Acerca de Jon Elejabeitia

CEO & Founder NEXTYOU, Arquitecto

149 El liderazgo inconsciente (conclusión)

Joaquina: Hay un dragón limitador que nos está parando totalmente, que nos frena la escucha maravillosa de lo demás.

Jon: ¿Cómo funciona?

Joaquina: Vamos desarrollándonos como personas y a nuestro alrededor hay unas situaciones que nos parecen gratificantes y otras que nos parecen menos buenas. Las primeras las ponemos allí. No quiere decir que las hagamos, quiere decir que las vemos como muy buenas. Y las que vemos muy malas, la vamos pasando al inconsciente como cosas que no querríamos. Con diez cosas que encontremos en el baúl muy malas ya hemos conseguido desvanecer casi un 80% del inconsciente. Son diez cosas que hayamos dicho: “esta no la quiero hacer bajo ningún concepto” y que además hayamos visto que no las hemos hecho, van pasando a un lugar que se llama reserva inconsciente. Y cada vez que metemos una cosa en la reserva inconsciente hay una cosa que tendríamos que hacer y dejamos de hacer. Y la vamos pasando también al inconsciente.

Jon: ¿Por qué es tan difícil de acceder al inconsciente?

Joaquina: El entramado del inconsciente complejo es un laberinto para que no accedas a él, para que no te encuentres con un proceso donde, en algún momento, puedes verlo. Y lo que haces es proyectar en las personas que tienes fuera esas realidades que tú no te permites ver en ti. Empiezas a ser extremista con la gente que miente, extremista con la gente que roba, extremista con la gente que no se integra… empiezas a ser tremendamente díscolo y negativo con la gente que te muestra aquello que tienes guardado.

Jon: Es decir, vamos proyectando fuera mas tensión cuando lo vemos.

Joaquina: Sí, y empezamos a no poder verlo en películas, no poder verlo en gente… empezamos a aislarnos de grupos: “es que este grupo hace no se qué” Todo lo que está abajo se proyecta arriba en: “no puedo” No puedo con esto, no puedo con aquello… Cuantos mas hay de “no puedo” ahí arriba, mas “no puedo” bajan. El día que hay una oferta de una boda, o de un trabajo, aparece idílicamente un “si puedo” y emerge lo que está abajo de tal forma que empezamos un camino de “puedo con esto” “yo valgo para esto” “voy aprender esto”… y vamos pillándonos poco a poco, y sin darnos cuenta volvemos a caer en “no puedo” Parecía que habías avanzado mucho y vuelves al “no puedo” Habías conseguido hablar y vuelves al “no puedo”

Jon: Además, las personas nos dicen que no trabajamos, no hicimos, no nos comprometimos, que fuimos muy sumisos, que no te puede funcionar, que protestamos mucho…  las personas nos mandan mensajes de mil maneras.

Joaquina: El líder interior va poniendo pequeñas bombas negativas hasta que queda la oportunidad de que tu dragón se venza, y es cuando no te queda mas que poner la voluntad. Ya as cogido una enfermedad, tienes que comer bien. O has perdido todo y tienes que empezar a organizar el dinero. O has perdido a la pareja y tienes que aprender lo que quieras. Y a partir de ahí te das cuenta de que necesitas de los demás, y tienes que pensar como relacionarte porque has estado mucho tiempo solo.

Jon: Y así te vas acorralando.

Joaquina: Hasta que te lleva al momento en que decides si tu dragón lo quieres vencer o no. Si lo quieres vencer es que has entendido tu compromiso de vida y para que eres útil para los demás. Si no es así comenzarás a volver otra vez al punto de inicio. Esta es toda nuestra vida, para adelante y para atrás, hasta que coges el testigo y ya no das ni un paso para atrás.

Jon: ¿Tú estás ahí?

Joaquina: Desde hace 15 años no sé dar un paso para atrás. Me quedo me quedo mucho tiempo quieta, pero no doy ni un paso para atrás. Ahora estás en una tesitura que, o vences al dragón, o te vence él a ti.

Jon: Hemos visto muchas películas en Cineforum sobre esta lucha: Matrix, Indiana Jones, El último Samurai, o Gladiator que no quiso liderar liberando a Roma, y al final tuvo que pasarle de todo para llegar a ese punto.

Joaquina: Los lideres van creciendo de unas circunstancias mas físicas a circunstancias superiores. Vas viendo continuamente cual es el proceso, cual es el cambio y hasta donde tienes que llegar. Si escribes un diario vas a comprobar que ya has vivido dos o tres golpes fuertes, y que notas que emergías y que volvías a parar. Cuando tomes la decisión ya no pararás nunca. También es cierto que estar al servicio es ser líder, pero a mi me gustaría estar al servicio de uno mismo primero, y luego de los demás. Y sentir que somos todos lo mismo. Esa sería la clave de este tipo de liderazgo.

Jon: Entonces solo hay una puerta indicada, y el corazón te lleva siempre a esa puerta. Como en la película de Indiana Jones.

Joaquina: Cuando Indi está a punto de perder la fe en todo, de pronto ve que hay una distancia enorme y que en el otro lado supone que va a estar la solución a la muerte de su padre. Pero delante hay es un vacío inmenso. Entonces piensa en la fe. Si estás en esa misma situación, ante un vacío infinito que no te permite llegar al otro lado, pero solamente puedes salvar lo que mas amas en tu vida, que para mi es mi padre, esa parte de mi que quiere que no se muera. No quiero que desaparezca de mi vida de pronto, y la única posibilidad que tengo es la de lanzar el pie y tener claro que ahí va a haber algo que me sostenga. Cuando te das cuenta de que hay algo que te soporta y cruzas y llegas al Cáliz, y llegas a ver todo lo que tienes que elegir, y solo puedes elegir aquello que es sencillo y que realmente tiene el contexto de quien eres. Si estas hablando del hijo de un carpintero no puedes encontrar ni oro ni joyas tiene que ser el cáliz de un carpintero

Jon: ¿Que es agresividad en positivo?

Joaquina: Pasión, entusiasmo, ilusión, etc… todo eso es lo que estás perdiendo y tarde o temprano te aducirá a través de otras pasiones que te llevarán a estar agresivo contra ti o contra los demás y a perder si no lo cuidas tu cabeza, porque no lo puedas soportar.

Jon: ¿Cuál es la puerta?

Joaquina: La de: voy a expresar mi agresividad y mi fuerza siempre en los lugares donde no tengo nada que perder. Porque lo que te a hecho perder tu liderazgo es haber visto dentro de unas paredes lo que tu no quieres hacer fuera de las paredes. Es decir, mirar dentro que es mucho mas fácil. ¿Qué pasaría si eres agresivo con esas personas de ahí? ¿Qué pasaría si tienes un ataque de ira? ¿Delante de quién te costaría perder los papeles? ¿Que pasa si sacas el dragón? Desde el inconsciente lo haces. La disculpa que tienes es que se lo merecen.

Jon: ¿Y si no lo sacas, sale solo?

Joaquina: Un día el dragón te pilla aquí o te pilla allá. Lo que estés necesitando te lo va hacer vivir de la manera que sea. Mañana, no sabes por qué, te has ido a un sitio, no saber por qué, llegaste y de pronto, de la manera mas absurda delante de alguien importante para tí armaste un follón que te mueres. Dejaras de venir a los Cursos, te pasaran 25 cosas, estarás pensando que eres lo peor del mundo. 10-15 años tocando basura para después emerger el líder que llevas dentro. Córtales la cabeza a todos y no pasa nada. La diferencia del agresivo y del que tiene miedo a ser agresivo es que nunca tendrás la agresividad que odias. Nunca, si la dejas salir. Si no la dejas salir será peor de la que odias. Esa es la diferencia. Al dragón que le das la libertad se convierte en tu amigo y te cuida. El dragón está a tu disposición, pero si luchas contra él, te destruirá totalmente, porque no lo entiende: “Estoy aquí, te he dado pistas, te estoy enseñando cómo hacer, te digo cómo vencerme, ¿por qué me huyes? no lo entiendo. No me huyas, trabaja contra mí o a favor de mí, pero no huyas” Esa es la cuestión.

148 El liderazgo inconsciente (IV)

Jon: ¿Vamos con el segundo paso?

Joaquina: Cuando empiezo a hacer el camino del autoconocimiento, la primera cosa que tengo que aceptar es que los viajeros que viajan conmigo son diversos, y que no voy a encontrar a todas las personas que les agrade mi movimiento. Voy a encontrarme con que posiblemente odien mi movimiento y si es así, tengo que permanecer en mi movimiento. Por eso es importante aceptar la diversidad, la diversidad de ideas, la diversidad de movimientos… pero sobre todo la diversidad de las infinitas reacciones que voy a encontrar a mi alrededor.

Jon: ¿Por que?

Joaquina: Porque el único medio para lograr nuestros objetivos es caminar con los viajeros que tenemos. Conseguir lo que uno quiere requiere una estrategia, requiere un trabajo, requiere un momento donde los demás pueden no coincidir con mi camino. Y tengo que aceptar el rechazo de los demás, la falta de querencia, la falta de amor. Debo aceptar esa diversidad por encima de todo. El líder nunca necesita enemigos, necesita personas que no coincidan con él. Te tienes que permitir que la gente no coincida contigo, decirle a alguien que no piensas como él y que no pasa nada. Cuando lo hagas, vas a comenzar a extralimitarte, vas a empezar a ser mucho mas agresivo con la gente que te perdona y mucho más sumiso con la gente que no te perdona. Así mataras a tu líder y acabarás encogido, tirado en el suelo, arrodillado ante la gente que no vale la pena habiendo perdido a toda la gente que merece la pena, que es la que te ama, que es la que realmente va a hacer el camino contigo.

Jon: ¿Cuál es entonces el problema?

Joaquina: Que tú no aceptas la diversidad. El camino es que te hagas un plan de acción donde jamás muestres tu agresividad en el terreno donde te lo permiten, jamás. Ejerce tu voluntad para que desde hoy todas las personas que te permiten la agresividad, y tú te la permites con ellos, no la vuelvan a vivir. Eso te va a llevar a que la empieces a sacar. Nunca serás agresivo, nunca, pero tienes que saber qué nivel de agresividad tienes para que realmente no te de miedo. Para poder fijar cómo alcanzar tu destino, la primera cosa que tienes que saber es que hay gente que no te quiere, y es aceptar gente que no te quiere lo mismo que aceptar gente que te quiere. Debes aceptar la diversidad, el amor y el desamor de la gente que te rodea y ahí empieza a poner la voluntad al servicio de no volver a expresar tu agresividad donde nunca será necesaria, que es donde estás haciendo tu camino.  Para cumplir tus deseos tienes que saber quien te ama y quien no te ama, cómo enfrentarte a unos y cómo enfrentarte a otros. No conseguirás ser lideres si no eres auténtico y tu autocrítica te impide serlo.

Jon: Con esto llegamos al tercer paso.

Joaquina: Existencia. No podemos coger trozos de un ser humano y dividirlos: ahora estamos aquí y tu existencia es un Jon que tiene la capacidad de aprender, y la capacidad de ser agresivo. Si no entiendes la capacidad de esas dos existencias y de ese baile perfecto estamos perdidos. Y tú no bailas con la agresividad, la echas fuera del salón de baile, lo cual quiere decir que no entiendes el por qué de tu existencia. Y no eres capaz de comprometerte contigo hasta que no penetre en ti y entiendas el por qué de tu agresividad, no podrás llegar a ningún sitio.

Jon: Es decir, entender por qué he colocado en mi vida este dragón. ¿Qué sabiduría tiene para mi? ¿Qué me esta ensañando?

Joaquina: Y, sobre todo, qué camino te está diciendo que tienes que hacer. Eso es lo que quiere decir el compromiso. Y el propósito de nuestra existencia es vencer el dragón que hemos colocado como el tapón para no ser líderes. Porque el tapón que hemos puesto para no ser lideres es lo que hace que nuestra vida no tenga sentido, que tengas una agresividad que no te trabajas, que la tapes y que la ocultes y que la ejerces donde te aman y no la ejerzas donde no te aman. Es la mayor insensatez que puede tener un ser humano, sin embargo, no te comprometes con tu propósito si no estás comprometido contigo mismo.

Jon: Lo que quiero es entender por qué guardo la agresividad bajo 25 cadenas.

Joaquina: Lo que guardas es aquello que no quieres cambiar, lo defiendes y esta ahí detrás. ¿Para qué lo quieres dentro si tarde o temprano va a salir?

Jon: Creo que es porque no estoy dispuesto a perdonar a alguien que lo ejerció conmigo

Joaquina: En la vida no se puede estar sin perdonar, lo cual quiere decir que tarde o temprano harás lo que te hicieron para poder perdonarle al otro y entenderle, pero no perdonarte a ti mismo. El sentido de nuestra vida es no repetir el dragón que comió a otro antes que a nosotros, porque le vimos, porque le entendimos, porque lo podemos vencer, entonces, el sentido de tu vida donde tú has puesto la fuerza es, “yo no quiero perdonar la agresividad del mundo” y te conviertes en un contra-líder del mundo.

Jon: ¿Pero no sería en todo caso un problema mío y no del mundo?

Joaquina: Para mi el liderazgo es una unión. Es todos juntos. Has venido para limpiar la agresividad en el mundo. Tu liderazgo es entender la agresividad y superarla para ponerte al servicio de la tolerancia, del amor, del cariño, de la delicadeza desde la profundidad del ser.

Jon: Vamos con el cuarto paso, por favor.

Joaquina: Analizar para qué nos es útil el dragón. Para que nos es útil la agresividad. Qué está intentando evitar, en realidad, ese dragón. También para qué nos es útil la parte positiva. Entonces coges el aprender y el dragón y miras para qué te son útiles las dos cosas. Así empieza el líder a funcionar: analizo para qué me son útiles, decido qué hacer con ellos, y me pongo a la acción.

Jon: Pero mi agresividad no es útil para nadie.

Joaquina: Sin embargo, tu aprendizaje para muchos. El cuarto paso es entender la utilidad de ese dragón, que en realidad nos ha impedido llegar donde hemos querido llegar. Y nos lo ha impedido talmente. Le hemos dado tanta consistencia a ese dragón, ese dragón puede ser nuestra pareja, ese dragón pueden ser nuestros hijos, ese dragón puede ser un trabajo, ese dragón puede ser miedo a escribir, miedo al éxito, pero tienes que encontrar su utilidad y encontrársela definitivamente porque sino estás perdido. 

Jon: Llegamos así al quinto paso.

Joaquina: Es entregarse y dar servicio para bien social.

Jon: Entonces, toda la trampa es para no entregarse.

Joaquina:  El líder es aquel que se entrega a todos. Los pasos previos son para no llegar aquí. En realidad, el líder se destruyó el día en el que decidimos que nuestra madre y nuestro padre eran dos personas diferentes. Que uno era bueno y el otro era malo, que a uno se le sacaba a fuera y al otro no se le sacaba, y la parte mas rechazable de uno de los dos se convirtió en nuestro dragón. Puede ser nuestro padre nuestra madre, la sociedad la cultura, nuestra vida, nuestros amigos… puede ser quien sea. Un día dijimos que eso que era un valor negativo no se tenía que trabajar, se tenía que esconder, y nunca lo íbamos a repetir. Desde ahí fuimos construyendo el dragón que mata a nuestro líder, y no importa cómo ha sido, en el colegio, en la  calle… Donde haya sido decidimos que eso no lo podíamos repetir, que no era para nosotros. Si ahora piensas en esa cosa horrible que no quieres ser, entonces verás que la tiene tu padre, tu madre, tu abuelo, tu amigo, o el jefe que tuviste, o el maestro… alguien que te pareció tan espantoso que dijiste que tú no lo ibas a hacer, y en ese momento ya decidiste que ya lo eras. Porque sino no habría sido espantoso.

Jon: Tengo ahora mismo una sensación rara de que estás abriendo la caja de Pandora.

Joaquina: El dragón con todo su traje, el día que lo sacas, lo destruyes. A partir de ahí empieza el camino complicado, lo vas sacando en lugares, pero nunca donde sería horrible que lo vieran. El tema es que llegas a ser igual de cruel que fue la situación. Imagínate que el dragón fue tu abuelo y tu abuela, en esa intimidad, y tú respetas a todo el mundo, pero se lo haces a tu mujer. Ahí es donde tiene sentido. Que mas da que le grites a un señor en la mitad de la calle. Será malo, pero cuando es tremendo es donde se está cultivando el amor. Pero más donde están tus compañeros de viaje. Ahí es donde está. Ahí es donde se culmina, y si las personas hicieran este trabajo, se quedarían alucinados de los cambios en sus hijos. Si la pareja lo mira juntos, y ponen como meta que no se van a compensar, sino que van a trabajar lo que tienen de negativo, los niños, en muy poco tiempo, son otros. El niño, dentro de sí, odia la mezcla de esas dos energías que no soporta: una muy dulce y otra tensa, uno que habla y otro que calla, uno que ríe y otro que está serio, uno que es inteligente y el otro parece torpe, uno que parece que es trabajador y el otro es vago, uno que va deprisa y el otro que va despacio. Entonces, si son dos personalidades muy fuertes, el niño enloquece.  Ves los niños hiperactivos, bipolares… son niños que no soportan la desmezcla que tienen dentro de su espíritu. Hay madres a las que les cuesta trabajo querer a sus hijos principalmente porque no tienen nada suyo, o traen el dragón que creen que tiene su marido. Porque esto se retroalimenta: tu dragón está en lo positivo en el otro lado, y lo bueno del otro está en lo negativo de tu dragón. Permanentemente buscamos la compensación. Cuanto más agresivo soy yo, más dulce es la persona que tengo cerca. Cuanto más me comunico yo, menos lo hace el otro. Cuanto más tierno soy yo, menos es el otro. Eso es lo que hacemos, buscamos al dragón para poder solucionarlo.

147 El liderazgo inconsciente (III)

Joaquina: Parto de la hipótesis de que tenemos un líder interior que le falta dirección, que le falta que le dirijamos, que le hagamos salir, que le hagamos trabajar y sobre todo que nos preguntemos si el liderazgo es una meta o una consecución de cosas.

Jon: Alguien que tiene una estrategia, la analiza y la pone en efecto, y los demás la siguen entonces sí es un líder. Y también es un líder de sí mismo.

Joaquina: Puedes ser líder de ti mismo, pero entonces tienes que hablar de los 2 ó 3 personajes que tienes en este momento discutiendo. Tenemos un grupo de baloncesto que se llama hígado, riñón, corazón y páncreas y pulmón. Esos 5 jugadores hablan de forma diferente. El riñón te dice: “confía que lo puedes hacer”, mientras que el hígado te dice: “paciencia para hacerlo”, el corazón te dice: “ojo hay que tener encuesta a los demás y mira si sabes todo lo que vas a hacer”, mientras que el bazo – páncreas te dice: “antes de actuar analiza y decide” y el pulmón anima: “a por ello”. Pero eso es cuando el líder está activo.

Jon: Y el diálogo cuando está en negativo…

Joaquina: El riñón dice: “tú no puedes ni de lejos”, y te cuenta todos los momentos que no has podido. Y viene el hígado y te dice: “mira ese como lo esta haciendo”, critica todo lo que hay alrededor y además se pone muy impaciente. Llega el corazón y dice: “no tomes conciencia de nadie, haz lo que te de la gana, pasa por encima de todo el mundo, tú eres el que sabe”, para llegar al bazo – páncreas: “esto, como no lo apures, no sale. Esto va fatal”.

Jon: ¿Esta es la conversación interna que tengo con mi equipo de baloncesto?

Joaquina: Pero te voy a contar un poco también el que tienes de futbol, de béisbol, de futbol americano… Dentro tienes una orgía de desenfreno que está continuamente tocando la batería para que no escuches la realidad de lo que puedes hacer. El líder interior que tiene una conversación macabra con nosotros mismos hace un recuento permanente de lo que no hemos conseguido. Creo que, en realidad, estamos siendo permanentemente los criados de nuestra pérdida de control de nuestro miedo.

Jon: ¿Cómo trabajar el liderazgo activo?

Joaquina: Con 5 pasos. La primera cosa que debes encontrar es la voluntad para conocerte. En los años que llevo trabajando, y son muchos, no he encontrado a nadie que se siente a mi lado y me diga: “Joaquina me quiero conocer”, personas que me admiran han llegado a odiarme porque simplemente a través de mi trabajo se han conocido, y eso me a aparecido lo más duro que se puede vivir como profesional. Creo que cuando un ser humano no se permite conocerse no hay ninguna posibilidad de que sea líder. Y conocerse es conocer qué soy capaz de hacer en positivo, y qué soy capaz de hacer en negativo.

Jon: Hay cosas que te dejan mal cuerpo.

Joaquina: Esas son las cosas que has venido a cambiar, independientemente de que te guste o no. Hoy tenía un trabajo con los alumnos de Comunicación Aplicada. La semana pasada tuvieron que contar el momento más triste de su vida y lo pasaron fatal. Hoy tenían que contar el momento más bonito de su vida, y lo pasaron fatal. No sé que pasó, pero lo pasaron fatal en los dos momentos. Y me pregunto si la única diferencia que tenemos como seres humanos es nuestra capacidad de comunicarnos y hasta nos cuesta trabajo hacerlo, y decir las cosas que hemos vivido positivas o negativas. Estamos haciendo daño y no somos capaces de descubrirnos haciéndolo. Estamos haciendo bien y no somos capaces de descubrimos haciéndolo.

Jon: Sí, es como si viviéramos en una falsa inconciencia de quienes somos y lo que hacemos, y eso nos procura una falsa sensación de irresponsabilidad.

Joaquina: Yo puedo ser el ser más vil de la Tierra, pero dedico las 24 horas del día a poder conocerme, y cuando alguien me dice: “Joaquina has echo esto” solo tengo agradecimiento hacia ello, porque me parece una crueldad no conocerme a mi misma. Me levanto por la mañana y me digo: “Joaquina esto hoy no está bien, a trabajar” y si luego viene alguien y me lo dice lo reconozco y me pongo a trabajar sobre ello, pero no creo que nadie que me diga que hago mal y si encima me lo argumenta mucho mejor. Entonces piensa que cada vez que no te quieres ver destruyes tu camino de liderazgo. Cada vez que te disculpas por algo que has hecho y que sabes tangiblemente que es verdad, que no lo has hecho correctamente, acabas de destruir tu líder interior. Sin embargo, cuando reconoces que lo has hecho incorrectamente, y quieres aprender cómo arreglarlo, lo acabas de resolver. Esa es la diferencia.

Jon: Entonces, el primer paso para el liderazgo es reconocer mi voluntad y ponerla al servicio de mi autoconocimiento.

Joaquina: Y te puedes conocer comiendo, haciendo sexo, cogiendo dinero, caminando por la calle, relacionándote con un amigo, dando formación… Te puedes conocer haciendo cualquier tipo de cosa.  Todo es una imagen palpable de quienes somos. Ése el primer paso. Haz un ejercicio de observación interior sobre qué es lo que no quieres que nadie te vea. Obviamente si quieres que no lo vea es que ya lo vistes pues si no ¿para qué vas a querer que no vean algo que no sabes qué es? Lo que yo veo en ti lo ve todo el mundo, lo que pasa es que son tan bellacos que no te lo cuentan. Tú lo único que tienes es una pandilla de falsos a tu alrededor vamos ni lo dudes; tus amigos, tu familia todo el mundo sabe quién eres. No sabrán los detalles, seguramente a esa profundidad no llegan, pero no es importante lo que haces en la mecánica del hacer, es importante lo que te lleva hacer esa mecánica. Qué importa si nuestra mentira es mas grande o mas pequeña, pero las personas se han dado cuenta, si eres egoísta o eres generoso, de quién eres.

Jon: Ponme un ejemplo.

Joaquina: Imagínate que tienes una novia y se la presentas a tu mejor amiga, y te dice que es encantadora. ¿Qué te está diciendo?: que no le gusta. Pero tú sigues con ella. A los seis meses se rompe la relación y tu amiga te cuenta todo lo que no te a dicho ese tiempo. Esas son las amistades.

Jon: Pero ¿por qué?

Joaquina: Porque el primer día que te han querido decir algo casi los matas. Pero la gente nos ve. Donde pones la fuerza exterior está la debilidad interior. Cuanto mas delicado seas por fuera más duro eres por dentro. Cuando intentes permanecer siempre en la mejor forma, por dentro está tu mundo que no soportas. Si es equilibrada tu forma de estar, si ahora te enfadas un poco etc.… no pasa nada. El líder expresa con total tranquilidad todas las facetas de su personalidad por que se las trabaja en el momento. El líder de verdad tiene sus cualidades en un equilibrio casi permanente por que vive del liderazgo con los demás, no de un liderazgo aislado, no participa, convive, funciona con el otro y convive con el otro.

Jon: Sí, me defiendo de la agresividad con un mundo formal muy delicado.

Joaquina: Lo que te curaría en que es empezara a exhibir esa agresividad de una manera natural, entendiendo que es un canal de cambio, un canal que te muestra que lo que necesitas es cambiar la agresividad. Cuanto más formal te muestras, mas tienes que buscar en tu mundo informal. Y así pasa con todo, cuanto más parada es la persona más movimiento tiene dentro, cuanto más te mueves fuera más quieta está dentro.

Jon: ¿Qué debería hacer?

Joaquina: Lo que tienes que hacer es encontrar la voluntad para tener el autoconocimiento pleno de toda tu agresividad, para descubrirla. Y cuando la descubras, no te critiques, simplemente mira y reconoce la materia con la que se puede reconducir. Porque el autoconocimiento te lleva a la reconducción. Entonces, lo que quieres en tu vida está mermado por tu problema con la agresividad. La primera cosa que te tienes que decir es: ¿qué quiero?: Expresar toda mi agresividad y confiar en su realización.

Jon: ¿Qué es la realización de la agresividad?

Joaquina: La paz, la serenidad, la tranquilidad, un estado diferente. Cuando realices toda tu agresividad, cuando la puedas ver sin crítica y la veas en el escenario completo, se irá. Porque ya no te necesita. El paso del líder es conocer, y conocer es reconocer lo que tienes guardado en tu inconsciente, no lo que tienes en el consciente. Lo que tienes en el consciente no es conocerte, eso ya esta ahí, eso es verse. El autoconocimiento es: penetro en mi sin ponerme ninguna traba, hasta el final. El autoconocimiento lógicamente es el inconsciente de todo eso que hemos visto antes es descubrir el dragón que tenemos dentro, y a partir de ahí empezar a dejarlo salir. Que saque todo su fuego para luego reducirle.

146 El liderazgo inconsciente (II)

Joaquina: Es importante que encuentres aquella cosa para la que dices: “no puedo”, “no sé”, “no soy capaz”, “me siento impotente” etc. El poder adquirir conocimientos, el poder relacionarte con personas, el poder vivir socialmente, el poder ganar el dinero que necesitas… hay algo donde está escondida la semilla de tu contra-líder. Esa que te dice que no puedes.

Jon: ¿Puedes ponerme un ejemplo?

Joaquina: Te voy a contar el mío. Mi “no puedo” es social. Es un “no puedo” limitador brutal. No puedo ser habilidosa social. No tengo las cualidades para relacionarme con las personas, y eso limita absolutamente toda mi vida entera. Da es igual si ya estoy en el punto uno en el punto tres o en el punto dieciséis, esto limita toda mi existencia.

Jon: Para mí, el primer limitador que noto es el cuerpo.

Joaquina: La cualidad más importante de la muerte del líder es la queja, el mal humor, y el gruñido. Cuando gruñas, te enfades y te quejes está matando tu líder. Matando quiere decir que no escuchas a tu líder internamente. ¿Recuerdas la película Gran Torino?

Jon: ¡Claro! De lo mejor de Clint Eastwood.

Joaquina: En esa el pierde a su esposa, y me gustaría que investigaras quién es la “esposa” en tu vida. La esposa que él tiene ha tenido tapado totalmente a su líder. En el momento en el que ella se va, se ve obligado a relacionarse con el mundo y lo que era un “no puedo” se convierte en “puedo” y para lo que “no valgo” se convierte en “valgo” y para lo que piensa que no tiene ningún sentido, se convierte en el sentido de su vida. Kowalski se convierte en el maestro, en el director, en el mentor, y cuando piensa simplemente esa es su función, de pronto se da cuenta que mas allá de eso está un amor tan profundo en el que, de pronto, comprende que su familia es el mundo, no es él. Y entiende que necesita el mundo, y se da cuenta de que el mundo necesita limpieza, el mundo necesita quitar las bandas que anulan la vida, el mundo necesita que la sociedad sea distinta… y ahí emerge el líder.

Jon: Sí, es una película impresionante de lo que es un líder en el sentido que tú dices, pero a destiempo.

Joaquina: Por eso hay que quitar el “tapón” cuanto antes. Kowalski no sabía sabía que tenia vecinos, se lo tenia todo resuelto su esposa, y eso le estaba impidiendo ver su objetivo.  Y luego ese mundo de ternura que tienen ciertas personas que sólo lo pueden expresar a los animales, porque los seres humanos les dan miedo. Es otro momento mágico ver cómo quiere a su perrita para darnos cuenta que la perrita para el que se relacione con el mundo.

Jon: Hay más tipos de liderazgo en la película, la anciana, el cabecilla de la banda… ¿Thao?

Joaquina: Walt Kowalski va forjando y sacando el liderazgo de Thao, que es el mismo que el suyo. Es como si redimiera su falta de liderazgo interno en la vida y juventud, rescatando y enseñando a Thao a cómo hacerlo. El aprendizaje de esta película es que no es necesario que nos ocurran cosas dramáticas para poder llegar a evolucionar y funcionar con nuestro líder interno.

Jon: Uniéndolo con lo de antes, entonces lo primero que hay que localizar es en lo que nos decimos “no puedo”

Joaquina: Así es, y luego ver si es verdad, o hay una disculpa escondida detrás, que utilizas como una muralla que te impide seguir el camino. Y entonces tenemos las dos cosas: la muralla y lo que no queremos perder, lo que no queremos dejar atrás en el camino y para lo que, precisamente creamos la muralla. Puede ser una persona, un lugar, una cosa, el dinero… Y surge una tercera cosa, una petición de liderazgo externa, una llamada al liderazgo de tu vida.

Jon: ¿Tú la tuviste?

Joaquina: Sí, yo trabajando en una empresa haciendo una serie de cosas, y tuve la llamada a otra profesión totalmente diferente. Y la lucha que tuve entre la profesión que tenia y la que surgió en mi vida fue mi gran batalla. No quería perder la comodidad en la que vivía, y la llamada era incómoda. No quería perder la familia, y la dedicación que exigía la llamada repercutiría en ella.

Jon: Entonces, se forma como un triángulo entre lo que no queremos perder, la llamada al liderazgo, y la muralla que nos ponemos como disculpa. ¿Puede ocurrir que ya hayamos tenido la llamada y la dejamos pasar?

Joaquina: Si ya hemos perdido el hilo de la vida, ya no hay llamadas. Ya hubo la llamada y la fuimos tirando sin hacerle ningún caso y estamos muy adormecidos. Ya no nos avisa, ya no nos mueve, ya no hay pálpito… nos hemos quedado con lo que no queríamos dejar: nuestra brusquedad, nuestra ineficacia, nuestro miedo, nuestra pareja, nuestra iglesia convencional… nos hemos establecido en el “no me movilizo”

Jon: ¿Como se puede saber?

Joaquina: Por la voluntad. Hay un momento en la película que, si tienes sensibilidad para llorar, es el único momento donde a mí se me rompieron las carnes. Y es cuando el que te llama entra en tu corazón, y es la imagen de los Hmong entrando en casa a traerte la comida. Cuando ya no has podido defenderte de la llamada del líder es cuando lo dejas entrar en casa. Cuando el líder flexiona a ser líder es cuando deja entrar la comida en su casa, cuando de pronto dice es mejor convivir que estar solo, es mejor comer este alimento que comer mi sopa, es mejor el alimento que me dan los demás, el conocimiento, la grandeza de espíritu que me dan los demás, que mi pequeñez por muy grande la que yo la considere ese momento.

Jon: Ves la comida como una metáfora de las ideas.

Joaquina: ¡Exacto! Para mi la comida que entra en esa casa son las ideas de los demás, y que penetre en la cabeza de un líder las ideas de los demás y que conviva con ellas es lo mas difícil, lo mas complicado que hay en este mundo. Entonces, hay un ejercicio primero, en el momento en el que comienza a participar en lo que pasa a fuera, y sale de su espacio de confort. Ahí ya está haciendo liderazgo participativo, pero no activo, y no hay nadie en este mundo que se ponga al servicio de los demás que no se sienta estupendo. Cuando permites que el servicio sea común y comunitario es cuando verdaderamente la función de líder acaba de ser. Es el momento donde él empieza a ser líder, es donde su corazón se ablanda absolutamente.

Jon: ¿Cómo diferencias el liderazgo participativo del activo?

Joaquina: El liderazgo participativo es cuando se encuentra con los demás, y está con los demás. Lo que hace es participar en lo que quiere y se va. En el liderazgo activo no hay ninguna posibilidad de que te frenes. Estás actuando permanentemente sobre las cosas que vas pensando y pasan. Actuar es la parte de la mente. Lo que va haciendo es participar en lo que le interesa y regula si entra o no. Y el activo es cuando ya penetra en su corazón y ya no puede eludir nada de lo que está pasando. Ya todo lo que pasa en esa casa es suyo, necesita participar de todo, de lo que falta, de lo que no falta, de cómo se sienten, de qué quieren, de lo que no quieren. En ese momento se hace padre se Sue y de Thao. Ahí empieza a actuar como líder.

145 El liderazgo inconsciente (I)

Joaquina: Qué bueno sería dejar todo lo que no nos vale. Dejarlo fuera y elevarnos por encima de nuestros propios prejuicios, y plantearnos que tenemos una luz y una oscuridad. Estamos fuera y estamos dentro, o al de fuera no nos vamos por que nos da miedo. En está contradicción entre luces y sombras, la única cosa que nos tenemos que plantear es que debemos abrir una puerta que mira hacia dentro, y una que mire hacia fuera. La puerta que mira hacia dentro para ver qué hay dentro, qué tenemos en nuestra  consustancia; que mire  en qué estamos y de qué estamos formados; y qué tenemos tan dentro tan dentro que nos  permite ser lo que queremos ser, o que nos permite más de lo que queremos ser. A veces hay personas que tienen dentro, no un contra líder, si no un líder que piensa que es la pera limonera y no es tan verdad.

Jon: ¿Ese es el entramado interno que, si lo rompemos, nos permitirá descubrir quiénes somos?

Joaquina: Sí, y luego tienes que sacarlo a la luz para poder proyectarlo hacia fuera. Entonces harás un liderazgo mirando tu inconsciente, mirando tu interior para poder proyectarlo al exterior y así poder descubrir realmente hasta donde puedes llegar.

Jon: ¿Y los que no somos o no vayamos a ser líderes?

Joaquina: No hay ninguna persona que no vaya a ejercer su liderazgo, ninguna. Haga lo que haga en su vida, aunque sea en los últimos instantes antes de la muerte, la persona va a ejercer su liderazgo, por las buenos o por las malas. Habrá un momento donde lo que le está pasando es tan fuerte, que tiene que unir su fuerza, todo su ser, para poder vencerlo.

Jon: A veces nos acostumbramos a dirigir nuestra vida de manera reactiva. A fuerza de disgustos, muertes, enfermedades, accidentes, pérdida del trabajo…

Joaquina: Eso tiene que acabar. La forma de mirar tu liderazgo, la capacidad hacer lo que quieres, tiene que partir de ti. ¿Cuántas parejas rotas llevas en la espalda? ¿Cuántos trabajos has perdido? ¿Cuántos momentos de desastre buscando soluciones que parece que no aparecen y que de pronto cuando pasa algo grave las encuentras? 

Jon: Unas cuantas de todo lo que has dicho.

Joaquina: Entonces la cuestión está en si eres tan absurdo que necesitas que algo o alguien te resuelva tu vida de liderazgo. En realidad, hemos venido a hacer nuestro proyecto, y nuestro proyecto lo tenemos muy claro: vivir, desarrollarnos, y evolucionar. Para eso no hay otro momento.

Jon: ¿Evolucionar hacia dónde?

Joaquina: No importa. Ser buena gente y tener las ideas claras es lo mas importante, y para ello hay un único camino: El autoconocimiento. Mirar dentro y cerrar las puertas.

Para mirar dentro, la primera cosa que hay que hacer es tener un guion de cómo mirar dentro. Y ahí empieza tu liderazgo inconsciente

Jon: ¿Por qué lo llamas liderazgo inconsciente?

Joaquina: Porque el entramado de tu liderazgo realmente no lo conoces. Lo que conoces son las cosas que has hecho hasta ahora. Y ahora vamos a partir de cómo se establece un liderazgo real dentro de ti. ¿Cuál ha sido tu éxito más grande y la cualidad que te lo ha permitido? ¿Quién te ayudó interiormente?

Jon: Haber escrito mi primer libro. Me ayudó mi creatividad conceptual.

Joaquina: Abrir la puerta esta mañana a sido mi logro mas importante, y aunque parezca banal, si tomo conciencia de todo lo que he tenido que hacer para abrir la puerta esta mañana y acometer todo lo que voy a hacer el día de hoy. Ese es mi logro más importante en el día de hoy.

Jon: Entiendo, no hace falta grandes momentos, los pequeños logros de cada día valen.

Joaquina: Lo bueno que tienen los logros es que digas siempre cómo los conseguiste, porque en el momento que tu te empiezas a dar cuenta porque haces cosas porque eres, empiezas a tener un entramado de líder inmediato.

Jon: ¿Qué es un líder? 

Joaquina: Alguien que sabe algo y que consigue que los demás le sigan. Si tú sabes algo de ti, consigues que tu interior te siga todo el día. Generas ese líder cuando pones tu mente hacia los logros y hacia tu poder para lograrlos. Un planteamiento importante es que el líder manda, tácitamente o no el líder manda. Y para mandar debe tener poder. Para mandar sobre ti mismo debes tener el poder de la voluntad. Si tienes un fallo en la voluntad, ahí está tu enemigo del liderazgo. Sea para la comida, sea para la pareja, sea para trabajar, sea para estar con la familia, sea lo que sea, el líder manda y el poder para poder mandar solo sale de la voluntad de ser líder.

Jon: La voluntad entendida como el poder, el que me permite dirigir lo que he planteado antes como un reto.

Joaquina: La voluntad es aquello que te permite realizar lo que estás buscando en tu vida, o lo que estás buscando en tus relaciones. Si tienes una necesidad de conseguir una meta y un objetivo, la primera cosa que debes plantear es qué anula esa posibilidad de conseguirlo, y lo que te anula es la falta de poder para conseguir realizar ese cambio.

Jon: Lo siento, voy a necesitar un ejemplo.

Joaquina: Imagínate que tu objetivo es llevarte bien con tu familia. ¿Cual es la cualidad que le hace a una persona llevarse bien con la familia?

Jon: ¿La tolerancia?

Joaquina: Si tienes que utilizar la tolerancia es que hay algo que te gustaría que tu familia no tuviera. No importa qué, cualquier cosita pequeñita. Aunque sea la impuntualidad. La intolerancia no hay que ejercerla en el mismo momento que uno es empático. la empatía no exige tolerancia. Empatía es: me pongo en sus zapatos sin perder los míos y desde ahí camino.  Si tienes que ejercer la tolerancia es que te has dado cuenta de que hay elementos que no coinciden entre tu forma de ver la vida y la forma de verla ellos. Si tú pones delante la empatía, y pones tu voluntad al servicio de la empatía, la tolerancia ya no la necesitas nuca más. Eso es liderar.

Jon: Si lo he entendido, liderar es: ver el objetivo que quiero, que es llevarme bien con mi familia, notar el valor que me lo permite, en este caso que es la empatía, y poner mi voluntad todo el tiempo en ser empático.

Joaquina: Así es, sin embargo, debes tener en cuenta al enemigo interior, ya que lo primero que hace es jugar con tu voluntad.

Jon: Es lo que has llamado antes el contra líder.

Joaquina: El contra líder sólo habla con la voluntad. Tu interior sólo se comunica a través de la voluntad. Mundo interior y mundo exterior solo saben comunicarse a través de la voluntad; si no hay voluntad no hay comunicación. Entonces, el interior empieza a hablar muy interiormente, el interior degrada nuestra capacidad de hacer cualquier cosa. Por ejemplo: tienes un plan: Quiero ir mañana a mi trabajo, encontrarme con el director de la compañía y decirle que tengo una idea estupenda, y que la vamos a seguir. Y viene el de dentro y dice: ¿cómo tú le vas ha decir al director? pero ¿tú de que vas? el director te va a decir no se qué y no se cuartitos. Tienes una conversación profunda con esos detractores internos.

Jon: ¿Qué están matando?

Joaquina: Tu libertad. La voluntad es lo único que te permite salir al mundo del liderazgo La puerta que abre el liderazgo es la voluntad, y no hay ninguna otra puerta que realice nuestro liderazgo. Así que tienes un mundo interior muy penetrante, muy viscoso, que juega contigo y es el que habla con tu voluntad. Entonces, el líder existe en la medida de que eres capaz de manejar tu voluntad, y ves cómo es el manejo de tu dragoncito interno para quitártela y anular la posibilidad de crecer como líder. Puede poner el énfasis en que comes, puede poner el énfasis en lo que sientes, puede poner el énfasis en tus sentimientos familiares, o en tus recursos económicos. Puede poner énfasis donde quiera, pero hay un punto importante donde pone el énfasis.

Jon: sí, lo conozco ¿cómo lucho contra eso?

Joaquina: El líder necesitar abrí una puerta que se llama puedo, ese es el camino. Cuando dices “no puedo” es que ya te has dado cuenta de que puedes. Lo que haces es estar en esta conversación entre el puedo y no puedo. Cuando ya has podido empiezas ha pensar que no vales para ello porque no encuentras el método. Luego piensas que no tienes los medios.

Jon: Ya tengo la voluntad, pero no encuentro los mecanismos.

Joaquina: El siguiente paso es: en este proceso ¿qué tengo que aprender para llevarlo a termino? que es el “por qué” estás haciendo eso. Y aquí es donde se mezclan dos cosas muy importantes: lo que tú sabes y lo que tienes que aprender para poder llegar a ser un líder. Porque yo parto del echo de que no hay nadie en este mundo que lo sepa todo. Y por eso, en el camino del liderazgo estás aprendiendo permanentemente de personas. Y en ese aprender de las personas lo más importante que hay es: qué se yo, qué sabes tú, y vamos a ponernos a trabajar. Cuando un líder no quiere aceptar otras ideas, cuando un líder está negado a esa amplitud del paradigma, empieza a preguntarse: y esto… ¿por qué? ¿Qué sentido tiene todo esto?

144 El significado del otoño

Todavía no se deja ver en los árboles, pero dentro de dos días empieza el otoño. Es mi estación favorita del año, con sus hermosos y cambiantes colores, tu tranquilidad invitando a lo profundo y más cosas que me cuenta Joaquina mientras paseamos.

Jon: Me encanta el otoño, época de la cosecha. Se hace la última recolección de los frutos del verano. El suelo se cubre de hojas que se pudrirán y abonarán la tierra. El ritmo de la vida es más rápido y empezamos a comer alimentos más energéticos.

Joaquina: Es una etapa de gran desarrollo humano. En verano hacemos mucho desarrollo hacia fuera, hacia el exterior, con el otoño, esa actividad al aire libre es sustituida por otra, más subjetiva, soterrada e interior. Hay una mayor percepción consciente y objetiva del proceso de envejecimiento, nos lo muestran los árboles y las plantas.

Jon: Sí, el otro día leía esto de Jung: “…lo que la juventud encontró fuera; en el otoño de la vida, tanto el hombre como la mujer lo encontrarán dentro.”

Joaquina: Así es, este período realista lo caracteriza la objetividad, la crítica, el pensamiento y la conciencia. También aparecen una nueva seriedad y una actitud filosófica, y la percepción se convierte en un elemento de cohesión.

Jon: ¿Esto afecta de alguna manera a las personas que nacen en esta estación?

Joaquina: Enormemente. Son personas que dan muestras de habilidad para controlar su entorno, son selectivos y críticos, suelen ser introvertidos y reflexivos. Grandes controladores de sus sentimientos… Para ellos es muy importante la amistad las actividades de grupo y los trabajos que contribuyen al desarrollo de la sociedad, ya que tienen una gran conciencia de lo que sucede en su entorno. Es muy importante para ellos el conocimiento y el autocontrol.

Jon: Si conocemos a alguien nacido en otoño, ¿qué deberían hacer?

Joaquina: Deben expresar con mayor madurez y plenitud sus necesidades sociales, y a la vez necesitan tener relaciones serias y gratificantes.

Jon: Me gusta esto de la personalidad por cada estación. Entonces, ¿Cómo se debería relacionar el otoño con las personas de las otras estaciones para conseguir esas relaciones serias y gratificantes?

Joaquina: El escritor húngaro Frigyes Karinthy, decía “¿Cómo podrían comprenderse el hombre y la mujer? Ambos desean cosas diferentes: el hombre, a la mujer; y la mujer, al hombre”, bueno, pues a eso yo le añado las diferencias teniendo en cuenta la estación del año en la que nacemos. Pero respondiendo a tu pregunta, el lema del otoño en pareja es: integridad y desapego. En su relación con las personas nacidas en invierno, debería desapegarse de las experiencias personales. Mucho cuidado con la depresión, y debe evitar la protección económica a la pareja.

Jon: ¿Con las personas nacidas en primavera?

Joaquina: Libertad para vivir las diferencias. Cuidado con perderse. Y evitar la tristeza.

Jon: ¿Con los nacidos en verano?

Joaquina: Comunicación plena sin razonamientos. Cuidar no querer tener siempre la razón, y procurar evitar referencias espirituales, que a los “verano” no les atraen en absoluto. Con el largo verano: Escuchar las decisiones del otro. Cuidar la actitud entregada, y evitar la depresión.

Jon: ¿Y con las personas que nacieron en su misma estación?

Joaquina: Con los nacidos en el otoño, deben procurar vivir el presente. Cuidar la falta de escucha. Y evitar la avaricia.

Jon: Y los que no hemos nacido en otoño, ¿qué debeos tener en cuenta en esta época?

Joaquina: Aparece la tristeza como una transición momentánea que nos permite ver el mundo con desapego, viendo todo efímero y transitorio. También está la sensación de plenitud pues nos encaminamos hacia las puertas del misterio, del interior, de lo oscuro, del conocimiento antiguo. Hay muchos aspectos de la vida en la que influye el otoño, por ejemplo, en la sociedad. El otoño tiende a reflexionar sobre lo que le queda por hacer y la falta de tiempo para ello. La sociedad se relaciona feliz por el final de la jornada y un tanto triste por la llegada de la noche. Los negocios empiezan un nuevo curso y viven los últimos esfuerzos para cumplir metas y obtener resultados. La depresión por la despedida de las vacaciones, la dificultad para incorporarse al ritmo post vacacional es muy notorio. El mes de septiembre y octubre son los más lentos para este cambio, y hay como un examen de desapego de los disfrutes para volver a las obligaciones. Desconectar de la vida nocturna para acortar la jornada de placeres… mezcla de calor y frío, deseo de no hacer nada…

Jon: Tu que eres tan fan de la alimentación… ¿alguna sugerencia?

Joaquina: El otoño necesita de las proteínas que mantienen la estructura y permite que el cuerpo siga musculoso y fuerte, eso sí, hay que cuidar qué tipo de proteínas se ingieren. El intestino debe trabajar depurando alguno de los estragos estivales mientras que los pulmones necesitan aire puro…

Jon: ¿A qué te refieres con el tipo de proteína?

Joaquina: Bueno, las proteínas pueden ser de origen animal o vegetal. Todas ellas se absorben vía intestinal siendo aconsejable buscar aquellas que tienen pocas purinas y se purifican mas rápidamente. Debes evitar el cerdo, las carnes de caza y rojas. Elige preferentemente carnes blancas y pescados dentro de la proteína animal. De las proteínas vegetales están la soja, los hongos y champiñones y todos los extractos de ambos. Por la cadena de aminoácidos complejos que las forman, debes evitar la mezcla de varías proteínas y procura no mezclarlas nunca con hidratos de carbono. Evita en lo posible los picantes y los quesos cremosos, sobre todo de vaca.

Jon: Vale. Tú siempre has unido mucho la alimentación con las emociones y las actitudes…

Joaquina: La tendencia del otoño es cenar muy tarde y mucha cantidad. Les cuesta mucho trabajo desayunar y las comidas las valoran como de segundo orden. Tenderá a comer dulces de forma ciclotímica, desear comidas muy elaboradas, y el arroz será uno de sus platos preferidos, junto con el aguacate y los pimientos rojos. Le obsesionan los quesos grasos o cremosos y en algunos casos el pan con aceite.

Jon: Entonces, si nos atraen la soja, los hongos y setas, los huevos, el pescado, el puerro, la pera, y el melocotón, estamos en lo que tú llamas equilibrio constructivo. Y si lo que nos atrae es la carne roja, los animales de caza, frutos secos no salados, leche de vaca, quesos cremosos y mostaza, estamos en un desequilibrio destructivo.

Joaquina: Así es.

Jon: ¿Y la salud en estos meses?

Joaquina: El otoño propicia muchas enfermedades psíquicas. El sentido del deber no cumplido y el rechazo a lo que queda por hacer provoca que aparezca la tristeza y una posterior depresión a veces muy larvada. Es la estación más proclive a los problemas de: asma, crisis de piel, alergias y colon espástico. El otoño se encarga de purificar en un tiempo donde todo resulta un poco gris y nada esperanzador. La piel pierde su color y muestra sequedad, mala absorción y eliminación de agua. Hay un cansancio vital más que real que puede derivar en hipocondría no siempre leve. Es aconsejable hacer una limpieza de colon natural.

Jon: Dime un poco más de cómo son las personas nacidas en otoño

Joaquina: Una persona nacida en otoño, en positivo es: metódico, perspicaz, minucioso, adaptable, tranquilo, disciplinado, honrado, íntegro, y reservado. En negativo es ritualista, perfeccionista, austero, indiferente, estricto, dogmático, estoico y frío.

Jon: ¿Cuáles son sus expectativas?

Joaquina: La expectativa más alta del otoño es no envejecer, no morirse, no ser olvidado… y lo siente cuando no se porta adecuadamente, o no consigue los resultados que espera. Puede buscar la muerte, alegrarse con su envejecimiento y desear ser olvidado por una negación a su compromiso trascendente. A nivel personal necesita que se le respete y que se le considere trascendente. En la pareja necesita libertad, plenitud y perdón. Al otoño le gusta la definición, la estructura, la disciplina. Respeta la virtud, la discreción y la autoridad… Busca vivir de acuerdo con la razón y los principios; mantiene para sí y los demás los principios más elevados; venera la belleza, la ceremonia y el refinamiento.

Jon: ¿Cuáles son sus problemas típicos?

Joaquina: Indiferencia e inhibición; autoritario, estricto y puntilloso; formal, distante y poco natural; articulaciones y músculos rígidos, piel y cabello secos, respiración superficial, mala circulación. Por el bien de su salud necesitan compensar su racionalidad, autocontrol y meticulosidad con pasión, espontaneidad e implicación social. Las condiciones más profundas se su yo son: desapego, gran oyente, pleno, vive el presente, moral, generoso, caritativo, visionario, íntegro y entregado.

Jon: ¿Qué dirías tú que es lo que más necesitan?

Joaquina: Pureza, consolidar los aprendido, desarrollar los proyectos y terminarlos, y vivir el presente. Se deprimen por estancamiento, abandono, envejecimiento, pobreza o falta de actitud filosófica en el entorno.

Jon: Tirando un poco de Google, veo que en otoño han nacido grandes visionarios: H. G. Wells, Stephen King, Cervantes, Almodóvar, Nietzsche, John Lennon, Walt Disney, Beethoven, Flaubert, Dostoyevsky, Bruce Lee…  y mis favoritos, Groucho Marx y Gandhi, que nacieron el mismo día que tú, el 2 de octubre.

Alrededor nuestro, en la naturaleza, la vida se despliega siguiendo ciertos designios internos…. ¿Es irrazonable suponer que los seres humanos compartimos esta cualidad con el resto de la creación, y que también nosotros nos desplegamos de acuerdo con un plan interno?

Howard Sasportas

143 La seducción (II)

Jon: Estábamos en que los deseos son efímeros, los entusiasmos duran más, y si se trabajan pueden ser eternos.

Joaquina: El entusiasmo es contagioso, sin embargo, el deseo no lo podemos compartir ya que nos sentimos carentes y lo que queremos es tener, no compartir. El entusiasmo es dativo, lo puedes compartir, siempre estás hacia fuera, lo vives, eres feliz.

Jon: Entonces, lo ideal es que las personas estemos seduciendo siempre, y para hacerlo debemos estar en el entusiasmo.

Joaquina: Pero el juego de la seducción es el deseo. De lo que se trata es de la autenticidad de la seducción. Que puedas hablar de lo que quieres, que el otro sea tan importante como para poder escucharle, y que lo tuyo sea tan importante como para poder hablarlo. Tiene que haber un juego permanente de escucha porque al final la seducción ¿qué es sino una escucha, un compartir, un estar?

Jon: Sí, y cuando jugamos al roll de hablar solo de lo que le interesa al otro, al final entra el aburrimiento, la ruptura de intereses, la desnaturalización.

Joaquina: Mas allá de cualquier pretensión, vivir en el entusiasmo te hace permear la sociedad más allá de tus intereses y poder vivir los intereses del otro. En el mundo no hay solo un 5% de seductores, lo que hay es un 5% de defensores de su entusiasmo, y el resto no. El resto impone o declina su entusiasmo. Si hay una lucha de poder ya no puede haber seducción, de la misma manera que si hay dependencias. Son juegos de rol que al final acabarán haciendo daño a alguien.

Jon: Todos nos dejamos seducir por aquello que creemos que nos va a dar el amor que nos falta. Cuando nos dejamos seducir, hay un recuerdo escondido dentro de una mirada, un momento o algo que nos ha seducido. Toda persona que tiene el halo de seducido cae en la trampa de seductores no positivos. Hay que determinar si estamos en el entusiasmo o en el deseo. ¿Qué hacemos en esta vida si estamos avocados a lo que quiere el otro?

Joaquina: Seducir exige un esfuerzo de observación y de empatía muy elevado. El que es seducido no observa, solo quiere recibir. El seductor mira, observa, ve lo que quiere el otro, y se lo da. Los participantes de la seducción se movilizan por el entusiasmo o por el deseo. La dificultad es coincidir las expectativas de los coautores de la seducción. El seductor requiere de un permanente y estimulante movimiento que le conmueva como si estuviera enamorado permanentemente. El enemigo de la seducción es el apego, que siempre se produce por la parte seducida.

Jon: Eso quiere decir que no ser seductores es la muerte de la motivación

Joaquina: El ser que vive en la contra-seducción vive desmotivado, vive apático y dañado por la situación. El seductor está seducido por el objeto que seduce y, cuando se da cuenta que pierde el entusiasmo, siempre quiere cambiar al otro. Un seductor odia a las personas que buscan el amor, ya que sabe que el amor no está dentro. Las palabras en la seducción no tienen relevancia. Lo que sí tiene relevancia son los movimientos.

Jon: ¿Y que pasa cuando alguien no es seductor?

Joaquina: Cuando un ser no es seductor, los dos órganos que se resienten son el hígado y el bazo-páncreas. Cuando una persona no es seductora se tira todo el día tomando dulces y grasa. Cuando una persona mata a su seductor dentro, porque le han hecho daño y porque cree que le han engañado, no se ha dado cuenta de que ella estaba seducida y por lo tanto el seductor se agotó (de su negatividad o de su estar quieta). Lo que la persona hace entonces es paralizar totalmente los movimientos del corazón, los movimientos del entusiasmo. Entonces cuando nota que se entusiasma, cree que no lo va a conseguir, cree que va a sufrir, cree que no va a poder y entonces lo vuelve a aplacar otra vez. Aplaca el entusiasmo, la aceptación, situándose contra el mundo del seductor.

Jon: Y creerá que la manipulan, que hay algo por en medio que no es real.

Joaquina: En su cabeza está siempre el asesino del seductor. Lo que realmente sucede es que al único seductor que está matando es a su seductor interno, al que le acaricia el alma todos los días para que salga, al que le permite compartir, pero ella le mata por miedo al daño; no puedes salir porque te van a cortar quien eres. Lo que va haciendo es matar una y otra vez a su seductor y vive seducida.

Jon: La seducción de la que hablas es la de estar sanos, la de vivir con entusiasmo todo el tiempo.

142 La seducción (I)

Hemos estado revisando películas para hacer un Cineforum y, aunque no ha sido la que finalmente hemos elegido, “El Manantial”, sigue siendo un peliculón, y Gary Cooper uno de los grandes seductores de la historia del cine.

Jon: ¿Qué piensas que es seducir? Conquistar, atraer, gustar, influir, persuadir…

Joaquina: Sí, seducir es embriagador, una sensación que va mucho más allá que el bienestar. El problema es que a veces para la seducción buscamos elementos muy ajenos a lo que es la seducción, buscamos elementos muy externos.

Jon: Bueno, hay que diferenciar entre una actitud de seducción, a ser una persona que seduce.

Joaquina: Lo cierto es que la seducción es imprescindible en nuestras vidas. La primera seducción es a nosotros mismos, y después a los demás.

Jon: Sin embargo, en la seducción hay algo de manipulación, es un engaño, es una perversión del poder y de la fuerza.

Joaquina: Ese es precisamente el pensamiento que quiero limpiar. La contraseducción es: reivindicar el espacio propio, confrontar al otro, generar una batalla campal, posicionamiento de ataque, agresividad, invadir con la voz. Muchas personas no se dan cuenta de que están agrediendo constantemente al ejercer una contraseducción. Esto es debido a un miedo a manipular, a la delicadeza, a pensar que si son delicados puede que no sean naturales y sinceros. Hay dos conceptos que tenemos que eliminar. Uno: que las buenas formas son manipulación. Y dos: Que las malas formas son sinceridad.

Jon: Ciertamente hay una creencia en que si estoy claro y fuerte quiere decir que soy sincero, y si por el contrario estoy delicado es que soy manipulador y poco auténtico.

Joaquina: Para quitarnos la idea de que seducir es engañar, debemos darnos cuenta de que casi todas las personas que son bruscas y poco delicadas han surgido de un engaño de seducción. Creen que alguien les sedujo y les engañó. Sin embargo, lo que sucedió es todo lo contrario. Esas personas tenían una expectativa que no se cumplió, un interés que no se cumplió. Y no tiene nada que ver con el otro.

Jon: Entonces, lo primero que hay que quitar de la cabeza es que se puede seducir mintiendo.

Joaquina: Se puede engañar, y puede durar un tiempo, pero no se puede seducir mintiendo. Generamos un lenguaje de antiseducción cuando hemos sido seducidos en el pasado por alguien que nos engañó. Nos engañaron otros o nos engañamos nosotros mismos, no importa, pero abrirnos a estar en disposición de ser seducidos o seducir, supone un riesgo que no queremos acometer.

Jon: ¿Qué es lo que ha pasado dentro de nosotros que no sabemos manejar la lejanía y la distancia personal?

Joaquina: La seducción es una energía que nosotros lanzamos fuera. No es solamente una energía que el otro ve. Hay tres reglas:  Se influye en los demás con la mirada. Se les capta a los demás con las manos. Y se les deja para siempre prendidos de nosotros con el movimiento. Seducir es estar enamorados de la vida, del momento, de lo que somos. La seducción auténtica tiene que ver con nuestras cualidades innatas.

Jon: Para eso hay que aprender a seducir de dentro a fuera.

Joaquina: Para ello, la primera pregunta que te tienes que hacer es: ¿Qué tipo de interés o motivación tienes en tu vida?

Jon: Como siempre, esos intereses están en los cinco planos: Intereses físicos: Lo que está fuera, lo que es tangible, lo que plausible, lo que medible, los valores, las cosas que se pueden ver, la belleza, el poder. Cosas inmanentes y tangibles. Intereses emotivos. Cosas con glamur, interés color, prestigio, cosas atractivas, elegancia, formas, el movimiento. Interés por el conocimiento. Queremos saber y mover el conocimiento y nos resultan atractivas las personas que lo tienen. Intereses por movilizar a la acción. Y por último, intereses en el poder espiritual.

Joaquina: La seducción es el arte de compartir. La seducción es con personas y es un bienestar, pero también es una tensión de qué va a pasar ahora. Esa tensión es importante que permanezca en el tiempo. Si no te gusta compartir tienes un problema con la seducción.

Jon: Como la clave de la seducción es el deseo, ¿aquello que deseemos es lo que nos va a seducir?

Joaquina: Lo que tu deseas te seduce a ti. Lo que a ti te entusiasma (lo que vives, lo que está en ti de verdad) seduce al otro. El deseo te hace caer en la trampa del otro y el entusiasmo hace que los demás caigan en la tuya.

Jon: ¿Cuál sería el proceso?

Joaquina: Deseas algo; luego te sientes carente de ese algo que deseas. El deseo se produce porque tú no tienes. El deseo es el que convierte la seducción en una falacia, pero en ningún momento la propia seducción es una falacia. La solución es vivir desde el entusiasmo y no desde el deseo.

Jon: ¿Qué necesitamos para vivir la seducción sanamente?

Joaquina: Amarnos a nosotros mismos. Entusiasmarnos con lo que somos y no pretender acercarnos al otro desde él y no desde nosotros. El poder de la seducción está en la autenticidad. El problema de la seducción está en el movimiento expectante: me muevo para esperar algo que en realidad no voy a lograr nunca. La separación entre el seductor y el seducido es que nos entusiasmamos con lo que es el otro, no con lo que somos nosotros.

Jon: Casi todos trabajamos desde el deseo y no desde el entusiasmo, de tal manera que la relación nos dura hasta que la otra persona se da cuenta de que ha sido engañada. Empiezan las pequeñas discusiones, las pequeñas evidencias y a partir de ahí el desencanto.

Joaquina: Si ha habido tiempo para el apego se producirá una relación no rota que permanecerá por el apego, pero no estará funcionando. Si no ha habido tiempo para el apego empezará a perderse el deseo, el entusiasmo y se empezará a romper toda la relación. Debemos aprender a trabajar desde el entusiasmo, no desde el deseo. Entendiendo que el deseo lo mostramos y que la persona nos va a dar aquello que nosotros mostramos que deseamos. Con el deseo, al estar fuera de ti, destruyes el entusiasmo. Lo importante es que tanto el deseo como el entusiasmo estén dentro, y que tu ames tu seducción.

Jon: Es decir, que hay un deseo que nos lleva al entusiasmo y, desde ahí, deberíamos amarnos.

Joaquina: Sí, sin embargo, lo que ocurre es que el deseo lo ponemos fuera. El entusiasmo es nuestro, por conseguir eso, o porque nos hagan caso. De tal manera que siempre estamos fuera de nosotros, buscando algo que nos tiene que dar alguien.

Jon: Y ese estado de ser seducido por lo que me tienen que dar es lo que me destruye.

Joaquina: De los interesas en los cinco planos nacen los 5 deseos: Deseo de poder. Deseos de una vida emocional muy completa. Deseos de saber y conocimiento. Deseo de liderar vuestra vida y la de otros. Y, deseo de vida trascendente. El deseo siempre está fuera “Yo deseo tener algo” ya que lo que tienes no lo deseas. Si te sintieras completo no estarías buscando cosas fuera.

Jon: Las relaciones fuera del entusiasmo están avocadas al fracaso. Si las dos personas están fuera de su entusiasmo, la relación va a estallar.

Joaquina: Las relaciones por deseo duran dos meses, tres como mucho; el entusiasmo dura 10 meses, 12 como mucho. A partir de ahí aparece el apego, y el apego es la destrucción de la relación: Me apego a lo que yo soy. Quiero que tu cambies. Empiezan las discusiones. Vamos a estar aquí porque tenemos costumbre. El seductor está en el entusiasmo, el seducido en el deseo. Hay que ir hacia ser uno suavemente, para que no se rompa el encantamiento.

141 El hígado y la tolerancia

Se acerca el camarero y amablemente pedimos una ensalada de la casa sin aliñar, y que nos traiga aparte el aceite, y una lubina a la sal para dos, y que en vez de patatas nos pongan un poco más de ensalada. Para beber, se me ocurre la insensatez de pedir agua mineral con gas y un poco de limón.

Joaquina: El agua con gas no es buena para el hígado.

Jon: ¿Y eso?

Joaquina: Al hígado no le gustan las bebidas con gas ni que estén muy frías. Ya tiene bastante trabajo debido a la ingesta excesiva de alimentos que hacemos habitualmente, y más aún en verano.

Jon: Pero necesitamos nutrirnos.

Joaquina: Así es, necesitamos ingerir todos los nutrientes necesarios y que forman parte de un alimento para mantener una doble función en el organismo: Primero, producir la suficiente energía para que podamos desarrollar una actividad normal, y atender a la reconstrucción celular y al crecimiento.

Jon: ¿Y qué tiene que ver comer más de la cuenta, con el agua con gas?

Joaquina: Ingerir más nutrientes de los necesarios hará que estos sean difícilmente absorbidos en el proceso digestivo, produciéndose multitud de alteraciones, siendo las más importantes las que se producen en el hígado. Si además le añades cualquier líquido durante la comida, esto se complica. Súmale el gas y el frío y la cosa se pone dura. Mira, el hígado se encarga de muchas cosas.

Jon: Sí, te oí decir en un curso que se encargaba del crecimiento del organismo y de la eliminación de los nutrientes residuales.

Joaquina: Así es. El hígado fabrica glucosa y produce energía. Si la ingestión de los nutrientes es excesiva se produce un profundo desequilibrio en su distribución por todo el cuerpo. Además, transforma en grasa los hidratos de carbono y son almacenados en diversos depósitos distribuidos por todo el cuerpo. También elimina tanto las toxinas producidas a través de la alimentación como las ajenas a ella (respiración, proceso psíquico). Son hidrolizadas en el hígado para ser eliminadas a través de los riñones. En este aspecto el hígado también sintetiza la urea, elemento de desecho digestivo, que es asimismo eliminada a través de los riñones.

Jon: Los humanos nos pasamos tres pueblos con la comida, y las consecuencias saltan a la vista en cualquier playa.

Joaquina: Desde el punto de vista somático, una nutrición excesiva va a ocasionar un gasto de energía extra en los procesos digestivos, energía que el organismo podría invertir en otros menesteres. Así mismo, los nutrientes excesivos, acumulados y no bien asimilados, acostumbran a no eliminarse correctamente y pueden ser transportados por la sangre e implantarse en las células de manera muy comprimida, lo que en naturismo se denomina “calcificación”. La acumulación exige al organismo la ingestión de grandes cantidades de agua, porque tanto el exceso de grasas como de hidratos de carbono producen calor, que deberá ser refrigerado de forma inmediata. El agua actúa como reactivo y es la responsable de la dilatación celular y de la acumulación de líquidos en diversas partes del cuerpo. De esta forma aparece la obesidad que puede encontrarse en todo el cuerpo o en partes de este. De ello dependen síntomas extraños como la celulitis, las estrías y otras muchas deformaciones corporales. También la falta de movilidad es una aportación importante a todas estas deformaciones.

Jon: Yo lo que he comprobado es que, en los animales en libertad, moviéndose a sus anchas y sin nadie que les controle, comen mucho menos que los sujetos a control.

Joaquina: El ser humano, como el animal, tiende por naturaleza a estar libre. En el momento en que esa libertad es contrarrestada, se produce un estado de ansiedad que se neutraliza comiendo. Si, además, la comida que ingiere está artificialmente preparada, con hormonas añadidas y una cantidad de agua extra, empezará a engordar gradualmente, hasta transformarse en un fenómeno; su capacidad animal degenerará y aparecerá en él, el síntoma de la enfermedad. Las personas entramos en esta dinámica: nuestros órganos digestivos no tienen capacidad de absorción y, sobre todo, de eliminación de los productos extras, por lo cual, poco a poco, vamos perdiendo nuestra vitalidad.

Jon: ¿Cuáles serían los síntomas agudos de un hígado en mal estad?

Joaquina: Temperatura alta por la noche y baja por la mañana. Dolor de cabeza, confusión. Depósitos de colesterol. Sobrepeso. Acidosis en la sangre, alto contenido de urea. Fuerte concentración de metales en el hígado. Ictericia. Problemas con el pigmento de la piel. Dolor debajo del hombro derecho. Diarrea. Sudores calientes y fríos.

Jon: ¿Y los síntomas de daño crónico?

Joaquina: Frío, pérdida de peso, hematomas con facilidad, baja inmunidad, las heridas se curan pobremente, pobre o falta de digestión / absorción de las grasas, heces y orina pálidas, hipoglucemia, fatiga, desmayos, dolores con el hambre, venillas en la cara, pérdida de apetito sexual, estreñimiento, anemia, lengua con una película opaca, y también problemas de valoración personal.

Jon: Problemas de valoración personal… ¿Qué emociones guarda?

Joaquina: El hígado está en el elemento madera de la medicina china. Es el órgano de aceptarse, crecer, y reconocer que uno tiene que cambiar. Los conflictos con este órgano generan intolerancia, impaciencia, agresividad, miedo a ser dañado. Para neutralizar la tensión necesitará mayor cantidad de aceite y grasa de lo normal. Todos los productos aceitosos serán el objetivo deseado, pan con aceite, fritos, queso, mantecas, margarinas, lácteos … y para neutralizar la acción ácida de estas grasas, la persona necesitará suavizantes como el alcohol (que en el organismo se trasforma en grasa) o el chocolate.

Jon: Pregunta obligada: una vez constatado que tenemos el hígado hecho polvo, ¿qué hacemos?

Joaquina: La curación del hígado está en trabajar la paciencia y tolerancia, que nos permiten ver, y sin las que es imposible crecer y aceptar. Aceptar cambiar, aceptar aprender.

Jon: ¿Podemos ayudar con algo externo…?

Joaquina: Sí, pero es una ayuda temporal, si no se trabaja cada día un aspecto donde nos mostremos intolerantes, hacer un propósito de crecimiento y conciencia, el alivio será solo temporal.

  • Tomar 1g./día de vitamina C
  • Tomar complementos a base de aceite de salmón y de borraja, junto con un suplemento extra de vitamina E, que evita la oxidación de estos aceites en el interior del organismo
  • Tomar algún complejo de bioflavonoides, junto con vitamina C
  • Tomar perlas de aceite de ajo y de aceite de salmón

Haciendo un poco de trampa y rebuscando en los apuntes, añado una lista de alimentos que hacen daño al hígado:

  • leche: excepto derivados lácteos
  • nata
  • helados
  • café y descafeinados
  • cacaos y chocolates
  • alimentos o bebidas muy frías o muy calientes
  • bebidas gasificadas incluído el agua, coca-cola, pepsi-cola, etc.
  • alcohol incluído cerveza y vino
  • harinas pastas, bollos, panes, incluída la harina integral
  • embutidos
  • conservas
  • fritos
  • pimientos rojos
  • espinacas, coles coles de bruselas, repollo, col, lombarda, berza
  • quesos curados sobre todo los azules. nunca comer roquefort, cabrales, etc.
  • casquería
  • mariscos sobre todo las ostras
  • plátanos
  • melón
  • naranja como fruta. lanaranja se toma en zumo con un poco de zumo de limón.
  • aguacate
  • higos
  • dátiles
  • castañas
  • frutos secos tostados o salados
  • mermeladas dulces

Si después de leer la lista tu pregunta es: “¿Entonces qué como?” tienes el hígado para tirarlo.

140 Dios existe

Había acabado la clase de matemáticas y Don José, el profesor de religión cruzó el aula con un aire desgarbado nada propio para una persona de unos 35 años, parecieron años viejos y muy vividos. La clase de niñas entre 12 y 13 años se entretenía en una animada charla de una compañera con otra.

En la cuarta mesa a la derecha, pegada a la pared de gotelé blanco, una de ellas parecía absorta mirando un libro. Hacía tiempo que la muchachita disentía de aquellas explicaciones tan dogmáticas sobre la existencia de Dios. Durante bastante tiempo Jesús, María y las bellas historias de sus vidas, la habían sobrecogido. Ahora, detrás de un aire contestatario y nada fácil, buscaba infructuosamente respuestas sobre el qué y por qué de la vida.

El silencio la trajo a la escena inicial y levantando sus ojos negros topó con la mirada del cura que en aquel momento advertía sobre la grandiosidad de la creación del hombre, ratificando que el hecho era indiscutiblemente una gracia de Dios, quien creó al hombre a su imagen y semejanza.

Las últimas palabras provocaron un deseo de rebelión que la envolvía en una mezcolanza de lucha y derrota ante lo ignoto que para ella representaba la creación del hombre. Cuanto más investigaba más alejada se sentía de aquellas aseveraciones, tan rotundas y poco comprobadas, que decía aquel cura.

¿Investigaba sobre lo que exponía? ¿Apostillaba aquellos principios por convencimiento o simplemente leía y repetía? Era tan dudosa la fe para ella que difícilmente podía concebirla en alguien por muy docto que resultara su planteamiento, cuanto menos cuando se hablaba de religión o de todo lo que concernía al hombre y su sentido trascendente en la tierra.

Luis la había regalado Prologium de San Anselmo de Canterbury. Últimamente estaba muy interesada por los escolásticos y el discurso de este santo le pareció inquietante.

Se había atascado en el capítulo II “que Dios existe verdaderamente” volvió a sentir aquel mordisco de inquietud de antaño.

¿Conoce a Darwin? ¿Ha leído “El origen de las especies”? En él se recogen procesos de investigación, deducciones soportadas y sólidas. Yo creo que sí hay que investigar sobre la procedencia del hombre. Indiscutible no hay nada cuando se trata de dónde viene el ser humano y cuál es su sentido en la tierra.

Si Dios creó al hombre a su imagen y semejanza ¿cuál es el motivo de las grandes variaciones externas y de comprensión que el hombre ha vivido desde sus orígenes?  ¿Por qué este gran parecido al primate? ¿Somos una mutación ordenada de alguna de estas especies? ¿Vive Dios esas variaciones y las refleja en su creación?

Las palabras se atropellaban dentro de sus labios núbiles. No buscaba respuestas. Sabía que Don José no contestaría a ninguna de esas grandes cuestiones, ni tampoco sería aceptada su intromisión. El alma punitiva de la enseñanza estaba próxima a extender su dedo acusador y ella sólo deseaba vaciarse de contenido hasta llenar las paredes en busca de alguna respuesta que no sabía de donde procedería, pero que no dudaba que en algún momento tenía que llegar.

Darwin decía: “He recapitulado ahora los hechos y considero que me han convencido completamente de que las especies se han modificado durante una larga serie de generaciones”

El trabajo metódico y lleno de casos comprobados que apoyaban la tesis de este investigador había abierto una zanja de dudosa reconstrucción sobre la existencia del padre creador para ella.

  • No puedo creer que un padre amoroso haya creado a sus hijos limitados, feos y hasta groseros, si realmente les ama y protege, y además sus cualidades de omnipotencia y omnipresencia son reales.

El cura había llegado a su punto máximo de resistencia. No pudo saber si en el fondo todo aquello no le provocaba una cierta complacencia y por ello había dilatado el grito de:

  • ¡De rodillas y silencio!

Aquel había sido el recurso de otros muchos días como este, donde la indagación sobre el sentido de la paternidad divina había provocado tensión y falta de réplica.

Se puso de rodillas, y sin embargo no pudo dejar de preguntar reiteradamente sobre lo que parecía no explícito.

  • ¡Fuera de la clase!

Aquel punto era la determinación de un final que sólo dejaba una puerta abierta al nuevo día en el que todo propiciara seguir debatiendo en el sin sentido del todo indiscutible.

 “Así pues, Señor tú que das la inteligencia de la fe, concédeme en la medida en que sabes lo que me conviene, que entienda que existes como lo creemos y que eres lo que creemos”

Al menos San Anselmo se refería a Dios con la duda y la búsqueda de una certeza que necesitaba. Yo me siento en un frenesí dubitativo y quizá por ello el recuerdo de la niñez y aquellas disquisiciones tan profundas y a la vez tan irresponsables en relación con los oyentes, me haya llevado a frenar la locura con la que quería retomar mis diálogos con Vanessa.

La miré. Su pelo rizoso negro, sus pequeños ojos detrás de las gafas de bordes metálicos. Sus muchos pocos años y mi gran madurez. Todo un reto para seguir o quizá para parar.

Es una gran cuestión para los que hemos pasado el tiempo de juventud y la madurez nos enfrenta a las grandes preguntas de la historia, con quién y cómo hacer la indagación. Pensé que quizá ella y no Don José, me echará ahora de clase asustada. Porque, qué difícil es hablar de Dios cuando ya no dudas de su existencia.

Como decía Ortega y Gasset: Nada de lo que hacemos sería nuestra vida si no nos diésemos cuenta de ello… Todo vivir es vivirse, sentirse vivir saber existiendo.

Hoy creo que Dios aparte de un concepto, de una investigación es, por encima de todo, una experiencia personal.

¿Puedo discutir la existencia de Dios? No dudo de su existencia por varios motivos, cada uno de ellos necesita desarrollarse independiente del otro. Quizá de lo único que me gustaría conversar es sobre la identificación y valoración que cada uno da a esa divinidad existente o no dentro de cada uno y discutible o no dentro de los deseos que tenga cada cual en llegar al final de la cuestión.

¿Hay algo por encima de todo lo algo existente que se pueda suponer? ¿Y por encima de ese algo hay algo más? Y agotando todo lo previsible que existe, ¿podríamos decir que hay algo más? Porque si hay algo más previsible podríamos decir que existe algo imprevisible que nos acomete la duda de qué y qué hace dónde y por qué está.

¿Y me asustaría esa existencia si realmente no le concediera valores o poderes que me sobrecogen y me conmueven por el compromiso de decidir que algo está por encima de mi misma y todo lo sabido?

¿Por qué si ese algo existe, y está por encima de todo lo conocido, más allá de todo lo explorado y encierra en sí mismo las posibilidades miles supuestas o no por mí, no estoy reconociendo que sus atributos deben ser plenos exentos de la dualidad y por tanto no le doy así mismo la cualidad de todo poderoso sin acepciones ni límites?

¿Y por qué ese miedo pavoroso a llamarle DIOS MIO y decirle que sé que existe? ¿Hay en mi interior un revuelo caprichoso que supone que este reconocimiento me encierra en un calabozo del honor al que no quiero llegar, aunque en realidad sea mi propósito?

O quizás, como todos, tenga miedo de Dios y su aceptación por lo que de fe lleva, por lo que de imposible de mostrar tiene y porque el discurso piadoso me parece burlesco fuera de tono y al desuso.

Sin embargo, no puedo dudar que el resultado real es que su existencia no modifica ni amplía mi existencia. No hace de mi algo más bueno o malo, más piadoso o comprensivo, ni más o menos poderoso. Dios para mi no es una necesidad, ni siquiera un modo de vivir más completo. Los ritos no forman parte del Dios que asumo, ni tan siquiera rezarle o solicitarle cosa alguna está dentro de mis planes.

Su omnipotencia, si la tuviera, no compromete a mis limitaciones o necesidades más perentorias o superficiales. En ese algo existente por encima de todo lo conocido no he podido situar qué y cómo se relaciona con lo que para mí es necesario o imprescindible. Más si llegara a poder determinar lo existente en ese plano imponderable, siempre supondría que no es mi petición la que me hace acceder a su dádiva, sino la excelsa visión facilitaría aquello que me fuera útil.

Porque, ¿acepto a un “más allá de los límites” o al “todo y nada” buscando la petición constante, la adoración y requerimiento de los más nimios detalles de mi pequeña o gran existencia? No, realmente este “Dios” no es el mío.

Y no es el mío porque siento en mi interior la capacidad de acceder a lo necesario, lo completo simplemente si me abro a mi propia divinidad, a mi más excelsa actuación.

Ninguna acepción de Dios puede ser limitada a un reyezuelo en el trono de señor todopoderoso que sabiendo que su creación necesita algo lo guarda a su solicitud o su súplica más desgarrada.

La postura del poder supremo que da porque le piden y adoran, escapa de los cauces de mi percepción. Dios no aporta nada a mi vida. No es una necesidad. Es una claridad que va más allá de lo imaginado y sigue más allá de lo establecido. Y aún a pesar de los miles de eones vividos, siempre la exploración del más allá me lleva a un algo supuesto llamado inexistente, que sé que existe, porque como dice San Anselmo no puedo pensar que no existe.

Si es imprevisible y no está porque es todo y nada a la vez, yo formo parte de esa totalidad ausente de sí misma y por lo tanto lo que vivo es una percepción de algo que yo imagino y lo modificaré tal como me modifique en mi misma percepción.

Dios existe. El reino de Dios no es de este mundo, decía Jesús.

En las confesiones de San Agustín dice:

“Incluso a ti, vida de mi vida, te imaginaba como un ser grande que se extendía por todas partes, y que a través del espacio infinito penetraba la mole del universo en todas las direcciones más allá de todo límite” (Libro VII párrafo V)