Acerca de Jon Elejabeitia

CEO & Founder NEXTYOU, Arquitecto

162 Culpar II

Jon: es imposible soportar que tenemos la culpa, sin que nos demos cuenta de que hemos culpado, en dos segundos, al tiempo, al cielo, al infinito, a tu amiga, a tu madre, al teléfono, a la calle, al resbalón… Me caigo, y en vez de pensar que iba rápido digo que había algo en el suelo. La culpa es del Ayuntamiento.

Joaquina: La culpa no se puede soportar, por eso es tan importante que comprendas cómo se fabrica para que sepas cómo la vas echando fuera. Porque tenemos que cojer la patata caliente, quemarnos las manos y trabajar nuestra culpa honestamente, todos somos culpables en nuestro interior, porque nuestra esencia divina no está desde Dios en nuestro pensamiento, sino que la tenemos escondida y trabajamos con nuestro lado árido. Y pensamos que el mundo es así, pero la culpa la tenemos nosotros. No hay padres que tengan la culpa, no hay Dios, no hay nadie, no hay nisiquiera una estructura a la que podamos echarle la culpa positivamente.

Jon: ¿Sentirnos culpables no es una falta de amor a nosotros mismos, y si culpamos fuera una falta de amor al otro?

Joaquina: Para amar a los demás tienes que haber encontrado la esencia de tu amor personal, y la esencia de tu amor personal es lo mejor de tí mismo, nunca es lo peor. Sólo te puedes amar de verdad cuando te das cuenta de que el amor entra, de que el amor está llenándote, es una esencia que te inunda de tal manera que no puedes hacer otra cosa. Pero cuando no te amas a tí es imposible que lo enfoques hacia fuera, o cuando tu amor hacia tí es un amor pesimista, es un amor más ambicioso, es un amor que no se recrea en lo mejor de tí.

Jon: Pero a veces culparnos equivale a que hacemos algo mal, a que tenemos un defecto, o que somos malos…

Joaquina: ¿Qué beneficio encuentras en pensar que eres malo? Sin que sea comparativo, porque podríamos hacerlo, pero el ejercicio no es compararnos con otros. Pero ¿qué beneficio tiene? Mi amiga no me ama, no me quiere, ¿que beneficio tengo yo en pensar que es que yo tengo un defecto para que mi amiga no me ame? ¿qué beneficio hay en esto? Tengo una amiga a quien yo amo profundamente y siento que ella no me ama. No pienso: “ella no me ama, bueno, no pasa nada”, si no que pienso que yo tengo algo malo ¿Qué beneficio tenemos con esto?

Jon: Victimismo, no querer cambiar para ser amado, sentir que el mundo es malo conmigo… o simplemente no me ama por motivos ajemos a mi, o porque no lo merezco.

Joaquina: Si realmente tú piensas que no tienes algo que merece el amor, ¿qué estas buscando con esa creencia? ¿De qué te estás librando con esa creencia? Cuando piensas mal de tí, ¿de qué te estás librando? Puedes hacer culpable a ella o puedes culparte tú, pero el beneficio importante de ello ¿cuá es? Pues que no vas a trabajar hacia el amor porque has decidido que tu amiga ve algo malo en ti, que tú estás mal. Todos los movimientos de maldad interna son para evitar siempre hacer algo, pero con que te pusieras en disposición un minuto a pensar: “Dios no puede haber dejado mi reino de ninguna manera, donde algo maravilloso no puede morir”.

Jon: Entonces, para estar bien, debemos separar la expecttiva de ser perfectos para todo el mundo, ya que cada persona tiene una mirada y una forma de ser.

Joaquina: Entonces, llegamos otra vez a este lugar, donde vivimos en el reino de Dios, y dudamos de Dios, no importa si dudamos justa o injustamente, y salimos de ese terreno, nos sentimos separados, en realidad ¿qué hemos decidido? ¿hemos decidido encontrar nuestra luz o hemos decidido vivir nuestra sombra?

Jon: Vivir nuestra sombra.

Joaquina: ¿Y para qué queremos vivir nuestra sombra? ¿Para qué no queremos nuestra luz? ¿para qué realmente queremos vivir nuestra sombra? ¿qué beneficio tienes tú cuando tú estas culpando a todo el mundo?

Jon: Me eximo de la responsabilidad y el compromiso de mi salud.

Joaquina: ¿Para qué? Ya te lo digo yo: para poder vivir un placer que te conmueve por encima del gozo divino. Todos tenemos que encontrar en nuestro pensamiento cuál es el placer al que acudimos que rompe la estructura de amor personal y que nos impide encontrar la luz interior, porque esta es la causa de que todo lo demás se produzca: el placer de la culpa. Marca esto en tu mente: lo que te quita de hacer es la culpa, lo que te quita de trabajar en tu favor, lo que te hace permitirte estar enredando y enredando para caer y caer y caer cada vez más en tu propio placer.

Jon: Entonces lo primero es encontrar nuestra culpa, aquella parte de nosotros que nunca decimos a nadie que somos culpables de eso.

Joaquina: Así es. Con que encuentres una cosa basta, no es necesario encontrar cinco culpas con que encuentres una en la que no le puedes echar la culpa a nadie es suficiente. Ahora piensa, vamos a jugar con eso que tienes en tu inconsciente, bueno, con eso que tienes en el consciente pero que tú crees que es muy privado, y yo no lo voy a sacar a la luz. Reconoce ahora el placer que te provoca vivir en ello.

Jon: Vale, lo tengo.

Joaquina: Voy a hacerte una pregunta: cuando caes en esa culpa pura que tienes, ¿cuánto tardas en buscar a alguien para poder culparle de todo lo que ha pasado ahí?

Jon: Yo diría que segundos.

Joaquina: El placer supremo es pensar que los demás son tan malos como nosotros, es poder ver la maldad a tu alrededor. Si quitamos esa maldad, si consiguíeramos, por un instante, ver la bondad infinita que hay a nuestro alrededor… si te pusieras como yo estoy ahora mismo y te dieras cuenta de que todas las personas solo són luz pura y que yo soy la única que en este momento no soy luz, inmediatamente lo cambiarías. Pero lo que yo tardo en ver la impureza en otros para poder salir de mi interior y mi impureza, es un instante. Debes ir a esa cosa en la que no puedes echarle la culpa a nadie, que en realidad sabes que es tu esencia más primitiva, y te darás cuenta de que cuando te mueves en ello, instantáneamente buscas o hacer o provocar algo donde el culpable está fuera. El mayor placer del ser humano es convertir al otro en malo o en peor que uno mismo.

Jon: Esto está simbolizado en Adán y Eva.

Joaquina: Efectivamente. Hay algo por lo que él duda y no lo hace él solo, no coges la manza y te vas, sino que necesitas que el otro esté contigo, que el otro haga como tú, que el otro funcione como tú. Porque realmente, cuando estás exento totalmente de echar la culpa a alguien, solo te queda mirate a tí y cambiar tú, y darte cuenta de todo lo que pasa a tu alrededor en realidad sale de ti, que nadie te miró mal, que nadie te atacó. Es tu deseo de ver la maldad más allá de ti lo que te hace ver el mundo como no es, porque en los estados peores, si te paras un minuto y observas cómo era esta persona hace un instante, antes de que pensaras así, encontrarás a la persona impresionante que está al otro lado.

Jon: La conclusión sería que tenemos que permitirnos encontrar el gozo divino independientemente de que no seamos perfectos, independientemente de que sepamos que tenemos una sombra, independientemente de que sepamos que estamos en un mundo donde la separación es un estado cualquiera.

Joaquina: El primer paso es reconocer que queremos vivir en el placer. Lo que es muy bonito es que te des cuenta de que es independiente una cosa de la otra, ¿de acuerdo? El primer ejercicio es que queremos vivir en el placer, para no vivir en el gozo de lo divino, porque el placer es poder cubrir unos deseos… hay cientos de miles, unos son el deseo de la pasión de lo sexual, otros son el dinero, otros son de la perfección… no importa. El placer de lo oscuro contra el placer del gozo de lo divino.

160 Culpar

Es Navidad y paseamos por el Parque Nacional Timanfaya, en Lanzarote. La similitud de las áridas arenas volcánicas de este paisaje lunar con la belleza y dureza de las relaciones familiares en esta época del año cautiva mi pensamiento. Me siento un poco como el divertido logotipo de este Parque: un demonio enarbolando un tridente en tono victorioso o amenazante, según nos sintamos al observarlo.

Jon: Me gustaría entender cómo fabricamos la culpa entender y cómo prodríamos llegar a liberarla. Creo que es la culpa es la responsable del enturbamiento de las relaciones familiares.

Joaquina: La culpa es un conflicto trascendente. Nos separamos de lo divino con una duda razonable. Esa duda razonable puede ser que Dios no nos lo da todo. Puede ser que sintamos que Dios es alguien que tiene como amores más queridos unos que otros. Puede ser muchas cosas, pero, en cualquier caso, yo lo voy a llamar el “árbol de la duda”. El “árbol de la duda” nos saca de ese momento divino y nos lleva a otro lugar en el que rápidamente nos damos cuenta de que hemos perdido algo.

Jon: ¿Dónde nace la culpa?

Joaquina: La culpa nace siempre de un reino que perdemos. El tema es ¿cuánto tiempo podemos aguantar que el reino lo hemos perdido por nosotros mismos? esa es la gran disyuntiva, cuántos estamos dispuestos a estar convencidos de que el reino lo hemos perdido por nosotros mismos. Independientemente de que nos demos cuenta o no, lo que surge es una separación, como la culpa es tan dura y larvada, rápidamente lo que hacemos es buscar un culpable. Y cuando buscamos un culpable, al primer culpable al que hemos dado sentido es a Dios.

Jon: Pero la culpa hacia Dios, en realidad, está muy contaminada de todo lo que hemos hecho nosotros.

Joaquina: Por eso, bajamos un escalón más y nos encontramos con nuestros padres. Aquí sería como no tener cuerpo. Sería nuestro lado intangible, el que está conectado con la parte más divina de nosotros, y bajamos al mundo emotivo. Los padres, aunque nos cueste creerlo, no tienen cuerpo para nosotros, los padres son una emoción, los padres son un calor, o un frío, interno. Entonces empezamos a sentir lo mismo que sentíamos por Dios, por uno de nuestros padres: un concepto de separación, un concepto de que no nos está dando algo que necesitaríamos recibir, y les culpamos a ellos.

Jon: Estás trabajando entonces, más con el concepto de culpar que con el de sentirnos culpables.

Joaquina: La culpa se hace tan fuerte dentro que rápidamente la tenemos que expulsar, porque dentro no la podemos soportar. Dura segundos dentro, pero segundos, y esos segundos se hacen tan intensos y tan duros que necesitamos respirar, nos quita la respiración. “Dios mío, ¿qué he hecho?”, y rápidamente necesitamos: “bueno, pero en realidad fue por…”, “si no hubiera sucedido tal…” Entonces, culpamos a nuestros padres de que realmente no seamos divinos, de que ellos no nos han hecho transmisión de lo mejor de sí mismos.

Jon: ¿Entonces culpamos a los dos?

Joaquina: Normalmente a uno lo consideramos más culpable que al otro, nos guste o no reconocerlo. Aquí empezamos a ser diferentes, un padre es más culpable que el otro de que nosotros estemos en las condiciones en las que estamos. Como acabamos entendiendo que nuestros padres y nosotros somos los mismo, en realidad, lo que acabamos viendo son relaciones. Bajamos al mundo de las ralciones, y en este mundo volvemos a hacer lo mismo. Volvemos a buscar a alguien a quien podamos culpar de lo que realmente estamos haciendo, que es perder nuestro mundo divino.

Jon: Éstas “bajadas” de las que hablas, en realidad no existen porque lo único que existe es un sentimiento de culpa interior que hemos eliminado para poder soportar la separación del campo de lo divino, del mundo de lo divino, o de ese lugar en el que podríamos estar fantásticos. ¿Puedes darme un ejemplo?

Joaquina: Imagínate un amor con una persona. Ese amor a primera vista, que te inunda, que te parece genial, que estás lleno absolutamente hasta que te estalla la ropa, estás casi rozando el infinito. En el momento en el que se te ocurre ver el error de esa persona has caido del espacio divino de amor para encontrarte en el espacio, no tan divino, de que te ha fallado esa persona. Te ha fallado el amor, te ha fallado algo. ¿Puedes reconocer ese sentimiento? ¿Podemos reconocer que siempre se te poduce cuando ves algo en la persona que no te gusta?

Jon: No digo “siempre” porque como coach está prohibido, pero muchas veces sí, tengo que reconocer.

Joaquina: Siempre. Ahora plantéate lo que has visto en la persona que no te gusta. En realidad, ¿no está escondiendo una expectativa de algo que quieres que te den y que tú no quieres que vea? Si ahora te plantearas, en el mundo de lo humano, en el mundo más cotidiano, cómo funciona, vas a poner aquí arriba la palabra “amor”. El amor que has sentido, aunque haya sido una fracción de segundo, un instante, ese amor incondicional donde las carnes se han abierto, donde la mirada se hacía tan profunda, tan virginal, tan maravillosa… ese momento, ese estado de éxtasis en realidad dura tanto o tan poco como nosotros le hemos puesto la palabra “expectativa” y “fallida”, es buscar que otro sea perfecto cuando nosotros no lo somos.

Jon: Entonce, en realidad lo que estamos pidiendo constantemente en nuestro estado interior es que el otro nos de algo que nosotros no nos damos a nosotros mismos y que es el amor incondicional, independientemente de que lo que vamos a intentar es a liberarnos de la culpa y entenderla.

Joaquina: Sí, pero no hablo de liberarme de la patata caliente para pasársela a otro. Hablo de que vayamos a la culpa, la culpa interna, a la culpa que de verdad es nuestra. No vamos a salir de la culpa mientras pensemos que alguien nos ha fallado, porque es imposible. Cuando nosotros pensemos que alguien nos falla, nuestro hijo, nuestra hija, nuestra pareja… cuando pienses que alguien te está fallando en algún punto, cada vez que estés analizando a alguien como que te ha fallado, es imposible que salgas de la culpa. Esa revisión es la que tienes que hacer. El lado divino nunca tiene nada negativo, cuando vemos la sombra ya no estamos en el lado divino y hemos bajado a otro lugar, del que tenemos que salir o al que tenemos que entender.

Jon: Bien, el amor se rompe por una expectativa fallida y esa expectativa fallida tenemos que reconocer cuál es. Entonces, ¿dónde nace la culpa?

Joaquina: De un estado de carencia personal que no somos capaces de asumir y que consideramos que la culpa de ello la tiene “alguien” Ese alguien, primero es la pareja, después son los padres, después es igual tu dios, pero al final acaba siempre, siempre siendo lo que está más allá de mí. Independientemente de los nombres, es el culpable de que yo esté aquí; por eso creo yo que es tan importante que sepamos que, en realidad, el único culpable es el pacto divino que nosotros hemos perdido. Esa parte maravillosa que sabemos que tenemos y que no estamos entendiendo. Y esa es únicamente la culpa, y esa es la forma de la culpa. Todos sabemos que la persona que amamos, cuando nos falla, es porque no está trabajando con la culpa, porque en su lado divino nadie nos puede fallar. Si hacemos culpable a la persona es porque sabemos que lo podría haber hecho bien, o al menos creemos que lo podría haber hecho bien.

159 El jardín

Te propongo un ejercicio que realizamos en algunos de los cursos de Joaquina, y lo encuentro muy apropiado para este momento de revisiones y buenas intenciones para el año que acaba de empezar. Se trata de limpiar los restos del antiguo jardín para poder cultivar uno nuevo.

Imprime los dibujos y los vas cumplimentando en papel. Las dos partes:

  1. Cómo está y qué hacer con el jardín actual
  2. Tu nuevo jardín

158 Revisión del año 2020

Quedan cuatro días para que comience el nuevo año y estamos, como en tantas otras ocasiones, en la tranquila Fuerteventura dejándonos acariciar por su agradable clima y preparando material para los cursos que vienen.

Jon: ¿Qué sentido tiene hacer una revisión de lo que ha pasado en el año?

Joaquina: Una revisión anual tiene como fin conocer qué ha sucedido en un espacio de tiempo, relacionando los resultados con las expectativas. En muchos casos las esperanzas no han sido marcadas con anterioridad y eso conduce a una sensación de frustración no identificada como tal, apareciendo un estado nostálgico, a veces un grado de depresión, falta de motivación y un amplio etcétera, afianzándose la idea de que la vida es injusta.

Jon: Yo veo que pocas veces somos capaces de verbalizar esta situación, y la falta de análisis con perspectiva nos sumerge en un camino sin final, con falta de límites y sin propósito consciente.

Joaquina: El ánimo inconsciente crea un resultado negativo del que te vas resintiendo, almacenando el déficit año tras año, dificultando así las posibilidades de superación. Lo que deberías hacer es optimizar esta visión hacía el año que está a punto de finalizar, comprobando la incidencia que han tenido todos estos aspectos. Alégrate muchísimo de lo que ha ido estupendamente y ponte a conocer las causas y posibles soluciones de lo que parece presentar un resultado peor. En cualquier caso, se trata de gozar de lo que has aprendido. Cada experiencia ha sido una gran maestra de la vida.

Jon: ¿Debería hacerlo separando la vida personal de la profesional?

Joaquina: Definitivamente sí.

Jon: Vale, empecemos por la vida profesional. ¿Cómo puedo conseguir un desarrollo gradual ascendente?

Joaquina: Siempre y cuando se reúnan las siguientes condiciones: Que emplees los conocimientos como un bien personal y comunitario. Que tu empresa tenga un proyecto que esté dentro de tus ideales personales. Que no esperes resultados ni el reconocimiento de los demás. Y que exista un respeto a las ganancias o remuneración y en ningún caso se critique. La capacidad de vivir los ideales en los proyectos o entrega empresarial te dará como respuesta una economía saneada junto con una equilibrada autoestima. Ambos son pilares básicos para poder desarrollar investigaciones más satisfactorias en el futuro.

Jon: ¿Y qué hacemos con esa sensación, que a veces nos persigue, de no poder hacer lo que deseamos?

Joaquina: Los sentimientos de pobreza, imposibilidad económica, sensación de no poder hacer aquello que se desea… desembocan en un desequilibrado valor personal en el campo de los conocimientos o de la razón. Si te parece podemos ir analizando según el tipo de trabajador.

Jon: Genial. Empieza por los trabajadores por cuenta ajena. Por ejemplo, yo, que trabajo para ti.

Joaquina: Los trabajadores por cuenta ajena son personas que trabajan en la idea de otra persona, teniendo que entregarse y respetar las directrices que vienen incluidas en este proyecto no personal. El salario normalmente tiene un incremento anual marcado por convenios y es difícil valorar qué cuantía de esta subida es por rendimientos propios o por la globalización salarial. En todo caso, lo que hay que tener en cuenta es la disponibilidad al proyecto, la satisfacción profesional y los logros personales que se estiman dentro de la competencia desarrollada.

Jon: Y entonces, cualquier merma en este análisis va a producir un deterioro de la autoestima, y eso nos crea una sensación de no ganar lo suficiente, o una falta de estímulos.

Joaquina: La forma de poder definir estos desequilibrios es más emocional que económica y se inicia en una bajada en el rendimiento, disculpas explicitadas o no, falta de creatividad, etc.

Jon: ¿Por qué?

Joaquina: Las causas pueden ser una desobediencia innata que se va desarrollando a más cada año, o a la falta de criterio y proyecto personal. Los efectos más notables son la desmotivación creciente y la falta de creatividad con una constante exigencia de reconocimiento de los mandos superiores, sentimiento de infravaloración y dificultades para salir de su propio descrédito. Todo lo que sucede en su puesto de trabajo depende de la creatividad, motivación, seguridad y, en suma, del ideario de otro. Los rendimientos de la empresa, así como los criterios aplicados, necesitan de la confianza de cada participante del proyecto. La primera y origen de las demás, es la confianza en sí mismos, así como en la elección del lugar donde quieren aplicar sus conocimientos. Ser capaces de cosas que nunca experimentan es quizá la tendencia más frecuente de las personas que viven esta experiencia profesional. Por lo tanto, muchos de los individuos en esta situación creen que ellos harían mejor, podrían desarrollar, mandar, dirigir, organizar…y en su irrealidad, factible, pero no comprobable, van aumentando su salario y su insatisfacción día a día.

Jon: ¿En qué deberíamos centrar la revisión?

Joaquina: La revisión tiene que centrarse en la motivación, estímulo hacia el proyecto, capacidad de aplicar la creatividad a lo realizable, etc. En ningún caso debe centrarse en la subida salarial. Esta podrá ser considerada en las conclusiones y las decisiones posteriores. Hay que tener en cuenta si la sensación de riqueza o pobreza guarda relación de un año a otro dentro de los movimientos salariales. Si yo ganaba 12.000€ anuales en 2003 y me sentía bien, cuando me han subido el IPC aplicado a toda la empresa en el 2004, ¿qué he sentido? ¿Qué actitud he tenido después por ello? ¿Siento que he perdido valor y he bajado mi rendimiento y ánimo de permanencia en la empresa? ¿Qué tengo en cuenta al realizar este estudio, lo que rindo o lo que quiero que me paguen? ¿He estado ejerciendo todas mis capacidades, o estimo que la empresa tiene que pagarme haga lo que haga? Cuando la mente no participa en toda su capacidad en un proyecto sea del tipo que sea, empieza a debilitar su aptitud y en contra empieza a exigir mucho más.  El resultado es un sentimiento de pobreza y decadencia.

Jon: ¿Y en el caso de ser un profesional por cuenta propia?

Joaquina: Es una visión mucho más sencilla. La persona trabaja en su proyecto. El estudio de este profesional va a determinar si es capaz de trabajar por su idea o por el beneficio económico. La estabilidad de los rendimientos, la proyección en el tiempo y la capacidad de mantenerse en una idea ampliándola, pero en ningún caso desviándose de ella, son el principio de la investigación que hay que realizar. Lo que es importante dirimir es la rentabilidad. Para ello debe analizar los resultados económicos desde varios puntos de vista:

  • Los ingresos comparando los últimos cinco años. En este resultado se encuentra la credibilidad que tiene su proyecto y si es íntegro en él.
  • Los gastos en relación con el año anterior. En muchos casos cuando hay una reducción de valoración y autoestima se aumentan el consumo en proporción directa con la bajada de los ingresos con el ánimo de satisfacer la pérdida de valor. Hay un deseo superficial de disimular ante los otros esta falta de rendimiento.
  • La cuenta de resultados (ingresos menos gastos) del último año en relación con el anterior. El equilibrio en este dato es la base de todo el análisis. La avaricia o acumulación de bienes o el despilfarro, facilitan mucha información de los cambios que hay que realizar.

Jon: ¿Qué debería saber la persona?

Joaquina: La persona tiene que saber ganar el dinero que necesita para su proyecto vital sin esfuerzos, respetando la energía de este y el movimiento de crecimiento social, aportando puestos de trabajo, más fluidez y venciendo el egocentrismo. Solidaridad con los menos capacitados, favorecer la educación, cuidar el crecimiento espiritual, son labores que devuelven los bienes empleados.

Jon: ¿Podemos mirar ahora la vida personal?

Joaquina: Esta mirada requiere de una sensibilización en las relaciones interpersonales y habilidad para hacer introspección sin culparse, pero desde luego, sin evadir responsabilidades. Está conectada a la vida afectiva, desarrollo físico emocional y tiene mucho que ver con la salud en las relaciones sexuales o expresivas, con el entorno y con parejas de amor más concretamente.

Jon: ¿Parejas en el sentido amplio de la palabra?

Joaquina: Cada persona que ha estado en nuestra vida, aunque sea un solo instante, ha sido un maestro para nosotros de alguna manera. Tenemos que revisar y profundizar tanto en el amor que hemos sentido como en el resentimiento que nos ha quedado con cualquier relación, hasta la más insignificante, en tiempo o en profundidad. La relación de pareja es una de las más estimadas para las personas. Muchas veces creemos que son aquellas personas con las que sentimos la pasión desbordante y por ello efímera. Dos personas en cualquier situación forman una pareja, encontrados en un punto para compartir, comunicar, reír, gozar o de alguna manera sufrir. Para lo bueno y lo menos bueno dos que se encuentran en un punto deben poder resolver sus diferencias sin que medie la ruptura.

Jon: El debe y el haber de las relaciones existe y el capital de amor o resentimiento hay que analizarlo en toda su dimensión. ¿No?

Joaquina: Los apegos a una relación concreta, la sensación de fracaso, el abandono a uno o al otro… Cualquiera de esas experiencias tiene que ser observada con minuciosidad y en un detalle hasta quisquilloso. Todo lo que se resiente en esta investigación habla de dos partes de nuestra personalidad. Primero, la necesidad de ser aceptados donde hay una mirada más a las propias expectativas que lo que quiere el otro. Y segundo, la necesidad de aislamiento o soledad, interviniendo en este caso un miedo a las expectativas del otro y a la dificultad para marcar el territorio personal.

Jon: En ambos casos se presenta la falta de responsabilidad y obediencia a uno mismo. ¿Tu crees que el Ser en su más pequeña derivada, sabe lo que le hace feliz, qué quiere, en qué quiere participar y qué personas son válidas o no para crecer y aportar su experiencia?

Joaquina: Sin duda. Realiza un estudio de qué personas han entrado en tu vida y si han sido por tu búsqueda de aceptación, o por tu búsqueda de aislamiento. Y el mismo análisis sobre qué personas han desaparecido y cuál de los dos motivos lo ha provocado.

Jon: Al fin y al cabo, somos seres seres sociales y en la medida que buscamos aprender buscamos las personas que lo propicien.

Joaquina: Si pretendemos ser aceptados, escondemos nuestra negación a valorar a los demás hasta que no somos estimados por ellos. Las parejas que encontremos tenderán a medir nuestra capacidad de valorar antes de serlo nosotros. Hay una sincronía extraña, tanto el que busca aceptación como el que busca rechazo, en realidad buscan lo mismo, sólo que uno de ellos lo esconde hasta que ha cautivado, al contrario. Dos fuerzas contrapuestas se aniquilan, a veces con mucho dolor, otras con mucha frialdad. En el caso segundo, aislamiento y rechazo, las parejas tenderán a buscarlos, acompañarlos, demostrarles amor y, escondido detrás, estará una necesidad de reconocimiento hasta compulsa por parte del que llega y una infravaloración y falta de creencia en sí mismo por parte del que desea ser rechazado.

Se acerca un camarero y nos pregunta, extrañado de que llevemos toda la mañana en la terraza del hotel rodeados de cuadernos y libros, si vamos a ir a la playa. Nuestra mirada y sonrisa le contestan.

157 Mirar el pasado

Joaquina: Quedó claro que nosotros decidimos lo que vemos frente a nosotros, y esta decisión es libre, aunque para garantizar que existe una auténtica libertad necesitas revisar tu pasado desde la justicia. Es fácil caer en la negación, o en el rencor o en el resentimiento. Es muy dable dejarse invadir por la rabia ante los recuerdos de la infancia. Ahora bien, si miras con los ojos de la empatía y piensas qué estás haciendo tú en esos casos, quizá tu pasado se convierta en otra realidad y tu proyección puede ser más coherente e íntegra.

Tú decides lo que das. Lo que necesitas conocer es qué ocurre con lo que das. Si miras hacia atrás y analizas tu vida familiar centrándote en los errores que han cometido los otros, lo que estarás haciendo es un sesgo que te llevará a posicionarte en una cadena de destrucción. Una cadena que se retroalimenta de dolor y conduce inefablemente hacía la anulación.

Es difícil detenernos en recuerdos que valoramos como dolorosos o injustos y deshacernos de los sentimientos que surgen ante ello. Podemos imaginarnos que hay una escalera cuyos peldaños nos suben y nos indican nuestro crecimiento y transformación, mientras que hay otra cuyos peldaños bajan y nos conducen hacía la sombra y la oscuridad de nuestros pensamientos. Es posible caminar en una. Nosotros decidimos cuál. Lo que no es posible es que estemos en ambas a la vez.

Para confirmar la certeza de este planteamiento sólo necesitamos conectar con nuestro cuerpo y con sus movimientos para comprender la fuerza que tienen nuestros recuerdos destructivos.

Te propongo que pienses en algo doloroso e injusto que te ha proferido uno de tus padres. No importa si es uno u otro. Recréate en ese momento.

¿Qué sientes? ¿qué pasa en tu interior? Seguramente has vuelto a sentir con igual fuerza el malestar del pasado. Tu mente se ha llenado de rabia o de tristeza. Poco importa qué emoción es la que sientes ahora. Lo que es relevante es que lo estás sintiendo tú. No hay nadie en el otro lado que esté asumiendo tu dolor, tu incomodidad. ¿Qué hace que ese dolor se recrudezca nuevamente? ¿Has logrado que tus emociones se transmitan a otro receptor? Si esto no es posible analiza por qué es. Quizá sólo tú puedas cambiar tu mundo. Quizá sólo tú puedas valorar quién eres y qué quieres sentir, pensar o hacer.

156 Niveles de relación. Las culpas

Estamos sentados en n banco de El Retiro. Es una tarde calurosa de finales de julio y el parque está de un verde brillante. En la misma avenida hay otro banco donde un hombre, doblado sobre sí mismo y con los dedos hundidos en el pelo parece arrepentirse de la vida. Joaquina observa al desconocido con infinito amor en sus ojos.

Joaquina: Existe un solo nivel de relación que es el YO SOY que siente y se proyecta. Debido a las dificultades de conciencia personal, el sentimiento de esa búsqueda y su proyección hacia el exterior, parece que vivimos en un mundo conflictuado y roto en Yo soy / Yo siento / Yo me proyecto, que en la mayoría de los casos están tan separados que ni se reconocen.

Jon: ¿Podrías definir cada uno de los términos?

Joaquina: Llamo “Yo soy” al mundo inconsciente por la dificultad que tenemos de definirnos y concretarnos en un ser Uno que se siente y se proyecta a sí mismo ocultando todo ello en una dificultad que voy a llamar Culpa Inconsciente. El “Yo siento” nace de la relación habida con nuestros padres, pareciendo que ese sentimiento de interacción es lo consistente y lo real y desdibujándose nuestra capacidad de emitir nuestro propio Yo para vivir lo que decimos que ellos nos hacen sentir. Así nace lo que llamo Culpa Consciente, un mundo emocional donde el Yo Siento se oculta en la calificación o descalificación de nuestros padres y que ha constituido nuestra realidad emocional aparente. Por último, el “Yo me proyecto” debería surgir de un Yo Soy y un Yo Siento puros, pero en el mundo proyectado lo único que origina es lo que he llamado Iceberg de la Culpa, donde el manejo del mundo material está sometido a las dificultades que ha representado el Yo Soy y el Yo Siento. Aquí ubicaríamos las relaciones de pareja empezando por las de nuestros hermanos y la venganza hacia ellos ante la imposibilidad de una proyección sin cargas y un acercamiento donde nuestro Yo presente viva vacío de rencores y recuerdos.

Jon: Entonces, si me permites resumir lo que he entendido, la culpa inconsciente se forma en la relación con el Ti mismo en el plano mental, emocional y físico. La culpa inconsciente se forma en la relación con nuestros padres (mundo emocional) en el plano mental, emocional y físico. Y el iceberg de la culpa es el mundo proyectado, y se forma en la relación con los demás desde la no purificación de la culpa consciente. Lo forma el mundo substancial o material en el mental, emocional y físico.

Joaquina: Así es.

Jon: Me resulta curioso que utilices la palabra culpa, ya que tiene muchas connotaciones religiosas de Dios castigador y ruptura de reglas…

Joaquina: Como yo lo veo, la culpa es el estigma de la separación. Es la sensación de disconformidad permanente en la que vivimos por nuestro continuo deseo de defender un espacio que nace ante la sensación de no unión. Una sensación que desde el Yo Soy hasta el Yo me Proyecto pasando por el Yo Siento es vinculante y reconocida en cada uno de nuestros movimientos.

Jon: ¿Puedes profundizar un poco más en cómo nacen cada una de ellas?

Joaquina: La culpa inconsciente nace cuando, al profundizar en nosotros, observamos algo que nos desagrada y en lugar de modificarlo buscamos un culpable fuera de nosotros pareciendo que liberamos el Yo Soy de esta tara no asumida. Es un Yo Soy marginal que necesita vengarse por el miedo a esa introspección que es tan costosa y a la que nos negamos, con una pretensión no conseguida de eludir nuestras responsabilidades de ser.

Jon: Sumergidos en el mundo de la culpa realmente no somos.

Joaquina: Así es, y sentimos que realmente los hacedores de nuestro Yo Soy son nuestros padres a los que culpabilizamos de todos nuestros sentimientos y del resultado de estos. Hemos formado una culpa consciente que verbalizamos reiteradamente haciendo asertivo que debemos castigar a esos creadores de nuestro mal, de los que nos vengamos una y otra vez. Esta visión es insoportable en la que realmente notamos que hay un mundo de conexión con nuestro Yo profundo, por lo que precisamos lanzar fuera, hacia el mundo desconocido una imagen que capte al ingenuo y futuro castigado por nuestras culpas no asumidas. Proyectados en la materia, iceberg de la culpa, participamos del mundo de lo concreto queriendo alejarnos de los sentimientos y de nuestra propia realidad en costosas y dudosas resoluciones de encuentros y desencuentros con los que por lejanía sentimos como más débiles y menos representativos de nuestro yo.

Jon: Me parece que estos 3 niveles de culpa tienen lugar de una forma simultánea y demasiado breve para poder pararse y ser drenados con claridad. Creo que la mayor parte del tiempo permanecemos en ese mundo proyectado que has llamado iceberg de la culpa, donde nuestra proyección es ocultada entre las proyecciones e irrealidades que nos rodean. Es como si miles de culpables se enzarzaran en un baile incansable del que difícilmente podemos salir.

Joaquina: La venganza, la lucha por el poder y un sinfín de cosas no concretas a priori, alojan en nuestros cuerpos el sello de caducidad y de muerte. En la proyección nace la enfermedad, que es el resultado de la venganza producida a los que nos rodean, los que hemos señalado como culpables y repetidores de las experiencias vividas en nuestra infancia que no han sido superadas por el perdón y la aceptación del Yo Soy.

Jon: Resumiendo de nuevo para que me queden cristalinos los conceptos. La culpa inconsciente nos habla de un Yo Soy para sumergirnos en el mundo causal y de responsabilidad con nosotros mismos. Ese mundo de responsabilidad que hoy debemos asumir sin más dilación: Yo Soy, Yo Siento y Yo me Proyecto en Mí mismo y desde ahí, crezco. La culpa consciente nace de esa necesidad de culpabilizar, en la interacción de nuestros sentimientos, a nuestros padres. Cuando nuestro Yo Soy entra en conflicto con otro que decimos nos enseñó, aparece el “yo siento que tú no me dejas ser, que tú me marcas y me indicas lo que no está dentro de mí”. Y el iceberg de la culpa nace de esa necesidad de proyección, de aceptación, de engaño, donde queremos dirigir todo nuestro potencial para obtener algo tangible y que nos dé poder. 

Joaquina: Un potencial que se encuentra en los que por ser desconocidos nos parecen válidos para camuflar una realidad nuestra. Esta extensión tiene como resultado un no Amor porque en el Yo siento no se produjo el perdón. He dividido estos tres niveles en su comportamiento a través de seis aspectos, que son: Cuerpo Físico, Sociedad, Casa, Trabajo, Sexo y Dinero.

Jon: ¿Para qué?

Joaquina: Tenemos que mirar cuál de ellos está teniendo primacía en nosotros ante la vida, ver qué tenemos que hacer con ello y cómo lo vamos a desarrollar. Para ello hay que hacerse una serie de preguntas: ¿Qué es lo que rige tu vida a la hora de relacionarte con los demás y a la hora de hacerlo contigo mismo? ¿Que es a lo que le doy valor? ¿Por qué dejo de funcionar en todas las demás cosas por ella? Ten en cuenta que todos estamos en todos los sitios y todos pasamos por las mismas cosas.  El trabajo personal y el avance en él es el que nos va definiendo lo que hemos dejado y lo que nos queda por lograr. 

Jon: Entonces, ¿todos tenemos que superarlo todo?

Joaquina: Sí, no importa cuándo, lo importante es que lo acabares superando y venciendo hasta llegar a tu meta. Los tres niveles de conciencia viven dentro de nosotros, solamente que decidimos experimentar uno con mucha mas fuerza para hacer nuestro trabajo. El nivel de nosotros mismos le llamaríamos Razón, el nivel de nuestros padres le llamaríamos Sentimientos, y el nivel de nuestra pareja sería la materia, mundo físico proyectado.  Hemos acabado y llegado a la meta cuando vemos el mundo que nos rodea en el Yo soy, que es el Amor, después de haber vencido el Yo siento a través del perdón.

Jon: Empezando de abajo hacia arriba, y dado que has mencionado una clasificación en 6 niveles, ¿Cómo podría trabajar el iceberg de la culpa?

Joaquina: Buscando el desapego en todas las cosas materiales.

  • Cuerpo físico: Liberándote de cualquier sensación de dolor y dependencia alimentaria, para respetar el cuerpo y sus manifestaciones mecánico / físico / químicas.
  • Sociedad: Aceptar el crecimiento en una Unidad donde todos forman parte de una meta común respetando las obligaciones y sabiendo disfrutar de los derechos.
  • Trabajo: Amar todo lo que se está haciendo en el momento desde el respeto y aprendizaje para poder elegir aquel que nos llene. Tenemos que conseguir sentirnos plenos, felices y creativos en él.
  • Casa: Lugar de paz donde el mundo afectivo se expande para salir al exterior llenos de alegría y deseos de participar.
  • Dinero: Respetar su poder energético, dejando de menospreciarlo o supervalorarlo y aprendiendo su manejo. Debemos gastar, ahorrar y siempre intentar moverlo. Es decir, debemos dejarle fluir en el presente teniendo en cuenta el futuro
  • Sexo: Buscar la integridad personal y vivir dentro de ella.

Jon: Y me imagino que siempre deben coincidir el pensamiento (mente) con la palabra (emoción) y con la acción (cuerpo)

Joaquina: La culpa consciente (valoración personal) es la dificultad que tenemos para relacionarnos con los demás. La percibimos desde nuestros padres y la proyectamos en nuestras parejas posteriores. Para trabajarla debemos eliminar los complejos (superioridad e inferioridad). Hacer un reconocimiento de la vivencia presente evitando los mensajes del pasado. Solo podemos nutrir nuestras relaciones cuando somos capaces de mirar nuestra vivencia con nuestros padres de una forma clara y transparente. Para ello, es necesario vaciarse de contenido de este rencor primario para enfrentarse a la dificultad que el ego aporta a los encuentros. Esto nos llevará a la aceptación de la pareja y las responsabilidades que aporta. Por último, aceptación del crecimiento personal, apertura a la comunicación y compartir

Jon: Y nos queda la culpa inconsciente, nuestro trabajo personal.

Joaquina: Aquello que tenemos que vencer para poder darnos libre y auténticamente a la Unidad. La observación de nuestra infancia, aquellas cosas que más nos afectaban y que transformadas en conscientes nos darán una pauta de cuál y cómo es esta culpa. Se vence desde la tolerancia máxima en la aceptación del Sí mismo.

155 Revisión de lo aprendido

La noche pasada tuve un sueño revelador. Entre las luces y sombras que caprichosamente se mezclaban en el, aparecieron cuatro preguntas que voy a compartir con una doble utilidad. Si conociste en persona a Joaquina, te invito a que te hagas las mismas preguntas y te des tus propias respuestas. Si no la llegaste a conocer, piensa en algún maestro que hayas tenido en tu vida y en los aprendizajes que con él o ella hiciste. Para seguir con el espíritu del blog, formularé las preguntas en forma de diálogo, e insisto en que busques tus propias repuestas.

Joaquina: ¿Qué aprendiste en los años que estuviste a mi lado? Y no me refiero a conceptos o teorías, sino a qué aprendiste sobre ti en todos esos años.

Jon: Lo más importante de todo lo que aprendí ha sido amar la vida. Pasar de ser alguien indolente y desmotivado a alguien que goza y disfruta de la vida. También me enseñaste a amar a las personas. A ver con otros ojos al ser humano que tienes en frente, a comprenderle y amarle tal como es. Me enseñaste coherencia, integridad y aceptación. Sobre todo, a través de tus actos donde, hasta la misma muerte, fueron consecuentes tus pensamientos, sentimientos y acciones. Me enseñaste la entrega y el estar al servicio las 24 horas del día. También aprendí de ti a encontrar el propósito de mi vida y la cualidad que me lleva a ponerlo en acción.

Joaquina: ¿Qué permanece de todo eso?

Jon: Lo que permanece con más fuerza es el amor a las personas. Mirar al prójimo a los ojos y entender en cierta medida el ser que lleva dentro, su lucha interna, sus dudas, sus deseos… Todavía esa persona no es mi hermano, pero sí un amigo cercano que va a ser un compañero de viaje durante unos minutos, o durante toda la vida. También permanecen la causalidad de la vida y el entenderla como el lugar de aprendizaje donde todo tiene sentido, y todo me ocurre para aumentar mi comprensión sobre mi mismo y el sentido de mi vida.

Joaquina: ¿Qué ha vuelto a ser como era antes de conocerme?

Jon: Hay dos cosas que no aprendí, ya que se han desvanecido y solo las mantengo a base de la voluntad: La primera es la alimentación. Además, recuerdo que hace unos años lo proveíste: “Si algún día no estoy volverás a comer como antes. Quizá no vuelvas a comer carne ni pollo, pero comerás mal” Así ha sido, la alimentación no cuajó en mi con el suficiente calado, y los dulces, bollos y bebidas embotelladas vuelven a estar presentes en mi vida. Sigo vegetariano y sin probar el alcohol, pero hay mucho más desorden en la alimentación. La otra cosa son los tacos y las imprecaciones. Desaparecieron de mi habla cuando estuve con ella, y ahora campan por mi léxico de una forma, si no habitual, si con la suficiente presencia como para ser incómodo.

Joaquina: ¿Qué has aprendido nuevo desde que ya no estoy?

Jon: He aprendido muchas cosas que tú me hacías tremendamente fáciles y ahora tengo que enfrentarme yo a ellas. Casi todas tienen relación con el mundo profesional. ¡Qué fácil y cómodo es ser segundo! Cuando eras tú quien capitaneaba el barco todo era más fluido y fácil. Ahora soy yo el que capitanea y el que debe encontrar la motivación, los recursos y los seguidores, una tarea que tú hacías increíblemente fácil. He aprendido a tomar decisiones que antes recaían sobre ti. Sobre todo, he aprendido a admirarte y a dar profundidad a nuestra relación.

154 Lo que aprendí de mi padre

Con un caminar tranquilo y la mirada puesta en la mar, paseamos de vuelta al coche tras comer unas parrochas en Cudillero.

Jon: He asistido a muchos de tus cursos y siempre me impresionan tus conocimientos y los muchos libros y maestros que has tenido. Caminando ahora por tu tierra me viene la siguiente pregunta a la cabeza: ¿Qué aprendiste de tu padre?

Joaquina: Un día caminando por Gijón, mi lugar de nacimiento, sabiendo, que mi relación hacía aguas y estaba a punto de naufragar, me habló de su pensamiento sobre las cosas entre hombres y mujeres, las diferentes actitudes, la superficialidad con la que vamos de unos a otros sin medir la repercusión sobre los pequeños, que como el decía no habían pedido venir al mundo y eran nuestra única y máxima responsabilidad. Decía: “Todos los seres somos iguales, llenos de defectos y virtudes. Parece que lo nuevo es diferente, más pasional, interesante, carismático. Sin embargo, pasados los primeros días, aquello que dificultaba tu anterior relación vuelve a repetirse inexorablemente. Por que, no olvides esto”

Su voz se espesó y un grado de emoción extraña le inundó

La persona con la que estás es como cuando la conociste.  Han sido tus expectativas, tu deseo de cambiar al otro, el que hace que la relación no funcione. Lo que amaste al principio permanece, y lo que tú tenías como defectos también. Enfréntate a cambios profundos sobre ti misma, porque vayas donde vayas y estés con quien estés tus defectos te acompañarán y no te permitirán ser feliz” 

El momento se había hecho muy denso. El aire alrededor casi no se sentía y yo en mi pequeño corazón notaba las pulsaciones temiendo que él las oyera. Siguió. Igual de conciso, explícito e intenso:

Tu madre es como cuando la conocí. No es que ahora presente diferencias notables que puedan haberme desencantado. Las cosas que ahora me molestan de ella son las mismas de siempre, sin embargo, yo podría caer en la tentación de culparla a ella en lugar de vencerme a mi mismo. Si yo erradico mis actitudes erróneas de la relación en vez de esperar que ella realice el trabajo, nuestra relación volvería a ser tan apasionante como fue. Yo sé eso. ¿Qué me podría aportar otra mujer que ella no me dé? Posiblemente un cuerpo nuevo. Vivir durante unos días una pasión física desbordada. Pero, la vida, lo creas o no, no es eso. La vida es lo cotidiano, pasear al lado del mar, comer, defecar, sufrir, notar carencias, reír, soñar. Ver que tus hijos se hacen mayores y no son como esperabas. La vida es sufrimiento y alegría, todo junto. Y lo uno y lo otro, se acompañan de lo que tú cambies y crezcas para ti misma”

Respiré y noté que él también lo hacía. Resultó como una sentencia que aún escucho en los días de noches oscuras. Busco cambiar lo que me hace sufrir, lo doliente de mi personalidad entendiendo que los demás son siempre como el primer día que les vi. Posiblemente mejores, nunca peores. Sin embargo, siendo su mensaje profundo y con un contenido esplendoroso. Fue un monólogo y eso indicaba que no había espacio para el otro, que no había la posibilidad de redefinir partes que tenían mucho sentido.

153 Las emociones, el cerebro y las proyecciones

Jon: ¿Dónde se ubica y cuando empieza a desarrollarse el mundo emocional en los niños?

Joaquina: Es en el cerebro límbico donde se ubican los sentimientos resultantes de la convivencia con sus padres en los cuales va a disculpar sus fallas emocionales. En la mente masculina es una emoción más concreta y extrovertida, siendo una emoción más sensible en la mente femenina. En esta etapa los niños entran en el mundo del padre, del poder, necesitándole dentro de ellos para creer en sí mismos y en su capacidad. En la casa debe haber respeto por el espacio y la actividad de cada individuo. Cada persona tiene su espacio, por lo tanto, los niños no entran en el cuarto de los padres, ni en el baño con ellos. Los dormitorios son el espacio más íntimo de la casa, el espacio del mundo límbico.

Jon: ¿Qué hacemos cuando llegamos a casa?

Joaquina: Es el niño el que se acerca al padre cuando éste llega a casa. Tiene que aprender que el amor para su vivencia no necesita de estar permanentemente juntos y agarrados. Debe aprender a respetar el espacio y tiempo de los demás y que no se le ama sólo cuando se le toca físicamente.

Jon: Esto ocurre entre los 4 y los 6 años ¿no?

Joaquina: De cuatro a cinco años el niño observa el mundo emocional de la madre y deja en evidencia lo que ella no ha superado y él necesita aprender. Observa el mundo de los apegos de su madre y las limitaciones que ellos representan. De cinco a seis años el niño observa el mundo emocional del PADRE y deja en evidencia lo que éste no ha superado y él necesita aprender. Observa el mundo de los apegos de su padre y las limitaciones que ellos representan.

Jon: ¿Cuál es el contenido de lo que tiene que aprender en cada etapa? O, mejor dicho, ¿cuál es la materia de enseñanza / aprendizaje de esta etapa?

Joaquina: El niño tiene que aprender sobre su mundo emocional más próximo y en relación con elementos conocidos, como son su padre y su madre. Es el tiempo de aprender a amar sin apegos y sin limitaciones de su propia personalidad emocional. De cuatro a cinco años aprende todo lo que corresponde al mundo afectivo emocional ligado a la vivencia familiar más cercana y más íntima. De cinco a seis años aprende todo lo que corresponde al mundo afectivo emocional menos próximo en relación con los familiares y círculos más cercanos.

Jon: Además de las interacciones con sus padres y familiares, el niño va al colegio ¿Cuáles son ahí los aprendizajes?

Joaquina: Aunque los llevemos antes al colegio, la etapa escolar empieza cuando el cerebro límbico conecta con el neocortex. Esto ocurre de 6 a 8 años. De seis a siete años el niño observa el mundo de aceptación de la incorporación de conocimientos de la madre y deja en evidencia lo que ella no ha superado y él necesita aprender. Observa el apego a las ideas. De siete a ocho años el niño observa el mundo de aceptación de la incorporación de conocimientos del padre y deja en evidencia lo que éste no ha superado y él necesita aprender. Observa el apego a las ideas. Antes de que me preguntes te cuento lo que tienen que aprender en esta etapa. De seis a siete años está la incorporación de datos artísticos y de expresión a través de su capacidad de recepción y sensibilidad. De siete a ocho años:  Incorporación de datos, números, tiempos y relación de lo cuantitativo, sabiendo expresarse secuencialmente.

Jon: Nos queda por revisar el último tramo. La etapa mental. El uso del cerebro neocortex de 8 a 12 años.

Joaquina: Esta etapa es el mundo del pensamiento, de la idea. El niño respeta profundamente al padre y a la madre, aunque no acepta la figura de una madre dogmática que avasalle y no deje hablar al padre o al niño, les deje en evidencia y sea mandona. La sentencia dogmática de la madre anula el poder, al padre, y por lo tanto anula su capacidad de creer en sí mismo. Postura que aceptará y entenderá en el padre, pero no en la madre. Así, cuando la madre presenta la ley, lo hace amorosamente, con delicadeza, expresando su pensamiento con ganas de vivirlo, deseo y alegría. Es una etapa importante para dejar a los niños que crezcan en lo que ven, preguntándoles por lo que piensan, lo que ven, pero sin reconducir. Si nos fijamos en su tono de voz, el niño nos dará la pauta de cómo se siente.

Jon: Y desglosándolo por etapas…

Joaquina: De 8 a 9 años el niño aprende a escuchar otros puntos de vista y observa la capacidad de su madre para absorber estos conocimientos sumándolos a los que ya tenía en la etapa de supervivencia y emocional. Desde ahí elabora la síntesis personal. De 9 a 10 años el niño aprende a escuchar otros puntos de vista y observa la capacidad de su padre para absorber estos conocimientos sumándolos a los que ya tenía en la etapa de supervivencia y emocional. Desde ahí elabora la síntesis personal. De 10 a 11 años el niño observa cómo se acerca al exterior más próximo su madre y cómo se extiende y comunica lo que sabe. Desde este análisis decide cómo expresarse él en el ámbito social. De 11 a 12 años el niño observa cómo se acerca al exterior más próximo su padre y como se extiende y comunica lo que sabe. Desde este análisis decide cómo expresarse él en el ámbito social.

Jon: Como no podría ser de otra manera, llega la pregunta: Cuál es la materia de enseñanza/aprendizaje en esta etapa.

Joaquina: De ocho a nueve años le toca aprender desde los conocimientos que ya tiene desde la relación con su madre e ir incorporando otros, abriéndose a la escucha y la obediencia.De nueve a diez años es cuando debe aprender desde los conocimientos que ya tiene desde la relación con su padre e ir incorporando otros, abriéndose a la escucha y a la obediencia.De diez a once años crece la capacidad de enseñar al mundo exterior próximo lo que ha aprendido de su madre. Tiene que respetar el interés ajeno. Comunicación.De once a doce años la capacidad de enseñar al mundo exterior próximo lo que ha aprendido de su padre. Tiene que respetar el interés ajeno. Comunicación.

Jon: Y así queda completo el primer ciclo de 0 a 12 años, un mundo bastante familiar. ¿Qué ocurre de ahí en adelante cuando sale al “mundo exterior”

Joaquina: De 12 a 13 años es la etapa de supervivencia en la sociedad. De 13 a 14 años quiere probar su capacidad de participar de lo que ve y dar sus primeros pasos por sí mismo. Es un tiempo donde nada ni nadie existen, solo su propia experiencia.

De 14 a 15 años el niño intenta destruir todo lo que aprendió de su madre en el plano de la supervivencia. Lo que aprendió lo siente como un enemigo que le impide relacionarse bien en sociedad.

De 15 a 16 años el niño intenta destruir todo lo que aprendió de su padre en el plano de la supervivencia. Lo que aprendió lo siente como un enemigo que le impide relacionarse bien en sociedad.

De 16 a 18 años: Investiga en los sentimientos más femeninos, queriendo transcender de los sentimientos que aprendió en relación con su madre (de 16 a 17 años) y su padre (de 17 a 18 años), e intenta experimentar cosas nuevas imitando a sus ídolos o queriendo liderar a todos los demás, siempre desde unos aspectos forzados y no personales.

De 18 a 20 años: Su desarrollo de pensamiento conceptual pasa por la trampa ideológica de tirar abajo ideales sociales y morales de la parte masculina de sus padres.

De 20 a 22 años: El aprendizaje en el que se aglutinan de 0 a 20 años para crear una socialización que, permaneciendo personal, es en la etapa que más se parece simbólicamente a la vivida en familia.

De 22 a 24 años: El individuo se cree realizado y empieza a hacer sólidos sus cimientos que, sin darse cuenta, son bastante parecidos a uno de sus progenitores.

Jon: Y en este maravilloso paso por la adolescencia, ¿cuál es la actitud de los padres?

Joaquina: Los padres deben hacer un equipo, si es posible, y en todo caso ser observadores de los avisos que el joven da. Y siempre son los mismos que alguno de los progenitores dio en su tiempo. Solo la honestidad de los padres podrá corregir esta situación.

Notas a pie de página: Hasta aquí la conversación sobre la evolución de un niño hasta un joven. Como muchos de los lectores de este blog han sobrepasado la edad de 24 años, voy a escribir las proyecciones. Es decir, los aprendizajes que se deberían haber hecho en edades sucesivas para que podamos ver si estamos aprendiendo lo que necesitamos en la edad que tenemos.

  • De 24 a 36 años: Etapa de supervivencia externa. Las posibles crisis de supervivencia llegan al comprar una casa, si se gana o no suficiente dinero, etc. Si en este periodo se rompe la pareja, eso quiere decir que estuvo basada en valores físicos, sobre todo en el sexo o en el dinero.

24 a 28 = Supervivencia

28 a 32 = Emociones

32 a 36 = Intelectual. Idea

  • De 36 a 48 años: Es la proyección del mundo de los sentimientos, de saber lo que se quiere y cómo se quiere. Si se rompe la pareja, el problema está en la casa o en el trabajo.

36 a 40 = Supervivencia

40 a 44 = Emociones

44 a 48 = Pensamiento. Idea

  • De 48 a 60 años: Aquí está el aprendizaje y síntesis de lo vivido, depurándolo, positivándolo y viviéndolo totalmente. Si hay una ruptura de pareja es por los pensamientos e ideales.

48 a 52 = Supervivencia

52 a 56 = Emociones

56 a 60 = Pensamiento. Idea

  • De 60 años en adelante es el encuentro del mundo con el espíritu.

152 La supervivencia II

Seguimos a vueltas con los “niños” comprendiéndonos y comprendiéndoles.

Jon: Este cerebro reptil del que me hablas, ¿lo podrías desglosar por edades del niño?

Joaquina: De 0 a 2 años. Mundo personal y aislado. La meta es sobrevivir físicamente.Auto observación dentro del medio físico. Fabricación de la primera sombra en busca de la aceptación y por miedo a realizar el tipo de acto que le ha parecido rechazable de uno de sus padres. En esta etapa el niño no ve absolutamente a nadie que no sea él. Se recrea en sí mismo y en su egolatría, interviniendo los padres como dadores. Incluso se puede desmenuzar todavía más.

De 0 a 3 meses: Serenidad en lo natural. En este tiempo el niño está en el máximo nivel de conciencia con el mínimo nivel de autonomía física, por ello hay que rodearlo de silencio respetando al máximo su espacio privado. El encuentro con la comida será en la soledad con su madre. Para ella el momento de alimentarlo será relajado, en concentración absoluta, sin hablarle, respetando lo que hace sin preocuparse de si come o no, o de si es mucha o poca cantidad. La comida es el principio de vida, que debe fluir con tranquilidad y serenidad. Si la madre está adaptada a la maternidad, la subida de leche se adecua a las necesidades del niño. La leche de biberón tarda 3 horas en ser digerida. El niño eructa después de comer y al cabo de una hora, hora y media. Se les ayuda a eructar con un masajito suave y ascendente en la espalda, no con golpecitos.

  • Todo lo que el niño hace es normal y se debe vivir con serenidad.
  • La mente femenina (padre o madre) se concentra en la tarea que efectúa en cada momento.
  • La hora del baño es serena y sin fiestas.
  • No se tienen conversaciones delante de él que no sean amorosas, positivas y llenas de energía positiva.
  • No se le crean códigos de calor / frío
  • Cuando llora nos informa de que algo le pasa, algo no encaja. Si en ese momento le paramos, cogemos o acunamos, siente y aprende que lo importante no es la causa de su llanto, sino que se calle. Se siente engañado y que la vida le va a engañar. Tenemos que aprender a entender el código del llanto solucionando el problema concreto, no paliarlo o distraerlo con otra cosa pues le cerraría la capacidad de informar de lo que sucede.
  • Cuando el niño chupa algo mucho es que está incómodo estomacalmente.

De 3 a 6 meses: Cuidamos sus sensaciones. El niño tiene sensaciones más fuertes y puede estar en ambientes un poco más densos. Sólo vive sensaciones físicas, ve formas, le gustan los colores fuertes, ve el movimiento de las personas, escucha ruidos siendo la música muy positiva. Quiere tocar y acepta pocas personas cerca. El niño se lleva muy bien con la mente femenina de ambos padres, así como con sus hermanos y otros niños.

  • No se le pondrá de pie.
  • No se le provocarán sensaciones de vértigo alzándolos etc.
  • No se efectúan apreciaciones de sexo cerca de él.

De 6 a 9 meses:  Se les enseña a gatear poniéndonos a su lado e imitando los gestos del gateo muy despacio, como a cámara lenta. Cuando él haga un movimiento similar, se inicia el siguiente. En esta etapa su capacidad de repetir es tremenda.

De 9 a 12 meses: Este es el verdadero tiempo del gateo (8 a 12 meses). Antes de este tiempo no se le puede forzar a incorporarse, ni se le sube ni se le pone a andar. Es cuando más hay que desarrollar un entorno seguro pues está desarrollando su cerebro reptil. Es el niño el que elige cuando se levanta, se sienta o gatea. No se le debe obligar a andar y nunca se piensa que se va a hacer daño al caerse.

  • Conviene reducir en lo posible los muebles de la casa para que tenga mucho espacio para caminar.
  • No es aconsejable que conviva con animales. Solamente podrá tener animales cuando tenga edad suficiente para ser totalmente responsable de ellos.

De 1 a 2 años: Va creciendo en el reptil y es muy conveniente no estimular su sexualidad para que no integre en su mente que es de un sexo u otro debido a sus genitales. Se debe evitar ese despertar prematuro a la sexualidad no achuchándoles demasiado para no abrirles a la masturbación. Si esto ocurre no hay que incidir sobre ello, se les deja con naturalidad. La vida sexual de sus padres debe quedar completamente fuera de su alcance y sus relaciones deben ser delicadas para que no se vea la relación física. En esta época empiezan con la dentadura que es la capacidad de masticar su vida. Conviene llevar un diario exhaustivo de sus dientes ya que cada diente es una parte del cuerpo.

  • Nunca darle golosinas ni caprichos pues el niño no entenderá que se le premie con algo que es nocivo para él.
  • Las conversaciones en su entorno son constructivas y creativas en relación con la vida. Nunca se hablará de enfermedades ni dolores pues todo en su vida debe ser aceptado como natural.

De 2 a 3 años: Observa la capacidad de sobrevivir de su MADRE y deja en evidencia lo que ella no ha superado y él necesita aprender. Busca la protección para no evolucionar hacia la autodeterminación. Desarrolla la parte límbica del cerebro reptil y es cuando incorpora los sentimientos: cuando siente que se tiene que defender. Por ello tenemos que procurar que el sentimiento no le invada, en esta época se localiza el origen del miedo y la cobardía. Tiene que aprender que la emoción del cerebro reptil es la valentía, que puede manejar todas las sensaciones sin miedo a la vida ni a la muerte. Un miedo equivocado provoca después fobias al coche, avión, ascensor… Como interioriza la forma de moverse y actuar de la madre, cuando ésta es muy protectora es más perjudicial que si lo es el padre. Por ejemplo, en la relación con la comida, cómo se la dan, que problemática origina, y si la madre es asustadiza con la comida, pensará siempre que tiene dificultades para vivir. Con la comida entra en el mundo de los deseos y se sientan las bases para una futura anorexia o bulimia. Debemos tener en cuenta que ve el lado femenino del padre y de la madre.

  • Incorpora la fuerza de voluntad de la madre para las cosas.
  • Aprende los elementos más básicos: ropa, comida, higiene…
  • Siente que la ropa es necesaria y empieza a escuchar lo que dicen de ella. Debe saber que la ropa es práctica, pero instrumentar que sea agradable y adecuada para la luz, temperatura o actividad del día y siente bien.
  • La madre debe acariciar dándole seguridad y no quejándose de las cosas naturales de la vida.
  • Debe oír cantara su madre. El canto va unido a la capacidad de comunicar, y lo más difícil para él es comunicar emociones. El canto le enseña a ser libre y resuelve su vida en casa.
  • No debemos hacer elogios sobre temas no prácticos.

De 3 a 4 años: Observa la capacidad de sobrevivir de su PADRE y deja en evidencia lo que el no ha superado y necesita aprender. Busca la independencia sin afianzarse en su realidad. Es la etapa de suficiencia no real y quiere ser reconocido en el mundo físico. Aquí se fabrica la segunda sombra con el fin de no ser descubierto y rechazando el acto que piensa que es detestable de su otro padre.

  • Desarrolla la parte neocortex del cerebro reptil
  • Se instaura la practicidad. Es importante que el padre sea y haga cosas prácticas. Si el padre viaja notará la necesidad de viajar para sobrevivir.
  • Un padre seguro de sí mismo es un niño seguro toda la vida, tiene todo lo que necesita y es adecuado para vivir.
  • El padre tiene que mirar su relación con el dinero, sus miedos y cómo lo vive.
  • Es un período de adecuación a la escucha por lo que no se le deben resolver las preguntas sin dejarle pensar. Hay que dejar que resuelva él, que pida y no señale sin hablar, sin darle las cosas que él pueda coger pues tiene que aprender a resolver las situaciones.
  • Se le empieza a enseñar a cocinar. Debe hacer la parte que él puede y hasta que no la hace no hay merienda. Se debe tener paciencia y esperar que lo haga.
  • Sobre todo, el padre no se puede quejar del trabajo.
  • Los cuentos los debe leer el padre, pues la intelectualidad está en él, y se deben leer y no contar ni escenificar (esto lo hace la madre). Tiene que leer con corrección marcando la acentuación de una forma ordenada, para que aprenda que en la vida tiene que haber unas pautas y una estructura. Resuelve la vida en el trabajo.
  • No descalificar su capacidad para hacer.
  • La entrada en casa del padre debe ser con tono firme y amoroso y los niños irán a saludarle y contarle lo que han hecho para sobrevivir. La entrada de la madre es más alegre y se comparten sentimientos.
  • La ansiedad con los estudios o con la comida es señal de que algo no está funcionando.

Jon: Impresionante, gracias. Has mencionado que a veces el maestro es el padre y a veces la madre…

Joaquina: Sí. De 2 a 3 años el padre y de 3 a 4 la madre

Jon: ¿Qué específicamente les tienen que enseñar?

Joaquina: El niño tiene que aprender supervivencia.De dos a tres años: Aprende a moverse en los medios más conocidos como son la casa, la familia, la alimentación, voces, formas y usos cercanos. También tiene que aprender a amar sus valores de forma que no esconda detrás de la sombra lo que cree que no le permite ser aceptado. Es muy importante no suprimir su expresión de la necesidad de aprender.De tres a cuatro años: Aprender a sobrevivir en el mundo cercano y acompañado, donde incorpora lugares, voces, comidas y personas más lejanas. También tiene que aprender a amar sus valores de forma que no esconda detrás de la sombra lo que cree que no le permite ser aceptado. Es muy importante no suprimir su expresión de la necesidad de aprender.