50 ¿Qué es la enfermedad?

Joaquina: Hay una realidad que es nuestra única y exclusivamente, y que es de la que tenemos que tomar conciencia. Hay un mundo que compartimos con los demás donde compartimos las culpas, y hay un mundo donde realmente actuamos que es donde nos vengamos de los demás. El mundo de la toma de conciencia. Esto vale para los tres niveles, el del yo, el de los sentimientos y el de la materia. En cualquiera de los niveles hay una toma de conciencia que es solamente nuestra. Hay un compartir con la otra persona, en el cual vemos en los otros lo que nosotros tenemos. Y hay una venganza donde actuamos porque realmente no queremos tomar conciencia de que el problema es nuestro. Ahí es donde se enferma, en el nivel de la venganza.

Jon: Entonces, según sea nuestra venganza habrá diferentes tipos de enfermedad

Joaquina: Si tenemos una enfermedad física la desarrollamos somáticamente en el cuerpo. Si es psíquica, en la relación, tenemos una enfermedad de comportamiento psicológico. Si tenemos un conflicto en el ti mismo enfermamos en el nivel de conciencia, epilepsia, párkinson…

Jon: Y, ¿cómo se originan?

Joaquina: Se originan desde no querer mirarme donde yo tengo la dificultad. Miro en la otra persona con la que me relaciono, veo que esa persona tiene la culpa de lo que me está sucediendo y entonces inmediatamente me vengo. Aunque la enfermedad nace en la mente, cuando nos movemos en los planos físicos se desarrolla siempre en el cuerpo.

Jon: En general noto que a las personas nos preocupan más, y hablamos todo el tiempo, de las enfermedades físicas, ¿no?

Joaquina: Hay varios niveles de enfermedad en el cuerpo. Por ejemplo, la enfermedad del dinero es una enfermedad del cuerpo. Tienes que tener en cuenta tu propio cuerpo físico, que no sería en ningún momento la enfermedad, sino la alteración del cuerpo. Las patologías de la casa, todo lo que se va estropeando, la nevera, lavadora, etc. está ahí. Y la patología del sexo, es decir, los comportamientos sexuales que tuviésemos ahí. Eso se desarrollaría sexualmente, se desarrollaría en el trabajo y se desarrollaría en el dinero. Todas estas enfermedades son enfermedades de venganza, y los comportamientos que se producen en estos planos son comportamientos de venganza. Ahora bien, estos mismos comportamientos los tenemos en el nivel de los sentimientos y en el nivel del yo profundo.

Jon: ¿Me puedes poner algún ejemplo?

Joaquina: Imagínate a una persona que tiene un comportamiento autoritario y no quiere darse cuenta de que ese es su conflicto. Piensa que los demás no quieren compartir con él las cosas y a partir de ahí les castiga con, por ejemplo, pereza. El problema de esa persona es el autoritarismo, las cosas tienen que estar como dice cuando dice y en el momento que dice, pero no quiere darse cuenta de que ese es su problema. Entonces, lo que hace es lanzarlo contra los demás, contra las personas con las que está, por ejemplo la pareja. Si por ejemplo fuese autoritario en la casa y no quisiera compartir el dinero y el sexo, inmediatamente se va a vengar no trabajando. Aquí enfermará, y como es la pereza, enfermará del hígado y del estómago que son los órganos de la acción.

Jon: ¿Cuál sería la secuencia?

Joaquina: Una acción siempre tiene las tres secuencias: si me siento de una manera mentalmente me voy a expresar de una forma emocionalmente e inmediatamente voy a hacer una cosa física. Ese proceso es muy difícil de romper. Si quieres hacerlo, lo primero que tienes que hacer es verte a ti mismo reflejado. En primer lugar, parar la acción.

Jon: Es decir, en el ejemplo anterior la persona tendría que dejar la pereza, e inmediatamente mirar qué es lo que ha dicho que esa persona no comparte y ver porqué no lo comparte, y en el fondo ya se está mirando a si mismo. Entonces verá que no lo está compartiendo porque las cosas tienen que ser como él dice y cuando él lo dice.

Joaquina. Así es. Si no rompe el autoritarismo sigue enfermando pero no será con enfermedades fuertes ni con dolores intensos. Por ejemplo, una mujer que tuviera este componente, tendría miomas y si fuera un hombre próstata. Esto significa que el mioma lo va a reflejar en la venganza. Si es una persona que tiene miomas será perezosa sexualmente. Si es un hombre y tiene próstata, tendrá problemas de que no actúa sexualmente libremente, o engaña, o es indolente en la sexualidad y a partir de ahí se le producirá la enfermedad.

Jon: ¿Cuál es el arreglo?

Joaquina: Paro la pereza, miro qué es lo que yo no quiero darle a la persona, e inmediatamente tomo conciencia de mí mismo.

Jon: ¿Así de rápido?

Joaquina: Para hacer un trabajo personal mucho mas rápido, dividido el cuerpo en tres partes. La cabeza sería la toma de conciencia, el tronco el mundo de las relaciones, y las piernas, de la pelvis hasta abajo, el mundo de la materia. La venganza siempre está abajo, en la materia. Evidentemente cuando nos estamos vengando se refleja en todo el cuerpo porque estaría en los tres planos: el cuerpo sería el plano de la materia, los sentimientos en el plano de los sentimientos, y la razón en el plano de toma de conciencia. La enfermedad física se va a reflejar en todo nuestro cuerpo, pero donde mas acusada tengamos la enfermedad es donde mas vamos a tener que mirarnos.

Jon: Necesito algunos ejemplos más.

Joaquina: Una persona que cambie constantemente la cara, que de pronto la veas bien y luego mal, es una persona que tiene que hacer una toma de conciencia del si mismo. Una persona que se le hincha mucho el abdomen, que de pronto siente que no puede respirar, tiene que tomar la conciencia con sus padres, con la relación de los sentimientos, con la vida familiar. Y una persona que tiene que tomar conciencia de la pareja, tiene que mirarse sus piernas principalmente. Por ejemplo todo lo que esté reflejado en las piernas es un no asumir el mundo de la materia, la pareja, lo cual no quiere decir que tengas un problema con la pareja, significa que no asumes el tener una pareja. Hay personas que deciden no tener una pareja e inmediatamente bloquean su parte de abajo.

El cuello es no querer implicarte en el ti mismo, es decir, vencer la situación. El coxis es el punto donde vas a mirar a tus padres pero reviertes en la pareja. Todas las personas que no quieren llegar a mirarse generarán la tensión importante abajo. Tendrán problemas de dinero, de sexo, todo lo que sea de cintura para abajo.

Jon: En tus cursos dices que casi todo el tiempo estamos con problemas con los padres y la pareja. Y no caminamos.

Joaquina: Sí. Vamos creciendo y el problema empieza en el colegio, sigue con los padres y nos lanzamos a la pareja a matar, culpándola de todo. Todo esto es el 90% de la vida de las personas. En este proceso lo único que queremos es recoger.

Jon: ¿Podríamos usar la ley de los 5 elementos para destruir la enfermedad?

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Joaquina: Claro. Ahí vas a ver que la tolerancia y la paciencia se nutren de la grasa, la conciencia y la creatividad de las vitaminas, la acción de los hidratos, el desapego y la liberación se nutren de las proteínas y la confianza de las sales. Lo cual quiere decir que para que nosotros podamos corregir cualquier patología o comportamiento, tenemos que recurrir a la forma de alimentar la situación y que se pueda resolver.

Jon: ¿Cómo sería con el ejemplo de la pereza?

Joaquina: La persona estaría en la acción, que significa que actúa mucho o actúa muy poco. Una acción equilibrada es aquella que te permite nutrirte del movimiento y del descanso. Cuando esto no ocurre, es cuando surge la patología en la acción. Y cuando hay una patología en la acción, hay una patología en el estómago y en el bazo-páncreas. Es decir, que las personas que están hiperactivadas y lo hacen para algo estarán enfermando. Un exceso o defecto de acción la va a llevar a desconfiar de lo que hace. Desde no tener confianza en sí misma va a perder su creatividad y desde ahí se va a apegar a las cosas, donde pasará a expresar la intolerancia y la impaciencia.

Jon: ¿Podemos decir que la hipoacción y la hiperacción son lo mismo?: pereza, problemas en la acción.

Joaquina: El hipoactivo contiene y su pereza la mostrará con intolerancia, lo que le hará apegarse a las cosas y ser rencoroso. Desde ahí no tendrá creatividad y pasará a la desconfianza expresada con autoritarismo. Como no hace nada necesita estar intolerante e impaciente, para que no se note que no está haciendo nada. Necesita grasa, mientras que el hiperactivo la grasa llega al final del todo y no la necesita. Tendrá problemas de próstata, de vejiga, de riñón. La persona hiperactiva necesita mucha sal y agua, tendría que nutrirse con cosas que llevaran sal, verdura, etc. Lo que ella necesita para que se mueva el hidrato es que estén lubricados todos los órganos. Aunque coma hidratos y tengan grasa no hay problema porque los está consumiendo constantemente. Para solucionarlo hay que darle agua fuera de las comidas, tomar muchas vitaminas en forma de frutas verduras y hortalizas. Tiene que conseguir desapegarse a costa de comer proteínas muy ligeras como pescados, eliminar las carnes.

Jon: ¿Y la solución?

Joaquina: El hipoactivo tiene que trabajarse de una forma importante los puntos finales. Él no va a poder ponerse a actuar porque quiera. Tiene que empezar a mover un poco su tolerancia, un poco liberarse de cosas, un poco la creatividad (creatividad conceptual), hacer ejercicios de paciencia y desapego y liberando rencores llega a la desconfianza casi sin existir. La trampa es el hidrato, comer hidratos le paralizará siempre.

Jon: Al final se reduce a un trabajo personal.

Joaquina: Un trabajo personal lo que hace es buscar la solución donde no nos sentimos agredidos. Lo que notes como el punto mas fuerte de tu situación nunca intentes cambiarlo a la fuerza, porque eso es lo que buscas para tener todo un proceso. Tienes que darte cuenta de que el esfuerzo del trabajo personal es que es un trabajo de encuentro contigo mismo. Un trabajo de mirarte a ti mismo donde tienes un punto de fricción constante, dándote cuenta de que no se equivocan los demás, te equivocas tú.

Jon: ¿Alguna ayuda más?

Joaquina: Los hemisferios son una parte importante en la curación. La persona que hipoactúa tiene que estar todo el tiempo hablando en detalle, viendo el detalle y haciendo figuras geométricas para potenciar el hemisferio izquierdo. Y una persona que hiperactúa tiene que estar continuamente viendo lo analógico, lo holístico, lo inconcreto para potenciar el hemisferio derecho.

Para los dos casos, deberían seguir este orden:

  1. Alimentación
  2. Manejar los hemisferios
  3. Posturas corporales. Para corregir los meridianos
  4. Tomar conciencia del movimiento
  5. No imponer algo que quieran hacer. No manipulación
  6. No aceptar nada que los demás les quieran obligar a hacer si va a través de la manipulación
  7. Comer alimentos amargos desde la construcción para aumentar la consciencia: apio, pomelo,     endivia.
  8. Tener cerca personas creativas (conceptual uno y artísticas la otra)
  9. Cantar
  10. Andar descalzos todos los días, sobre madera o piedra, y masajearlos con aceite de oliva

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