257 Los 5 niveles del éxito

1.- AUTOESTIMA

  1. Voluntad y valentía para generar objetivos
  2. Fijación de límites. Aceptación de la diversidad. Más allá del conflicto si/no
  3. Confianza. Escucha activa

2.- GESTIÓN EMOCIONAL. Autorregulación

  1. Sentidos
  2. Emociones
  3. Sentimientos

3.- GESTIÓN DEL COMPROMISO

  1. Claridad de propósitos
  2. Motivación
  3. Amor a sí mismo

4.- LIDERAZGO. Toma de decisiones

  1. Obediencia
  2. Gestión del cambio
  3. Gestión de las oportunidades

5.- AUTORREALIZACIÓN. TRASCENDENCIA. El gozo de perdonar. Entrega

  1. Punto óptimo
  2. Punto válido
  3. Punto infinito. Libertad total

256 El aprendizaje paso a paso

Jon: Te he oído decir en repetidas ocasiones, y estoy de acuerdo, que a este mundo hemos venido a aprender. ¿Cómo funciona eso de aprender?

Joaquina: Aprender es saber convertirte en alumno y en maestro, siempre a través de ver a cada uno tal y como es, sin contaminarlos con nuestras propias dudas.

Jon: ¿Lo podemos ver a través de un caso práctico?

Joaquina: Claro. Manuel es una persona cuyo mayor potencial es la felicidad, y puede ser un maestro de este ámbito en sus relaciones con las demás personas. Sin embargo, hay algo que le falta y que le hace sentirse incompleto: la conciencia. Cuando se pone en disposición de maestro de felicidad, transmite una duda razonable provocada por su falta de conciencia. Sin embargo, cuando debe aprender conciencia, no se siente seguro, pues considera que esta le va a impedir llegar a la felicidad absoluta.

Jon: ¿Por qué rechaza la conciencia?

Joaquina: Porque la considera severa, restrictiva, porque su concepción de felicidad es ser totalmente libre para hacer lo que quiera y considera que la conciencia es contraria a esta. No quiere aprender, pero hasta que no la acepte con la misma tranquilidad con la que acepta el ejercicio de ser feliz, Manuel no crecerá como persona. En cuanto una persona no sea consciente de que él existe, se encontrará mal. Exige a los demás consciencia suprema sobre él, es decir, les pide que hagan algo que él no está dispuesto a aprender.

Jon: ¿Se genera ahí algún sentimiento de culpa?

Joaquina: La culpa solo se genera porque no eres tan abierto para realizar los dos aprendizajes que necesitas hacer, situados en la dimensión de dar (enseñar) y recibir (aprender). No los afrontas con la misma amplitud, con la misma holgura o con el mismo corazón; siempre crees que debes enseñar y te niegas a aprender aquello que te falta. Si te posicionas en “no me dejáis ser feliz”, estarás lanzando tu culpa contra las demás personas en lugar de colocarte en disposición de aprender. Es mucho más fácil mantenerte en posición de maestro que pasar a convertirte en alumno, es más sencillo pensar que todos tienen que aprender tu gran potencial que admitir que hay algo en este mundo de lo que careces y que debes adquirir.

Jon: Es decir, en lugar de culpar a los demás de su falta de felicidad, Manuel debería situarse en “si yo aprendiera lo que he venido a aprender, sería mil veces más feliz” ¿Y ya está?

Joaquina: Solo así se convertirá en alumno y podrá liberarte de la culpa. Te propongo un ejercicio. Hay 4 pasos fundamentales que te ayudarán a poner en marcha el proceso de aprendizaje.

Primer paso: identificar tu mayor potencial, tu área de mejora y tu maestro

El ejercicio que vas a hacer consiste en comprender que todas las personas tenemos algo maravilloso que podemos darle a los demás y algo que aprender que necesitamos incorporar. El proceso de enseñanza y aprendizaje se basan en el planteamientode que el potencial y el área de mejora te llevarán a ser maestro y a ser alumno, respectivamente. No hay ninguna otra posibilidad de liberar la culpa que no sea a través de reconocer tu potencial y comprometerte con él, además de aceptar que las demás personas son maravillosas en algo y que debes aprender de ellas.

Jon: El ejercicio para borrar la culpa consiste, entonces, en recordar tu luz y respetar la luz del otro.

Joaquina: Así es. En primer lugar, debes buscar el potencial del que nunca podrán hacerte dudar, independientemente de que esté o no activo. Este puede ser: la felicidad, la pasión, la paciencia, la alegría… cualquier virtud que sepas que tienes en ti mismo, aunque en ocasiones se contamine por el área de mejora, esta otra cualidad que has venido a aprender a este mundo.

Piensa también, entonces, en esa área de mejora, eso que sabes que te falta y que has venido a aprender. Piensa en una persona que puede enseñarte esa cualidad de la que careces, alguien de tu entorno más cercano.

Cuando tengas claros ambos aspectos, rellena la siguiente tabla:

POTENCIAL
 
ÁREA DE MEJORA (¿De quién puedo aprenderlo?)
 

Un ejemplo práctico: El mayor potencial de Pepe es su pasión, un espíritu que le hace infatigable. La siguiente pregunta que debería hacerse, una vez está clara su gran fortaleza, sería: ¿qué tendría que hacer para que mi pasión fuera un canal que me llevara siempre a la felicidad? Él ha llegado a la conclusión de que su área de mejora es la tolerancia, un aspecto que considera que su maestro podría ser su hermana Almudena. Una vez que tiene claros estos tres aspectos (potencial, área de mejora y maestro) podrá pasar al siguiente paso. Algo positivo en este primer paso es identificar tu potencial y tu área de mejora en tu padre y en tu madre. En el caso de Pepe, por ejemplo, considera que su madre es más apasionada y su padre, más tolerante. Esta situación puede conducir a que culpe a su padre de no haberle dado su tolerancia, y la única forma de borrar la culpa sería aprender esa tolerancia e implementarla en su propia vida.

Segundo paso: identificar los indicadores de tu mayor potencial

Lo siguiente que debes hacer es identificar tres indicadores de tu potencial cuando opera en su máximo exponente, en un momento en el que te esté haciendo crecer, cuando estés tocando lo divino. Especifica cómo son tus movimientos, tu mirada, tu voz, tus gestos. Ten en cuenta que deben ser indicadores físicos, comportamientos tuyos que los demás puedan disfrutar, que puedan ver.

Rellena la siguiente tabla con estos indicadores:

LOS INDICADORES DE MI GRAN POTENCIAL

1.
2.
3.

Continuemos con Pepe. Él, después de reflexionar sobre los indicadores de su pasión, ha llegado a la conclusión de que estos son:

  1. Mirada tranquila.
  2. Escucha atenta y libre de juicios.
  3. Quietud consciente.

Una vez que quedan claros estos tres indicadores, tienes que exigirte a ti mismo en todo momento ser un ejemplo de estos tres indicadores. En el caso de Pepe, tendría que reflejar siempre la pasión activa a través de una mirada tranquila, una escucha atenta y libre de juicios y una quietud en su cuerpo que le permite tomar conciencia de esa utilidad de su pasión.

Tercer paso: identificar los indicadores de tu maestro en tu área de mejora

Una vez que has escrito los indicadores de tu mayor potencial, tienes que mirar a tu maestro e identificar los indicadores de su gran fortaleza, que es a la vez tu área de mejora. Piensa en tu maestro cuando pone en marcha su potencial en estado divino, siempre separándolo de ti mismo, sin mezclar lo que ves en ti mismo de lo que ves en la otra persona.

Rellena la siguiente tabla con los indicadores de tu maestro:

LOS INDICADORES DE MI ÁREA DE MEJORA

1.
2.
3.

En el ejemplo de Pepe, él ha llegado a la conclusión, a través de la observación, de que los indicadores de tolerancia divina de su hermana Almudena son los siguientes:

  1. Mirada profunda y reflexiva.
  2. Movimiento flexible y armónico.
  3. Voz suave.

Cuarto paso: incorporar los indicadores a tu propia vida

Una vez que conoces estos indicadores debes incorporarlos a tu día a día. ¿Qué pasaría si Pepe uniera su pasión con la tolerancia y mostrara una mirada tranquila y reflexiva, una escucha atenta desde la tranquilidad y la flexibilidad y una quietud consciente que provocara una voz suave, templada y dispuesta a consensuar? ¿Qué pasaría si tuviera a su padre y a su madre en lo mejor de sí mismos? Estaría más cerca de la felicidad, más cerca de Dios. Jamás culparía a nadie de nada, pues la culpa desaparece cuando eres consciente de tu lado divino y del lado divino del otro sin mezclarlos, sin querer que el otro haga lo que haces tú.

Jon: El ejercicio consiste, entonces, en introducir en nuestra vida los tres movimientos e ir aprendiendo los movimientos del otro hasta que notamos que están incorporados.

Joaquina: Entonces notarás algo irrepetible: sentirás cómo tu cuerpo reconoce una paz que se llama el instante santo, ese momento donde lo unes todo dentro de ti y no lo separas.

255 El deber

Jon: Mencionaste hace un par de conversaciones que hay tres motores de voluntad, y que deberíamos detectar cuál de ellos nos falta: Sexo, poder y deber, basados en tres tipos de personas: Persona que le gusta hacer cosas. Persona a la que le gusta sentir y lo desarrolla todo desde sus emociones y la conexión con los demás. Persona que le gusta pensar y lo desarrolla todo desde la razón. En estos tres pilares está la forma de ejercer la voluntad y también los tres detractores para no ejercerla correctamente. Sobre el deber, Kant dice que el hombre se pone él sus leyes y lo normal es que las cumpla.  Dice: “La voluntad nos confiere la libertad”, por que tú eres el que te pones tus leyes, tú eres el que decides lo quieres hacer a través de tu moral, de tu ética, …

Joaquina: Hablaba de la voluntad santa donde pones tu intención en aquello que te lleva a lo mejor de ti, y tu voluntad no santa humana que te lleva a satisfacer tus instintos, en realidad lo que hace Kant es que da una estructura a Schopenhauer y Nietzsche y mete la parte divina que el tiene. Dice que el hombre es quien se pone sus propias leyes, decide lo que come, hacia donde quiere llegar, y desde ahí se pone el deber. El deber de conseguirlo, compromiso y responsabilidad. Si el hombre no cumple esas cosas es porque los instintos le atraen, o porque se deja llevar por el poder de hacer las cosas. Si esto lo cumple junto al progreso lo llama la voluntad santa y a los instintos y a lo que detrae de nuestra voluntad lo llama voluntad humana.

Jon: Eso es que en el deber estaría el compromiso que has adquirido con tus propias voluntades.

Joaquina: Podemos hacer una síntesis con los tres perfiles y diríamos: tenemos una voluntad de desarrollo o de inclinación, tenemos una voluntad que nos lleva a crecer o nos lleva a paralizarnos.

Jon:Kant no habla de los deberes impuestos, habla de los deberes que nosotros nos ponemos como leyes para que las cumplamos.

Joaquina: Así es. Tenemos que ver si tenemos el deber puesto al servicio del desarrollo y del poder o puesto al servicio de la debilidad. Normalmente casi todos vivimos con deberes que permean nuestra sociedad, el deber de cuidarte y el de progresar y esto te lo manda la sociedad y de aquí haces tu propia ley y ves que cosas quieres de un lado y de otro, y lo conviertes en tu deber. Todo lo que hagas que esté impregnado de lo que crees que necesitan los demás no está en tu ley está en tu sociedad. Lo que tienes que descubrir es cuál de estas cosas está impidiendo que cumplas tu deber, tu ley.  Tenemos que descubrir nuestra ley. El deber es el propósito de vida.

Jon: Entonces, el deber entendido como lo que piensa la sociedad es un deber impuesto y no tiene nada que ver con nuestro deber.

Joaquina: Hemos nacido con la palabra deber inculcada en nuestra cabeza. Esa es la ley impuesta por lo demás, yo me refiero a la ley que llevamos dentro, la ley hacia donde tú quieres progresar, la que es el deber contigo mismo. Kant decía la voluntad no puede estar impregnada de falta de libertad, para tener libertad uno tiene que ver la ley que uno tiene y obedecerla.

Jon: Lo que quiere decir que, para encontrar nuestra libertad, nuestra voluntad, es imprescindible discernir entre lo que es impuesto por la sociedad y lo que es deseoso de nosotros mismos, lo que hemos elegido como ley.

Joaquina: Independientemente que a los demás les parezca mal ésta es nuestra ley y es lo que nos permite avanzar, y tenemos que definir si es una ley que va hacia la razón, hacia el progreso o es una ley que nos lleva a la inclinación o a los instintos, y aunque fuera así tenemos que reconocerlo como nuestra ley, en ningún momento ir contra nuestra ley. Kant lo llama deber, yo lo llamo propósito personal o vital.

Jon: ¿Cuál es tu ley? 

Joaquina: Nos tenemos que permitir penetrar en qué cosas nos ayudan a crecer y qué cosas no. En realidad, hay un cúmulo de experiencias que se han convertido en nocivas porque alguien nos ha dicho que el sexo es malo, comer ciertas comidas es malo. Debemos ver una cosa que tenemos en positivo y otra en negativo en el sexo que nos potencia o debilita la voluntad. Lo mismo en el poder, y qué cosa queremos hacer con nuestra vida, aunque sea a corto plazo que nos apetece y que lo que tenemos en el sexo y el poder nos potencia o debilita. Después decide con cuál de las dos (del sexo o poder) te debilita.

Jon: En resumen, propones un ejercicio en 2 pasos:

  1. Hacemos diagnóstico.
  2. Decidimos de las dos que nos debilitan cual es más fácil, si la del sexo o la del poder, y sobre ella trabajamos, nunca sobre la difícil porque no la vamos a poder trabajar, se arregla sola.

Joaquina: Si no lo encontras, para saber que te atasca solo hay que ver que te separa de las personas, lo que las personas te están reclamando todo el día. Si no eres capaz de discernir lo que te está paralizando es porque hay algo que está por encima de ti que no quieres que funcione. Esto es lo que llama Nietzsche el no deseo de poder. Schopenhauer dice que la voluntad es siempre un estado de frustración e insatisfacción que te lleva nunca a ser feliz, por eso tenía ese pesimismo tan tremendo, en el que estas todo el día buscando algo, pero la razón queda oculta y el conocimiento en aras de esa voluntad que te la está jugando.

Jon: ¿Cómo sería un ejemplo viendo esto como los peldaños de una escalera?

Joaquina: El primer peldaño sería: ¿Qué cosas de tu sexualidad es decir de todo lo que es el aliento de vivir, todo lo que es supervivencia está en este escalón? ¿Cuál es la que más te debilita, aquella que, aunque quieres flaqueas?

Jon: Por ejemplo, las parejas.

Joaquina: ¿Qué cosa dentro de tu supervivencia es positiva?

Jon: Que me alimento bien.

Joaquina: ¿Cuándo estas en pareja te alimentas bien? ¿Cuándo estas mal con la pareja te alimentas bien? El segundo escalón sería la ambición de progreso ¿Qué es lo que te debilita en el crecimiento de tu poder?

Jon: Las relaciones con los otros.

Joaquina: Habilidad social.  ¿Qué es lo que más fuerza te da dentro del poder?

Jon: soy trabajador.

Joaquina: ¿Cuál es tu propósito?

Jon: Escribir libros.

Joaquina: El propósito no tiene nada que ver con los dos escalones anteriores, estos te van a permitir llegar al propósito. Has decidido que los elementos que están en tu ley son: lo que te alimenta dentro del vivir es una buena alimentación y lo que te desnutre tu relación con las parejas. En tu poder lo que te alimenta es que eres trabajador y lo que necesitas potenciar son las relaciones. ¿Qué es más sencillo para ti aprender relaciones sociales o tener buenas relaciones de pareja? ¿que es lo que te hace sufrir más?

Jon: Me hace sufrir más la pareja.

Joaquina: lo que hace sufrir no lo vamos a tocar y nos vamos a centrar en lo que es más fácil. No te vas a quejar ni un solo día de lo que sucede, el foco está en alimentarte bien y empezar a hacer relaciones sociales. Este es el primer paso, miro los dos lugares veo el que me hace daño y el que no, lo mismo en el segundo paso y me pregunto ¿Cuál de los dos me hace sufrir y cual menos? Y elijo el que me hace sufrir menos. Jamás hacer un plan sobre lo que os hace sufrir porque no va a funcionar, hay que ir a la satisfacción. La voluntad no se construye desde el dolor se construye desde el gozo. Si consigues mejorar tus relaciones sociales, tu próxima relación será mucho mejor porque habrás conseguido empoderarte y cuando te empoderas ya no tienes problemas con los demás.

Jon: ¿Y si no nos funciona la vida?

Joaquina: A todas las personas que no les esté funcionando su vida es porque les pesa más el lado negativo del sexo y del poder. Cuando en tu cabeza está el no, no hay propósito de vida. Estas personas siempre que van a hacer un ejercicio de voluntad les falla que permanentemente piensan que no tienen propósito, motivación, no tienen una ley de vida, viven todo el día contra la ley, viven en la ley de los demás no en la suya. Mientras que no lo hagan jamás tendrán un propósito porque el deber que tienen es un deber impuesto.

Jon: Y Kant dice no habrá ninguna persona en este mundo que pueda conseguir avanzar mientras que no encuentre su ley, mientras que viva en la inclinación o en la razón de los demás. 

Joaquina: Toda persona que le pesa más el conflicto que el conocimiento es una persona que no quiere estar en su ley sino en la de los demás, toda persona que la voluntad de hacer la tiene aniquilada por las relaciones es una persona que lo que decide es: es más importante lo que no tengo que lo que tengo. ¿Qué prefieres aplicar a tu voluntad, el conocimiento para aprender a vencer el rechazo, o la voluntad para poder trabajar las relaciones?

Jon: el conocimiento.

Joaquina: Te es más fácil trabajar en el conocimiento. Entonces no vas a trabajar en el propósito, vas a poner todo tu trabajo en aplicar un 1% de conocimiento diario para solucionar conflictos que nunca tengan que ver con personas. Los conflictos tienen que ver con uno mismo no con las personas. Toda persona que no tiene propósito es que el lado negativo del sexo y el lado negativo del poder pesan más que lo positivo, a partir de ahí no pueden clarificar su propósito porque no tienen herramientas porque la voluntad está en el no. No vas a encontrar un propósito, ni el éxito profesional, ni saldrás del paro, si estás fuera de tu ley, si piensas en la cabeza de otro, o en la forma de otro, si estás pensando fuera de ti. La voluntad es gozo, el sacrificio nos lleva al desastre.

La voluntad que tenemos es la que queremos y a partir de ahí podemos conseguir todos los cambios que queramos. Cuanta más verdad digas de tu voluntad más posibilidades tienes de encontrar tu voluntad superior; cuanto más la escondas menos posibilidades tienes de encontrarla. La luz no está en pensar que la voluntad que tienes no existe, está en pensar que hoy esa voluntad es la que tú tienes, mañana será la que hayas aprendido, pero hoy es esa.

254 La libertad de poder

Jon: El domingo pasado cité mucho a Schopenhauer, sin embargo, Nietzsche decía que “la vida no existiría si solamente tuviéramos un motor por sobrevivir porque todo funcionaría de una forma totalmente plana, no avanzaríamos”.  Nos propone dar un salto y hablar de la ambición. El hombre tiene una ambición de superación y de desarrollo que va más allá de él, y esa es la voluntad que piensa que es la más importante. Excluye la voluntad de sobrevivir, piensa que eso es parte del instinto y dice que la voluntad en el hombre realmente es la de poder, la ambición de poder, la ambición de conseguir cosas sobre otros, por encima de otros o a favor de otros.

Joaquina: Aquí estarían todas las personas que quieren tener un negocio, que son emprendedores, aquellas personas que piensan que hay que salir mucho más allá del espacio de confort de cada día. Es la ambición del desarrollo, la de llegar muchísimo más lejos.

Jon: Siguiendo con Nietzsche “el poder es una fuerza que va más allá del impulso de sobrevivir, del impulso de protegerse, y del impulso de reproducirse, hay que algo con lo que naces por la mañana que te aleja totalmente de este devenir cotidiano y te lleva a un lugar mucho más potente, que te lleva a querer cambiar el mundo”.

Joaquina: La ambición de logro es el motor principal del hombre donde demuestra que realmente tiene una fuerza que va más allá y donde le hace estar presente y ocupar el lugar que le corresponde. Si bien muchos caemos en la tentación del sexo, muchísimos caemos en la tentación de no utilizar nuestro poder. La persona que guía su vida por la voluntad de poder intenta superarse a sí mismo, tiene un reto y va hacía él. La mayoría de las personas que se dejan atrapar por la voluntad del sexo no consiguen la voluntad de poder. A partir de aquí podemos decir que tenemos una escalera en la que necesitamos situarnos: Primer escalón: El sexo que me hace vivir una vida de supervivencia donde no avanzo mucho más, donde los atractivos me atrapan y no me permiten llegar a todas mis metas. Segundo escalón: el poder donde consigo superar todo esto y me pongo a disposición de mi crecimiento y mi desarrollo.

Jon: Entonces, ya no solo hablamos de la voluntad del sexo sino de los muchos de nosotros que no estamos empleando nuestro potencial debido a la voluntad del sexo y cuantos estamos utilizando nuestra voluntad a través del poder, la ambición, los logros, avanzar y conseguir lo que queremos, que son muchos menos. Entiendo ahora por qué el mundo es de unos pocos.

Joaquina: En el sexo está: La vida de la dependencia. En el poder: la vida de la independencia que te exige tener un foco e ir hacia él. Tener el poder es diferente a querer el poder. Hablamos del poder que te lleva al desarrollo, a hacer proyectos sociales de envergadura donde tú estás al servicio de los demás, de otra manera sería el despotismo o la dictadura, el mal manejo del poder. Pasa lo mismo que en el sexo que cuando está bien manejado te permite ir al poder. No podrías vivir si no comes bien, si no tienes una buena relación con tu sexualidad, porque acabas enfermando.

Jon: Del poder que habla Nietzsche es el que la persona no acepta su debilidad si no que se la trabaja, pero no acepta la esclavitud tampoco, habla de la voluntad de hacer aquello que quieres para progresar, desarrollarte y avanzar, si eso te lleva a querer dominar no es poder, es dominio.  

Joaquina: Hay muchas personas que se someten porque no quieren ejercer su poder y son dependientes de que alguien les arregle su vida, lo mismo que hay personas que no permiten que los demás tengan su poder y los dominan. Víctima y victimizador son las ausencias de poder. Debemos encontrar nuestra voluntad de poder no la de hacernos daño, es decir, ¿cuál es nuestra capacidad que la tenemos domeñada y no nos permitimos que salga porque nos obliga a perder cosas del espacio de comodidad o nos impide poder ejercer todo nuestro poder como nosotros lo tenemos? Lo único que hay que hacer es encontrar donde está nuestro depredador, el que nos hace decir que no servimos.

Jon: Nietzsche lo entiende perfectamente: “la ambición de construir, de desarrollarte, de superarte y de no quedarte parado, no es una cuestión de yo gano a los demás, es de cuál es mi potencial y hacía dónde tengo que ir”.

Joaquina: El mayor detractor de nuestro éxito es pensar que el poder está en manos de otro, el poder es nuestra razón al servicio de nuestra inteligencia, de nuestro potencial, y de nuestro desarrollo. Cuando no queremos hacernos cargo de nuestro poder estamos en manos de la gente que lo ejerce, aunque no quieran hacernos daño. Hay un montón de personas que se levantan venciendo esto y dedicados en cuerpo y alma al servicio, al desarrollo, pendientes de estar, de que no haya esclavitud, de que haya lo mejor en el mundo. En el sexo está la insatisfacción en el poder los logros.

Jon: Nietzsche: “en definitiva  el hombre que guía su vida según la voluntad de poder es un hombre o mujer que intenta siempre superarse a si mismo o a sí misma mejorarse en todas en sus facetas, no tiene en cuenta lo que los demás piensen o digan de él, se enfrenta a la vida  y asume la realidad procura vivir de una manera tal que si tuviera que vivir de nuevo infinidad de veces en esa vida sería feliz al hacerlo es un hombre o una mujer libre que repudia el vicio, la debilidad y la esclavitud”.  La persona que ejerce este poder no puede ser una mala persona.

Joaquina: Es cierto que este es un camino que va más allá de la voluntad de vivir, tiene que ver con la voluntad de construir la voluntad de llegar más allá y únicamente se consigue si se reconoce qué estoy utilizando en el sexo para no ejercer mi poder.

Jon: ¿Algún ejemplo?

Joaquina: Imagínate que fueras una persona emprendedora, con deseo de hacer cosas, y sin embargo el éxito se te oscurece. Quisiera saber qué ambición tienes en el poder que te está impidiendo algo del sexo.

Jon: Ambición para desarrollar un negocio, reconocimiento, libertad financiera, tiempo libre…

Joaquina: ¿Cuál de todas estas cosas pesa más?

Jon: El tiempo libre.

Joaquina: ¿Qué sucedería si empiezas a olvidarse del tiempo libre y sientes que el tiempo libre es cuando estás siendo reconocido, cuando tienes libertad financiera y cuando desarrollas tu negocio? ¿Qué sucedería en tu vida? ¿Qué hay en el tiempo libre que es tan atractivo como para perder el desarrollo del negocio, la libertad financiera y el reconocimiento? ¿Qué haces en ese tiempo libre?

Jon: Disfrutar de mi familia.

Joaquina: ¿Cuántas horas disfrutas al día con su familia?

Jon: Dos horas.

Joaquina: ¿Qué haces las 22 horas restantes? ¿Qué le entretiene?

Jon: Posponer tareas

Joaquina: Pospones tareas porque te vas entreteniendo y al final las tareas están sin hacer. Un día detrás de otro, es decir, no pones el foco en la tarea si no en tu dispersión.  ¿Diríamos que te aplicas a las tareas que te gustan y no a las que deberías? Si no estás ejerciendo tu poder es que en el sexo hay un atractivo que te tira y es el que tienes que descubrir. Cuando estás en el poder todo lo demás se te da porque el poder no es un ejercicio de poseo, es un ejercicio de que lo que quiero desarrollar en mi vida es lo que quiero y esto es la voluntad. Es un ejercicio de disciplina teniendo en cuenta el cuerpo que tienes y lo que está pidiendo, porque somos un cuerpo que debe tener descanso, comida. Cuando le ponemos el atributo de algo que nos despista de eso que somos estamos detrayéndonos o quitándonos el poder.

253 Sexo y voluntad

Jon: Me doy cuenta, Joaquina, que tengo mucha fuerza de voluntad para unas cosas y para otras no.

Joaquina: La voluntad se aprende independientemente que la tengas más desarrollada o no. Solo tienes que averiguar qué la bloquea y qué motores hay en la voluntad y qué motores nos van a mover. Hay cosas para las que no queremos tener voluntad y no la vamos a querer tener nunca. Es necesario saber qué es lo que nos lleva a no querer tener voluntad, conocer qué no queremos hacer y darnos cuenta de que, por lo tanto, estamos en nuestra voluntad independientemente de que nos parezca que no lo estamos.  Lo importante es reconocer que no queremos hacerlo.

Jon: Schopenhauer decía que al lado de la voluntad está el sacrificio y el sufrimiento. Creo que siempre que la persona tenga que ejercitar la voluntad contra si misma nunca va a ser feliz.

Joaquina: Por eso, el primer entendimiento de la voluntad es comprender y entender si queremos o no tenerla, porque en el momento que estemos luchando vamos a sufrir.  Hay tres motores de voluntad, y debemos detectar cual de ellos es el que nos falta: Sexo, poder y deber, basados en tres tipos de personas: Persona que le gusta hacer cosas. Persona a la que le gusta sentir y lo desarrolla todo desde sus emociones y la conexión con los demás. Persona que le gusta pensar y lo desarrolla todo desde la razón. En estos tres pilares está la forma de ejercer la voluntad y también los tres detractores para no ejercerla correctamente.

Jon: Entonces, ¿el primer motor ayudante o detractor de nuestra voluntad a analizar es el sexo?

Joaquina: Viendo la sexualidad no solo como un encuentro entre dos personas, también todo lo que significa sobrevivir: comer, dormir, higiene, disfrutar, ejercitar los apetitos y los instintos de nuestro cuerpo… todo aquello que exige poder estar en la tierra con un cuerpo y una humanidad.   

Jon: Vuelvo a citar a Schopenhauer: “hemos nacido de una copulación y tenemos un deseo de permanecer en ella como una forma de vivir, de ser” 

Joaquina: Eso quiere decir que el ímpetu más fuerte y el primer motor del hombre es la sexualidad, y que ante este instinto es muy probable su voluntad de otras cosas le falle. Son los apetitos que nos hacen sentir culpables. La voluntad si se ejerce bien está exenta de culpa.

Jon: Arthur, después de tanta cita ya somos amigos, nos decía que es imposible que el hombre sea feliz a través de estos instintos.  Afirma:  si yo realmente me planteo de donde sale el hombre, sale de un coito y eso es lo que lleva dentro de él, y que después de estar nueve meses dependiendo que le den de comer  la dependencia a que le alimenten  y todos los atractivos que significa, están escritos en su identidad interior y  que es imposible excluirlo. 

Joaquina: Ese gran filósofo, que entendía mucho al ser humano, descubrió que el hombre tenía todo el día buenos propósitos y al final del día muy pocos cumplidos. Entre la intención y la des-intención estaba siempre el fracaso y el dolor. Detrás de toda voluntad hay siempre una expectativa de éxito y la mayoría de las veces es porque hay una falta de conocimiento personal, si nos conociéramos muy bien sabríamos que no vamos a tener éxito en planteamientos que nos hacemos. La persona se plantea retos que en muchos momentos no tiene disposición, ni es el momento, ni quiere hacerlo. Es mejor aceptar que se quiere seguir como hasta ahora disfrutando de ello, y mientras se disfruta es probable que vengan las fuerzas para cambiar la situación.

Jon: ¿Qué nos hace perder la voluntad?

Joaquina: El miedo, la ira y la inconciencia. Partiendo del primer motor que hace dañar la voluntad, el sexo, como nuestra corporalidad, nuestra humanidad ¿qué te debilita en las relaciones con los demás: ser querido o ser reconocido? porque ser queridos está vinculado al sexo. Estamos a merced de nuestros instintos y necesitamos saber cuál nos lleva a un lado u otro. Entendiendo el instinto como algo que maneja nuestra razón.

Jon: Me pongo un poco pedante para no contestarte. Dice Schopenhauer que Descartes ha sido un gran equivocado porque nos dio el conocimiento como la base de nuestra vida sin entender que la base de nuestra vida es la voluntad y que mientras no la manejemos no llegaremos al conocimiento. ¿Cuál es la cuestión que subyace a nuestra falta de voluntad?

Joaquina: Para conocerlo y no darle más valor, hay que a unir dos cosas: la falta de voluntad a la falta de razón; a la sinrazón de esa falta de voluntad para poder entenderlo. El sexo, la comida, la droga, los instintos por la otra persona, el deseo de sobrevivir… un deseo de satisfacción que está por encima de la razón. Ejemplos: ser aceptada, fumar, la comida, el bloqueo sexual porque no fluimos en la relación con el otro por no ser nosotros mismos, no comer por desear ser delgado. No es solo tener una relación sexual perversa que nos daña y que nos arrastra, es una pérdida de voluntad, también lo es no tener una relación cuando la deseas, no permitirte ser. Debemos conocer las dos partes esa parte donde fluir nos lleva a hacernos daño y no fluir nos lleva al mismo daño.

Jon: Las preguntas son: ¿Fluyo en mis relaciones? ¿Fluyo con mi comida? ¿Fluyo en la vida?

Joaquina: Y también: ¿Quieres vivir? Porque hay personas que no quieren vivir, que matan el aliento de la vida y estas personas también deben de ser consideradas como falta de voluntad en el sexo. Debemos plantearnos los dos retos ¿quiero vivir o igual no quiero vivir? ¿Quiero comer, pero igual no quiero comer? ¿Quiero estar, pero igual no quiero estar? En ambos casos en esa falta de supervivencia está el mismo problema. Muchos de nosotros no nos defendemos de la vida, no tenemos ningún interés por vivir ¿en qué cosas no estamos vivos? ¿En qué cosas no queremos vivir?   ¿Qué cosas nos dominan y nos quitan la lucha? Si quieres hacer un ejercicio, escribe cinco situaciones donde haya influido tanto el deseo sexual, el apetito, el deseo de agradar… que hayas perdido el horizonte de tus valores, metas u objetivos. Así podrás empezar a unir qué es lo que provocó esa pérdida de voluntad. El ejercicio es “esto es lo que me pasa” es debido a esto y esconde eso otro.

Jon: “hay una necesidad que subyace dentro de nosotros que cuando no la satisfacemos nos vamos a apetitos excesivos” A.S.

Joaquina: Hay que reconocer que hay voluntad, no importa sea positiva o negativa, lo hacemos y no caemos en la trampa y en el discurso absurdo de “no tengo voluntad, no puedo con esto”

252 La cara seductora

Una de las cosas por lo que me gusta llegar con tiempo a los aeropuertos es para poder sentarme a observar a las personas que van y vienen con muchas emociones a flor de piel, tristeza, angustia, alegría, estrés… Estamos esperando la salida de nuestro vuelo a Monterrey.

Jon: Me encantan las caras de las personas. Es increíble la de csas que podemos expresar con pequeños gestos y qué difícil es definir una cara bella.

Joaquina: El atractivo de una cara se puede definir en función de criterios muy culturales y muy inconscientes. Las personas con las que nos comunicamos regularmente nos parecen más bellas al cabo de un cierto tiempo que al principio, porque estamos más atentos a las estimulaciones que ya conocemos que a los nuevos estímulos.

Jon: ¿Crees que los criterios de belleza son universales?

Joaquina: No son universales, dependen de una especie de “media de los rasgos integrados en nuestra primera infancia” En la cara, la luz la intensidad de la mirada, son vectores poderosos de acercamiento.

Jon: Me parece crítico los ojos y la mirada, y la seducción que se puede conseguir sólo con ellos. ¿Algunas pistas?

Joaquina: El punto débil de los seductores es que no escuchan, y su punto fuerte es que saben fingir que nos escuchan. Una persona que deja de escuchar deja de parpadear. Dirigir la mirada y la cabeza en la misma dirección cundo se comunican, son personas que piensan en estar presentes, ser sinceros y verdaderos. De forma totalmente inconsciente son seductores.

Jon: Más allá de la exageración de las películas, ¿se lee el deseo en la mirada?

Joaquina: En tres signos: en el ojo mismo, en la zona que rodea al ojo y en la mirada. En el ojo mismo es la luz del ojo. Cuando está seducido tiene los ojos más húmedos y parecen más luminosos. Las pupilas dilatadas nos hacen percibir el deseo, y el deseo de otro despierta nuestro deseo. Cuando éste nace, en general, la mirada se sitúa rápidamente en la boca. Los labios expresan la oralidad de nuestros deseos. Pellizcar labio inferior expresa deseo carnal, si es el superior la persona reflexiona. Cuando la lengua humedece el labio inferior traducen deseos y solo los que atraviesan el labio inferior de izquierda a derecha traducen una forma más o menos manifiesta de deseo sexual.

Jon: También hay mucha interacción entre las manos y la cara. Como aquella chica pelirroja que no para de tocarse el pelo.

Joaquina: El pelo enmarca la cara y contribuye a reforzar la armonía. Hay una serie de ideas preconcebidas que hay que aclarar. Por ejemplo, la idea de que las mujeres se tocan más el pelo que los hombres. No se tocan más el pelo. Cuanto más largo y accesible sea más se toca y acaricia. Otra idea preconcebida es que los gestos de las manos en el pelo son gesto de seducción. No todos son gestos de seducción. Cuando se hacen solos es relacionarse con uno mismo.

Jon: ¿Cómo podemos asegurarnos que los gestos corresponden a un deseo de acercamiento?

Joaquina: Distinguiendo entre seducción pasiva y activa. En la seducción pasiva, se alisa el pelo, igual que se acaricia el cuerpo. Atrae nuestra mirada a la parte superior de su rostro. Intenta ser seductora y gustar, le gustaría que le miraran más, pero no tiene segundas intenciones. Al pasar un mechón de cabello por detrás de las orejas, se ordena el pelo como si se ordenara su deseo, para no dejar entrever sus sentimientos íntimos.

Jon: ¿Y en la seducción activa?

Joaquina: Coger un mechón de pelo y alejarlo de su cuerpo, cuanto más largo más puede acercarse al otro con un gran gesto. La mirada es mucho menos determinante que la dirección que toma la mano que alisa o acaricia el pelo. Si la mano se dirige hacia el interlocutor el gesto expresa deseo. Las palmas de la mano abiertas traducen la abertura a la otra persona. Si la mano se dirige hacia fuera y se aleja del otro, y es casi seguro que se deja de parpadear, están sumidos en sus pensamientos.

Jon: ¿También se pueden ver los deseos reprimidos?

Joaquina:Nuestros deseos reprimidos se traducen en gestos precisos alrededor de receptores de la cara. Indicios seducción:La cabeza se abandona;el puño está girado en posición de supinación hacia el interlocutor; la zona que pica está bajo el ojo y el movimiento va hacia el exterior; se utiliza el dedo corazón/ anular.Al movernos maximizamos, sin saberlo, nuestro potencial de seducción. Los hombres y las mujeres más seductores son los que tienen un modo de comunicación más sencillo. Son las irregularidades que tienen en la forma de comunicarse lo que les hace seductores. Seducir no es impresionar comunicando de una forma perfecta sino conmover comunicando de una forma humana.

Jon: Entonces, la gestualidad refuerza el vínculo entre hombres y mujeres.

Joaquina: La función de los gestos es transmitir el contenido afectivo de nuestros mensajes facilitando a nuestros interlocutores indicaciones precisas sobre nuestros estados emocionales. Es nuestra humanidad lo único que nos hace seductores, para ser seductor no es necesario controlarse, sino conseguir soltarse, dejar que aparezca la expresión de nuestra actitud psicológica que demuestra la autenticidad de nuestro comportamiento.

251 Cristiano Ronaldo

Jon: Un grupo importante de personas que conozco rechazan el futbol por considerarlo un deporte de masas en el que poco o nada interviene el intelecto, la cultura, la calidez y no sé cuántas cosas más que algunos grupos exigimos para mantener relaciones que resulten interesantes, aunque luego resulten no serlo. Otros muchos que yo tildo de intelectuales, inteligentes, capaces de mover el mundo, adoran el futbol hasta el punto de que cuando hay un partido importante todo lo de alrededor deja de existir. Bastantes no están en ninguno de estos dos grupos. Pasan de futbol, del deporte, de casi todo lo que tenga que ver con el cuerpo, el espectáculo o las multitudes.

Joaquina: Sin embargo, casi todas las personas con las que he compartido momentos interesantes vivieron un giro rápido e inusual cuando surgió el movimiento de “La Roja” La mayoría de los españoles vivimos un pálpito patriótico. Las dos Españas quedaron de momento disueltas, y casi todos estábamos muy cerca de un sentir popular alrededor de la selección de fútbol como un medio fácil y desconocido de avanzar en el respeto dentro y fuera de nuestras fronteras.

Jon: ¿Por qué crees que fue así?

Joaquina: Porque el futbol, como ningún otro deporte, mueve algo dentro de las personas, sean mujeres, hombres o niños. A todos por igual les enfebrece. Hay una conexión con algo atávico y primitivo que nos impele a la emoción aunque queramos abstraernos de ella. Es más, pienso que algunos que rechazan el futbol de forma visceral si acudieran a un campo cuando España se bate contra cualquier otro equipo, sentirían algo que inconscientemente les recorrería el interior de sus entrañas. El pulso emocional que palpita en las gradas es un recuerdo sin duda de los anteaños juegos de la Grecia Clásica.

Jon: Si no te conociera diría que te gusta el fútbol.

Joaquina: Sí me gusta el análisis de lo que moviliza a las personas hacia una decisión u otra. Durante algún tiempo he observado los grandes movimientos de masas y la pérdida del sentido racional en el que a veces caemos todos, bien sea en el deporte, en la música, o en un momento de amor no correspondido. Si abrimos cualquiera de las redes sociales que hoy son las propulsoras y generadoras de pensamiento para nuestros jóvenes, nos encontraremos con sorpresas tales como el número de seguidores que tiene un joven de a penas 18 años, o las veces que se ha visto un video en YouTube…

Jon: ¿Qué hay detrás de todo esto?

Joaquina: Hay algo que conmueve a nuestros jóvenes en cada uno de esos personajes de las redes. ¿Qué hay detrás de esos mitos que algunos cuando logran la cima de la popularidad se rompen y todo parece esfumarse?. Algunos hundidos en las drogas, otros fallecen buscando la eternidad… En todos estos casos juegan un papel importante la voluntad y la pérdida de la misma. La disciplina y la irresponsabilidad con ella cuando se ha llegado a la cima.  Los seguidores aman esa imagen de héroe que ha alcanzado lo inaccesible. Permanecen fieles a sus ídolos porque en ellos hay algo intocable que admiran y envidian en muchos casos por igual.  Sin embargo, cada una de estas celebridades tenían algo en común en sus inicios: una profunda ilusión, una entrega sin límites a las propuestas, una inocencia y disfrute sin igual, la voluntad hacia el triunfo, y la disciplina para los requerimientos que el mismo exigía.

Jon: ¿Son la disciplina y voluntad puestos al servicio de un logro los generadores de grandes artistas?

Joaquina:  Sí, pero lo que los mantienen en el tiempo y evitan la ruptura de esa combinación valiosísima son los deportistas. La clave para mantenerse en la cima es que su cuerpo esté a su servicio, que la fuerza y la energía pueda responder a la exigencia diaria. Algunos de estos hombres se preparan inagotablemente para vencer a todos sus oponentes en una prueba que dura minutos cada cuatro años en las olimpiadas, o en los campeonatos mundiales cada dos.  Y ese momento es esperado por millones de seguidores. Después de haber analizado las características más identificativas de la autoestima he llegado a la conclusión de que la capacidad volitiva es la que más colabora para llegar a la autoconfianza y permanecer en ella.  Cada profesional puede emplear técnicas que sean las propias de su disciplina para ser el mejor, sin embargo, lo que va a mantener su motivación, constancia, perseverancia, atención, curiosidad y ritmo en el tiempo, será su voluntad al servicio de sus deseos y la disciplina que marca. Revisadas actitudes y comportamientos de cientos de personas en los últimos diez años, pienso que los actores sociales que pueden ser medidos en su rendimiento son los deportistas de élite, seguidos de los financieros a través de sus cuentas de resultados y en tercer lugar aquellos consultores que quieren llegar a las cotas más altas de su desarrollo profesional. Individuos que están dispuestos a entregar su vida, su tiempo y sus deseos a alcanzar el reconocimiento y la admiración de todos los que les rodean a través de cuantificar sus logros.

Jon: Todos ellos cumplen un mismo comportamiento, el resultado está por encima de su diversión, sus relaciones, su ocio o cualquier cosa que les aleje de su meta. Su afán es llegar a ser los primeros, los mejores, los únicos…Y todos ellos emplean su fuerza volitiva para que se cumpla ese deseo.

Joaquina: Claves repetidas, movimientos comunes, posturas afines, para cada uno de estos tipos de personas me he encontrado con reiteraciones no verbales que se dan independiente de si es ganar un partido, lograr el cliente con la cuenta más ventajosa o dar las claves exactas del resultado de una compañía. Los gestos de poder, la pisada firme, la mirada directa, cierto grado de desprecio, poca cercanía, un gesto de “yo estoy aquí, mírame y admira quién soy”… Un gesto de posesión y dominio cuando logran algo por sus medios, por su intervención que muestra un grado de individualismo y deseo de reconocimiento que está inscrito en su piel.

Todas estas señales son de triunfadores en el mundo del deporte, de los números o del poder económico. Estos gestos no los he encontrado en los artistas populares. En ellos hay una subrogación a la aceptación, una búsqueda de gustar que hace que hipotequen su fuerza y caigan en la pérdida de voluntad en el momento que dudan sobre qué siente el público por ellos, en el momento que se comparan con otro artista que acaba de aparecer o ven que en las listas de éxito sus canciones u obras ya no están.

Jon: Entonces, la mente volitiva queda diezmada porque el resultado no depende de sus deseos, ni de sus capacidades, está a merced de los vientos perceptivos y volubles de las gentes.

Joaquina: Así es, no obstante, algunas de las claves de estos héroes sociales pueden ser analizadas antes de que caigan en la competitividad. En los primeros momentos, cuando se inician, la voluntad permea toda su actitud, muy parecida a los tres colectivos planteados antes. La disciplina, la motivación, el esfuerzo está a disposición de su arte y su profesión. Sin embargo, no es posible hacer un análisis en el tiempo porque cuando han logrado un cierto éxito caen en una espiral muy difícil de parar. He aprendido que hay grupos de personas para cada uno de los objetivos señalados en su destino. Lo mismo que hay grupos de individuos que llevan con ellos el estigma del fracaso.

Jon: De alguna manera estás queriendo llenar un espacio de conocimiento en el que los jóvenes puedan emplear lo que llama Stephen Covey nuestro primer don de nacimiento: La libertad de elegir.

Joaquina: Si bien estoy de acuerdo con este autor en que todos tenemos este derecho, y que la sociedad debe proveernos de los medios para alcanzarlo, la realidad diaria nos conmina a que todo lo que hemos recibido en nuestro entorno ha fijado el resultado que no es otro que cada cual tiene una pequeña limitación a la hora de la elección que no podemos olvidar.  La meta es que la información nos permita encontrar medios para que esta libertad inalienable pueda llevarse a término, si o sí. La comunicación no verbal analizada a edad muy temprana puede determinar si las condiciones físicas y evolutivas del joven están dispuestas para que tenga la libertad de elegir un proyecto físico, emotivo o intelectual. De poco o nada sirve que nuestro joven piense en ser Cristiano si no le damos las facilidades para que al menor lo intente. Los movimientos recriminatorios de algunos padres, maestros, educadores han convertido a niños con cierta debilidad corporal en personas abocadas a la sumisión y a la ignominia y han sido anulados de su posible desarrollo deportivo a causa del maltrato de su entorno.

El documental que se realizó: Cristiano Ronaldo al límite podemos comprobar en qué parte de su cuerpo pone la fuerza, qué sucede en su biomecánica, qué partes de su musculatura está a su servicio y cuál está más detenida. También veremos que los hábitos son los propulsores del éxito, y que la conciencia de la costumbre ayuda a que los rendimientos sean mayores en unas pruebas que en otras.

Jon: Esto puede ayudar a que padres que sueñan con el éxito de sus hijos en los deportes comprendan que hay algo que pueden hacer y es preparar a sus hijos a nivel de comportamiento motor para que alcancen lo que puede ser uno de sus sueños.

Joaquina: Gareth Bale, un fichaje millonario del Real Madrid, a diferencia de Cristiano, es velocista, recorre el campo en línea recta, con grandes zancadas. Sus rodillas se elevan, su cuerpo está hacía atrás y su pierna es como un baile que cruza por encima de los otros jugadores. Bale no es un jugador de fuerza, ni de enfrentamiento, es un jugador de grandes movimientos que necesita espacio y salir desde atrás para con esa velocidad de corredor de 200 metros llegar a la zona de portería e introducir la pelota de una forma sutil, casi sin percibirse. El portero no la espera y pasa a su lado como si de una forma invisible se tratara. Ese es Bale. Dos formas de jugar diferentes, exquisitas las dos.  En una la fuerza está en las piernas, en su energía y en el encuentro casi cuerpo a cuerpo, en el otro la distancia, la rapidez, el cuerpo recto, las piernas ágiles y flexibles. Uno ha aprendido desde mirar el mundo de cerca y atacar todo lo que ve, el otro ve un campo verde por recorrer y lo disfruta de campo a campo sin fatiga. Ambos se han preparado y cualquiera de ellos está dispuesto a triunfar, pero sólo desde su peculiaridad podrá disfrutar y lograr el máximo rendimiento. Sus familiares, su entorno, sus horas de juego, la vida y el entorno configuraron su fisonomía y en cualquiera de los dos casos ambos han puesto su voluntad y disciplina al servicio de la victoria.

Jon: Recuerdo que a tu último curso de Comunicación Aplicada asistió una joven de unos 35 años de movimientos muy apocados, presentando una expresión atemorizada ante cualquier propuesta arriesgada que le planteaban los profesores. Sus caderas estaban sujetas a ese miedo y sus movimientos parecían de una muñeca robótica exenta de cualquier belleza o armonía. Sus gestos llenos de desprecio a si misma, amen de una mirada huidiza la convirtieron en un ser extraño y ajeno para el resto del grupo. Cuando hablaba sus palabras pendían de un hilo en la voz que casi no era audible para todos los presentes y el temor a herirla impedía una interacción saludable con el resto.

Joaquina: Sin duda era el resultado de unos padres opresores, exigentes de responsabilidad a la edad más propia del juego infantil. Su libertad para elegir se había quedado relegada a un estudio profuso de materias en las que su mente melancólica podría acogerse y  sentirse reconocida. El intercambio entre el mundo interior y el exterior había quedado anulado por aquella vivencia retorcida y perversa de su entorno en la edad infantil. Sin duda esa mujer habría sido más poderosa antes de que alguien domeñara todos sus deseos hasta dejarla derrotada, reduciendo sus músculos a pequeños esquejes de dolor vencidos, y donde podría haber estado una bailarina, una deportista o simplemente una mujer fuerte y poderosa, hoy estaba una niña inmadura asustada, de movimientos arrítmicos y voz monótona.

Jon: ¿Habría cambiado todo con otra madre?

Joaquina: Seguro que esta mujer no tuvo en su vida a la madre amorosa y potenciadora de Cristiano Ronaldo. María Dolores dos Santos que entendió que su hijo necesitaba vivir sus aspiraciones y sus sueños. Facilitó que saliera cada día a jugar a la calle, que durmiera con su balón debajo de la almohada, que decidiera entre el balón o la escuela.  Sus largas horas de entrenamiento con los hombres o niños del pueblo, sus largas tiradas contra las paredes de las casas, como campo el asfalto roto de la carretera de su barrio, y todas y cada una de las propuestas que fueron cuidadas y atendidas por su madre y potenciadas por la aquiescencia de su padre. Cristiano desarrolló todo su potencial contra una pelota, sin embargo, su cuerpo era delgado, poco formado, poco hábil seguramente para ser el gran jugador que llegaría a ser. Pero cuando alguien se lo recriminó supo buscar la forma de fortalecer su masa muscular, de potenciar su cuerpo más allá de la imagen incierta que producía antes de sus 17 años. Fue ya en el Sporting de Lisboa donde desarrolló la musculatura que es el soporte de la que hoy presenta. Imágenes vívidas que hacían concebir a los observadores si sería capaz o no de lograr lo que se proponía. Era su cuerpo, su marca física la que hacia o no presagiar el mejor o peor futuro para el joven.

Jon: Así que Cristiano nos da una visión doble de una misma moneda. Por un lado su deseo de ser el mejor le hizo trabajar a favor de las cualidades que precisaba para ello y por otro lado al lograr su cuerpo confirmó que este le permitía llegar mucho más alto.

Joaquina: Esta es una historia de un hombre con libertad para elegir. El precio quizá muy alto en el camino, sin embargo, fue el coste que él quiso pagar para llegar a ser quien hoy es.

250 La paradoja de nuestro tiempo

Jon: Hola Joaquina, quiero leerte algo de George Carlin. Seguramente no lo conozcas. Fue un cómico de Stand-up Comedy, grabó veinticinco discos, catorce especiales de la HBO, publicó cinco libros, varias películas, y protagonizó su propia serie de televisión. Murió de un fallo cardíaco en 2008.  Este escrito me parece brillante:

La paradoja de nuestro tiempo en la historia es que tenemos edificios más altos, pero temperamentos más cortos; autopistas más anchas, pero puntos de vista más estrechos.

Gastamos más, pero tenemos menos, compramos más, pero disfrutamos menos.

Tenemos casas más grandes y familias más pequeñas, más comodidades, pero menos tiempo;

Tenemos más títulos, pero menos sentido común, más conocimiento, pero menos juicio, más expertos, pero más problemas; más medicina, pero menos bienestar.

Bebemos demasiado, fumamos demasiado, gastamos imprudentemente, reímos muy poco, manejamos muy rápido, demasiado enojado con demasiada rapidez, mantenerse demasiado tarde, nos levantamos muy cansados, leemos muy rara vez, vemos demasiada televisión, y oramos rara vez.

Hemos multiplicado nuestras posesiones, pero reducido nuestros valores.

Hablamos demasiado, amamos muy rara vez, y odiamos con demasiada frecuencia.

Hemos aprendido a ganarnos la vida, pero no una vida, hemos agregado años a la vida, no vida a los años.

Hemos recorrido todo el camino a la luna y de regreso, pero tenemos problemas para cruzar la calle para conocer al nuevo vecino.

Hemos conquistado el espacio exterior, pero no el espacio interior.

Hemos hecho grandes cosas, pero no cosas mejores.

Hemos limpiado el aire, pero contaminado el alma.

Hemos dividido el átomo, pero no nuestros prejuicios.

Escribimos más, pero aprendemos menos.

Planeamos más, pero logramos menos.

Hemos aprendido a correr, pero no esperar.

Construimos más computadoras para tener más información para producir más copias que nunca, pero tenemos menos comunicación.

Estos son los tiempos de comidas rápidas y digestión lenta, hombres altos, y el carácter de corto, de altas ganancias y relaciones superficiales.

Estos son los tiempos de la paz mundial, pero la guerra doméstica, más ocio, pero menos diversión, más variedad de comida, pero menos nutrición.

Estos son días de dos ingresos por familia, pero más divorcios, de las más elegantes casas, pero hogares quebrados.

Estos son días de viajes rápidos, pañales desechables, moralidad desechable, de una sola noche, cuerpos con sobrepeso y pastillas que sirven para todo, para ser alegre, para ser callado, para matar.

Es un momento en que hay mucho en el aparador y nada en el almacén, un tiempo en que la tecnología te puede traer esta carta, y un momento en que puedes puede elegir compartir este pensamiento o solo eliminarlo”

249 El cumpleaños

Jon: Felicidades Joaquina, hoy 2 de octubre es tu cumpleaños.

Joaquina: Cumplir años es fácil, únicamente hay que esperar a que pase el tiempo y ocurre de manera natural. Lo importante es plantearse lo que ha ocurrido en ese año que ha pasado: Los cambios que se han hecho, las transformaciones personales, las personas a las que se ha acompañado en su desarrollo personal… si uno está más o menos cerca de Dios…

Jon: Así lo creo yo también, sin embargo, también hay un gesto de amor en el recuerdo de esa persona y utilizamos esta fecha para reconocerla, agradecerla y devolver de manera simbólica todo lo que se ha recibido de ella en el año. Así lo reconozco y así lo reconocen todas estas personas que te han enviado orquídeas blancas con tarjetas llenas de cariño. 

Joaquina: Si, me emociona mucho, algo deberé estar haciendo bien.

Jon: Qué grande eres Joaquina, estás haciendo muchas cosas muy bien… incluso en estos cinco años en los que no vemos tu presencia, ni notamos tus manos dándonos calor, seguimos sintiendo tu aliento, tu apoyo, tu infinito amor, ahí donde te necesitamos. Ocurre cada vez que cerramos los ojos y pedimos en secreto tu consejo. Cada vez que se rompe algo dentro, en ese lugar inaccesible para todos excepto para ti. Cada vez que simplemente te añoramos.

Y nos dejamos ir por los recuerdos, y te sentimos cerca cada vez que replicamos tus enseñanzas, y el sentido trascendente de la vida se hace fuerte en nosotros sabiendo que tú lo has logrado, y nosotros también podemos hacerlo.

Cinco años son cinco segundos, y notamos cómo algunas de las enseñanzas se han desprendido un poco, y nos reconforta la fortaleza de otras que permanecen intactas, firmes y, siendo fieles a su maestra, son ahora fieles a nosotros. Y siendo fieles a nosotros constatamos que hemos integrado muchas más cosas de las que creíamos y de las que tú no dudabas. Hábitos, acciones y formas de entender la vida ya son nuestras. Existían ciertas dudas de si lo hacíamos contigo o por ti. Ahora sabemos que, gracias a ti, están en nosotros. Son nuestras. Eso es lo que nos muestra que hemos aprendido, y eso es lo que muestra lo gran maestra que eres, pues solo lo que permanece en el tiempo, realmente es.

Hace dos semanas empezamos un nuevo Máster de Coaching. Nuevas personas se acercan a aprender, a transformarse, a encontrar sentido a las cosas y a la vida. Me veo en clase, dividido, escuchando y a la vez hablando. Me sorprendo diciendo cosas que tú me decías y ahora son mías, y otras que han salido así, sin más, sin saber realmente de dónde vinieron. Y hago lo que te he visto hacer cientos de veces, estar presente, entregada con amor y firmeza, mezclando experiencias y conocimientos… Y me encuentro viajando en un espacio que jamás había soñado fuera tan hermoso. En el espacio que conforman las personas cuando se abren a aprender, cuando beben de una fuente antigua y el agua sigue siendo fresca. Y doy gracias a Dios por permitir que esto ocurra y por poder ser el mensajero de un mensaje que me trasciende. Y poder transmitir tu pensamiento. Sé que no es lo mismo, pero también sé que debo hacerlo, que a pesar de que la fórmula está diluida, su fuerza sigue presente. Me sorprendo muchas veces al encontrar cosas que no sabía que sabía. Frases que te habré oído en algún momento, razonamientos que no están en ningún libro, sentimientos que me asombro al sentir.

Cinco años también son cinco siglos y, a veces, me encuentro con personas que se han perdido, que sienten que tu abrazo les dejó demasiado pronto y, tantean en tinieblas el camino incierto que quedó ante ellos. Sé que esto no es así, que los maestros desaparecen cuando estamos preparados para ello, que ya nos han conducido al manantial y ahora es nuestra responsabilidad beber el agua cristalina que nos pusieron delante. Así ha sido y así será siempre. Solo hay que volver la vista atrás en puro agradecimiento y tornarla hacia adelante y pronto veremos al maestro que necesitamos para el siguiente tramo de vida. Agradecer hacia atrás sin el egoísmo de querer que todo sea como antes. Mirar adelante con anhelo del nuevo camino, orgullosos de lo aprendido y prestos a entregarlo a los demás. ¿No es eso la vida? Un recibir y un dar constantes, un aprender y enseñar, un estar dentro para salir fuera permanente. Así nos lo enseñaste tú, y así lo aprendimos nosotros.

Sigues cumpliendo años, ahora ya sin envejecer. Rejuveneciendo cada año en todos los que te conocimos, en todos en los que has dejado una huella indeleble de tu sabiduría y de tu amor. En todos nosotros que, durante 20 años o 20 segundos estuvimos a tu lado y no nos dejaste indiferente. Ese es el secreto de rejuvenecer cada cumpleaños. Gracias.

248 El significado del otoño

Todavía no se deja ver en los árboles pero hace un par de días empezó el otoño. Es mi estación favorita del año, con sus hermosos y cambiantes colores, tu tranquilidad invitando a lo profundo y más cosas que me cuenta Joaquina mientras paseamos.

Jon: Me encanta el otoño, época de la cosecha. Se hace la última recolección de los frutos del verano. El suelo se cubre de hojas que se pudrirán y abonarán la tierra. El ritmo de la vida es más rápido y empezamos a comer alimentos más energéticos.

Joaquina: Es una etapa de gran desarrollo humano. En verano hacemos mucho desarrollo hacia fuera, hacia el exterior, con el otoño, esa actividad al aire libre es sustituida por otra, más subjetiva, soterrada e interior. Hay una mayor percepción consciente y objetiva del proceso de envejecimiento, nos lo muestran los árboles y las plantas.

Jon: Sí, el otro día leía esto de Jung: “…lo que la juventud encontró fuera; en el otoño de la vida, tanto el hombre como la mujer lo encontrarán dentro.”

Joaquina: Así es, este período realista lo caracteriza la objetividad, la crítica, el pensamiento y la conciencia. También aparecen una nueva seriedad y una actitud filosófica, y la percepción se convierte en un elemento de cohesión.

Jon: ¿Esto afecta de alguna manera a las personas que nacen en esta estación?

Joaquina: Enormemente. Son personas que dan muestras de habilidad para controlar su entorno, son selectivos y críticos, suelen ser introvertidos y reflexivos. Grandes controladores de sus sentimientos… Para ellos es muy importante la amistad las actividades de grupo y los trabajos que contribuyen al desarrollo de la sociedad, ya que tienen una gran conciencia de lo que sucede en su entorno. Es muy importante para ellos el conocimiento y el autocontrol.

Jon: Si conocemos a alguien nacido en otoño, ¿qué deberían hacer?

Joaquina: Deben expresar con mayor madurez y plenitud sus necesidades sociales, y a la vez necesitan tener relaciones serias y gratificantes.

Jon: Me gusta esto de la personalidad por cada estación. Entonces, ¿Cómo se debería relacionar el otoño con las personas de las otras estaciones para conseguir esas relaciones serias y gratificantes?

Joaquina: El escritor húngaro Frigyes Karinthy, decía “¿Cómo podrían comprenderse el hombre y la mujer? Ambos desean cosas diferentes: el hombre, a la mujer; y la mujer, al hombre”, bueno, pues a eso yo le añado las diferencias teniendo en cuenta la estación del año en la que nacemos. Pero respondiendo a tu pregunta,el lema del otoño en pareja es: integridad y desapego. En su relación con las personas nacidas en invierno, debería desapegarse de las experiencias personales. Mucho cuidado con la depresión, y debe evitar la protección económica a la pareja.

Jon: ¿Con las personas nacidas en primavera?

Joaquina: Libertad para vivir las diferencias. Cuidado con perderse. Y Evitar la tristeza.

Jon: ¿Con los nacidos en verano?

Joaquina: Comunicación plena sin razonamientos. Cuidar no querer tener siempre la razón, y procurar evitar referencias espirituales, que a los “verano” no les atraen en absoluto. Con el largo verano: Escuchar las decisiones del otro. Cuidar la actitud entregada, y evitar la depresión.

Jon: ¿Y con las personas que nacieron en su misma estación?

Joaquina: Con los nacidos en el otoño, deben procurar vivir el presente. Cuidar la falta de escucha. Y evitar la avaricia.

Jon: Y los que no hemos nacido en otoño, ¿qué debeos tener en cuenta en esta época?

Joaquina: Aparece la tristeza como una transición momentánea que nos permite ver el mundo con desapego, viendo todo efímero y transitorio. También está la sensación de plenitud pues nos encaminamos hacia las puertas del misterio, del interior, de lo oscuro, del conocimiento antiguo. Hay muchos aspectos de la vida en la que influye el otoño, por ejemplo, en la sociedad. El otoño tiende a reflexionar sobre lo que le queda por hacer y la falta de tiempo para ello. La sociedad se relaciona feliz por el final de la jornada y un tanto triste por la llegada de la noche. Los negocios empiezan un nuevo curso y viven los últimos esfuerzos para cumplir metas y obtener resultados. La depresión por la despedida de las vacaciones, la dificultad para incorporarse al ritmo post vacacional es muy notorio. El mes de septiembre y octubre son los más lentos para este cambio, y hay como un examen de desapego de los disfrutes para volver a las obligaciones. Desconectar de la vida nocturna para acortar la jornada de placeres… mezcla de calor y frío, deseo de no hacer nada…

Jon: Tú, que eres tan fan de la alimentación, ¿alguna sugerencia?

Joaquina: El Otoño necesita de las proteínas que mantienen la estructura y permite que el cuerpo siga musculoso y fuerte, eso sí, hay que cuidar qué tipo de proteínas se ingieren. El intestino debe trabajar depurando alguno de los estragos estivales mientras que los pulmones necesitan aire puro…

Jon: ¿A qué te refieres con el tipo de proteína?

Joaquina: Bueno, las proteínas pueden ser de origen animal o vegetal. Todas ellas se absorben vía intestinal siendo aconsejable buscar aquellas que tienen pocas purinas y se purifican más rápidamente. Debes evitar el cerdo, las carnes de caza y rojas. Elije preferentemente carnes blancas y pescados dentro de la proteína animal. De las proteínas vegetales están la soja, los hongos y champiñones y todos los extractos de ambos. Por la cadena de aminoácidos complejos que las forman, debes evitar la mezcla de varías proteínas y procura no mezclarlas nunca con hidratos de carbono.

Evita en lo posible los picantes y los quesos cremosos, sobre todo de vaca.

Jon: Vale. Tú siempre has unido mucho la alimentación con las emociones y las actitudes…

Joaquina: La tendencia del otoño es cenar muy tarde y mucha cantidad. Les cuesta mucho trabajo desayunar y las comidas las valoran como de segundo orden. Tenderá a comer dulces de forma ciclotímica, desear comidas muy elaboradas, y el arroz será uno de sus platos preferidos, junto con el aguacate y los pimientos rojos. Le obsesionan los quesos grasos o cremosos y en algunos casos el pan con aceite.

Jon: Entonces, si nos atraen la soja, los hongos y setas, los huevos, el pescado, el puerro, la pera, y el melocotón, estamos en lo que tú llamas equilibrio constructivo. Y si lo que nos atrae es la carne roja, los animales de caza, frutos secos no salados, leche de vaca, quesos cremosos y mostaza, estamos en un desequilibrio destructivo.

Joaquina: Así es.

Jon: ¿Y la salud en estos meses?

Joaquina: El otoño propicia muchas enfermedades psíquicas. El sentido del deber no cumplido y el rechazo a lo que queda por hacer provoca que aparezca la tristeza y una posterior depresión a veces muy larvada. Es la estación más proclive a los problemas de: asma, crisis de piel, alergias y colon espástico. El otoño se encarga de purificar en un tiempo donde todo resulta un poco gris y nada esperanzador. La piel pierde su color y muestra sequedad, mala absorción y eliminación de agua. Hay un cansancio vital más que real que puede derivar en hipocondría no siempre leve. Es aconsejable hacer una limpieza de colon natural.

Jon: Dime un poco más de cómo son las personas nacidas en otoño

Joaquina: Una persona nacida en otoño, en positivo es: Metódico, perspicaz, minucioso, adaptable, tranquilo, disciplinado, honrado, íntegro, y reservado. En negativo es ritualista, perfeccionista, austero, indiferente, estricto, dogmático, estoico y frío.

Jon: ¿Cuáles son sus expectativas?

Joaquina: La expectativa más alta del otoño es no envejecer, no morirse, no ser olvidado… y lo siente cuando no se porta adecuadamente, o no consigue los resultados que espera. Puede buscar la muerte, alegrarse con su envejecimiento y desear ser olvidado por una negación a su compromiso trascendente. A nivel personal necesita que se le respete y que se le considere trascendente. En la pareja necesita libertad, plenitud y perdón. Al otoño le gusta la definición, la estructura, la disciplina. Respeta la virtud, la discreción y la autoridad… Busca vivir de acuerdo con la razón y los principios; mantiene para sí y los demás los principios más elevados; venera la belleza, la ceremonia y el refinamiento.

Jon: ¿Cuáles son sus problemas típicos?

Joaquina: Indiferencia e inhibición; autoritario, estricto y puntilloso; formal, distante y poco natural; articulaciones y músculos rígidos, piel y cabello secos, respiración superficial, mala circulación. Por el bien de su salud necesitan compensar su racionalidad, autocontrol y meticulosidad con pasión, espontaneidad e implicación social. Las condiciones más profundas se su yo son: desapego, gran oyente, pleno, vive el presente, moral, generoso, caritativo, visionario, íntegro y entregado.

Jon: ¿Qué dirías tú que es lo que más necesitan?

Joaquina: Pureza, consolidar los aprendido, desarrollar los proyectos y terminarlos, y

vivir el presente. Se deprimen por estancamiento, abandono, envejecimiento, pobreza o falta de actitud filosófica en el entorno.

Jon: Tirando un poco de Google, veo que en otoño han nacido grandes visionarios: H. G. Wells, Stephen King, Cervantes, Almodóvar, Nietszche, John Lenon, Walt Disney, Beethoven, Flauvert, Dostoievsky, Bruce Lee…  y mis favoritos, Groucho Marx y Ghandi, que nacieron el mismo día que yo, el 2 de octubre.

«Alrededor nuestro, en la naturaleza, la vida se despliega siguiendo ciertos designios internos…. ¿Es irrazonable suponer que los seres humanos compartimos esta cualidad con el resto de la creación, y que también nosotros nos desplegamos de acuerdo con un plan interno?«

Howard Sasportas