Acerca de Jon Elejabeitia

CEO & Founder NEXTYOU, Arquitecto

213: «Manual de lenguaje no verbal» de Arantza Zeberio

Con mucha ilusión te comparto un maravilloso libro que ha visto la luz: “Manual del lenguaje no verbal” de mi querida amiga, y alumna destacada de muchos años de Joaquina Fernández, Arantza Zeberio.

La comunicación no verbal (CNV) es un sistema de expresión por el que nuestro inconsciente se manifiesta. En términos más concretos, se trata de un conjunto de signos mucho más complejos que el lenguaje verbal humano y con mayor contenido en cuanto a lo que expresamos tanto voluntariamente como involuntariamente. Esto se refiere a todo lo que hace referencia al “cómo se dice”: gestos, expresiones faciales, movimientos corporales, o el espacio que nos separa a unos de otros.

La CNV se produce a través de sutiles conexiones que emanan de nuestro interior en busca del exterior, con una necesidad imperiosa de mostrar partes a las que no sabemos ponerles palabras adecuadas. En muchos casos porque nos resulta inadecuado el sentimiento que las arropa y en otros porque nos parecen de tan alta intensidad que las palabras parecieran cortas, inexpresivas y hasta vacías, para expresar la complejidad de nuestra alma.

Por ello, la CNV refleja algunas características de nuestra personalidad, donde una parte de la historia personal queda expuesta en cada uno de los movimientos que hacemos acompañando, y en muchos casos contradiciendo, lo que decimos con nuestras palabras. De este modo, encontramos en la CNV una ayuda tanto para la comprensión del otro como para un diagnóstico personal.

Una de las grandes razones por las que la comunicación no verbal tiene reconocida su existencia, es porque va más allá de conocer qué hace una persona cuando se mueve. Con ella podemos aprender en profundidad el comportamiento, conocer los ítems que lo identifican y darnos cuenta de que la musculatura del cuerpo se afianza con el paso de los años y nos muestra nuestra preferencia.

Eso nos ayuda a entender las grandes diferencias entre hermanos si analizamos el conjunto familiar. La forma de comportarse en lo no verbal es distinta, pues reciben mensajes diferentes, ya que lo captan desde distintos lugares y percepciones. Eso configura su forma de comunicarse en lo no verbal.

En definitiva, la comunicación no verbal nos permite dilucidar la situación emocional en la que se encuentran los que nos rodean, pudiendo intervenir adecuadamente y favorecer las relaciones. Nos permite acompañar a los otros, a la vez que diagnosticar nuestra situación en relación con ellos y nuestro entorno.

Si te interesa este apasionante tema, te invito a comprar el libro de Arantza donde se han vertido claves importantes para nuestro autoconocimiento.

212 En busca de sentido

Define el único problema que te preocupa hoy, y que hoy lo consideras el más importante.  Escríbelo en 10-15 líneas. Que piensas, sientes y haces con el problema. Arguméntalo. Date cuenta de que ese problema está ocupando mucho en tu cabeza, que te obsesiona, desequilibra tu motivación y tu liderazgo no dejando que funcione. Por la mañana levántate y piensa en lo que hoy te preocupa. Reconoce que tienes un problema.

Recuerda la última conversación, que has tenido sobre ese problema, con amigos, contigo mismo.  Y date cuenta de que has entrado en la obsesión, después empezarás a entrar en la desmotivación, y luego te darás cuenta de que no eres capaz de liderar tu vida.

Jon: ¿Para qué estamos aquí?

Joaquina: Buscamos hacer cosas interesantes, diferentes, ajenas a nuestra realidad, y esto nos lleva a que, si no lo encontramos, es que no ha venido de fuera o es que no hemos encontrado los medios para hacerlo, y entonces nuestro discurso es la búsqueda de algo que nos resuelva poder llegar a cumplir nuestro destino. En este punto, y pensando que alguien venga a resolverlo, lo que hacemos es estar frustrados, bien porque no le encontramos sentido, o porque ya nos hemos equivocado en la forma de encontrarle sentido, y las cosas en el camino que nos hemos puesto no están funcionando como pensábamos.

Jon: A pesar de que en muchos casos no nos gusta conocernos, es a través de cómo solucionamos nuestros problemas donde vamos viendo pistas de quienes somos.

Joaquina: Una emoción resuelta, una motivación activada y un liderazgo comprometido nos llevan al sentido de nuestra vida.

Jon: ¿Que nos lleva a no querer encontrar una solución a nuestros problemas y si al de los demás?

Joaquina: No soportamos ser normales.  El problema nos alimenta, y el sentido del hombre es el problema, no es la solución. Porque le hace existir, porque el hombre que no tiene problemas no existe para los demás.

Jon: Según eso, el sentido de la persona es pensar en negativo para pensar que existe.

Joaquina: El sentido de la vida del hombre es resolver el problema que genera cada día por su existencia. No tiene otro.  Por ejemplo, si hoy he enfermado, el sentido de mi vida hoy es curarme, no estar sano. Cuando pienso en estar sano no asumo que estoy enfermo, y asumir que estoy enfermo no es negativo, es decidir implicar mi fuerza sobre lo que hoy tengo viéndome sano, pero sobre lo que hoy tengo.

Jon: Es decir, el sentido de la vida es que el problema esté en el presente, se le dé el cuerpo en el presente, y se resuelva en el presente. Cuando se hace en el futuro, se acaba de pasar al tiempo el problema y no la solución.

Joaquina: El sentido de la vida es un problema que necesita solución ahora, y si no se conoce, el sentido de la vida es conocer nuestro problema.

Jon: ¿Qué necesito para resolver el problema? Seguridad, saber tomar decisiones….

Joaquina: Lo que hacemos con los problemas es enmarañar su verdadero sentido

Jon: ¿Cuál es el sentido del problema?

Joaquina: Hipotecar nuestra realidad, lo que somos, en aras de lo que creemos que tenemos que ser. Tenemos que conocernos a nosotros mismos para saber qué herramientas tenemos para llegar a donde queremos. Hemos pospuesto la solución de nuestros problemas, y vamos deshabilitándonos. Tenemos que saber quienes somos, y liderar lo que hacemos en el camino.

Jon: Entonces, para trabajar la búsqueda del sentido, debemos hacer un cambio de mente.

Joaquina: Plantearnos que este problema es nuestra vida, y que es de verdad, que es lo que hemos decidido, y que es bueno. El sentido de nuestra vida es aceptar la realidad, hay que optimizarla. Para cambiar el sentido de la vida hay que aceptar que el sentido de tu vida es lo que tienes hoy.

Jon: Todo tiene sentido. Nadie se busca nada que no necesite o que no tenga sentido.

Joaquina: Cambiar el sentido de las cosas nos hace destruir nuestra vida. Y el sentido es amar lo que estás diciendo, y disfrutarlo, y darte cuenta de que el sentido de tu vida es tu problema.  Lo que hemos decidido como problema es única y exclusivamente para evitarnos algo que sería el verdadero problema.

Jon: ¿Estamos dispuestas a aceptar que el problema es el sentido de nuestra vida?

Joaquina: Aquí está el verdadero problema. Esto es lo que tenemos que aceptar: Nuestro problema es el sentido de nuestra vida, sea una enfermedad, sea la pérdida de un padre, sea un problema con el trabajo, sea lo que sea….

Jon: Me surgen muchas preguntas: ¿Cómo darle el sentido al problema? ¿Qué sentido tiene para mí? ¿Cuál es el sentido de mi problema? ¿Qué me reporta? ¿Cuántas cosas consigo con este sentido? ¿Para que nos sirve la obsesión?  ¿Para que la desmotivación? ¿Para que no ser lideres?

Joaquina: Para no hacer algo. Y tenemos que aceptar no hacerlo. Te propongo el siguiente ejercicio: Haz una lista completa de para qué te sirve vivir el problema, por lo menos cinco o seis cosas que te reporta. Luego valora del 1 al 10 cada una de las cosas escritas en la lista. Para ver cuál es la que más te reporta, el que puntúes con un 10, es el que realmente estás utilizando para no tomar decisiones. 

Jon: es decir, cual es el beneficio máximo de este problema. Pero también pierdo con este problema.

Joaquina: Debes encontrar sentido al problema, si no sentirás que estás viviendo una vida que no es tuya.

Jon: El ejercicio que de alguna manera me propones sería:

1.- Llegar a tipificar el problema claramente. Debe tener un nombre propio sin divagación.

2.- ¿Como estaría sin este problema?

3.- Detallar los beneficios de tenerle

4.- Detallar los beneficios de no tenerle

5. – ¿Con cual de las dos situaciones me encuentro mejor?

Joaquina: Es importante que veas los dos paradigmas. Al problema le has dado sentido, el sentido de tu vida. Si estamos buscando allí ¿que estamos queriendo decir? que lo que estamos viviendo aquí no es correcto. Es imposible que una persona lo que esté viviendo no sea correcto, ahora tiene que encontrar la corrección de eso que vive, ¿para qué lo necesita? ¿Qué utilidad le da y qué le aporta? Si hoy sabemos que el sentido de nuestra vida es un problema y no queremos vivirlo, encontraremos el sentido de nuestra vida que será resolverlo.

Jon: Pero ¿vamos a poder vivir sin problemas?

Joaquina: No, y como no vamos a poder vivir sin problemas, hemos de darnos cuenta de que el sentido a nuestro problema todos los días, encontramos la vida, estar plenos, ser conscientes, tener una conciencia de realidad, lo que yo me fabrico es porque lo necesito… y es difícil darse cuenta de que fabricamos algo que necesitamos y que además de malo es complicadísimo. ¿Qué hace que las personas se curen? Encontrar el sentido de su enfermedad. ¿Para qué la quiero? Si lo aprendes, la enfermedad se va.

Jon: Si te estoy entendiendo, el sentido de la vida es por que lo estoy haciendo ahora, nunca es futuro.

Joaquina: Puedo vivir sin mi problema, no porque lo necesito, necesito ese proceso para lo que sea, pero está claro que lo necesito. Cuando aceptas tu problema ya no hay problema, hay situaciones a resolver, pero hay que descuartizar las situaciones, lo que no podemos hacer es pensar mañana lo resolveré, esto significa hoy no puedo resolverlo, porque no encuentro las herramientas, ¿para que no encuentro las herramientas? para sentir que el problema hoy no lo quiero resolver, mañana es su día. Ya está, ya no pasa nada, has encontrado que el sentido de tu vida hoy es que ya lo resolverás mañana, y no que eres un inútil hoy. Hoy simplemente no lo quieres resolver. Aquí es donde está el ejercicio: encontrarle el sentido a todo lo que vivimos, porque el hombre en busca de sentido, lo único que hace es perder el sentido de su realidad, y es que todo está resuelto, solo tienes que mirarlo.

Jon: ¿Y los problemas que no dependen de nosotros?

Joaquina: Nadie puede generarse un problema que dependa del exterior. ¿Para qué quiero pensar que la solución viene de fuera? Para no implicarme yo en el problema. ¡Estupendo! yo soy una persona que no me implico en el problema, y ya estás tranquilo.

211 Aprender a ser padres

Paseamos por una importante calle de Madrid iluminada de Navidad. Muchos padres con sus hijos hacen las últimas compras y la conducta de los pequeños, en muchos casos, deja mucho que desear.

Jon: Escucho a muchos padres desesperados justificarse de sus errores alegando que “no venimos con un libro debajo del brazo que nos enseñe cómo educar a nuestros hijos”.

Joaquina: Ciertamente parece que es así, sin embargo, si el aprendizaje se produce por experiencias, no cabe duda de que todos hemos sido hijos, y hemos vivido en primera persona, con mas o menos dolor, los aciertos y los errores paternos. Cada uno de nosotros hemos almacenado en nuestro archivo de experiencias, actitudes y comportamientos de nuestros mayores que juramos que nunca íbamos a repetir.

Jon: Sin embargo, no suele ser así, una y otra vez vamos cayendo en situaciones que antaño nos resultaron dolorosas. No creo que haya maldad, o deseo de herir, es como una fuerza que nos abduce y nos conmina a actuar de esta forma.

Joaquina: Descubrir en qué modo influyen las emociones en las tomas de decisiones nos permitirá entender el por qué repetimos comportamientos no gratos una y otra vez. Aprender a manejar la comunicación nos permitirá inferir en los cambios con el máximo resultado. Cada etapa de nuestro desarrollo está influenciada por una necesidad concreta de aprendizaje en el plano físico, emotivo y cognitivo. Conocer cómo opera en estos procesos el cerebro, y en qué modo potenciar su mejor funcionamiento es uno de los pilares de la educación.

Jon: El proceso de desarrollo de un niño, ¿no debería ser natural?

Joaquina: El proceso de desarrollo de un niño es tan complejo como natural. Todos participan de unas necesidades básicas, búsqueda el afecto, el respeto del entorno, poder cumplir las expectativas intelectuales… Nuestro paso por la vida estuvo marcada por estos procesos, y si alguno de ellos no lo vivimos adecuadamente dificultará que podamos trabajar de forma óptima con nuestros pequeños, tengamos un vínculo familiar o profesional con ellos.

Jon: Descubrir nuestras dificultades en el proceso evolutivo también nos debería permitir mejorar la relación con los otros, además de entender el por qué de nuestros comportamientos.

Joaquina: El período de 0 a 12 años es nuestro patrón de aprendizaje. En estos años hemos absorbido todas las actitudes de nuestro entorno y sobre ellas hemos conformado nuestros valores, creencias y motivaciones. Nuestros hijos sufren las secuelas de todo aquello que no se construyó con los mejores materiales. Difícilmente podemos educar sobre las bases en las que no hemos recibido instrucción. Nuestras carencias forman la estructura endeble de nuestros sucesores.

Jon: ¿Tan importante es esta etapa de la que casi ni nos acordamos?

Joaquina: El niño absorbe durante estos doce primeros años de su vida toda la información que precisa para construir su yo íntimo, desde aquello que observa que está directamente ligado a las manifestaciones de sus maestros directos, sus progenitores, y de los indirectos compuesto por los demás miembros de la familia, educadores, y el entorno social.

Jon: Y eso marca su evolución…

Joaquina: Su evolución está marcada por procesos vitales, emotivos e instructivos. En todos ellos su percepción está sensibilizada por los motores de actuación que le rodean, pero mediatizada por sus necesidades personales. Los primeros 12 años están marcados por el logro de la autoestima, la confianza personal y el desarrollo de la voluntad, unido todo ello a la superación del miedo originado por los cambios constantes. Este periodo exige disciplina, autoridad, conocimiento de los límites, unido todo ello al reconocimiento de su individuación, la aceptación de su particularidad y el respeto a su personalidad.

Jon: ¿Qué significa aprender a ser padres?

Joaquina: Ante todo, aprender a desbrozar la realidad personal para desde ahí potenciar el conocimiento del niño y los medios para optimizar su desarrollo y su felicidad. Es muy difícil propiciar un aprendizaje que no se ha adquirido previamente. La falta de autoridad y de autoestima por parte de los padres conducirá a una paternidad falta de motores de cambio, con estructura disciplinaria débil, ajena a los valores que aportan los hábitos….

Jon: Y eso viene de un pasado sin resolver por parte de los padres ¿no?

Joaquina: El pasado sin resolver induce a los padres a dos actitudes poco efectivas ambas: Primera: Actúan exactamente igual a como lo hicieron sus padres y que tanto han rechazado. Segunda: Actúan de forma totalmente diferente no sabiendo manejar esta nueva situación.

Jon: En otras ocasiones hemos hablado de la importancia de la etapa de supervivencia, de 0 a 4 años.

Joaquina: Es el tiempo donde es necesario encontrar la fuerza interior para moverse en entornos múltiples ajenos al miedo y con absoluta confianza en el poder personal. Si un padre no ha logrado superar esta etapa con acierto, tendrá muchas dificultades para ejercer su autoridad provocando desconfianza en los pequeños. La desconfianza en ser bien conducidos provoca en los niños confrontaciones con la autoridad nada positivas para cualquiera de las partes.

Jon: ¿Qué y cuándo debe aprender el niño en esta etapa?

Joaquina: El niño debe aprender a marcar y defender su territorio, y para ello debe reconocer su cuerpo, aceptar la autoridad y saber ejercer su propia voluntad. La palabra concreta, la aportación de confianza y el respeto a sus necesidades es imprescindible.

Jon: ¿Qué necesita para su desarrollo?

Joaquina: De 0 a 1 año: Acceso a sus necesidades básicas con absoluta naturalidad. Manejo del sueño, de la alimentación, de la higiene. Importancia del gateo. Aprender a vivir en su cuerpo. De 1 a 2 años: Encuentro con su aparato locomotor.  De 2 a 3 años: Reconocimiento de las diferencias. De 3 a 4 años: Autodeterminación.

Jon: Luego vendrá la etapa emocional de 4 a 6 años, imagino.

Joaquina: Sí. En esta etapa está el Aprendizaje de las emociones desde la autenticidad y la expresión de su sensibilidad. El maestro aprende a ser flexible pero firme. De 4 a 5 años: Necesidad de ser aceptado como es. Tendencia a la manipulación para ser aceptado. De 5 a 6 años: Expresar sus sentimientos, alejado de los desbordamientos y la contención.

Jon: ¿Qué ocurre de 6 a 8 años?

Joaquina: Es la etapa emocional creativa. Etapa de cambio donde el niño aprende a incorporar datos disfrutando y con lógica. El maestro aprende a comunicarse con claridad y belleza. De 6 a 7 años: Distensión para recoger datos. Entender no es aburrido. De 7 a 8 años: Que los datos sean lógicos para procesarlos e incorporarlos en sus intercambios.

Jon: ¿De 8 a 10 años?

Joaquina:El niño entra en la etapa mental receptiva. El niño aprende a decidir y para ello tiene que aprender a obedecer. El maestro aprende a creer en el alumno. De 8 a 9 años: Manejar los primeros impulsos, saber estar en cada momento. De 9 a 10 años: Su acción deber ser consciente y respetuosa.

Jon: Y te queda una última etapa.

Joaquina: La etapa del desapego y la liberación. Lo que aprendió tiene que hacerlo suyo y romper los vínculos que le impiden salir al mundo. El maestro aprende a ser íntegro. De 10 a 11 años: Escuchar todo lo que se le enseña. De 11 a 12 años: Lo que aprendió no es suyo, tiene que transmitirlo respetando a su maestro interior.

210 Revisión 2021

Acaba de comenzar el nuevo año y estamos, como en tantas otras ocasiones, en la tranquila Fuerteventura dejándonos acariciar por su agradable clima y preparando material para los cursos que vienen.

Jon: ¿Qué sentido tiene hacer una revisión de lo que ha pasado en el año?

Joaquina: Una revisión anual tiene como fin conocer qué ha sucedido en un espacio de tiempo, relacionando los resultados con las expectativas. En muchos casos las esperanzas no han sido marcadas con anterioridad y eso conduce a una sensación de frustración no identificada como tal, apareciendo un estado nostálgico, a veces un grado de depresión, falta de motivación y un amplio etcétera, afianzándose la idea de que la vida es injusta.

Jon: Yo veo que pocas veces somos capaces de verbalizar esta situación, y la falta de análisis con perspectiva nos sumerge en un camino sin final, con falta de límites y sin propósito consciente.

Joaquina: El ánimo inconsciente crea un resultado negativo del que te vas resintiendo, almacenando el déficit año tras año, dificultando así las posibilidades de superación. Lo que deberías hacer es optimizar esta visión hacía el año que está a punto de finalizar, comprobando la incidencia que han tenido todos estos aspectos. Alégrate muchísimo de lo que ha ido estupendamente y ponte a conocer las causas y posibles soluciones de lo que parece presentar un resultado peor. En cualquier caso, se trata de gozar de lo que has aprendido. Cada experiencia ha sido una gran maestra de la vida.

Jon: ¿Debería hacerlo separando la vida personal de la profesional?

Joaquina: Definitivamente sí.

Jon: Vale, empecemos por la vida profesional. ¿Cómo puedo conseguir un desarrollo gradual ascendente?

Joaquina: Siempre y cuando se reúnan las siguientes condiciones: Que emplees los conocimientos como un bien personal y comunitario. Que tu empresa tenga un proyecto que esté dentro de tus ideales personales. Que no esperes resultados ni el reconocimiento de los demás. Y que exista un respeto a las ganancias o remuneración y en ningún caso se critique. La capacidad de vivir los ideales en los proyectos o entrega empresarial te dará como respuesta una economía saneada junto con una equilibrada autoestima. Ambos son pilares básicos para poder desarrollar investigaciones más satisfactorias en el futuro.

Jon: ¿Y qué hacemos con esa sensación, que a veces nos persigue, de no poder hacer lo que deseamos?

Joaquina: Los sentimientos de pobreza, imposibilidad económica, sensación de no poder hacer aquello que se desea… desembocan en un desequilibrado valor personal en el campo de los conocimientos o de la razón. Si te parece podemos ir analizando según el tipo de trabajador.

Jon: Genial. Empieza por los trabajadores por cuenta ajena. Por ejemplo, yo, que trabajo para ti.

Joaquina: Los trabajadores por cuenta ajena son personas que trabajan en la idea de otra persona, teniendo que entregarse y respetar las directrices que vienen incluidas en este proyecto no personal. El salario normalmente tiene un incremento anual marcado por convenios y es difícil valorar qué cuantía de esta subida es por rendimientos propios o por la globalización salarial. En todo caso, lo que hay que tener en cuenta es la disponibilidad al proyecto, la satisfacción profesional y los logros personales que se estiman dentro de la competencia desarrollada.

Jon: Y entonces, cualquier merma en este análisis va a producir un deterioro de la autoestima, y eso nos crea una sensación de no ganar lo suficiente, o una falta de estímulos.

Joaquina: La forma de poder definir estos desequilibrios es más emocional que económica y se inicia en una bajada en el rendimiento, disculpas explicitadas o no, falta de creatividad, etc.

Jon: ¿Por qué?

Joaquina: Las causas pueden ser una desobediencia innata que se va desarrollando a más cada año, o a la falta de criterio y proyecto personal. Los efectos más notables son la desmotivación creciente y la falta de creatividad con una constante exigencia de reconocimiento de los mandos superiores, sentimiento de infravaloración y dificultades para salir de su propio descrédito. Todo lo que sucede en su puesto de trabajo depende de la creatividad, motivación, seguridad y, en suma, del ideario de otro. Los rendimientos de la empresa, así como los criterios aplicados, necesitan de la confianza de cada participante del proyecto. La primera y origen de las demás, es la confianza en sí mismos, así como en la elección del lugar donde quieren aplicar sus conocimientos. Ser capaces de cosas que nunca experimentan es quizá la tendencia más frecuente de las personas que viven esta experiencia profesional. Por lo tanto, muchos de los individuos en esta situación creen que ellos harían mejor, podrían desarrollar, mandar, dirigir, organizar…y en su irrealidad, factible, pero no comprobable, van aumentando su salario y su insatisfacción día a día.

Jon: ¿En qué deberíamos centrar la revisión?

Joaquina: La revisión tiene que centrarse en la motivación, estímulo hacia el proyecto, capacidad de aplicar la creatividad a lo realizable, etc. En ningún caso debe centrarse en la subida salarial. Esta podrá ser considerada en las conclusiones y las decisiones posteriores. Hay que tener en cuenta si la sensación de riqueza o pobreza guarda relación de un año a otro dentro de los movimientos salariales. Si yo ganaba 12.000€ anuales en 2003 y me sentía bien, cuando me han subido el IPC aplicado a toda la empresa en el 2004, ¿qué he sentido? ¿Qué actitud he tenido después por ello? ¿Siento que he perdido valor y he bajado mi rendimiento y ánimo de permanencia en la empresa? ¿Qué tengo en cuenta al realizar este estudio, lo que rindo o lo que quiero que me paguen? ¿He estado ejerciendo todas mis capacidades, o estimo que la empresa tiene que pagarme haga lo que haga? Cuando la mente no participa en toda su capacidad en un proyecto sea del tipo que sea, empieza a debilitar su aptitud y en contra empieza a exigir mucho más.  El resultado es un sentimiento de pobreza y decadencia.

Jon: ¿Y en el caso de ser un profesional por cuenta propia?

Joaquina: Es una visión mucho más sencilla. La persona trabaja en su proyecto. El estudio de este profesional va a determinar si es capaz de trabajar por su idea o por el beneficio económico. La estabilidad de los rendimientos, la proyección en el tiempo y la capacidad de mantenerse en una idea ampliándola, pero en ningún caso desviándose de ella, son el principio de la investigación que hay que realizar. Lo que es importante dirimir es la rentabilidad. Para ello debe analizar los resultados económicos desde varios puntos de vista:

  • Los ingresos comparando los últimos cinco años. En este resultado se encuentra la credibilidad que tiene su proyecto y si es íntegro en él.
  • Los gastos en relación con el año anterior. En muchos casos cuando hay una reducción de valoración y autoestima se aumentan el consumo en proporción directa con la bajada de los ingresos con el ánimo de satisfacer la pérdida de valor. Hay un deseo superficial de disimular ante los otros esta falta de rendimiento.
  • La cuenta de resultados (ingresos menos gastos) del último año en relación con el anterior. El equilibrio en este dato es la base de todo el análisis. La avaricia o acumulación de bienes o el despilfarro, facilitan mucha información de los cambios que hay que realizar.

Jon: ¿Qué debería saber la persona?

Joaquina: La persona tiene que saber ganar el dinero que necesita para su proyecto vital sin esfuerzos, respetando la energía de este y el movimiento de crecimiento social, aportando puestos de trabajo, más fluidez y venciendo el egocentrismo. Solidaridad con los menos capacitados, favorecer la educación, cuidar el crecimiento espiritual, son labores que devuelven los bienes empleados.

Jon: ¿Podemos mirar ahora la vida personal?

Joaquina: Esta mirada requiere de una sensibilización en las relaciones interpersonales y habilidad para hacer introspección sin culparse, pero desde luego, sin evadir responsabilidades. Está conectada a la vida afectiva, desarrollo físico emocional y tiene mucho que ver con la salud en las relaciones sexuales o expresivas, con el entorno y con parejas de amor más concretamente.

Jon: ¿Parejas en el sentido amplio de la palabra?

Joaquina: Cada persona que ha estado en nuestra vida, aunque sea un solo instante, ha sido un maestro para nosotros de alguna manera. Tenemos que revisar y profundizar tanto en el amor que hemos sentido como en el resentimiento que nos ha quedado con cualquier relación, hasta la más insignificante, en tiempo o en profundidad. La relación de pareja es una de las más estimadas para las personas. Muchas veces creemos que son aquellas personas con las que sentimos la pasión desbordante y por ello efímera. Dos personas en cualquier situación forman una pareja, encontrados en un punto para compartir, comunicar, reír, gozar o de alguna manera sufrir. Para lo bueno y lo menos bueno dos que se encuentran en un punto deben poder resolver sus diferencias sin que medie la ruptura.

Jon: El debe y el haber de las relaciones existe y el capital de amor o resentimiento hay que analizarlo en toda su dimensión. ¿No?

Joaquina: Los apegos a una relación concreta, la sensación de fracaso, el abandono a uno o al otro… Cualquiera de esas experiencias tiene que ser observada con minuciosidad y en un detalle hasta quisquilloso. Todo lo que se resiente en esta investigación habla de dos partes de nuestra personalidad. Primero, la necesidad de ser aceptados donde hay una mirada más a las propias expectativas que lo que quiere el otro. Y segundo, la necesidad de aislamiento o soledad, interviniendo en este caso un miedo a las expectativas del otro y a la dificultad para marcar el territorio personal.

Jon: En ambos casos se presenta la falta de responsabilidad y obediencia a uno mismo. ¿Tu crees que el Ser en su más pequeña derivada, sabe lo que le hace feliz, qué quiere, en qué quiere participar y qué personas son válidas o no para crecer y aportar su experiencia?

Joaquina: Sin duda. Realiza un estudio de qué personas han entrado en tu vida y si han sido por tu búsqueda de aceptación, o por tu búsqueda de aislamiento. Y el mismo análisis sobre qué personas han desaparecido y cuál de los dos motivos lo ha provocado.

Jon: Al fin y al cabo, somos seres seres sociales y en la medida que buscamos aprender buscamos las personas que lo propicien.

Joaquina: Si pretendemos ser aceptados, escondemos nuestra negación a valorar a los demás hasta que no somos estimados por ellos. Las parejas que encontremos tenderán a medir nuestra capacidad de valorar antes de serlo nosotros. Hay una sincronía extraña, tanto el que busca aceptación como el que busca rechazo, en realidad buscan lo mismo, sólo que uno de ellos lo esconde hasta que ha cautivado, al contrario. Dos fuerzas contrapuestas se aniquilan, a veces con mucho dolor, otras con mucha frialdad. En el caso segundo, aislamiento y rechazo, las parejas tenderán a buscarlos, acompañarlos, demostrarles amor y, escondido detrás, estará una necesidad de reconocimiento hasta compulsa por parte del que llega y una infravaloración y falta de creencia en sí mismo por parte del que desea ser rechazado.

Se acerca un camarero y nos pregunta, extrañado de que llevemos toda la mañana en la terraza del hotel rodeados de cuadernos y libros, si vamos a ir a la playa. Nuestra mirada y sonrisa le contestan.

209 Libro: El Perdón

Nace en esta fecha tan señalada mi último libro: El Perdón. Un libro imprescindible que surge de la necesidad de compartir un doble camino. Por un lado, lo aprendido a lo largo de 20 años de trabajo mano a mano con Joaquina Fernández, preparando cursos, talleres y seminarios sobre este tema, y la asistencia como alumno a los mismos. Y por otro lado la aplicación a mi vida de todo lo aprendido relacionado con el perdón.

El planteamiento del perdón es que cuando yo miro a una persona específica, recuerdo a todas las personas que han actuado como esa persona en mi vida. ¿Amo a esta persona? No; la perdono. Y eso quiere decir que la libero de todos mis recuerdos y solo me planteo el recuerdo que nos hace crecer. Eso es perdonar. Todas las dificultades que hemos tenido con hombres, mujeres o niños, son las dificultades que nos hemos planteado por no haber perdonado desde el inicio.

Eso no quiere decir que nos han hecho algo, sino que el recordar tiene dos formas: recordar liberado, que sería el perdón; o recordar con resentimiento, que es el rencor. Nos miramos unos a otro como un recuerdo positivo o no de nuestra vida pasada.

¿Cómo fue tu cena de Nochebuena o comida de Navidad? Estas fiestas son duras en los recuerdos familiares, las envidias, los celos, la competitividad, el rencor…

Perdonar es tener un recuerdo positivo de la persona con la que estás. Esto es, unirte a todos los recuerdos de amor que has tenido en tu vida, es decir, a todos los recuerdos donde te has expresado a ti mismo en el otro.

El perdón es la puerta para entrar en el amor a los demás, pero sobre todo en el amor a ti mismo. Somos un cúmulo de fuerza, movimiento, claridad, acción y plenitud, y sin embargo los reflejos equivocados en los que nos miramos nos convierten en imágenes distorsionadas a las que obedecemos sin saber por qué ni para qué.

Ya ha pasado el tiempo de mirarte dentro, de equivocarte y ahora necesitas tomar conciencia de la belleza que tenías dentro escondida y sin emplear. Belleza que está activa sin duda con una mezcla extraña de errores y penalidades que no tienen sentido más allá que por el deseo de sufrir para justificar el no avance.

Espero que este libro te ayude a poner la mente en lo que puede ser y no en lo que fue, en lo que tienes y en ningún caso en lo que no. El rencor, los recuerdos, las basuras sólo sirven para seguir parados.

¡¡Felices Fiestas!!

Lo puedes pedir en Amazon:

208 Introducción del libro: El Perdón

Sirva esta introducción como adelanto al libro EL PERDÓN que saldrá a la venta en los próximos días. Se acercan esas maravillosas fiestas donde nos reunimos con nuestros padres, o recordamos su ausencia. Qué momento perfecto para iniciar el camino del perdón.

“El perdón está ligado a reconocer tu esencia divina. Tu esencia previa a todo. Es identificar para siempre tu Yo, ajeno a tu alrededor, a lo que hacen los demás, a lo que has vivido, al dolor o la alegría.

El rencor está conectado a tu identidad familiar. Es quizá esto lo más duro que vas a encontrar en este libro. Seguramente estás pensado que vas a tener que analizar a tu familia para perdonar a alguno de tus progenitores, comprender su esencia maligna y disculparla. Te has equivocado.

Vas a ir a tu encuentro familiar, aunque en ningún caso para revisar las maldades o bondades de aquellos a los que tuviste la suerte de encontrar para darle sentido a esta vida. Tu existencia recibe un sentido específico gracias al lugar del que procedes, junto con otras variables que están contempladas como una repetición de tu origen.

Seguramente descubrirás cosas que pasaron, para identificar la utilidad que tuvieron para ti. Este libro quiere que retomes el conocimiento de que tú eres el artífice de tu destino, tanto para alcanzar el perdón, como para sumirte en tu rencor.

Rencor y perdón conviven en ti con la misma fuerza y con la misma intensidad. El primero está asociado a tu crecimiento y los obstáculos que has percibido, y el perdón a tu origen vital y el aprovechamiento que tu le das día a día.

Tienes todo el rencor que has podido acumular en tu negación a aprender. También tienes tanto amor personal como hayas activado tu potencial y lo hayas compartido con tu entorno, agradeciendo a la persona que te lo muestra para que recuerdes que es tuyo y viene de mucho más allá.

Piensa si este proceso te resulta atractivo. Vas a caminar por un sendero que, siendo sencillo y rápido, te llevará a transitar por zonas que tu has inundado de piedras, de grietas y de dificultades. Habrá momentos en los que el camino será ligero y fluirás. En otros instantes notarás que los pies se niegan a andar y tus fuerzas se minimizan. Recuerda que tú haces el camino fácil, y tú lo enredas.

En realidad, solo existe tu potencial y un sólo aprendizaje que se hace continuo en la vida. Cuando hay una negación al aprendizaje, el potencial va mermando y la mente se inunda de recuerdos. Todos ellos giran alrededor de un mismo tema y en realidad podríamos decir que tienes un miedo o un enfado que se muestra a través de diferentes imágenes o recuerdos. Muchas de estas imágenes tienen tanta fuerza que marcan los hitos más importantes de tu vida, haciendo de la vida un martirio.

Cabe que te hagas las siguientes preguntas:

¿Qué sería de tu vida si en vez de mirar el lado oscuro mirases el lado de luz?

¿Qué pasaría si en lugar de centrarte en lo que no tienes agradecieras todo lo que tienes?

¿Qué sería de ti si en vez de juzgar al padre que no te ha gustado, pensaras en el que te lo ha dado todo?

Este libro va de eso, de fijar la vista en lo que eres y abrirte a aprender lo que admiras, venciendo el miedo a quedar en evidencia y que puedan dejar de quererte.

El trabajo del rencor te conmina a recordar situaciones de resentimiento y a buscar la disculpa o el entendimiento de estas, revisión que te sume nuevamente en el dolor y te aleja de tus metas.

Actuar para vivir en el perdón es necesario e imprescindible si quieres avanzar en el propósito de tu vida y sentirte libre, más allá de lo que otros “te hicieron” y de todo bloqueo. La propuesta de este libro es buscar actuaciones que, estudiadas desde ti mismo, impidan que llegues a activar el resentimiento o el rencor.

Activarás una mirada al sentido trascendente de tu vida, que va más allá de lo que te han hecho, y que te permitirá decidir para lograr las metas más elevadas en tu relación con los demás.

Perdonar es una decisión de vivir en la luz. Es necesario decidir porque negarse al perdón indica miedo, cobardía, necesidad de vivirse separado e infeliz. En sí mismo el perdón habla de la purificación de la mirada, de la elevación de la conciencia, de trascender las emociones limitadoras. Perdonar es ante todo fijar la visión en todo aquello que te ha conformado y construido. Para llegar a este modo de vivir, sentir y pensar es imprescindible revisar minuciosamente tu pasado.

Perdonar es una decisión de volver al Padre. Es urgente decidir. Primero porque negar el perdón indica miedo, separación, cobardía. En sí mismo el perdón habla de la purificación del Ser, de la elevación de la conciencia, de trascender el miedo, la culpa y la eliminación del dolor. Después, porque decidir perdonar es ante todo conocer, descorrer los velos del pasado y llenarlos de luz. Para perdonar es necesario hacer un minucioso examen de la mente.

Este examen el ego dice que precisa analizar todo lo que no funciona, lo que te hace daño, lo que te han hecho o en lo que tu te has equivocado.

Este taller quiere darte pistas para vivir desde el perdón cada día y disfrutando de ser quien eres, abierto a compartir con los demás lo mejor de ti.

Perdonar es hacer aquello que te satisface y no repetir actuaciones que te hayan hecho daño o que tú consideres que te podría molestar si te lo hicieran a ti”

Este es un primer boceto de la portada:

207 Gestión del tiempo y temperamentos

Jon: Creo que el deseo de realizar lo mínimo y con el menor esfuerzo es un hándicap a la hora de organizar nuestro tiempo. Estudiosos de este tema como Henri Laborit consideraron que en nuestra distribución de tareas priorizamos lo que nos resulta más fácil antes de lo que es difícil, lo que se hace enseguida antes de lo que toma tiempo, lo que sabemos hacer antes de lo que nos resulta nuevo, lo que es urgente antes de lo que es importante, y lo que otros nos imponen antes de lo que nosotros hemos decidido.

Joaquina: Estoy de acuerdo con todo eso, sin embargo, esta realidad es más incisiva dependiendo de nuestra personalidad.

Jon: ¿Te refieres a los temperamentos?

Joaquina: Sí. Cada temperamento vive el espacio/tiempo de un modo diferente, y la diversidad temperamental y la gestión del tiempo creo que deben ser estudiados conjuntamente.

Jon: Hace tiempo hablamos de los cuatro temperamentos: colérico, sanguíneo, flemático y melancólico. ¿Qué puedes aportar en relación con la gestión que cada uno de ellos hace del tiempo?

Joaquina: Pues mira, el temperamento colérico vive trabajando sobre lo urgente y pocas veces actúa desde lo importante. La frase predilecta de un colérico es: “Me encantaría… en cuanto encuentre tiempo seguro que…”.

Jon: Me recuerda a la historia del leñador: “Un hombre que paseaba por el bosque se encontró con un leñador que con gran prisa y esfuerzo se afanaba en aserrar en trozos más pequeños el tronco de un árbol ya caído. El paseante se acercó para ver por qué se esforzaba tanto el leñador y entonces le dijo:

—Usted perdone, pero hay algo que me llama la atención: ¡su serrucho está totalmente romo! ¿Por qué no lo afila?

El leñador suspiró agotado: “No tengo tiempo para ello, tengo que aserrar”

¿Qué puede hacer un colérico?

Joaquina: Conviene que el colérico reflexione antes de actuar, y que prepondere el cuidado de las herramientas, incluido su propio desarrollo, antes que los resultados.

Jon: ¿Qué ocurre con los divertidos sanguíneos?

Joaquina: El temperamento sanguíneo adora hacer las cosas que requieren poco tiempo y que le permite evadirse de la responsabilidad con rapidez. Esta falta de profundidad le conduce a realizar chapuzas cuando no conoce el tema y se le exige estudio. Por el contrario, cuando se trata de algo en lo que es experto, puede llegar a tocar la perfección.

Jon: Debió ser un sanguíneo quien dijo: “La gestión del tiempo es un mito… Si yo pudiera tener algún control sobre el tiempo aún tendría 16 años y pesaría 40 kilos…”

Joaquina: Sí, seguro. El aprendizaje para el sanguíneo es el reparto del tiempo para cada tarea según su necesidad, y no según su comodidad.

Jon: Llegamos al mío, mi querido flemático…

Joaquina: Efectivamente, el temperamento flemático elige lo fácil antes que lo difícil, o lo que le gusta hacer sobre lo ingrato; en ningún caso prefiere hacer sus tareas contrarreloj. Le encanta también hacer lo que le imponen y no defender lo que él quiere, ya que le desagradan los conflictos y los evita siempre que puede.

Jon: Así es.

Joaquina: Su dificultad es que vive un poco cansado y bastante desmotivado.

Jon: A mi no me pasa. ¡Yo siempre doy el 110% en mi trabajo: el 40% el lunes, el 30% el martes, el 20% el miércoles, el 15% el jueves y el 5% el viernes…!

Joaquina: Para salir airoso deberías fragmentar tus tareas en rodajas más manejables, ya que te motiva un poco más tener tareas segmentadas.

Jon: Y acabamos con el melancólico.

Joaquina: El temperamento melancólico se consume planificando y previendo posibilidades que teme que no se cumplan. Al final se quedan muchas tareas sin realizar.

Jon: “Los lunes me preparo para planificar mi semana, los martes la planifico, los miércoles reviso mi planificación semanal, los jueves escribo mi plan en el ordenador y los viernes pienso cómo voy a planificar mi próxima semana…”

Joaquina: Conviene emplear el tiempo adecuado para analizar y planificar las tareas; con el mucho o poco tiempo existen muchas probabilidades de que se produzca una pérdida de eficacia.

Te planteo un escenario para ver cuál sería la solución que le darías a esta situación donde la gestión del tiempo es vital:

«Estás de camino a tu casa en su coche deportivo, en medio de una terrible tormenta. Pasas por delante de una parada de autobús y ves a tres personas:

  1. Una viejita que está muy grave y que si no llega al hospital a tiempo se muere.
  2. Un médico, muy amigo suyo, que le salvó la vida hace un par de años.
  3. Al ser más maravilloso que hayas visto en tu vida, con quien siempre has soñado y estarías dispuesto/a a pasar el resto de tu existencia.

Como tu coche es un deportivo, sólo puedes llevar a un pasajero de estos tres.

¿Cómo resolverías esta situación?

206 Conclusión de La Sombra y ejercicio

Jon: Si he entendido bien todo lo que hemos hablado de la sombra, su curación constituye un problema moral que nos obliga a reconocer aquella parte reprimida siendo conscientes del modo en el que lo hacemos, cómo lo racionalizamos, cómo nos engañamos, qué tipo de objetivos perseguimos y a quién seríamos capaces de engañar y hasta destruir para conseguirlo.

Joaquina: La curación de la sombra es por encima de todo, una cuestión de amor. Sólo la curación de la sombra puede resaltar la importancia del amor. Si realmente queremos curar nuestra oscuridad, nuestra crueldad, nuestro engaño, deberemos por encima de todo llegar al amor del ser abyecto que subyace en nuestro fondo, reconociendo que ese ser es dual y que nunca está polarizado en sus extremos ante situaciones dispares.

Jon: Quieres decir, que puede llegar a ser tremendamente agresivo y tremendamente sumiso, dependiendo de lo que quiera conseguir. Curar la sombra por lo tanto es amarse a uno mismo incondicionalmente, rompiendo la barrera de ser inaceptables ante los demás.

Joaquina: El primer ejercicio para curar la sombra es aprender a llevarla con uno y reconocer el profundo trabajo que debemos realizar para su reconocimiento y el juicio exacto de su operatividad. En esta nueva etapa en la que ya hemos reconocido el desarrollo de la sombra, su operatividad y percepción, nos leva ahora a su reconocimiento. Un reconocimiento que debe de pasar por las siguientes etapas:

Reconocimiento de la “sombra buena”, es decir, esa parte que se muestra al exterior con el fin de ser aceptados y que tiene dos puntos a tener en cuenta:

  1. La forma. Será la parte más moral y social de esta parte y actuará por principios éticos aprendidos
  2. El contenido. Recurrirá a la parte real del ser donde están escondidos estos principios de actuación correcta, pero que no son manejados al 100% del tiempo porque no parecen útiles en otros momentos.

Reconocimiento de la “sombra mala”, es decir, esa parte que se muestra al exterior con el fin de ser rechazados y generar destrucción porque se aprendió a ser atendido de esta forma, y que tiene otros dos puntos a tener en cuenta:

  1. La forma. Será la parte mas amoral y antisocial de esta parte y que se suele recoger con el diálogo abyecto, formas poco delicadas, posturas, ropas, etc.
  2. El contenido. Recurrirá a la parte real del ser donde están escondidos estos principios de actuación incorrecta, pero que no son manejados al 100% del tiempo porque no parecen útiles en otros momentos.

Jon: ¿Solo existen esas dos sombras?

Joaquina: En ambos casos estoy hablando de la sombra que se hace en algún momento operativa, pero hay una sombra que se guarda a recaudo del exterior y que sólo en el pensamiento se permite su operatividad. Es una sombra que por lo tanto no tiene formas y que el contenido se parafrasea y se dimensiona sin conocer su capacidad. Es la sombra más dañina sin ser en sí misma y por si misma válida a nivel experimental. Es la sombra conceptual del ser humano.

Jon: ¿De qué se alimenta?

Joaquina: Esta sombra es alimentada por dos partes del cerebro, cuando la persona carece de proyección artística o afectiva, fabrica esta forma el hemisferio derecho siendo su contenido fracasos afectivos no evidenciados, que dirigirá hacia el hombre o la mujer, hacia el padre o la madre, hacia el pene o la vagina, hacia la locura o la muerte. La otra sombra tiene un contenido conceptual que se alimenta y anida en el hemisferio izquierdo y se basa en procesos de viaje no realizados, en conceptos que no han sido escuchados, en descalificaciones de ideas; ataca a la inteligencia, a la maestría, al hombre, a la mujer, al sexo, a la religión, a la sociedad.

EJERCICIO:

Imagínate que vas a realizar un viaje. Es el viaje soñado por ti. Toda tu vida haciendo volar tu imaginación por esos parajes, Y es tu única oportunidad de vivirlo. Llénate de luz e inunda tu espíritu de gozo.

Debido a lo extraño de esta experiencia tú no decides la compañía, ni el medio, todo es sorpresivo, tan inaudito… Tu alma viajera, aventurera y sedienta se abre como nunca a todo.

Llegas al punto de encuentro. En el reparto de compañeros para este viaje que durará muchas horas te adjudican a una persona que te resulta profundamente antipática y desagradable. Esa persona que nunca querrías tener cerca de ti, por su físico, su sentido del humor, su forma de hablar, en fin, por lo que sea para ti incómodo.

Pierdes la paz. Ahora tienes que decidir si continuas en el viaje o rompes tu sueño.

Antes de decidirlo mira qué es lo que te molesta, déjate llevar por la sensación de desagrado y anota qué es.

Descansa, relájate y busca dentro de ti eso mismo. No dudes que está.

Tu vida puede pararse o continuar en el disfrute de tu mundo dorado y lleno de alegría. Sólo tienes que acometer este momento, manejar esta situación y volar.

Si decides cambiarla, enfrentarte a ella, recréate en cómo hacerlo. No te asustes. Sólo tienes que darle lo que quieres recibir.

Sé valiente. Eres lo mejor y más fantástico que yo he encontrado en mi vida. Vívelo y disfruta de ti y de todos.

205 La sombra (II)

Joaquina: Una segunda forma de aproximarnos a nuestra sombra personal consiste en examinar nuestras proyecciones. La proyección es un mecanismo inconsciente que acontece cuando se activa un rasgo o una característica de nuestra personalidad que permanece desvinculada de nuestra consciencia. Como resultado de la proyección inconsciente percibimos este rasgo en la conducta de los demás y reaccionamos en consecuencia. Así vemos en ellos algo que forma parte de nosotros mismos pero que no reconocemos como propio.

Jon: ¿Ocurre también cuando vemos en alguien algo positivo?

Joaquina: Las proyecciones pueden ser tanto positivas como negativas. Para descubrir los elementos de la sombra debemos examinar qué rasgos, características y actitudes nos molestan de los demás y en qué medida nos afectan. La sombra, que es parte de todo aquello que queremos ser – pero que no nos atrevemos a ser -, constituye el escenario más apropiado para la manifestación de este tipo de fenómenos. Justificaciones tales como “esto es lo último que hubiera querido decir” o “no puedo creer que yo haya dicho eso” demuestran que si bien la conciencia es la que propone la sombra es la suele terminar disponiendo.

Jon: Entonces, por ejemplo, los lapsus son importantes porque es como si la sombra saliera un poco a la luz y se revelara. Sin embargo, nos suelen hacer gracia.

Joaquina: Podemos reírnos de los lapsus, mantenernos a la defensiva, racionalizarlos o esconderlos bajo la alfombra, pero sólo afrontarlos nos permitirá descubrir la oscuridad que se oculta en nuestra sombra, profundizar en nuestro propio autoconocimiento y poner fin a esos embarazosos, inoportunos, y en ocasiones, hasta destructivos “deslices”

Jon: Estudiando el inconsciente y Freud, se revela el sentido del humor como otra forma de ver lo oculto.

Joaquina: Otro método para acceder a la sombra personal consiste, efectivamente, en investigar nuestro sentido del humor y las respuestas que suscita en nosotros el humor. La mayoría de nosotros sabe que el sentido del humor suele evidenciar mucho más de lo que se ve a simple vista, en ocasiones suele ser la misma sombra.

Jon: Y además debe ser hereditario. Yo tengo un sentido del humor irónico y un poco corrosivo, igual que lo tenía mi padre.

Joaquina: Cada uno de nosotros hereda un legado psicológico tan real como su misma dotación biológica. El clima psicológico de nuestro entorno familiar nos expone de continuo a los valores, el temperamento, los hábitos y la conducta de nuestros padres y familiares. De ese modo nuestros padres nos trasmiten – en forma de pautas disfuncionales de conducta – los problemas que ellos no han logrado resolver en su propia vida.

Jon: Sí, la familia constituye nuestro centro de gravedad emocional, el escenario en el que madura nuestra identidad, se desarrolla nuestra individualidad y se configura nuestro destino bajo la influencia concreta de las diversas personalidades que nos rodean. Ahí emprendemos el necesario proceso de desarrollo de nuestro ego en la atmósfera psicológica creada por nuestros padres, parientes, tutores y otras fuentes importantes de amor y aprobación.

Joaquina: La sombra de los demás acicatea de continuo el proceso moral de construcción del ego y de la sombra del niño. De este modo, en la infancia aprendemos a esconder lo que ocurre bajo el umbral de nuestra conciencia para parecer buenos y ser aceptados por las personas que nos importan. Quienes creen que su ego representa la totalidad de su psiquismo, quienes prefieren seguir ignorando sus cualidades reprimidas suelen proyectar sobre el mundo que les rodea “los fragmentos ignorados de su alma”.

Jon: Yo cuando niño sentía que jamás cumplía las expectativas de mis familiares.

Joaquina: No asumir una conducta inaceptable para los demás termina convirtiéndose en parte expiatoria de las proyecciones de tu sombra. El adulto designado como parte expiatoria suele ser aquel miembro de la familia más sensible a las corrientes emocionales inconscientes. Este adulto fue precisamente el niño que percibió y sobrellevó la sombra de toda la familia.

Jon: Entonces, en la medida en que el ego va afianzándose en la conducta del niño va configurándose también una máscara, el semblante que exhibimos ante el mundo, el rostro que refleja lo que creemos ser y lo que los demás creen que somos.

Joaquina: Claro, la persona satisface así las demandas de nuestro entorno y de nuestra cultura, adaptando nuestro ego ideal a las expectativas y valores del mundo en que vivimos mientras que la sombra se convierte en una especie de cubo de basura que se encarga del trabajo sucio. De este modo, el proceso de formación del ego y de la persona constituye la respuesta natural a la aprobación o la descalificación, a la aceptación o censura a que nos somete el entorno en que nos movemos, nuestra familia, nuestros amigos, nuestros maestros etc.

Jon: Y no estamos solos en la pelea ya que están también las sombras de los demás que se entrelazan unas con otras ¿no?

Joaquina: El hogar familiar es el escenario natural en el que tiene lugar este proceso, un proceso en el que la sombra de los distintos miembros de la familia influye poderosamente en la configuración del nuevo Yo enajenado, sobre todo en caso de que el grupo familiar no reconozca sus propios elementos oscuros o cuando todos los elementos de la familia estén de acuerdo en ocultar la sombra de un miembro especialmente poderoso, débil ó querido de la familia.

Jon: ¿Se puede evitar tener sombra?

Joaquina: Eso no sería ni bueno. El proceso de creación de la sombra es inevitable y universal. Nos hace ser quienes somos y nos induce a trabajar con la sombra para poder llegar a ser quienes, en realidad, somos. Para que el niño pueda comenzar a desarrollar su individualidad debe experimentar una imagen más completa de su verdadera personalidad.

Jon: Siento que cada vez que establecemos un contacto profundo con otra persona salen a la luz sentimientos de vergüenza, culpabilidad y miedo. Por más que nos aceptemos y nos valoremos, seguimos sintiendo que podemos ser rechazados.

Joaquina: Las relaciones consanguíneas o de vínculos espirituales, para cada uno de nosotros, el otro representa, al mismo tiempo, el Yo y la sombra. Las mujeres pueden verse reflejadas en el espejo que les brindan sus hermanas del mismo modo que los hombres lo hacen en el que les ofrecen sus hermanos y descubrir la profunda similitud que los une y la extraña diferencia que los separa. El trabajo con la sombra en los hermanos constituye una herramienta fundamental para sanar nuestros problemas de relación.

Jon: Sí, ya lo hemos hablado otras veces, que la relación con nuestros hermanos marcará la de nuestras parejas futuras.

Joaquina: La aparición de nuestros opuestos está presente en relaciones que sostenemos con personas del otro sexo. Tendemos a enamorarnos y a formar pareja con personas que son completamente diferentes a nosotros: sumiso y agresivo, introvertido y extrovertido, creyente y ateo, reservado y charlatán, etc. Es como si nos sintiéramos atraídos hacia ellos porque poseen algo de lo que nosotros carecemos, como si ellos hubieran actualizado cualidades que permanecen latentes en nosotros.

Jon: Entonces, quizás acabaremos casándonos con aquellos aspectos de nosotros mismos que nos hemos negado a desarrollar, personas que compensen nuestras propias carencias y, ¿no correremos el riesgo de no desarrollarlas por nosotros mismos?

Joaquina: La mayor parte de las veces nuestra sombra y la persona amada suelen compartir las mismas cualidades. Este tipo de unión lo que busca es la anulación del crecimiento personal mutuo. El ser humano sano siente que la bondad de la vida consiste en la unidad entre su realidad, su energía y su conciencia. Cuando el hombre está sano su vida es un continuo proceso creativo. La persona sana gobierna positivamente su vida y se siente satisfecho consigo mismo. En ese estado la enfermedad y el mal están casi completamente ausentes.

Jon: ¿Cuál sería entonces el principal rasgo de la enfermedad?

Joaquina: El principal rasgo distintivo de la enfermedad, por el contrario, consiste en la distorsión de la realidad, la distorsión de la realidad corporal, emocional y del pensamiento. El enfermo suele considerar que sus problemas están causados por factores externos a los que culpa no enfrentándose a su propia destrucción.

Jon: Eso pasa fuera… y pasa dentro.

Joaquina: La reconciliación con nuestros enemigos internos no supone la eliminación de nuestros adversarios externos, pero sí que modifica nuestra relación con ellos. Para alcanzar la paz, nos veremos obligados a realizar un doloroso esfuerzo espiritual. Solo entonces dejaremos de considerar que la maldad es algo diabólico y comenzaremos a relacionarnos con ella en términos mucho más humanos. Es este, a fin de cuentas, el camino de la humildad. La oscuridad se asienta en el corazón de todo ser humano. Quizás encontremos cierto alivio en creer que los seres humanos más destructivos pertenecen a una raza diferente. Es nuestra propia escisión interna la que ocasiona la hostilidad existente entre el bien y el mal. Sólo cuando comprendamos que el antagonismo es precisamente el causante de la maldad, descubriremos una nueva dinámica moral que haga posible la paz. Mientras nuestra moral siga sustentándose en el modelo bélico nos veremos obligados a elegir un bando, identificarnos con una parte de nosotros mismos y repudiar a la otra.

204 La sombra

Jon: Cada uno de nosotros lleva consigo una persona afable en la vida cotidiana y otra entidad oculta que permanece escondida la mayor parte del tiempo. Bajo la máscara de nuestro Yo consciente descansan ocultas todo tipo de emociones y conductas negativas: la rabia, los celos, la vergüenza, la mentira, el resentimiento, la lujuria, el orgullo y las tendencias asesinas y suicidas, entre otras. Este recorrido inexplorado para la mayoría de nosotros es conocido en psicología como sombra personal. ¿Me puedes contar algo más sobre ella?

Joaquina: La sombra personal se desarrolla en todos nosotros de forma natural durante la infancia. Cuando nos identificamos con determinados rasgos ideales de nuestra personalidad como la buena educación y la generosidad, por ejemplo, cualidades que, por otra parte, son reforzadas por el entorno que nos rodea, vamos configurando el Yo de las resoluciones. Al mismo tiempo vamos llevando hacia la sombra aquellas otras cualidades que no se adecuan a nuestra imagen ideal, como la grosería y el egoísmo. De esta manera el ego y la sombra se van edificando simultáneamente alimentándose de la misma experiencia vital. Son una el espejo de la otra.

Jon: Me imagino que cuando dices entorno, te refieres a los padres, los parientes, los maestros, los amigos y los sacerdotes, que constituyen un entorno complejo en el que es una conducta amable, adecuada y moral y lo que es un comportamiento despreciable inadecuado y pecador.

Joaquina: Sí, en cualquiera de los casos, todos los sentimientos y capacidades rechazados por el ego y desterrados a la sombra alimentan el poder oculto del lado oscuro de la naturaleza humana. Lado que en si mismo defendemos de cualquier posibilidad de luz por miedo a la autenticidad de nuestro ser, al que no estamos habituados. La sombra permanece conectada con las profundidades olvidadas del alma, con la vida y la vitalidad; ahí puede establecerse contacto con lo superior, lo creativo y lo universalmente humano.

Jon: Entonces, iluminar nuestra sombra es el entreacto para poder utilizar plenamente todas las capacidades que permanecen desconocidas, ocultas entre lo miserable y recóndito de nuestro ser.

Joaquina: La sombra opera como un sistema psíquico autónomo que perfila lo que es el Yo y lo que no lo es. Cada familia, cada país, cada lugar, demarca de manera diferente lo que corresponde al ego y lo que corresponde a la sombra. Algunas de estas, permiten la expresión de la ira, la agresividad mientras que la mayoría, por el contrario, no lo hacen así. Unos reconocen la sexualidad, la vulnerabilidad y las emociones intensas y otras no; unas, admiran la ambición por el dinero, la expresión artística o el desarrollo intelectual mientras que otras, en cambio, apenas si las toleran.

Jon: ¿Somos capaces de darnos cuenta de nuestra propia sombra?

Joaquina: Nosotros no podemos percibir directamente la sombra, ya que huye de la luz de la conciencia porque ésta constituye una amenaza para su continuidad. Todo aspecto de la sombra que hayamos podido esclarecer es un aspecto que por si mismo pide solución. Es decir “ya no es sombra”

Jon: ¿Cómo podemos, entonces, verla?

Joaquina: Sólo podemos ver a la sombra indirectamente, a través de los rasgos y las acciones de los demás. Sólo podemos darnos cuenta de ella fuera de nosotros mismos. Cuando nuestra admiración o nuestro rechazo ante una determinada cualidad es desproporcionada, nos hallamos bajo los efectos de la sombra. De ese modo, pretendemos expulsar a la sombra de nuestro interior proyectando y atribuyendo determinadas cualidades a los demás en un esfuerzo inconsciente para desterrarlas de nosotros mismos. Nuestra sombra personal contiene todo tipo de capacidades potenciales sin manifestar, cualidades que no hemos desarrollado ni expresado. Nuestra sombra personal constituye una parte del inconsciente que representa aquellas características que nuestra personalidad consciente no desea reconocer y, consecuentemente, rechaza, olvida desterrándola de su psiquismo para reencontrarlas nuevamente más tarde en los enfrentamientos con los demás.

Jon: Muchos de nosotros pensamos que “sombra” es igual a algo negativo y horrible de nuestra entidad oculta.  En muchos casos son valores que el conocerlos nos llevaría a producir un esfuerzo para hacerlos efectivos que no deseamos, bien porque la pereza es uno de nuestros elementos básicos de relación con la vida, o porque existe una conciencia de infravaloración que nos llevó a no creer en nosotros mismos.

Joaquina: La sombra aparece continuamente en nuestra vida cotidiana y podemos descubrirla en el humor que expresan nuestras emociones más ocultas, más bajas o temidas. Cuando algo nos resulta muy divertido también nos hallamos en presencia de la sombra. La sombra suele ser la que ríe y se divierte con lo oscuro, por ello es muy probable que quienes carezcan de sentido del humor tengan una sombra muy reprimida. La sombra es la que ironiza. La ironía no nos permite ser felices.

Jon: Has dicho que se desarrolla en la infancia, pero ¿A qué edad aparece con más fuerza?

Joaquina: Es frecuente que el encuentro con la sombra tenga lugar en la mitad de la vida, cuando nuestras necesidades y valores más profundos tienden a cambiar el rumbo de nuestra vida determinando incluso, en ocasiones, un giro de ciento ochenta grados y obligándonos a romper nuestros viejos hábitos y a cultivar capacidades latentes hasta ese momento. Pero a menos que nos detengamos a escuchar esta demanda permaneceremos sordos a la misma.

Jon: ¿Puede la depresión ser la consecuencia de una confrontación paralizante con nuestro lado oscuro?

Joaquina: Encontrar la sombra nos obliga a ralentizar el paso de nuestra vida, escuchar las evidencias que nos proporciona el cuerpo y concedernos el tiempo necesario para poder estar solos y digerir los mensajes procedentes del mundo soterrado y oscuro.

Jon: ¿Para qué nos sirve el trabajo de ir descubriendo nuestra sombra?

Joaquina: El descubrimiento de la sombra tiene por objeto fomentar nuestra relación con el inconsciente. Así mismo hacer conscientes nuestros valores que se ocultan detrás de ella. Descubrir la sombra nos permite estar en el lugar correcto del modo correcto. La sombra resulta peligrosa cuando no le prestamos la debida atención. Te puedo hacer una lista de lo que nos permitiría tener una relación creativa con nuestra sombra:

  • Aumentar el autoconocimiento y, en consecuencia, aceptarnos de una manera más completa.
  • Encauzar adecuadamente las emociones negativas que irrumpen inesperadamente en nuestra vida cotidiana.
  • Liberarnos de la culpa y la vergüenza asociadas a nuestros sentimientos y acciones negativas.
  • Reconocer las proyecciones que manipulan de continuo nuestra opinión de los demás.
  • Sanar nuestras relaciones mediante la observación sincera de nosotros mismos y la comunicación directa.
  • Utilizar nuestro potencial en su totalidad.
  • Manejar nuestras reacciones ante los demás.
  • Aprender de nuestro espejo

Jon: Si lo estoy entendiendo bien, el lado oculto de nuestra personalidad encierra simultáneamente a la sombra oscura que se niega a cambiar y al salvador que puede transformar nuestra vida.

Joaquina: Así es, reconocer la sombra familiar, desde nuestros padres, y la sombra personal, desde los demás, nos va a permitir conocer hacia dónde se está desviando nuestra educación en los hijos y en los demás para abstraernos de la posibilidad de conocer la nuestra. Ver el empeño que ponemos en que los demás actúen superando una sombra que empieza en nosotros. Para descubrir la sombra debemos tener un conocimiento global sobre el fenómeno, sobre el lado oscuro del psiquismo, los deseos no reconocidos y los aspectos reprimidos de la personalidad.

Jon: Entonces, la sombra personal es el otro en nosotros, ese otro yo que nos llena de vergüenza, la suma de todas las cualidades desagradables que desearíamos ocultar.

Joaquina: Sí, pero como has dicho antes, La sombra no sólo es el lado negativo desde el punto de vista de la conciencia. No se trata de algo inmoral e incompatible, sino que, por el contrario, contiene cualidades que poseen una extraordinaria trascendencia moral.

Jon: ¿Sería acertado decir que la sombra es el verdadero artífice de la luz?

Joaquina: La sombra es lo que una persona no quiere ser. El hecho de afrontar la sombra es una experiencia que transforma completamente la vida de una persona. Nuestra mente y nuestra personalidad consciente se desarrolla y madura a partir de la materia prima aportada por el inconsciente en relación interactiva con las experiencias que nos proporciona la vida.

Jon: Cuando intentamos ver nuestra sombra nos damos cuenta, y solemos avergonzarnos, de descubrir cualidades e impulsos que negamos en sí mismos pero que vemos con mucha claridad en los demás. Por ejemplo, el egoísmo, la pereza mental, la indolencia, las fantasías, los planes y las fabulaciones irreales, la negligencia y la cobardía la avidez exagerada por el dinero y las posesiones… Es decir, todos aquellos pecados veniales de los cuales podríamos perfectamente decir: “eso no importa, nadie se dará cuenta y, en cualquier caso, lo hace todo el mundo”.

Joaquina: La sombra no sólo se manifiesta mediante omisiones, sino que también lo hace en forma de actos impulsivos involuntarios. Por otra parte, se contagia colectivamente con más facilidad que la personalidad consciente.

Podemos descubrir a la sombra en nuestra vida cotidiana a través de:

  • Los sentimientos exagerados con respecto a los demás
  • El feedback negativo de los que nos sirven de espejo
  • Aquellas relaciones en las que provocamos de continuo el mismo efecto perturbador
  • Las acciones impulsivas o inadvertidas
  • Aquellas ocasiones en las que nos sentimos humillados
  • Los enfados desproporcionados por los errores cometidos por los demás
  • Las alegrías desbordadas por los éxitos de otros
  • Situaciones donde nos sentimos avergonzados
  • Situaciones ilógicas de cólera