40 Encontrar el sentido

El libro de Viktor Frankl, Un hombre en busca de sentido, nos mira desde la mesa y empieza a disfrutar de la manera en la que Joaquina desgrana su contenido.

Jon: A veces ocupo mi cabeza con un problema, que llega a convertirse en una obsesión, desequilibra mi motivación y las cosas como que no funcionan.

Joaquina: Eso puede llevarte a preguntarte qué haces aquí, en el mundo, y que busques hacer cosas diferentes ajenas a tu realidad, y a una búsqueda de algo externo que te resuelva poder llegar a cumplir tu destino.

Jon: Y entonces entro en una gran frustración, bien porque no le encuentro sentido, o porque ya me he equivocado en la forma de encontrarle sentido, y las cosas en el camino que me he puesto no están funcionando como pensaba.

Joaquina: Eso te ocurre cuando no soportas conocerte, porque nos conocemos a través de cómo resolvemos nuestros problemas y cómo gestionamos nuestras alegrías. Una emoción resuelta, una motivación activada y un liderazgo comprometido, te llevan al sentido de tu vida.

Jon: ¿Que nos lleva a no querer encontrar una solución a nuestros problemas y si al de los demás?.

Joaquina: No soportamos ser normales. El problema nos alimenta, y el sentido del hombre es el problema, no es la solución. Porque le hace existir, porque el hombre que no tiene problemas no existe para los demás.

Jon: Si, muchas veces pensamos en negativo para pensar que existimos.

Joaquina: El sentido de la vida del hombre es resolver el problema que genera cada día por su existencia, no tiene otro. Por ejemplo: si hoy he enfermado, el sentido de mi vida hoy es curarme, no estar sano. Cuando pienso en estar sano no asumo que estoy enfermo, y asumir que estoy enfermo no es negativo es decidir implicar mi fuerza sobre lo que hoy tengo viéndome sano, pero sobre lo que hoy tengo. El sentido de la vida es que el problema esté en el presente, se le dé el cuerpo en el presente, y se resuelva en el presente. Cuando se hace en el futuro, se acaba de pasar al tiempo el problema y no la solución. El sentido de la vida es un problema que necesita solución ahora., y si no se conoce, el sentido de la vida es conocer nuestro problema.

Jon: ¿Qué necesito para resolver el problema? Seguridad, saber tomar decisiones…

Joaquina: Lo que hacemos con los problemas es enmarañar el verdadero sentido del problema. ¿Cuál es el sentido del problema? Hipotecar nuestra realidad, lo que somos, en aras de lo que creemos que tenemos que ser. Tenemos que conocernos a nosotros mismos para saber qué herramientas tenemos para llegar a donde queremos. Hemos pospuesto la solución de nuestros problemas, y vamos deshabilitándonos. Tenemos que saber quienes somos, y liderar lo que hacemos en el camino.

Jon: ¿Para qué queremos trabajar la búsqueda de sentido?.

Joaquina: Principalmente porque queremos hacer un cambio de mente. ¿Qué te gustaría cambiar?.

Jon: La pereza mental que me arrolla a veces sería una buena cosa a cambiar.

Joaquina: Pereza mental es hacer ¿Qué haces con ella? ¿Qué tiene de malo?.

Jon: Quiero hacer lo que me gusta y lo que me resulta fácil.

Joaquina: Eso está genial. Si hoy has decidido estar enfermo, mira qué beneficios te da estar enfermo. Sácale partido a todo lo que significa estar enfermo y te curarás,. Mientras que pienses en salud, y que la realidad no es tuya y que ha venido por la ciencia infusa , y que tu sentido es la salud, habrás equivocado el sentido de tu vida. Me duele la espalda ¿Por qué estas aquí? ¿Qué estoy evitando contigo? ¿Qué estoy consiguiendo? Y deja de doler, porque ya le he encontrado toda la utilidad ha dejado de tener sentido el dolor, pero mientras que me duele sé que tiene todo el sentido ese dolor.

Jon: Es como tomar la autoría del problema. Lo he decidido yo.

Joaquina: Plantéate que este problema es tu vida, y que es de verdad, que es lo que has decidido, y que es bueno. El sentido de tu vida es aceptar la realidad, hay que optimizarla, para cambiar el sentido de la vida hay que aceptar que el sentido de tu vida es lo que tienes hoy. Todo tiene sentido. Nadie se busca nada que no necesite o que no tenga sentido.

Jon: ¿Todo pasa por aceptar que el problema es el sentido de la vida?.

Joaquina: Aquí está el verdadero problema. Esto es lo que tienes que aceptar: Tu problema es el sentido de tu vida, sea una enfermedad, sea la pérdida de un padre, sea un problema con el trabajo, sea lo que sea….

Jon: Pero me surgen mil preguntas: ¿Cómo darle el sentido al problema, que sentido tiene para mí?. ¿Cuál es el sentido de mi problema?. ¿Qué me reporta? ¿Cuántas cosas consigo con este sentido? . ¿Para qué me sirve la obsesión?. ¿Para qué la desmotivación?. ¿Para qué no ser líder?.

Joaquina: Para no hacer algo, y tienes que aceptar no hacerlo.

Jon: Tengo que encontrar el beneficio máximo del problema, encontrarle sentido.

Joaquina; El ejercicio es muy fácil. Primero, tipifica el problema claramente, sin divagación, con nombre propio.

Jon: Pereza mental.

Joaquina: Contéstate a las siguientes preguntas: ¿Cómo estarías sin ese problema?. ¿Qué beneficios te aporta tenerlo?. ¿Qué beneficios te aportaría no tenerlo?. ¿Con cuál de las dos situaciones te encuentras mejor?. Es imposible que una persona no esté viviendo lo correcto. Ahora tienes que encontrarle la corrección a eso que vives, para qué lo necesitas, qué utilidad te da.

Jon: Estás diciendo que si hoy se que el sentido de mi vida es un problema y no quiero vivirlo, encontraré el sentido de mi vida, que será resolverlo. ¿Pero, voy a poder vivir sin problemas?.

Joaquina: No, y como no vas a poder vivir sin problemas, has de darte cuenta de que el sentido a tu problema todos los días: encontrar la vida, estar pleno, ser consciente, tener una conciencia de realidad, que es que lo que yo me fabrico es porque lo necesito, y es difícil darse cuenta de que fabricas algo que necesitas y que encima es malo. Es complicadísimo.

Jon: ¿Qué hace que las personas se curen?.

Joaquina: Encontrar el sentido de su enfermedad. ¿Para qué la quiero?. Aprenden y la enfermedad se va. Cuando aceptas tu problema ya no hay problema, hay situaciones a resolver, pero hay que descuartizar las situaciones. Lo que no puedes hacer es pensar: mañana lo resolveré. Esto significa hoy no puedes resolverlo, porque no encuentras las herramientas. ¿Para que no encuentro las herramientas?: para sentir que el problema hoy no lo quiero resolver, mañana es su día., ya está, ya no pasa nada, has encontrado que el sentido de tu vida hoy es que ya lo resolverás mañana, y no que eres un inútil hoy. Hoy simplemente no lo quieres resolver, y aquí es donde está el ejercicio: encontrarle el sentido a todo lo que vivimos, porque el hombre en busca de sentido, lo único que hace es perder el sentido de su realidad, y es que todo está resuelto, solo tienes que mirarlo.

Jon: Y cuando el problema viene del exterior?.

Joaquina: Nadie puede generarse un problema que dependa del exterior. ¿Para que quiero pensar que la solución viene de fuera?: Para no implicarme yo en el problema, estupendo: yo soy una persona que no me implico en el problema, y ya estás tranquilo.

 

Creo que voy a darle una segunda lectura al libro. Se me escaparon demasiadas cosas en la primera.

39 Materializar los sueños

Hemos terminado de cenar y estamos en una terraza acompañados por la luna. No somos de tomar nada, pero si nos gusta charlar después de una buena cena, especialmente si el lugar es tranquilo.

Jon: La noche, unida siempre a los sueños, y éstos utilizados como metáfora de lo inalcanzable que queremos conseguir. Y con ellos los tópicos: vive tus sueños, no dejes que nadie te los quite… Eso puede ser ilusionante pero, ¿no crea frustración a largo plazo si no se consiguen?.

Joaquina: El conseguirlos no depende tanto del sueño en si, sino de una buena estrategia para conseguirlo.

Jon: De cómo tangibilizarlo y hacerlo real.

Joaquina: Es muy normal tener un sueño y buscar cosas externas que nos ayuden a conseguirlo.

Jon: Y falta la mitad del recorrido.

Joaquina: Así es. Hay que diferenciar entre el mundo externo y el mundo interno, y hacer las preguntas adecuadas a cada uno de estos mundos.

Jon: Preguntas como, ¿cuál es mi objetivo?, ¿qué quiero conseguir?…

Joaquina: Las preguntas son una vez que tienes el sueño claro. En el mundo exterior: ¿Qué es lo que me aporta?, ¿qué es lo que me amenaza?. Pero lo más importante son las preguntas para el mundo interior: ¿Qué es lo que soy yo?, ¿Qué es lo que me falta?.

Jon: ¿Y desde ahí se empiezan a tener respuestas?

Joaquina: Nosotros tenemos dos partes en nuestra vida: luz y oscuridad, fortalezas y debilidades. Las fortalezas son intrínsecas. Las oportunidades son externas. Todo lo que es oscuro tiene que ver con las debilidades nuestras y con las amenazas que existen fuera. La persona es un todo, y en ese todo muestra las dos partes. Aquello que se muestra como luz esconde sus limitaciones internas. Si tu eres consciente de que el mundo son luces y sombras permanentemente, tanto para aprender como para enseñar, te va a ser más fácil acceder a ello permanentemente.

Jon: Parece obvio pensar que tenemos cosas que funcionan bien y otras que no tanto.

Joaquina: Las personas tenemos algo que funciona muy bien y algo que no va a funcionar. El mundo de posibilidades y oportunidades siempre surgen desde la parte luminosa. Los miedos siempre surgen de la oscuridad.

Jon: Donde veo una dificultad es que los sueños más ilusionantes los tenemos de jóvenes, y es cuando nos conocemos menos y quizá tenemos más miedos. Según vamos cumpliendo años, nos vamos desencantando de la vida y de los sueños, y sin embargo conocemos mejor nuestras luces y sombras.

Joaquina: La persona cuando realmente es consciente de que puede desarrollarse es de 24 a 36 años. De 0 a 12 años no es consciente de tener oportunidades y fortalezas, sino que están fuera de él, son familiares. Y de 12 a 24 son de los amigos. Cuando realmente nos damos cuenta de que tenemos todo un mundo por recorrer es de 24 a 36 años. Anteriormente la culpa siempre está fuera.

Jon: Es decir, el momento en el que podemos determinar que nuestras fortalezas son nuestras, así como las debilidades.

Joaquina: De 36 a 48 años el hombre tiene su paradigma completo: cómo era su familia, cómo eran sus relaciones de joven…y ahí puede tomar unas medidas muy claras de transformación. El ser humano, cuando realmente hace una intervención profunda de cambio, es de 36 a 48 años. Es cuando suma la confianza y la seguridad.

Jon: ¿Cuál es la diferencia?

Joaquina: La confianza contesta al “qué”, y la seguridad al “para qué”. Por ejemplo, para hablar en público, la confianza nos la dar saber de qué vamos a hablar y la seguridad nos la dará comprender para qué vamos a hablar de eso.

Jon: Es decir el conocimiento nos da confianza y encontrarle un “para qué” le da utilidad.

Joaquina: Así es. Cuando te encuentres con alguien que te diga que tiene un problema de confianza y que no se atreve a expresarse, está hablando de falta de seguridad, y no de falta de confianza. La confianza se genera en el espacio de aprendizaje personal, de lo que yo aprendo por mi mismo. Y la seguridad: lo que yo soy capaz de expresar. Cuando yo le encuentro un sentido a lo que voy a decir. En el Autoconcepto está la confianza, en la transmisión está la seguridad. En lo intrapersonal está la confianza y en lo interpersonal está la seguridad.

Jon: Volviendo a los sueños, ¿esos sueños se sienten, o son más racionales?.

Joaquina: El hombre vive de hacer, sentir y pensar. En el sentir hay 3 partes: Las sensaciones: cuando la persona necesita tocar, oler…cuando los sentidos son los que la manejan. Las emociones: cuando la manejan las percepciones. Y por último los sentimientos: cuando piensa los sentimientos. Buda es un mensajero de pensar. Jesús es un mensajero de sentir. Mahoma es un mensajero de hacer.

Jon: Como siempre el punto importante es saber dónde estamos.

Joaquina: Sentir desbordados es sentir percepciones que tú no manejas. Sentir atrapados es que estás atrapado en los deseos. Las emociones son los placeres, y los sentimientos son los gozos.

Jon: ¿Diferencia?

Joaquina: El deseo es que quieres tener algo. El placer es que quieres disfrutar algo. Y el gozo es que quieres eternamente sentir algo.

Jon: ¿Está esto conectado a la sensaciones, emociones y sentimientos?

Joaquina: Las Sensaciones están conectadas a los sentidos. Las emociones están sujetas a percepciones, a cosa que no son reales. Y los sentimiento los puedes razonar, lo puedes justificar.

Jon: Entonces cuando una persona te dice que te ama, ¿desde dónde lo hace?

Joaquina: Si te justifica por qué te ama, está en el sentimiento. La diferencia importante es que los sentidos te atrapan, las emociones te desbordan y los sentimientos te construyen. Los hombres son más de sensaciones, las mujeres más de emociones y los dos pueden ser más de sentimientos.

Jon: Me imagino que todo esto es construir el andamiaje donde me subo para ver mi sueño. ¿No?.

Joaquina: Vamos a hacerlo más práctico. Pídele un papel y un bolígrafo al camarero.

Jon: ¿Por qué vamos a dibujar?.

Joaquina: Para pasar tus ideas a un plano más emocional. Vas a dibujar un cuadrado perspectivas. De lo que piensas y a dónde vas.

Jon: Dicen los conocedores del cerebro que cuando el hombre se imagina en un sitio, o llegando a un lugar, es mucho más capaz de lograrlo.

Joaquina: Ya tienes el papel. Divídelo en cuatro cuadrantes iguales. Volviendo a para qué dibujar, en el momento que te pones a dibujar hay una parte del cerebro a la que vas a acudir. Esa parte del cerebro es la parte diseñadora, la parte que te materializa los sueños. Hay personas que esa parte no la han tocado nunca. No saben dibujar, no saben vivir en el mundo de los sueños.

Jon: De ahí la importancia del pensamiento visual, el design thinking y esas formas que me encantan de exponer ideas.

Joaquina: Si, pero vamos con el ejercicio. En el cuadrante de arriba de la derecha es donde estás hoy, que eres hoy, como te ves hoy. El presente más fuerte que tengas en vuestra vida.

Jon: ¿Lo dibujo?.

Joaquina: Si, intenta no utilizar palabras, solo dibujos. El mundo emocional se descubre muy potentemente de 12 a 24 años. Abajo a la derecha es donde vas a dibujar cómo eras de 12 a 24 años. Como te sentías, como te vivías.

Jon: Vale.

Joaquina: Abajo a la izquierda: aquello que soñabas de 12 a 24 años, tu gran sueño. El sueño que nunca has tocado pero que sabes que tienes dentro la capacidad de hacerlo realidad. Las quimeras que hoy son realizables.

Jon: Voy a necesitar un poco más de tiempo para éste.

Joaquina: Arriba a la izquierda, cómo te ves dentro de 2 a 5 años.

Jon: Me ha encantado, gracias.

Joaquina: Se trata de que materialices un sueño que está dentro de ti y que no te lo estás apropiando. Lo importante es que veas donde queréis llegar, y qué tienes para conseguirlo.

Se acaba el viaje interno y externamente nos levantamos, pagamos la cuenta y después de agradecer el servicio caminamos haciendo ya planes para mañana, aunque en mi cabeza sigo impresionado por el dibujo del cuadrante superior izquierdo.

38 Carencia económica

Me siento con cierta pesadez al lado de la mesa donde está comiendo Joaquina. Me he acercado en la moto para estar un rato con ella. Es final de marzo y la declaración del IVA acecha como cada trimestre.

Joaquina: ¿pasa algo?

Jon: Nada, el marrón de la declaración del IVA, que todavía no la he hecho.

Joaquina: ¿Y resoplas por tener que hacerla o por tener que pagar?.

Jon: ¿Tu que crees?.

Joaquina: Seguro que por las dos cosas. El dinero siempre nos revuelve un poco. O mejor dicho la carencia de dinero. Quizá tienes que plantearte cambiar a un trabajo donde te paguen más, o al que dediques menos tiempo. Hace poco vino a ver a una persona que quería cambiar radicalmente de trabajo, precisamente por dinero.

Jon: ¿Que le dijiste?.

Joaquina: Que la carencia económica casi siempre está provocando tiempo de dedicación al trabajo por encima del deseo, y lo que es muchísimo más importante no está donde quisiera. Son dos cosas que a plantearse. Si yo en este momento tengo una carencia económica, muy probablemente lo que voy hacer es hacer una elección profesional que no es la adecuada, pero no una elección profesional para sustituir el dinero que me falta, sino para sentir que trabajo y para sentir que estoy recuperando el dinero que me falta. Y eso lo que hace es que desvincula totalmente de tus valores reales. Valores por los que tú crees: que ese dinero tiene que venir por hacer lo que te gusta, y la creencia de que eres una persona que se merece trabajar en lo que te gusta.

Jon: ¿Y ese valor lo tenemos todos? .

Joaquina: Sí, ese valor lo tenemos los dos. Lo tienen tanto las personas que tienen carencia como las que no la tienen. El valor de que han venido a este mundo a trabajar en lo que les gusta y para hacer una realización personal lo tenemos metidos todos en nuestra vena.

Jon: ¿Por qué? .

Joaquina: Porque hemos tenido padres que no lo han hecho, o porque hemos tenido padres que lo han hecho. Si hemos tenido padres que no lo han hecho, nosotros hemos decidido que eso no lo queremos vivir. Y si hemos tenido padres que lo han hecho, nosotros hemos decido que queremos emularles. Pero cuando nuestros padres han trabajado como bestias, no han tenido tiempo para disfrutar, no nos han podido ver etc., en nuestra cabeza hemos fabricado de una manera o de otra un estímulo a tener libertad, a poder tener nuestro tiempo, a poder viajar, a vivir de una manera diferente. Eso es una realidad. Y cuando hemos tenido padres sobresalientes con respecto a que hacían lo que les gustaba, nosotros querríamos vivir esa misma situación. Así que independientemente a que si había dinero en la casa o no lo había, esa necesidad de trabajar en lo que a uno le gusta y esa necesidad de cubrir una experiencia personal positiva la llevamos todos dentro de la maleta.

Jon: Entonces, ¿es el propio dinero el que nos aleja de esto?.

Joaquina: Si, y cuando trabajamos por dinero nos aleja del tiempo también. Cuando trabajamos por ilusión, cuando empleamos el tiempo en lo que nos gusta, no pasa lo mismo.

Jon: ¿Y como se trabaja eso?

Joaquina: Lo primero que tienes que plantearte es que tienes cuotas económicas que tienen que estar cubiertas. Tienes una cuota para vivir y el valor que le pones a vivir no puedes cambiarlo. Tienes que pensar en el dinero que para ti representa la vida esencial, la más pequeña, la más normal, donde no hay ni un solo capricho, pero tienes que plantearte que ése es el dinero que necesitas.

Jon: Buff, ¿y puesto en cifras?

Joaquina: 1.000 euros es lo que una persona necesita para vivir sin nada más. Esa sería una cantidad para una persona sola. Cuando en pareja, tenemos que dividir y perdemos muchísimas posibilidades de sentirnos fuertes. No se trata de que tengo 1.000 por que uno trae 500€ y yo 500€. Se trata de que si somos dos son 2.000€, si somos 3 son 3.000€ y si somos cuatro 4.000€. Si hay niños se añade proporcionalmente entre 300 y 400€ por niño. Entonces esa es la cantidad mínima que deberíamos permitirnos todas las personas. Normalmente las personas para vivir no se sienten carentes.

Joaquina: Luego está el dinero para el prestigio o el ocio, cuando una persona no puede hacer el ocio que quiere siempre se siente carente. Para el prestigio lo mínimo son 600€ euros más, y a partir de ahí todo lo que se quiere. Una persona que tiene 1.000€ tiene que tener 1.600€, de cara a su prestigio, de cara a su realidad. Esos 600€ solo nos permiten salir a cenar una vez a la semana, tener una vez al mes el criterio de ir a un teatro más interesante, algún concierto que nos apasione, comprarnos una ropa en zara, no más. Darnos una vueltita en algún sitio igual hasta Toledo no más.

Jon: Proporcionalmente no está tan mal

Joaquina: Esto es para no sentirse carente, para que venga la idea y la disfrutes. Estoy poniendo valores, para mí 1.000€, para vivir nos existe, necesito mucho más poder vivir, pero podría vivir con mucho menos. A lo que me refiero es que yo no tenga en mi cabeza el sentimiento de no puedo hacer algo, esa es la cuestión. A partir de aquí tendrías que gestionar tu economía, no la economía te gestiona a tí. Yo gestiono la economía quiere decir que yo tengo la calidad y la cualidad para decir, esto lo ahorro, esto lo decido para una gran compra…, todo lo que yo quiero hacer.

Jon: ¿Cuánto se necesita en términos generales para no sentirte carente?

Joaquina: De 3.000 a 6.000 la persona no se siente carente. Yo con 3.000 a 6.000 me puedo sentir súper carente, hablo en general. Ahí empiezas a poder gestionar, empiezas a sentirte con capacidad de gestión. A partir de los 6.000 de forma ilimitada, la persona empieza a ser un gestor económico. Esa es una persona que realmente tiene la cualidad más importante: liderar su vida.

Jon: Lo de sentirse carente es incómodo, pero ¿es realmente tan grave?.

Joaquina: Bueno, dicen los estudios que un minuto de carencia son cientos de horas de incapacidad personal. Es decir, un minuto con carencia de desmotivación profunda de pensar no puedo, no valgo, no tengo nada en este momento, te lleva a un desequilibrio emocional importante del que se tardan muchas horas en salir. Es igual que si fueras en un coche, conduces muy bien, estás muy seguro y de pronto tienes un accidente. El cerebro ya ha quedado con el accidente y seguirás conduciendo, pero te irá recordando el accidente todo el tiempo, sobre todo si el accidente ha sido importante. Las crisis económicas son accidentes. Entonces cuando tienes ese sentimiento de carencia, sobre algo que para ti tiene un valor importante, de inmediato empiezas a sentir como una falta de capacitación, una falta de sentirte, y empieza a bajar tu autoestima: “no sé si lo voy a conseguir”, y va apareciendo de una manera absurda, porque va apareciendo de forma latente y nos hace de alguna manera tomar decisiones a veces alocadas. Decisiones de cambio profesional, decisiones de trabajo, decisiones que nos son las nuestras. Es muy triste que las personas no trabajemos en nuestra ilusión, y es muy triste que una persona no haga lo que le gusta, para mí muy triste.

Jon: Entonces, ¿qué sucede con esto?.

Joaquina: Que en realidad hemos entrado en la carencia y al entrar en la carencia lo que hemos decidido son alternativas de recuerdos negativos. Todas las personas que son empleadas necesitan seguridad. Se meten en un trabajo porque necesitan seguridad y la búsqueda de la seguridad siempre es sentirte carente. No hay ningún trabajo por cuenta ajena que cumpla las necesidades de una persona. Ni el director general de una compañía piensa que está bien pagado. Debido que en muchos casos ellos llevan la compañía y el dinero se lo lleva el otro, y esas cuestiones generan un estado de carencia. Es decir, yo acabo de hacerte la gran operación, tú te has ganado 100 millones, pero yo me llevo mi salario de todos los meses. De hecho yo trabajo con alta dirección y la alta dirección que trabaja en empresa, cuando tiene la posibilidad de que les vayan a despedir entra en crisis total, porque aunque ganen 30.000 euros se sienten carentes.

Jon: ¿Por qué?

Joaquina: Porque son personas que necesitan ser lideradas. Y nunca hay seguridad al estar empleado. Te pueden despedir en cualquier momento.

Jon: Entonces, ¿lo ideal es ser auto empleado?

Joaquina: El auto empleado lo que quiere es libertad. Libertad que nunca consigue, ni la va conseguir. Porque como es auto empleado lo que está haciendo constantemente es trabajar y trabajar, porque, si no trabaja, no hace nada. Si un abogado es un auto empleado busca la libertad, pero si no está trabajando no lo consigue. Entonces, esta libertad es muy relativa. Ahora bien, es cierto que tiene una libertad para hacer lo que él quiere, al menos en un primer momento. Luego lo que le va suceder es que va estar todo el tiempo pensando que igual le falla la clientela, o le falla algo, y va sentir la carencia que de verdad depende de los demás.

Jon: Vale, vamos mejor hacia ser empresario para vivir sin carencia.

Joaquina: Si, si hablamos de un empresario que tiene muchos empleados y que el negocio le permite tener ingresos pasivos. Pero lo importante es que el empresario lo que quiere es liderar su vida, quiere liderar sus decisiones, quiere ser el que se arruina o no se arruina, el que decide que hace la compañía o el que decide que no se hace. Tiene la capacidad de liderar, tiene la capacidad de tomar decisiones. Para ello, tienes que tener la mente muy limpia, tienes que tener la mente donde no existe la carencia, porque si tu mente tiene la carencia estás perdido.

Jon: Ya solo nos queda ser inversor

Joaquina: El inversor es una persona que no necesita libertad, que no necesita seguridad que lo que quiere son resultados, pero resultados que nunca surgen de su esfuerzo, sino que surgen de su intuición o de su inteligencia para invertir. Lo cual quiere decir que estos resultados siempre son pasivos, no son de trabajar. Lo importante es hacer lo que esté en nuestra condición. Si tu condición no es la seguridad pero vas a ella forzado por la carencia, empezarás a vivir una gran desmotivación y una pérdida de contacto con tu genialidad, con tu creatividad y con todo lo demás. Lo que sucede normalmente es que tenemos nuestra mente muy cerrada a opciones múltiples, tenemos nuestra mente muy cerrada a que existen muchas posibilidades para poder resolver esto.

Me levanto y me dirijo hacia el ordenador: www:agenciatributaria.es

 

(He decidido cancelar el homenaje a Joaquina que os estaba anunciando ya que sus hijas están organizando uno el día 1 en el hotel Intercontinental, y no me parecía correcto dividir. Gracias por los mensajes solidarios de apoyo.)

37 Motivación

Es una de las pocas veces que paseamos por la calle sin rumbo. Me va contando el caso de una persona que fue a verla y le planteó un cambio radical en su profesión, porque le faltaba algo. Había perdido la motivación.

Jon: ¿Qué es para ti la motivación?

Joaquina: Es el impulsor que te lleva a hacer algo. Pero previo a la motivación están los valores, y están las creencias. Cuando consigues estar unido a tus valores y a tus creencias, la motivación surge.

Jon: Así que la motivación a priori es un resultado.

Joaquina: Cuando, por alguna causa, pierdes tu motivación a lo largo del día, casi seguro que piensas que es transitorio, y que en realidad no te está pasando nada. Sin embrago, cada vez que una persona tiene un sentimiento de carencia, se empieza a producir un sentimiento de “no puedo”, “no valgo” y “no merezco la pena”. Esto a priori parece que es muy normal y que nos sucede un ratito y que después se va. Sin embargo el calado que tiene el “no puedo” es que conecta directamente con pérdida de un valor que yo tenía como real dentro de mí, yo tenía un valor que me permitía decir que puedo y sin embargo ahora estoy diciendo “no puedo”.

Jon: Estás uniendo dos términos que no parecen cercanos: carencia y motivación.

Joaquina: Ahora llego a eso. Cuando surge la desmotivación, lo primero que has hecho es una desconexión inmediata de tus valores, y no importa si esos valores son muchos o pocos, has desconectado.

Jon: Vale.

Joaquina: Lo siguiente es que cuando piensas “no valgo”, has empezado a generar una creencia de que hay algo en ti de que no vale socialmente, que no se identifica con lo que pasa en los demás, que hay algo de tu prestigio que empieza como a resquebrajarse. Y es importante que sepas que el “no puedo” y el “no valgo” van juntos. Empieza uno con el no puedo, y pasa con mucha rapidez a sentir que lo que está haciendo no vale.

Jon: Si, como pensando “no sé qué hago en este punto, seguramente tendría que cambiar, no funciona lo que estoy haciendo”.

Joaquina: Y el último, que es lo importante, “no merezco la pena”. Es decir, estoy despropositada/o. Mi vida no tiene un propósito verdaderamente real. ¿Cuántas veces te pasa al cabo del día?

Jon: Antes casi de continuo. Ahora rara vez.

Joaquina: Cuando te pasa, te das cuenta de que vas perdiendo movilidad, creatividad, que empiezas a perder conciencia del yo. Así, empiezas a debilitar las estructuras, y empiezas aparecer algo que no notas, que se llama tristeza. El ser humano no está preparado para sentirse carente, ni está preparado ni posiblemente lo vaya estar nunca. Lo que sucede es que cuando empiezas a perder la motivación no te das cuenta de que esa carencia era previa a tener problemas de motivación. Esa carencia estaba ya soterrada dentro de ti y no has trabajado por ello.

Jon: ¿Siempre es una carencia específica?.

Joaquina: Hay tres tipos concretos de carencia que tienes que revisar: La carencia económica: la mayoría de nosotros estamos sujetos a una necesidad mínima o máxima de dinero y lo tenemos en nuestros valores. Por lo tanto aquí tienes que ver tus valores en relación al dinero, y las creencias que tienes en relación al dinero. Y siempre que no se cumplan estas dos estarás desmotivado.

Jon: Te refieres a que si yo tengo una creencia de que mi valor económico para que yo pueda vivir plácidamente son 1.500 euros, y estoy ganando 1.000 euros, tengo un problema.

Joaquina: Sí, el mismo problema que si piensas que deberías ganar 100.000 y solo metes 90.000. No es cuestión de cantidad, es una cuestión de criterio intangible, está dentro de tu cabeza. Si piensas que eres rico, piensas que eres ricos. Y si has nacido para ser rico, piensas que has nacido para ser ricos y es no es cuestionable.

Jon: Entonces la desmotivación no es lógica, no se sienta contigo y te dice: pero pedazo de animal, tienes 90.000. “Es que creo que debo tener 100.000, tengo una carencia de 10.000”, contestas. A lo que voy es que no es una cuestión de razonamiento y de sentarte y decir: “pero por favor…”.

Joaquina: Es una cuestión de que entiendas qué significa carencia, y cuáles son los significados de la carencia en tu sistema interior, y tienes que descubrirlo y ver las opciones para resolverlo.

Jon: ¿La siguiente carencia?

Joaquina: La siguiente es la carencia afectiva. No tiene nada que ver con si me acuesto o no con alguien, si tengo un chico que me quiera, o no tengo un chico que me quiera. Tiene que ver con el prestigio emocional. Tiene que ver con que yo tengo una marca. Tiene que ver con que yo sea reconocida. Tiene que ver con un montón de cosas, además de tener un novio/a, o tener a alguien. Va mucho más allá. Tiene que ver con los valores que yo le doy a ser aceptado en la sociedad y con la creencia que yo tengo en relación a mi prestigio.

Jon: Es decir, que si yo creo que realmente mi prestigio se basa en tener una novia de un tipo y no la tengo; tengo un problema. Si mi prestigio se basa en tener una pareja y no lo tengo, tengo un problema. Si mi prestigio se basa en que me llamen tres agencias o 400 personas, o tener una casa de un tipo, o lo que sea y no lo tengo, tengo un problema.

Joaquina: Esto no es cuantificable, es emocional. Y aquí está la casa, aquí está el coche, aquí está la ropa, aquí está el tipo, cómo soy yo, si estoy gordo, si estoy delgado. Media chichilla que me ha salido aquí, es decir, que ya no valgo para nada, me tengo que suicidar, por favor mátame, no importa.

Jon: Ahora métele la lógica a esto.

Joaquina: No existe la lógica, no puedes hacer nada para tener lógica, porque la carencia tiene que ver con un sustrato que está en el inconsciente y sobre el que nosotros no podemos trabajar.

Jon: Por lógica, jejeje, ahora llega la carencia intelectual, ¿no?.

Joaquina: La carencia intelectual en muchos casos no es ser inteligente, sino ser más inteligente que la persona que está a lado. El de al lado es un torpe, pero tú eres un poco más inteligente y ya te has quedado satisfecho. Con la carencia intelectual vuelve a pasar lo mismo, tengo unos valores de lo que es inteligencia. Tu por ejemplo valoras la intelectualidad como inteligencia, eso quiere decir que se pueda razonar, que se pueda hablar, que hablas de un tema o de un libro y te entiende… Por lo tanto desde tus valores la inteligencia no es lo mismo que una persona que piensa que inteligencia es ganar dinero sustrayendo aquí y allá y en el otro lado. Porque está la inteligencia del gitano, que es maravillosa, que es haber por donde rampo. Y está la inteligencia intelectual, es el valor que tú le das a tu inteligencia, no es el valor que le dan los demás. Si tienes unos valores de inteligencia que no cubres, tienes un problema, y si crees que no ser inteligente te va a traer complicaciones, también tienes un problema.

Jon: Entonces se trata de saber en cuál de las tres carencias estoy atascado.

 

Joaquina: Seguro. Pero tienes que darte cuenta de la que realmente es relevante para empezar a perder la motivación. Y aunque te duela, es la carencia económica.

Jon: Yo habría dicho que tengo mas carencias emocionales que económicas.

Joaquina: Después de 28 años de trabajo he visto a gente sufrir intelectualmente bastante, he visto a gente sufrir por el prestigio y resolverlo más o menos, pero he visto hundirse literalmente a las personas por las necesidades económicas. Y no porque no tengan dinero, que lo pueden tener, sino porque sienten que no pueden vivir algo que para ellos es imprescindible. Puede ser un viaje, puede ser tener una casa, puede ser tener la libertad para poder comprar la comida que les gusta…

Me viene a la cabeza la arquetípica cita de Woody Allen: “El dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida, que necesita un especialista muy avanzado para verificar la diferencia”.

36 Los 12 primeros años

Estamos en El Ancla, un restaurante volcado sobre el Mediterráneo cerca de San Pedro de Alcántara. El sol es suave y el mar se ondula sin llegar a picarse. Mientras preparan la ensalada y una lubina a la sal para dos, nos acercan unas aceitunas gordales deliciosas.

Jon: Me agrada que en este restaurante los pocos niños que hay se suelen comportar muy bien y no corretean entre las mesas. Te he oído hablar en algunos cursos sobre cómo la energía va entrando en los niños en los 12 primeros años de vida y me ha parecido fascinante.

Joaquina: En ese tiempo está a gestación de todo lo que nos va a ocurrir en la vida y va a marcar nuestra conducta y nuestra identidad como personas.

Jon: ¿Tan pronto?.

Joaquina: Si, desde el primer año de vida. En ese primer año al niño le entra la energía masculina, para que tenga la fuerza de mantenerse y poder soportarse a sí mismo. Es la fuerza del “yo puedo, yo soy fuerte”. A los dos años la energía que llega femenina. A los tres años, el niño necesita hacerlo todo él, Aquí está la autoestima de un niño, y se va conformar por tres pilares: en el primer año lo que el niño genera es voluntad, en el segundo genera firmeza y flexibilidad, y en el tercer año genera escucha o poder.

Jon: ¿Qué quieres decir con “voluntad”?.

Joaquina: Voluntad es: yo tengo mi opinión, el otro tiene su opinión y vamos a compartir. Cuando no se ha implantado la parte femenina, la voluntad es impuesta.

Jon: Perdona el salto, pero como en el coche veníamos hablando de sexo… Esto parece importante para tener una buena relación sexual, saber si hay la capacidad de escuchar ala otra parte, de estar dispuesto a compartir, de ir más allá de tu propios deseos. Entonces, si no habido esa parte femenina que ha atajado nuestra voluntad y que la ha canalizado, nos hemos convertido en personas autocráticas.

Joaquina: Trabajar la voluntad en el sexo es lo más importante: yo tengo la capacidad de compartir con el otro, y de abrirme para que el otro participe de ese deseo, de lo que yo quiero, a ponerle tranquilidad. Si entra el Yang ayuda a que el deseo se avive. Si entra el Yin no hay deseo. El primer baile se da aquí, y la mayoría de nosotros hemos nacido de padres que bailan solos, que es lo que ellos quieren y se acabó.

Jon: Volviendo a los niños, esa energía Yang entra…

Joaquina: Es a los 14 ó 16 meses cuando le entra el latigazo de la energía. Y cuando se pone de pie por primera vez y se mantiene de pie le entra la energía Yang. Cuando un niño tiene problemas musculares no le entra la energía, la rechaza. Suele ocurrir cuando están muy protegidos por su madre y empiezan con la energía cambiada.

Jon: ¿Y luego?

Joaquina: En el segundo año se produce el movimiento. El niño nota que entra una energía, nota los fluidos, y lo que necesita aquí es un canal de conocimientos. Cuando entra esta energía hay que dar firmeza y sentido a lo que le está pasando. Tanto movimiento necesita ser canalizado. Si el movimiento no se canaliza, lo que sucede es que hay un desbordamiento de ese canal, y casi siempre después una negación al poder.

Jon: Y si no, ¿puede repercutir en su autoestima?.

Joaquina: Si el niño tiene el autoestima baja, puede ser porque al sacar su energía Yang, ha tenido una lucha de poder con otro Yang. Imagínate que él tiene la energía Yang y su padre es autoritario, le machaca.

Jon: ¿Y si la autoritaria es la madre?.

Joaquina: El niño no va a ver a su madre autoritaria, ya que no la juzga. Siempre les digo a las madres que el niño no va entender, de pequeño, que ellas estén trabajando, y sus padres esté en casa. Va entender que los dos estén trabajando. Un niño no va entender ni que el padre este enfermo, ni que esté en casa, ni que sea débil… No tiene la capacidad. Hasta los cuatro años el niño lo que hace es ver desde unos patrones arquetípicos que tiene su cerebro. Yo puedo tener toda la fuerza del mundo pero soy mujer para él. Luego, cuando se hacen mayores, no. Pero aquí en esta edad la autoestima se fija por lo que él ve.

Jon: ¿Qué supone la autoestima a futuro?.

Joaquina: La autoestima va marcar que crea en sí mismo, que tenga marcado su liderazgo, que consiga las cosas que él quiere. Si esto está mal, la persona es autoritaria, rígida, y no escucha, interesándole solo lo suyo.

Jon: ¿Esto va a marcar mucho cómo gestionamos las emociones?.

Joaquina: A los 4 años aparece la capacidad más hermosa del ser humano, que es la capacidad de expresar emociones. Hay pocas personas que sean libres para expresarlas. La energía femenina tiene que ser canalizada por el padre. A los cuatro años la necesidad de canalización es brutal, porque es cuando te desbordas emocionalmente: gritas, chillas, es tu autodeterminación emocional. Entonces hay que aceptar ese canal del padre, que tiene firmeza, que nos maneja, que sabe expresar las emociones que nosotros expresamos, que no se desborda.

Jon: Y si no tenemos la energía masculina y femenina equilibradas, ¿qué pasa?

Joaquina: Las personas que no entra con la energía Yin y Yang equilibradas en los cuatro y cinco años, a los seis no pueden razonar, y les va a costar razonar muchísimo tiempo. De seis a siete años viene la gestión del compromiso. A los seis años el niño tiene la creatividad conceptual, sueña con cosas, y necesita un canal. Si tienes muchas ideas y o no haces nada, el problema está aquí. Es decir, tenías muchas ideas y nadie te las canalizó, nadie te obligó a que esas ideas fueran una realidad. El momento más creativo de tu vida han sido los seis años, pero eso no quiere decir que se haya hecho realidad. La creatividad aquí se destruye por el dogmatismo: se hace lo que yo quiero, o en el polo opuesto: lo que yo tengo en mi cabeza no se hace jamás. Esto tiene una fuerza enorme, porque a los seis años no solo tienes la creatividad, también tienes la motivación para vivirla. Si a los seis años no has tenido canales, a los siete estás desmotivado.

Jon: Me encuentro a veces con personas, no es mi caso ya que mis padres potenciaron siempre ese lado mío, que culpan a sus padres de la “castración artística”, que les impide ser creativos de adultos.

Joaquina: En muchísimos casos puede ser verdad. Solamente que si somos grandes artistas y queremos hacer el esfuerzo, ese arte aparecerá. Es difícil que un artista deje que se le tape su arte, si ese arte es arte. Otra cosa es que tengamos unas cualidades y para no hacer el esfuerzo de desarrollarlas, les culpemos a ellos. Porque ser artista con seis y siete años requiere muchísimo esfuerzo, muchas horas de muchas cosas, y no siempre podemos hacerlo.

Jon: Y así, a trancas y barrancas llegamos a los ocho años. ¿Qué ocurre entonces?

Joaquina: Casi todas las personas cuando tenemos ocho años, lo que intentamos es defender nuestro espacio. Empezamos a opinar, empezamos a decir lo que nos gusta, y cuando tenemos nueve años discutimos ya por lo que nos gusta. Esto es el liderazgo, nuestra capacidad de ser líderes va pasar por que seamos capaces de escuchar, y capaces de obedecer: obedecernos a nosotros mismos, y obedecer a los demás. La capacidad de poder expresar nuestro liderazgo, está en esta etapa. Y la mayoría de nosotros hemos destruido nuestro liderazgo aquí, por no saber obedecernos a nosotros mismos.

Jon: ¿Estamos ya desarrollando nuestra mente?

Joaquina: La vida mental es lo que nos permite tomar decisiones en nuestra vida, y la toma de decisiones va depender de cómo hayan sido nuestros ocho y nueve años. Nuestros errores profesionales, personales, de pareja, etc. Ahí está culminado todo. Cómo hayan estado las energías previas van a marcar la cantidad de Yin y la cantidad de Yang que tenemos en nuestra vida. Nuestros padres destruyen nuestro liderazgo en el momento en que empezamos a cuestionarnos lo que ellos nos han enseñado. Empezamos a cuestionarnos el sentido de la relación con ellos y los padres no permiten que se cuestione.

Jon: El último trecho…

Joaquina: De 10 a 12 años la energía Yin nos permite el desapego, y la energía Yang la libertad, y volar fuera del hogar.

Jon: ¿Cómo puedo saber dónde he tenido atascos?

Joaquina: Los órganos que te hacen estar sano, de 0 a 4 años son: el riñón, la estructura ósea, y los órganos genitales. Si tenéis problemas de 4 a 6 años lo normal es que tengas problemas hepáticos, problemas de vesícula, de músculos y de vista. Atasco de 6 a 7 años, los problemas son de corazón, de cerebro, de tiroides, de intestino delgado, de circulación, y de sistema nervioso central. Si existen problemas de 8 a 9 años: bazo / páncreas, estomago, tejido conjuntivo. Y si has tenido problemas de 10 a 12: pulmón, intestino grueso y piel.

Llega la ensalada, que aliñamos solo con aceite, y la atención se me va a las papilas gustativas, mientras fotografías de mi infancia fluyen desordenadas por la cabeza.

36 Hablemos de sexo II

Con el depósito lleno y un par de botellas de agua que hemos comprado, reanudamos la marcha. Todavía nos quedan algo más de 300 kilómetros para llegar al destino.

Jon: Mientras pagaba la gasolina he estado dando vueltas a eso de que uno es tierra, otro agua… o aire… ¿Se puede cambiar?. Es decir, dependiendo con quién estés o el momento, ser más agua, o más tierra, por ejemplo.

Joaquina: No. Nosotros lo que podemos hacer es manipular y mentir, para adaptarnos al otro, pero nosotros somos los que somos. Otra cosa es que yo diga ponte aquí que yo hago el espiritismo, y estoy sintiendo mucho. Lo importante es que veas dónde estás tú. Si te modificas dependiendo de tu pareja, quiere decir que eres dependiente de ella.

Jon: Vale, lo que sí parece es que es mejor estar en aire o agua que en tierra.

Joaquina: Pues te vuelves a equivocar. Necesitas tener los tres. necesitas saber trabajar los tres perfectamente. Tengo mi imaginación, me lo estoy pasando riquísimo aquí arriba, me lo imagino todo. Me muevo en esa imaginación y consumo la imaginación, porque la tierra es el realismo de la relación. Solo que si tu consumas la relación desde estar en lo que tú sientes que te ayuda a estar mejor, tu relación va a ser muchísimo más rica, que si lo que estás haciendo es hipotecar lo que eres.

Jon: Entonces en ese baile, ¿hay que estar muy pendiente de lo que el otro es , o quiere en cada momento?

Joaquina: Independientemente de todo, casi todas las relaciones son dirigidas por el hombre, o la persona masculina. Y estoy hablando de todas las relaciones, no solo relaciones heterosexuales. La persona que es más cazador es más tierra y lo que hace es arrastrarlo a través del deseo. Ese deseo que tiene tres niveles es el deseo puramente carnal, es el deseo emotivo y es el deseo más espiritual. Hay niveles de deseo, desde el deseo más primario, a los menos. De lo que te tienes que dar cuenta con este movimiento, es de que en la medida que tú no eres nada tierra y te estás dejando llevar por la tierra, muy probablemente tus órganos van a enfermar. Porque las relaciones sexuales con tierra son así, de fricción tierra con tierra. Y si el órgano no es tierra, ante esa fricción enferma. Hay cantidad de enfermedades por esta fricción.

Jon: ¿Por qué?.

Joaquina: Porque uno es agua y el otro es tierra; entonces, lo que está haciendo la tierra es secar el agua.

Jon: Entonces si uno es agua y el otro tierra, ¿n deberían tener relaciones?

Joaquina: Te veo muy preocupado con esto del no alineamiento.

Jon: No sé. parece que estamos hablando de misiles. Misil tierra- tierra, versus misil – aire de largo alcance…

Joaquina: No, siempre va empezar la tierra, porque va empezar el deseo. Tierra siempre es el deseo de tener, el deseo de poseer, el deseo de cazar, y las dos personas cuando se encuentran una más rápida, la otra menos rápida tienen un deseo de consumar, de vivir esa realidad en general, si hablamos como apetito sexual. Lo que sucede es que la persona que es agua, tiene un deseo, que es más suave, más cálido. Y la persona que es tierra tiene un deseo muchísimo más impetuoso, muchísimo más fuerte.

Jon: Y ninguna de las dos puede renunciar a lo que es.

Joaquina: Las personas tienen que reconocer quienes son para saber que pueden adaptarse o adecuarse al encuentro que tienen con el otro.

Jon: Has mencionado antes que si no se mueve esta energía correctamente, llega la enfermedad.

Joaquina: la sexualidad tiene tres enfermedades: físicas, psicológicas y mentales, y esas tres enfermedades las tienes que descubrir. Cuando tienes una relación con alguien y esa relación está violentada de que tú no tienes un deseo sexual físico, sino que tienes un deseo sexual emotivo, acabas enfermando físicamente. Los problemas de ovarios, las enfermedades de vagina, los miles de problemas que tiene la mujer, parten de haberse encontrado con unas relaciones de tierra que no son las suyas, donde lo que ha habido es un deseo primario no compartido.

Jon: ¿Cómo se nota?.

Joaquina: Porque la vagina de la mujer se seca ipso facto. Permite la relación, pero cuando ya llevan un momento de fricción la vagina empieza hacerse mucho más seca y entonces empieza a producirse un problema porque hay demasiado calor y no sé nota. Igual si la gente es joven se ha bajado la temperatura. O se ha calentado muy poco, lo cierto es que la vagina ha entrado en una alteración importante de su contenido y ahí aparece la enfermedad física. Ahora si hay un desajuste entre tierra y agua, o tierra y aire aparecen las patologías.

La siguiente patología que se provoca es la emotiva, después aparecen los problemas psicológicos en las relaciones sexuales: no soy deseada, no te gusto, no te excitas, no me amas, no me aceptas, no me cuidas, no me acaricias… y aparecen las neurosis y las psicopatías de la relación, dónde hay una especie de tensión emotiva casi permanente, donde la petición del afecto es muy grande y la consecución de ese afecto es muy pequeña, o el logro de ese afecto es muy pequeño.

Pero luego están las obsesiones que es de las enfermedades más graves que existen, la obsesión sexual. Muchísimas parejas se rompen por una falta de ajuste sexual, y se rompen porque en el momento que no hay esa química y que no es entendible, la persona se encuentra a alguien que le entiende y se va. Esa es la infidelidad. Y la mayoría son fracasos.

Jon: Parece que la parte emocional, el agua, es la que se va acabando y con ella la relación.

Joaquina: Sobre todo cuando lo utilizamos mal, cuando la utilizamos para llegar a ese punto. Si no llegamos al agua, se acaba el entusiasmo, y se considera que suele durar doce meses. Y el deseo de tres a cuatro meses. Si no hay una transmutación ahí desaparece. Los tres o cuatro primeros meses son de riesgo total en la relación, porque en cuanto ya se consuma el deseo, aparece la ruptura.

Jon: Entonces; deseo tres o cuatro meses, entusiasmo doce, y, ¿a partir de ahí?.

Joaquina: Empieza a parecer el apego, que si se trabaja muy bien se convierte en entusiasmo, y permanece. Yo creo en al relación, en la pareja, y creo cada día más en al pareja con mucha más fuerza.

Jon: Me gustaría que me contaras más cosas de los niveles de deseo.

Joaquina: Hay tres niveles de deseo, tres niveles de afecto, igual que hay tres niveles de aire. La persona ya se ha refinado mucho. Ahora ya no vale llegar y te poseo. O te poseo y se acabo, o le das la canchita para no parecer que eres un bárbaro/a. Pero lo normal es que una persona que es agua cuando se encuentra con alguien al principio su deseo es emotivo, pero es deseo. No es entusiasmo, y ahí hay un juego. Hay muchas personas que para poseer a alguien tienen que montarse una historia única, todo mentira, y van manteniendo la historia cada x tiempo, hasta que se rompe. Es necesario entender nuestra energía interna para saber qué nos pasa, porque, lo que no vas a poder evitar es que aparezcan rayos y truenos en mitad de la relación, si no la estás trabajando. Sin necesidad de ser apocalíptica si no te das cuenta de cómo es tu situación y no trabajas sobre ella, además vas a sufrir, que eso es lo peor. Difícil es que la relación aguante un envite. Además si a los tres meses empiezas a tener problemas, entonces hay que hacer una parada y una revisión. Hay que ver que está pasando ahí independientemente de otra cosa.

Jon: Lo que entiendo es que la energía sexual entra para todo el mundo, ya que significa contacto con el cuerpo humano.

Joaquina: Claro, pero, ¿qué haces con ello?: Lo elevas, lo sublimas, lo llevas a lo supremo. Y la energía sexual entra aunque no tengas pareja. Pero si tienes pareja, esa concentración, que se nutra y crezca, porque el encuentro entre dos es muy potente, independientemente de que haya un contacto genital o no lo haya. Estar a lado de una persona tiene una conexión, y hay un movimiento energético dual profundo que hay que tener en cuenta. Todas las relaciones humanas, nos ponemos a lado de alguien y estamos conectando, mueven una energía, Hay energías de deseo; te quiero poseer, quiero quitarte algo, te tengo envidia, te tengo celos, quiero tener lo que tú tienes, o lo que tú quieras,. Sin embargo, hay otras energías que al rato de la unión de esas dos personas se convierte en un ruido de pájaros, luego ya en la música de las mariposas.

Seguimos conduciendo un buen trecho en silencio, viendo pasar los olivos de Jaén por la ventana.

 (Si estás interesado en participar en el homenaje a Joaquina el día de su nacimiento, 2 de octubre a las 19:00, escríbeme a info@nxtu.es para reservar tu plaza)

35 Hablemos de sexo I

Vamos en el coche, dirección sur. Nos esperan 600 kilómetros y nos acompañan unas manzanas y algunas cuñas de queso de cabra.

Jon: Joaquina, yo, y muchas personas, te consideramos una persona muy espiritual, con un gran camino de desarrollo personal a tus espaldas. ¿Te puedo preguntar qué piensas del sexo?

Joaquina: Más que sexo, me gustaría que habláramos de energía sexual. Yo entiendo que la energía sexual es algo que entra en el cuerpo y que tiene una trasmutación, los orientales lo basan en unos centros energéticos. Pero también hay una temporalidad. Es decir, el hombre según va creciendo en sus años va aprendiendo a moverse en un espacio corporal y humano, y en ese espacio la energía que se mueve es la sexual o la energía de la vida. Pero además de esto, hay un concepto de lo que significa sexualidad, o de lo que significa energía, o de lo que significa sexo.

Jon: Entonces está la sexualidad como concepto, la temporalidad y la energía sexual. Muy interesante

Joaquina: Yo participo de los tres pensamientos, creo que según vamos creciendo hay una energía vital que se va haciendo sensible y que vamos entendiendo. Creo que el cuerpo necesita entender la energía que le pasa y hacerla suya para poder vivir. Y además creo que existe un concepto de la energía sexual, que está marcado en nuestra vida, concepto que nos hace sentir que el sexo es bueno, malo, que podemos hacernos daño con él, que podemos hacer daño a otros.

Jon: Vale, pero antes de entrar en profundidades intelectuales cuéntame un poco tu encuentro con la sexualidad. Es decir, cómo apareció en tu cabeza el sexo.

Joaquina: Durante años he estudiado la sexualidad entre el hombre y la mujer, la sexualidad entre las personas y quiero que todo el mundo sea tan feliz como mis padres. No he visto a mis padres nunca tener una relación sexual, me lo perdí, creo que sólo estuve cuando me hicieron a mí, y creo que no me enteré mucho, pero ahí estaba. El caso es que yo pensaba que mi padre no podía tener relaciones con nadie, no me lo imaginaba ni sudando, ni desfogándose, ni haciendo cosas que no me parecían para un dios. Él era un dios para mí. Pero a la otra no me la imaginaba tampoco, por mucho que no la viera como un dios no me la imaginaba tampoco. Entonces al final empiezas a plantearte qué de dónde has salido tú, si esos dos no hacían nada, si eras un poco como Jesús y habías nacido de la nada. Igual te dabas cuenta que tu si podías haber nacido de la nada pero, ¿y tú hermano?, tenía pinta de haber nacido de la tierra. Entonces, al final, lo que hice durante toda mi infancia fue cuestionarme qué pasaba ahí. Y cuando tenía cinco años, a mi vecina se le ocurrió quedarse embarazada, y yo la vi engordar y engordar. La tripa de mi madre no la vi, pero la de mi vecina si. Entonces me contaba que venía una cigüeña y que nacía un niño, y que la cigüeña tal, y que la cigüeña cual; y a mí me parecía aquello como una verdulería, que me estaba tomando el pelo. Y cuando fue a nacer, yo me puse en la ventana para ver entrar a la cigüeña. Y no había entrado ninguna cigüeña, lo que oía era a ella gritar a mi vecina y al rato llorar una niña. No sé cuantas horas estuve metida ahí, nadie consiguió moverme. Y entonces cuando salió el tema yo le dije que me había mentido literalmente, y entonces ante estas cuestiones tan potentes de preguntar, se les planteó decir que había nacido porque su padre y su madre se querían, habían hechos cosas y entonces se había quedado embarazada. A partir de ahí yo necesitaba saber que había pasado. Creo que todos hemos hecho estás preguntas. Mis monjas decían que si me besaba con un chico me iba a quedar embarazada, que iba a perder a Dios y más cosas. El mito del sexo lo descubrí mucho mejor leyendo a María de Magdala que me pareció como le libro de mis sueños. Después me enteré de quién era Lucrecia de Borgia, y todo esto fue edificando un mundo nada sano, sobre lo que yo fui construyendo lo que significaba para mí un mundo sexual, hasta que decidí estudiarlo y quitarme todos estos rollos de la cabeza que me parecía más sencillo. Cuando te dedicas a estudiar la sexualidad, una de las cosas que te das cuenta es que hay gente que funciona muy bien para tener relaciones sexuales y gente que funciona muy mal. La gente que funciona muy bien es la gente muy generosa, y la gente que funciona mal es la que no es nada generosa. Y yo creo que hoy tenemos que aprender ser muy generosos.

Jon: Los filósofos son un poco más serios, pero no menos profundos que tú. Schopenhauer plantea que la única voluntad que se desarrolla, es la voluntad de hacer un encuentro sexual. Y lo dice recordándonos que venimos de una cópula. El recuerdo de esos dos seres en fricción para encontrarse con nosotros es lo que ha construido nuestra necesidad de volver a encontrarnos de esa manera tan ansiosa con la persona con la que podamos encontrar; con cualquier persona que nos sensibilice tenemos la necesidad de volver a encontrar esa conexión física. Nietzsche dice que si solamente tuviéramos este deseo, no seriamos nada más que animales.

Joaquina: Si, Schopenhauer también dice que hay que profundizar en la energía sexual para encontrar respuestas. Yo trabajo la energía sexual con tres elementos, entendiendo estos tres elementos, como los que nos permiten conectar con los impulsos de la vida sexual.

  • Tierra: es la que nos conecta con la realidad. todo aquello que el hombre toca, manifiesta para sentir que puede realizar su vida sexual. Aquí tendríamos todos los elementos de la sexualidad que son puramente físicos, ósea cuando un hombre y una mujer se encuentra en los niveles más tangibles, donde lo que hay es deseo.
  • Agua: es la que nos conecta con la emocionalidad. tiene que ver con las emociones, algo que nos arrastra, algo que nos conmueve, algo que va más allá de lo que podemos tocar, que es un movimiento que hacen los dos que va más allá de lo tangible. Esto lo voy a llamar entusiasmo.
  • Aire: nos conecta con la espiritualidad o con el pensamiento más elevado. Cuando somos capaces de imaginar, somos capaces de salir de nuestra área más personal para convertirnos en seres que participamos del otro de dos maneras: a través del apego, o a través del amor. El aire con el amor es que respiramos. Y el aire sin el amor es que vivimos apegados.

Jon: Es decir: tierra= sexo; agua= sexualidad; aire= sensualidad.

Joaquina: Nos relacionamos forzosamente con los tres elementos, solamente que nos impactan o nos impactan. Las personas más básicas estarán impactadas solo por la tierra, las personas más sensibles por el agua, y las personas más conceptuales por el aire.

Jon: ¿De qué depende que nos relacionemos más con uno de esos elementos?

Joaquina: La sexualidad, en relación a los tres elementos depende de tu evolución social, del lugar donde hayas nacido, principalmente. Si era un lugar donde primaba la supervivencia, vas a estar metido en al tierra totalmente. Si estás en un lugar donde las emociones son muy para allá, vas a vivir en el agua. Y si estás en un lugar donde el razonamiento es muy complejo, vas a vivir en el aire.

Jon: Entonces es un tema cultural.

Joaquina: El aprendizaje de la vida sexual va a depender de tres elementos: de la cultura en la que hayas nacido, va a depender de cómo la energía ha entrado en tu cuerpo, y has permitido que entre a través de la propia fisicalidad, de la forma de vivir, del movimiento, de cosas que aprenderemos. Y luego de lo que significa tu familia, tu entorno, como te han ido permitiendo que esta energía pase por tu cuerpo y funcione. Si te vas a unir con una persona tienes que saber si esa persona ha movido su energía bien, o no la ha movido bien. Porque igual le pides a una persona algo que no te puede dar. Tu no le puedes pedir a una persona que está totalmente en tierra que se convierta en agua, porque no lo van a conseguir. Tienes que encontrarte con qué cultura tienes dentro de ti, y cómo se mueve esa energía y qué ha pasado con esa energía. Y, sobre todo, quién eres.

Jon: ¿ Cuando hablas de cultura te refieres al determinado momento de vida más importante de 0 a 12 años?

Joaquina: En realidad, las civilizaciones que están dependiendo, y que su vida ahora mismo depende de tener una buena supervivencia, van a estar muchísimo más en la tierra. Personas que son realistas, que necesitan cubrir sus espacios de realidad que son muchísimo más físicas, que lo que necesitan es la tangibilidad de los éxitos, van a estar mucho más en al tierra, que una persona que lo que quiere es emocionarse, sensibilizarse y mirar a las estrellas. Entonces lo que es importante es que encuentres esos vínculos y encuentres esas realidades, independientemente de tu cultura. El norte de España es mucho más tierra y el sur es mucho más agua. Hay una climatología que hace que la persona ponga los pies en la tierra, porque si no los pone sufre. Es más difícil que en el sur ponga los pies en la tierra tan fácilmente, lo que les apetece más es pasárselo rico, moverse, calentar la cama. Aquí te pillo, aquí te mato es más propio de la tierra.

Jon: ¿Se establece entones en los primeros años de vida?

Joaquina: en los primeros años crees en los valores que te han inculcado, independientemente de que seas una persona nacida en el norte que tengas más emocionalidad que otros nacidos en el norte. Pero lo normal es que en el norte se tienda mucho más al realismo en las cosas y a perderse menos en las emociones. En el norte hay mas tendencia al aire y a la tierra que al agua, entendida el agua como el movimiento, no estamos hablando del agua de llover, estamos hablando de que la tierra es la sustancia de la que nos nutrimos. Sería el cuerpo. El agua es lo que nos mueve por dentro, todo nuestro cuerpo tiene agua. Y el aire es el que nos permite imaginarnos, vivir, etc.

Jon: Eso es la persona, ¿y las relaciones sexuales?

Joaquina: Las relaciones sexuales empiezan en tierra, que son los deseos, pasan al agua que es el entusiasmo; luego pasan a aire, que es: ya somos más colegas, más amigos, ya no es necesario tanto tocarnos, no pasa nada si tenemos relaciones sexuales y lo que querremos es que no sea así. Yo lo que quiero es que todo el mundo tenga entusiasmo todo el tiempo, y que tengamos la capacidad de hacer todo lo que nos apetezca y que no estemos limitados por las cosas. Si conocemos como funcionan las vamos a poder trabajar. Es muy bueno que digas hoy tengo un día de tierra, no la vas a pasar de aquí te pillo, aquí te mato, vete por la casa que te pillo y te como. ¡Genial! ¡estupendo!, pero sabes que pasa eso. Lo que no puedes hacer es aislarte de esta situación, ya que es importante, porque el hombre es mucha tierra y la mujer es mucho agua. Muchas veces están como que el agua no entra en la tierra, la tierra no entra en el agua. Se encharcan, no se encharcan, están secos, al final no hay comunión, y de lo que se trata es de que haya mucha comunión.

El coche nos avisa de que quiere comer, y paramos en una gasolinera Repsol. Doy un respiro a Joaquina pero decenas de preguntas golpean mi cabeza mientras sacio al voraz vehículo.