32 El significado del verano

Es agosto, y con la mirada reposada en un cantábrico tranquilo buscamos el sentido del verano. Como cada verano, nos alejamos de Madrid en busca de tranquilidad para escribir, para preparar cursos y para revisar lo que hemos hecho.

Jon: ¿Cómo es la energía del verano?

Joaquina: La energía del verano es masculina, de luz, y por lo tanto de compromiso y trabajo.

Jon: Cualquiera lo diría, viendo las playas y siendo la palabra “desconectar” la más usada en estas fechas.

Joaquina: El clima nos enseña a trabajar con nosotros mismos, y lo que hacemos es lo contrario de lo que nos enseña. El entorno es un aviso del trabajo que debemos de hacer, y lo entendemos como una agresión. Por ejemplo el invierno nos dice que no tenemos, y lo que quiere decir es que debemos buscar dentro de nosotros lo mejor que tenemos, nuestro valor, para utilizarlo y avanzar, y no sentirnos carentes. Y lo que hacen las personas en invierno es sentirse carentes y esperar a que los demás les den. Estas son las contradicciones que vive el ser humano en cada estación.

Jon: El clima, entonces, nos enseña a trabajar con nosotros mismos.

Joaquina: Si llega el verano con su luz, es que tenemos la conciencia para ponerla en nuestra experiencia vital y que veamos lo que tenemos, lo que nos falta y todo lo que podemos alcanzar.

Jon: ¿Con qué nos conecta el verano?

Joaquina: En verano hemos entrado en el tiempo caliente, y éste exige quitar cosas, y no es ropa, es quitar las trabas que hemos puesto por el frío. La luz nos hace salir fuera, clarificarnos, y exponernos a lo que somos. El verano nos conecta con dejar cosas.

Jon: ¿Para qué se dejan las cosas?

Joaquina: Para aproximarnos profundamente al pensamiento, a la mirada y ver con qué nos tenemos que comprometer y qué nuevos campos tenemos que abrir. Sin embargo decidimos quitarnos la cabeza para no saber que es lo que vamos a hacer.

Jon: Entonces, ¿qué necesitamos para que el verano nos ayude en nuestro desarrollo?

Joaquina: Al entrar el verano lo que necesitamos primero es gestionar compromisos. Pensar cómo vamos a entrar en esos compromisos. Lo segundo es saber manejar los símbolos del verano.

Jon: ¿A qué te refieres con los símbolos del verano?

Joaquina: Por ejemplo, uno de los símbolos, cuando llega el verano, es que lo que necesito es quitarme la ropa. Lo que en realidad nos esta queriendo decir el verano es que nos debemos quitar de todas las cosas superfluas que no necesitamos. La llegada del verano nos compromete principalmente con eliminar todos los trajes de falsedad que tenemos puestos. Para entrar en los compromisos debemos quitarnos todos los trajes que no nos han servido para nada.

Jon: El invierno, como no tenemos nada, es para mirarnos dentro. El verano, como lo tenemos todo, la mirada es para quitar lo que sobra.

Joaquina: El verano es el crisol de la conciencia. Cuando llega el 21 de junio nos dice: ha llegado la claridad, se han parado los vientos y, ahora, ¿qué quieres de tu vida?. Esta es la pregunta clave. En el momento que entras en la conciencia del verano tienes que tener claro qué es lo quieres, y por qué. El verano necesita una justificación clara, se pregunta por qué quieres lo que quieres, y por qué eres como eres. Si no encuentras las respuestas te sentirás perdido.

Jon: ¿Quién soy?, ¿por qué estoy aquí?… Buenas preguntas que suelen terminar sin una respuesta clara y encerrándome más en mi mismo.

Joaquina: Eso es por miedo a ser conocido, miedo a la claridad, miedo al compromiso. Para salir de ahí necesitas tener conversaciones positivas y constructivas. De lo contrario puedes entrar un poco en la obsesión. Al principio del verano has abierto tus puertas a investigar sobre tus oscuridades, y lo que quiere el verano es poner luz sobre tu oscuridad. El principio del verano lleva a la luz tu pensamiento más destructivo, para que lo cambies y lo resuelvas, no para hacerte daño, ni para criticar y que te obsesiones en tu debilidad. Te dice que el propósito de tu vida es tener una mente clara para que puedas comprometerte con los demás. ¿Cómo te vas a comprometer si estás perdido en tus propias debilidades?, es imposible. Comprométete conociéndote.

Jon: El cambio entonces es pasar de ser obsesivo, inconcreto y oscuro, a ser transparente, concreto y creativo.

Joaquina: La obsesión es el propósito no comprometido y no nos permite caminar. El verano conecta con nuestro cerebro, con nuestra conciencia, y todo aquello que convierte en una obsesión, o en algo descalificatorio, se convierte en una imposibilidad de avance. El verano dice: “Todo lo que no sabías, lo puedes saber ahora porque yo te doy luz sobre tu experiencia vital, quiero que veas lo que tenías y lo que te falta y todo lo que puedes alcanzar.”

Jon: Quitando las obsesiones aparece la fortaleza, con la claridad aparecerá la fuerza y de ahí voy al compromiso.

Joaquina: El verano es lo previo a las decisiones, lo que quiere decir que aquí se empiezan a almacenar las grandes ideas, para después tomar las decisiones. ¿Qué nos impide tomar decisiones? La obsesión.

Jon: Me has dicho que esto ocurre al principio del verano. ¿Qué pasa después?

Joaquina: Cuando ya tenemos claridad, a partir del 21 de julio tenemos que tener una motivación para el cambio y el compromiso.

Jon: Motivación es algo que he buscado durante muchos años…

Joaquina: La mayoría de las personas desmotivadas, son personas que no han sido reconocidas en su inteligencia, en su capacidad de comprometerse y responsabilizarse de las cosas. Las híper motivadas, híper activas, con una capacidad de desarrollar proyectos y un compromiso tremendo, son personas muy reconocidas por su padre, o ellas han reconocido mucho a su padre.

Jon: ¿Entonces a mediados del verano deberíamos buscarla?

Joaquina: Este período es el motor de la transformación del mundo, no nos vale tener ideas si no nos comprometemos con ellas. Cuando estás dispuesto a trabajar sobre una motivación construida, sana, transparente, te conviertes en el rey de la felicidad, del amor… Si antes no te has trabajado la claridad, se convertirá tu año en un devenir desmotivado, irresponsable, descomprometido, y te hará pasar el peor año de tu vida.

Jon: Resulta que el entorno más frívolo del año es definitivo para la felicidad y el amor

Joaquina: Nacemos en un medio, que lo que hace es permitirnos el avance o el desarrollo, sin embargo, fue muy hostil y frío al principio de la historia. El hombre puso toda su intención en defenderse de este entorno, ya que el invierno duró cientos de millones de años, y durante todo este tiempo el hombre se sintió carente, que le faltaban cosas y las buscaba fuera, hasta que aprendió a buscarlas dentro.

Cuando empezó a buscar las cosas dentro de si, el entorno se hizo mucho más agradable, y empezó a mirar a las personas que tenia cerca, y empezó a relacionarse y a darse cuenta de que además de existir él, existían los otros, y se le movió el interior tan profundamente que sintió que los otros le quitaban la paz, y le agitaban demasiado, que se le motivaban los deseos, las expectativas, y aún así siguió avanzando y pensando que las relaciones humanas eran interesantes, y que debían consolidarse. Y desarrolló todo un proceso de estímulos para llegar a sentir el amor, y querer formar casas y hogares, y el hombre y la mujer se juntaron e hicieron familias.

Cuando la agitación y los deseos de estar juntos se relajaron, se dieron cuenta de que podían aprender estando juntos y también estando solos, y apareció la necesidad de crear un mundo nuevo, donde la conciencia de lo que hay y de lo que sientes por los demás, te hace la vida mucho más fácil. Entonces el mundo se dulcificó y se expandió para que podamos conocer formas diferentes de vida. Y el amor se hizo algo irrompible y la felicidad se convirtió en una meta.

Cuando el hombre duda del amor de los demás o de lo que él es, vuelve al invierno y a la zozobra; y cuanto más conscientes seamos de todo lo que somos, de todo lo que tenemos, de todo lo que sentimos, de todo lo que sabemos, más posibilidades hay de que el mundo sea de verdad y se convierta en un paraíso.

Solo el sentimiento de carencia y el sentimiento de exigencia que tenemos hacia los demás, destruye este ecosistema tan extraordinario que existe.

Estos dos meses pediría que te plantearas todo el tiempo lo hermoso que es cuando tienes el pensamiento de yo soy, yo tengo, yo puedo, yo comparto, y lo maravilloso que es cuando te levantas con una motivación y un propósito de tu cambio y transformación personal. No dejar de mirar todos los días el faro del amor y la felicidad que es creer en ti mismo, en tu sociedad, creer sobre todo que el amor es un ejercicio de respeto a uno mismo, es crear tu personalidad y estar motivado para hacer la vida y poder perdonar y poder dejar atrás todo lo que no sea eso. Olvídate de todo aquello que no sea tu camino, tu creencia, o tus ideales, y de todo aquello que no sea la motivación para hacer lo que amas.

Habla Joaquina y habla el cantábrico. Y después, ya solo queda silencio.

31 Actitud versus potencial

Han pasado varios días desde el último curso y yo sigo con el run run del potencial, las cualidades y aquello transversal y sólido en mi vida. Así que aprovecho que Joaquina está sola en el despacho y me siento en una de las dos butacas granates que tiene de confidentes.

Jon: Me doy cuenta que siempre hay grados de deficiencia en todas las cualidades que podemos tener. Siempre somos un poco impacientes, intolerantes, perdemos el humor…

Joaquina: Las personas no somos perfectas. Yo en lo que creo es que cuando el ser humano pone sus ojos sobre algo maravilloso de si mismo, es capaz de cambiar el mundo. Pero cuando no pone su cabeza sobre algo importante de si mismo, las cualidades se acaban convirtiendo en: parecer que es. La inseguridad, la falta de creatividad, la indolencia… solo son actitudes, no es Ser.

Jon: Entonces cuando en los cursos hablas de la cualidad que una persona tiene, y además aseguras que todos tenemos una principal, ¿a qué te refieres?.

Joaquina: Cuando hablo de la gran cualidad que todos tenemos, está en el Ser. O nos planteamos movernos en el potencial, o el mundo se nos va. En la medida que seas capaz de mirar a una persona y ver su gran potencial, sus valores, su diamante, estarás mucho más dispuesto a que todas esas actitudes negativas no aparezcan en ti. No vas a ser agresivo con nadie cuando te das cuenta de que el otro tiene un potencial impresionante y lo está aprendiendo. Le dirás: “qué te pasa, qué necesitas en este momento, cómo podemos colaborar para cambiar esto.”

Jon: ¿Y el miedo al cambio?

Joaquina: Cuando nos da miedo el cambio, destruimos todas las ideas maravillosas y destruimos todo lo que aparece dentro de nosotros. Tú, como todos, tienes un potencial alucinante que no estás utilizando porque te estás escondiendo detrás de unas pocas actitudes negativas. Y te pido que no te escondas. Que esta noche vayas a tu casa, mires en esa caja interna que tienes, abras y pienses: “Aunque sea en un 5, hay algo que nadie me quita”. De esta forma podrás convertir ese 5 en un 10, en un 100 o en un 5.000. Esa es la diferencia.

Jon: Pero entonces, ¿no se trata de aceptar tanto lo positivo como llo negativo que llevamos dentro? Tendría que aceptar mi grado de responsabilidad por mi intolerancia, cobardía, etc. ¿No?

Joaquina: Cuando miras a las personas, ¿qué ves?.

Jon: ¿A qué te refieres?.

Joaquina: Pues a si les vas poniendo letreros: Gran deportista, gran cantante, gran pintor…

Jon: No.

Joaquina: Claro, las personas podrán tener muchas cosas, pero tu no sabes qué es lo que tienen o lo que no tienen. Que te parecería si yo te pusiera una fotografía delante de cada cara. Te pusiera un gran bailarín, o un gran matemático… entonces verías el potencial de esa persona. En el mundo estamos viviendo para una serie de personas que están practicando su potencial, y de pronto los adoramos, mientras que todos los demás pensamos que si hiciéramos lo mismo no llegaríamos a ningún sitio.

Jon: Yo no quiero ser Nadal, ni quiero ser nadie, yo lo que quiero es que mi raqueta de la vida funcione siempre. ¿Qué tengo que hacer para conseguir eso?

Joaquina: Tienes que hacer con tu personalidad lo que han hecho con Nadal: Le dijeron que era bueno y él ha trabajado y trabajado. Así que lo que tienes que hacer es ver en lo que eres bueno y trabajar y trabajar y trabajar, hasta convertirte en lo mejor del mundo en lo que eres bueno. Si somos gregarios del éxito, y solo hay unos pocos que lo pueden alcanzar, estaremos todo el tiempo sintiéndonos basura. Si solo hay unos pocos ricos, y no somos ricos todos. Si solo hay unos inteligentes y no somos inteligentes todos. Si hay gente capaz y nos sentimos incapaces, el mundo será siempre para cuatro. Y el mundo no es para cuatro. El mundo es para 7.600 millones de seres humanos.

Jon: Tengo una amiga, y creo que no está sola en esto, que cuando hablamos del tema del potencial me dice que no quiere pasarse toda la vida trabajando y que siempre que le hablo de su potencial lo oriento a la parte laboral. La verdad es que trabaja todo el día y parece echar de menos vivir. ¿Puede ser que muchos no veamos nuestro potencial por miedo a esto?.

Joaquina: Tu potencial, y el de tu amiga, tiene que ser en el trabajo, en la vida, cocinando, y en todo lo demás. Dedicamos más del 90% de nuestro tiempo a trabajar o a estudiar. Así que el 90% de nuestra felicidad debería estar ahí. Y cuando nos planteamos si el potencial lo debemos utilizar en el trabajo, la respuesta es una pregunta: ¿es inteligente dejar el potencial que te hace feliz fuera de cualquier aspecto de nuestra vida?.

Jon: El objetivo entonces es poner el potencial al servicio de nosotros mismos.

Joaquina: Si lo haces no trabajarás nunca, porque estar donde te gusta no es trabajar. Si decimos que nuestro potencial no lo tenemos que dedicar al trabajo y trabajamos 10 horas diarias, me pregunto: ¿qué nos está haciendo ser tan gregarios?. Las personas de éxito se dedican todo el día a lo que hacen bien. Y desde ahí son felices, ganan dinero, y hacen todo en su vida. Da igual si son cantantes, comunicadores o payasos.

Jon: ¿Cuántas horas trabajas?

Joaquina: Todas. Y ninguna. Y soy feliz las 24 horas del día con mi potencial. Yo quiero llevar las cualidades del profesional a la vida cotidiana. A personas que aman lo que hacen, todo el día.

Jon: Si, casi todos pensamos que el potencial es intermitente y lo ponemos y quitamos a ratos.

Joaquina: Así tenemos a un montón de gente que valora su potencial y llega donde quiere y los demás creen que si sacan su potencial entonces tendrían que trabajar mucho… Con el potencial no hay nada que hacer. El se encarga de todo y lo único que hay que hacer es disfrutar. Si no ves tu potencial, estarás atacando al mundo que te rodea, de una manera o de otra.

Se cuál es mi potencial, y también sé de sus intermitencias, y también de la pereza que llega con ellas, así que en realidad si sé la forma de ser feliz. ¿Por qué no la aplico siempre?. Pasan una llamada de teléfono a Joaquina y aprovecho para salir envuelto en mis pensamientos.

30 Comer y conversar

Es domingo y hemos acabado pronto de trabajar.

Joaquina: ¿Quieres venir a comer a casa?

Jon: Me encantará. ¿También cocinas?

Joaquina: Soy asturiana y he criado 4 hijos, ¿tu qué crees?

Jon: Yo me refería a si cocinabas bien, jajaja

Pasamos por el supermercado de El Corte Inglés para comprar algunas cosas. La velocidad de su toma de decisiones me impresiona y en 30 minutos estamos ya en la cocina dispuestos a empezar la faena.

 750 gramos de pescado blanco

250 gramos de cebolla

2 calabacines medianos

1 lata de kilo de tomate pelado

4 pomelos

20 gramos de aceite de girasol

Zumo de limón

Tomillo, sal marina y pimienta

Jon: ¿Te ayudo?

Joaquina: ¿Vas a querer comer algo?

Jon: ¡Claro!

Joaquina: Pues entonces di más bien: “Vamos a cocinar juntos” y no “te ayudo”.

Jon: Vale, pero te advierto que yo no soy de los hombres que se les enamora por el estómago.

Joaquina se mueve con la misma soltura dentro de la cocina que en la profundidad de nuestras almas. Movimientos rápidos y seguros, poca conversación pero divertida, en un ambiente de luz olores y buena energía.

 Voy lavando y cortando unas verduras para hacerlas al vapor. Mientras tanto Joaquina lava el pescado, lo seca con papel de cocina para después mojarlo con dos cucharadas de zumo de limón, dejándolo macerar 10 minutos.

Jon: ¿Qué estamos cocinando?

Joaquina: Pescado al pomelo.

Mientras yo intento hacer poco y observar mucho, Joaquina dora la cebolla cortada en rodajitas en el aceite y añade luego los calabacines cortados en daditos, dejándolo todo hasta que se haga. Al final sazona con el tomillo. Añade la lata de tomate (me comenta que también se puede preparar natural) con el jugo y el pescado, mas otra pizca de sal y pimienta.

 Deja cocer sin que hierva, a fuego lento durante 15 minutos y al final añade el pomelo en daditos, que yo he dejado bien limpio de pieles.

 En los ratos de espera hemos ido poniendo la mesa. El respeto por el continente es tan grande como el cuidado del contenido. Mantel, dos platos, cubiertos, servilletas… incluso un par de vasos, a pesar de que no tomamos agua durante las comidas.

 Comemos y conversamos.

 La palabra comer viene del latín “comedere” y el prefijo com- (con-) nos indica que no debamos comer solos.

 Con el mismo prefijo (con-) el diccionario etimológico nos dice que la palabra conversar viene del latín conversari y significa “vivir, dar vueltas en compañía”

 Joaquina: Hemos venido al mundo para estar con otras personas, para compartir. Solo así se aprende. Es muy cómodo vivir solo, sin embargo solo llegaremos a conocernos en profundidad cuando confrontados con un hermano saquemos lo mejor y lo peor de nosotros mismos. Cuando aprendamos a dar y recibir, a tener empatía y a conquistar el maravilloso regalo de compartir.

29 No trabajar las debilidades

Estoy sentado al fondo de la clase, como casi siempre, ocupándome de que todo funcione correctamente. Es uno de esos momentos mágicos en los que Joaquina pide a un voluntario que suba al estrado para hacer el ejercicio. Si has leído el post 28, creo que esto te ayudará a comprenderlo mejor.

Joaquina: Jesús, eres un valiente por salir aquí en tu primera visita a uno de mis cursos. Quiero ahora que busques un potencial que está en ti, y permanece en ti en cualquier circunstancia. Es decir, está en ti cuando estás solo, cuando estás con relaciones cercanas, trabajando, en el peor momento de tu vida… ese potencial no lo pierdes. Tu potencial está siempre, otra cosa es que lo utilices. Pavarotti cantaba bien estuviera donde estuviera. Ese era su potencial, que luego hizo su profesión. Busca tu potencial, y cuando estés preparado, lo compartes.

Jesús: Como tengo varios, si te parece voy a escribir en la pizarra algunos.

Joaquina: Me parece perfecto.

Jesús: Lealtad, compromiso, sensibilidad, inteligencia, empatía.

Joaquina: ¿Esas cualidades se las encuentran a todas las personas con las que te relacionas?

Jesús: No

Joaquina: Entonces vete borrando algunas. Si no tienes la capacidad de ver todo el potencial en todo el mundo, y lo tienes tú, es que te consideras un poco especial. Pregúntate: ¿Cuántas veces te enfadas por tu sensibilidad?. ¿Cuántas veces tu inteligencia se vuelve dogmática y escuchas bastante poco a los demás?. ¿Cuánta empatía tienes con la gente que es contraria a tus criterios?. ¿Entiendes la diferencia entre compromiso y responsabilidad?. ¿Eres un hombre comprometido o responsable?. Lo que tengo clarísimo es que eres un hombre leal a muerte. Te felicito por ello. Cuando la mires y te recrees en esa lealtad, vas a darte cuenta como tu sensibilidad se hace más maravillosa, no te enfadarás por nada… porque serás leal a tu cuerpo, serás leal a tu emoción, a tu inteligencia. Tendrás una lealtad que podrás poner al servicio de los demás, con empatía. Si miras lo que has escrito, te darás cuenta que la lealtad llena todo el espacio. Es la única escrita en mayúsculas y a un tamaño mucho más grande que las otras cualidades. Las otras cosas son cualidades que quieres tener, y eso es estupendo.

Jesús: ¿Cuál sería mi aprendizaje?.

Joaquina: La empatía desde la lealtad. Eso te haría imparable y el ser más magnífico del mundo. Porque necesitas aplicar tu sensibilidad desde la empatía. Tienes que comprometerte con tu empatía, de tal forma que el mundo no se quede circunscrito a tu visión, a lo que tú crees que es, a tus grados de lealtad. Y tu inteligencia va con la lealtad creciendo, y el compromiso también. El aprendizaje es querer trabajar con la gente que te rodea desde la empatía. Pero recuerda, no puedes exigir la lealtad a los demás, solo puedes exigírtela a ti mismo.

Cuando termina el curso recojo todo el equipo y conducimos de vuelta a la oficina para dejarlo todo.

Jon: Qué interesante el ejemplo de Jesús, ¿Vemos todos varias cualidades ante esa misma pregunta?.

Joaquina: Tenemos una tendencia a ver demasiadas cosas en nosotros, sin embargo, no pasan por la prueba del algodón de que estén con nosotros en todo momento. Lo importante es que la que sí pasa la prueba, no podemos pedírsela a los demás, ni pedírsela al mundo. A veces pensamos: “Es que el mundo tiene que creer, es que el mundo tiene que ser saludable… No, el mundo no tiene que ser como nosotros decidimos. El mundo es. Cada persona suma.

Jon: Y en el caso de Jesús?

Joaquina: Lo más bonito de este caso es que si Jesús sale a partir de ahora y dice: “Yo soy lealtad, y estoy aprendiendo empatía”, es imposible que se equivoque en la forma de mirar a las personas. Porque no las va a juzgar como poco leales, no va a buscar nada en ellas que no sea lo que el tiene. Eso es lo que es importante.

Jon: No se trata de tener, se trata de ser.

Joaquina: Efectivamente. No se trata de tener compromiso, se trata de ser compromiso. Y Jesús, es lealtad.

Jon: Si, se le nota en su forma de mirar y su forma de estar. Entonces, el ejercicio sería hacer una lista con los valores que tenemos, y luego cuestionárnoslos todos para saber cuál pasa la prueba de las preguntas para ver si realmente son cualidades transversales que no nos abandonan nunca.

Joaquina: Creo firmemente que el mundo actual se debe mover por valores y éstos tienen que ser inmutables y permanecer en el tiempo. Si modificamos nuestras actuaciones, nunca seremos creíbles y provocaremos una desafección a las personas que están cerca de nosotros. Y eso es muy triste. Debemos activar el potencial, hacer que la sociedad mire lo que realmente tiene para poder cambiar lo que hay alrededor, para poder tener sensibilidad por la persona que tienes cerca. No podemos seguir con la endogamia de pensar que somos únicos, porque lo que conseguiremos es destruir nuestra vida. Necesitamos tener un eje que realmente nos permita mirar al mundo de otra manera.

Jon: Y ese eje es nuestro valor, nuestro potencial.

Joaquina: Si, y desde él tenemos que mirar al mundo. Si lo hacemos desde la debilidad, el mundo no va a cambiar.

Jon: Si, pero a veces es difícil ver el potencial.

Joaquina: Seguramente lo fue para Jesús. Pero si ahora reflexiona y se queda en soledad, se dará cuenta que la lealtad la utiliza en todos los momentos de su vida.

Jon: Si, es más fácil salir con un coche y tener repuestos, que salir con cuatro coches y que se vayan cada uno a un sitio.

Joaquina: El foco es lo que nos lo va a permitir. Puedes tener muchas cualidades, pero utiliza una para que con ella todo funcione muchísimo mejor. Si es difícil encontrar nuestro potencial, imagínate lo difícil que va a resultar ver el de los demás.

Jon: Pero eso es más fácil.

Joaquina: No. Se lo mirarás un minuto, y al minuto siguiente ya estás viendo lo que tiene que cambiar. Y eso no ayuda. Quita la palabra difícil y piensa: “Si no encuentro mi potencial, ¿de qué me vale?.”

Jon: ¿Y el aprendizaje?

Joaquina: El aprendizaje es algo que tienes y consideras que es bueno, pero que tiene algunos fallos. No es algo negativo.

Jon: ¿Cómo lo supiste con Jesús?

Joaquina: Jesús tiene la lealtad, el compromiso, la sensibilidad y la inteligencia. Creo que el compromiso cuando se da un par de vueltas de tuerca y está muy leal, lo consigue. Igual ocurre con la sensibilidad y la inteligencia. Pero la empatía de una manera más abierta, le cuesta un poco más. Por eso le he dicho que es su aprendizaje. No porque no la tenga, sino porque la empatía le va a ayudar a tener un nivel de sensibilidad más alto, un compromiso más saludable y una inteligencia más abierta.

Jon: Es decir, algo que tenemos y que si le damos un empujón, vamos a ser todavía más felices.

Joaquina: Ese es el trabajo. Las debilidades no hay que trabajarlas, desaparecen solas. Aunque te cueste creerlo. Te puedo asegurar que si Jesús trabaja la lealtad a su cuerpo físico, la lealtad a sus emociones, a su inteligencia, a su toma de decisiones y a la trabaja en su entorno social, no va a tener ninguna dificultad. Las debilidades que tenga se irán solas. Lo que se hace es aprender, y en el aprendizaje se va todo lo que no vale.

Bajo del coche y mientras descargo los equipos miro al cielo, que imagino estrellados aunque las luces de la ciudad no me permiten verlo.

28 Potencial y aprendizaje en pareja

Estamos en la estufa de Las Palmas, un invernadero del XIX en la Jardín Botánico. Un espacio mágico, húmedo y acristalado repleto de plantas tropicales, helechos, musgos y flores acuáticas. El ambiente exuberante de este vetusto edificio nos acoge a nosotros y a una pareja que, mirándose, parecen haber conseguido detener el tiempo.

Joaquina: ¿Has analizado alguna vez la descompensación tan profunda que existe hoy entre la mujer y el hombre?

Jon: ¿A qué te refieres?

Joaquina: La mujer va de libre: “No, a mi no me importa. Yo tengo la relación, no pasa nada…”. No acaba de levantarse de la cama y ya está: “No, ¿por qué tenemos que dejarlo hoy?”. Las mujeres, en general, somos seres muy afectivos y nos vinculamos y, sin embargo, vamos de libres: “No, yo no quiero nada. Solo quiero pasarlo bien hoy”. Y esto lo escucho con frecuencia: “Yo voy a hacerte cambiar”. No hacemos cambiar a nadie, y si queremos hacerlo, lo único que conseguimos es destruir a la otra persona.

Jon: ¿Y por eso el amor, la atención y la sensibilidad hacia el otro va decayendo en muchas parejas con el tiempo?

Joaquina: Todo va decayendo únicamente si se esperaba todo, y no se daba nada.

Jon: Explícate, por favor.

Joaquina: Los dos están esperando que haya un cambio en el otro. El otro día tuve un momento maravilloso en mi profesión. Se enamoran dos chicos, y hago coaching a uno de ellos. Se enamora de un chico locamente, ya sabes, de esos amores muy rápidos. Como se enamoraron muy rápido, tuvieron con la misma celeridad la primera discusión. Entonces, mensaje de uno: “Joaquina, ya no le voy a ver nunca más”. Mensaje del otro: “Joaquina, seguro que te llama pero yo no le voy a ver nunca más”. Conclusión, llamo a uno, llamo al oro, y los siento en mi despacho.

Jon: Muy en tu línea.

Joaquina: Me siento delante de ellos: “¿Qué es eso de que no vais a veros más?. ¿No erais la pareja eterna hace exactamente 24 horas?. ¿Qué es lo que ha pasado?”. Me contesta uno de ellos: “Es que estamos en diferentes ligas”. Yo pienso que esto debe ser algo futbolístico, y sigo la metáfora. “Ah, genial, ¿dónde está él y dónde estás tú?. ¿Estás bajando?. Bien, pues piensa qué tienes que aprender tú para ponerte en situación. ¿Tienes que jugar cuatro partidos, y aprender cuatro cosas?. ¿Cuál es el problema?”. Inmediatamente les dije que no iban a hablar de nada. Que lo pasaran muy bien, que se tocaran todo lo que les apeteciera, pero que íbamos a trabajar lo que les había separado. “Tenéis un montón de cosas maravillosas juntos, que son en las que os habéis fijado nada más veros, y ahora estáis viendo vuestra miseria. Trabajar vuestra miseria. Decidir qué tenéis que aprender de vuestra miseria vosotros. Trabajarlo por separado, no rompáis una pareja que hace 24 horas era para toda la vida”.

Jon: Y, ¿qué pasó?

Joaquina: Claro que encontraron lo que uno necesitaba del otro. Seguro. Pero también tienen los dos cosas maravillosas y alucinantes. ¿Para qué tienen que romper una pareja, porque de pronto se han visto el grano?. Sanar el grano, esa es la cuestión.

Jon: Si todo en lo que nos fijamos de la pareja tiene que ver son las deficiencias, la decrepitud el envejecimiento y el paso del tiempo va a estar ahí nos guste o no.

Joaquina: Por eso debe haber algo más profundo. Si no, las relaciones llegan a la pérdida de alegría, felicidad, y de todo lo que tiene que ser…

Jon: ¿Qué se puede hacer?

Joaquina: Plantéate, de una manera suave, qué tienes extraordinario, que realmente es con lo que tienes que salir. Y qué debilidad tienes, y ponte a aprenderla sin necesidad de compartirla. Lo que tienes que aprender no necesitas compartirlo, no necesitas sacar las miserias todo el día. No necesitas enfrentarte a la relación sacando el grano.

Jon: Es decir, curo el grano aparte y trabajo todo el día con el potencial.

Joaquina: Así es, y si sabes lo que has venido a aprender, no te vas a relacionar con la persona desde lo negativo. Sabes que lo tienes que aprender. Si sales a la calle pensando lo que es positivo, y lo que veas débil en ti, ponte e aprenderlo, la relación que vas a hacer con la otra persona va a ser positiva. Conocí una pareja en la que uno era de extrema izquierda y otro de extrema derecha. Pues el de derechas tendrá que ir a los mítines de izquierdas y viceversa, porque algo de lo que no son lo tiene su pareja así que lo tienen que aprender.

Jon: Pero acabarán discutiendo al tener esos puntos de vista tan radicalmente opuestos.

Joaquina: Si, pero acaban discutiendo y llenándose de conocimiento. Ya pueden argumentar lo uno y lo otro desde un código de respeto: no pueden criticar a la persona o al político con el que no están de acuerdo. Lo que tienen que hacer es sentarse a hablar de las cosas. Sentarse a ver qué hay en común, porque siempre hay algo en común. Y si no, ¿por qué se han encontrado?. El de derechas sabe que tiene que ir un poco a la izquierda, y el otro lo mismo. Deben ser Aristotélicos, buscar el punto medio, un equilibrio en sus ideologías opuestas.

Jon: ¿Por qué?

Joaquina: Porque debes plantearte que si estás con una persona que cree totalmente en Dios y tú no crees en Dios, ¿para qué has elegido a esa persona cuyas conversaciones van a ser espirituales, su forma de estar va a ser de una manera…?. O te planteas para qué has elegido eso, qué hay dentro de ti que lo necesita, o estás perdido. En el ejemplo de los radicales de izquierda y derecha, no se han encontrado para hablar de política, sino para compartir la tolerancia. Son dos intolerantes que tienen que aprender juntos la tolerancia. “¿Funcionáis bien en la cama?”, les pregunto. “Si, si, en la cama no hay problema”. ¿Ves?, siempre hay algún sitio donde la derecha y la izquierda no tienen problemas.

Jon: Genial, acostemos a la derecha y a la izquierda en la cama. Hagamos lo que tenemos que hacer.

Joaquina: Si conseguimos llevar a que la derecha escuche a la izquierda y no la critique, sino que vea lo aprovechable y después construya el diálogo; y la izquierda hiciera lo mismo, estaríamos en otra forma de estar.

Jon: Pasas con facilidad de la política a la pareja, pero es cierto, elegimos siempre los extremos.

Joaquina: El extremo de lo que necesitamos aprender puesto enfrente de nosotros. Esa es la cuestión.

Jon: Así ha sido mi vida en pareja. En realidad se pueden clasificar en dos categorías radicales y radicalmente opuestas: Parejas serias, inteligentes, responsables, trabajadoras, honestas… O parejas alegres, divertidas, muy activas socialmente, emocionales y un poco viva la vida. No he aprendido mucho ni de unas ni de otras y por ello he ido alternando los dos modelos: El primer grupo refleja la personalidad de mi padre y el segundo las características de mi madre. Solo ahora creo que he aprendido el equilibrio al encontrar una pareja que es responsable y divertida, trabajadora y socialmente activa, inteligente y alegre…

Joaquina: Tendemos a pensar que tenemos que ser de alguna manera, en lugar de pensar que tenemos que vivir las cosas. Vivir las cosas no nos separa de nadie. Vivirlas, disfrutarlas, “esto es lo que me gusta, pero lo que te gusta a ti también me gusta, porque se sacarle partido…” Esa es la realidad que tenemos que construir: Todo suma, y lo que no suma no hay que tocarlo. Porque, cuando tocamos lo que no suma, nos acabamos convirtiendo en personas negativas y dolientes.

Jon: ¿Qué conclusiones puedo sacar de todo esto?

Joaquina: Primero: no te plantees tener relaciones eternas si no estás focalizado en tu potencial. Eso es así porque estarás viendo lo negativo tuyo y lo negativo de la otra persona. Y si no estás enfocado a tu aprendizaje sin que nadie te lo demuestre, no habrá relación.

Jon: Así que lo primero es saber cuál es mi potencial y cuál es el aprendizaje que tengo que hacer.

Joaquina: Sobre esto, mira a tu pareja y descubre su potencial, y respeta lo que la persona decida que tiene que aprender. En ningún momento eres tú quien lo decide. Casi todos cuando empezamos una relación no la iniciamos desde nuestro potencial, sino que tenemos los ojos abiertos desde el aprendizaje. Y lo que hacemos es mirar el potencial del otro. En general somos ignorantes de nuestro aprendizaje, y muchas veces incluso del potencial. Tenemos claras las debilidades pero no lo que hemos venido a aprender. Son cosas diferentes. Hablamos de debilidades con mucha ligereza: “Es que a mi me falta no se qué, o no sé cuantos…“. Miramos a la persona desde nuestro aprendizaje, que está en el inconsciente, y vemos su potencial. Cuando llevamos un tiempo, empieza a emerger nuestro potencial, y, sin respetar lo que tiene que aprender el otro, decidimos decírselo nosotros. Ahí empieza el deterioro de la relación. Nos convertimos en directores de orquesta de otra persona.

Jon: ¿Cómo se puede cambiar esta tendencia?

Joaquina: Lo primero es entender que aprender no quiere decir que tengamos una debilidad, sino que tenemos un área de mejora, y eso es diferente. Tienes un poco de algo y para tu mejora necesitas potenciarlo y ampliarlo. Es decir, que no partes en negativo, sino que partes para ir a más. Todas las cosas que digas que no puedes cambiar, esas no son las cosas que tienes que aprender. El proceso de aprendizaje es uno, es claro, y es determinante. Solo vas a ser capaz de verlo con claridad si pones la mirada en tu potencial. Si la mirada no está en el potencial, en vez de aprendizaje, encontraremos debilidades. El aprendizaje es un área de mejora, algo que te haría mucho más feliz si lo consiguieras. Si no, cuando pase un tiempo, te sentirás tan acomplejado que empezarás a ver lo que el otro hace mal. Pero no ves lo que el otro hace mal que quiera aprender, sino lo que el otro hace mal y que a ti no te gusta que lo haga. Lo que ves no es su aprendizaje, que le vendría genial, sino sus debilidades.

Jon: Soy un ser completo que estoy disfrutando de aprender cosas para incorporar a mi vida. No me falta nada, pero necesito incorporar cosas porque me apetece. He venido a aprender. No es que quiera cambiar mi intolerancia a tolerancia, es que soy tolerante y quiero serlo más. Tengo paciencia pero quiero más. Dibujo bien pero quiero dibujar mucho mejor.

Paseando hacia la salida, pasamos cerca de un naranjo chino y Joaquina se acerca para coger una. Un cartel avisa de que está prohibido hacerlo y me interpongo para impedírselo. Con sonrisa de niña pequeña me intenta esquivar para alcanzar el fruto prohibido. Nos reímos, coge la fruta pero no la arranca.

27 Cómo te relacionas con los demás

Joaquina: Cuando sales de ti para mirar a otra persona, lo que estás intentando es cubrir un espacio que parece que no tienes cubierto. Buscas algo, y ese algo tiene que cubrir unas expectativas. Cuando conocemos a una posible pareja, ni siquiera nos planteamos qué estamos eligiendo. Lo que tenemos es una llamada intuitiva: “esta es la persona de mi vida”… y casi siempre nos equivocamos.

Jon: ¿Casi siempre?

Joaquina: Si, porque si no fuera así, las relaciones serían eternas en el amor, eternas en el encuentro. Estoy convencida de que si cada día aprendemos una cosa nueva, lo normal es cada día seamos personas diferentes, y nuestra relación de pareja debería ser eterna. Sucedería si supiéramos que estamos cambiando todos los días, que somos seres que aprendemos y que cambiamos.

Jon: ¿Por qué te gusta ese tema?

Joaquina: Porque cada vez que miramos a alguien nos distanciamos muchísimo mas de creer el las personas y de poder encontrar pareja. Y pareja no me refiero a una persona con la que te acuestes o con la que puedas tener una vida plena. Me refiero a esa persona con la que puedes estar hablando, con la que puedes llegar a tener tal nivel de complicidad que todo tu sistema interno se abre y se llena. La mayoría de nosotros hacemos relaciones por eliminación. Otros hacen relaciones por pasión, o por vínculos. En cualquier caso, lo que estamos haciendo siempre es cubrir un espacio de insatisfacción.

Jon: ¿Por qué?

Joaquina: Porque no tenemos ni la mínima idea de lo que es una relación. Lo que significa una relación es que compartamos todo lo que somos. Cuando nos miramos en otra persona, lo normal es que estemos buscando en esa mirada algo que nos falta. Por un lado nos sentimos especiales y completitos, y ni siquiera nos planteamos si eso es verdad. Sin embargo, nuestra mirada es hacia una persona que es especial, y que tiene algo mejor que nosotros aunque no lo reconocemos.

Jon: ¿Es por eso que la encontramos?.

Joaquina: Si, porque tiene algo que tú no tienes. Y entonces la relación se acaba convirtiendo en una mirada que no penetra en tu “yo” sino que mira lo de fuera. Y si no quieres mirar dentro de ti, y estás mirando todo el día fuera, creas dos mundos: Un mundo en el que criticas, y uno en el que te complaces.

Jon: Estoy haciendo una separación.

Joaquina: Si, estás diciendo que hay un mundo que te gusta y otro que no. Pero el mundo que te gusta es el que necesitas, y el mundo que no te gusta eres tú.

Jon: Pero yo creo que hago todo lo contrario, que estoy mirando a la gente que me gusta.

Joaquina: Lo que haces es criticarte a ti sin darte cuenta, porque lo que te complace, lo que te gusta, es lo que estás necesitando. ¿Qué pasaría si hicieras una revisión completa de ti, y te dieras cuenta de las cosas maravillosas que tienes? . Y, ¿qué pasaría si de esas cosas maravillosas quisieras construir otras más grandes?. Imagínate que tienes un reino y desde lo que tienes lo puedes hacer mayor. Y lo que no tienes no lo puedes meter en tu reino. Pero no haces esto sino todo lo contrario. Estás buscando continuamente personas que crees que son como tú, pero son todo lo contrario.

Jon: ¿Y?

Joaquina: Pues que cuando pasa un tiempo empieza tu gran guerra: “Es que no haces esto como yo”. Normal, es que no la elegiste como tú. La elegiste como tú en lo malo, pero no en lo bueno. Como lo que haces mal no lo ves, empiezas a decirle a tu pareja que hace algo mal porque no lo hace como tú. Esta manera de tener relaciones hace que te vincules apasionadamente durante un tiempo, y empieces a vivir desapasionadamente y con dolor otro tiempo. Esto necesitas romperlo, porque no eres especial, y los demás tampoco. Lo que necesitas es verte como a un ser completo, y a los demás también.

Jon: ¿Por qué me cuentas todo esto?

Joaquina: Me está doliendo en general la lucha que tenemos todos por decir que lo nuestro es lo mejor. Se nos enturbia tanto la mente que, al final, solo lo que nos gusta a nosotros es lo válido. No nos planteamos sumar entre lo que noa gusta a nosotros y lo que le gusta a nuestra pareja.

Jon: Si, lo típico: “Si no te gusta lo que me gusta a mi, es que no tienes criterio”.

Joaquina: Solo te vas a sentir completo cuando veas lo que funciona en ti, y no cuando te enfocas en lo que no funciona. No va a ser posible que mirando lo que no funciona en ti, y lo haces de forma inconsciente pero lo haces, te sientas completo. Y es por eso que buscas el complementario.

Jon: Lo que tiene sentido entonces es: Qué sabes hacer tú, qué se hacer yo… vamos juntos.

Joaquina: Y lo que no sabes hacer, no te sientas incapacitado, simplemente piensa que no sentirte especial significa entender que has venido a aprender algo. Mientras que crees que tu no has venido a aprender algo y es el otro el que ha venido a aprenderlo, nunca dejarás de sentirte especial. Nunca dejarás de sentir que tú eres la pera limonera, aunque no lo reconozcas. Al final las elecciones siempre son para sentir que alguien te da algo. Para sentir que tú eres importante para ese alguien.

Jon: ¿Y cuando las personas piensan que han venido a ayudar a otros? Eso te hace sentirte bastante especial.

Joaquina: ¿Ayudar a otros? ¿Qué les hace pensar que los otros necesitan de su ayuda?. ¿Dónde les han visto tan débiles?. Pueden haber venido a compartir lo que ellos miran en un mundo de personas que miran otras cosas. Pero no han venido a ayudar a nadie. Han venido a colaborar, a movilizarse, a movilizar, a compartir… pero en ningún momento a ayudar. No eres un ayudante de nadie y nadie es tu ayudante. Las personas colaboran, y en la medida que se ven completas, una vez estará uno, otra vez otro, y a veces juntos.

Jon: Entonces, mientras estemos pensando: “Como yo no me comunico, que se comunique ella, como no me motivo que me motive ella, como yo no tengo ideas que las tenga ella…”, cuando me quiero dar cuenta en un tiempo estaré muy lejos porque me voy dando cuenta que no comunico, que no me motivo y que sigo sin tener ideas, lo que me llevará a pensar que no soy inteligente ni creativo.

Joaquina: E inmediatamente acusarás a la persona de haberte destrozado la vida: “No me has dejado crecer. Por tu culpa no me desarrollé”. Esto es lo que no vale.

Jon: ¿entonces?

Joaquina: Si tu haces una mirada profunda sobre ti mismo y notas lo que tienes que aprender, cuando estás al lado de una persona no la eliges para que te enseñe, porque tú ya aprendes. Y no la eliges siquiera, estáis juntos porque lo que está sucediendo es que estáis plenos para compartir y hacer crecer todo lo que os rodea. Cuando estamos todo el día dividiendo, haciendo corpúsculos pequeños, lo que se hace es desmembrar totalmente la posibilidad de crecimiento. No hay nadie en este mundo que no tenga algo extraordinario, nadie.

Jon: Estoy de acuerdo, y cuando aprovechas lo extraordinario eres capaz de crecer.

Joaquina: Pero cuando solo aprovechas lo extraordinario que te interesa, y lo demás tiene defectos, entonces tienes un gran problema, porque entonces no aprendes. Claro que te encanta estar al lado de una persona que es divertida. Pero si no te diviertes a su lado dejarás de estar. Porque lo que no quieres dejar que pase es que ella se divierta y tú contemplar su diversión. Tu querrás divertirte también, y querrás que tu forma de divertirte sea válida para ella. Porque si esto no ocurre, no querrás estar. No quieres vivir su diversión, querrás vivir la diversión. Con dos formas diferentes de verla, dos formas diferentes de palparla, dos formas diferentes de sentirla, pero la diversión. Y tu comunicación igual no es como la de ella, igual es lenta y tarda en llegar. Pero querrás que tenga la paciencia de esperar a que tu hables, que no cubra tus silencios porque tus silencios son tuyos, no de ella. Y si no tienes ideas para salir y divertirte, no quieres que las cubra ella, quieres que se siente contigo y te espere diciendo: “Me encantaría escuchar tus ideas, porque son tan bonitas para mi”. Y que no se enfade, ya llegarán tus ideas. Seguramente menos divertidas, pero son tus ideas. Y así construiréis dos mundos donde tus ideas serán completas y las de ella también.

Jon: Entonces parece imprescindible que para acometer el especialismo limpiemos nuestras relaciones de pareja.

Joaquina: Y que te des cuenta de que no ha habido ningún problema en la pareja, que no ha existido ninguna relación rota. Solo hay un darse cuenta de que has elegido equivocadamente. Pero no eliges a la otra persona porque sea incorrecta, sino que nos elegimos a nosotros de forma equivocada. Que no éramos el personaje que estábamos diciendo. Buscaste alguien que se comunicase, porque tú no te comunicabas. Elegiste a alguien que se comunicase para no hacer comunicación, para no aprender comunicación.

Jon: ¿Qué puedo hacer?

Joaquina: Primero darte cuenta cuál es la debilidad que no estás dispuesto a asumir. Y segundo, ver cuál es tu fortaleza que no estás dispuesto a compartir. Eso es lo que hace que las relaciones se conviertan en especiales: tú no estás dispuesto a compartir tu gran fortaleza y no estás dispuesto a superar tu gran debilidad. Si no sabes bailar, antes de buscar pareja, vete a clases de baile. Si lo que te llama la atención es gente que ríe, antes de buscar pareja vete a risoterapia. Si lo que te parece interesante es la riqueza, hazte rico tú… Lo que te parezca interesante, hazlo tú antes. Mira qué estás buscando, qué necesitas aprender y hazte un plan de desarrollo. Profundo. Si ves a alguien que te gusta para y piensa: “Me está gustando porque seguro que no quiero aprender algo”.

26 El deseo de ser especial (III)

Joaquina: Te vuelvo a preguntar: ¿Qué parte de ti sientes totalmente especial: Tu cuerpo, tu emoción, tu razón, tu mente o tu espíritu?. ¿Con qué parte te comparas más?: ¿Con tu cuerpo que es mejor o peor que el de otro?, ¿con que tienes una emoción más intensa o menos intensa?, ¿con que tienes una inteligencia mayor o menor?, ¿con que tienes una capacidad de tomar decisiones que son mejores que las de los demás?, ¿o es que estás ya tan trascendido que el espíritu te ha tocado?.

Jon: La razón. Creo que esa es la parte con la que me separo de los demás.

Joaquina: Tu unidad personal son todos esos campos juntos. No solo haces y hacemos separaciones de los demás. También haces y hacemos separaciones de tu propia personalidad. Por ejemplo, cuando comparamos nuestras emociones: “me quieres, no me quieres… “, eso está dentro, y no fuera. Cuando atacas la emoción y la comparas, la estás debilitando, la estás dejando ninguneada y se estará perdiendo totalmente. ¿Te das cuenta de eso?, es muy fuerte.

Jon: Sí, en mi caso va más por la inteligencia…

Joaquina: Pues cada vez que atacamos o nos atacamos en uno de estos campos, vamos destrozando partes de nuestro cuerpo. Desde el ataque al cuerpo dañamos el riñón, los huesos y el pelo. Desde la emoción castigamos el hígado, los músculos y las uñas. Desde la razón, el cerebro, la garganta, el sistema nervioso y la tiroides. Si te consideras más inteligente que los demás esto es lo que hay.

Jon: ¿Y para los que se consideran más torpes que los demás?

Joaquina: Enferman exactamente de lo mismo.

Jon: Perdón, te interrumpí. Estábamos con los que van sobrados desde la mente.

Joaquina: Para los que tienen problemas con la toma de decisiones tanto por si son muy rápidas o muy lentas, castigan el bazo páncreas. El cáncer de páncreas se produce por tener demasiadas ideas y no llevarlas a término. Las personas que son geniales, que tienen una imaginación desbordada, pero son indecisas, acaban con cáncer de páncreas.

Jon: Como Steve Jobs

Joaquina: Si. No importa si tienes la capacidad de tomar decisiones o no, pero si tienes ideas, ponlas en término. No juegues todo el rato con las ideas. El bazo páncreas es la parte del cuerpo que hace operativas las cosas, que se encarga de actuar sobre ellas. Si las ideas no se llevan a término, el páncreas está segregando continuamente azúcar y elementos que destruyen la grasa y los hidratos de carbono. A partir de ahí se producen unas carencias que generan la enfermedad.

Jon: Al final lo que me doy cuenta es de que estoy separado de mi mismo. Mi inteligencia ignora mis emociones y está separada de mi cuerpo… Me siento inferior con mis emociones pero por otro lado muy inteligente. Como queriendo compensar unas cosas con otras en vez de buscar el equilibrio de todas.

Joaquina: Todo lo que tienes, desde el cuerpo hasta el espíritu es todo igual de válido, de necesario y de útil. En la medida en la que cambias tu comportamiento, tu actitud y tu forma de pensar, todo lo demás se equilibra y empiezas a ser bellísimo. ¿Has visto algo más hermoso que una mujer el día que se casa?. El día anterior era horrible, pero ese día ha conseguido el amor, y eso se refleja en todo su ser. Te invito a que te hagas un selfie justo después de haber hecho el amor de verdad con la persona que amas. No verás belleza más grande que en ese momento. Se ve un respeto a ese deseo, a ese crecimiento sexual, ese respeto a las dos partes en la consumación de un amor de verdad. La experiencia de esa dilatación celular donde se olvida el cuerpo, se olvida la comparación, y solo existe la compenetración. En ese momento que existe la compenetración existe el estallido, y ese estallido es la conjunción de todas las células diciendo: “yo amo”. Y cuando hay ese amor a la totalidad de tu ser, la explosión de amor es infinita.

Jon: Precioso.

Joaquina: Volviendo al bazo páncreas, que es el azúcar de tu cuerpo, que es lo que expresa el gusto a nuestra vida, se pone bien cuando tomamos decisiones. Si no lo hacemos, detrás del bazo-páncreas enferma el estómago, que va teniendo pequeñas enfermedades: un poco de acidosis, ahora tengo reflujo, una úlcera, una gastritis… eso son los desajustes cada vez que tienes que tomar decisiones que no te atreves a tomar.

Jon: ¿Y cuando tenemos complejos con el espíritu, o creemos que estar conectados al espíritu es algo malo, o creemos que la vida espiritual la tenemos que ocultar?.

Joaquina: Prepárate, porque ahora vas a saber por qué el mundo está tan enfermo: Pulmón, intestino grueso y piel. Cuando creemos que no somos seres espirituales, cuando estamos pendientes de resultados, o pendientes de nosotros sintiendo que somos malos, que no nos merecemos a Dios, estos órganos enferman. Entonces tienes que hacer una revisión muy honesta. Si tienes mal el riñón, los huesos o el pelo, hay algo del cuerpo que no te gusta. Si tienes problemas musculares, de tensiones… es tu emoción reprimida, bloqueada, mal manifestada la que está llamando. Tienes dolores de cabeza, notas que la garganta se pone mal, notas que el sistema nervioso está disparado, la tiroides se ha alterado… tienes problemas con la inteligencia. Te crees superior o te crees muy inferior.

Jon: Y si cambiamos la actitud, ¿esto se puede revertir?

Joaquina: Eso es lo bonito de todo esto, si cambias la actitud el órgano se sana. Si no has llegado a ponerle en estado grave, se puede sanar. Si tienes este mapa, si te das cuenta de que tu estómago no digiere bien, o que padeces del pulmón… es porque has decidido que o bien estás demasiado pendiente de los resultados, o porque crees que eres el ser más pernicioso y más malo que hay, y no te mereces tener una vida espiritual. Si ves que tienes de todo pregúntate: ¿Cómo te puedes sentir tan castigado por Dios como para creer que eres todo malo?. Hay personas que piensan que su cuerpo no es bueno, que sus emociones no son las mejores, que la inteligencia que tienen es un castigo, que la toma de decisiones es un calvario y que son una reencarnación del diablo aquí en la Tierra. Cuando alguien decide vivir ese Apocalipsis, ha decidido vivir pensando que todo lo que tiene es malo, no tiene ninguna opción de recuperarse si no decide cuál de todas estas cosas es la que va a utilizar para empezar a cambiar.

Jon: Creo que lo que me pasa es que machaco una parte y optimizo otra.

Joaquina. Eso es lo normal. Por ejemplo, pensar que eres muy inferior en el cuerpo pero muy superior con la mente. O que eres muy superior emocionalmente pero poco inteligente. Es decir, hay una tendencia a la descalificación.

Jon: ¿Quieres decir que hay que ser perfecto?

Joaquina: No, quiero decir que hay unas cosas que puedes utilizar para aprender muy bien de las otras. No está la perfección, está el aprendizaje.

Jon: ¿Como deshacemos la comparación para evitar todo esto?

Joaquina: No se puede deshacer nunca si no conoces cómo la has hecho. Si no te das cuenta cuál es la fabricación que estás haciendo, no puedes deshacerla. Te tienes que dar cuenta de que atacas a personas con tu inteligencia, y ellas te atacan a ti con su emoción. Al final estás todo el día en una batalla campal. Todo el día los órganos alterados porque no pueden vivir en un espacio donde no hay paz, donde no hay aceptación de la diversidad. El especialismo es la muerte de la especialidad, entendida ésta como diversidad. Todos tenemos algo en lo que hemos puesto el foco y eso es lo que hace que seamos expertos en algo. Pero ser experto no es ser especial, es haber cogido una parte del conocimiento y haberla puesto al servicio. De toda la totalidad que hay, hemos recogido un trozo, y en ese trozo nos hemos especializado. Pero si lo comparas con otro trozo, de lo mismo, y con otro, y con otro, todos ellos formarán una unidad de experiencia, pero no una unidad de especialidad.

Jon: Entonces, lo que hacemos es experimentar con trozos de nuestra experiencia, con trozos de nuestra vida en los que nos hacemos expertos…

Joaquina: Pero no especiales. Hay una diferencia muy grande entre que tú utilices la parte de la inteligencia para estar en el mundo, y que seas especial por ello. Cuando te planteas que eres más inteligente, porque razonas mejor, no te das cuenta de que acabas de generar una separación, y en esa separación está la enfermedad.

Jon: ¿Solución?

Joaquina: Como no se puede dar una solución sin un diagnóstico, lo primero es saber dónde tienes el complejo de superioridad y dónde el de inferioridad, y cuál es el activo. Si sales con uno o con otro. Porque son dos formas diferentes de salir, dos formas diferentes de vivir y dos formas diferentes de machacarnos la vida. Si sales con el complejo de inferioridad, lo que eres es una víctima del mundo. Si sales con complejo de superioridad, eres un victimizador del mundo. En ambos casos, un desastre. Parece que ser víctima es mejor, pero solo hay victimizadores porque hay víctimas. No es malo que seas más inteligente que los demás, lo que es horrible es que lo expongas como una herramienta de ataque. Es importante que no seamos personas que atacamos con nuestros complejos. El que tiene complejo de inferioridad se escuda en: “Todos son malos, menos yo”. El que tiene complejo de superioridad piensa: “Todos son tontos y débiles, menos yo”.

Jon: Ambas cosas son incorrectas

Joaquina: El que vive pensando que todo el mundo es malo, no vive ni un momento feliz. Y el que vive pensando que todo el mundo es torpe, siempre pensará que el otro no va a hacer cosas, que no va a cumplir. Y desgraciadamente, todos sacamos el complejo de superioridad con una parte de nosotros, y el de inferioridad con otra parte. Salimos primero con una, pero todos tenemos las dos cosas. El plato fuerte: Tal como salimos, encontramos la pareja. Nunca una víctima está con una víctima. Una víctima siempre está con un victimizador. Podrá ser más o menos fuerte. Podrá ser una persona que no te acabe castigando porque pese más lo mucho que te quiere, pero toda persona que es víctima, acabará encontrando de una manera o de otra a alguien que le victimiza.

Jon: ¿Qué podemos hacer para que no ocurra con la pareja?

Joaquina: Sentarte con ella y decir: “Yo tengo este complejo de inferioridad y tengo este complejo de superioridad. Te pido tu apoyo para que cuando yo esté exhibiendo mi complejo de superioridad me ayudes, y cuando estoy mostrando mi complejo de inferioridad me apoyes. Porque me encantaría hacer lo mismo contigo. Esta es mi parte. Te estoy dando mi corazón y como me amas, te pido por favor que lo respetes. Se que mi cualidad peor es que me considero de esta manera, y lo que te pido es que no abuses de ello. Lo que te pido es que no me dejes abusar de ti”.