118 Yo soy mi casa (IV)

Jon: Hestia (Vesta) era la diosa del hogar y nunca abandonaba el Olimpo. Hija de Cronos (Saturno) y Rea (Cibeles) era la mayor de seis hermanos. La Madre Tierra (GEA) había profetizado que uno de los hijos le destronaría, así que el viejo Saturno los fue devorando según fueron naciendo, siendo Hestia la última en ser engullida. Obligado después a vomitarlos por la pócima vomitiva que le administró Metis, Después de vomitar la piedra que se había tragado pensando que era Zeus, fue precisamente Hestia la primera en renacer. De esta manera fue la primera en nacer, pero a la vez la más joven. Nació literalmente dos veces, de la madre y del padre. Ella es la que se queda en casa, la protectora del hogar, diosa de la familia y de la paz. Su llama arde continuamente, representando la luz, el calor y la seguridad, siendo la diosa más venerada de las deidades. Aunque no tiene atributos propios, su emblema es la lámpara y su símbolo el círculo. Ella obtuvo el puesto central de la casa como su sitio sagrado, la hoguera, el fuego del hogar, que es lo que significa su nombre. Hestia ocupa su lugar en el centro del lugar de encuentro, de residencia. No había estatuas de ella en su templo, sólo estaba el fuego sagrado, su imagen y su lugar son idénticos. Como decidió no casarse, Zeus le otorgó el privilegio de recibir el primer y el último sacrificio en todas las ceremonias, como centro viviente de la familia o la ciudad.

Joaquina: Me encanta la mitología. El primer libro que me regaló mi padre fue un grueso tomo de mitologías griegas. Yo era apenas una niña, pero me lo leí entero. Gracias por el recuerdo.

Jon: Retomando lo de la casa y las leyendas antiguas, en todos los rincones de nuestro planeta existen leyendas basadas en la creencia de que el agua confiere la vida, la juventud, la sabiduría y la inmortalidad. Para los antiguos egipcios era la fuente que había dado origen a los dioses. Los hindúes creen que las aguas son el principio y el fin de todas las cosas que hay en la tierra. Para los mesopotámicos el agua representaba la fuente inagotable de la sabiduría humana. Muchas culturas rendían culto al agua porque pensaban que los sonidos y los movimientos de ésta representaban el alma de un espíritu vivo. Y en nuestra tradición cristina, el agua es el elemento central de la ceremonia del bautismo. Juan Bautista sumergió a Jesús en el agua con el fin de señalar el inicio de su trabajo espiritual como adulto.  Salió del agua “vuelto a nacer” y desde entonces los cristianos han conservado esta tradición como símbolo del comienzo de su camino espiritual.

Joaquina: El agua es una de las herramientas mas poderosas para purificar el espíritu de una casa, de una habitación o de cualquier espacio personal. El agua tiene propiedades purificadoras innatas, y sirve para limpiar y purificar la energía negativa y estancada de una casa, devolviendo a su espacio vital la sensación de claridad y paz que había perdido. El agua resulta excelente para eliminar las emociones negativas de una habitación, ya que este elemento se asocia con las emociones desde tiempos inmemoriales. Es excelente para la purificación, sobre todo para la purificación de emociones.

Jon: Vale, y si tenemos una habitación en la que nos encontramos mal o intuimos que hay una energía negativa, ¿por qué es buena el agua?

Joaquina: Estamos en interrelación constante con el espíritu del agua a través de las aguas de la vida que corren por nuestras venas. Cada latido de tu corazón te conecta con el espíritu universal del agua. El poder del espíritu del agua es la intuición, y la emoción y la espiritualidad. Es renovación y renacimiento. El espíritu del agua es infancia e inocencia. Cura las emociones y las heridas del pasado. Proporciona vida, sustento y curación.

Jon: ¿Cómo la tenemos que utilizar?

Joaquina: Pon un recipiente con agua al sol, para que se cargue de su energía. Por regla general, bastan tres horas para que el sol cargue el agua. El agua cargada por medio del sol posee una energía yang expansiva y exuberante, y es ideal para las habitaciones oscuras o en aquellas en las que parece haber una energía sombría u opresiva. También resulta recomendable para aquellas habitaciones en las que ha habido algún enfermo.

Jon: ¿Podría cargarse también con la luz de la luna?

Joaquina: El agua cargada de luna tiene propiedades curativas y femeninas, y ayuda a suavizar la energía una habitación. Resulta especialmente útil en las habitaciones en las que se han experimentado emociones intensas, tales como la ira y la tristeza. El agua cargada de luna resulta excelente para los dormitorios porque contribuye a crear una atmósfera saludable para dormir y es propicia para los sueños. La energía emocional tiende a quedarse estancada en el espacio durante un tiempo. Las emanaciones negativas generan una carga eléctrica que queda suspendida en el aire, una de las formas de eliminar esta carga negativa es humedecer la habitación. La humedad neutraliza la carga emocional del lugar y además genera un entorno rico en iones negativos, similar al que se produce en el mar, en una cascada o en un bosque rico de pinos, para ello vasta con pulverizar agua de manantial o “cargada” por la habitación a purificar.

Jon: También he leído por ahí que la sal es un gran purificador.

Joaquina: Sí, y se puede hacer una prueba muy sencilla para comprobar si la energía de un punto concreto de nuestra casa es la correcta o no. Para hacer la prueba, toma un recipiente con un litro de agua, al que añades sal común hasta su saturación; es decir, hasta que el agua no diluya más sal. Reparte esta agua saturada en varios recipientes cuidando de que contengan cantidades iguales de líquido. Lo ideal sería que los recipientes fueran de barro, madera o plástico, pues los de vidrio suelen contener plomo, que absorbe radiaciones. Posteriormente, distribúyelos sobre diferentes espacios, tantos recipientes como comprobaciones desees efectuar.

Jon: Debajo de la cama parece un buen lugar para colocar uno, ya que se pasan muchas horas seguidas ahí. ¿Qué pasará luego?

Joaquina: Conforme pasen los días y se vaya evaporando el agua, verás que en el fondo del recipiente la sal se va depositando, formando cristales. Si la zona es neutra favorable, la cristalización se hará formando pequeños cristalinos uniformemente repartidos en el fondo, e incluso tras la total evaporación del agua quedará una estructura cristalina armónica. Por el contrario, si el lugar está expuesto a fuertes radiaciones o energías desfavorables, las consecuencias serán unos gruesos cristales de sal y unas estructuras disformes, carentes de armonía, hasta el punto de que, en ciertas zonas, se empezarán a formar gruesos cristales en los bordes del recipiente, llegando a desbordarlo en ocasiones.

Jon: ¿Y el aire que respiramos en la casa? ¿Se puede purificar también?

Joaquina: Lo más típico es la técnica del ahumado. Es un ritual heredado de los indígenas americanos que consiste en hacer arder unas hierbas para transformar la energía de uno mismo, de otro, o purificar las energías de un espacio. Las hierbas más utilizadas son:

Salvia              Propiedades purificadoras

Vainilla            Ahuyenta pensamientos negativos

Cedro              Dispersa la energía negativa

La técnica consiste en encender las hierbas y cuando empiecen arder, apagar el fuego y dejar que salga el humo hasta que se extinga por completo. Puedes ahumarte a ti mismo: Una vez encendidas las hierbas hay que ofrecer el humo a los cuatro puntos cardinales, a la Tierra, al Cielo y al Gran Espíritu. A continuación, ahuecar las manos y dirigir el humo a cada parte del cuerpo y pensando en aquello que deseamos. Con ello estamos canalizando la energía. También puedes ahumar a los otros: El procedimiento es el mismo que el anterior, en este caso la persona que va a ahumar al otro dirige el humo con una pluma a cada una de las partes del cuerpo de la otra persona. Para ahumar una habitación:  La persona que va a realizar el ritual y las que le acompañen deben ahumarse primero. Después deben ofrecer el humo a los cuatro puntos cardinales, a la Tierra, al Cielo y al Gran Espíritu y después dirigir el humo con una pluma en el sentido de las agujas del reloj por toda la habitación, empezando por la esquina este.

Jon: Pensaba que con unas barritas de incienso valía.

Joaquina: Quemar incienso permite purificar las habitaciones y cada fragancia servirá en cada momento para generar una energía distinta. Cuando se enciende el incienso se suelen decir oraciones de consagración.

“No podrás por menos que buscar, ya que en este mundo no te sientes a gusto. Y buscarás tu hogar tanto si sabes donde se encuentra como si no. Si crees que lo estás buscando fuera de ti, la búsqueda será en vano, pues lo estarás buscando donde no está”

ACIM T12, IV, 5, 1:3

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