visión, los objetivos por los que merece la pena esforzarse son aquellos que pueden llevarnos o acercarnos a su logro. Los objetivos orientados hacia tu misión se consiguen mediante acciones que pones en marcha en los diferentes “roles” que desempeñas en tu vida y en los diferentes “entornos” en los que te desenvuelves. Lo que haces en cada momento para cumplir tu misión emerge de ti y va generando el concepto de identidad, aquello con lo que identificas o no de ti mismo.

Jon: Justo antes de los hábitos has mencionado la acción.

Joaquina: La acción está unida a los valores, que son estructuras cognitivas que sirven para: gobernar la cotidianidad, absorber la complejidad, dar sentido a los objetivos de acción, y legitimar las instrucciones. Lo podemos ver como un bien que justifica acciones pasadas y legitima actos futuros.

Jon: Entonces son los referentes internos de la acción del hombre, reconocidos como algo positivo.

Joaquina: El pensamiento está condicionado por los orígenes, el sentimiento tiene la dificultad de su gestión, y la acción queda bloqueada si no hay rutinas generadoras de hábitos.

Jon: Y por fin llegamos a los hábitos.

Joaquina: Sí. Los hábitos son pautas consistentes, a menudo inconscientes, que de modo cotidiano y constante expresan nuestro carácter y generan nuestra efectividad. Son una suma de conocimiento: qué hacer y por qué, capacidad: cómo hacer, y deseo: la motivación, querer hacer.

Jon: Son, entonces, actos repetidos que determinan el actuar de una persona. ¿Cuáles son las características fundamentales de los hábitos positivos?

Joaquina: Tienen una función estimulante, de promoción de comportamientos. Además, tienen una orientación definida, no son actos aislados. Por último, se potencian unos a otros. El hábito deja huella y predispone. Requiere predisposición y constancia. Hace la cosa más fácil, rápida y placentera. Uno vez adquirido un hábito se puede empezar con otro. Si el hábito no se ejercita se va perdiendo de la misma manera que si se ejercita con frecuencia, aumentará.

Como el inicio de todo este proceso es la misión, adjunto un cuestionario para su formulación:

CUESTIONARIO PARA LA FORMULACIÓN DE LA MISIÓN

1 Expresa en forma positiva tu misión en la vida

¿Qué es lo que quieres o deseas?

2 Verifica entorno, tiempo y tamaño

¿Cuándo, dónde y con quién la quieres?

¿Es alcanzable y motivadora? ¿Es limitante?

3 Enmarca la misión en una dirección

¿Cuál es el beneficio mayor al que va a contribuir tu misión?

¿De que te alejas al pretender esta misión?

¿A que te acercas?

4 Comprueba la dirección

¿Cómo te darás cuenta de que estás en tu misión?

¿Cómo se daría cuenta otra persona?

5 Escribe las Limitaciones, recursos y necesidades

¿Qué te impide ir en la consecución de tu misión?

¿Qué tipo de interferencia se te podría presentar?

¿Qué necesitas para lograr tu misión?

¿Tienes habilidades suficientes para conseguirlo?

  • Chequeo ecológico de la misión

¿En que te beneficiaría si acometieras tu misión?

¿Qué podrías perder en el intento?

¿Cómo afectaría a tu entorno si lo lograras?

¿En qué sería tu vida diferente?

¿Qué áreas o personas resultarían afectadas?

¿Realmente deseas fijar esta misión para tu vida?

194 Confianza y autoestima

Jon: Uno de los mayores aciertos de la psicología del siglo XX fue buscar respuestas a las dificultades para vivir desde la autoestima en muchas personas y en algunos colectivos marginales con mayor énfasis. Pocos y muy elegidos eran los que tenían muy claro su potencial y la forma de expresarlo en los campos del saber, del arte… o de las inversiones. Esta realidad hizo que se escribieran muchos libros sobre la autoestima y cómo alcanzarla.

Joaquina: Así es, sin embargo, pocos autores han incidido sobre la autoestima como un estado activo en el que estamos en búsqueda, y la confianza como un logro superado en el que nos mantenemos pase lo que pase.

Jon: Sí, cuando hemos alcanzado la certeza de que, ante cualquier entorno, interlocutor o cuestionamiento, saldremos airosos y seguiremos en un estado de valentía y respetando nuestra voluntad, sentimos una fuerza interior indestructible.

Joaquina: Este es el primer paso para entregarnos al Perdón. Conocer qué cualidad permanece en nosotros y que nos da la posibilidad de enfrentarnos a todo lo demás. Esta partícula de confianza es la que necesitamos para poner el foco en ella.

Jon: ¿Y si ahora no está?

Joaquina: No importa. Estará. O al menos es la acción que vamos a estimular con la absoluta seguridad de que esa pieza es clave para todo lo que vendrá después. La clave de la autoestima es que partimos de un estado reactivo. Tenemos más o menos valoración personal dependiendo de muchas circunstancias.

Jon: Sin embargo, es tan oscilante nuestra estima como el autoconocimiento, y eso nos dificulta mucho el camino porque conocernos hasta el punto de no dudar de nosotros me parece un ejercicio de reflexión un poco tortura.

Joaquina: La confianza se diferencia en que nosotros ya hemos podido evidenciar qué somos y cómo nos comportamos, a la vez que hemos ratificado con experiencias cognitivas lo que sabemos. Ya hemos pasado por el proceso de auto conocernos, nos hemos aceptado con lo que eso representa de equilibrio emocional y también hemos escuchado todo aquello que nos consolida como conocedores de al menos esa parcela en la que nos sentimos confiados.

Jon: ¿Y entonces, la autoestima?

Joaquina: La autoestima parte de un estado reactivo que tiene respuestas positivas cuando estamos operando desde nuestros valores, desde nuestra voluntad y además sentimos que esto nos genera un bienestar que se proyecta hasta la última partícula de nuestro cuerpo.  Cuando la respuesta es negativa somos más susceptibles a enfrentarnos al otro con sumisión o con autoritarismo. El uno porque hemos claudicado y cedemos el poder, y en el segundo porque no estamos convencidos de tener todas las herramientas, pero no queremos aceptar que esto es así.

Jon: Entonces, ambas posiciones muestran un desarrollo que no ha sido superado plenamente. En el caso de claudicación la persona tiene un infra Yo y en el segundo caso la persona se posiciona en un Supra Yo.

Joaquina: Ambas actitudes exigen una responsabilidad para llegar al resultado que se desea, que en ningún caso será amilanar a los demás o sentirse abatidos por el poder ajeno. Y es aquí cuando podemos iniciar el paso a la confianza. A ese estado de tranquilidad paciente, de convencimiento sintiente que hace que nuestro Yo se perciba en equilibrio y no necesite demostrar, sino compartir y disfrutar de estar con los demás.

Jon: Y es cuando alcanzamos la confianza cuando estamos propositivos. Es decir, parto de la pro-acción y no de la reacción.

Joaquina: Sí, tus objetivos están marcados por los valores y revalidados por tus verdaderas cualidades. Te haces consciente de quién eres y de lo que verdaderamente puedes, para comprometerte con ello y mantenerte con constancia y motivación hasta el logro pleno de tus fines.

Jon: ¿Es cierto que cuando estamos trabajando la autoestima necesitamos una y otra vez el refuerzo del exterior?

Joaquina: Para unos esa valoración tiene que partir de todos los que le rodean, otros simplemente de aquellas personas que son significativas, pero en ambos casos sólo sienten que han cumplido adecuadamente con lo esperado si se da ese reconocimiento y aceptación de su valía.

Jon: ¿Y en la confianza?

Joaquina: En el caso de la confianza el estímulo exterior ya no tiene cabida. La persona sabe que ella es capaz y siente una fuerza interior que transmite, y procura darle reconocimiento a todos los que le rodean o sus acciones muestran que confía en esas personas y en que pueden llegar donde ellas quieran. Viven en libertad aquello que han logrado y lo comparten con humildad y sencillez.

Jon: Entonces la diferencia es que la confianza da y recibe con la misma grandeza mientras que las personas que están procesando su autoestima o bien dan o bien reciben, pero conviven con ciertas dificultades con ambos factores. Pueden dar halagos y no saber recibirles o, al contrario.

Joaquina: La empatía y la seguridad auténticas sólo puede darse cuando la confianza se ha logrado en algún campo de nuestra vida. Con la confianza aportamos valor, somos auténticos y estamos abiertos a aprender de continuo. Yendo más allá nos daremos cuenta de que este sistema se retroalimenta de manera que cada momento estamos creciendo en la confianza. El ciclo sería: Confianza = Aportación de Valor= confiables. Sumar más y más fortaleza y mayor voluntad.

Te propongo aquí un ejercicio que hicimos en uno de los cursos que impartió Joaquina y espero que te ayude:

Nuestra cualidad

Vamos a buscar la cualidad que tenemos, que sentimos y pensamos en cualquier escenario, con cualquier persona y ante cualquier reto. Tengamos la grandeza para aceptar que tenemos algo que es así de grande y potente.

Si dentro de nosotros nos negamos a ello en el presente, nos toca ir hacia atrás y aceptar que, en algún momento, esto pasó pero que nos hemos negado a ello.

Aunque nos duela, la cualidad está dentro de nosotros impoluta. Está esperando a que la activemos y poder hacerla operativa ahora mismo.

Es posible que esté escondida entre mucha mugre y basura que has puesto para no llegar al compromiso de todo tu potencial. No importa. Está ahí y en ningún caso pienses que vamos a ponerla a trabajar si tu no quieres. Sólo vamos a verla y disfrutarla.

Vamos a tomar conciencia de esta cualidad con la que vivimos la confianza y, además:

  • Aportamos valor
  • Somos auténticos                         = CONFIANZA
  • Aprendemos

Una vez encontrada esa cualidad buscaremos otra que no está presente de continuo, pero que nos ayuda a lograr objetivos importantes para nosotros.

Será nuestro emblema de = AUTOESTIMA

Esta segunda cualidad está preparándose para ir hacia la confianza y así darnos más y mejores visiones de nosotros mismos.

193 La pareja a pesar de ti (conclusión)

Jon: Nos queda el último pilar de una relación y quizá el que más miedo da: el compromiso.

Joaquina: Si medimos nuestra seguridad sabremos si tenemos compromiso. La seguridad siempre tiene que ver con la expresión. Si no puedes expresarte corporal, emocional o intelectualmente tienes un problema con la seguridad. La seguridad se mide en el compromiso que tienes y se va a afianzar en tu capacidad de comunicarte.

Jon: Me estás diciendo que para liderar mi vida y para liderar mi relación debo poder hablar de lo que soy, de lo que siento, de lo que hago, de cómo lo hago, etc. sin que el otro me limite.

Joaquina: Si emocionalmente o de alguna manera no puedes expresar, no estás liderando tu vida y entonces tienes que ver dónde has fallado en los otros tres pilares del cuadro. Pero si esos tres niveles los has arreglado, este pilar del compromiso se queda perfecto. Sólo hay que aprender a expresarse. Para mantener una relación eternamente tienes que poder expresarte y comunicarte perfectamente.

Jon: Y si no es así, ¿qué hago?

Joaquina: Si tienes dificultad para expresar tu cuerpo, hay que volver a mirar los valores. Si tienes dificultad para expresar tus emociones hay que mirar las creencias. Si tienes dificultad para expresar tus ideales y tu motivación o lo que piensas o lo que quieres, o los conocimientos que tienes, hay que revisar la motivación.

Jon: ¿Se ve también en el cuerpo?

Joaquina: Si notas que tu cuerpo no está posicionado, no es capaz de expresarse, lo tienes limitado, lo sientes como una carga… o necesitas exhibirlo, también supone un problema y tendrás que trabajar tus valores. Cuando el cuerpo está dimensionado en más o en menos, cuando de pronto tienes una persona delante y el cuerpo coge dimensiones que parece que es que el cuerpo ha cogido vida propia, pues ya tienes un problema con la confianza personal. Cuando no caminas de la misma manera, cuando no estás de la misma manera delante de alguien, cuando en general cambias la posición del cuerpo, estamos hablando de confianza; pero cuando cambias la sonrisa o modificas el movimiento de las manos, cambias la voz, es un problema de fortalezas y de creencias. Cuando cambias el tono de voz, o el movimiento, no del cuerpo, sino de la emoción, hay un problema con las fortalezas.

Jon: ¿Y la dificultad con la expresión de las ideas?

Joaquina: Si tienes ideas y no eres capaz de expresárselas a la persona con la que te encuentras, o tienes que camuflar tu discurso, o de pronto te conviertes en medio tonto… Lo cual quiere decir que los cambios de comunicación siempre dejan en evidencia cuál es nuestro problema. Si el cambio es en el cuerpo, la confianza, si el cambio es en el tono de voz y en los movimientos, las fortalezas. Y si cambia el contenido de lo que decimos, se trata de nuestra motivación.

Jon: ¿Cuándo realmente no estamos liderando nuestra vida?

Joaquina: Cuando no somos capaces de comunicarnos. Sea en el campo que sea, ya podemos decir: “no lidero mi vida porque no tengo confianza. No lidero mi vida porque no tengo las fortalezas o no creo en mí…” en el momento en que veas que no te comunicas, no estás liderando tu vida. Y esto quiere decir que tienes fallos en la seguridad personal, y también que hay una cosa en la que no te quieres comprometer. Porque la seguridad siempre está vinculada al compromiso. La seguridad en mis valores, en mi fortaleza y la seguridad en mi propósito no quiero perderlas bajo ningún concepto.

Jon ¿Cuándo se produce en pareja?

Joaquina: Se va a producir cuando tengo conciencia propositiva y motivada. Tengo la seguridad de que voy a poder liderar mi vida esté donde esté. Donde estés claudicando en este camino es donde vas a fallar cuando tengas a una persona. Si no tengo confianza, no voy a tener autoridad. Si no tengo una creencia fortalecedora no voy a ser auténtico. Si lo que me sucede es que no tengo una motivación mía propositiva voy a fallar en mi conciencia. Voy a caer en la desmotivación, en el aburrimiento, no voy hacia ningún sitio. En una relación de pareja se produce una conciencia de compartir. Los propósitos de los dos son estupendos. No es que yo dejo mi propósito en el ánimo del propósito del otro. Sino que los propósitos están sumando. Sólo el compromiso profundo con mis valores, con mis creencias y con mi motivación me puede llevar a tener seguridad y a liderar mi vida. Si yo no soy una persona comprometida no hay posibilidad de que pueda ser segura.

Jon: Y ahí es cuando empieza a fallar la relación…

Joaquina: En el momento en que yo fallo, la relación va a caer por su peso. A los 5 meses estaremos sufriendo. Antes incluso de los 6 meses, que es cuando por lo general la relación empieza a dar un giro importante en una dirección u otra. Si este filtro del compromiso lo trabajamos vamos a tener una relación por encima de nuestra intención. Querremos echar a las personas de nuestro lado y no se van a ir. No hay nada más nutriente que estar con alguien que confía en sí mismo. No hay nada más fortalecedor que alguien que te tiene empatía y acepta tu diversidad. Tampoco hay nada más hermoso que estar con una persona que tiene una motivación y que además respeta su motivación independientemente de que a nosotros nos guste o no nos guste. Si hay algo que nos pueda atraer es una persona que lidera su vida. Esas personas siempre tienen a alguien cerca.

VALORES: Confianza / AutoridadCREENCIAS: Empatía / Autenticidad
COMPROMISO: Seguridad / LiderazgoMOTIVACIÓN: Conciencia / Compartir

192 La pareja a pesar de ti (II)

El amor fue un dios muy discutido y analizado por los grandes sabios en el año 400 a.C. Ahora, debido a las prisas y al poco tiempo, tan sólo en raras ocasiones nos sentamos a debatir sobre lo que es el amor, y cuán necesario es en nuestra sociedad.

Jon: Anoche hablamos de dos de dos de os cuatro pilares de la relación: Los valores, unidos a la confianza y a la autoridad; y las creencias, unidas a la empatía y a la autenticidad. ¡Nos quedan los otros dos!

Joaquina: Así es. El tercero es la motivación, que es el resultado de tener valores y creencias sobre nosotros. Debemos contar con una motivación que es propositiva, que tiene que ver con nuestro propósito vital. Y esta motivación propositiva va a ser el estímulo absoluto para que vivamos con la conciencia de la relación. La conciencia de mi propósito respeta la conciencia de propósito de los demás. Cuando yo no tengo una conciencia propositiva lo que hago es invadir el propósito del otro. O querer que el otro tenga mi mismo propósito. Se establece una competición con el propósito de mi pareja. Si yo tengo mi conciencia propositiva y tengo conciencia de esa motivación me voy a dar cuenta de que el otro tiene una conciencia propositiva totalmente diferente a la mía y que lo que podemos hacer es sumar ambas. Sumar motivaciones, no restar. Su motivación y mi motivación coinciden a ratos y a ratos no, pero cada una tiene un propósito firme.

Jon: ¿Y si estamos motivados, pero no sabemos nuestro propósito?

Joaquina: Si tenemos una motivación que no tiene un propósito, que no sabemos para qué la tenemos, vamos a perder esa motivación. Cuando esto ocurra vamos a buscar que el otro nos entretenga. Tu motivación propositiva siempre es algo que tú tienes que estar desarrollando y aprendiendo constantemente, y tomando conciencia de ello. Cuando tú no quieres aprender, no existe motivación propositiva. La conciencia se produce cuando estás dispuesto a aprender.

Jon: ¿Es ahí donde se rompen las relaciones?

Joaquina:  Ahí empieza la dificultad en no tener la piedra puesta, luego en no ser auténticos, pero cuando realmente se pierde la relación es cuando empiezas a darte cuenta de que estás perdiendo la motivación en la relación. Y ocurre porque tú no tienes un propósito tuyo personal.

Jon: Y ese propósito personal se encuentra…

Joaquina: Dando respuesta al por qué existes, por qué eres, por qué estás, independientemente de la pareja. Si tu trabajo no te llena, si no eres una persona con una estrategia positiva a nivel profesional, si no tienes un estímulo de aprendizaje, si tu cabeza no está dispuesta continuamente a una revisión, tu relación de pareja dura lo que un pastel a la puerta de un colegio.

Jon: ¿Y si pones la intención en un aprendizaje compartido con la pareja?

Joaquina: Eso quiere decir que has perdido tu aprendizaje personal en aras de algo en conjunto. Tu aprendizaje tiene que estar establecido en ti porque esto es previo a tener una relación. Si tú no tienes una motivación propositiva antes, cuando encuentras una pareja te vas a hacer gregario de la motivación de la otra persona. Y cuando el otro se da cuenta de que eres gregario de su motivación, ya estás perdido.

Jon: Soy un poco plasta, pero vuelvo a ¿si no hay propósito?

Joaquina: Cuando no tengas un propósito asegura la economía. Si no hay propósito y hay pérdida económica estás perdido, porque en todo momento vas a necesitar el soporte económico. Siempre que tengas un problema de cualquier tipo y veas que la motivación se va a fragilizar, busca algo que te asegure económicamente. Porque desde la economía sentirás siempre que tu vida está garantizada y entonces no hipotecarás ningún propósito personal. Busca algo que no entre en conflicto con tus intereses. Busca algo que te dé tranquilidad. Que hagas algo para el mundo, que hagas lo que quieras, pero que tengas un beneficio económico. Porque perder la motivación y perder la economía es algo que el sustrato personal no lo soporta. A partir de ahí la persona empieza a perder la dirección de su vida. Debes asegurar el dinero para luego poder pensar en el propósito que quieras. Porque si no, trabajarás por dinero y entonces la motivación se perderá.

Jon: Me encanta con qué facilidad unes el espíritu a lo físico, lo trascendente al cuerpo.

Joaquina: El cuerpo de la persona vive de la seguridad de que puede mantener su estrato vital. Asegúrate siempre que tu sustancia vital no va a hipotecarse fuera de tu equilibrio propositivo. Que tu equilibrio propositivo esté siempre asegurado. Porque la fragilidad que le da al cerebro estar sin economía le llevará a perder la conciencia, a no aprender y a empezar a estar viviendo en un estado de frustración y eso no nos lo podemos permitir. Si pierdes la motivación pierdes la conciencia y pierdes el aprendizaje. Y entonces tendrás relaciones que no son nutrientes, tendrás muchísimas cosas que no van a funcionar.

El aprendizaje tiene que estar soportado por tu primer valor y tiene que estar soportado por tu fortaleza. No puede ser un aprendizaje que vaya en contra de estos dos elementos. Tiene que afianzar tu fortaleza y afianzar tu valor. Tiene que darte mucha mayor solidez: te tiene que hacer más persona.

Jon: Nos queda el compromiso

Joaquina: Sí, el próximo día, tengo que ver a mis pacientes.

191 La pareja a pesar de ti

En “El banquete”, de Platón, Aristófanes apuntaba que los hombres no valoramos adecuadamente el «poder» del amor. Este filósofo pensaba que, si fuéramos conscientes de ello, lo reconoceríamos y le daríamos el boato y festejo que se merece. Aristófanes cuenta que al principio había tres géneros: el masculino, el femenino y el andrógino que participaba de los dos sexos. «La forma de cada individuo era en su totalidad redonda, su espalda y sus costados formaban un círculo; tenía cuatro brazos, piernas en número igual al de los brazos, dos rostros sobre un cuello circular, semejantes en todo, y sobre estos dos rostros, que estaban colocados en sentidos opuestos, una sola cabeza; además cuatro orejas, dos órganos sexuales y todo el resto era tal como se puede uno figurar por esta descripción.»

Según dice este filósofo, lo masculino procedía del sol, lo femenino de la tierra, y lo andrógino de la luna, porque este astro contiene a los otros dos. Era tal la fuerza y prepotencia que tenía el hombre en este tiempo, que atentó contra el Olimpo. Cuando Zeus, junto con los otros dioses, analizó la cuestión, decidió que el mayor castigo que podía conferir a este hombre circular y poderoso era cortarle en dos. Una vez sesgados, Apolo fue el encargado de darles la vuelta para que vieran su sección, formando el ombligo como recuerdo de este suceso. Este hecho generó la añoranza de un sexo por el otro, y a partir de ese instante trataron de ser uno solo. Para Aristófanes, el llamado amor es el anhelo de fundirse nuevamente una parte en la otra.

Joaquina: En 25 años que llevo trabajando lo más triste es ver qué hace la mujer cuando se enamora. Cómo se desmaterializa, cómo pierde una parte profunda de su ser para luego no conseguir nada. Ahora esto le ocurre también al hombre, pero le sigue pasando más a la mujer. Y ella cree cosas que no son ciertas, como que tirándose a los pies de alguien puede conseguir que ese alguien pueda durar más tiempo. Ni conseguimos mayores relaciones por la falta de autenticidad, ni por perder nuestra autoridad, ni por perder nuestra motivación en aras del otro. Sólo se ama profundamente a aquel que se ama profundamente a sí mismo. Y esa es la raíz del éxito. Que consigamos amarnos a nosotros mismos.

Jon: ¿Dónde se pierde y cómo se recupera de una forma natural?

Joaquina: No hay posibilidad de tener una relación de igual a igual, con ilusión, si una de estas cosas falla: valores (confianza, autoridad), creencias (empatía, autenticidad), motivación propositiva (conciencia, compartir) y compromiso (seguridad y liderazgo). Los valores se afianzaron en una etapa de nuestra vida y también la autoridad sobre las cosas. Desde entonces la forma de funcionar se ha ido estableciendo de una manera y se ha ido estimulando de esa manera. Lo que hayas hecho mal en relación con tu yo es lo que no te hace darte cuenta de quién tienes cerca. Porque haces un mito de la persona que tienes cerca. Tanto para lo malo como para lo bueno. Tanto como para pensar que es la persona adecuada o como para pensar que no lo es.

Jon: Te he escuchado decir que los valores están unidos a los estímulos familiares, lo que hemos visto en la familia. ¿Qué ocurre cuando vemos un valor familiar pero no lo trabajamos?

Joaquina: Pues que perdemos la confianza. Cuando no somos apóstoles del valor más importante de nuestra familia perdemos la confianza. Tenemos que ir al valor más importante de nuestra familia y medir su operatividad en nosotros. Si no está operativo jamás tendremos confianza en nosotros mismos. Es la piedra angular de nuestro edificio.

Jon: ¿Y si nuestra familia no era precisamente la mejor del mundo?

Joaquina: No importa si nuestra familia era buena o mala, si nuestros padres nos han tratado bien o mal. Lo importante es que esta familia tenía un valor o valores tan sólidos que han formado las primeras piedras que se ponen en la base de nuestra familia. Cuando el pilar de nuestro edificio no está, sentimos que se puede caer. No quiere decir que se vaya a caer, quiere decir que no tenemos autoridad sobre ello.

Jon: Y ¿entonces?

Joaquina: Vamos a proyectar una necesidad fuera de nosotros que esté fuera de nuestro edificio. Como mi valor no está operativo, por reacción ante él, porque no me gusta, porque me siento incómodo con él, porque creo que no es útil, etc… lo que voy a hacer es darle la autoridad a una piedra que está fuera para que mantenga mi edificio. Pero no lo va a mantener nunca en pie. Y cuando me dé cuenta de que no lo va a mantener nunca, a pesar de que me he proyectado, empieza la falta de confianza, la sumisión y pierdo el interés para el otro. El otro empieza a dejar de tener la relación conmigo. Aunque esté conmigo, ha dejado de sentirme de igual a igual porque ya no hay una relación: hay una dependencia.

Jon: Afortunadamente conozco mi valor familiar, pero ¿y si no lo conociera?

Joaquina: El valor familiar debemos tenerlo al 100% operativo. Porque nos lo ha dado la familia y lo conocemos perfectamente. Todas las parejas que has destruido han sido porque le has dado a esa persona la posibilidad de ser responsable y cuando se ha dado cuenta de que tú no lo eres y que estás apoyándote en ellos, que eres dependiente y que le necesitas, la persona se va.

Jon: Las familias también tienen un montón de valores negativos ¿Qué hacemos con ellos?

Joaquina: Nuestra familia tiene un valor positivo igual que cualquier familia en este mundo. Otra cosa es que tengan tantos valores negativos para nosotros que no queramos ver el valor positivo. Y si ya lo tenemos aplicado, no lo buscaré jamás en nadie, porque nadie busca un tesoro que tiene. Pero si no lo tenemos operativo quizás busquemos a personas que no lo tengan en funcionamiento. Si nosotros no somos responsables igual buscamos a todos los irresponsables para no quedar en evidencia. Si el valor es el amor y no lo hacemos operativo igual vamos en pos del desamor para confirmar que no hay que buscar amor. Es muy importante que sepamos que no hay ninguna posibilidad de que una persona que no trabaja sobre su valor familiar pueda tener una pareja que funcione y que perdure por largo tiempo. Porque tener el valor familiar operativo es lo que va a permitir tener autoridad. Una de las mayores dificultades en la relación es el autoritarismo y la sumisión: una persona pierde su identidad en aras de que el otro le ame.

Jon: Como segundo pilar has mencionado las creencias.

Joaquina: La creencia surge de la activación de nuestro valor. Así tenemos la piedra sólida del edificio y ya podemos poner los cristales en las paredes. Las creencias se tienen que nutrir siempre de la fortaleza. La creencia nos permite respetar la diversidad, y con ella nos damos cuenta de que los edificios que hay alrededor son todos maravillosos, aunque sean diferentes, y en todos se puede habitar. Cuando estamos en una creencia que es fortalecedora, lo que tenemos es empatía con los demás. Y para notar que tenemos empatía, hay que notar que somos auténticos.

Jon: Sí, cuando no somos empáticos intentamos ganarnos al otro, le manipulamos y hacemos un montón de cosas porque no creemos que el otro acepte nuestra diversidad.

Joaquina: Así es. Si somos empáticos, entendemos la diversidad y vivimos con ella. Pero si no lo somos, creemos que nuestra diversidad no va a ser aceptada y entonces camuflamos nuestra situación a través de la manipulación, de hacer cosas para que la otra persona nos quiera, para que la otra persona funcione con nosotros. Si no hay creencia fortalecedora, va a haber manipulación y no habrá empatía. Lo contrario de empatía es la crítica. Acaba de empezar la relación y empezamos a criticar porque no tenemos una creencia fortalecedora sobre nosotros mismos. Cuando criticamos comprobamos que nuestra fortaleza no era la adecuada. Para darnos cuenta de si estamos en la fortaleza o no, sólo tenemos que ver cómo analizamos las circunstancias. En el momento en que analizo las circunstancias y digo “es que ella o él hace no sé qué” eso quiere decir que estoy fuera de mi fortaleza. Pero cuando trabajemos la relación dentro de nosotros, cuando cuidemos de los cuatro pilares, caminaremos por la calle, nos mirarán y verán a otra persona. Una persona con todo lo bueno que somos. La fortaleza es aquello que vamos a conseguir poniendo operativo el valor, cuando, por ejemplo, me digo: “yo soy una persona honesta y creo que con la honestidad puedo llegar a lo que me proponga”

Jon: ¿Qué diferencia hay entre valor y fortaleza?

Joaquina: El valor es el motor que aplicándole una emoción te va a llevar a algún sitio. El valor es algo que está fuerte, que está sólido. Y la fortaleza es algo que se mueve, que compartes, que llevas hacia fuera. La fortaleza tiene una emoción, el valor no. Cuando sientes que una persona te manipula es porque tú no sientes que estás seguro de ti mismo. Porque hay algún pilar que tú no estás manejando. Porque si no, que la persona te quiera manipular no te afecta. Si tú no te sientes manipulable ni siquiera ves la manipulación. Que la persona haga lo que quiera, qué más da. Lo que tú tienes que chequear con relación a la manipulación del otro es si tú eres auténtico o no. Si tú estás bien, la otra persona construye. Si tú estás mal, destruye. Tú tienes que ser el motor de tu vida. Y cuando lo juzgas, solo ves en el otro lo que tú no quieres cambiar.