225 Domingo de Resurrección

Joaquina: Independientemente de si creemos o no en el misterio del pecado, independientemente de si crees o no en la Resurrección, podemos utilizarlo como un mito, el mito de que hay un camino. Hemos llegado a un punto, aquí sucedió algo, hacemos un camino, vivimos unas circunstancias y a partir de allí estamos libres de esa situación. Para mí esto es aprendizaje, y el aprendizaje puede ser más o menos doloroso, lo que sí es cierto es que todos cometemos errores. El error lo cometemos y vivimos en el error, vamos caminando desde el error. Llega un punto donde el error es tan grave para nosotros, es tan fuerte que, tomamos conciencia, que se llama aprendizaje, y a partir de ahí, tenemos una actitud diferente.

Jon: ¿Qué nos hace a los seres humanos estar permanentemente pensando que necesitamos una cruz y que, además, después de haber vivido esa cruz necesitamos todavía sentirnos culpables o castigar a alguien?

Joaquina: Es imposible para mí que, después de 2.000 años, sigamos hablando todavía de crucifixión. Es para mí totalmente incomprensible. No puedo comprender cómo una civilización tan progresista, un mundo tan diferenciador, en estos momentos está llenándose de fiestas y de dolor para celebrar la liberación de la culpa. Tiene que haber algo detrás de todo esto. Yo creo que, en esa macro fiesta de la cruz, tiene que haber una inmolación permanente de algo que nosotros consideramos que es castigable o de algo que consideramos que se merece todo ese dolor.

Jon: La teoría cristiana es que la resurrección fue para salvar al pueblo de Dios, que queda liberado así de las consecuencias de los pecados que lo alejan del Creador.

Joaquina: Si nosotros tenemos aquí el nacimiento de una persona, de Jesús, y lo celebramos, celebramos un discurso humano, porque es un discurso humano, y llega un punto donde ese discurso humano tiene un impacto y aquí decide, independientemente de que creas o no, decide que su vida tiene sentido porque va a salvar al hombre y propicia la muerte en la cruz. Muere en la cruz porque va a resucitar y además a los tres días todo el mundo está convencido de que resucitó, porque, además, planteó su presencia. Vamos a ver a Jesús como el mito de esta civilización. Si tenemos el mito de la muerte, tenemos el mito, también, de la resurrección. ¿Qué nos hace a los seres humanos estar durante miles de años estar hablando de la muerte de Jesús, cuando dice que resucitó?

Jon: ¿Que lo matamos nosotros?

Joaquina: No sé, pero lo que sí es cierto es que yo quiero hablar de dos cosas. Hablar de la cruz, porque me viene muy bien hablar en Semana Santa de este mito y plantearme que ésta es la vivencia cotidiana que tenemos nosotros. Es decir, que yo he hecho algo hoy y vivo en una cruz de la culpa permanentemente. Es imposible que, si me siento culpable, no piense que me van a castigar. Lo que estoy buscando es mi cruz personal, y no tengo tan claro que vaya a resucitar. Quiero que te des cuenta de que mentimos, nos acostamos, a pesar de que lo prohíbe el catolicismo y fantástico, pero, sin embargo, la cruz no sale de nuestra vida.

Jon: Quizá es por el instinto de supervivencia. Para poder sobrevivir tenemos que estar atentos al peligro, y la culpa nos ayuda a prestar atención.

Joaquina: Bien, lo cual quiere decir que ya le hemos encontrado un sentido, la culpa tiene el sentido de estar precavidos de nuestros errores. Acuérdate de que estamos hablando de una cruz, de que la culpa es una cruz, no estamos hablando de algo ligero. Estamos hablando de yo he hecho algo y me merezco el castigo y la no resurrección.

Jon: ¿Para qué está siendo útil en nuestra vida el mito de la cruz, el “yo tengo que ser castigado con la muerte cada vez que hago algo mal”? y otra cuestión ¿para qué necesito crucificar a todos aquellos que me han hecho daño y, además, no los resucito?

Joaquina: Eso es lo fuerte, no hay ninguna persona que se precie como persona, que realmente haya conseguido olvidar de una forma absolutamente intencionada y liberadora el daño que otro le ha hecho. De una forma liberadora, de una forma absolutamente entregada. ¿Cuántas personas aceptan la envidia, la agresión, el abandono, la ruina, sintiendo que son pruebas de la vida y no más? No tiene sentido que en el principio y en el final de las circunstancias, lo que nos encontremos es que el hombre está paralizado, que no sabe perdonar, y el perdón es la resurrección. La resurrección absoluta a cualquier situación.

Jon: Entonces, ¿Qué nos hace a las personas vivir permanentemente en el rencor, en el resentimiento, en la paralización, en el no crecimiento?

Joaquina: Que nos creemos dioses. Me gustaría que destruyéramos que somos los elegidos. Pero necesitamos sentirnos los elegidos, fuera de la religión, sino como personas, postulamos ser los elegidos. Nosotros somos hijos de Dios y los demás son hijos de no sabemos quién. Soy una persona espiritual y creo en la trascendencia, porque, en realidad, lo único que al hombre le cercena es no poder perdonar. Lo único que al hombre le domina y le sitúa en una actitud de carencia es pensar que se merece las cosas y su compañero de filas no. Lo que nos va a hacer grandiosos y únicos es entender la bidireccionalidad de los sentimientos. Que el sentimiento es tan libre para odiar como para amar. Que el amor que tú tienes no tiene que ser un amor condescendiente, ni tiene porqué ser un amor frío. Que si tú tienes la razón, al lado hay otra razón tan libre como la tuya. Que si tú tienes dolor, al lado hay otro dolor tan increíble o máximo como el tuyo. En la medida en la que pensamos que nuestro dolor es el máximo, que nuestra capacidad es la máxima y que lo que nosotros nos merecemos el otro no se lo merece, es imposible hacer una vida o tener una vida de iguales.  Y si no es una vida de iguales, es una vida que tiene demasiados errores y demasiadas vinculaciones no posibles.

Jon: En realidad creemos que somos únicos para nosotros. Si somos únicos, estamos solos, porque el otro es único, también. Es complicado para mí entender que nosotros somos únicos y que el otro existe. Si tú eres único en poder, luego tienes vasallos.

Joaquina: Se supone que, si somos únicos y somos dioses, seríamos la encarnación del amor, no estaríamos esperando amor, porque somos amor. Vamos a seguir planteándonos esta divinidad que tenemos tan extraña. Si somos dioses, como el concepto de amor es Dios, el amor supremo, si somos dioses, ¿por qué no tenemos el amor supremo, sino que esperamos que nos amen supremamente? En ningún momento yo estoy hablando en contra de Jesús, sino que yo lo que quiero es que nos vayamos dando cuenta del fraude en que hemos entrado en relación: la culpa, la no culpa, la pérdida de amor y todas esas cosas.  Lo que para mí es importante es: si somos dioses, somos amor, entonces, ¿por qué queremos que alguien nos ame?

Jon: Estás hablando del mensajero, un Jesús previo a la religión…

Joaquina: Estamos hablando de qué nos hace a nosotros concebir un camino en el que estamos agarrados a la culpa y a la necesidad de castigo. O rompemos la culpa y la necesidad de castigo, o será imposible que hablemos con el que tenemos cerca, de iguales. Porque si el otro es culpable y nosotros no, siempre vamos a necesitar castigar, porque en el fondo nosotros no nos sentimos culpables de nada, el culpable está fuera, o mi padre, o mi madre, o la religión, o el vecino, o la policía, o quien quieras. Yo me exculpo a pesar de que hablo de que me siento culpable, en realidad, permanezco culpabilizando a los demás.

Jon: Nos tenemos que plantear qué tipo de entramado hemos decidido hacer con nuestras creencias para llegar a un punto donde estamos prisioneros, totalmente, del castigo. Tenemos que romper ese entramado entendiendo de dónde viene. ¿Por qué hemos decidido la divinidad por encima de la sabiduría? ¿Por qué no hemos decidido que nuestro maestro era sabio, simplemente? ¿Qué beneficio tenía el decir que era Dios? Creo que nos hace sentir únicos, somos indiscutibles, somos la panacea del bien y el mal, los únicos que existen.

Joaquina: Imagínate que el legado es de sabiduría, que el legado es “ama al prójimo como a ti mismo”, y no hay nada más. El concepto cambia totalmente. Si yo voy a este concepto, el ti mismo eres amor y el otro es amor. Es imposible que una persona no se ame a sí misma. Quien piense que no se ama más a sí mismo que a los demás, está en el primer sacrilegio del entendimiento humano. Lo fácil que es cortarle la pierna al amigo cuando está mal, pero lo difícil que es cortarte la tuya. Nosotros somos amor, indiscutiblemente, a nosotros mismos, indiscutiblemente. Luego podremos tener problemas de cómo nos tratamos, de que podemos tener complejos de inferioridad, etc. Pero que el amor que nos tenemos a nosotros mismos está por encima del amor a cualquier persona, es una realidad incuestionable. Lo que hemos perdido con la cruz es la conciencia del Amor. Porque quien nos dijo “ama al prójimo como a ti mismo” nos está queriendo en la cruz todo el tiempo, porque el se amó y se dio en la cruz. ¿Qué nos está pidiendo realmente? Ama a tu prójimo como a ti mismo, me pide que me inmole totalmente en la cruz.

Jon: Pero él también dijo la resurrección.

Joaquina: Nos regaló la resurrección para que supiéramos, como concepto, que no teníamos que morir y que no teníamos que sufrir, pero, sin embargo, nos quedamos con la cruz. Cuando te encuentras con una persona, sea quien fuere, tu amor, que no está fuera, no es que ames a la persona, sino que es tu amor proyectado fuera, tenga una capacidad de permear al otro. La propuesta que te hago es que sólo se tiene poder cuando el amor está dentro y no está fuera, que sólo se tiene prestigio cuando el amor está dentro y no está fuera, que somos capaces de conocer solamente nuestro amor, el amor del otro nunca lo podremos conocer, que somos capaces de expresar nuestro amor, nunca podremos expresar nuestro amor en la palabra del otro y, lo que es mucho más importante, la libertad sólo la tenemos cuando amamos libremente al que está enfrente, hacia él y hacia nosotros.

Jon: Entonces la causa de la culpa está en la falta de amor. Siempre pensamos que el otro nos está dañando, que el otro no se comporta como nosotros queremos, que el otro no está haciendo lo que nosotros buscamos o como nosotros lo buscamos. Y, a partir de ahí, el otro es reo absoluto de la culpa y necesitamos matarle, inmolarle, asesinarle, destruirle, condenarle, llamarlo como queráis.

Joaquina: En nuestra existencia, lo que realmente prevalece siempre es nuestra maldad y la maldad del otro, o sea, nuestros actos que no han sido hechos correctamente y los actos del otro, que no han sido correctamente, son los que prevalecen constantemente, por eso vivimos en la culpa. Aunque no nos demos cuenta, decimos lo que hemos hecho mal para decir que la culpa fue del otro, pero lo decimos. No funciona el amor permanente y no funciona la relación entre dos amores, debido a quién. ¿De quién hemos nacido? Aquí está el error de nuestra existencia. Hemos nacido de padre y madre y a uno le consideramos Dios y al otro le consideramos no dios, el padre Dios y el padre no dios, ahí empieza nuestra perdición. De forma instintiva, elegimos nuestro padre Dios y, según avanzamos en la vida, vamos teniendo problemas con nuestro padre no dios, lo cual quiere decir que vamos perdiendo nuestra divinidad. No sabemos compartir a Dios, llegan la envidia, los celos, el malestar con nuestros hermanos. Ahí empieza a confirmarse que no somos Dios.  Cuando nuestros hermanos nos dicen “eres como papá/mamá”, como el padre no dios, empezamos a tomar conciencia de que no somos divinos. Esta distancia de la divinidad que vamos teniendo, en el fondo es la que permanece dentro y la que nos hace vivir permanentemente culpables. Porque a la única persona que no perdonamos es al padre que no ha sido Dios.

Jon: ¿El primer momento de falta de amor se empieza a materializar en la familia?

Joaquina: Sí. Ahí es donde realmente confirmamos que no existe el amor. Entonces, aunque cada uno de los hermanos piensen que, hacia fuera, cada uno es perfecto, se aman a sí mismos más que a los demás, pero eso no quiere decir que piensen que son perfectos, sólo quiere decir que se aman más a sí mismos. Ese es el primer conflicto que debes tener en cuenta. Mientras que no perdonemos a nuestros padres no saldremos nunca de la cruz. La cruz no está en lo que siento por el otro, sino en el sentimiento que tenemos de falta de plenitud en la relación que hemos tenido con el nacimiento de nuestros padres. Lo que no le perdonamos a nuestros padres, no le perdonamos jamás al mundo.

Jon: En realidad, al de al lado, no le considero Dios porque yo también, en el fondo de mi mismo, tampoco me considero Dios. Me puedo considerar único, que son cosas diferentes.

Joaquina: No existen más rencores en el mundo que los que tenemos a nuestros padres, que multiplicamos con nuestros hijos, con nuestros amigos, y que multiplicamos con el mundo entero. Pero el error, el dolor y el daño está ahí metido, y es ahí donde tenemos que trabajar el perdón. Ahí es donde necesitamos la crucifixión, que se provoca en el mismo momento en que queremos castigar a nuestros padres. En el momento en que queremos castigar a nuestros padres por lo que nos han hecho, que nosotros hacemos exactamente igual con nuestros hijos o con nuestros amigos, hemos sentenciado así la falta de paz eterna. Porque en el fondo estamos consumando permanentemente el error de la familia. Desde el primer día que nacen nuestros hijos, nos convertimos en nuestros padres. Vamos buscando la pareja compensatoria, sin embargo, no estamos en esta situación de amor. Te tienes que amar a ti mismo, con la consecuencia de tener dos formas dentro de ti que no te gustan: una que te gusta más y otra que te gusta menos, la que te gusta, disfrútala y la que no te gusta, cámbiala. Si quieres vivir un amor eterno, y existe el amor eterno, la única posibilidad es que conviertas en amor total lo que tú eres. Porque cada vez que sales buscando amor, vas buscando el amor que te faltó en tu infancia, esa parte de ti que no se completó. Y eso es lo que nos hace estar permanentemente en la cruz, permanentemente en la culpa, permanentemente en el desamor, permanentemente en la soledad. Debes conseguir que el AMOR a las dos partes de tu conformación, es lo que te hace salir de la culpa, entre tanto no serás capaz porque, en el de al lado siempre ves el error de aquel padre al que no amas.

Jon: ¿Qué hago para liberarme de la cruz?

Joaquina: La primera cosa que debes hacer es darte cuenta de que tienes los maestros que, si le cambias lo que hicieron mal, son los perfectos. Porque ellos son los que te enseñaron lo que necesitas aprender, que eso es lo que significa el estado de perfección. Tus padres tienen la muestra de lo que tú necesitas aprender, nadie más la tiene. La forma en la que tú haces las cosas está tu maestría, y eso es lo que vino a enseñar Jesús, nada más. Lo que vino a enseñar Jesús es que los maestros que tenemos son los maestros perfectos para nuestra fórmula de aprendizaje. Jesús nos enseñó la muerte que ya teníamos y nos animó a la resurrección. Esa es la diferencia. La resurrección es dejar la muerte que tenemos dentro, que son los errores de nuestra familia. ¿Qué es nuestra muerte? Todo lo que estamos repitiendo hasta ahora, qué hemos visto y no nos ha gustado, pero que estamos replicando. A mí me viene muy bien pensar que es de ellos, porque así no lo tengo que cambiar. Hay cosas tan maravillosas que se pueden conseguir simplemente diciendo “mi patrón de comportamiento hasta ahora es un comportamiento que me lleva a la muerte, porque lleva una cruz encima de mí que me somete al dolor, a la angustia, al sometimiento, voy a ver cómo me puedo quitar esa cruz.

Jon: ¿Qué tengo que hacer para quitarme esa cruz de encima?

Joaquina: Esa cruz es quitarte aquello con lo que tú te castigas todos los días sin darte cuenta. Es repetir un aprendizaje que crees que no lo puedes cambiar. Ese aprendizaje: la intolerancia, el mal humor, la cobardía, ese aprendizaje que tienes todos los días sobre tu espalda y que te hace vivir totalmente acordonado, totalmente encerrado en ti. Ese aprendizaje lo tienes que conocer. ¿Qué es lo que me hace verdaderamente imposible mi existencia? ¿Qué es lo que todos los días me lleva a sentirme culpable, a ver que enfermo, a ver que no puedo cambiar mi paradigma?¿Qué es lo que me hace no cambiar mi paradigma? Los clavos de la cruz fueron recoger la culpa del mundo para limpiarla. La cruz que llevas es todo lo que culpas a tu familia.

EJERCICIO SEMANA SANTA

Lo primero es reconocer que uno de nuestros padres tiene un defecto que a nosotros nos ha crucificado, y que nos culpamos o culpamos a los demás cada vez que lo repetimos. Es el mismo defecto que si le preguntáis a la persona que más os ama os dice que ve en vosotros.

“¿Cuál crees que es mi defecto que está crucificando nuestra relación?”  Hay una sola cosa que rompe la capacidad de entendimiento, sólo una cosa, la que hace que perdamos la confianza y el poder en nosotros mismos, que no seamos personas de prestigio para los demás, que nos impide compartir el conocimiento con los otros, que hace que no nos expresemos y, lo que es peor, que nos hace perder la libertad.

Además, la solución a este defecto, la pensamos, pero nunca se lo dijimos a nuestros padres. No lo verbalizamos. Es algo que supimos resolver mentalmente, que encontramos las claves para que ese padre o madre lo pudiera cambiar.

Ese error tiene que cumplir las dos características:

  • Nos quita la confianza, el prestigio, no genera conciencia, no moviliza y, sobre todo, nos anula la libertad.
  • Es algo que no hemos dicho en voz alta, sino que hemos esquematizado la solución en nuestra cabeza.

Si se cumplen esos dos puntos, ése es el hecho. Céntrate en él y olvídate todos los demás. Sólo existe este problema.

Eso que le dijiste a tu padre/madre que tenía que hacer, ponte a hacerlo tú y desaparece el problema. Tienes que recordar lo que pensaste como solución y marcarte una pauta de trabajo exactamente como ideaste, sin cambiar ni una sola línea.

Ese es el error para crucificar el viernes, haciendo un plan de acción que tiene que estar operativo el domingo.

En este proceso, lo que tiene que haber es infinito amor. No puede existir crítica ni desprecio a los padres.

Si resucitamos a nuestro padre y a nuestra madre dentro de nosotros, habremos resucitado, que es lo que estamos buscando.

224 El perdón de las ilusiones

El Curso habla de la necesidad de hacerte uno en tu relación con el otro. El perdón de las ilusiones sólo se puede producir cuando somos conscientes de por qué y cómo se formaron estas ilusiones. La ilusión más importante, y más equivocada, es creer que alguien nos puede completar y vamos caminando en busca de esta compleción de una relación a otra, empatizando desde el dolor y no desde la luz.

Jon: “Sentir empatía no significa que debas unirte al sufrimiento, pues el sufrimiento es precisamente lo que debes negarte a comprender…”

Joaquina: Cuando en nosotros permanece el recuerdo y el rencor a las vivencias pasadas, nuestro encuentro con los otros se realizará de dos maneras: Primero por una sensación de incompleción no satisfecha, y ansiedad por recibir creyendo que nadie nos puede dar lo que necesitamos. Y segundo por una compasión ante la incompleción del otro y la necesidad de seguir pensando que se da pero nunca se recibe.

En ambos casos el sufrimiento es la separación y la conclusión ante las experiencias vividas es que no se pueden resolver estas diferencias. Hemos creado dos ilusiones desde el dolor.

La negación que permanece en la relación especial, mientras dura, es que dar y recibir no es lo mismo y que el desequilibrio permanece eternamente.

Jon: Entonces, la primera ilusión a resolver es que existe diferencia entre dar y recibir.

Joaquina: Si analizas los dos puntos anteriores en las que te explicaba como se inicia una relación, verás que la sensación de que nadie nos da lo que necesitamos es porque no damos a nadie lo que necesita, y nosotros no sabemos qué es lo que buscamos.

Jon: ¿Por qué es la sensación de que se da todo y nunca se recibe?

Joaquina: Si damos lo que el otro no nos pide, porque nuestra exigencia es tan alta que ni nosotros mismos la podemos cubrir. Para disolver el fracaso que representan estas situaciones deberemos empezar por revisar si buscamos compleción o damos compleción. Después, reconocer que no podemos buscar lo que no tenemos porque no seremos capaces de percibirlo.

Jon: ¿Cómo empezamos?

Joaquina: Debemos empezar a dar un 1% de lo que queremos recibir, y para ello debemos aclarar qué es lo que realmente queremos recibir. Una vez analizado todo esto habremos llegado a la conclusión de que no sabemos donde estamos y sin embargo exigimos a otros que nos clarifiquen nuestra realidad.

Esta sería la primera parte de romper las ilusiones y poder perdonar la irrealidad en la que hemos vivido hasta hoy.

  “No estoy solo, y no quiero imponer el pasado a mi Invitado.

Lo invité y Él está aquí.

No tengo que hacer nada, excepto no interferir.”

223 El sustituto del amor

Retomo aquí el profundo análisis que Joaquina hace de distintos fragmentos de “Un curso de milagros” relacionados con el deseo que tenemos de creernos especiales. Mis textos son fragmentos del libro, seguidos de los comentarios de Joaquina. “No olvides que la motivación de este curso es alcanzar y conservar el estado de paz. En ese estado la mente se acalla y se alcanza la condición en la que se recuerda a Dios”

Jon: “Aprender el Curso requiere que estés dispuesto a cuestionar cada uno de los valores que abrigas. Ni uno solo debe quedar oculto y encubierto, pues ello pondría en peligro tu aprendizaje. Ninguna creencia es neutra. Cada una de ellas tiene el poder de dictar cada decisión que tomas.  Pues una decisión es una conclusión basada en todo lo que crees. Es el resultado de lo que se cree y emana de ello tal como el sufrimiento es la consecuencia inevitable de la culpabilidad, y la libertad, de la falta de pecado. La paz no tiene sustitutos”

Joaquina: El Curso busca que se alcance la paz, porque es la única forma de recordar a Dios, de romper la creencia en la separación por un tiempo, porque es esta creencia y no otra la que nos hace perder la paz. Ese recuerdo el Padre quien parece habernos dejado y abandonado, recorriendo nosotros un desierto interminable creyendo que así podremos volver a El. Recordar al Padre es encontrar la Paz y para ello tenemos que disolver cualquier sombra que nos separe, cualquier idea que nos someta a esa distancia insondable de la que parece que no podemos salir. El Curso nos ofrece un camino, que no el único, para recordar al Padre, porque esa es la Voluntad Divina y sólo esa se cumplirá.  Para encontrar ese camino antes, debemos estar dispuestos a cuestionar cada uno de los valores que se abrigan, porque sólo así se podrá decidir. Tomar decisiones sin conocer todos los valores referenciales es estar abonados al error, siendo ésta una de las causas que nos impiden vivir en la Paz. Todas y cada una de nuestras decisiones y acciones se derivan de nuestras creencias. Quizá sea este un apartado difícil de aceptar. Parece que cada decisión está influenciada por algo ajeno o externo a nosotros. Si vemos con detenimiento el párrafo anterior nos daremos cuenta de que es la creencia en la influencia del exterior quien le da el poder de interferir.

Jon: “El amor es extensión. Negarte a dar un regalo –por insignificante que sea – es no conocer el propósito del amor. El amor lo da todo eternamente. Si retienes una sola creencia, una sola ofrenda, el amor desaparece, pues has pedido que un substituto ocupe su lugar”

Joaquina: Reflexionemos, dejemos nuestra mente vacía y lleguemos al reconocimiento de que parte de nosotros no estamos dispuestos a dar. Ese valor y no otro es el que consideramos especial. Aligeremos nuestra carga y empecemos a trabajar con humildad la aceptación de nuestra necesidad de especialismo para poder decidir si nos da o nos quita paz y más tarde saber si queremos o no continuar así. Demos gracias a Dios porque nos facilita esta visión renovadora.

Jon: “Mas una creencia que no se haya reconocido es una decisión de batallar en secreto, en la que los resultados del conflicto se mantienen ocultos y nunca se llevan ante la razón para ver si son sensatos o no”

Joaquina: El ego impone la ley del silencio. Su poder radica en la oscuridad, en que no te enfrentes a lo que tanto daño te hace. Reflexionemos sobre la creencia que no queremos revisar y aceptemos el beneficio que pensamos nos aporta la falta de entrega de esa parte nuestra que consideramos o deseamos mantener como especial. Seamos abiertos a mirar de frente el miedo que nos da quedarnos sin esta defensa ante los demás. Nada puede ser peor que la oscuridad. Abrirnos al reconocimiento es abrirnos a decidir sin que la batalla, que de todas formas tienes que lidiar, pueda ser o tener enemigos ocultos. La transparencia será el final de cualquier situación. Pregunta: ¿por qué deseas que sea con dolor?

Jon: “Solo los que se creen especiales pueden tener enemigos, pues creen ser diferentes y no iguales. Y cualquier clase de diferencia impone diferentes órdenes de realidad y una ineludible necesidad de juzgar”

Joaquina:La constante comparación con el otro, el juicio que nos invade ante la presencia de cualquiera, toda esa visión de lo que puede ser válido, de cómo habría que hacer las cosas, nace realmente de sentirnos especiales. Mejores o peores, no importa, diferentes. Ante cada particularidad podemos decir que cada uno de nosotros vive en la enemistad con los otros, siendo irrefutable que esas marcadas diferencias provocan siempre el ataque. El juicio, la comparación y el anuncio de ser diferentes, que no siempre mejores es el pan nuestro de cada día. Si queremos cambiarlo por encima de todo debemos romper nuestra especialidad.

Jon: “¿Podrías odiar a tu hermano si fueses igual que él? ¿Podrías atacarlo si te dieses cuenta de que caminas con él hacia una misma meta? ¿Non harías todo lo posible por ayudarlo a alcanzarla si percibieses que su triunfo es el tuyo propio? Tu deseo de ser especial te convierte en su enemigo; pero en un propósito compartido eres su amigo. Ser especial jamás se puede compartir, pues depende de metas que sólo tú puedes alcanzar. Y él jamás debe alcanzarlas, pues de otro modo tu meta se vería en peligro”

Joaquina: Qué absoluta soledad se siente cuando comprendes que el deseo de ser especial hace que todo lo que te rodea sea oscuro y feo. Qué absoluta pobreza y miseria se presiente en el alma cuando notas que eres incapaz de ver la bondad, cuando comprendes que tu competencia te hace relacionarte con los demás asegurándote tu victoria. Y qué mediocre puede ser todo cuando a demás detrás de palabras dulces no aceptas que eso es así. Reflexionemos sobre la relación que hemos mantenido con nuestros hermanos; ese deseo de ser únicos para nuestros padres. Los mejores o en su defecto los peores, el caso es ser diferentes. Reflexionemos sobre la imposibilidad de vivir estas competencias en el marco de la paz, la angustia nos invade y la necesidad de sobrevivir aparece como única forma de relación. Competir ha sido el primer punto de fracaso de nuestra vida en familia. Competir ha sido la forma engañosa que ha fomentado nuestra relación, simbolizando la lucha por ser únicos Hijos de Dios, que es la única batalla que realmente llevamos dentro.

Jon: “Tu hermano es tu amigo porque su Padre lo creó semejante a ti. No hay diferencia alguna entre vosotros. Se te ha dado tu hermano para que el amor se pueda extender, no para que se lo niegues. Lo que no das, lo pierdes. Dios se dio a Sí Mismo a vosotros dos, y recordar esto es el único propósito que compartís ahora. Por lo tanto es el único propósito que tenéis”

Joaquina: Dios creó a Su Hijo y el Hijo se extendió, y la extensión dudó de ser tan Divino como el Hijo. Esta es la base de todo principio de la creencia en la separación. El Padre creó a sus hijos semejantes a Él. Reflexionemos sobre si Dios  es limitador o su Amor se extiende en la plenitud de todo lo que El es. Reconocer esto, y aceptar la semejanza con tu hermano te liberará de la necesidad de atacar. Que así sea.

Jon: “Los que se creen especiales se ven obligados a defender las ilusiones contra la verdad, pues ¿qué otra cosa es el deseo de ser especial sino un ataque contra la Voluntad de Dios? No amas a tu hermano mientras sea eso lo que defiendes en contra suya. Esto es lo que él ataca y lo que tú proteges. He aquí el motivo de la batalla que libras contra él. Aquí él no puede sino ser tu enemigo, no tu amigo. Jamás podrá haber paz entre los que son diferentes. Mas él es tu amigo precisamente porque sois lo mismo”

Joaquina: La sensación de ser especial nos lleva a una lucha interminable donde nunca se puede producir una victoria. Los dos bandos de la contienda salen a morir o a matar, acabando muertos los dos en el campo de batalla, porque jamás podrá haber paz entre los que se consideran diferentes. Esa creencia en las diferencias hace que cada bando se disculpe en su lucha, creyéndose el único que posee la razón. Sea atacando, o aceptando que somos iguales, la realidad es que las diferencias las percibimos nosotros. Mirando la situación desde fuera, cada uno es igual al otro, aunque les duela o les pase por el deseo de ser especiales o les agrade porque se viven en el Padre. No obstante, todos somos y vivimos la misma realidad seamos capaces o no de percibirla. Nadie esta separado del Padre. La especialidad es un estado perceptivo.   Somos Uno, aceptemos esta realidad y llenemos nuestra vida de PAZ.

222 La correcta primavera

Las religiones antiguas entendieron que la primavera era la estación del renacimiento, y a partir de ahí levantaron muchos mitos. La primavera es vista como lo muerto que renace, el milagro vuelve a ocurrir: de los árboles deshojados renacen nuevos brotes y crecen las cosechas: hay vida. Mahoma decía: «No hay gota en los mares, ni fruto en los árboles, ni planta en la tierra que no tenga en cada semilla un ángel que cuide de ella». La naturaleza está entonces ligada a lo sagrado y protegida por los guardianes de dios para que al hombre no le falte el sustento.

Jon: ¿De qué depende la correcta primavera?

Joaquina: Primero del autoconocimiento: La primavera nace del autoconocimiento, del conocimiento de las capacidades, de la competencia práctica.

Jon: Quieres decir, que el desarrollo de la primavera dependerá del autoconocimiento obtenido en el invierno.

Joaquina: Efectivamente. En segundo lugar, de la autorregulación. El viento la mueve para aprender a regular sus valores relacionándose con los otros. Es decir, regula el “yo valgo” y permite, así, la relación sin competir y sin entrar en los complejos. Es por esto por lo que las personas nacidas en primaveras tienen que aprender a no competir.

Jon: La mejor pregunta que nos podemos hacer en esta época sería: ¿qué complejo tengo que trabajar hoy: el de superioridad o el de inferioridad?

Joaquina: En tercer lugar, viene el amor de la madre. La necesidad más grande que tiene la primavera es el amor de su madre, para sentirse aceptada. Debemos revisar el sentimiento de aceptación, reflexionando: ¿qué ha sentido mi madre por mi? ¿me siento aceptado por mi madre? El primer sentimiento que buscamos es el que sintió nuestra madre por nosotros. Una primavera sana dirá “me da igual lo que sienta mi madre, yo me siento aceptada” La primavera tiene que aceptar la diversidad, que es la madre. Lo que no le perdonamos a nuestra madre es que nos haya colocado al lado de nuestros hermanos, con los que nos comparaba, y con quienes competimos. No vamos a tener una buena primavera si no nos sentimos aceptados por la madre, que es lo que nos permite relacionarnos sin complejos.

Jon: Un buen ejercicio sería recordar los momentos en los que nos hemos sentido aceptados por nuestra madre.

Joaquina: El cuarto lugar lo ocupa el amor del padre. También es importante para la primavera la aceptación de su padre, para vivir su espacio emocional y trascenderlo. Del mismo modo que la madre es la que nos da aceptación, el padre es el que nos da el espacio emocional. La madre nos enseña a sentir y el padre a medir el espacio. Si alguien no mide los espacios, invade o se siente invadido, es porque tiene problemas con su padre, porque se ha sentido excesivamente aceptado o rechazado.

Jon: Entiendo por lo que dices que el padre y la madre son la base de la primavera, ya que esta estación mueve el recuerdo familiar, y nos saca sentimientos escondidos.

Joaquina: Correcto. En quinto lugar, está la casa. La correcta primavera depende también de la casa, para recibir a sus amigos y sentirse en calma. La casa es muy importante para las personas nacidas en esta estación.

Jon: ¿Y después?

Joaquina: Después, en sexto lugar están los gozos y placeres. Otro punto para tener en cuenta es el de los gozos, para sentir que la vida tiene un sentido. Si la primavera no tiene gozos se dedica a los placeres, lo que le llevan a la obsesión.

Jon: ¿Cuál es la diferencia?

Joaquina: La diferencia entre gozos y placeres es que los primeros son permanentes, tienen trascendencia, mientras que los segundos son instantáneos, perecederos. Por ejemplo, no es lo mismo el sexo gozoso que el sexo placentero. Así, en primavera es importante relativizar el trabajo, las dificultades. Con los niños, es bueno darles gozos, comidas gozosas, para evitar la obsesión por el chocolate, así como películas o actividades gozosas, para evitar la obsesión por la “Play Station”. Del mismo modo, es muy bueno poner música por las mañanas y hacer de todo un gozo.

Jon: ¿Y con los no tan niños?

Joaquina: En los jóvenes, a los 16 años tiene lugar el primer impulso sexual. La comida gozosa evita la masturbación obsesiva, ya que la comida compensa el sexo.

Jon: ¿Y la imagen personal en esta época?

Joaquina: Es importante en este tiempo dar una retroalimentación positiva a los demás, fortalecer a las personas y si han nacido en primavera, mucho más. Las personas nacidas en Aries tenderán al descuido de imagen porque el sexo desbordado les hace sentir sucios, desarreglados. Conecta con la etapa de 16 a 18 años, por eso los jóvenes a esta edad están sucios. La primavera nos conecta con ese primer recuerdo sexual. Tauro, en cambio, cuida mucho la imagen, quiere estar guapo.

Jon: Dices que el sexo está unido a la comida ¿Convendría entonces hacer ayunos en esta estación?

Joaquina: No, porque al acabar el ayuno llega la compulsión de comer. En cambio, hay que darse un caprichito para que no ponernos malhumorados.

Jon: Creo que nos falta la relación con el dinero.

Joaquina: La primavera se siente pobre y no soporta los límites económicos, por ello depende de la economía para organizar sus gastos. La primavera tiene en la cabeza comprar regalos, ir de cena, darse gustitos económicos. Y es importante que sienta que ese gusto se lo puede dar. Necesita gastar más dinero que el invierno. Hay un buen ejercicio que sería puntuar de 0 a 10 los 7 apartados anteriores. ¿Cuál es la persona que más me devalúa: ¿la pareja, mis padres…? ¿Qué es lo que más necesito y no tengo: dinero, trabajo, pareja, casa, sexo, alimentación? Eso que necesitamos y no tenemos es lo que nos baja el autoconocimiento y nos hace polvo.

Jon: Sería como revisar las dependencias…

Joaquina: Debemos averiguar de qué dependemos, porque la primavera recrudece ese sentimiento de necesidad:

  • La necesidad de trabajo y dinero indican falta de espacio emocional y conectan con la relación con el padre.
  • La necesidad de pareja, casa, sexo, alimentación, indican falta de regulación, necesidad de aceptación de los demás y conectan con la relación con la madre.
  • La necesidad de amor indica que no hemos sabido protegernos del invierno, ya que el autoconocimiento nos llena de amor. La primavera necesita regulación, es decir, amarnos a nosotros mismos, ya que el amor siempre viene de dentro. La primavera mide, pues, cuánto nos hemos amado a nosotros mismos.

La primavera es el mes de la siembra tanto física como trascendental. Marca lo que tendremos a lo largo de todo el año.

Jon: ¿Me recomiendas algún ejercicio?

Joaquina: Todas las noches, escribe un diario de primavera y haz una revisión de lo que tienes que fortalecer al día siguiente. Si registras todo lo que te pasa en primavera, te darás cuenta de por qué no te funciona el trabajo, de por qué no tienes pareja, dinero, etc. Debes entender a los demás, ten en cuenta que la primavera es espontánea, inoportuna, puede llegar a hacer daño, porque te agita. El 90% de las discusiones del año se concentran en la primavera, sobre todo en marzo.  La primavera o concentra o dispersa. Por este motivo, los niños que tienen crisis de estudios en primavera no aprobarán, porque entran en dispersión. La dispersión también es la causa de que muchos nacidos en primavera sean exitosos en la segunda etapa de la vida, cuando se calman.

221 Causas psicosomáticas de una enfermedad

Rebuscando entre apuntes y notas para encontrar un tema para la conversación he tropezado con esta breve guía de medicina psicosomática. Joaquina era una gran experta en este tema y aquí solo esbozo la relación entre los órganos y vísceras enfermos y las posibles causas. O, mejor dicho, en qué dirección mirar cuando uno de estos elementos está tocado.

HÍGADO

El hígado enferma por desmedida. Demasiada comida, bebida, sexo, expansiones excesivas. Origina problemas de valoración y aprovechamiento.

VESÍCULA BILIAR

El hígado produce en 24 horas un litro de bilis que se acumula en la vesícula biliar en las perturbaciones causadas por enfado, agresividad, y pensamientos de desgana, estar enojados continuamente pero no permitir una expresión de enojo. Los cálculos biliares son agresiones concentradas. Amargura. Pensamientos rígidos. Juicios condenatorios. Orgullo.

RIÑONES

Conflicto sentimental o con los ideales. Se deben limpiar formas impuras de pensamiento, terminar con actitudes equivocadas, deshacerse de miedos y aceptar hechos. Crítica, decepción, fracaso. Vergüenza. Reacciones de niño pequeño. Dificultades en la convivencia. Los cálculos renales indican enfados en la convivencia no resueltos.

VEJIGA

Dificultades para vivir nuevas ideas. No relajación y estancamiento en el pasado. Angustia. Miedo al presente por desconfianza.

PULMÓN

El pulmón aprovecha el aire inspirado (impresiones anímicas). Si no se ventila (respira adecuadamente) se produce una falta de vitalidad, depresión y autocompasión. La no asimilación de los impulsos afectivos de los otros lleva a producir una paralización y exceso de obsesión por tener su afecto. Comprensión de la vida.

INTESTINO GRUESO

Extracción del agua de los alimentos ya digeridos. Subconsciente: miedo a permitir que acontecimientos inconscientes salgan a la luz. No saber dar, regalar. Incapacidad para olvidar, para dejar las cosas atrás. Temor a abandonar viejas ideas. Estancamiento en el pasado. Tacañería. Mal manejo de la economía.

CORAZÓN

Es el centro vital del sentimiento. El compás armónico del corazón se rompe siempre con una emoción (late hasta la garganta de una alegría y se para de un susto). Los enfermos del corazón son personas que no escuchan a sus sentimientos, sino a su entendimiento (su cerebro) por ello aparentan “no tener corazón”. Sobrevaloración del ego.

INTESTINO DELGADO

Análisis: crítica, detalle. El enfermo del Intestino Delgado analiza demasiado. Busca tres pies al gato y hace de un mosquito un elefante. Aquí se muestran miedos a la existencia. Dificultad para asimilar los cambios. Convicción de no valer suficiente. Se reflejará sintomáticamente dolor en las cervicales 2C – 3C

BAZO

Desconfianza ante el proceso de la vida. Obsesiones que producen inseguridad y falta de acción.

PÁNCREAS

No se acepta la dulzura de la vida y se llena uno de resentimiento interno. Dificultades para aceptar el amor por inseguridad consigo mismo

ESTÓMAGO

Acoge las impresiones materiales del mundo. Tiene que “digerir” la primera impresión. El enfermo de estómago quiere evitar conflictos por lo que elige “tragar rápido”, por ello tiene la sensación de “estar lleno” y tiene que ventilarse (eructar) para que la presión interior se alivie. El enfermo de estómago debe aprender a reconocer sus problemas y solucionar sus conflictos a través de acciones conscientes, además de corregir su incapacidad o desinterés para aceptar críticas, analizarlas y digerirlas. Temor a lo nuevo. Inseguridad ante la expresión de los otros.

Un libro de cabecera y clásico de este tema: La enfermedad como camino.

220 La perfidia de creerse especial

Hoy vamos con un diálogo que toca especialmente el lado espiritual de Joaquina. En esta serie de diálogos, voy haciendo lecturas de partes del libro: “Un curso de milagros” y a continuación escribo los comentarios de Joaquina sobre los mismos

Jon: “Hacer comparaciones es necesariamente un mecanismo del ego, pues el amor nunca las hace. Creerse especial siempre conlleva hacer comparaciones. pues se establece al ver una falta en otro, y se perpetúa al buscar y mantener claramente a la vista cuanta falta se puede encontrar. Esto es lo que persigue el especialismo y esto es lo que contempla. Y aquel a quien tu deseo de ser especial así rebaja, habría sido tu salvador si tú no hubieses elegido usarlo como un triste ejemplo de cuán especial eres tú. Frente a la pequeñez que ves en él, tú te yergues alto y sereno, irreprochable y honesto, puro e inmaculado. No entiendes que al hacer eso es a ti mismo a quien rebajas”

Joaquina: En este punto el curso habla de la necesidad de ser especial sintiendo que tú vales más que el otro. Este es el punto donde lo que deseas reflejar es tus capacidades por encima de tus debilidades. Al atacar al otro lo que intentas es que se olviden de tus errores y puedas pasar por encima de tu hermano. También el curso deja claro el punto de maestría que significa el aceptar que el otro está en una situación de aprendizaje. Si en lugar de dejarlo en evidencia simplemente te abres a mostrar desde la serenidad y la calma todo lo que has conseguido aprender, compartiendo tu proceso con él, habrás aceptado de una sola vez ser aprendiz de aquellos que han aprendido mas rápido algo que tú necesitas superar. Lo más importante de este punto es reconocer que cada vez que descalificas a otro te descalificas a ti mismo.

Jon: “Ser especial es la idea del pecado hecha realidad. Sin esa base no es posible ni siquiera imaginarse el pecado pues el pecado surgió de ella, de lo que no es nada, y no es más que una flor maléfica desprovista de raíces. Ellos eligieron el especialismo en lugar del Cielo y de la paz, y lo envolvieron cuidadosamente en el pecado para mantenerlo “a salvo” de la verdad”

Joaquina: La confirmación de que el pecado existió lo confirma la idea de especialismo. Sólo si el Hijo de Dios se separó realmente del Padre puede existir un Hijo diferente a otro. Cuando el Hijo de Dios se extiende, su extensión se considera diferente y necesita experimentar si el Aliento Divino permanece en él al igual que en su Hermano. Esa necesidad de experimentar es lo que te hace permanecer en la experiencia humana, en el cuerpo o la carne. Cuando el hijo de Dios confirma que él es más o menos que otro hijo lo que desea y busca es la confirmación de esa realidad en la que él cree. El curso dice claramente que estar en el especialismo te hace perder la paz y la idea del Cielo. El ser especial lo que provoca es una ocultación de la divinidad y te sumerge en la idea de pecado, propio o extraño. Es decir, que cuando acusas a tu hermano de pecar lo que haces es confirmar tu propio pecado y el alejamiento de Dios. Ser especial es perder la Unidad con el Todo existente y único.

Jon: “Tú no eres especial. Si crees que lo eres y quieres defender tu especialismo en contra de la verdad de lo que realmente eres, ¿cómo vas a poder conocer la verdad? ¿Qué respuesta del Espíritu Santo podría llegar hasta ti, cuando a lo que escuchas es a tu deseo de ser especial, que es lo que pregunta y lo que responde?”

Joaquina: El curso asevera que no eres especial. Que si permaneces en esa idea será imposible que puedas escuchar las directrices del Espíritu Santo enseñándote a vivir tu unión con el Padre de la que te has olvidado. Nada que esté alejado de la Filiación puede ayudarte a superar este deseo de especialidad que tanto daño te hace.

Jon: “Puedes defender tu especialismo, pero nunca oirás la Voz que te habla a favor de Dios a su lado, pues hablan diferentes idiomas y llegan a sitios diferentes. Para todo aquel que se cree especial la verdad tiene un mensaje diferente y un significado distinto”

Joaquina:Defender el especialismo claramente nos dice que no podremos volver al Padre. A Él sólo se puede volver con el reconocimiento de ser un solo Hijo de Dios que se experimenta separado. Y no solo le separa a él en su creencia de especialidad, si no que separa a toda la Hermandad, que desea volver al Padre dolidos de todo este tiempo. Ser especial tiene el significado de la separación, del rechazo del Padre a sus hijos.   Por un momento parece que has conseguido algo importante, pero un minuto más tarde alguien a tu lado que se considera especial y superior a ti te atacará y volverás a sentir la separación como un dardo lacerante que te consume en un deseo inalcanzable.

Jon: “Has llegado muy lejos por el camino de la verdad, demasiado lejos para titubear ahora. Un paso más y todo vestigio del temor a Dios quedará disuelto en el amor. El deseo de ser especial de tu hermano y el tuyo son enemigos, y en su mutuo odio están comprometidos a matarse el uno al otro y a negar que son lo mismo”

Joaquina: Estás a la puerta de entender todo el proceso. La luz de la igualdad está llamando a tu corazón y vas entendiendo que temer ahora ya no tiene sentido. Muchos momentos han sido para ti clarificadores de la Luz y del Amor del Padre. Hoy ya puedes decir que tu especialismo y el de tu hermano han sido igual de dañinos y provocadores para estar en una batalla cruenta que parecía no tener final. Hoy la verdad se alza para recibirte a ti y a tu hermano dañados los dos al mismo modo y de la misma forma desde una irrealidad que hoy habéis conseguido disolver.

Jon: “He aquí el que te puede salvar de tu deseo de ser especial. Él tiene tanta necesidad de que lo aceptes como parte de ti, como tú de que él te acepte a ti. Eres tan semejante a Dios como Dios lo es a Sí Mismo. Dios nos es especial, pues Él no se quedaría con ninguna parte de lo que es sólo para Sí, negándosela a su Hijo y reservándola solo para Sí Mismo”

Joaquina: Sólo sentirte uno con tu hermano te puede salvar del especialismo. Él es tu salvador y tú el suyo. La salvación está en el no – juicio, en la no – negación de tu igualdad. Dos que se miran en un mismo plano son dos que se reconocen con una capacidad de aprender y dar ilimitada. El curso dice que Dios no se guarda nada para Sí Mismo. Dios no guardó nada diferente entre tu hermano y tú y sólo si consigues encontrar esas referencias podrás vencer esta separación que tanto daño te ha hecho. Dios dispuso que el amor jamás pudiese ser dividido y tú eres el amor junto con tu hermano.

Jon: La esperanza de ser especial hace que parezca posible que Dios hizo el cuerpo para que fuese la prisión que mantiene a Su Hijo separado de El. 2Pues el especialismo requiere un lugar especial donde Dios no pueda entrar y un escondite donde a lo único que se le da la bienvenida es a tu insignificante yo.

Joaquina: El cuerpo es el lugar donde te sientes seguro. Los placeres y las limitaciones que vives en tu cuerpo son las que te hacen diferente a tu hermano, lo que te permite pensar que tienes un reino intocable ante los demás y Dios mismo. Ese reino es el que te sitúa dentro de una separación que te hace perder todos los Dones que Dios tiene esperando para ti. Sólo cuando sientas que el cuerpo es el medio y no el fin podrás volver al Padre, porque en ese instante glorioso habrás podido entender que hay una mente Uno y un Espíritu único que es el Hijo de Dios.

Jon: “La muerte de tu especialismo no es tu muerte sino tu despertar a la vida eterna. No haces sino emerger de una ilusión de lo que eres a la aceptación de ti mismo tal como Dios te creó”

Joaquina: Romper tu especialismo es dejar el cuerpo, dejar el juicio, dejar la separación. Es convencerte de que todo fluye en ti por encima de las limitaciones que tú mismo te has puesto. Romper la necesidad de ser especial es por encima de todo volar sin limites por encima de los deseos que jamás se podrán cumplir.

219 Obedecer vs someterse

El principio de la primavera es una explosión de vida. El sol mas cálido, los animales más vivos y las flores brotan con fuerza. Ya nos lo venían avisando los almendros. Sin embargo, a nosotros nos interesa la autoridad.

Jon: Estuve ayer en una sesión de coaching, y la persona tenía dificultades con la autoridad. Le costaba diferenciar la obediencia. Su rebelde interior la equiparaba a la sumisión.

Joaquina: Obedecer es el resultado de haber experimentado tu realidad, manifestarse sobre lo que uno ha experimentado. Someterse es vivir una idea y manifestar otra. Para obedecerte hace falta confianza, es decir, tener autoría sobre una idea que tiene elementos observables para llegar a ser válida para uno mismo. Es el inicio de tu autoestima y crece cuando aceptas llegar a experimentar su validez. La seguridad, por otro lado, es creer en tu idea y actuar en consecuencia. Es la expresión de tu autoestima y se vive cuando eres coherente con los resultados.

Jon: Entonces, si te estoy entendiendo bien, obedecerte te lleva a manifestar la idea que es propia y genera más seguridad en ti. El sometimiento te lleva a vivir una idea y a no manifestarla por falta de decisión sobre ella, y como consecuencia te lleva a perder la seguridad.

Joaquina: Todo viene de la expresión de la obediencia familiar. Naces y reconoces tu independencia. Aceptas que vienes de madre y padre y aceptas el reto de crecer desde ellos mediante su enseñanza. Experimentas el intercambio entre tu opinión y la que surgió con ellos, experimentando lo válido para ti. Actúas desde este resultado sin repetir aquello que no fue válido. Haciendo todo esto, la idea se integró en ti y forma parte de tu vida.

Jon: Y eso trasladado a la obediencia en general ¿cómo sería?

Joaquina: Un día decidiste confiar en una idea, aceptaste darle el tiempo que necesitaba para crecer dentro de ti. Luego pusiste tu chispa y empezaste a experimentar si era lógica y funcional. Cuando comprobaste su utilidad empezaste a decidir y actuar en base a ella. De esta manera la idea se integró en ti y forma parte de tu vida cotidiana.

Jon: ¿Cómo sé si estoy obedeciendo o no?

Joaquina: Hay dos actitudes que indican que no obedeces. Por un lado, manifestarse sin haber experimentado la idea. Eso lo hacen personas que son muy delicadas en sus formas.

Jon: Como yo.

Joaquina: O paralizarse a pesar de que se ha comprobado la eficacia de la idea. Estas personas son más bruscas en sus comportamientos.

También puedes aplicarte este test de obediencia:

Si tienes fuerza y valentía:  Confianza

Si te mueves con calma:  Tolerancia

Si sonríes cuando experimentas necesidad de cambio: Creatividad y motivación

Si tus actos son decididos y con optimismo: Seguridad

Si no esperas resultados: Desapego – Perdón

218 La segunda sombra

Jon: He podido comprobar que la sombra está oculta la mayoría del tiempo tras la máscara de un yo consciente, sin embargo, nuestra parte personal busca la salida siendo conocedora de la necesidad de luz.

Joaquina: Estás hablando de la segunda sombra, que es la parte oscura de nuestra personalidad que se esconde detrás del mundo de las formas. No le preocupa a esta parte del ser que se le identifique el contenido igual a otro, pero rechaza totalmente repetir las mismas formas. La definición de con qué sombra estamos operando será inmediata cuando oímos: “sí, realmente yo también soy intolerante, pero yo no grito.”

Jon: ¿Cómo se genera esa segunda sombra?

Joaquina: Si la primera sombra se generó por algo visto en uno de los padres, la segunda se genera por algo visto en el otro, pareciendo ser diferente en la forma. La segunda sombra tiene como diferencia que el acto se puede soportar, mientras que en la primera el hecho nos parece imperdonable. El niño reconoce en ese acto un contenido, pero sabe que puede cambiar la expresión formal de ese contenido. Así forma la segunda sombra, escondiéndose en un mundo que se diferencia en lo que los demás ven y no en lo que es. Es la sombra de la manipulación y sobre la que no decidimos cambiarla.

Jon: Entonces la sombra cobra fuerza por el mundo formal, es decir, por el miedo que tenemos a parecer algo.

Joaquina: Nos horroriza hacer algo que hemos odiado y que nos hizo cuestionar a uno de nuestros padres. El mundo del contenido es lo que tenemos que cambiar, pero la forma nos lo impide, nos quedamos atrapados en las apariencias.  La segunda sombra hace real el cuerpo y oculta la mente.

Jon: Es como si la segunda sombra fuera la disculpa, somos iguales, pero aparentamos ser muy diferentes. Y eso hace que las personas funcionemos en una sombra proyectada.

Joaquina: La segunda sombra opera en el plano físico – emocional, presentando al mundo la enfermedad como su fuerza de ocultamiento. Cuando se enferma siempre hay una fuerza externa que arrastra el cuerpo a su vulnerabilidad. Los agentes de la calle, las crisis de relación, dificultades o situaciones grupales son los promotores de estos procesos. Difícilmente ante este cuadro, se van a buscar conexiones entre el proceso de falta de salud y una inestabilidad entre el yo consciente y el inconsciente.

Jon: ¿Quiere eso decir que liberarnos de la sombra segunda nos hará parar la enfermedad?

Joaquina: No cura su superación. Curarse es aceptar un nuevo ciclo, crecer en el proyecto de vida. Recuerda que esta sombra es una proyección de nuestra realidad que no deseamos reconocer. Cuando tiramos abajo esta proyección aparece nuestra realidad. La curación por tanto depende de la depuración de la primera sombra, llamada real.

Jon: ¿Puede ocultarse eternamente?

Joaquina: La sombra, que se va a alimentando continuamente acaba expresándose. Siempre da la cara entre los 35 y los 45 años. Si no resolvemos la segunda sombra la primera aparecerá de golpe para hacernos procesar situaciones muy complicadas.

Jon: ¿Cómo se desarrolla?

Joaquina: se desarrolla durante la infancia mostrando perfiles ideales y ocultando los no adecuados Funcionaremos siempre desde la segunda sombra, fortaleciendo las diferencias que existen en el mundo formal, y dando poca importancia al mundo del contenido. Este planteamiento viene dado por la decisión de que lo que es imperdonable es el acto y no el pensamiento, lo que nos irá convenciendo de lo que más nos preocupa, que en realidad es que alguien nos pudiera ver hacer lo mismo que la sombra inicial. Todo el ejercicio que se realiza es en busca de poder paralizar un acto que nos pareció infame, y que sabemos que lo haríamos exactamente igual.

Jon: Sí, en lo profundo queremos estar convencidos que no somos iguales al padre de origen y, sobre todo, que el cuerpo está por encima de la mente. Desde aquí aseguramos la importancia de los hechos y no de lo que somos.

Joaquina: De 4 a 12 años el niño va elaborando la segunda sombra que está formada del mismo contenido pero diferente forma que el padre segundo. Esta sombra alimenta a la otra forma inconsciente. En este proceso lo que se busca es poder esconder el verdadero problema o sombra real. Un día el niño vio una situación en la que uno de sus padres tuvo una actitud desagradable y molesta que reconoció como resultado de un contenido que él tiene pero que no está dispuesto a que nadie reconozca en él, dentro de las formas manifestadas por su padre/madre.

Jon: ¿Puedes poner un ejemplo?

Joaquina: Imagínate que un niño vio en su padre la cobardía manifestada con un estado de sumisión hacia su madre. En ese momento reconoció la cobardía y decidió que su sentimiento de cobardía lo escondería a partir de ese momento con brusquedad, autoritarismo, agresividad, etc. En esta sombra el contenido se oculta detrás de las formas y hábitos diferentes al instructor o maestro original. En ambos casos lo importante es no ser descubierto.

Jon: Sí, pero en la segunda sombra el ser comprende que puede hacer desaparecer el contenido cuando libera la actitud que lo esconde, sin embargo el miedo a poder ser descubierto provoca una intensidad en este oscurecimiento de la realidad que sólo en pequeños estallidos va comprendiendo la necesidad de parar esta situación.

Joaquina: La fuerza que se le va dando a la segunda sombra en el mundo formal es tan grande que habremos conseguido oscurecer la realidad de los contenidos, y estaremos trabajando en lo externo, respetando lo interno.

Jon: Como conclusión saco que el desarrollo de la sombra ha provocado darle tal fuerza al mundo formal que nuestros contenidos ya desconocemos cuáles son. Desde ahí pensaremos que somos lo que tenemos y no lo que realmente somos. Es inevitable que la sombra opere y cuanta más intensidad se ponga en esconderla más dura será la expresión al exterior.

Joaquina: Así es. Además, esta segunda sombra se encuentra referenciada dentro de los 7 canales de energía porque nos habla de una decisión de parar a los demás, de parar la energía, de bloquear la vida cotidiana.

Jon: Creo recordar los valores mas representativos de los siete centros son:

Orgullo

Intolerancia

Incomunicación

Rechazo a compartir

Soberbia

Pesimismo

Cobardía

Joaquina: Sí. Los siete chacras son el movimiento de la energía de la tierra. Cuando se bloquea uno de ellos se detiene el ciclo de la vida. No nos debemos dejar llevar por la segunda sombra, impidiendo que nos involucione. Esta sombra se oculta en el mundo de las formas; por eso es muy importante no dejarse engañar por las formas, no dejarse llevar por la primera impresión en los demás, sino mirar el contenido. Siempre hay que desechar toda primera impresión formal para dejar que llegue el contenido.

Jon: ¿Cómo liberamos esta segunda sombra?

Joaquina: En el orden inverso a como se originó. En un instante se formó la primera sombra y de ahí se generó la segunda. Liberamos la segunda sombra y a continuación liberamos la primera. No hay que intentar nunca ir a la primera sombra directamente, porque no funciona. Siempre hay que empezar por la segunda sombra.

Jon: Me imagino que esa liberación consta de varios pasos.

Joaquina: Así es. El primero VER. Consiste en ver la segunda sombra. Primero vemos nuestra propia actuación, nuestra forma. Es un ver sin valorar. A continuación, vemos cómo actúa el padre (o la madre), que siempre es diferente de cómo actuamos nosotros. Por último, damos valor al contenido, lo definimos claramente.

Jon: Es decir, miramos el mundo formal y lego miramos el contenido.

Joaquina: Y cuando no tenemos ninguna duda pasamos a ACEPTAR.La aceptación es asumir que el contenido no está en mi madre (o padre), sino en mí. Aceptamos que el contenido es totalmente nuestro, que vive en nosotros.En el tercer paso, CAMBIAR, entra en juego una toma de decisión, una elección. Hay dos posibilidades: elegir permanecer, y elegir liberar. Si elegimos permanecer en el contenido de la sombra, el cambio lo haremos en la forma, es decir, expresaremos el contenido exactamente igual a como lo expresaba la madre (o padre). Por ejemplo, si el contenido de la sombra es de odio, pero nuestra madre lo expresaba con formas duras y desagradables, y nosotros lo expresamos con un exceso de dulzura y amabilidad, la elección será mostrar la misma forma dura que la madre mostraba. Siempre que elegimos permanecer en el contenido de la segunda sombra es porque nos da terror llegar a trabajar la primera sombra. Permanecer aquí es la enfermedad.

Jon: ¿Y si elegimos el segundo camino: liberar la sombra?

Joaquina: El cambio consistirá en liberar el contenido. Cuando elegimos liberar la sombra elegimos vivir. Si hemos decidido liberar el contenido, ACTUAR EN EL CAMBIO significará trabajar la cualidad positiva que tenemos en la sombra. Si el contenido era odio, y hemos sido capaces de reconocer el odio, es porque tenemos también amor, así nuestra actuación será ir sacando poco a poco a la luz, el amor que tenemos dentro. Si hemos decido permanecer con el contenido, significará cambiar la forma, parar el ataque y empezar a expresar el uno por ciento de la cualidad en positivo que tenemos dentro.

Jon: ¿Un último paso?

Joaquina: LIBERAR. Liberar es perdonar. Es el perdón a nuestra madre o padre, y el perdón a nosotros mismos. Es admitir que nuestro maestro tenía también su aprendizaje y su momento. Es aceptar que el pasado no existe y perdonarnos a nosotros mismos, pues la sombra siempre va a querer que veamos el pasado. Nos dirá: “si, de acuerdo, ahora no odias, pero ¿y lo que has odiado?” La sombra, que no nos va a permitir nuestro propio perdón, nos estará recordando siempre el pasado. Liberar el pasado es quedarse en el aquí y el ahora. El perdón es un ejercicio de un momento que vale para toda la vida.

217 Nota musical y carencia

Myriam es una maravillosa violinista. Salimos tarde de uno de sus recitales y caminamos por el suelo mojado de una lluvia que ha dejado su huella.

Jon: En algún curso te he oído hablar de la conexión entre una nota específica que la tenemos bloqueada y que nos puede ayudar con nuestra carencia.

Joaquina: El ego desea que exista un sentimiento de carencia que va a propiciar el juicio, la competitividad y por supuesto la separación. Lo cual quiere decir que detrás de esa manifestación de carencia estará escondida una prepotencia o sobre dimensión de cualidades con el fin de sentirnos seguros.

Jon: Vale, pero ¿qué relación hay con la música?

Joaquina: He investigado en las notas musicales, por la conexión que presentan con los 7 centros energéticos, reconociendo en los dos tonos, Mayor y Menor la expresión de lo Superior y lo Inferior, siendo Mayor lo que damos a los demás y Menor lo que vivimos para nosotros mismos. Por ejemplo, la nota Mi Mayor indicaría nuestra Creatividad Conceptual y Mi Menor la valoración de nosotros mismos. Los primero es algo que nos ha sido dado y hemos venido a entregar, a compartir, a hacer crecer en nuestra relación con lo exterior, y la segunda habla del proceso interior para llegar a ello. El tono mayor está relacionado con el Cosmos y el menor con la tierra, dinero/ sexo, enseñar/aprender.

Jon: Esto nos lleva a darnos cuenta de que podemos creer que somos carentes de la energía del cosmos y excedentes de la de la tierra y viceversa.

Joaquina: Así es, las notas suben por nuestro cuerpo al igual que la energía de la tierra y bajan transmutadas por nuestros centros extendiendo nuestro poder. Es importante que hagamos un reconocimiento de que todo lo que se expresa en defecto tiene su espejo en exceso, sabiendo que atacamos desde donde nos consideramos excedentes para ser atacados donde el defecto permanece.

Jon: Me imagino que este estudio de terapia a través de la música tiene una seriue de pasos…

Joaquina: Efectivamente. Lo primero es saber que hay una nota que no es reconocida por nosotros y que el significado de esa nota sentimos que no la poseemos. Por ejemplo, si mi carencia es la nota Mi menor, pensaré que no tengo valoración personal para lo que traigo como meta personal. Como resultado de ello jugaré a ser más o menos válido mentalmente de forma que me moveré entre la soberbia y la infravaloración para no ser reconocida, y esconderme de la posibilidad de superación que pide esa nota. De esta forma he conseguido paralizar mi posibilidad de crecer y de aprender en esta vida. La variedad de demostraciones tan contradictorias me imposibilitará el estudio de mis posibles cambios.

Jon: Y este proceso va produciéndose en nuestro crecimiento, al igual que la inclusión del reconocimiento de las notas musicales.

Joaquina: Sí. La incorporación a la música del individuo tiene el siguiente proceso: De 0 a 4 años los ruidos, sonidos de percusión, tambores, roces con las cosas, todo ello le parece al niño como una maravilla porque se identifica con el propio sonido de su voz sin música. Es el tiempo en el que el niño incorpora también su sombra a la vida cotidiana y donde empieza a ser consciente de que tiene que esconderla para ser querido. Este tiempo se delimita de forma muy clara entre los 2 y 4 años donde los sonidos los necesita más delicados. Si oímos a un niño de 2 años nos daremos cuenta de que su sonido es monocorde y sin expresión.

De 4 a 8 años va emocionándose con la música y aparece el sonido más armónico, al igual que busca con su voz entonar lo que oye, su cuerpo es más gracioso y todo su movimiento se armoniza con su crecimiento emocional. Las notas musicales empiezan a ser reconocidas y con ellas la vergüenza que él aplica a la expresión de su canto y su movimiento corporal. Empieza a tomar conciencia de que le falta una nota en su vida y por lo tanto empieza a no oír las que suenan.

De 8 a 12 años, ya se ha instaurado en su mente la limitación. Ya no canta en público, ni en privado, ya no habla con libertad, empiezan a aparecer monosílabos o por el contrario empieza a no pensar y solo sabe bailar y cantar, parlotear e invadir el espacio con su ritmo para no ser detectado su mundo mental donde no quiere ser reconocido. En estos momentos los niños lo cambian por TV o cosas parecidas.

Jon: ¿Cómo podemos volver a reconocer el sonido y abrirnos a identificarlo como nuestro?

Joaquina: Antes de nada, debes saber que hay unos valores que le hemos dado a cada una de las notas en tono mayor y menor. Entendemos que el tono mayor es para crecer hacia el exterior y el tono menor el trabajo que tenemos que hacer con nosotros mismos.

Captura de pantalla 2022-02-20 a las 12.39.35

Una nota es la carencia, con el fin de no darle a los demás.

Jon: Es decir, sabemos qué es lo que hemos venido a aprender, pero nos disculpamos pensando que no estamos preparados para ello. 

Joaquina: Este error lleva a que manipulemos nuestra relación con la nota en diferente tono para distraernos y ocupar a los demás lejos de toda posibilidad de enfrentarnos a la realidad. Es decir, escondemos la carencia y golpeamos y somos golpeados por la nota aparente. Cada golpe que damos propicia nuestra enfermedad porque somos conocedores de todo el potencial que ponemos ya que de esa cualidad no somos carentes sino manipuladores.

Jon: Parece lógico que el primer trabajo que hay que hacer es desbloquear la nota no reconocida…

Joaquina: Se hace escuchándola todos los días 15 minutos en la mañana y 15 minutos en la noche en el tiempo de nuestra relajación, estando en silencio y dejando que la nota vibre dentro de nosotros. Al mismo tiempo nos centraremos en la cualidad que no queremos reconocer recordando algún momento donde la hemos manifestado con total intensidad. Con ello dejaremos de castigar y de enfermar. En segundo lugar, iremos reconociendo que no existe esa carencia realmente y podremos ir estimulando nuestro ser hacia el verdadero crecimiento.

Jon: ¿Cuál es el fin último de la nota bloqueada?

Joaquina: La nota musical bloqueada busca el único elemento que puede hacer que el hombre viva separado de los demás: la incomunicación, y operará de dos formas diferentes: Impidiendo a la persona cantar. Que sería ponerle la chispa a nuestra comunicación, de forma que nuestro mensaje sea aceptado y penetre suavemente en los otros.

Jon: Es decir, quitándole el ritmo a la expresión de nuestro mensaje, haciendo que el sentimiento no exista y obligando a los otros a rechazar en muchos casos el mensaje.

Joaquina: Y también impidiendo a la persona comunicarse de una forma clara y concreta debido a una no identificación con las características mentales. Evidentemente cualquier persona canta y cualquier persona habla. Me refiero a que, personas con una gran capacidad de canto notan que se les rompe la voz, que no recuerdan las letras, que se avergüenzan. Otros son incapaces de hilar una comunicación coherente o llena de principios intelectuales que desean transmitir y lo palian con la expresión del canto. En todo caso cuando la persona pierda la calma por cualquiera de estos dos aspectos está hablando de un bloqueo en el mundo emocional: el canto, y en el mundo mental: la comunicación.

Jon: Ya sabes que, en mi egoísmo siempre te pregunto por la solución. Ni que decir tiene que canto de pena y me da vergüenza hacerlo.

Joaquina: La solución primera es desbloquear el canto, que es lo primero que el ser considera vergonzoso porque se siente exento de la chispa de la creatividad en cualquier plano donde haya fijado la carencia. La parte segunda es comunicar algo que está dentro y no ha sido uno capaz de sacarlo a la luz, no es necesario que sea ningún problema, cualquier pensamiento que uno no ha sido capaz de expresar de forma coherente. La parte tercera es ser capaz de unir las dos cosas para hacerlo llegar a los demás con sencillez y belleza. Sería hablar desde la emoción de un hecho que está ordenado en la mente.

Jon: Observo que hay personas cantan constantemente, a veces sin mucha calidad.

Joaquina: Son personas que no miden su expresión artística porque han venido a escuchar, a aprender a comunicarse y a intelectualizar mucho más su expresión con el mundo. Aparte de todo esto, habrás de cantar una canción con la que hallas sido ridiculizado o que sientas que eres incapaz de recordar la letra, o que una nota se te atasca profundamente, y siempre te da miedo, pero deseas cantarla.

 Jon: Tengo la sensación de que la nota no usada, o a la que no se quiere llegar, siempre está escondiendo una de nuestras capacidades.

Joaquina: Hay personas que se mueven sin ningún recato y otros se mueven como un robot sin gracia y sin estilo. Los primeros deberán expresar su cuerpo suavemente, manejando lo que parece incontrolable, y los segundos se dejarán llevar poco a poco hasta que la música y su cuerpo formen un baile libre y armónico. Somos guionistas de un momento de nuestra vida.

216 Integridad

Joaquina: Para empezar a hablar de integridad tenemos que determinar primero nuestros valores individuales, dentro de nuestro marco de referencia, observando nuestros ideales, creencias y normas de conducta. La integridad es la coherencia entre nuestros valores y la práctica de estos. Es decir, una integración entre pensamientos, sentimientos y expresión de estos en nuestros actos.

Cuando actuamos en contradicción con nuestros criterios o normas bajamos en nuestra estima.

Para que se produzca un cambio y mejora en nuestra apreciación de nosotros mismos es necesario que no entremos en conflicto con nuestros valores, sino más bien que nuestra consciencia esté alerta constantemente en dos direcciones:

  1. Conocer nuestro criterio presente y actuar en consonancia con él.
  2. Ver y aceptar el crecimiento y ampliación de nuestro criterio y los valores morales a través de nuestra experiencia diaria.

Un estado de aprendizaje nos ayudará a reafirmarnos y extendernos en nuestros conocimientos. El ego juega casi de continuo con estos principios vitales con el fin de provocar la caída y la culpa que de inmediato se produce. Ambas, caída y culpa, serán usadas como bajada de la estima y confianza que hemos despertado en nosotros.

De aquí la importancia de tener un conocimiento real y no aparente de nuestros valores y de la capacidad de su practicidad actual.

La integridad no es un estado de percepción sino un estado de conocimiento y coherencia. Vivimos atascados en un deseo de perfección y de búsqueda hacia comportamientos y principios similares a aquellos que nos rodean. En este deseo de emulación vamos perdiendo el conocimiento de nuestras verdaderas capacidades y sobre todo de nuestros principios. La estima personal entra en un conflicto de valoración no permitiéndonos vivir conscientes de la responsabilidad sobre nosotros mismos.

La valoración y la estima personal crecen o decrecen en relación directa con la acción sobre nuestros propios criterios. Es decir que una persona que actúa bajo su criterio aun en el caso de que no parezca algo positivo para los demás, habrá obtenido un mayor rendimiento y estima personal que aquel que tenga unos valores muy altos, pero adquiridos y no vivenciados por él mismo.

CUESTIONARIO

  1. En general:

Escribe tres opiniones sobre tu mente que te gustaría recibir:

  1. ……………………………………………………………………………………
  2. ……………………………………………………………………………………
  3. ……………………………………………………………………………………

Escribe tres opiniones sobre tu mente que cuando las recibes te llenan de

rencor:

  1. ……………………………………………………………………………………
  2. ……………………………………………………………………………………
  3. ……………………………………………………………………………………

Escribe tres opiniones sobre tus sentimientos que te gustaría recibir:

  1. ……………………………………………………………………………………
  2. ……………………………………………………………………………………
  3. ……………………………………………………………………………………

Escribe tres opiniones sobre tus sentimientos que odias recibir:

  1. ……………………………………………………………………………………
  2. ……………………………………………………………………………………
  3. ……………………………………………………………………………………

Escribe tres cosas que te gustaría que otros te hicieran:

  1. ……………………………………………………………………………………
  2. ……………………………………………………………………………………
  3. ……………………………………………………………………………………

Escribe tres cosas que no soportarías que otros te hicieran:

  1. ……………………………………………………………………………………
  2. ……………………………………………………………………………………
  3. ……………………………………………………………………………………

CONTRADICCIONES:

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

CONCLUSIONES:

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

DECISIONES:

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

  • Con relación al sexo:

Escribe cinco pensamientos que indiquen tu forma correcta de entender el sexo

  1. ………………………………………………………………………………
  2. ………………………………………………………………………………
  3. ………………………………………………………………………………
  4. ………………………………………………………………………………
  5. ………………………………………………………………………………

¿Cuántos de estos pensamientos das o recibes?

  1. ……………………………………………………………………………………
  2. ……………………………………………………………………………………
  3. ……………………………………………………………………………………

Escribe cinco pensamientos que te parezcan incorrectos en el sexo

  1. ……………………………………………………………………………………
  2. ……………………………………………………………………………………
  3. ……………………………………………………………………………………
  4. ……………………………………………………………………………………
  5. ……………………………………………………………………………………

¿Cuántos de estos pensamientos das o recibes?

  1. ……………………………………………………………………………………
  2. ……………………………………………………………………………………
  3. ……………………………………………………………………………………

Escribe tres pensamientos sobre la fidelidad que deseas recibir:

1. ……………………………………………………………………………………

2. ……………………………………………………………………………………

3. ……………………………………………………………………………………

Escribe tres pensamientos sobre la fidelidad que no deseas recibir:

1. ……………………………………………………………………………………

2. ……………………………………………………………………………………

3. ……………………………………………………………………………………

Analiza tu integridad en la fidelidad

  1. ……………………………………………………………………………………
  2. ……………………………………………………………………………………
  3. ……………………………………………………………………………………

CONTRADICCIONES:

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

CONCLUSIONES:

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

DECISIONES:

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

3.  Con relación al dinero:

Escribe cinco pensamientos que indiquen tu forma correcta de entender el dinero:

  1. ……………………………………………………………………………………
  2. ……………………………………………………………………………………
  3. ……………………………………………………………………………………
  4. ……………………………………………………………………………………
  5. ……………………………………………………………………………………

¿Cuántos de estos pensamientos vives?

1. ……………………………………………………………………………………

2. ……………………………………………………………………………………

3. ……………………………………………………………………………………

Escribe cinco pensamientos que te parezcan incorrectos sobre el dinero:

  1. ……………………………………………………………………………………
  2. ……………………………………………………………………………………
  3. ……………………………………………………………………………………
  4. ……………………………………………………………………………………
  5. ……………………………………………………………………………………

 

 ¿Cuantos de estos pensamientos vives?

1. ……………………………………………………………………………………

2. ……………………………………………………………………………………

3. ……………………………………………………………………………………

Escribe tres cosas que haces con el dinero y te parecen válidas:

1. ……………………………………………………………………………………

2. ……………………………………………………………………………………

3. ……………………………………………………………………………………

Escribe tres cosas que haces con el dinero y rechazas:

1. ……………………………………………………………………………………

2. ……………………………………………………………………………………

3. ……………………………………………………………………………………

CONTRADICCIONES:

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

CONCLUSIONES:

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

DECISIONES:

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

4.  Con relación a la casa:

Escribe cinco aspectos que hayan estado dentro de tus valores sobre la casa en la convivencia con tus padres:

  1. ……………………………………………………………………………………
  2. ……………………………………………………………………………………
  3. ……………………………………………………………………………………
  4. ……………………………………………………………………………………
  5. ……………………………………………………………………………………

¿Cuantos de estos los experimentas tú actualmente?

  1. ……………………………………………………………………………………
  2. ……………………………………………………………………………………
  3. ……………………………………………………………………………………

Escribe cinco aspectos que estén fuera de tus valores en relación con la casa en tus vivencias con tus padres

  1. ……………………………………………………………………………………
  2. ……………………………………………………………………………………
  3. ……………………………………………………………………………………
  4. ……………………………………………………………………………………
  5. ……………………………………………………………………………………

¿Cuántos de estos experimentas tú actualmente?

  1. ……………………………………………………………………………………
  2. ……………………………………………………………………………………
  3. ……………………………………………………………………………………

¿Cuántos de ellos has modificado?

  1. ……………………………………………………………………………………
  2. ……………………………………………………………………………………
  3. ……………………………………………………………………………………

CONTRADICCIONES:

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

CONCLUSIONES:

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

DECISIONES:

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

5.  Con relación al trabajo:

Escribe 5 aspectos positivos que hayas aprendido de tus padres sobre el trabajo:

  1. ……………………………………………………………………………………
  2. ……………………………………………………………………………………
  3. ……………………………………………………………………………………
  4. ……………………………………………………………………………………
  5. ……………………………………………………………………………………

 

¿Cuántos de éstos los experimentas tú actualmente?

  1. ……………………………………………………………………………………
  2. ……………………………………………………………………………………
  3. ……………………………………………………………………………………

Escribe cinco aspectos negativos que hayas aprendido de tus padres con respecto al trabajo:

  1. ……………………………………………………………………………………
  2. ……………………………………………………………………………………
  3. ……………………………………………………………………………………
  4. ……………………………………………………………………………………
  5. ……………………………………………………………………………………

Cuántos de éstos aspectos los experimentas tú actualmente?

1. ……………………………………………………………………………………

2. ……………………………………………………………………………………

3. ……………………………………………………………………………………

¿Cuántos de estos has modificado?

1. ……………………………………………………………………………………

2. ……………………………………………………………………………………

3. ……………………………………………………………………………………

¿Trabajas en tu trabajo óptimo?    …………..

Escribe que tres cambios tienes que hacer para conseguirlo

1. ……………………………………………………………………………………

2. ……………………………………………………………………………………

3. ……………………………………………………………………………………

CONTRADICCIONES:

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

CONCLUSIONES:

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

DECISIONES:

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………

……………………………………………………………………………………