Acerca de Jon Elejabeitia

CEO & Founder NEXTYOU, Arquitecto

241 Biotipos III

Seguimos sentados en la playa y se nos acerca una conocida para saludar. Es una mujer morena, con una cara agradable y llaman la atención sus grueras piernas. Joaquina le comenta que estamos hablando de boiotipos y que si puede servir de ejemplo. Ella sonríe y conociendo a Joaquina acepta.

Joaquina: Decíamos que el mundo tenía un entorno. Ya no tenemos un entorno hostil sino un entorno de personas hostil. Como somos personas sociales vamos a ver los biotipos como una entidad social y vamos a decir, si sus piernas son cómo se relaciona con el entorno y el entorno es el poder, me voy a dar cuenta de que ella siente que necesita más poder para defenderse del entorno. ¿Tiendes a querer tener el poder en tus relaciones?

María: Sí.

Joaquina: ¿Te das cuenta de que eso significa que no lo tienes?

María: No.

Joaquina: Si tú tuvieras el poder en tus relaciones tu pierna no necesitaría un edificio mucho más grande del que para ti sería el aceptable. Tus piernas son un edificio o las columnas de tu edificio y están grandes. Cuando uno tiene el poder las piernas no están más grandes, sino normales.  Si tú las has sobredimensionado es porque quieres tener el poder. Lo cual quiere decir que no aceptas el poder del otro, sino que lo discutes. ¿Estás de acuerdo? ¿Qué sucedería si en tu vida aceptaras el poder de otra persona? ¿Qué sentirías dentro de ti? Eso que acabas de decir con la comunicación no verbal dilo con las palabras.

María: No lo soportaría

Joaquina: Mientras que no lo puedas soportar tus piernas no solamente van a crecer, sino que se van a deformar, y lo que es muchísimo peor, te vas a odiar. Con que durante 3 semanas seas capaz de ver la autoridad en el otro, si la tiene, verla, no discutirla. La ves, que tengas la capacidad de entender que el poder es algo universal, no personal, es algo que tenemos todos y que necesitamos compartirlo porque el poder es el conocimiento, es la edad, son un montón de estructuras. Si durante un tiempo que se asiente dentro de ti, consigues ver la autoridad en otro lugar, la reconoces y la aceptas, tus piernas se reconvertirán en piernas el 75% más delgadas. ¿Te merece la pena?

María: Claro.

Joaquina: ¿De quién no soportas la autoridad?

María: Del hombre.

Joaquina: María, imagínate que ese hombre mesomórfico del bañador azul es tu pareja.  Él tiene el poder. Él sale y dice: “yo tengo el poder” y tú te sometes. Luchas contra los que tienen ideas y te sometes a los que tienes fuerza. Eso no te va a dejar cambiar las piernas. Esa es la conversación que quiero que tengas. No te plantees tener otra conversación. Tu cuerpo se ha formado así porque tu entorno es hostil para ella. Eso te lleva a elegir unos alimentos que te permiten tener ese cuerpo.

Jon: ¿Quieres decir que elegimos los alimentos para dañarnos?

Joaquina: Las 3 partes del cuerpo eligen lo que comen. Todos comemos dependiendo de nuestro biotipo. Una persona endomórfica va a comer cosas que tengan harina, que sean grasas, que tengan dulce, porque ella está necesitando tener una endomorfía.

Lo importante es que ella va a estar todo el día con un diálogo interno que la va a estar diciendo su deficiencia, que no existe. Nadie en la calle la va a decir, es que cuando está con un endomórfico te sometes y cuando estás con un ectomórfico te revelas.

María: Más que decirme nada lo que van a hacer es mirar la carne.

Joaquina: La carne es una conversación sobre nuestras deficiencias: de poder, de amor, y de conocimiento. Ahí es donde tenemos que poner el foco, para darles a las personas mucho en lugar de pedirlas. Dejar de pensar si los cuerpos están gordos o delgados y empezar a pensar que el cuerpo es una comunicación permanente y que cuando una persona con su cuerpo no consigue las cosas lo transforma para poder seguir consiguiéndolas a través de una alimentación o lo que sea.

Jon: ¿La conversación de las piernas es siempre poder?

Joaquina: La conversación de las piernas siempre es poder, luego la pierna tiene 3 niveles de poder, la parte de abajo, desde el pie hasta la rodilla nos estaría hablando de la mesomorfía. La parte que va desde la rodilla hasta aquí nos hablaría de la endomorfía, y la parte de arriba del todo nos habla de la ectomorfía.

Jon: Es decir, que cuanta más cadera tenemos, menos pensamos por nosotros mismos.

Joaquina: Cuando una mujer tiene unas caderas muy fuertes menos piensa por sí misma, más hipotecada o necesitada está de que la otra persona la proporcione el poder. Si miramos el poder, evidentemente el poder está en el cuerpo. Yo no voy a cambiar lo que está escrito en todos los lugares del mundo, no voy a cambiar que la mesomorfía es músculos, ni que la visceroctomía es vísceras. Lo que quiero es que des una vuelta de tuerca para que veas la conversación, y si alguna persona trata con mujeres o con hombres con defectos físicos por estética y demás, y les escucháis os daréis cuenta de que lo que estoy diciendo es verdad. Cuantas más dudas tengas de ti en relación con los demás, o estás pasando una crisis o tu pareja en este momento tiene mucho más poder que tú, empezarás a ensanchar más tus caderas.

María: ¿Solo nos pasa a las mujeres?

Joaquina: El hombre en general es más armónico, tiene una tendencia a tener menos caderas, porque no suele dar el poder. En su cultura no está dar el poder a nadie a través del cuerpo, sino que el cuerpo en sí mismo es una manifestación. Muchas mujeres tienen las piernas por abajo super gordas, y eso tiene que ver con que necesitan poner estructura en lo que hacen. La parte de la rodilla está regida por las vísceras, y cuando nos vamos haciendo mayores esta parte se deforma, se pone peor. En las piernas está el poder de hacer, el poder de mi autoridad, el poder de manejar mis decisiones. Muchas gracias, María, te dejamos seguir tu paseo.

María: A vosotros. Nos vemos en Madrid.

Jon: Qué amable María prestándose a tus ejemplos. Además de piernas tenemos tronco.

Joaquina: El tronco que va siempre desde el asa de la cadera hasta encima del pecho, y habla de nuestra capacidad de relación con los demás. Entonces aquí tienes que ver si la persona saca el estómago, no si está gordo, sino la actitud que tiene. Una persona puede no tener tripa, pero arquear la espalda para intentar tenerla, o al contrario y en el fondo no tenerla. Tiene que ver con la relación, con la empatía, con la capacidad de querer, de pasártelo rico. Hay personas que por mucho que pase el tiempo nunca echan grasa ahí, son personas que no se dejan llevar por los placeres, sino que son personas con tendencia a manejar sus placeres y a tener un control sobre ello. Y hay personas que estando delgadas tienen unas tripas enormes porque el placer es muy importante para ellas.

Jon: Y en el tronco están los brazos.

Joaquina: Los brazos son para abrazarte mejor. Los brazos están entre el mundo de las ideas y el mundo de las emociones. Siempre que muevas los brazos en consonancia con lo que dices están unidos a tu cerebro, y si lo haces en consonancia con lo que haces con lo que sientes o con lo que quieres cautivar están unidos a tus emociones, y podríamos decir que son cositas que van hacia donde quieren ir. Pienso que la persona tiene una conversación que puede cambiar, y si la cambia su cuerpo cambia y eso es lo importante.

Jon: ¿Y lo heredado?

Joaquina: Yo no creo en los genotipos familiares como una carga, pero sí creo en los genotipos fisiológicos, es decir, que hay una alimentación que subyace familiar que puede tener una carga después para que tu fisonomía sea de una forma concreta por la carga familiar de la comida. La cultura alimentaria y la cultura de la estética están llevando a que muchas personas no tengan una conversación honesta con su cuerpo, que eso es lo peor.

Jon: Las personas tendemos a pensar que no hay soluciones y que las soluciones tienen que ser por pasar por el sacrificio.

Joaquina: Esto se cura con el entendimiento. Si me encuentro con una persona que noto que sus caderas están dilatando y sé que en ese momento no siente el poder, voy a darle su poder. Estoy con esa persona y juego a que tiene el poder, a que lo disfruta y noto que conmigo al menos, no necesita sobredimensionar su cuerpo, que lo puede recoger. Y yo noto que, aunque no desaparezcan las caderas desaparece esa necesidad de posición. O cuando una persona tiene esa necesidad de decir: “yo me lo paso pipa” y de pronto relaja a esa necesidad y se tranquiliza, para mi es un gozo. Observas y te das cuenta de que le puedes dar al otro tanto, tanto, tanto. Imagínate una persona que de pronto notas que empieza a tener mucho, que ha engordado muy violentamente en unos días, ya sabes que ha pasado una crisis. Si la coges, si la aceptas, si no la preguntas por su cuerpo o si la preguntas, la estás preguntando desde otro sitio para que te cuente. A mí me molesta que me digan: “es que ha habido navidades” Las navidades no te pueden hacer engordar. “Es que he decidido disfrutar de mi familia” Eso me gusta, pero luego pregunto, bueno, algo no habrás disfrutado, porque si has tenido que hacer grasa… y entonces te cuentan “es que mi padre no vino y me fui con mi madre…” te das cuenta de que han comido para poder superar esas situaciones familiares, y entonces hablamos desde otro lugar. Ya no hablamos de comida, sino de conversación no verbal. Me estás contando con tu grasa lo que te está pasando, y eso es importante para mí.

240 Biotipos II

Joaquina: No es la crítica lo que os hace ser más ricos en CNV sino entender a las personas. A las personas se las entiende en el mismo momento en que miras su cuerpo, no en el momento en el que juzgas su cuerpo. Cuando lo juzgas no la entiendes, la acabas de etiquetar.

Jon: ¿Podemos ver de qué vamos a enfermar al estudiar nuestro biotipo?

Joaquina: El biotipo cuando se entiende no genera enfermedad, la persona pone grasa cuando no entiende lo que le pasa. Si lo entiende, la grasa se va. No necesitamos tener grasa para estar bien en ninguna parte del cuerpo. Cuando una mujer echa carne en sus piernas es porque no confía en sí misma, no confía en su poder. No es ni mesomórfica, ni endomórfica ni nada. Si voy caminando por la vida y digo: “el mundo era hostil” y soy mesomórfico, cuando perciba el mundo como menos hostil me querré relacionar contigo y entonces me haré endomórfico. Y cuando quiero pensar lo que hago es hablar contigo y relacionarme contigo de lo que estoy hablando no es del cuerpo sino de la necesidad que está por encima del cuerpo. Y cuando criticamos el cuerpo estamos perdiendo el contacto con la realidad.

Jon: Entonces la forma del cuerpo tiene que ver con el discurso que tiene la persona dentro…

Joaquina: Exacto, y cuando el discurso lo relaja se permite tener el cuerpo en equilibrio.

Jon: Conociendo los biotipos es difícil no etiquetar a las personas que vemos.

Joaquina: Pues si pensamos en términos de gordo o delgado, nos equivocaremos. Si piensas: “tiene grasa, entonces endomórfico” te puedes equivocar. Puede tener grasa y no ser nada endomórfico. Ha colocado la grasa para que parezca endomórfico y que la gente se relacione con él. Como no me relaciono con nadie me voy a colocar grasa y entonces se relacionan conmigo. La cuestión es darnos cuenta de que el cuerpo habla independientemente. Mi planteamiento es que no mires los cuerpos sino la comunicación que hay en el cuerpo ¿qué me está pidiendo el cuerpo?

Jon: ¿Qué uso práctico le puedo dar a esta información?

Joaquina: Las piernas os hablan del poder, más, menos o equilibrado. Imagínate que yo tengo un centro de estética y llega una persona y la coloco en una camilla y la veo unas piernas sobre pesadas, que tienen más masa, más grasa en celulitis, yo no diría que esa persona está gorda, sino que está fragilizada en su poder, no cree en su poder, cree que si ejerciera su poder no la querrían. Independientemente de los tratamientos que le vaya a dar, voy a generar una comunicación con esa persona donde la voy a empoderar para que sus piernas empiecen a relajarse y que no necesiten super-dimensionarse.

Jon: Hay conversaciones para el cuerpo a través del alma.

Joaquina: La conversación interior es la que es importante. Por eso en comunicación no se critica. En comunicación se habla, y cuando aprendes a hablar te das cuenta de que todos somos todo. Si una persona en este momento entrara en un proceso de excesiva relajación con su vida hecha, su trabajo, y todo, y ganara todo el dinero que él necesita, empezaría a engordar después de una comida cuando no lo había hecho antes. Si se casa y empieza a vivir con su familia y se lleva bien, le encontraremos con una tripita divertida y con las piernitas delgadas, porque no ha ido a trabajar su poder sino sus relaciones.

Jon: ¿Qué podemos hacer?

Joaquina: Aprender a conversar con el cuerpo, a respetar que habla, no a pensar que nos agrede. A darnos cuenta de que hay 3 elementos: Piernas que hablan con los órganos genitales. Tronco que habla con las vísceras. Y cerebro que habla con la cabeza, o la cabeza que habla con el cerebro.

Jon: De las 3 cosas lo que más valoro es el pensamiento.

Joaquina: Todas las personas tenemos algo de ectomórficas. Todos tenemos un pensamiento que es el que nos permite ser personas inteligentes, todos tenemos una necesidad orgánica de placer, de lo rico que nos hace tener unas vísceras muy llamativas y todos tenemos una necesidad de que la estructura nos mantenga para poder hacer un montón de cosas. Si eso en el diálogo que tenemos con nosotros mismos lo respetamos va a ser mucho más fácil la conversación.

Jon: Cuando empezamos esta conversación dijiste que la mesomorfía es el principio, la endomorfía después y luego la ectomorfía.

Joaquina: El cuerpo siempre es lo primero. El hombre primero defiende su cuerpo, luego sus relaciones y después sus ideas, aunque parezca que defendemos nuestras ideas por encima de todas las cosas. Independientemente de que lleguemos a ser seres muy superiores, cada vez que te pasan cosas en lo tangible te ahorran todos los pensamientos de lo intangible. Sí es cierto que cuanto más te depuras, más creces y más te desarrollas puedes llegar a que el pensamiento sea lo más importante. Puede ser que pienses que un accidente te ha hecho recomponer tu cuerpo, pero también puedes pensar que lo que te ha hecho recomponer tu cuerpo es que tú provocaste el accidente, no el accidente en sí, y eso es lo que te hace diferente.

Jon: Vivimos en una sociedad que valora, y critica, mucho los cuerpos, y me he fijado en que muchos ectomórficos están tomando cantidad de medicamentos para convertirse en mesomórficos, es decir, están quitando su capacidad de conectar con el pensamiento que la podrían aplicar a un cuerpo sano para convertirlo en un cuerpo musculoso que les quita la capacidad de pensar.

Joaquina: Un mesomórfico puro tiene muy pocas posibilidades de pensar en una estructura mucho más compleja, porque su cuerpo está preparado para el poder, no para el razonamiento. A excepción de que vengamos de una zona muy compleja, en occidente, ya hemos resuelto el mundo del entorno, y nuestros padres nos han enseñado a sobrevivir en los canales de entorno con nuestro propio cuerpo. Lo que sucede es que en la medida que tú piensas sobre lo a ti te gusta, eso te lleva a una endomorfía. La endomorfía es un pensar en ti con otro y en disfrutar de ello, mientras que la ectomorfía es un salir de ti para estar todo el rato pensando en cosas que están en otro sitio para aprender de ellas.

Jon: El tema es encontrar el sentido a esta triple comunicación.

Joaquina: No podemos fijar el cuerpo en si tengo piernas o no tengo piernas, vamos a hacerlo en si tenemos poder o no lo tenemos. Me doy cuenta de que entonces necesito tener una estructura más fuerte en las piernas. Hay cantidad de personas que tienen unas piernitas delgadas, que parece que no se va a sostener el cuerpo, con unos abdómenes brutales y una cabeza que parece un ogro.

Jon: ¿Qué les hace a esas personas tener esas piernitas?

Joaquina: La mayoría de ellas porque tienen una economía super saneada y han puesto el poder en la economía. El hecho es que el cuerpo es una conversación, no es otra cosa. Yo converso con mi cuerpo en relación con lo que yo creo. El mundo era mesomórfico porque tenía miedo al entorno, luego se hizo endomórfico porque tuvo una relajación y deseos de placer. Y se hizo ectomórfico porque deseó buscar investigación. Busquemos eso para ser personas en la máxima plenitud y con la máxima comodidad.

Jon: La mujer que acaba de tumbarse en aquella toalla tiene las caderas amplias, ¿qué querría decir eso?

Joaquina: Por la línea tradicional diríamos que es una persona endomórfica, y eso sería destruirle la capacidad de pensar y de tener poder.

Jon: ¿Por qué?

Joaquina: Porque lo que sí es cierto es que por su edad ella ha decidido ponerse grasa. Lo ha decidido por su conversación. Quiero que entiendas que lo ha decidido. No me importa si su madre es gorda ni si lo es su padre. No me importan las conversaciones previas familiares, me interesa la conversación que ella tiene consigo misma.

Lo primero que debería aprender es que no tiene un cuerpo ni tiene formas, sino que tiene una conversación. Si hablaras con ella y no sonriera ni quisiera conquistarte con su amabilidad, descartaríamos su endomorfismo. Eso querría decir que la grasa la pone para defenderse. Y como el cuerpo, todo lo que significa grasa tiene que ver con la relación, significa que te ve como enemigo. En lugar de pensar que es endomórfica debes escuchar su conversación. ¿Para qué la vamos a etiquetar? Amémosla ya, reconociéndola como un ser en una triada perfecta. Seguro que piensa, por lo tanto, tiene una ectomorfía. Seguro que siente, por lo tanto, tiene una endomorfía. Y seguro que hace, por lo tanto, también tiene una mesomorfía. Lo que muestra es un desequilibrio en su comunicación. Lo que esa persona debería saber es que cada gramo de grasa que ha colocado en su cuerpo lo ha colocado para algo.

239 Biotipos

No somos mucho de ir a la playa, sin embargo, un paseo en un templado diciembre en la playa de Sotavento, en Costa Calma, es una gran experiencia. Las playas y los cuerpos medio desnudos diseminados por la arena dan pie para hablar de biotipos.

Joaquina: Cuando miras a las personas te das cuenta de que cada una conforma su cuerpo de una manera diferente y que lanza su cuerpo de una manera diferente, no sólo en el movimiento sino también en la conformación de su grasa, y te planteas que la persona te está queriendo comunicar algo con su cuerpo.

Jon: ¿Qué le hace a una persona de pronto tener grasa en una pierna, a otros en una cintura, a otros en el cuello… ¿

Joaquina: Sheldon investiga que el hombre tiene un genotipo y ese genotipo le hace conformar su cuerpo. Eso me fastidia bastante. No estoy dispuesta a creerme que algo me viene inducido y que conforma el cuerpo.

Jon: Conozco sus teorías. Dice que hay una conformación deportiva que hace que la persona valore en su cuerpo los músculos y lo que hace es muscular su cuerpo y lo llama mesomorfía. Dice que existe el cuerpo mesomórfico, un cuerpo deportivo donde el músculo es lo más importante. Después dice que hay personas que prefieren que su cuerpo sea más endeble, más laxo, menos fortalecido, la estructura la valora menos, y dice que lo que hacen esas personas es colocar grasa en su cuerpo y lo llama endomórfía. Son los cuerpos que tienen tendencia a la grasa, a estar laxos a no estar totalmente conformados, a no ser una estructura sólida. Y luego se da cuenta de que hay personas que ni valoran la estructura, es decir, que tienen huesos pero no tienen músculo ni grasa. No valoran ni la estructura muscular como ese cuerpo que se muestra fuerte ni tampoco valoran esa debilidad, ese punto de flexibilidad que parece dúctil, que sería la endomorfía y dice que son personas que se dedican a pensar, que lo que valoran es su pensamiento, y piensan que existen en su pensamiento y que el cuerpo simplemente es algo que está ahí. Y lo llama ectomorfía.

Joaquina: Correcto, esos son los tres tipos de cuerpo, pero a la vez nos está diciendo que hay 3 tipos de actitudes: Personas que piensan en el cuerpo como un fin. Personas que piensan en el movimiento como un fin. Y personas que piensan en el pensamiento como un fin. Toda persona que muscula su cuerpo realmente está creyendo que el soma es lo importante en su vida. El soma es el cuerpo. Está creyendo que el cuerpo es el que le da sentido a estar aquí. Y esas personas muestran su cuerpo como lo que son, como su personalidad.

Jon: ¿Qué es el cuerpo para estas personas?  ¿qué es un cuerpo?

Joaquina: Unos huesos que soporta unos músculos, y que se ven los músculos. Pues conversan a través de los músculos. Y colocan los músculos en el cuerpo para mostrar que son fuertes y que tienen la capacidad del poder. Y consideran que su cuerpo expresa poder. Pero aparecen las personas que dicen que pare tener unos músculos y para tener un cuerpo así tengo que quitarme ciertas cosas que no me interesan, y son personas que viven de las vísceras, es decir, de los placeres, de llenarse de placeres. Prefieren pasar un buen rato comiendo, viviendo y no tener que cuidar tantísimo su cuerpo. Si antes las personas de los músculos nos decían que lo importante era el cuerpo, estas personas nos dicen que lo importante es el buen vivir. Piensan que el buen vivir es el yantar, es una buena habitación, un pasárselo rico, y todas aquellas cosas que les provocan placer.

Jon: Ya tenemos la segunda personalidad. Personas que tienen una tendencia al músculo más flojo y a un cuerpo más graso lo que quieren es pasárselo rico. ¿Dónde tienen su punto? ¿Para qué quieren el cuerpo?

Joaquina: Para simplemente aguantar sus placeres.

Jon: ¿Dónde está el poder de estas personas?

Joaquina: En las relaciones. Para los endomórficos las relaciones son más importantes que el músculo o más importantes que el deporte. Ya tenemos más información, ya no se trata de que la persona en el cuerpo ponga grasa, sino que al poner grasa nos está queriendo decir algo. Nuestra relación va a estar basada en placeres, no en deporte, no en poder, sino en compartir, en empatía, en pasárnoslo rico, en estar mejor. Nos está dando más información.

Jon: Entonces lo que rige a los músculos es el soma y lo que rige a grasa son las vísceras.

Joaquina: Son las vísceras las que están desarrollando o influyendo para una actuación. Los músculos no hablan, están fuertes o están laxos. Pero las vísceras sí hablan. Las vísceras se irritan cuando no les das lo que les gusta, tienen una conversación muy importante. Y como estas personas quieren que te lo pases rico se dan cuenta de que si estás luchando contra sus vísceras no te lo pasas rico, estás mal, estás rabioso, estás enfadado… entonces dicen: “no hemos venido para sufrir sino para pasárnoslo bien y un poquito de grasa en el cuerpo siempre es bueno, nos relaja, y nos hace estar mucho mejor, nos hace estar en otra situación”

Jon: ¿Y las personas del pensar?

Joaquina: Para ellas lo importante es que la cabeza funcione.  Entonces no aguantan el músculo, ni el cuerpo, tienen la espalda un poco doblada, las piernas delgadas, la grasa la tienen tirada por algún sitio. En realidad, no les importa nada, lo importante es la cabeza. Hablan con la cabeza, son cabeza y no tienen otra cosa. El cuello está hacia abajo porque como leen tanto, piensan tanto… nos están contando cosas: no les interesa el cuerpo y no les interesa vivir bien, les interesa pensar.

Jon: Esto no parece que ocurra espontáneamente, sino que es algo evolutivo, ¿no?

Joaquina: No es que haya sucedido porque el hombre haya tenido una mente preclara y haya dicho que ahora se dedica al músculo y luego a la grasa, sino que ha habido una época donde el hombre, si no preparaba sus músculos se moría porque luchaba contra animales que tenían los músculos muy desarrollados. La mesomorfía se desarrolla en los primeros tiempos del hombre porque el hombre necesita competir con la fuerza muscular que tienen los animales. Toda persona que tiene en su genotipo una necesidad de defenderse del medio, de algo, va a tender a necesitar una mesomorfía. Lo va a necesitar, no es una cuestión de si le gusta o no. Es una cuestión de que independientemente de que le guste, en el momento que siente que el entorno va contra él, va a generar rápidamente una estructura que le permita defenderse con el entorno. Tenemos una conversación que está entre la propia persona y el entorno. Todas las personas que tenemos en nuestra mente que el entorno es un agresor vamos a necesitar que nuestro cuerpo se ponga musculoso, fuerte. Y esto va a pasar en momentos de nuestra vida, no va a pasar solamente por un aspecto genotípico, sino que en nuestra vida cuando tenemos miedo necesitamos que nuestro cuerpo rápidamente se ponga fuerte, aunque el miedo no sea físico.

Jon: ¿Por qué aparece la endomorfía?

Joaquina: La endormorfía no aparece porque el hombre quiera ser endomórfico sino porque se relaja ante un mundo que ya no es hostil, ya no tiene que luchar con el entorno. El entorno le favorece. Tiene casas, ya tiene un entorno plácido, ya tiene amigos con los que charlar, que ya no son sus enemigos, ya pueden estar juntos. Ya hay pueblos que se reúnen y ciudades que se cierran, y hay lugares donde estás cómodo. Y al estar cómodo y te relajas pasan cosas diferentes. Ya no cuidas tanto tu cuerpo, cuidas las relaciones. Y lo que vas haciendo es relacionarte, ya necesitas trabajar la empatía y la empatía no es un músculo fuerte, es un alma que se ablanda, es un cuerpo que juega contigo, es un ponerte encima de un brazo que es cálido, es algo que te acompaña, que está cerca. La endomorfía nace como una satisfacción interior, como un placer a la vida que se relaja. Y es muy difícil que una persona que haya estado viviendo esa agresión del entorno y de pronto encuentra la relajación del entorno no haga esto y se relaje.

Jon: Según esto, habrá más endomosfía donde el clima y el entorno sea más hostil y más mesomorfía donde estemos más acomodados.

Joaquina: Cuando pasa el tiempo y la gente ya se da cuenta de que maneja el espacio y que no necesitan relaciones, y se han cansado de comer, beber y dormir, empiezan a darse cuenta de que el conocimiento está guardado en ciertos sitios y no se accede a él. Eso no puede ser para ciertas masas de poder, también queremos el conocimiento. Y empieza a aparecer la necesidad de éste. Y cuando se empiezan a meter en los libros y en las ágoras, y empiezan las conversaciones también pierden el contacto hasta con el buen vivir, y empiezan a pensar en el buen pensar. No lo conocían y se tiran horas investigando en libros. Y empieza a desaparecer totalmente el cuerpo para empezar a descubrir lo que significa el cerebro, el pensar, y empiezan a aparecer cuerpos que solamente quieren pensar.

Jon: Quizá esta hay ha pasado ya. Evidentemente hay personas que lo son pero que ya no podemos ser solamente músculos, vísceras o pensamiento, porque la persona que pensaba se aislaba totalmente de las relaciones. La persona que estaba en las relaciones muchas veces no pensaba, o no estudiaba, y quien no estudiaba casi nunca era el deportista que los libros le quedaban a mil kilómetros.

Joaquina: Por eso decidí un día que me parecía mucho más sano recordar estas cosas y plantearlas como retos de recuerdo y decidí que las piernas eran un recuerdo de la mesomorfía; el tronco es un recuerdo de la endomorfía y que la cabeza es un recuerdo de la ectomorfía. Mi intención es investigar para que podamos ser todo y tener la capacidad de tener una mesomorfía sana, es decir, que nuestra estructura se convierta en algo sólido, que tengamos la capacidad de disfrutar de las cosas, es decir, de vivir el placer y un poquito de grasa siempre que sea por un buen vivir y que nos demos el gusto también de pensar. Lo que hice fue descubrir cómo hablaban estos 3 cuerpos. Investigar cómo habla el mesomórfico y cómo llevar toda esa conversación a las piernas, como habla el endomórfico y llevarlo todo al tronco, y cómo habla en ectomórfico y llevarlo todo a la cabeza.

238 Proyecciones

Quizá en un caluroso día de verano, mas que un diálogo apetece algo rápido, visual, pero sin perder profundidad. Pues ahí va: Un gráfico para buscar el origen de dificultades que tenemos o hemos tenido a determinada edad. Por ejemplo, si tengo entre 35 y 45 años y estoy en crisis de no saber si estoy en el trabajo adecuado o en la profesión que yo quería, el problema está realmente entre los 12 a 17 años ¿Qué pasó ahí con el trabajo / los estudios? Esa es la edad que hay que trabajar, y no el presente.

237 Conciencia de prosperidad

Es domingo y he acompañado a Joaquina en su viaje semanal al supermercado. Cada domingo las conversaciones que escuchamos son parecidas: ¡Cómo ha subido todo!  Esto es insostenible, cada día está todo más caro…

Jon: Oigo hablar mucho de dinero, de tener mucho o poco, sin embargo, oigo hablar poco de la conciencia de prosperidad

Joaquina: La conciencia de prosperidad consiste en la habilidad de desenvolverse sin esfuerzo y adecuadamente en el mundo. Tener conciencia de prosperidad nos proporciona seguridad emocional y una profunda sensación de confianza en uno mismo.

Jon: Y eso ocurre al reconocernos como fuentes de nuestra abundancia.

Joaquina: Así es. La paz interior es la que te permitirá alcanzar la conciencia de prosperidad. Los consejos interiores provienen de tu Yo Superior, te hablan en forma de sensaciones, intuiciones y conocimiento íntimo. Aprende a escucharlos. Tus sentimientos te indican las acciones a emprender. Tu voluntad te llevará hacia tus objetivos. La prosperidad llega cuando el dar y el recibir fluyen libremente. Cuanto más te permitas recibir, más podrás dar. Apreciándote a ti mismo y dando las gracias al universo por tu abundancia multiplicas tu prosperidad.

Jon: ¿Consejos?

Joaquina: Tu Yo Superior te está enviando constantemente consejos. Desarrolla la costumbre de prestar mucha atención a tus pensamientos y a tus sentimientos antes de actuar. Reconoce que tu situación actual es el resultado de tus decisiones pasadas y date cuenta de que, en cada momento estás creando tu propia realidad. Eligiendo tu camino superior, acelerarás el proceso de tu evolución, vitalidad y abundancia. Tu camino superior tiene sentido práctico. La pureza e integridad de tu energía son muy importantes porque es tu integridad la que te guía a crear aquellas cosas que armonizan con la profundidad de tu ser. Es tu integridad la que te conduce hacia aquellas elecciones y situaciones que te son favorables. Tu integridad te invita a considerar lo que es realmente importante para ti y elegirlo por encima de ilusiones, promesas y encantos.

Jon: ¿Cómo empieza el proceso?

Joaquina: El proceso empieza por observar que hay algo que decidir; para ello es imprescindible el tiempo de “calma” antes de una toma de decisión y nace con el análisis profundo de lo que está y hay que cambiar, y lo que se va a hacer que es aquello que se puede y aporta crecimiento. Después llega el “flujo” como resultado de una decisión tomada desde la calma y que tiene unos efectos de crecimiento en todo. Aparece el “reflujo” después de un tiempo de parada que no fue analizada y tomada una decisión efectiva para realizar los cambios necesarios. Siempre que sucede esto empezará un reflujo que será muy difícil de parar porque en él hay una pérdida de autoestima y se tenderá a culpabilizar a hechos externos. Es muy importante que a la mínima observación de reflujo nos paremos, entremos en la calma y en una decisión firme.

Jon: Supongo que el “reflujo” siempre nace por nosotros, y nunca por las causas externas.

Joaquina: Sí. Esto va unido a nuestro propósito de vida.

Jon: Explícate.

Joaquina: El propósito de vida es algo que permite que nuestro mundo ideal se cumpla poniendo para ello en marcha las cualidades y las acciones que más nos gustan, sin tener que realizar ningún esfuerzo adicional ni embarcarnos en metas extrañas. Si la cualidad que más me gusta de mí mismo es la alegría, cuando esté alegre y lo extienda a los demás estoy realizando mi propósito de vida. Si yo creo que mi cualidad más importante es que he venido a salvar el mundo, sólo estaré en mi propósito de vida si he salvado mi mundo, mi mundo familiar y cada uno de los mundos más próximos. Los pensamientos abstractos, pluralistas e inalcanzables son los manejos del ego para que pensemos que los propósitos de vida no son reales, presentes y factibles.

Jon: Entonces, estamos en el propósito de vida cuando utilizamos nuestras facultades para la consecución de las metas que hemos elegido.

Joaquina: En el propósito de vida está la aceptación de la responsabilidad de uno mismo, el fijarse metas productivas en consonancia con sus capacidades. Esas metas tienen que ser muy concretas y específicas. No se puede ser eficaz en abstracto sin serlo en particular. Vivir con propósito es vivir productivamente, es aceptar nuestra capacidad de afrontar la vida. En cualquier ámbito de nuestra vida debemos marcar formas de comportamiento concretas y precisas y poner toda nuestra capacidad, nuestra responsabilidad y nuestra disciplina en ello. La autodisciplina es la capacidad de organizar nuestra conducta en el tiempo al servicio de tareas concretas, posponer la gratificación inmediata al servicio de una meta lejana.

Jon: Para ello hay que ser observadores de los resultados para saber si van en la dirección que nosotros deseamos.

Joaquina: No son los logros lo que hay que valorar sino nuestra actitud interior hacia ello. El propósito de vida supone las siguientes cuestiones básicas:

  • Asumir la responsabilidad de la formación de nuestras metas y propósitos de manera consciente.
  • Interesarse por identificar las acciones necesarias para conseguir nuestras metas.
  • Controlar la conducta para verificar que concuerda con nuestras metas.
  • Prestar atención al resultado de nuestros actos, para averiguar si conducen a donde queremos llegar.

Jon: Lo que vienes a decir es que vivir con propósito es asumir la responsabilidad de nuestros actos. Asumir la responsabilidad de nuestros movimientos para conseguir todas nuestras metas.

Joaquina: Nuestros propósitos de vida se hacen en presente, a medio y largo plazo; tiene que estar escrito, y cuando está escrito no nos manipula. Ocúpate directamente en lo que quieres. Piensa donde, cómo, y con quién deseas trabajar. Sé claro acerca de la situación que te gustaría tener. Puedes conseguir lo que prefieras, todo lo que tienes que hacer es decidir qué es. Tus pensamientos son reales. En la medida en que puedas ser más específico acerca de tus deseos, tu Yo Superior emprenderá enseguida el camino de su realización. Todo lo que has de hacer sobre ello es aclarar tus deseos y atreverte a pensar sin límites.

Jon: Eso incluye el trabajo

Joaquina: Tu actividad actual encierra en sí la semilla de tu trabajo óptimo, cada vez que inicias un trabajo nuevo empleas muchas de tus habilidades ya desarrolladas. Toda aptitud adquirida y que te gusta emplear será importante en tu camino superior. Cuando cobras dinero por algo que te gusta hacer, asocias la abundancia con el empleo de tus dones especiales.

Jon: ¿Y las personas que están en un trabajo que no aporta?

Joaquina: Lo que tu trabajo te aporta puede cambiar si contribuyes de la mejor manera posible, trabajas con actitud positiva, haces más de lo que se te pide y previenes las necesidades sin que se te exija, y desarrollas tu disposición a ofrecer lo mejor, estés donde estés y obtendrás mayor abundancia.

Jon: ¿No es más sencillo cambiar de trabajo?

Joaquina: Tu trabajo te permitirá expresar lo que eres con más plenitud; te ayudará a crecer y evolucionar. No hace falta cambiar de trabajo para encontrar el óptimo, cualquier trabajo te permite concentrarte en formas para ayudar a la gente. Haciendo lo que te gusta hacer, enriqueces las vidas de las personas que te rodean y añades luz al mundo. Realizando tu trabajo óptimo, llevas a cabo lo que es tu propósito de vida. Cuando prestas tus servicios, dedicando tu plena aptitud y capacidad a lo que haces, tu trabajo y tus servicios serán solicitados y el dinero fluirá hacia ti.

Jon: ¿Qué requerirá de mi ese trabajo óptimo?

Joaquina:

  • Tu capacidad de escuchar tu sabiduría interior y seguirla.
  • Erigirte a ti mismo y a nadie más en autoridad sobre lo que es bueno para ti.
  • Es un proceso de autoconocimiento.
  • Mirar hacia dentro en vez de buscar las respuestas fuera de ti.
  • Ser el constructor de tu existencia.
  • La ayuda a los demás para que proyecten su trabajo al mundo y la colaboración en equipo pueden ser muy importantes.

El proceso del descubrimiento de la obra de tu vida es tan importante como la obra en sí.

Jon: No podemos terminar esta conversación sin hablar de los resultados económicos que obtenemos desde esto: el dinero.

Joaquina: El dinero no es bueno ni malo, es energía. El dinero representa un intercambio de energía entre tú y el mundo exterior. Representa la energía que desde ti sale y te es devuelta. El dinero creado desde tu integridad es dinero luminoso que te hará el bien a ti y a los demás. Trabaja en esta forma: tú tienes un poco y los demás el resto. Tu habilidad para sentirte cómodo con esta realidad determina tu paz espiritual con relación al dinero. La energía expresada en forma de dinero se detiene cuando en ti surge la codicia y la envidia por el dinero que tienen otros. Si gastas el dinero haces prosperar a otros. Si ahorras, también beneficias a otros, porque el banco se encarga de prestar lo que depositas. Al invertir, sencillamente das dinero a otros para que lo utilicen en tu nombre.

Jon: Es como si el dinero poseyera un ritmo natural El dinero posee un ritmo natural, del mismo modo que todo lo demás en la vida.

Joaquina: Debemos evitar que nuestras emociones se afecten por las situaciones económicas generales evitando diálogos catastrofistas. Es importante tener dinero suficiente, para que la energía pueda ser empleada en la obra de la vida y no en el esfuerzo por ganarlo. Las preocupaciones económicas constantes bloquean la creatividad y ofuscan el pensamiento.

Algunos conceptos sobre el dinero:

INGRESOS

Aumentar tus ingresos requiere de una apropiada combinación de los pensamientos correctos y las acciones efectivas y directas.

GASTOS

Todos gastamos el dinero de acuerdo con un esquema; la cuestión es si el esquema se escoge de forma inconsciente por un condicionamiento del pasado o es una elección consciente basada en metas y valores actuales.

PRESUPUESTO

El principal beneficio de aprender a manejar tu dinero con un presupuesto de porcentajes es que te proporciona una experiencia concreta para que vivas dentro de tus medios.

AHORRO

Ahorrar significa guardar los excedentes presentes para una comodidad futura, o para sentir que tus ingresos crecen sin tu esfuerzo. El acto de ahorrar regularmente representa la afirmación de que posees un excedente de dinero, lo cual tendrá un efecto favorable en tus ingresos.

(Para más detalles sobre dinero puedes revisar los posts: 81 a 86)

236 Comunicación inmanente

Estamos de retiro en un monasterio en el Pirineo Aragonés. Sentados en un banco contemplamos una gran pajarera llena de canarios.

Jon: Leía ayer que podemos clasificar las religiones en tres grandes grupos de acuerdo con la concepción que tienen de Dios, lo cual va a influir en su comunicación. Místicas:

conciben a Dios como un ser Inmanente, algo que está dentro del hombre o del mundo, algo que se posee. Religiones proféticas: Dios es un Ser trascendente, algo que está fuera del hombre y del mundo, algo que se busca. Y primitivas: Dios es un Ser antropomórfico, es decir, con forma humana.

Joaquina: La comunicación con Dios está dada, el virus está en la relación con los que nos rodean. La primera ruptura de la comunicación inmanente es con nuestro padre y con nuestra madre, a los que culpamos tanto como a nuestros hermanos.

Jon: Eso sería la primera incomunicación. ¿Por qué surge?

Joaquina: Porque pensamos que tenemos un defecto dentro de nosotros ¿Qué parte de tu personalidad consideras kármica?

Jon: Seguramente un defecto familiar que arrastra mi padre, abuelo ……

Joaquina: Eso simplemente indica que hay algo que cambiar ¿De qué culpas a tu padre/madre? Eso es lo que tendrías que cambiar ¿De qué culpas a tus hermanos?

Eso indica tu envidia: algo que no quieres hacer el esfuerzo para conseguir. La verdad es una experiencia personal, interna e incomunicable.

Jon: Permíteme leerte esta cita de Un Curso de Milagros: “Es muy posible escuchar la voz de Dios durante todo el día sin que ello interrumpa para nada tus actividades normales. La parte de tu mente donde reside la verdad está en constante comunicación con Dios, tanto si eres consciente de ello como si no. Es la otra parte de tu mente la que opera en el mundo y la que obedece sus leyes”

Joaquina: La comunicación con Dios debe tener la mesura de no esperar nada. El objetivo es hablar con Dios cara a cara, y para ello hay dos formas de comunicar. Inmanente: Yo soy, me conozco y no busco nada fuera, lo que me lleva a entender y saber. Y transcendente: Yo no soy y quiero que me des, surgen los complejos. El no ser te lleva a la trascendencia, a pedir, a sentirte incompleto, lo cual implica que no eres Hijo de Dios, ya que Dios no puede crear a nadie incompleto. Por otro lado, está el Yo soy, que te lleva a la inmanencia donde no buscas nada fuera ya que te reconoces perfecto. Esa es la comunicación perfecta con Dios. Hay un vacío de crítica.

Jon: ¿Cómo lo podríamos hacer de manera práctica?

Joaquina: Primero: Reconoce que tienes un padre con el que te comunicas de forma inmanente y otro con el que lo haces de forma trascendente. Segundo: Ver con cuál de ellos (padre/madre) te comunicamos de cada una de las formas. Tercero, elige al inmanente y nombra la cualidad que tiene: aquello que no está contaminado, abstrayéndote de tus necesidades. Por último, mira al padre sin expectativas, llenándote de la cualidad, aprendiendo de ella y convirtiéndote así en una persona más bondadosa.

Jon: ¿Lo que me dices implica que no puedo comunicarme con Dios si no me comunicado primero con mis padres?

Joaquina: Sí. Vivir el momento inmanente con el padre al que no criticas te permite un pensamiento de amor incondicional y estás recibiendo de él. Del padre que criticas estás esperando algo. Te propongo este ejercicio:

  1. Piensa en el padre inmanente
  2. Aprende de él esa cualidad
  3. Intenta ver en qué eres inmanente tú
  4. Trabajar sobre la cualidad

Jon: Entonces, en la mirada inmanente nos convertimos en lo que estamos mirando. No hay que mirar deseando ser.

Joaquina: Intenta también tener una comunicación inmanente con el padre trascendente. Para ello, comunica con tu cualidad sin esperar nada a cambio. El principio es no criticar en la trascendencia para aprender de la inmanencia

Jon: Y la crítica se elimina aplicando el conocimiento a mi cualidad. Nuestra cualidad es tal que, aplicándole el conocimiento, elimino totalmente la crítica. Has mencionado también al hermano.

Joaquina: En la relación con nuestro hermano vemos las diferencias que convertimos en guerras en vez de quedarnos con las similitudes. Vivimos la resurrección cuando al que está cerca lo vemos como a nosotros mismos. ¿Qué crees que tiene tu hermano que lo hace diferente a ti?

Jon: Muchas cosas…

Joaquina: ¿Tienes con él una comunicación trascendente, inmanente… o ninguna? Creo que te sientes carente de lo que tus padres necesitan cuando eres primogénito y nace otro hermano. Esto evidencia tu falta de compleción ¿Qué te gustaría tener que lo tiene tu hermano? Aquí nace el primer problema: yo no soy bastante, lo que te impide escuchar a Dios. Crees que le habla a tu hermano y no a ti. Piensas que lo que a Dios le complace es lo que es tu hermano y no lo que eres tú.

Jon: A veces me doy cuenta de que busco en mi pareja eso que tenía mi hermano y yo no. Es como si creyera que Dios no me ha dado algo imprescindible para la vida y a él sí.

Joaquina: Esa cualidad de tu hermano es la que te haría divino. Cres que si tuvieras eso tendrías todo resuelto. ¿Qué envidias de tus hermanos? ¿Qué envidian ellos de ti?

Jon: Más allá de contestar las preguntas, ¿cómo resuelvo esto?

Joaquina: Solo se resuelve si:

  1. Ves a Dios como Maestro.
  2. Escuchas al hermano y aceptas que te enseñe esa cualidad.
  3. Reconoces en ese hermano la cualidad de enseñártela. Solo esa cualidad, sin mácula, no mires otra.
  4. No exigir que él nos vea como maestros en la cualidad que tenemos y él no.
  5. Es unidireccional. Él es el maestro y yo el alumno.
  6. Miro al hermano sin juzgarle y seré el mejor alumno.
  7. Esa cualidad ¿te interesa o es solo envidia?
  8. Dios habla a través de todos sus hijos
  9. Dios habla eternamente y mi hermano le escuchó en lo que él le interesaba y yo le escuché en lo que a mí me interesaba.
  10. Agradezco que escuché lo que quise y tengo al lado a alguien que experimentó la palabra de Dios y me dejó verla.

La inmanencia en un tren que está marchando hacia Dios. Te puedes entretener dentro con la persona que hay, pero ya estás en el tren.

235 Qué significa entrar en verano

Es julio, y con la mirada reposada en un cantábrico tranquilo buscamos el sentido del verano. Como cada verano, nos alejamos de Madrid en busca de tranquilidad para escribir, para preparar cursos y para revisar lo que hemos hecho.

Jon: ¿Cómo es la energía del verano?

Joaquina: La energía del verano es masculina, de luz, y por lo tanto de compromiso y trabajo.

Jon: Cualquiera lo diría, viendo las playas y siendo la palabra “desconectar” la más usada en estas fechas.

Joaquina: El clima nos enseña a trabajar con nosotros mismos, y lo que hacemos es lo contrario de lo que nos enseña.  El entorno es un aviso del trabajo que debemos de hacer,  y lo entendemos como una agresión. Por ejemplo el invierno nos dice que no tenemos, y lo que quiere decir es que debemos buscar dentro de nosotros  lo mejor que tenemos, nuestro valor, para utilizarlo y avanzar, y no sentirnos carentes. Y lo que hacen las personas en invierno es sentirse  carentes y esperar a que los demás les den. Estas son las contradicciones que vive el ser humano en cada estación.

Jon: El clima, entonces, nos enseña a trabajar con nosotros mismos.

Joaquina: Si llega el verano con su luz, es que tenemos la conciencia para ponerla en nuestra experiencia vital y que veamos lo que tenemos, lo que nos falta y todo lo que podemos alcanzar.

Jon: ¿Con qué nos conecta el verano?

Joaquina: En verano hemos entrado en el tiempo caliente, y éste exige quitar cosas, y no es ropa, es quitar las trabas que hemos puesto por el frío. La luz nos hace salir fuera, clarificarnos, y exponernos a lo que somos. El verano nos conecta con dejar cosas.

Jon: ¿Para qué se dejan las cosas?

Joaquina: Para aproximarnos profundamente al pensamiento, a la mirada y ver con qué nos tenemos que comprometer y qué nuevos campos tenemos que abrir. Sin embargo decidimos quitarnos la cabeza para no saber que es lo que vamos a hacer.

Jon: Entonces, ¿qué necesitamos para que el verano nos ayude en nuestro desarrollo?

Joaquina: Al entrar el verano lo que necesitamos primero es gestionar compromisos. Pensar cómo vamos a entrar en esos compromisos. Lo segundo es saber manejar los símbolos del verano.

Jon: ¿A qué te refieres con los símbolos del verano?

Joaquina: Por ejemplo, uno de los símbolos, cuando llega el verano, es que  lo que necesito es quitarme la ropa. Lo que en realidad nos esta queriendo decir el verano es que nos debemos quitar de todas las cosas superfluas que no necesitamos. La llegada del verano nos compromete principalmente con eliminar todos los trajes de falsedad que tenemos puestos. Para entrar en los compromisos debemos quitarnos todos los trajes que no nos han servido para nada.

Jon: El invierno, como no tenemos nada, es para mirarnos dentro. El verano, como lo tenemos todo, la mirada es para quitar lo que sobra.

Joaquina: El verano es el crisol de la conciencia. Cuando llega el 21 de junio nos dice: ha llegado la claridad, se han parado los vientos y, ahora, ¿qué quieres de tu vida?. Esta es la pregunta clave. En el momento que entras en la conciencia del verano tienes que tener claro qué es lo quieres, y por qué. El verano necesita una justificación clara, se pregunta por qué quieres lo que quieres, y por qué eres como eres. Si no encuentras las respuestas te sentirás perdido.

Jon: ¿Quién soy?, ¿por qué estoy aquí?… Buenas preguntas que suelen terminar sin una respuesta clara y encerrándome más en mi mismo.

Joaquina: Eso es por miedo a ser conocido, miedo a la claridad, miedo al compromiso. Para salir de ahí necesitas tener conversaciones positivas y constructivas. De lo contrario puedes entrar un poco en la obsesión. Al principio del verano has abierto tus puertas a investigar sobre tus oscuridades, y lo que quiere el verano es poner luz sobre tu oscuridad. El principio del verano lleva a la luz tu pensamiento más destructivo, para que lo cambies y lo resuelvas,  no para hacerte daño, ni para criticar y que te obsesiones en tu debilidad. Te dice  que el propósito de tu vida es tener una mente clara para que puedas comprometerte con los demás. ¿Cómo te vas a comprometer si estás perdido en tus propias debilidades?, es imposible. Comprométete conociéndote.

Jon: El cambio entonces es pasar de ser obsesivo, inconcreto y oscuro, a ser transparente, concreto y creativo.

Joaquina: La obsesión es el propósito no comprometido y no nos permite caminar. El verano conecta con nuestro cerebro, con nuestra conciencia, y todo aquello que convierte en una obsesión, o en algo descalificatorio, se convierte en una imposibilidad de avance. El verano dice: “Todo lo que no sabías, lo puedes saber ahora porque yo te doy luz sobre tu experiencia vital, quiero que veas lo que  tenías y lo que te falta y todo lo que puedes alcanzar.”

Jon: Quitando las obsesiones aparece la fortaleza, con la claridad aparecerá la fuerza y de ahí voy al compromiso.

Joaquina: El verano es lo previo a las decisiones, lo que quiere decir que aquí se empiezan a almacenar las grandes ideas, para después tomar las decisiones. ¿Qué nos impide tomar decisiones? La obsesión.

Jon: Me has dicho que esto ocurre al principio del verano. ¿Qué pasa después?

Joaquina: Cuando ya tenemos claridad, a partir del 21 de julio tenemos que tener una motivación para el cambio y el compromiso.

Jon: Motivación es algo que he buscado durante muchos años…

Joaquina: La mayoría de las personas desmotivadas, son personas que no han sido reconocidas en su inteligencia, en su capacidad de comprometerse y responsabilizarse de las cosas. Las híper motivadas, híper activas, con una capacidad de desarrollar proyectos y un compromiso tremendo,  son personas muy reconocidas por su padre, o ellas han reconocido mucho a su padre.

Jon: ¿Entonces a mediados del verano deberíamos buscarla?

Joaquina: Este período es el motor de la transformación del mundo, no nos vale tener ideas si no nos comprometemos con ellas. Cuando estás dispuesto a trabajar sobre una motivación construida, sana, transparente, te conviertes en el rey de la felicidad, del amor… Si antes no te has trabajado la claridad, se convertirá tu año en un devenir desmotivado, irresponsable, descomprometido, y te hará pasar el peor año de tu vida.

Jon: Resulta que el entorno más frívolo del año es definitivo para la felicidad y el amor

Joaquina: Nacemos en un medio, que lo que hace es permitirnos el avance o el desarrollo, sin embargo, fue muy hostil y frío al principio de la historia. El hombre puso toda su intención en defenderse de este entorno, ya que el invierno duró cientos de millones de años, y durante todo este tiempo el hombre se sintió carente, que le faltaban cosas y las buscaba fuera, hasta que aprendió a buscarlas dentro.

Cuando empezó a buscar las cosas dentro de si,  el entorno se hizo mucho más agradable, y empezó a mirar a las personas que tenia cerca, y empezó a relacionarse  y a darse  cuenta de que además de existir él, existían los otros, y se le movió el interior tan profundamente que sintió que los otros le quitaban la paz, y le agitaban demasiado, que se le motivaban los deseos, las expectativas, y aún así siguió avanzando y pensando que las relaciones humanas eran interesantes, y que debían consolidarse. Y desarrolló todo un proceso de estímulos para llegar a sentir el amor, y querer formar casas y hogares,  y  el hombre y la mujer se juntaron e hicieron  familias.

Cuando la agitación y los deseos de estar juntos se relajaron, se dieron cuenta de que podían aprender estando juntos y también estando solos, y apareció la necesidad de crear un mundo nuevo, donde la conciencia de lo que hay y de lo que sientes por los demás, te hace la vida mucho más fácil. Entonces el mundo se dulcificó y se expandió para que podamos conocer formas diferentes de vida. Y el amor se hizo algo irrompible y la felicidad se convirtió en una meta.

Cuando el hombre duda del amor de los demás o de lo que él es, vuelve al invierno y a la zozobra; y cuanto más conscientes seamos  de todo lo que somos, de todo lo que tenemos, de todo lo que sentimos, de todo lo que sabemos, más posibilidades hay de que el mundo sea de verdad y se convierta en un paraíso.

Solo el sentimiento de carencia y el sentimiento de exigencia que tenemos hacia los demás, destruye este ecosistema tan extraordinario que existe.

Estos dos meses pediría que te plantearas todo el tiempo lo hermoso que es cuando tienes el pensamiento de yo soy, yo tengo, yo puedo, yo comparto, y lo maravilloso que es cuando te levantas con una motivación y  un propósito de tu cambio y transformación personal. No dejar de mirar todos los días el faro del amor y la felicidad que es creer en ti mismo, en tu sociedad, creer sobre todo que el amor es un ejercicio de respeto a uno mismo, es crear tu personalidad y estar motivado para hacer la vida y poder perdonar y poder dejar atrás todo lo que no sea eso. Olvídate de todo aquello que no sea tu camino, tu creencia, o tus ideales, y de todo aquello que no sea  la motivación para hacer lo que amas.

Habla Joaquina y habla el cantábrico. Y después, ya solo queda silencio.

234 No hay nada que hacer

Joaquina: Hay algo que nunca has hecho: jamás te has olvidado completamente del cuerpo… No se te pide que eso ocurra por más de un instante, sin embargo, en ese instante es cuando se produce el milagro. Después verás el cuerpo de nuevo, pero nunca como lo veías antes… Si quieres avivar tu camino, sentir que todo el proceso de esta vida es sencillo y delicado, puedes recurrir a este escrito amoroso en el capítulo 18 de Un curso de milagros: El final del sueño.

Jon: Romper nuestro sueño, vencer las pesadillas, parece un ejercicio doloroso…

Joaquina: Al final comprobarás que nada es real. Que todo lo que hemos construido como una realidad desaparece con una dulzura y delicadeza maravillosa. Una construcción que nació de nuestro recuerdo, al que tenemos que acudir para liberarnos de su pesado lastre y abrirnos a la luz del presente, del aquí y ahora. Evidentemente todo aquello que para nosotros ha sido de gran significado hasta el presente, forma parte de nuestros hábitos y nos parece difícil y hasta imposible poder reducirlo a la sencillez de no tengo que hacer nada.

Jon: Estas palabras en sí mismas encierran una agresión a nuestra creencia constante de lo mucho que hacemos, del gran esfuerzo realizado y que todos nos tienen que agradecer,

Joaquina: Sí, pero a partir de este momento van a tener un significado de liberación y aceptación que nos resultará tan grato como el sonido mágico del violín o los fragantes aromas de las flores en el jardín de nuestros sueños más dorados.

Jon: Has dicho alguna vez que venimos a este mundo a aprender, como que hemos repetido curso y nos dan otra oportunidad.

Joaquina: El Ser ha venido con una intención de aprendizaje que parece como una asignatura pendiente, sin aprobar en algún tiempo desconocido, en una etapa anterior, en la que en si misma no se define como propia, pero que la has hecho tuya. Su única intención es, efectivamente, aprender, y después de ese aprendizaje abrirse a la entrega. La condición de esa entrega está únicamente en la integridad, un elemento que nos parece terrible de conseguir y sin embargo sólo tiene la condición de pensar, sentir y hacer coherentemente lo que aprendemos. 

Jon: En sí mismos los principios de lo normal se nos hacen abigarrados e insufribles y por lo tanto sumamos a nuestros esfuerzos diarios lo que es asequible de forma natural en la propia existencia.

Joaquina: El hombre se siente culpable de su separación y va fabricando nuevos culpables para liberarse de la limitación que él se pone a sí mismo. En esa andadura, va fortaleciendo su misión en la tierra con el orgullo, los complejos y los miles de deseos que alimenta y le alimentan como limitaciones donde surge el apego al cuerpo, al tener que hacer y a la complejidad de una existencia que en si misma es fácil y fluida llena de elementos de felicidad, paz y serenidad.

Jon: ¿Cuál dirías que es la dificultad para trascender y abrirnos a aprender?

Joaquina: La primera dificultad es el orgullo. Se rompe el uno y aparece la separación. Pensamos que hemos venido con una limitación al observar que tenemos algo que aprender y que ese aprendizaje nos aporta una serie de dificultades que nacen más de nuestra negación al aprendizaje que de cualquier posible limitación.

Jon: Sí, y eso nos hace mirar a los demás sintiendo que ellos traen esa cualidad que nos falta y culpamos a Dios de ser un Padre Injusto y Castigador.

Joaquina: La segunda dificultad son los complejos. Al mirar a los demás hemos comparado las cualidades invadiéndonos de complejos y soberbia. Un sentimiento de inferioridad o superioridad ante los valores de los demás. Esto nos impide hacernos uno con el otro.

Jon: Entiendo que el complejo de superioridad es cuando sientes que es una cualidad que tienes por encima de los demás o al menos del otro más próximo y con el que atacas para sentirte seguro y alejado de la posibilidad de sucumbir a la igualdad o unidad. Y el complejo de inferioridad es cuando sientes que es una cualidad que no tienes y te hace vivirte por debajo de los demás, o al menos del otro más próximo al que permites que te ataque con el fin de señalar un culpable y diluir en él tu disculpa para acentuar la separación.

Joaquina: La tercera dificultad son los deseos. Ser uno separado de la Unidad, sentir que tienes valores por encima o debajo de los demás, te lleva a desear hacer, poseer, tener cosas o elementos que te refuercen en ese triste caminar hacia los apegos de los valores de la tierra.

Jon: El objetivo de esto es la aceptación de que todo lo que necesitamos para procesar nuestro aprendizaje en esta etapa está dentro de nosotros y convive de una forma armónica con nuestro vivir diario.

Joaquina: Imagínate un niño pequeño que llora desconsoladamente porque tiene que acudir al colegio. Su estado de ansiedad, su profunda alteración conmueve tanto a su mente no recta que acaba provocándole algún desajuste físico con el que justificar la ausencia.  La madre buscará la forma de aliviarle todo este proceso hasta conseguir que venza su rechazo a la responsabilidad. Posiblemente ambos creerán que han hecho algo. Simplemente ahora empieza un proceso que se alteró por la no aceptación de aprender.

Jon: Utilizando el símil del niño, nuestros espíritus que son como bebés que se niegan a obedecer van buscando disculpas para un proceso que tarde o temprano tendrán que acometer.

Joaquina: Buscamos soluciones a un descenso provocado libremente por nosotros, comprometiéndonos en el inicio de este proceso que nada de lo que vamos a hacer es real, que solo es nuestra mente “no Uno” provocando una separación que tiene que restaurarse en su única verdad y desde ahí caminar. El miedo a enfrentarse a nuestra pequeñez, a lo sencillo de la felicidad y el logro de la paz, hace que todos nosotros deambulemos por la vida alejados de nuestro Padre, que siendo amoroso lo miramos como un gran castigador, frío y desdeñoso que nos espera con un deseo de dañarnos y recriminarnos nuestra huida. Bendito sea el momento en que cerrando nuestros ojos dejemos fluir nuestro Ser hasta los brazos de nuestro amado Espíritu que reconvertirá esta situación en un Instante Santo donde cada uno de nosotros será un “Uno” grandioso y armónico.

Jon: ¿Cuál sería el trabajo?

Joaquina: Antes de plantearte hacer un trabajo innecesario, mira con suavidad a tu hermano, al que tienes en frente de ti e intenta librarte de tu orgullo, deja que todo tú vuele hasta la Unidad, un solo pensamiento, Dios, una sola imagen unirte a Él, un solo maestro el Espíritu Santo, déjate ir, nota como la fragilidad de tus ideas se hace cada vez más intensa, nota como el ser es leve, sutil, no está. Nota como no tienes que hacer nada. No obstante, si no lo consigues, si ves que el orgullo te atenaza, te disculpas detrás de los complejos, y los deseos de especialidad te inundan vamos a buscar una fórmula para salir de todo ello y elevarnos a Él desde pensar que tenemos algo que hacer, desde nuestra pequeña pataleta a la puerta de la casa de Dios sin querer entrar.

233 Recuperar los recursos personales

Joaquina: Todos tenemos una duda universal que nos induce a pensar que no somos únicos, que siempre habrá alguien mejor que nosotros, alguien que sepa hacer algo que nosotros no. Esta duda puede generar diversas actitudes como, por ejemplo, la desconfianza. La causa más importante de dolor para alguien con este problema está en que esa persona sabe que hay alguien mejor, y seguramente sea así. Hay alguien mejor, pero ¿en qué? Podrías buscar dentro de ti y aprender de esa persona que te supera, pero en ese momento decides que tu patrón de comportamiento será la desconfianza, y eso hace muchísimo daño.

Jon: ¿Cuáles son los pasos?

Joaquina: El pensamiento te dice que hay alguien mejor. Este pensamiento genera una actitud, la desconfianza y esta, a su vez, induce a un comportamiento, en este caso, la huida. Este comportamiento tiene unos indicadores, unos movimientos. Por ejemplo, cuando te encuentras en una situación de huida, dejas de mirar, dejas de hablar, te alejas de las personas.

Jon: ¿Y cuando desconfiamos?

Joaquina: Cuando desconfiamos elaboramos un indicador para que el otro lo lleve a cabo y nos permita liberarnos de la culpa, lo lanzamos para que las personas hagan lo que nosotros creemos y entonces podamos proyectar la culpa en ellos. La culpa se genera porque nosotros estamos reflejando, creando espejos de nuestra propia debilidad. Llega un momento en el que es tu deber darte cuenta de que toda tu vida, desde la desconfianza, has estado testando a personas para poder confiar en ellas o desecharlas. Y eso seguirá siendo así hasta el momento en el que recojas los indicadores, te atrevas a mirar, a hablar, a estar, aunque desconfíes, rompas esa debilidad y te sitúes, por fin, en la confianza.

Jon: ¿Cuál es el error?

Joaquina: El error que cometen muchas personas es el de trabajar en ser buenos fuera de su cualidad, salirse del cuadro de trabajo y marcar otros hitos de desarrollo para justificar y disculpar el ser malos en esa cualidad. Mientras no entremos en la caja del verdadero trabajo, todo lo demás serán pruebas de dolor; podemos haber hecho los méritos más impresionantes, pero si estamos fuera de la línea de trabajo, estas pruebas solo nos harán llenarnos de desconfianza, no habremos hecho nada en nuestra vida. No importa que trabajemos, que estemos haciendo cosas permanentemente. Si no trabajamos la causa concreta de la duda, todos esos esfuerzos no valdrán de nada. Las pruebas seguirán siendo durísimas si no somos capaces de darnos cuenta de que estamos aquí únicamente para salir de la duda. Lo demás es accesorio.

Jon: Pero eso puede llevarnos a pensar que la vida es un sistema injusto.

Joaquina: Sin embargo, nuestro sistema es justo, sencillo y razonable. En el camino para vencer la desconfianza existen muchos matices de trabajo: aceptación, conciencia, decisión, seguridad… Si, cada vez que sientes esa desconfianza, te dieras cuenta de que te ocurre porque no estás trabajando en tu línea de acción y decides actuar en consecuencia, tendrás una liberación absoluta del problema. Sin embargo, si lanzas la culpa a la otra persona, si te estancas en el pensamiento de que la otra persona huyó de ti, no te quiere, estarás proyectando tus propias inseguridades. Necesitas darte cuenta de lo que has venido a aprender: la superación de tu desconfianza.

Jon: ¿Cómo vencer la duda?

Joaquina: Dios pone a nuestro servicio todas las herramientas de amor para vencer la duda, y todas las herramientas de desamor que encontramos son porque hemos salido del camino; no las pone Dios, nos las ponemos nosotros. Cuando una mujer mira a la persona que tiene delante y le reprocha que no la ama porque está rehuyendo su mirada, porque no está hablando, si la culpa por no amarla como se merece estará cometiendo el mayor fraude. Estará diciendo al otro que no tiene derecho a hacer lo que ella hace. Cada vez que lanzamos un dardo contra otra persona debido a nuestra desconfianza, el mundo nos lanza las pruebas más duras para que podamos darnos cuenta de que nos hemos salido del espacio de trabajo y volvamos otra vez al redil. Si echas la culpa a alguien de lo que tú haces, las pruebas serán terribles. Todo lo que pasa a tu alrededor que no es aprovechable para el cambio, para la salud, para el camino, todo lo que no te da la riqueza, que no te aporta prosperidad y no te facilita la vida que persigues, todo eso se debe a que has lanzado la culpabilidad contra otras personas.

Jon: ¿Cuál es el método de trabajo?

Joaquina: Para vencer el miedo debes “matar” a tu persona, convertirte en la profunda desconfianza para poder resurgir y llegar a la confianza absoluta. El gran asesino de esta línea de trabajo, el asesino de la culpa, se llama disculpa.

Jon: Volvemos a lo que has dicho antes: muchos de nosotros trabajamos fuera de nuestra cualidad para poder justificarnos, disculparnos.

Joaquina: Son cosas extraordinarias que creemos que deben ser valoradas por los demás y que continuamente estamos llevando a cabo. Para seguir este método debemos, en primer lugar, encontrar nuestra cualidad, que marcará la línea de trabajo. Somos extremadamente algo y extremadamente “desalgo. Esto quiere decir que algunas veces utilizamos la cualidad muy bien y otras muy mal, dependiendo de con quién estemos o la materia en la que estemos ocupados en cada momento.

Jon: Pon un ejemplo.

Joaquina: Una persona será muy confiada con algunos conocidos y muy desconfiada con otros. De la misma manera, alguien puede ser muy paciente con los asuntos que le interesan y muy impaciente con los que no.

Jon: El equilibrio está en el centro.

Joaquina: No debemos, por tanto, estancarnos en la certeza, en el pensamiento de que alguien es mejor que nosotros. El pensamiento real al que debes llegar y que tu vida te va a pedir que elabores, que debes convertirte en alumno aventajado de la persona que tiene la cualidad que tú crees que no tienes. Si hay alguien mejor que tú en, por ejemplo, la constancia, todo tu trabajo deberá centrarse en conseguir aprender ese tesón. No trabajarás en la constancia, pues de entrada careces de ella, sino que la aprenderás para superar la desconfianza, tu verdadera cualidad, en la que puedes ser realmente brillante. De la misma manera, esas personas de las que tenemos que aprender tienen una cualidad negativa de lo que nosotros tenemos en positivo. Tendrán algo que aprender de nosotros, igual que nosotros debemos aprender de ellos.

Jon: El método de trabajo es, por tanto, aprender esa cualidad de la que carecemos con el objetivo de trabajar aquella que sí tenemos. Debemos penetrar en la culpa para que se disuelva, saber qué es lo que nos falta y qué es lo que genera nuestros problemas.

Joaquina: En este caso, la constancia es lo que da sentido a que trabajes tu desconfianza. Las personas que encuentran cualidades que les faltan tienden a pensar que Dios les ha hecho incompletas, y eso es lo que genera desconfianza, el pensamiento de que hay alguien mejor.

Jon: Cuando nos demos cuenta de que no debemos tener envidia ni desconfiar, sino aprender, lograremos superar el verdadero problema.

Joaquina: Esto se explica bien con un ejemplo: en una relación de pareja en la que él le da todo a ella menos una cosa, hay una conversación frecuente. “Pero te lo estoy dando todo”, dice él. Y ella contesta: “sí, menos esto”. No hay relación en el mundo que soporte esta afirmación, y es precisamente eso lo que llevamos dentro. Podemos darlo todo, hacer las cosas más impresionantes, pero nuestro ser nos dice, “sí, menos confianza”. Este es el camino. No podemos permitir que nada que se aleje de lo que hemos venido a aprender.

Jon: Entonces, la plenitud en tu confianza no la vamos a tener hasta que no seamos constantes. Veremos la plenitud, pero si no está unida a eso que nos falta, hasta que no lo aprendamos, no la conseguiremos completamente. Es grandioso, porque Dios nos permite que nos separemos de ahí, nos permite aprender lo que nos falta y alcanzar la plenitud en nuestra cualidad.

Joaquina: Lo que no nos permite es odiar a sus hijos, y el principal de ellos somos nosotros mismos. Cuando nos hace bajar hasta el fondo de nuestro problema, hasta nuestra mayor desconfianza, también envía un mensajero que nos indica el camino para volver. Si sabes que tienes algo y crees que hay algo que no tienes, apréndelo. Ponte en disposición de aprender. No tienes por qué no tenerlo. No puedes sentirte incompleto. Recuerda: toda palabra que implica que otros nos hacen algo está fuera de la línea de trabajo. Cuando crees que los demás hacen algo contra ti, les estás culpando. Debes hablar de ti mismo; si no, estarás lanzando la culpa fuera. Por ejemplo: “no soy emocional porque no me han tratado bien”, “no me puedo desapegar porque me abandonaron”. Esto son disculpas, discursos que no valen. La impaciencia es falta de paz, y la paz en sí misma es una cualidad. La paz, la tolerancia, la conciencia… son cualidades originarias en sí mismas. Una de las cualidades del amor es la paz; esa paz que te permite respetar el tiempo y el ritmo de todos los demás.

232 Talento femenino

Talento Femenino fue un programa que impulsó Joaquina Fernández para acompañar a las mujeres en búsqueda de empleo en la crisis de 2008. Esta entrevista la realizó Mariló Jiménez en ese momento y me parece tan apropiada entonces como ahora.

Mariló: En la actual coyuntura social y laboral la mujer ha sido la más perjudicada en el mercado de trabajo. ¿Qué ha pasado para que esto ocurra?

Joaquina: La mujer tiene un concepto general de sacrificio que lo lleva profundamente en su ser. Cuando las sociedades empiezan a tener problemas en el campo laboral parece normal que la mujer vuelva al hogar y el hombre permanezca en el puesto de trabajo. Esto va en contra del principio de libertad humana que las mujeres llevamos tantísimo tiempo desarrollando: hemos salido al mercado laboral con fuerza y también a las universidades, donde los primeros puestos los ocupan muchas veces las mujeres. Desde un posicionamiento profesional, nuestra forma de enfrentarnos al puesto de trabajo a veces hace que seamos menos luchadoras por ese puesto que los hombres. Cuando una mujer se encuentra en una situación donde el compromiso personal y el profesional entran en litigio y no hace la conciliación dentro de ella, todo se complica mucho.

Mariló: ¿Cómo une la mujer la humanidad con los negocios?

Joaquina: Creo que la persona que más difícil lleva a término el concepto de humanidades y negocios es la mujer, entendiendo negocio en cuanto a la eficiencia en los resultados económicos. Los hombres, y sobre todo en España, tienen una tendencia a tener largas reuniones y a no tener tanto en cuenta el tiempo de reincorporación al hogar. En esto la mujer, en vez de aprender a consensuarlo y llevarlo a lugares más afines, marca diferencias y deja en evidencia al hombre, lo que hace que no exista una buena comunión en ciertos conceptos entre el hombre y la mujer en el terreno profesional a la hora de ascender en los puestos de poder. Y ahí sí debemos saber hacer un trabajo, debemos tener unas cualidades muy importantes en comunicación, donde la concreción y la asertividad sean un referente, ayudados de la persuasión para que las cosas vayan por lugares más afines. El “yo soy de una manera y tú eres de otra” no es la mejor combinación en momentos de crisis. En situaciones de crisis el hombre se convierte en un ser de lucha, donde lo importante es llevar comida a casa y lucha por conseguir lo que quiere, mientras que la mujer tiende a defender lo suyo y a pensar que sus cosas no pueden estar en riesgo. Eso, desde mi punto de vista, hace que las crisis saquen fuera a la mujer.

Mariló: ¿Esto que sucede en España es extrapolable a otros países?

Joaquina: No donde la forma de trabajar es más afín entre géneros, como en el norte de Europa donde la mujer funciona muy parecido al hombre: por resultados económicos y proyectos. En España estamos en una sociedad muy paternalista, pensamos que son los demás los que nos tienen que solucionar los problemas y además somos muy compasivos con la pobreza y protegemos al débil en vez de buscar la forma para que se haga fuerte. Tenemos 3 millones de empresas en España y de ellas, entre el 85 y el 90% son pequeñas empresas con menos de 10 empleados, lo que habla de un tejido empresarial muy protector, poco competitivo y con una debilidad de crecimiento grande. Aquí ante un problema la empresa piensa en resolverlo reduciendo plantilla, y no creando proyectos ni generando formas diferentes. A los españoles nos cuesta mucho trabajo desarrollar ideas nuevas, hacer sinergias vitales y reinventarnos. Somos muy agoreros y eso hace que tengamos 6 millones de parados.

Mariló: ¿Qué necesitan integrar las mujeres, tanto las directivas y cuadros como las que ocupan puestos de menor responsabilidad, para volver al mercado laboral? ¿Unas y otras necesitan lo mismo?

Joaquina: Sí, la mujer necesita integrar la innovación, necesita tener ideas rápidas, muy diferentes y que movilicen. No pensar en que los demás deben dárnoslo todo hecho. Tenemos una imaginación muy grande, pero nos cuesta mucho innovar. Y el emprendimiento que normalmente decidimos está muy orientado a cosas familiares, como zapaterías para niños, ropa para niños… Somos otra cosa. Tenemos una cabeza prodigiosa y hay que ir a otras cosas.

Mariló: Según datos facilitados por Hune sólo el 23% de los puestos intermedios o de gestión de las grandes empresas están ocupados por mujeres; sus salarios son hasta un 30% menores en puestos directivos y la cuota de mujeres en los consejos de administración está por debajo del 12%. ¿La paridad en el tejido empresarial es una utopía?

Joaquina: No hay que olvidar que una cualidad que tiene el hombre es que es muy amigo de sus amigos, son una piña, lo que admiro mucho, y si está en los consejos de administración y en puestos de toma de decisiones va a ser más proclive a que los que estén con él sean hombres. Nosotras somos más equilibradas en ese sentido. Cuando una mujer hace un proceso de selección va a primar la cualidad de la persona por encima del género, mientras que el hombre primará que sea amigo a si reúne todas las cualidades.

Mariló: Según eso la situación se va a perpetuar…

Joaquina: Eso sólo lo podemos cambiar nosotras. Cuando vamos a una entrevista de trabajo vamos condicionadas, asustadas, no vamos con concepto de lucha y pensando que voy a lograr ese puesto y si no lo consigo ya conseguiré otro. Si nos dicen que no, el sentimiento nos deja partidas. Al luchador no se le puede vencer si lucha con las armas correctas.

Mariló: ¿En qué tiempo crees que puede ocurrir eso?

Joaquina: Yo voy a intentar en la medida de mis posibilidades que sea lo más rápido posible. Si conseguimos que la sociedad sienta ese pálpito, en muy poco tiempo la mujer va a estar donde le corresponde.

Mariló: ¿Qué tiene la mujer diferente al hombre en la empresa?

Joaquina: Honestidad, entrega ilimitada, fidelidad y mayor eficiencia. También creo que su debilidad más importante es una baja autoestima y que le cuesta trabajar en equipos donde no se sienta aceptada y le generen tensiones, porque maneja peor que el hombre sus emociones.

Mariló: ¿Qué tendría que darse en la empresa española, o en el directivo español, para que una mujer pueda conciliar vida personal y profesional sin detrimento de categoría, éxitos, ascensos o sueldo?

Joaquina: No creo en esa conciliación. Creo que la conciliación no tiene que ser de la mujer, sino que tiene que ser de la familia, del hombre y de la mujer. Cuando la mujer lucha por su conciliación está luchando por permanecer en las épocas del siglo XVI. No es la mujer la que tiene que volver a casa. Los niños no necesitan a la madre; necesitan a la madre y al padre por igual. Cuando la mujer lucha por su conciliación lucha por seguir siendo la que tiene las tareas domésticas, la que lleva su casa, la regente de su familia y, además, la trabajadora. Cuando una mujer llega al trabajo pensando en su familia, en que deja a sus hijos y están poco atendidos, la mente no puede estar bien, está condicionada, no es libre. Si seguimos defendiendo la conciliación de la mujer seguimos perdiendo las posibilidades de verdaderas profesionales.

Mariló: En conferencias, cursos y talleres siempre hablas de tu fe inmensa en las capacidades femeninas. ¿Cuándo se forja en ti esa apuesta por la Mujer?

Joaquina: Cuando en mi familia la persona machista no es el padre sino la madre, surge una guerra interior dentro de mí contra eso. Decidí que la mujer y el hombre están concebidos por Dios de la misma manera y que sólo los intereses de épocas marcan la necesidad de que la mujer ocupe su lugar dentro de la casa. No he podido encontrar ninguna diferencia a nivel de desarrollo intelectual, emocional y físico. Si pienso que somos seres con parte espiritual y parte práctica, para asumir que la mujer ha nacido para cuidar hijos y estar dentro de su casa tendría que pensar que Dios es injusto, o que la Creación es absurda, pues si fuera así sólo habríamos desarrollado la parte que nos lleva al cuidado de nuestros polluelos y no tendríamos un cerebro completo. Mi padre me dijo: “Todo lo que quieras hacer vas a poder hacerlo como cualquier persona. Lo importante es que sepas lo que quieres hacer”. Y esto ha sido lo que ha regido toda mi vida. En estos momentos no creo que exista la mujer y el hombre, existen las ideas, personas, capacidades y competencias. Amo a la mujer, creo que da un toque de belleza, y a mí la estética me encanta.

Mariló: Tu pasión por los jóvenes es otra de tus marcas de identidad y desde 2003 trabajas en entornos universitarios para conseguir que se comuniquen. ¿Los jóvenes no tienen otros intereses e inquietudes más cercanos al “tener para demostrar”?

Joaquina: Todo depende de lo que uno piense y haga. La universidad es una maravilla y no me planteo que tengan ideas diferentes a las que deben tener, son personas y como tales tienen que estar desarrolladas y, además, tienen que saber dónde quieren poner toda su sabiduría.

Mariló: ¿Qué características relevantes encuentras en las mujeres jóvenes y universitarias, el germen de las futuras directivas?

Joaquina: Son muy parecidas a las mujeres mayores. Siguen pensando que son menos, tienen que defender que consiguen las cosas, están muy pendientes de si gustan, muy atentas a lo que piense el que está al lado… La condición en la que tendríamos que trabajar las mujeres de manera profunda y sin dilación sería en sentirnos amadas por nosotras mismas: el autoamor y la autoaceptación serían el plan de desarrollo de la mujer. Y hablo de mujeres de 18 años.

Mariló: ¿Qué nos ‘pierde’ a hombres y mujeres, y qué perdemos ambos en la búsqueda del éxito?

Joaquina: En la búsqueda del éxito hombres y mujeres perdemos lo mismo, los ideales. El éxito es una consecuencia, no hay que ir a buscarlo, pues si sabemos lo que queremos lograr el éxito viene solo. Lo peor es cuando queremos el éxito y pasamos por encima de los intereses de los demás y de los nuestros propios.

Mariló: ¿Algún consejo para la mujer de hoy?

Joaquina: ¡Sí! Que trabaje la gestión de sus emociones y la autoaceptación. Ella se lo merece todo igual que el hombre. Me gustaría, además, que el concepto de mujer no fuera una marca, sino que la marca fuera el concepto de persona, que consiguiéramos salir de la diferenciación de ‘hombre’ y ‘mujer’ en un pensamiento más aristotélico.