Acerca de Jon Elejabeitia

CEO & Founder NEXTYOU, Arquitecto

101 Amor a uno mismo

Jon: ¿Hay que arreglar el amor a uno mismo, o hay que arreglar el amor a todo el mundo?

Joaquina: A uno mismo. ¿Crees que no te quieres? Lo que pasa es que te quieres demasiado. Hay tres cosas que hacen que la persona ame, y ya luego hablaremos del amor a uno mismo. El primer paso para amar de verdad es la confianza. El segundo paso es la tolerancia. Y el tercer paso es la conciencia. ¡Para amar! Simple y llanamente para amar. Es decir, no hay ninguna posibilidad, de que puedas amar, a alguien o a ti mismo, si no hay una confianza en el otro o en ti mismo. No hay ninguna posibilidad de amarte o amar al otro si no hay una tolerancia, que es la aceptación incondicional de cómo es el otro.

Jon: Entonces hay como dos caminos, el camino a los demás, el amor a los demás, y el amor a uno mismo.

Joaquina: Sí, porque independientemente de que bucólicamente digamos que para amar a los demás necesitamos amarnos a nosotros mismos, en realidad debemos conocer dónde se produce esa ruptura, en la que pensamos que amamos a los demás, pero no nosotros. O al revés, que pensamos que nos amamos a nosotros y no al otro.

Jon: Hemos conseguido considerar el amor como algo ajeno, extraño, que viene y que va. Y no nos damos cuenta de que el amor es algo concreto a lo que tenemos que acceder.

Joaquina: Sin embargo, mientras seamos personas que creemos que el amor puede ser a otro, y no a nosotros y que además digamos: yo me amo a mí mismo, pero a ti no. O que te amo a ti más a que mi. Este es el amor que a mí me mueve, no creo en el amor a alguien, o en amor a no alguien. Creo en el amor y punto.

Jon: Pero lo que se suelo ver todos los días es un amor divergente, es el amor a los otros, y el amor a mí. Cuando pienso en el amor a los otros, pienso que yo los amo y que no hay nada más.

Joaquina: Pero si fuera eso cierto no dejarías de amarlos, porque el amor no es algo que tenga caducidad. El amor en sí mismo, es una sustancia que no se va nunca, que permanece continuamente. Si sientes que se va es que era otra cosa. Imagínate el amor humano, el amor a otra persona, no el amor al universo, el amor a la naturaleza, me refiero a algo tan cotidiano como: te amo a ti, a ti que estás cerca.

Jon: Entonces estamos hablando de división, por un lado, lo que pasa para amar a otro y lo que pasa para amarnos a nosotros mismos.

Joaquina: Como te he dicho antes, el amor a los otros necesita confianza, y el amor a nosotros mismos necesita autoestima. El amor al otro necesita tolerancia, pero el amor a nosotros necesita auto aceptación. Y aquí viene lo más complicado: para amar al otro tienes que tomar conciencia de su propósito. Eso es importante, la conciencia del propósito del otro. Pero para amarnos a nosotros debemos tener conciencia de nuestra auto motivación.

Jon: ¿Podrías empezar centrándote en el amor al otro?

Joaquina: Piensa en la persona primera que has amado, no en la de ahora. Ya sé que la de ahora es la de verdad, y la antigua no. Pero por si acaso me equivoco yo, piensa en la primera. ¿Te acuerdas? Claro que ahora crees que el de ahora, es el amor de verdad y el de antes no era de verdad. El de ahora tiene otros colores y otros sabores, y otros sentidos. Pues no es verdad. Solo ha existido un amor: el primero. Lo demás es rencor acumulado.

Jon: Alucino.

Joaquina: Piensa en la primera persona que has amado. Y no es ningún hombre ni ninguna mujer. Está en casa. El amor, ese amor genuino, ese amor de verdad, ese amor que se produjo cuando miramos por primera vez a nuestra madre. Y fue verdad.  Nos enamoramos. El primer amor se produce a la mamá. Los dos primeros años no necesitamos a nadie más, solo existe ella. Y ahora yo te pregunto, si realmente, esa mamá sintió ese amor del que estamos hablando.  ¿La mamá sintió ese amor por ti? Del que estamos hablando, nada más nacer. Lo primero que reclamaron es nuestra apariencia física, si no cubrías sus expectativas ya no nos querían.

Jon: Sí, lo primero que siempre se oye cuando vas a ver un recién nacido es, a quién se parece.

Joaquina: Nacemos de una persona y dos personas que ya en sí mismas tienen una divergencia cuando nos miran a nosotros y son nuestros padres, y así aprendemos a comportarnos cada vez que estamos con una persona: a compararla con nuestras expectativas y las expectativas más importantes ¿cuales son?: Las nuestras. Por lo tanto, te digo que solo nos amamos a nosotros mismos y que todo lo demás pasa por nuestro filtro: nuestra crítica, nuestro desprecio y nuestra capacidad de destruir nuestro mundo.

Jon: Desde ahí es imposible que amemos a alguien por encima de nosotros mismos.

Joaquina: Si piensas que hay un amor más grande que a ti mismo en algún lugar, estás equivocado. Lo que sí hay es una sumisión a la necesidad que tenemos del otro, que hace parecer que es amor, y eso si es verdad. Y no es lo mismo amor que sumisión. Los hijos cuando no cumplen nuestras expectativas son los seres más maltratados de este mundo. Cuando cumplen 7 años dejan de ser personas para exigirles curricularmente. Entran por la puerta y, si no hacen lo que nosotros queremos, les tenemos mártires todo el día. Ni a los hijos, ni a las madres, ni a los padres, ni a los vecinos, queremos más a que nosotros mismos, pero nos adornamos de tal palabrería, que mientras que no profundices en este sentido, no entrarás verdaderamente en el hecho de por qué tu sentido interior no es capaz de amar totalmente y de forma incondicional.

Jon: Así es, soy hijo de mi padre y de mi madre y no me quieren incondicionalmente. Me quieren si cubro sus expectativas, si no mato, es posible que me quieran.

Joaquina: Cuántas veces te enfadas con tu hija, cuando no hace lo que tú quieres. Eso no es amor entonces. No hay amor y enfado. El amor es un sentimiento incondicional, donde el otro es como es, y para ti es válido. Eso es amor. El otro es como es en toda su dimensión. Muestra lo de su padre y de su amor. Porque claro, amar al que se aparece a ti es fácil, amar al que se parece al otro cuesta casi la vida. O al revés amar al que se aparece al otro te es más fácil. Y amar al que se aparece a ti no es tan fácil.

Jon: Jesús nos enseñó que el principio no era amarnos a nosotros sino amar al otro como a ti mismo.

Joaquina: Jesús no hubiera dejado un mensaje tan tremendamente fuerte, si no supiera dónde está el origen del amor. No vino a decirnos ámate a ti mismo como a los otros, vino a enseñarnos el amor, y llegó a enseñar que ames al otro como a ti mismo. Lo dijo claro, lo dijo rotundo, ¿cómo podemos dudar de palabras tan sublimes, dichas tantas veces y repetidas de maneras tan hermosas? Quiero encontrar el sentido de por qué no somos capaces de amar a los demás como a nosotros mismos y el principio del error es que no entendemos lo que es realmente amor. Y no entendemos realmente que dentro de nosotros hemos aprendido, y digo aprendido porque no creo que haya maldad en las personas, a ver el mundo desde nuestros ojos, y lo que no está en nuestros ojos no es válido. Y mucho más allá de eso, pienso que realmente nuestra exigencia  de que el mundo sea como nuestro particular modo de ver las cosas hace que la vida sea casi imposible de vivir. El señor que coloca la puerta de una manera, que si no la pones de esa manera lo estás haciendo mal, el señor que espera que tú te coloques de una manera, que huelas de una manera, que comas a un ritmo. Todo lo que estamos esperando todos los días, si hace ruido con la comida, si vas de prisa, si vas despacio, si limpias, si no limpias, si estás gordo, si estás delgado… Tenemos un filtro en nuestros ojos, un filtro de tal tamaño de crueldad que, o lo atajamos o el mundo no solamente será imposible vivir en él, si no que será imposible vivir en nuestra piel.

Jon: Sí, nos engañamos permanentemente con palabras híper vacías.

Joaquina: Cuando un niño viene a verme a mí con nueve años, y me dice: “mi madre no me quiere porque no apruebo”, ¿de que me está hablando? ¿De qué me habla un niño cuando me hace recordar lo que he vivido yo y lo que hemos vivido todos? ¿Qué pasa cuando no cubro las expectativas? ¿Qué pasa cuando me siento delante de una mujer que está gravemente enferma y su pareja la maltrata porque tiene un sobrepeso? ¿Qué pasa cuando una persona está en un hospital y su pareja le está engañando en otro sitio porque está cansado de estar cuidándola? ¿Quiere decir que unos son malos y otros son buenos? O encontramos dónde hemos perdido la partícula del amor y la instalamos otra vez en nuestro sistema, o seguiremos siendo un fraude de humanidad.  Y somos un fraude cada vez que decimos a alguien que la amamos, somos un absoluto fraude. Porque ni siquiera nos planteamos qué necesita la persona a la que la estamos diciendo que la amamos. ¿Qué necesitas de mí? ¿Qué quieres de mí? Si no necesitas nada de mí ¿qué necesitas que yo te pueda dar que sea realmente útil para ti? No damos el tiempo que se necesita realmente, ni la calidad de las palabras, ni la calidad del mensaje, ni la calidad de la presencia, nada, nada damos a los demás, que hable de que respetamos al otro, y por ende a nosotros mismos. Entonces, yo no estoy diciendo que el amor a nosotros mismos no sea bueno, porque igual ya esta tan contaminado que ni siquiera es bueno.

Jon: Entonces, ¿dónde está la confianza al otro?, ¿dónde esta nuestra autoestima?, ¿dónde está la tolerancia a cómo es el otro?, y ¿dónde está nuestra auto aceptación plena?, ¿dónde está la consciencia del propósito del otro?, porque muchas veces pensamos que el otro debe tener nuestro propósito. Porque pensamos que el otro cuando hace cosas las hace contra nosotros. Porque no nos planteamos durante un minuto que lo que está sucediendo es bueno para mí.

Joaquina: El otro estaba con una persona que tiene en este momento una enfermedad, no muy buena, no muy positiva y había vivido una crisis familiar muy grande. Y me dice bendita enfermedad, porque lo colocó todo. ¿Dónde estamos para necesitar una enfermedad grave de alguien para que nos demos cuenta lo que amamos y nos de miedo perderle? ¿Dónde estamos?

¿Dónde estás?

100 Inteligencia creativa

Paseamos delante de la puerta del Jardín Botánico de Madrid y nos detenemos para admirar el impresionante olmo que, desde la entrada, da la bienvenida a los visitantes.

Jon: El otro día hiciste un ejercicio muy potente en un curso: “Contar con vuestras palabras quienes sois, lo que soñabais cuando erais pequeños y jóvenes, un sueño que permanece en vuestra cabeza y que de vez en cuando se viene y se va, y lo que le vais a pedir a vuestra hada madrina para que vuestro sueño se haga realidad”

Joaquina: Sí, el ejercicio de contar un cuento sobre quienes somos es muy interesante, y buscaba lo simbólico que aparece cuando lo hacemos. Los cuentos son símbolos. Por ejemplo: Caperucita, está en el mundo emocional, sin razonar a dónde se dirige, divaga por el bosque de flor en flor, sin razonamiento alguno. El mensaje de Cenicienta es: si trabajas tienes logros. Los tres cerditos simbolizan la independencia, el fabricarte tu propia vida.

Jon: Entonces son metáforas que nos hablan de cómo conectar con nuestros sueños.

Joaquina: Así es, con la condición de que en el ejercicio nos vayamos a la juventud, donde está el origen de nuestros sueños. Si no es así,  todo es una falacia intelectual. Hay que conectar con los sentimientos juveniles, sin contaminarlos con la parte intelectual. De 12 a 24 años no hay nada intelectual. Si uno realmente se va a este sitio, le queda la limpieza de las ilusiones que no se han realizado, y donde está el diamante para realizar todos nuestros sueños, que es la libertad para elegir.

Jon: Eso es un poco la inteligencia creativa, ¿no? la libertad absoluta para acceder a nuestros sueños.

 Joaquina: La necesidad de reconocimientos, la necesidad de aceptación, el miedo a que nos dejen, el miedo a la pérdida…hace que nuestra creatividad esté muerta. Entonces es cuando hay que ir a buscar la Inteligencia Creativa. El joven ha sido destruido en su capacidad creativa, en todas las cosas que decía: “yo quiero dedicarme a tener un equipo de música, yo quiero ser rockero” … No es que esta sea su dedicación. Este es el “para que” que le diferencia. Los grandes idealistas estaban a los 18 años.

 Jon: Sí, yo también quería cambiar el mundo a los 18 años.

 Joaquina: En ese yo revolucionario está la construcción de nuestra inteligencia creativa, abortada porque no nos sentimos entendidos por el entorno. La ilusión de cambiar el mundo está ahí, la ilusión de ser diferentes… de 16 a 20 años hemos soñado con transformarlo todo, con hacer cosas diferentes a las que hacían nuestros padres…

Jon: De alguna manera seguimos viviendo en un mundo de ilusión, aunque nos confirman que no es posible.

 Joaquina: Esa es la gran contradicción: la gran capacidad que tenemos para soñar y la gran capacidad que tiene la gente para matar nuestras ilusiones. Entiende que la inteligencia creativa es una suma de expectativas. Y siempre hay un sentido transcendente. ¿Para qué lo pienso? Para que el mundo sea mejor, para que la sociedad sea mejor. De 12 a 24 años están todas las ilusiones de cambio del mundo.

Jon: Cuando entramos en los trabajos nos tangibilizan con resultados económicos y se tapa todo. Nos llegan a decir que si no ganas no es posible, entonces aparece el código de rentabilidad.

 Joaquina: Cuando empezamos a pensar que no podemos hacer rentables nuestros sueños, los abandonamos. Lo malo es que en esos sueños está escondido el diamante de nuestros éxitos. Lo que somos encierra millones de partículas de quimeras, algunas realizables y otras no. Las que son realizables son las que permanecen como una llamada permanente en nuestro interior. ¿Cuál de estas 5 cosas eres dentro de tu paradigma?: Realizador: una persona que quiere hacer cosas cuantificables. Creador: creaciones de imágenes con colores. Conceptual: palabras que penetran directamente en vosotros y en los demás. Luchador: para hacer cosas, para soñar…crees que la vida es una lucha. ¿O eres un mago?

Jon: Creo que soy creativo de conceptos… ¿Cómo puedo convertir en realidad mis sueños?

Joaquina: Pues hay que combinar las 4 cosas: Buscar lo que es realizable, buscar la ilusión que hay detrás de eso, buscar el concepto que hay detrás de ello, y hacer un esfuerzo para conseguirlo. Tienes que ponerte en tus sueños. Que la realización es aprender técnicas. Que la ilusión tiene que ser compartida porque si no es una ilusión vacía. Que las palabras tienen un significado plural y conocido para todos. Y que llegar a un sitio requiere una lucha que es saber para qué sirve.

Jon: De alguna manera es querer ser visionario.

Joaquina: Para ser visionario hay que ser realizador, hay que tener ilusiones, hay que ser palabras con significado y, por encima de todo, hay que saber qué hay que luchar. Y te tienes que cuestionar permanentemente que es lo que quieres hacer. Tienes que pasar al mundo de la realidad las cosas que son irreales. Eso es ser creativo: saber que hay cosas que aprender. Poner a tu disposición los medios que hay para llegar a tu ilusión.

Jon: Es un trayecto de evolución, un camino hasta poder crear realidades.

Joaquina: Cada persona es singular, cada mundo interior es diferente. Hay algunas personas que se expresan a través de su mundo práctico, hay otras personas que se expresan a través de su mundo emocional y otras a través de su mundo intelectual. Cualquiera de estas 3 expresiones es perfecta, solo que tienen que estar en estado de equilibrio. Lo que nos desborda es donde tenemos que trabajar.

Vuelvo la cabeza hacia el olmo, con sus raíces bien arraigadas en el suelo, de las que depende su supervivencia. También tiene un tronco, donde algún enamorado ha grabado un corazón, como queriendo simbolizar la parte emocional del árbol. Por encima de todo está la copa, donde están las hojas, la que conecta, la que da fruto.

99 ¿Quién soy yo?

Mientras Joaquina rebusca en su amplio bolso las llaves del portal, me fijo en una persona sentada en un banco, a unos 10 metros. Recogida sobre si misma, con el móvil pegado a una cara por la que resbalan dos gruesas lágrimas. No habla, ni tiembla, solo solloza en el silencio de la noche.

Jon: ¿Quién soy yo como ente emocional?

Joaquina: Tenemos dos partes en nuestra vida: luz y oscuridad, fortalezas y debilidades. Las fortalezas son intrínsecas. Las oportunidades son externas. Todo lo que es oscuro tiene que ver con las debilidades nuestras y con las amenazas que existen fuera. Tu eres un todo, y en ese todo muestras las dos partes. Aquello que se muestra como luz esconde sus limitaciones internas. Si tu eres consciente de que el mundo son luces y sombras, tanto para aprender como para enseñar, te va a ser más fácil acceder a ello permanentemente.

Jon: Tengo entonces algo que funciona muy bien y algo que no va a funcionar.

Joaquina: El mundo de posibilidades y oportunidades siempre surge desde la parte luminosa. Los miedos siempre surgen de la oscuridad.

Jon: ¿Y si no soy consciente de esas limitaciones?

Joaquina: Los únicos que no tienen la capacidad de darse cuenta de estas limitaciones son los niños. Cuando realmente eres consciente de que puedes desarrollarte es de 24 a 36 años. De 0 a 12 años no eres consciente de tener oportunidades y fortalezas, sino que están fuera de ti, son familiares. Y de 12 a 24 son de los amigos. Cuando realmente te das cuenta de que tienes todo un mundo por recorrer es de 24 a 36 años. Anteriormente la culpa siempre está fuera.

Jon: Como coach, cuando quiero que la persona se desarrolle tendré que plantearme entonces que el cliente ya es capaz de determinar que sus fortalezas son suyas y las debilidades son suyas. ¿Y si trabajara con un niño?

Joaquina: Para hacer un trabajo con niños le preguntarías: ¿Que debilidades ves en tus padres? ¿Qué fortalezas ves en tus padres? Si trabajase con jóvenes les preguntaría: ¿Qué fortalezas ves en tu sociedad? ¿Qué debilidades ves en esta sociedad? ¿Qué oportunidades ves en esa sociedad? ¿Qué amenaza en esa sociedad?

Jon: ¿Por qué?

Joaquina: Porque él todavía no las ha identificado, están fuera. Aunque creemos que estamos identificados interiormente, no es cierto. A partir de los 24 años es urgente que las identifique. En un proceso de desarrollo es importante que se sepa que hay algo que desarrollar. Si no la persona va a ir a un punto y no va a avanzar.

Jon: Creo que Hoy se de donde parto y puedo ver hacia dónde quiero ir.

Joaquina: De 36 a 48 años el hombre tiene su paradigma completo: cómo era su familia, cómo eran sus relaciones de joven…y ahí puede tomar unas medidas muy claras de transformación. El ser humano, cuando realmente hace una intervención profunda de cambio, es de 36 a 48 años. Las personas somos evolutivas filogenéticamente. En el momento que nuestros estratos filogenéticos y fisiológicos se maduran, se van produciendo aprendizajes. Y hay una maduración que es imprescindible: la de las relaciones humanas. La exigencia del hombre, donde más dificultades tiene es en su inmadurez, en la parte emocional, en la relación con los demás, en las expectativas de relación.

Jon: ¿Eso es por lo que sentimos cuando nos relacionamos con otros?

Joaquina: Las personas vivimos de hacer, sentir y pensar. En el sentir hay 3 partes: Primero las sensaciones: cuando necesitamos tocar, oler…cuando los sentidos son los que nos manejan. En segundo lugar, están las emociones: cuando nos manejan las percepciones. Por último, los sentimientos: cuando pensamos los sentimientos. Buda es un mensajero de pensar, Jesús es un mensajero de sentir, Mahoma es un mensajero de hacer. No quiere decir que sean buenos o malos, esta es la forma que han tenido de llegar al mundo.

Jon: Es entonces obligatorio, para evolucionar, saber donde estamos.

Joaquina: Sí. Sentir desbordados es sentir percepciones que tú no manejas. Sentir atrapados es que estás encerrado en los deseos. Las emociones son los placeres, y los sentimientos son los gozos.

Jon: Si te he entendido bien: El deseo es que quiero tener algo. El placer es que quiero disfrutar de algo. El gozo es que quiero eternamente sentir algo.

Joaquina: Las sensaciones: conectado a los sentidos, las emociones están sujetas a percepciones, a cosa que no son reales, y los sentimientos puedes razonar el sentimiento, lo puedes justificar. Cuando una persona dice que te ama, y te justifica por qué te ama, está en el sentimiento. La diferencia importante es que los sentidos te atrapan, las emociones te desbordan, y los sentimientos te construyen. En general, los hombres son más de sensaciones, las mujeres más de emociones y los dos pueden ser de sentimientos.

Jon: ¿Y los niños?

Joaquina: Ningún niño siente, no tienen sentimientos. Los niños tienen sensaciones. Estamos dándoles a los niños un valor emocional que no tienen. Quien tiene emociones es la madre, no el niño. El joven es el que siente. ¿Entienden los padres a un joven que siente? En muchos casos no, porque aquello que siente no es racional.

Jon: ¿Cómo lo que sea que le pasa a la chica que llora en el banco?

Joaquina: No debes enjuiciar a la persona y asumir que está llorando por A o por B. Debes desmaterializarla y pensar en su cerebro: un cerebro límbico desbordado. Quiere decir que está pendiente de ella. Al estar desbordado, no pasa la información al cerebro Neocortical, que es el que le ayudaría con un pensamiento racional a salir de ese mundo tan emocional que le puede.

Jon: No es que me vaya a inmiscuir en su vida, pero si la quisiera ayudar, ¿cómo podría hacerlo?

Joaquina: Si te acercaras a ella no deberías preguntarle “¿Qué te pasa?”, que es lo que preguntamos siempre, sino “¿Para que necesitas lo que te pasa?” eso la llevaría inmediatamente al cerebro Neocortical a buscar soluciones y aprendizajes, entendiendo, con una sola pregunta que hay una causa detrás del efecto en el que está atascada. Y esa causa es para hacerla crecer.

Parece que la chica, sin oírnos, ha conectado con las palabras de Joaquina y , serena, contempla el cielo estrellado de otra manera.

98 La última diosa: Afrodita

Jon: Has dejado para el final a la sensual Afrodita. Representante de la belleza, la amante, el amor sensual. Como símbolo puede representar la bisexualidad, la atracción erótica hacia los dos sexos; o la androginia, la existencia en una misma persona de cualidades y capacidades tradicionalmente consideradas como masculinas o femeninas.

Joaquina: Una amante arquetípica se siente atractiva y sensual. Cualquier mujer que se enamora de alguien que, a su vez, está enamorado de ella, es en ese momento una personificación del arquetipo de Afrodita. Existen dos vías para entrar en la conciencia de Afrodita: La primera, lo sexual instintivo, que no tiene nada que ver con amar al hombre que excita a una mujer. Es una sexualidad alejada de la lo emocional. Después de la primera vez, puede ser atraída hacia el contacto sexual para repetir la experiencia, una vez que su cuerpo está despierto y su atención se dirige eróticamente hacia el hombre.  Quiere entonces fundirse con él, ser transportada por la pasión hacia la liberación del orgasmo. La segunda vía a través de la que este arquetipo cobra vida es una relación. El aumento de la confianza y del amor, junto con la reducción paulatina de la inhibición, precede a la evocación o “nacimiento” de Afrodita.

Jon: mi sensación es que una mujer Afrodita es más reconocible por su atractivo que exclusivamente por su apariencia. Tiene carisma, magnetismo o electricidad. ¿Y en relación con el trabajo?

Joaquina: Habitualmente no se centra en objetivos profesionales a largo plazo o en una carrera. Es capaz de sumergirse en un trabajo universitario sólo si le llega a fascinar el tema, lo que ocurre con más frecuencia en un campo creativo que implique interacciones con otras personas.  El trabajo que no implica emocionalmente a una mujer Afrodita no le interesa. En sus relaciones con otras mujeres, cuanto menos consciente es o menos se responsabiliza del efecto que produce en los hombres, más puede ser un elemento perturbador.

Jon: Me imagino que estimula los celos, los sentimientos de inadecuación y el miedo a la pérdida en muchas de las mujeres.

Joaquina: Así es, pero no es crítica o juzgadora. Con frecuencia infunde un sentimiento de ser especial que puede proporcionarle confianza y ayudarle a desarrollar sus capacidades y talentos. Envejecen con gracia y vitalidad. Su interés por los demás o su compromiso con un trabajo creativo sigue siendo la parte más importante de sus vidas. Por ser jóvenes de corazón atraen a los demás hacia sí y tienen amigos de todas las edades.

Jon: ¿Alguna desventaja?

Joaquina: Una gran desventaja que ofrece este arquetipo es que puede actuar como si sus acciones no produjeran consecuencias. Hace planes con entusiasmo y con la intención de llevarlos a cabo. Pero cuando llega el momento, puede hallarse absorbida en cualquier otra cosa o persona. Repite pautas de comportamiento que la producen dolor hasta que aprende a resistirse a la tiranía del aquí y ahora, que ha estado gobernado su vida como si no existiera el mañana.

Jon: Volviendo al tema de su relación con los hombres, mitológicamente tuvo varios amantes, especialmente Ares.

Joaquina: Los hombres pueden convertirse en víctimas. Ella puede atravesar una serie de intensas aventuras amorosas, arrastrada cada vez por la magia de estar enamorada. Para acabar con este comportamiento, debe aprender a amar a alguien con todas sus imperfecciones. El poder de la diosa de hacer amar a los demás podía ser destructivo. Ella era completamente consciente de que el amor podía causar sufrimiento. Liberarse de la maldición de Afrodita es difícil. Para cambiar, la mujer tiene que ver la destructividad de su apego emocional y querer que la relación se acabe. Supone un tremendo esfuerzo evitar la tentación de verle y volverse a comprometer con él. Pero tiene que hacerlo antes de poder dirigir sus emociones hacia cualquier otro lado.

Jon: ¿Cómo?

Joaquina: Para evolucionar les ayuda saber que es su naturaleza “dada por la diosa” el enamorarse fácilmente, sentir atracción erótica y poseer un fuerte impulso sexual que otras muchas mujeres no tienen. Saber esto les ayuda a liberarse de la culpabilidad de ser quienes son. Cuando una mujer Afrodita se vuelve consciente de su patrón de comportamiento y decide modificarlo, de manera que ella misma o las personas a las que quiere no queden heridas, se produce un cambio fundamental. Le es posible, a partir de ese momento, tomar decisiones y prever y modificar las consecuencias, una vez puede averiguar cuáles son sus prioridades y ponerlas en práctica.

Jon: Si sus necesidades son, la experiencia sensual o sensorial, la necesidad de sentirse atractiva y sensual, y estar centrada en el aquí y el ahora, ¿cómo es su superación?

Joaquina: Cuidar de sus intereses mentales, emocionales y físicos antes de comprometerse con otros. Comunicarse con su poder sin dejar de ser compasiva con los que la rodean. Asimilar las experiencias y poner distancia emocional a la hora de manifestarse. Reconocer su fuerte atractivo y liberarse de la culpabilidad de ser quien es. La muerte de Afrodita está en el exceso de coquetería.

Jon: La ultima diosa es, en realidad una transformación de esta: Afrodita Alquímica. Una calificación adecuada para el poder de transformación que ella, por sí sola, poseía  y simboliza el poder transformador y creativo del amor. Se parecía Artemisa, Atenea y Hestia en hacer lo que le placía, se parecía Hera, Deméter o Perséfone en estar vinculada a deidades masculinas.

Joaquina: Afrodita busca consumar relaciones y generar nueva vida. Este arquetipo puede expresarse a través de la relación física o a través de un proceso creativo; los demás no pueden apartarla de su meta. Cualquier persona o cualquier cosa que sea impregnada de belleza por Afrodita es irresistible. Aunque este ímpetu puede ser puramente sexual, el empuje suele ser más profundo y representa un impulso psicológico y espiritual. El término coito está relacionado con comunicación o comunión; consumación sugiere una incitación a la realización o perfección; unión es fundirse juntos como una misma persona, y conocer es entender realmente al otro. El deseo de conocer y de ser conocido es lo que produce Afrodita. Si este deseo conduce a la intimidad física, de ella puede seguirse la fecundación y una nueva vida. Si la unión es también de mente, corazón y/o espíritu, se crea un nuevo crecimiento en las esferas psicológicas, emocional o espiritual. Allí donde se genere crecimiento, se apoye una visión, se desarrolle el potencial, se aliente una chispa de creatividad, allí está Afrodita influyendo en las personas involucradas.

Jon: Me parece que la conciencia de Afrodita se centra más y es más intensa que la conciencia difusa de las diosas vulnerables. Pero es una conciencia más receptiva y atenta al objeto de su atención que la conciencia centrada de las diosas vírgenes.

Joaquina: La conciencia de Afrodita es interactiva y receptiva que facilita el cambio y el crecimiento. Como corresponde a Afrodita, que poseía la invulnerabilidad de una diosa virgen y la implicación de una diosa vulnerable, la conciencia de Afrodita tiene ambas cualidades. La conciencia de Afrodita está presente en todo trabajo creativo, incluyendo el que se hace en soledad. Allí donde la conciencia de Afrodita está presente, se genera energía: los amantes irradian bienestar y fuerza acrecentada; la conversación se hace viva, estimulando los pensamientos y los sentimientos. Cuando dos personas se encuentran de verdad, ambas reciben energía del encuentro y siente más vitalidad de la que tenían previamente. Las mujeres, al igual que los hombres, necesitan imaginar que su sueño es posible, y tener a otra persona que les considere a ellas y considere su sueño con la conciencia de Afrodita potenciadora del crecimiento.

Jon: En la Europa medieval, la alquimia era un proceso físico en el que se mezclaban sustancia en un intento de transformar metales inferiores en oro, así como una tentativa psicológica y esotérica de transformar la personalidad del alquimista.

Joaquina: Nosotros experimentamos la alquimia de Afrodita cuando nos sentimos atraídos por otra persona y nos enamoramos; la sentimos cuando somos tocados por el poder de la transformación y de la creatividad; la conocemos cuando apreciamos la capacidad que tenemos de embellecer y dar valor a aquello sobre lo que ponemos nuestra atención, porque está impregnado de nuestro amor. Cualquier cosa que sea ordinaria y no desarrollada, es la sustancia “inferior” de la vida cotidiana, que puede convertirse en “oro” mediante la influencia alquímica y creativa de Afrodita.

Jon: Lo mismo que la estatua de Galatea, que fue convertida en una mujer viva y real gracia al amor.

Joaquina: La superación de Afrodita alquímica pasa por el desapego a los sentimientos, aceptar el crecimiento espiritual como meta, aceptar los tiempos de soledad, desapegarse de lo exterior a ella, profundizar en los sentimientos evitando la superficialidad, y confiar en el amor como el medio de entrega a un nuevo ciclo. Su muerte es la anulación del sentimiento de entrega.

97 Las diosas comprometidas (I)

Jon: Me imagino que, en contraposición con las otras, las diosas no comprometidas representan los papeles tradicionales de las mujeres: esposa, madre e hija. Son diosas orientadas hacia la relación, cuya identidad y bienestar dependen de tener relaciones significativas.

Joaquina: Las mujeres que se parecen internamente a estas diosas, son también susceptibles de ser escogidas como víctimas. Cada una de las tres diosas comprometidas tiene dentro de su mitología una fase feliz o de realización; una fase durante la que fue escogida como víctima, sufrió y fue sintomática; y una fase de restablecimiento y transformación. En su vida una mujer puede atravesar estas fases rápidamente o permanecer por un tiempo.

Jon: Hera representa a la mujer que anhela casarse, ya que si no lo hace siente un vacío interno y una falta de sentido a su vida. Necesita el prestigio, el respeto y la honorabilidad que conlleva para ella el matrimonio, y quiere ser reconocida como “señora de alguien”.

Joaquina: El arquetipo de Hera proporciona la capacidad de vincularse, de ser leal y fiel, de soportar y atravesar dificultades con una pareja, conectando en lo vital con el hombre que se ha casado. Ella alcanza el nivel místico del matrimonio, es como un esfuerzo por conseguir la totalidad a través del “matrimonio sagrado”, además de los niveles de satisfacción de una necesidad interna de estar en pareja y el reconocimiento externo de ser marido y mujer. El trabajo es un aspecto secundario de su vida, algo que hace. No da mucha importancia a la amistad con otras mujeres, prefiere estar con su esposo y hacer las cosas con él.

Jon: ¿También los hijos, o solo es importante el esposo?

Joaquina: Suele tener hijos, porque está en su rol de esposa, pero no tendrá instinto maternal. Si debe decidir entre su marido o sus hijos, normalmente sacrificará a éstos para conservar a su esposo. Una mujer Hera soltera, divorciada o viuda se sentirá desgraciada a cuando llegue a la mediana edad. Pero en estas edades, los matrimonios suelen padecer tensiones que ella no suele manejar demasiado bien. Acostumbra a empeorar la situación con su posesividad y sus celos. La tercera edad constituye el momento más difícil de su vida si se queda viuda. No sólo pierden a sus maridos, sino que también pierden su papel de esposa. Se sienten insignificantes. Si no se ha desarrollado a lo largo de su vida puede tener depresión crónica.

Jon: Entonces, en negativo, Hera cree que solo se tiene la plenitud desde la pareja, es celosa, posesiva y crítica. ¿Cómo se supera?

Joaquina: Hera debe hacer cosas alejadas del vínculo de pareja, potenciar las facetas de sí misma que pueden enriquecerla, desarrollarse fuera del compromiso, saber compartir con su pareja todo lo que tiene sin sentir que eso la lleva a perder el apoyo. En el caso de que pierda la pareja debe aprender a hacer frente a la realidad, y descubrir todo lo que se puede vivir desde uno mismo es la meta de esta diosa. La muerte de Hera es la no realización por dependencia de otros.

Jon: Démeter representa el instinto maternal, realizado a través del embarazo o mediante el suministro de alimente físico, psicológico o espiritual a los demás. Necesita nutrir a los demás, ser generosa y dar. Encontrar, satisfacción como cuidadora y proveedora.

Joaquina: La obstinación, paciencia y perseverancia son cualidades de Démeter. Cuando el arquetipo de Démeter constituye una fuerza poderosa, y una mujer no puede realizarlo, tiende a hundirse en la depresión. Se aflige y siente su vida carente de sentido y vacía. Los demás la describen como alguien que tiene los pies en la tierra, que va haciendo lo que debe hacerse con una mezcla de calidez y de sentido práctico. Suele ser generosa, directa, altruista y leal a personas y principios. Posee fuertes convicciones y es difícil hacerle cambiar de opinión. En su relación con otras mujeres, cualquier envidia o celos estará en relación con los niños. Habitualmente tienen sólidas amistades con otras mujeres Démeter. Muchas confían más en sus amigas que en sus maridos para obtener apoyo emocional o ayuda. Tiene un modelo matriarcal. De los hombres piensan que son como niños y posiblemente inmaduros e irresponsables, egoístas y desconsiderados. Su falta de consideración suele herirla y enfadarla, lo que olvida cuando se la reconoce. No posee un fuerte impulso sexual.

Jon: ¿Son esas madres que no pueden decir que no a sus hijos?

Joaquina: Ahí estaría en negativo. Falta a su obligación de establecer límites en su conducta, alimentando así su egoísmo. Refuerza la dependencia en sus hijos. Ahoga la originalidad y la autoconfianza en sus hijos y aumenta su propia carga de trabajo. La inseguridad la convierte en una madre posesiva. En la segunda mitad de su vida, en el momento en que sus hijos crecen su vida se queda vacía de contenido y tiende a presionar evitando la total independencia de sus hijos. La mujer Deméter que se considera a sí misma como una víctima, en los últimos años estará atormentada, traicionada y colérica, se dedicará a envejecer y amargarse cada vez más.

Jon: Muy susceptible a la depresión del “nido vacío” …

Joaquina: Démeter piensa que es indispensable y la única con capacidad de hacer las cosas bien. Además, hablará siempre de los seres a los que protege como si fueran lo mejor del mundo. A nivel afectivo, se mostrará como cree que su esposo desea, anteponiendo a sus hijos sobre ella misma. Sin embargo, tenderá a no cuidar su lado de mujer para solo estar en su papel de madre. En positivo tiene que es cuidadora, proveedora y generosa. En negativo, que solo se siente realizada si es madre, y protege por encima del otro.

Jon: ¿Cómo es la superación de Démeter?

Joaquina: Respetar los ritmos de los demás, creer en la capacidad de los otros, no reprimir sus necesidades y expresarlas, no hablar a los demás de los seres a los que protege como si fueran lo mejor del mundo, aprender a alimentarse correctamente a si misma, ser generosa con su imagen aceptando ser mujer y madre, y evitando proteger o ser protegida por su pareja.

Jon: Llegamos a una de las mas inquietantes de todas las diosas: Perséfone. Representa la renovación de la vida tras la muerte.

Joaquina: La hija Perséfone quiere agradar a su madre. Será obediente, prudente y con frecuencia estará protegida de la experiencia que comporta el más mínimo riesgo. El entorno social y cultural refuerza este arquetipo y de este modo dejan de desarrollarse otros aspectos de la personalidad. Silenciosa, recatada, complaciente, sabe que nunca debe decir no directamente. Externamente acepta su destino. Tiene una receptividad innata que la hace muy maleable. Es como un camaleón. Esta cualidad la predispone a ser una “mujer ánima”, inconscientemente se amolda a lo que el hombre quiere que sea.

Jon: Pero también es la “viajera” al submundo…

Joaquina: Como reina y guía del mundo subterráneo, representa la capacidad de ir y venir entre la realidad basada en el ego, o mundo “real”, y el inconsciente, o la realidad arquetípica de psique. Su experiencia puede ser tremendamente útil para los demás cuando necesitan un guía para ir y venir por los dos mundos. Simboliza la primavera, es la juventud, la vitalidad y el potencial para un nuevo crecimiento. Cada vez que Perséfone aflora a la superficie en la psique de una mujer, puede volver a ser más receptiva a nuevas influencias y cambios. La joven Perséfone prefiere observar primero y unirse al grupo después. Si se presiona su introversión natural para que tome decisiones rápidas, ella hará lo que agrada a los demás en lugar de resistirse y, de esa manera, aprende a ser pasiva. Por el contrario, si la ayudan puede aprender a confiar en su estilo de receptividad interna y en su manera subjetiva de tomar resoluciones.

De todas las diosas, es la que presenta mas vías posibles de crecimiento personal. Su crecimiento exige que luche contra la indecisión, la pasividad y la inercia; debe decidirse y continuar comprometida cuando la elección deja de ser divertida, tiene que enfrentar la vida por sí misma y cuidar de sí. Entre los treinta y los cuarenta ve que las demás personas de su entorno, sus amigas, han cambiado, han evolucionado y la han dejado atrás.

Jon: ¿Eso es por la creencia de que el matrimonio es siempre un rapto o la muerte, contra los que se debe luchar o que hay que sufrir?

Joaquina: En la vida real, a veces tras años de matrimonio, una esposa Perséfone deja de sentir que está prisionera de un marido opresivo y egoísta con el que se ha casado con resentimiento. Empieza a sentir de otra manera sólo cuando es capaz de verle como un hombre vulnerable, decente e imperfecto, y puede apreciarle y amarle. El carácter taimado, la mentira y la manipulación constituyen problemas potenciales de carácter para las mujeres Perséfone. Al sentirse indefensas y dependientes de otras personas más poderosas, pueden aprender a conseguir lo que quieren de manera indirecta. El narcisismo también es otro escollo que sortear. Sus pensamientos están dominados por cuestiones sobre sí mismas. La gente sólo existe para darles reflejos de ellas mismas. Puede sufrir una depresión cuando está dominada y limitada por personas que refuerzan su dependencia de ellos. Una persona que no se expresa, acumula su cólera. Mas adelante sus sentimientos de aislamiento, inadecuación y autocrítica contribuyen a su depresión.  Con frecuencia se siente inadecuadamente culpable por algo que dijo, pensó o hizo.

Jon: Me sigue interesando lo extrasensorial de esta diosa.

Joaquina: El carácter difuso de la personalidad de Perséfone con su receptividad generalizada y falta de centro de enfoque, facilita la recepción de percepciones extrasensoriales. Para desarrollar la capacidad psíquica ha de trascender, no tener miedo a lo misterioso y darse cuenta que encontrará su hogar en el mundo subterráneo, que sabrá de manera intuitiva que se encuentra en una encrucijada peligrosa y que deberá buscar el camino más seguro. También puede ser una terapeuta-guía con capacidad para conectar a otras personas con sus propias profundidades, guiándolas a encontrar el significado simbólico y la comprensión de lo que se encuentren en ellas.

Jon: ¿Y su superación?

Joaquina: Es muy dual y con falta de equilibrio.  La luz y la sombra fluyen en él de forma intensa. Simboliza la juventud, la vitalidad y el potencial para un nuevo crecimiento. El carácter taimado, la mentira y la manipulación constituyen problemas potenciales. Su superación pasa por confiar en sus propias fuerzas, aceptar pequeños compromisos y llegar al final, aceptar las responsabilidades que su propia vida le presenta, y dejar de amoldarse a la opinión de los que tiene cerca.  Su crecimiento exige que luche contra la falta de creatividad e inercia, además de buscar el equilibrio entre sus dos personalidades tan polarizadas.

96 Las diosas no comprometidas

Jon: Artemisa es la diosa de la caza y de la luna, reina en los espacios incivilizados de los bosques… la personificación del espíritu femenino independiente y en comunión con la naturaleza, que la vuelve mas reflexiva. Eso en la Grecia clásica. ¿Y hoy en día?

Joaquina: Representa las cualidades de realización y competencia, independencia de los hombres y de las opiniones masculinas a las que considera víctimas. Es una competidora natural, con perseverancia, valor y voluntad de ganar. Se esfuerza en trabajos que tienen un valor subjetivo para ella. Para que una mujer Artemisa compita y triunfe con éxito y sin conflicto, es importante la aprobación paterna que la proveerá de dones para su desarrollo. Los problemas surgen cuando los padres critican o rechazan a una hija Artemisa por no ser la niña que esperan que sea. Se muestran desafiantes por fuera, pero heridas por dentro y como consecuencia es una mujer que se siente en conflicto sobre su competencia y que suele sabotearse a sí misma, incorpora la actitud crítica dentro de su psique.

Jon: ¿Y respecto a otros aspectos de la vida?

Joaquina: Esta Diosa tiene poco interés por la vida intelectual, desarrollándose principalmente en carreras orientadas a los deportes o muy prácticas. Es competitiva en el nivel deportivo pero su inquietud de éxito económico se cifra en conseguir vivir por su cuenta para los gastos que la interesan. Es poco delicada en sus formas, escondiéndose detrás de ropas muy deportivas y cómodas, y le interesan poco las relaciones con el sexo contrario, aunque si llega a tener pareja puede aceptarlo

Jon: Entonces se pueden resumir los valores positivos de Artemisa en un espíritu femenino independiente, y competidora perseverante hasta ganar. Y deducir los negativos: Rechaza las relaciones con el otro sexo

Joaquina: Sí, Artemisa necesita la aprobación materna y cree que el hombre es su enemigo. Lo que necesita es sentirse completa en si misma y tener un sentimiento de compañerismo con otras mujeres.

Jon: ¿Qué pueden trabajar las mujeres que se identifican con esta diosa?

Joaquina: Pueden trabajar la delicadeza y desarrollar actitudes corteses, sobre todo con el hombre. Aumentar los conocimientos intelectuales y reducir las metas deportivas, dejando los desafíos competitivos dentro de los deportes. Lo que realmente destruye a esta diosa es la desconfianza, la falta de voluntad y la cobardía.

Jon: Llegamos a una de las más famosas, Atenea. Diosa de la sabiduría e hija del padre. Es el patrón seguido por las mujeres lógicas, gobernadas por su cabeza más que por sus corazones.

Joaquina: Muestra que pensar correctamente, conservar la cabeza en el calor de una situación emocional y desarrollar buenas tácticas en medio del conflicto, son rasgos naturales para algunas mujeres. Cuando una mujer reconoce la manera penetrante en que funciona su mente, como una cualidad femenina relacionada con Atenea, puede desarrollar una imagen positiva de sí misma, en lugar de temer ser masculina. Evita enredos emocionales o sexuales con los hombres, con los cuales trabaja estrechamente. Puede ser compañera, colega o confidente de hombres, sin desarrollar sentimientos eróticos o intimidad emocional. Ella prospera en los ámbitos comercial, académico, científico, militar o político. Su perspicacia le permite recorrer su camino de manera eficaz en situaciones en las que son importantes las consideraciones políticas o económicas. Puede ser astuta o actuar sin escrúpulos para conseguir sus objetivos o derrotar a sus rivales. La diplomacia, que implica estrategia, poder u maniobras de disimulo, es un reino en el que Atenea brilla. Ello concede importancia a la previsión, la planificación, el dominio de la técnica y la paciencia.

Jon: Como arquetipo de “la hija del padre”, ¿qué representa?

Joaquina: Atenea representa a la mujer que, casi de manera natural, gravita alrededor de hombres poderosos y con éxito, que tienen autoridad, responsabilidad y poder, hombres que encajan con el arquetipo del padre patriarcal o del “jefe”. Su relación con las mujeres es distante o descartada. Así pues, el concepto de hermandad es ajeno a la mayoría de las mujeres Atenea.  Ellas suelen enfadarse con la mujer que se queja, en vez de enfadarse contra el hombre hacia el que se dirige la queja. Puede que reproche a la víctima femenina por provocar lo sucedido.

Jon: Me temo entonces que en el sexo no va a brillar mucho…

Joaquina: Su actitud hacia la sexualidad puede ser la misma que hacia otras funciones corporales: algo que se hace regularmente y es saludable para ella. También forma parte de su papel como esposa. La comunicación entre una esposa Atenea y su marido acerca de los acontecimientos suele ser excelente. Pero la comunicación sobre los sentimientos puede ser prácticamente inexistente.  Es impermeable a los celos sexuales. Suele ser leal y esperar lealtad.

Jon: No sé yo si me gustaría una madre así, sería casi como tener dos padres.

Joaquina: La madre Atenea brilla si tiene hijos competitivos, extravertidos e intelectualmente curiosos. También tiene éxito con las hijas que son como ellas. La mujer Atenea encuentra difícil tratar con hijos o hijas que son afectados por los sentimientos. En su mediana edad, considera que está en los mejores años de su vida y si todo marcha conforme a lo planeado, su vida se desenvuelve de una manera ordenada. La menopausia no es una causa de aflicción para Atenea ya que envejecer no es para ella una pérdida. Por el contrario, el hecho de ser ahora más poderosa, útil e influyente que en los años de juventud, puede reforzar en este periodo su confianza y bienestar.

Jon: La mitología dice que nació directamente de la cabeza de su padre, y ya adulta… quizá lo que necesite es descubrir la niña que lleva dentro.

Joaquina: Especialmente cuando se halla en medio de un momento emocional, tiene que intentar permanecer en él y permitir que los demás la ayuden. Para volver a descubrir su niña perdida tiene que reír, llorar y dejarse abrazar.

Jon: ¿Otros aspectos de esta diosa?

Joaquina: Su componente es la lógica y la vida conceptual. Tiene que aceptar el esfuerzo de crecer y de desarrollarse. Se relaciona con personas poderosas culturalmente, mentes masculinas a las que admira.

Jon: Sus valores son la lógica, la vida conceptual, es gran estratega y poderosa para maniobrar en el mundo de los objetivos. Su lado oscuro es su Intolerancia hacia el lado femenino quejumbroso. No acepta la parte de víctima que las mujeres Hera y Démeter llevan dentro. Puede llegar a intimidar, suprimir la espontaneidad, vitalidad y creatividad de las personas que no son como ella.

Joaquina: Para superar esta diosa, la mujer debe conseguir equilibrar el mundo intelectual con el emocional, Integrar la flexibilidad en la expresión de sus puntos de vista, ser considerada y respetuosa con todos, y entender que la belleza del concepto está en la plasticidad y elegancia de su movimiento al exterior. A esta diosa la mata la inconciencia, la falta de creatividad y la infelicidad.

Jon: Hestia, diosa del hogar. Al contrario que Artemisa y Atenea, no se aventuraba en el mundo para explorar la naturaleza salvaje o establecerse en una ciudad. Permanecía dentro de la casa o del templo, contenida dentro del hogar.

Joaquina: Ella se concentra en su experiencia subjetiva interna. Su manera de percibir es mirando hacia dentro y sintiendo de manera intuitiva qué es lo que pasa. Nos permite entrar en contacto con nuestros valores poniendo bajo el foco lo que tiene significado desde el punto de vista personal. Tiene tendencia a apartarse de la compañía de los demás. La cualidad de Hestia de “ser completa en sí misma” busca la tranquilidad serena, que se encuentra más fácilmente en soledad.

Jon: Entonces, son las mujeres que consideran que llevar la casa es una actividad llena de sentido más que una penosa obligación.

Joaquina: Hestia es un arquetipo de conexión con el centro interno. El Ser que experimentamos internamente cuando sentimos una relación con la unidad que nos conecta con la esencia de cada cosa que está fuera de nosotros. Una persona tranquila y fácil de carácter, cuya presencia crea una atmósfera de calor y de orden pacífico. Suele ser una mujer introvertida que disfruta de la soledad. La Hestia que mantiene el fuego del hogar puede “quemarse” cuando siente que sus esfuerzos no tienen sentido o son inútiles para ella. Cuando es el arquetipo dominante, la sexualidad no es muy importante. Puede disfrutar de ella si se da y estar perfectamente satisfecha en su ausencia. Una esposa Hestia puede parecer una esposa dependiente, viviendo a su gusto el papel tradicional. Sin embargo, su apariencia es engañosa, ya que ella mantiene una autonomía interna. No necesita a un hombre para sentirse emocionalmente realizada. Desea el silencio y le molesta la pregunta o palabra fácil y banal. No le gusta el parloteo

Jon: Los valores positivos serán que es muy operativa en el hogar, aceptando las labores domésticas con la mayor naturalidad, aportando calor y orden pacífico. Da valor a los aspectos interiores. En su lado oscuro aparece el apego al hogar no aventurándose en el mundo. Tendencia a la soledad y dependiente.

Joaquina: La superación de Hestia pasa, precisamente, por la superación de esa soledad, por desarrollar valores que la permitan situarse fuera del santuario, aceptar el compromiso de relación rompiendo el estancamiento emocional. Su muerte es la impaciencia, la Intolerancia, y la Intranquilidad.

95 El camino de la Diosa

Salimos del Curso “El camino del Héroe” y nos vamos a cenar a un sitio tranquilo, donde ya saben de nuestras rarezas culinarias y nos sientan en una mesa retirada, acompañados por un plato de aceitunas Gordal.

Jon: Enhorabuena, como siempre, ha sido un curso genial. Me he quedado con una pregunta: ¿Y las mujeres? ¿Qué hay de los arquetipos femeninos?

Joaquina: Los arquetipos femeninos los conforman las diosas, y en este contexto, la palabra femenino no está restringiendo un género si no que representa a hombres y mujeres por igual. Lo masculino con los héroes y lo femenino con las diosas no se refieren a los órganos sexuales, sino a la estructura de nuestra conciencia. En palabras de Jung: “este par primordial de opuestos simboliza cualquier par concebible de opuestos que pueda darse: caliente y frío, luz y oscuridad, norte y sur, seco y húmedo, bueno y malo, consciente e inconsciente”. Cuando somos conscientes de nuestros dos polos, masculino y femenino, existe dentro de nosotros una dinámica armoniosa.

Jon: Pero son mas evidentes en las mujeres ¿no?

Joaquina: Sí, por la libertad que se da de vivirlas. El ánima del hombre las oculta por miedo a dejarse arrastrar por su poder. Las más libres en el hombre son las tradicionales y Hestia. Artemisa podría ser identificada en los hombres que nunca han dejado entrar a una mujer en su vida. Los procesos hormonales son menos detectables en los cambios de diosa del hombre, siendo sin embargo muy significativos de 35 a 45 años

Jon: Como ya sabes que soy mitad pedante, mitad discutidor, y me he traido al curso este libro de la antropóloga Manuela Dunn Mascetti. Te leo literal: “para las mujeres contemporáneas, las Diosas ya no forman parte de una estructura religiosa y social, sino que existen como arquetipos psicológicos. La Diosa reside en el corazón de toda mujer. Los mitos de lo femenino son un vehículo para la comprensión de los arquetipos que actúan en nuestra psicología y personalidad, pues ellos delinean los modelos psicológicos que nos influyen. Toda mujer siente afinidad hacia una o más Diosas, teniendo en cuenta o combinándose elementos tales como la familia, las circunstancias, las condiciones y la predisposición al cambio. Las experiencias del crecimiento físico y psicológico se registran en el inconsciente colectivo en forma de arquetipos”.

Joaquina: Todas las diosas son patrones potenciales en la psique de todas las mujeres. Qué diosas se activan en una determinada mujer, en un momento específico, depende del efecto combinado de una pluralidad de elementos que interactúan entre sí: predisposición de la mujer, esperanzas y el propio entorno familiar. También la cultura, las vidas de las mujeres están moldeadas por los roles tolerables y las imágenes idealizadas de cada época. Estos estereotipos favorecen a algunos patrones de diosas sobre otros. Por supuesto las hormonas, que refuerzan algunos arquetipos a expensas de otros según estén embarazadas, tengan el período, en la pubertad…

Jon: Me imagino que también las etapas de la vida.

Joaquina: La mitad de la vida es una época de transición que suele marcar el comienzo de un cambio de diosa. En algún momento, entre los 35 o los 45 años, palidece la intensidad del arquetipo predominante de los años anteriores, lo cual permite que emerjan otras diosas. Otra transición tardía en la vida es el periodo de la posmenopausia, el estado de viudedad, la jubilación o sentirse vieja y donde también puede haber una variación. Los patrones emocionales están movidos por dos tipos de fuerzas: Fuerzas internas: arquetipos; y fuerzas externas: estereotipos.

Jon: La concepción del universo divino de los antiguos griegos incluía numerosos dioses, semidioses, héroes, espíritus y fuerzas sobrenaturales. Los griegos inventaron varias combinaciones posibles de divinidades según ciudades, épocas o concepciones del mundo, propias de agrupaciones concretas. En los diversos panteones que idearon las ciudades griegas, el elemento femenino ocupa un lugar tan importante como el masculino. Así, entre las doce divinidades del Olimpo hay seis dioses: Zeus, Poseidón, Hades, Apolo, Ares y Hefestos; y seis diosas: Hestia, Démeter, Hera, Artemisa, Atenea y Afrodita. ¿Te estás refiriendo a estas diosas?

Joaquina: Estas diosas, junto con la hija de Démeter, Perséfone, reflejan la parte anímica de cada individuo dentro del inconsciente colectivo. Esta incorporación de los sentimientos debe realizarse primeramente en cada uno de nosotros para luego salir y abrirnos a las relaciones con los otros. Debido a esta intimidad y sociabilidad de los sentimientos, contemplo a las diosas en dos familias: No comprometidas y comprometidas.

Jon: Déjame adivinar. Las no comprometidas imagino que representan los roles femeninos de la independencia, autosuficiencia, el ir hacia objetivos y el pensamiento lógico. Diosas más solitarias que no buscan compromisos: Artemisa, diosa de la caza y de la luna, hermana y rival. Hestia: diosa del hogar. Atenea: la estratega diosa de la sabiduría y de la artesanía. Y las comprometidas, con los roles de esposa, madre, hija… bastante maltratadas, por cierto, por los dioses masculinos: Hera: esposa y diosa del matrimonio. Démeter: madre, diosa de las cosechas. Perséfone: la doncella, la hija. Afrodita, diosa del amor y la belleza, la amante.

Joaquina: Profundizando un poco, las tres diosas no comprometidas personifican los aspectos independientes, activos y de no-relación de la psicología femenina. Artemisa y Atenea son arquetipos orientados hacia fuera y hacia el logro, provocan los impulsos internos para desarrollarse, ir en pos de intereses, resolver problemas, competir con los demás, expresarse de manera articulada o artísticamente, poner en orden su entorno. Hestia se enfoca su atención hacia dentro, provoca el impulso del llevar una vida contemplativa, buscar la soledad. La mujer que haya querido alguna vez “un espacio para sí misma” tiene algo de estas diosas.

Jon: ¿Y su relación con los hombres?

Joaquina: No tienen necesidad de un hombre o de ser validadas por él y nunca un hombre penetró su mundo. Además, son las únicas entre dioses, diosas y mortales que fueron inconmovibles por el irresistible poder de Afrodita. No les conmovía el amor, la sexualidad ni el enamoramiento. Cuando el arquetipo de estas diosas es el dominante, la mujer es “completa-en-sí-misma”. Una parte importante de su psique “no pertenece a nadie”. Estará motivada por sus valores internos, de hacer lo que tiene sentido para ella o le llena, con independencia de lo que piensen los demás. Las mujeres que siguen sus propias inclinaciones para desarrollar sus talentos y concentrarse en obtener lo que tiene un valor personal para ellas, suelen evitar desempeñar papeles tradicionales de mujer. El desafío es cómo hacerlo.

En el extremo opuesto del restaurante se sientan tres mujeres que rozan los cuarenta y hablan animadamente. Su comunicación no verbal refleja tres personalidades distintas, pero con algo que las une. La que más gesticula lleva ropa deportiva, pelo corto y sus gestos son fuertes y vivos. Enfrente, unos ojos displicentes la observan detrás de unas gafas redondas. Con el pelo recogido en una coleta y la mano derecha sujetando el mentón, parece no aprobar mucho los argumentos de su amiga. La tercera mujer, más arreglada,  un poco ajena a la conversación, mira de cuando en cuando su teléfono.