Acerca de Jon Elejabeitia

CEO & Founder NEXTYOU, Arquitecto

158 Revisión del año 2020

Quedan cuatro días para que comience el nuevo año y estamos, como en tantas otras ocasiones, en la tranquila Fuerteventura dejándonos acariciar por su agradable clima y preparando material para los cursos que vienen.

Jon: ¿Qué sentido tiene hacer una revisión de lo que ha pasado en el año?

Joaquina: Una revisión anual tiene como fin conocer qué ha sucedido en un espacio de tiempo, relacionando los resultados con las expectativas. En muchos casos las esperanzas no han sido marcadas con anterioridad y eso conduce a una sensación de frustración no identificada como tal, apareciendo un estado nostálgico, a veces un grado de depresión, falta de motivación y un amplio etcétera, afianzándose la idea de que la vida es injusta.

Jon: Yo veo que pocas veces somos capaces de verbalizar esta situación, y la falta de análisis con perspectiva nos sumerge en un camino sin final, con falta de límites y sin propósito consciente.

Joaquina: El ánimo inconsciente crea un resultado negativo del que te vas resintiendo, almacenando el déficit año tras año, dificultando así las posibilidades de superación. Lo que deberías hacer es optimizar esta visión hacía el año que está a punto de finalizar, comprobando la incidencia que han tenido todos estos aspectos. Alégrate muchísimo de lo que ha ido estupendamente y ponte a conocer las causas y posibles soluciones de lo que parece presentar un resultado peor. En cualquier caso, se trata de gozar de lo que has aprendido. Cada experiencia ha sido una gran maestra de la vida.

Jon: ¿Debería hacerlo separando la vida personal de la profesional?

Joaquina: Definitivamente sí.

Jon: Vale, empecemos por la vida profesional. ¿Cómo puedo conseguir un desarrollo gradual ascendente?

Joaquina: Siempre y cuando se reúnan las siguientes condiciones: Que emplees los conocimientos como un bien personal y comunitario. Que tu empresa tenga un proyecto que esté dentro de tus ideales personales. Que no esperes resultados ni el reconocimiento de los demás. Y que exista un respeto a las ganancias o remuneración y en ningún caso se critique. La capacidad de vivir los ideales en los proyectos o entrega empresarial te dará como respuesta una economía saneada junto con una equilibrada autoestima. Ambos son pilares básicos para poder desarrollar investigaciones más satisfactorias en el futuro.

Jon: ¿Y qué hacemos con esa sensación, que a veces nos persigue, de no poder hacer lo que deseamos?

Joaquina: Los sentimientos de pobreza, imposibilidad económica, sensación de no poder hacer aquello que se desea… desembocan en un desequilibrado valor personal en el campo de los conocimientos o de la razón. Si te parece podemos ir analizando según el tipo de trabajador.

Jon: Genial. Empieza por los trabajadores por cuenta ajena. Por ejemplo, yo, que trabajo para ti.

Joaquina: Los trabajadores por cuenta ajena son personas que trabajan en la idea de otra persona, teniendo que entregarse y respetar las directrices que vienen incluidas en este proyecto no personal. El salario normalmente tiene un incremento anual marcado por convenios y es difícil valorar qué cuantía de esta subida es por rendimientos propios o por la globalización salarial. En todo caso, lo que hay que tener en cuenta es la disponibilidad al proyecto, la satisfacción profesional y los logros personales que se estiman dentro de la competencia desarrollada.

Jon: Y entonces, cualquier merma en este análisis va a producir un deterioro de la autoestima, y eso nos crea una sensación de no ganar lo suficiente, o una falta de estímulos.

Joaquina: La forma de poder definir estos desequilibrios es más emocional que económica y se inicia en una bajada en el rendimiento, disculpas explicitadas o no, falta de creatividad, etc.

Jon: ¿Por qué?

Joaquina: Las causas pueden ser una desobediencia innata que se va desarrollando a más cada año, o a la falta de criterio y proyecto personal. Los efectos más notables son la desmotivación creciente y la falta de creatividad con una constante exigencia de reconocimiento de los mandos superiores, sentimiento de infravaloración y dificultades para salir de su propio descrédito. Todo lo que sucede en su puesto de trabajo depende de la creatividad, motivación, seguridad y, en suma, del ideario de otro. Los rendimientos de la empresa, así como los criterios aplicados, necesitan de la confianza de cada participante del proyecto. La primera y origen de las demás, es la confianza en sí mismos, así como en la elección del lugar donde quieren aplicar sus conocimientos. Ser capaces de cosas que nunca experimentan es quizá la tendencia más frecuente de las personas que viven esta experiencia profesional. Por lo tanto, muchos de los individuos en esta situación creen que ellos harían mejor, podrían desarrollar, mandar, dirigir, organizar…y en su irrealidad, factible, pero no comprobable, van aumentando su salario y su insatisfacción día a día.

Jon: ¿En qué deberíamos centrar la revisión?

Joaquina: La revisión tiene que centrarse en la motivación, estímulo hacia el proyecto, capacidad de aplicar la creatividad a lo realizable, etc. En ningún caso debe centrarse en la subida salarial. Esta podrá ser considerada en las conclusiones y las decisiones posteriores. Hay que tener en cuenta si la sensación de riqueza o pobreza guarda relación de un año a otro dentro de los movimientos salariales. Si yo ganaba 12.000€ anuales en 2003 y me sentía bien, cuando me han subido el IPC aplicado a toda la empresa en el 2004, ¿qué he sentido? ¿Qué actitud he tenido después por ello? ¿Siento que he perdido valor y he bajado mi rendimiento y ánimo de permanencia en la empresa? ¿Qué tengo en cuenta al realizar este estudio, lo que rindo o lo que quiero que me paguen? ¿He estado ejerciendo todas mis capacidades, o estimo que la empresa tiene que pagarme haga lo que haga? Cuando la mente no participa en toda su capacidad en un proyecto sea del tipo que sea, empieza a debilitar su aptitud y en contra empieza a exigir mucho más.  El resultado es un sentimiento de pobreza y decadencia.

Jon: ¿Y en el caso de ser un profesional por cuenta propia?

Joaquina: Es una visión mucho más sencilla. La persona trabaja en su proyecto. El estudio de este profesional va a determinar si es capaz de trabajar por su idea o por el beneficio económico. La estabilidad de los rendimientos, la proyección en el tiempo y la capacidad de mantenerse en una idea ampliándola, pero en ningún caso desviándose de ella, son el principio de la investigación que hay que realizar. Lo que es importante dirimir es la rentabilidad. Para ello debe analizar los resultados económicos desde varios puntos de vista:

  • Los ingresos comparando los últimos cinco años. En este resultado se encuentra la credibilidad que tiene su proyecto y si es íntegro en él.
  • Los gastos en relación con el año anterior. En muchos casos cuando hay una reducción de valoración y autoestima se aumentan el consumo en proporción directa con la bajada de los ingresos con el ánimo de satisfacer la pérdida de valor. Hay un deseo superficial de disimular ante los otros esta falta de rendimiento.
  • La cuenta de resultados (ingresos menos gastos) del último año en relación con el anterior. El equilibrio en este dato es la base de todo el análisis. La avaricia o acumulación de bienes o el despilfarro, facilitan mucha información de los cambios que hay que realizar.

Jon: ¿Qué debería saber la persona?

Joaquina: La persona tiene que saber ganar el dinero que necesita para su proyecto vital sin esfuerzos, respetando la energía de este y el movimiento de crecimiento social, aportando puestos de trabajo, más fluidez y venciendo el egocentrismo. Solidaridad con los menos capacitados, favorecer la educación, cuidar el crecimiento espiritual, son labores que devuelven los bienes empleados.

Jon: ¿Podemos mirar ahora la vida personal?

Joaquina: Esta mirada requiere de una sensibilización en las relaciones interpersonales y habilidad para hacer introspección sin culparse, pero desde luego, sin evadir responsabilidades. Está conectada a la vida afectiva, desarrollo físico emocional y tiene mucho que ver con la salud en las relaciones sexuales o expresivas, con el entorno y con parejas de amor más concretamente.

Jon: ¿Parejas en el sentido amplio de la palabra?

Joaquina: Cada persona que ha estado en nuestra vida, aunque sea un solo instante, ha sido un maestro para nosotros de alguna manera. Tenemos que revisar y profundizar tanto en el amor que hemos sentido como en el resentimiento que nos ha quedado con cualquier relación, hasta la más insignificante, en tiempo o en profundidad. La relación de pareja es una de las más estimadas para las personas. Muchas veces creemos que son aquellas personas con las que sentimos la pasión desbordante y por ello efímera. Dos personas en cualquier situación forman una pareja, encontrados en un punto para compartir, comunicar, reír, gozar o de alguna manera sufrir. Para lo bueno y lo menos bueno dos que se encuentran en un punto deben poder resolver sus diferencias sin que medie la ruptura.

Jon: El debe y el haber de las relaciones existe y el capital de amor o resentimiento hay que analizarlo en toda su dimensión. ¿No?

Joaquina: Los apegos a una relación concreta, la sensación de fracaso, el abandono a uno o al otro… Cualquiera de esas experiencias tiene que ser observada con minuciosidad y en un detalle hasta quisquilloso. Todo lo que se resiente en esta investigación habla de dos partes de nuestra personalidad. Primero, la necesidad de ser aceptados donde hay una mirada más a las propias expectativas que lo que quiere el otro. Y segundo, la necesidad de aislamiento o soledad, interviniendo en este caso un miedo a las expectativas del otro y a la dificultad para marcar el territorio personal.

Jon: En ambos casos se presenta la falta de responsabilidad y obediencia a uno mismo. ¿Tu crees que el Ser en su más pequeña derivada, sabe lo que le hace feliz, qué quiere, en qué quiere participar y qué personas son válidas o no para crecer y aportar su experiencia?

Joaquina: Sin duda. Realiza un estudio de qué personas han entrado en tu vida y si han sido por tu búsqueda de aceptación, o por tu búsqueda de aislamiento. Y el mismo análisis sobre qué personas han desaparecido y cuál de los dos motivos lo ha provocado.

Jon: Al fin y al cabo, somos seres seres sociales y en la medida que buscamos aprender buscamos las personas que lo propicien.

Joaquina: Si pretendemos ser aceptados, escondemos nuestra negación a valorar a los demás hasta que no somos estimados por ellos. Las parejas que encontremos tenderán a medir nuestra capacidad de valorar antes de serlo nosotros. Hay una sincronía extraña, tanto el que busca aceptación como el que busca rechazo, en realidad buscan lo mismo, sólo que uno de ellos lo esconde hasta que ha cautivado, al contrario. Dos fuerzas contrapuestas se aniquilan, a veces con mucho dolor, otras con mucha frialdad. En el caso segundo, aislamiento y rechazo, las parejas tenderán a buscarlos, acompañarlos, demostrarles amor y, escondido detrás, estará una necesidad de reconocimiento hasta compulsa por parte del que llega y una infravaloración y falta de creencia en sí mismo por parte del que desea ser rechazado.

Se acerca un camarero y nos pregunta, extrañado de que llevemos toda la mañana en la terraza del hotel rodeados de cuadernos y libros, si vamos a ir a la playa. Nuestra mirada y sonrisa le contestan.

157 Mirar el pasado

Joaquina: Quedó claro que nosotros decidimos lo que vemos frente a nosotros, y esta decisión es libre, aunque para garantizar que existe una auténtica libertad necesitas revisar tu pasado desde la justicia. Es fácil caer en la negación, o en el rencor o en el resentimiento. Es muy dable dejarse invadir por la rabia ante los recuerdos de la infancia. Ahora bien, si miras con los ojos de la empatía y piensas qué estás haciendo tú en esos casos, quizá tu pasado se convierta en otra realidad y tu proyección puede ser más coherente e íntegra.

Tú decides lo que das. Lo que necesitas conocer es qué ocurre con lo que das. Si miras hacia atrás y analizas tu vida familiar centrándote en los errores que han cometido los otros, lo que estarás haciendo es un sesgo que te llevará a posicionarte en una cadena de destrucción. Una cadena que se retroalimenta de dolor y conduce inefablemente hacía la anulación.

Es difícil detenernos en recuerdos que valoramos como dolorosos o injustos y deshacernos de los sentimientos que surgen ante ello. Podemos imaginarnos que hay una escalera cuyos peldaños nos suben y nos indican nuestro crecimiento y transformación, mientras que hay otra cuyos peldaños bajan y nos conducen hacía la sombra y la oscuridad de nuestros pensamientos. Es posible caminar en una. Nosotros decidimos cuál. Lo que no es posible es que estemos en ambas a la vez.

Para confirmar la certeza de este planteamiento sólo necesitamos conectar con nuestro cuerpo y con sus movimientos para comprender la fuerza que tienen nuestros recuerdos destructivos.

Te propongo que pienses en algo doloroso e injusto que te ha proferido uno de tus padres. No importa si es uno u otro. Recréate en ese momento.

¿Qué sientes? ¿qué pasa en tu interior? Seguramente has vuelto a sentir con igual fuerza el malestar del pasado. Tu mente se ha llenado de rabia o de tristeza. Poco importa qué emoción es la que sientes ahora. Lo que es relevante es que lo estás sintiendo tú. No hay nadie en el otro lado que esté asumiendo tu dolor, tu incomodidad. ¿Qué hace que ese dolor se recrudezca nuevamente? ¿Has logrado que tus emociones se transmitan a otro receptor? Si esto no es posible analiza por qué es. Quizá sólo tú puedas cambiar tu mundo. Quizá sólo tú puedas valorar quién eres y qué quieres sentir, pensar o hacer.

156 Niveles de relación. Las culpas

Estamos sentados en n banco de El Retiro. Es una tarde calurosa de finales de julio y el parque está de un verde brillante. En la misma avenida hay otro banco donde un hombre, doblado sobre sí mismo y con los dedos hundidos en el pelo parece arrepentirse de la vida. Joaquina observa al desconocido con infinito amor en sus ojos.

Joaquina: Existe un solo nivel de relación que es el YO SOY que siente y se proyecta. Debido a las dificultades de conciencia personal, el sentimiento de esa búsqueda y su proyección hacia el exterior, parece que vivimos en un mundo conflictuado y roto en Yo soy / Yo siento / Yo me proyecto, que en la mayoría de los casos están tan separados que ni se reconocen.

Jon: ¿Podrías definir cada uno de los términos?

Joaquina: Llamo “Yo soy” al mundo inconsciente por la dificultad que tenemos de definirnos y concretarnos en un ser Uno que se siente y se proyecta a sí mismo ocultando todo ello en una dificultad que voy a llamar Culpa Inconsciente. El “Yo siento” nace de la relación habida con nuestros padres, pareciendo que ese sentimiento de interacción es lo consistente y lo real y desdibujándose nuestra capacidad de emitir nuestro propio Yo para vivir lo que decimos que ellos nos hacen sentir. Así nace lo que llamo Culpa Consciente, un mundo emocional donde el Yo Siento se oculta en la calificación o descalificación de nuestros padres y que ha constituido nuestra realidad emocional aparente. Por último, el “Yo me proyecto” debería surgir de un Yo Soy y un Yo Siento puros, pero en el mundo proyectado lo único que origina es lo que he llamado Iceberg de la Culpa, donde el manejo del mundo material está sometido a las dificultades que ha representado el Yo Soy y el Yo Siento. Aquí ubicaríamos las relaciones de pareja empezando por las de nuestros hermanos y la venganza hacia ellos ante la imposibilidad de una proyección sin cargas y un acercamiento donde nuestro Yo presente viva vacío de rencores y recuerdos.

Jon: Entonces, si me permites resumir lo que he entendido, la culpa inconsciente se forma en la relación con el Ti mismo en el plano mental, emocional y físico. La culpa inconsciente se forma en la relación con nuestros padres (mundo emocional) en el plano mental, emocional y físico. Y el iceberg de la culpa es el mundo proyectado, y se forma en la relación con los demás desde la no purificación de la culpa consciente. Lo forma el mundo substancial o material en el mental, emocional y físico.

Joaquina: Así es.

Jon: Me resulta curioso que utilices la palabra culpa, ya que tiene muchas connotaciones religiosas de Dios castigador y ruptura de reglas…

Joaquina: Como yo lo veo, la culpa es el estigma de la separación. Es la sensación de disconformidad permanente en la que vivimos por nuestro continuo deseo de defender un espacio que nace ante la sensación de no unión. Una sensación que desde el Yo Soy hasta el Yo me Proyecto pasando por el Yo Siento es vinculante y reconocida en cada uno de nuestros movimientos.

Jon: ¿Puedes profundizar un poco más en cómo nacen cada una de ellas?

Joaquina: La culpa inconsciente nace cuando, al profundizar en nosotros, observamos algo que nos desagrada y en lugar de modificarlo buscamos un culpable fuera de nosotros pareciendo que liberamos el Yo Soy de esta tara no asumida. Es un Yo Soy marginal que necesita vengarse por el miedo a esa introspección que es tan costosa y a la que nos negamos, con una pretensión no conseguida de eludir nuestras responsabilidades de ser.

Jon: Sumergidos en el mundo de la culpa realmente no somos.

Joaquina: Así es, y sentimos que realmente los hacedores de nuestro Yo Soy son nuestros padres a los que culpabilizamos de todos nuestros sentimientos y del resultado de estos. Hemos formado una culpa consciente que verbalizamos reiteradamente haciendo asertivo que debemos castigar a esos creadores de nuestro mal, de los que nos vengamos una y otra vez. Esta visión es insoportable en la que realmente notamos que hay un mundo de conexión con nuestro Yo profundo, por lo que precisamos lanzar fuera, hacia el mundo desconocido una imagen que capte al ingenuo y futuro castigado por nuestras culpas no asumidas. Proyectados en la materia, iceberg de la culpa, participamos del mundo de lo concreto queriendo alejarnos de los sentimientos y de nuestra propia realidad en costosas y dudosas resoluciones de encuentros y desencuentros con los que por lejanía sentimos como más débiles y menos representativos de nuestro yo.

Jon: Me parece que estos 3 niveles de culpa tienen lugar de una forma simultánea y demasiado breve para poder pararse y ser drenados con claridad. Creo que la mayor parte del tiempo permanecemos en ese mundo proyectado que has llamado iceberg de la culpa, donde nuestra proyección es ocultada entre las proyecciones e irrealidades que nos rodean. Es como si miles de culpables se enzarzaran en un baile incansable del que difícilmente podemos salir.

Joaquina: La venganza, la lucha por el poder y un sinfín de cosas no concretas a priori, alojan en nuestros cuerpos el sello de caducidad y de muerte. En la proyección nace la enfermedad, que es el resultado de la venganza producida a los que nos rodean, los que hemos señalado como culpables y repetidores de las experiencias vividas en nuestra infancia que no han sido superadas por el perdón y la aceptación del Yo Soy.

Jon: Resumiendo de nuevo para que me queden cristalinos los conceptos. La culpa inconsciente nos habla de un Yo Soy para sumergirnos en el mundo causal y de responsabilidad con nosotros mismos. Ese mundo de responsabilidad que hoy debemos asumir sin más dilación: Yo Soy, Yo Siento y Yo me Proyecto en Mí mismo y desde ahí, crezco. La culpa consciente nace de esa necesidad de culpabilizar, en la interacción de nuestros sentimientos, a nuestros padres. Cuando nuestro Yo Soy entra en conflicto con otro que decimos nos enseñó, aparece el “yo siento que tú no me dejas ser, que tú me marcas y me indicas lo que no está dentro de mí”. Y el iceberg de la culpa nace de esa necesidad de proyección, de aceptación, de engaño, donde queremos dirigir todo nuestro potencial para obtener algo tangible y que nos dé poder. 

Joaquina: Un potencial que se encuentra en los que por ser desconocidos nos parecen válidos para camuflar una realidad nuestra. Esta extensión tiene como resultado un no Amor porque en el Yo siento no se produjo el perdón. He dividido estos tres niveles en su comportamiento a través de seis aspectos, que son: Cuerpo Físico, Sociedad, Casa, Trabajo, Sexo y Dinero.

Jon: ¿Para qué?

Joaquina: Tenemos que mirar cuál de ellos está teniendo primacía en nosotros ante la vida, ver qué tenemos que hacer con ello y cómo lo vamos a desarrollar. Para ello hay que hacerse una serie de preguntas: ¿Qué es lo que rige tu vida a la hora de relacionarte con los demás y a la hora de hacerlo contigo mismo? ¿Que es a lo que le doy valor? ¿Por qué dejo de funcionar en todas las demás cosas por ella? Ten en cuenta que todos estamos en todos los sitios y todos pasamos por las mismas cosas.  El trabajo personal y el avance en él es el que nos va definiendo lo que hemos dejado y lo que nos queda por lograr. 

Jon: Entonces, ¿todos tenemos que superarlo todo?

Joaquina: Sí, no importa cuándo, lo importante es que lo acabares superando y venciendo hasta llegar a tu meta. Los tres niveles de conciencia viven dentro de nosotros, solamente que decidimos experimentar uno con mucha mas fuerza para hacer nuestro trabajo. El nivel de nosotros mismos le llamaríamos Razón, el nivel de nuestros padres le llamaríamos Sentimientos, y el nivel de nuestra pareja sería la materia, mundo físico proyectado.  Hemos acabado y llegado a la meta cuando vemos el mundo que nos rodea en el Yo soy, que es el Amor, después de haber vencido el Yo siento a través del perdón.

Jon: Empezando de abajo hacia arriba, y dado que has mencionado una clasificación en 6 niveles, ¿Cómo podría trabajar el iceberg de la culpa?

Joaquina: Buscando el desapego en todas las cosas materiales.

  • Cuerpo físico: Liberándote de cualquier sensación de dolor y dependencia alimentaria, para respetar el cuerpo y sus manifestaciones mecánico / físico / químicas.
  • Sociedad: Aceptar el crecimiento en una Unidad donde todos forman parte de una meta común respetando las obligaciones y sabiendo disfrutar de los derechos.
  • Trabajo: Amar todo lo que se está haciendo en el momento desde el respeto y aprendizaje para poder elegir aquel que nos llene. Tenemos que conseguir sentirnos plenos, felices y creativos en él.
  • Casa: Lugar de paz donde el mundo afectivo se expande para salir al exterior llenos de alegría y deseos de participar.
  • Dinero: Respetar su poder energético, dejando de menospreciarlo o supervalorarlo y aprendiendo su manejo. Debemos gastar, ahorrar y siempre intentar moverlo. Es decir, debemos dejarle fluir en el presente teniendo en cuenta el futuro
  • Sexo: Buscar la integridad personal y vivir dentro de ella.

Jon: Y me imagino que siempre deben coincidir el pensamiento (mente) con la palabra (emoción) y con la acción (cuerpo)

Joaquina: La culpa consciente (valoración personal) es la dificultad que tenemos para relacionarnos con los demás. La percibimos desde nuestros padres y la proyectamos en nuestras parejas posteriores. Para trabajarla debemos eliminar los complejos (superioridad e inferioridad). Hacer un reconocimiento de la vivencia presente evitando los mensajes del pasado. Solo podemos nutrir nuestras relaciones cuando somos capaces de mirar nuestra vivencia con nuestros padres de una forma clara y transparente. Para ello, es necesario vaciarse de contenido de este rencor primario para enfrentarse a la dificultad que el ego aporta a los encuentros. Esto nos llevará a la aceptación de la pareja y las responsabilidades que aporta. Por último, aceptación del crecimiento personal, apertura a la comunicación y compartir

Jon: Y nos queda la culpa inconsciente, nuestro trabajo personal.

Joaquina: Aquello que tenemos que vencer para poder darnos libre y auténticamente a la Unidad. La observación de nuestra infancia, aquellas cosas que más nos afectaban y que transformadas en conscientes nos darán una pauta de cuál y cómo es esta culpa. Se vence desde la tolerancia máxima en la aceptación del Sí mismo.

155 Revisión de lo aprendido

La noche pasada tuve un sueño revelador. Entre las luces y sombras que caprichosamente se mezclaban en el, aparecieron cuatro preguntas que voy a compartir con una doble utilidad. Si conociste en persona a Joaquina, te invito a que te hagas las mismas preguntas y te des tus propias respuestas. Si no la llegaste a conocer, piensa en algún maestro que hayas tenido en tu vida y en los aprendizajes que con él o ella hiciste. Para seguir con el espíritu del blog, formularé las preguntas en forma de diálogo, e insisto en que busques tus propias repuestas.

Joaquina: ¿Qué aprendiste en los años que estuviste a mi lado? Y no me refiero a conceptos o teorías, sino a qué aprendiste sobre ti en todos esos años.

Jon: Lo más importante de todo lo que aprendí ha sido amar la vida. Pasar de ser alguien indolente y desmotivado a alguien que goza y disfruta de la vida. También me enseñaste a amar a las personas. A ver con otros ojos al ser humano que tienes en frente, a comprenderle y amarle tal como es. Me enseñaste coherencia, integridad y aceptación. Sobre todo, a través de tus actos donde, hasta la misma muerte, fueron consecuentes tus pensamientos, sentimientos y acciones. Me enseñaste la entrega y el estar al servicio las 24 horas del día. También aprendí de ti a encontrar el propósito de mi vida y la cualidad que me lleva a ponerlo en acción.

Joaquina: ¿Qué permanece de todo eso?

Jon: Lo que permanece con más fuerza es el amor a las personas. Mirar al prójimo a los ojos y entender en cierta medida el ser que lleva dentro, su lucha interna, sus dudas, sus deseos… Todavía esa persona no es mi hermano, pero sí un amigo cercano que va a ser un compañero de viaje durante unos minutos, o durante toda la vida. También permanecen la causalidad de la vida y el entenderla como el lugar de aprendizaje donde todo tiene sentido, y todo me ocurre para aumentar mi comprensión sobre mi mismo y el sentido de mi vida.

Joaquina: ¿Qué ha vuelto a ser como era antes de conocerme?

Jon: Hay dos cosas que no aprendí, ya que se han desvanecido y solo las mantengo a base de la voluntad: La primera es la alimentación. Además, recuerdo que hace unos años lo proveíste: “Si algún día no estoy volverás a comer como antes. Quizá no vuelvas a comer carne ni pollo, pero comerás mal” Así ha sido, la alimentación no cuajó en mi con el suficiente calado, y los dulces, bollos y bebidas embotelladas vuelven a estar presentes en mi vida. Sigo vegetariano y sin probar el alcohol, pero hay mucho más desorden en la alimentación. La otra cosa son los tacos y las imprecaciones. Desaparecieron de mi habla cuando estuve con ella, y ahora campan por mi léxico de una forma, si no habitual, si con la suficiente presencia como para ser incómodo.

Joaquina: ¿Qué has aprendido nuevo desde que ya no estoy?

Jon: He aprendido muchas cosas que tú me hacías tremendamente fáciles y ahora tengo que enfrentarme yo a ellas. Casi todas tienen relación con el mundo profesional. ¡Qué fácil y cómodo es ser segundo! Cuando eras tú quien capitaneaba el barco todo era más fluido y fácil. Ahora soy yo el que capitanea y el que debe encontrar la motivación, los recursos y los seguidores, una tarea que tú hacías increíblemente fácil. He aprendido a tomar decisiones que antes recaían sobre ti. Sobre todo, he aprendido a admirarte y a dar profundidad a nuestra relación.

154 Lo que aprendí de mi padre

Con un caminar tranquilo y la mirada puesta en la mar, paseamos de vuelta al coche tras comer unas parrochas en Cudillero.

Jon: He asistido a muchos de tus cursos y siempre me impresionan tus conocimientos y los muchos libros y maestros que has tenido. Caminando ahora por tu tierra me viene la siguiente pregunta a la cabeza: ¿Qué aprendiste de tu padre?

Joaquina: Un día caminando por Gijón, mi lugar de nacimiento, sabiendo, que mi relación hacía aguas y estaba a punto de naufragar, me habló de su pensamiento sobre las cosas entre hombres y mujeres, las diferentes actitudes, la superficialidad con la que vamos de unos a otros sin medir la repercusión sobre los pequeños, que como el decía no habían pedido venir al mundo y eran nuestra única y máxima responsabilidad. Decía: “Todos los seres somos iguales, llenos de defectos y virtudes. Parece que lo nuevo es diferente, más pasional, interesante, carismático. Sin embargo, pasados los primeros días, aquello que dificultaba tu anterior relación vuelve a repetirse inexorablemente. Por que, no olvides esto”

Su voz se espesó y un grado de emoción extraña le inundó

La persona con la que estás es como cuando la conociste.  Han sido tus expectativas, tu deseo de cambiar al otro, el que hace que la relación no funcione. Lo que amaste al principio permanece, y lo que tú tenías como defectos también. Enfréntate a cambios profundos sobre ti misma, porque vayas donde vayas y estés con quien estés tus defectos te acompañarán y no te permitirán ser feliz” 

El momento se había hecho muy denso. El aire alrededor casi no se sentía y yo en mi pequeño corazón notaba las pulsaciones temiendo que él las oyera. Siguió. Igual de conciso, explícito e intenso:

Tu madre es como cuando la conocí. No es que ahora presente diferencias notables que puedan haberme desencantado. Las cosas que ahora me molestan de ella son las mismas de siempre, sin embargo, yo podría caer en la tentación de culparla a ella en lugar de vencerme a mi mismo. Si yo erradico mis actitudes erróneas de la relación en vez de esperar que ella realice el trabajo, nuestra relación volvería a ser tan apasionante como fue. Yo sé eso. ¿Qué me podría aportar otra mujer que ella no me dé? Posiblemente un cuerpo nuevo. Vivir durante unos días una pasión física desbordada. Pero, la vida, lo creas o no, no es eso. La vida es lo cotidiano, pasear al lado del mar, comer, defecar, sufrir, notar carencias, reír, soñar. Ver que tus hijos se hacen mayores y no son como esperabas. La vida es sufrimiento y alegría, todo junto. Y lo uno y lo otro, se acompañan de lo que tú cambies y crezcas para ti misma”

Respiré y noté que él también lo hacía. Resultó como una sentencia que aún escucho en los días de noches oscuras. Busco cambiar lo que me hace sufrir, lo doliente de mi personalidad entendiendo que los demás son siempre como el primer día que les vi. Posiblemente mejores, nunca peores. Sin embargo, siendo su mensaje profundo y con un contenido esplendoroso. Fue un monólogo y eso indicaba que no había espacio para el otro, que no había la posibilidad de redefinir partes que tenían mucho sentido.

153 Las emociones, el cerebro y las proyecciones

Jon: ¿Dónde se ubica y cuando empieza a desarrollarse el mundo emocional en los niños?

Joaquina: Es en el cerebro límbico donde se ubican los sentimientos resultantes de la convivencia con sus padres en los cuales va a disculpar sus fallas emocionales. En la mente masculina es una emoción más concreta y extrovertida, siendo una emoción más sensible en la mente femenina. En esta etapa los niños entran en el mundo del padre, del poder, necesitándole dentro de ellos para creer en sí mismos y en su capacidad. En la casa debe haber respeto por el espacio y la actividad de cada individuo. Cada persona tiene su espacio, por lo tanto, los niños no entran en el cuarto de los padres, ni en el baño con ellos. Los dormitorios son el espacio más íntimo de la casa, el espacio del mundo límbico.

Jon: ¿Qué hacemos cuando llegamos a casa?

Joaquina: Es el niño el que se acerca al padre cuando éste llega a casa. Tiene que aprender que el amor para su vivencia no necesita de estar permanentemente juntos y agarrados. Debe aprender a respetar el espacio y tiempo de los demás y que no se le ama sólo cuando se le toca físicamente.

Jon: Esto ocurre entre los 4 y los 6 años ¿no?

Joaquina: De cuatro a cinco años el niño observa el mundo emocional de la madre y deja en evidencia lo que ella no ha superado y él necesita aprender. Observa el mundo de los apegos de su madre y las limitaciones que ellos representan. De cinco a seis años el niño observa el mundo emocional del PADRE y deja en evidencia lo que éste no ha superado y él necesita aprender. Observa el mundo de los apegos de su padre y las limitaciones que ellos representan.

Jon: ¿Cuál es el contenido de lo que tiene que aprender en cada etapa? O, mejor dicho, ¿cuál es la materia de enseñanza / aprendizaje de esta etapa?

Joaquina: El niño tiene que aprender sobre su mundo emocional más próximo y en relación con elementos conocidos, como son su padre y su madre. Es el tiempo de aprender a amar sin apegos y sin limitaciones de su propia personalidad emocional. De cuatro a cinco años aprende todo lo que corresponde al mundo afectivo emocional ligado a la vivencia familiar más cercana y más íntima. De cinco a seis años aprende todo lo que corresponde al mundo afectivo emocional menos próximo en relación con los familiares y círculos más cercanos.

Jon: Además de las interacciones con sus padres y familiares, el niño va al colegio ¿Cuáles son ahí los aprendizajes?

Joaquina: Aunque los llevemos antes al colegio, la etapa escolar empieza cuando el cerebro límbico conecta con el neocortex. Esto ocurre de 6 a 8 años. De seis a siete años el niño observa el mundo de aceptación de la incorporación de conocimientos de la madre y deja en evidencia lo que ella no ha superado y él necesita aprender. Observa el apego a las ideas. De siete a ocho años el niño observa el mundo de aceptación de la incorporación de conocimientos del padre y deja en evidencia lo que éste no ha superado y él necesita aprender. Observa el apego a las ideas. Antes de que me preguntes te cuento lo que tienen que aprender en esta etapa. De seis a siete años está la incorporación de datos artísticos y de expresión a través de su capacidad de recepción y sensibilidad. De siete a ocho años:  Incorporación de datos, números, tiempos y relación de lo cuantitativo, sabiendo expresarse secuencialmente.

Jon: Nos queda por revisar el último tramo. La etapa mental. El uso del cerebro neocortex de 8 a 12 años.

Joaquina: Esta etapa es el mundo del pensamiento, de la idea. El niño respeta profundamente al padre y a la madre, aunque no acepta la figura de una madre dogmática que avasalle y no deje hablar al padre o al niño, les deje en evidencia y sea mandona. La sentencia dogmática de la madre anula el poder, al padre, y por lo tanto anula su capacidad de creer en sí mismo. Postura que aceptará y entenderá en el padre, pero no en la madre. Así, cuando la madre presenta la ley, lo hace amorosamente, con delicadeza, expresando su pensamiento con ganas de vivirlo, deseo y alegría. Es una etapa importante para dejar a los niños que crezcan en lo que ven, preguntándoles por lo que piensan, lo que ven, pero sin reconducir. Si nos fijamos en su tono de voz, el niño nos dará la pauta de cómo se siente.

Jon: Y desglosándolo por etapas…

Joaquina: De 8 a 9 años el niño aprende a escuchar otros puntos de vista y observa la capacidad de su madre para absorber estos conocimientos sumándolos a los que ya tenía en la etapa de supervivencia y emocional. Desde ahí elabora la síntesis personal. De 9 a 10 años el niño aprende a escuchar otros puntos de vista y observa la capacidad de su padre para absorber estos conocimientos sumándolos a los que ya tenía en la etapa de supervivencia y emocional. Desde ahí elabora la síntesis personal. De 10 a 11 años el niño observa cómo se acerca al exterior más próximo su madre y cómo se extiende y comunica lo que sabe. Desde este análisis decide cómo expresarse él en el ámbito social. De 11 a 12 años el niño observa cómo se acerca al exterior más próximo su padre y como se extiende y comunica lo que sabe. Desde este análisis decide cómo expresarse él en el ámbito social.

Jon: Como no podría ser de otra manera, llega la pregunta: Cuál es la materia de enseñanza/aprendizaje en esta etapa.

Joaquina: De ocho a nueve años le toca aprender desde los conocimientos que ya tiene desde la relación con su madre e ir incorporando otros, abriéndose a la escucha y la obediencia.De nueve a diez años es cuando debe aprender desde los conocimientos que ya tiene desde la relación con su padre e ir incorporando otros, abriéndose a la escucha y a la obediencia.De diez a once años crece la capacidad de enseñar al mundo exterior próximo lo que ha aprendido de su madre. Tiene que respetar el interés ajeno. Comunicación.De once a doce años la capacidad de enseñar al mundo exterior próximo lo que ha aprendido de su padre. Tiene que respetar el interés ajeno. Comunicación.

Jon: Y así queda completo el primer ciclo de 0 a 12 años, un mundo bastante familiar. ¿Qué ocurre de ahí en adelante cuando sale al “mundo exterior”

Joaquina: De 12 a 13 años es la etapa de supervivencia en la sociedad. De 13 a 14 años quiere probar su capacidad de participar de lo que ve y dar sus primeros pasos por sí mismo. Es un tiempo donde nada ni nadie existen, solo su propia experiencia.

De 14 a 15 años el niño intenta destruir todo lo que aprendió de su madre en el plano de la supervivencia. Lo que aprendió lo siente como un enemigo que le impide relacionarse bien en sociedad.

De 15 a 16 años el niño intenta destruir todo lo que aprendió de su padre en el plano de la supervivencia. Lo que aprendió lo siente como un enemigo que le impide relacionarse bien en sociedad.

De 16 a 18 años: Investiga en los sentimientos más femeninos, queriendo transcender de los sentimientos que aprendió en relación con su madre (de 16 a 17 años) y su padre (de 17 a 18 años), e intenta experimentar cosas nuevas imitando a sus ídolos o queriendo liderar a todos los demás, siempre desde unos aspectos forzados y no personales.

De 18 a 20 años: Su desarrollo de pensamiento conceptual pasa por la trampa ideológica de tirar abajo ideales sociales y morales de la parte masculina de sus padres.

De 20 a 22 años: El aprendizaje en el que se aglutinan de 0 a 20 años para crear una socialización que, permaneciendo personal, es en la etapa que más se parece simbólicamente a la vivida en familia.

De 22 a 24 años: El individuo se cree realizado y empieza a hacer sólidos sus cimientos que, sin darse cuenta, son bastante parecidos a uno de sus progenitores.

Jon: Y en este maravilloso paso por la adolescencia, ¿cuál es la actitud de los padres?

Joaquina: Los padres deben hacer un equipo, si es posible, y en todo caso ser observadores de los avisos que el joven da. Y siempre son los mismos que alguno de los progenitores dio en su tiempo. Solo la honestidad de los padres podrá corregir esta situación.

Notas a pie de página: Hasta aquí la conversación sobre la evolución de un niño hasta un joven. Como muchos de los lectores de este blog han sobrepasado la edad de 24 años, voy a escribir las proyecciones. Es decir, los aprendizajes que se deberían haber hecho en edades sucesivas para que podamos ver si estamos aprendiendo lo que necesitamos en la edad que tenemos.

  • De 24 a 36 años: Etapa de supervivencia externa. Las posibles crisis de supervivencia llegan al comprar una casa, si se gana o no suficiente dinero, etc. Si en este periodo se rompe la pareja, eso quiere decir que estuvo basada en valores físicos, sobre todo en el sexo o en el dinero.

24 a 28 = Supervivencia

28 a 32 = Emociones

32 a 36 = Intelectual. Idea

  • De 36 a 48 años: Es la proyección del mundo de los sentimientos, de saber lo que se quiere y cómo se quiere. Si se rompe la pareja, el problema está en la casa o en el trabajo.

36 a 40 = Supervivencia

40 a 44 = Emociones

44 a 48 = Pensamiento. Idea

  • De 48 a 60 años: Aquí está el aprendizaje y síntesis de lo vivido, depurándolo, positivándolo y viviéndolo totalmente. Si hay una ruptura de pareja es por los pensamientos e ideales.

48 a 52 = Supervivencia

52 a 56 = Emociones

56 a 60 = Pensamiento. Idea

  • De 60 años en adelante es el encuentro del mundo con el espíritu.

152 La supervivencia II

Seguimos a vueltas con los “niños” comprendiéndonos y comprendiéndoles.

Jon: Este cerebro reptil del que me hablas, ¿lo podrías desglosar por edades del niño?

Joaquina: De 0 a 2 años. Mundo personal y aislado. La meta es sobrevivir físicamente.Auto observación dentro del medio físico. Fabricación de la primera sombra en busca de la aceptación y por miedo a realizar el tipo de acto que le ha parecido rechazable de uno de sus padres. En esta etapa el niño no ve absolutamente a nadie que no sea él. Se recrea en sí mismo y en su egolatría, interviniendo los padres como dadores. Incluso se puede desmenuzar todavía más.

De 0 a 3 meses: Serenidad en lo natural. En este tiempo el niño está en el máximo nivel de conciencia con el mínimo nivel de autonomía física, por ello hay que rodearlo de silencio respetando al máximo su espacio privado. El encuentro con la comida será en la soledad con su madre. Para ella el momento de alimentarlo será relajado, en concentración absoluta, sin hablarle, respetando lo que hace sin preocuparse de si come o no, o de si es mucha o poca cantidad. La comida es el principio de vida, que debe fluir con tranquilidad y serenidad. Si la madre está adaptada a la maternidad, la subida de leche se adecua a las necesidades del niño. La leche de biberón tarda 3 horas en ser digerida. El niño eructa después de comer y al cabo de una hora, hora y media. Se les ayuda a eructar con un masajito suave y ascendente en la espalda, no con golpecitos.

  • Todo lo que el niño hace es normal y se debe vivir con serenidad.
  • La mente femenina (padre o madre) se concentra en la tarea que efectúa en cada momento.
  • La hora del baño es serena y sin fiestas.
  • No se tienen conversaciones delante de él que no sean amorosas, positivas y llenas de energía positiva.
  • No se le crean códigos de calor / frío
  • Cuando llora nos informa de que algo le pasa, algo no encaja. Si en ese momento le paramos, cogemos o acunamos, siente y aprende que lo importante no es la causa de su llanto, sino que se calle. Se siente engañado y que la vida le va a engañar. Tenemos que aprender a entender el código del llanto solucionando el problema concreto, no paliarlo o distraerlo con otra cosa pues le cerraría la capacidad de informar de lo que sucede.
  • Cuando el niño chupa algo mucho es que está incómodo estomacalmente.

De 3 a 6 meses: Cuidamos sus sensaciones. El niño tiene sensaciones más fuertes y puede estar en ambientes un poco más densos. Sólo vive sensaciones físicas, ve formas, le gustan los colores fuertes, ve el movimiento de las personas, escucha ruidos siendo la música muy positiva. Quiere tocar y acepta pocas personas cerca. El niño se lleva muy bien con la mente femenina de ambos padres, así como con sus hermanos y otros niños.

  • No se le pondrá de pie.
  • No se le provocarán sensaciones de vértigo alzándolos etc.
  • No se efectúan apreciaciones de sexo cerca de él.

De 6 a 9 meses:  Se les enseña a gatear poniéndonos a su lado e imitando los gestos del gateo muy despacio, como a cámara lenta. Cuando él haga un movimiento similar, se inicia el siguiente. En esta etapa su capacidad de repetir es tremenda.

De 9 a 12 meses: Este es el verdadero tiempo del gateo (8 a 12 meses). Antes de este tiempo no se le puede forzar a incorporarse, ni se le sube ni se le pone a andar. Es cuando más hay que desarrollar un entorno seguro pues está desarrollando su cerebro reptil. Es el niño el que elige cuando se levanta, se sienta o gatea. No se le debe obligar a andar y nunca se piensa que se va a hacer daño al caerse.

  • Conviene reducir en lo posible los muebles de la casa para que tenga mucho espacio para caminar.
  • No es aconsejable que conviva con animales. Solamente podrá tener animales cuando tenga edad suficiente para ser totalmente responsable de ellos.

De 1 a 2 años: Va creciendo en el reptil y es muy conveniente no estimular su sexualidad para que no integre en su mente que es de un sexo u otro debido a sus genitales. Se debe evitar ese despertar prematuro a la sexualidad no achuchándoles demasiado para no abrirles a la masturbación. Si esto ocurre no hay que incidir sobre ello, se les deja con naturalidad. La vida sexual de sus padres debe quedar completamente fuera de su alcance y sus relaciones deben ser delicadas para que no se vea la relación física. En esta época empiezan con la dentadura que es la capacidad de masticar su vida. Conviene llevar un diario exhaustivo de sus dientes ya que cada diente es una parte del cuerpo.

  • Nunca darle golosinas ni caprichos pues el niño no entenderá que se le premie con algo que es nocivo para él.
  • Las conversaciones en su entorno son constructivas y creativas en relación con la vida. Nunca se hablará de enfermedades ni dolores pues todo en su vida debe ser aceptado como natural.

De 2 a 3 años: Observa la capacidad de sobrevivir de su MADRE y deja en evidencia lo que ella no ha superado y él necesita aprender. Busca la protección para no evolucionar hacia la autodeterminación. Desarrolla la parte límbica del cerebro reptil y es cuando incorpora los sentimientos: cuando siente que se tiene que defender. Por ello tenemos que procurar que el sentimiento no le invada, en esta época se localiza el origen del miedo y la cobardía. Tiene que aprender que la emoción del cerebro reptil es la valentía, que puede manejar todas las sensaciones sin miedo a la vida ni a la muerte. Un miedo equivocado provoca después fobias al coche, avión, ascensor… Como interioriza la forma de moverse y actuar de la madre, cuando ésta es muy protectora es más perjudicial que si lo es el padre. Por ejemplo, en la relación con la comida, cómo se la dan, que problemática origina, y si la madre es asustadiza con la comida, pensará siempre que tiene dificultades para vivir. Con la comida entra en el mundo de los deseos y se sientan las bases para una futura anorexia o bulimia. Debemos tener en cuenta que ve el lado femenino del padre y de la madre.

  • Incorpora la fuerza de voluntad de la madre para las cosas.
  • Aprende los elementos más básicos: ropa, comida, higiene…
  • Siente que la ropa es necesaria y empieza a escuchar lo que dicen de ella. Debe saber que la ropa es práctica, pero instrumentar que sea agradable y adecuada para la luz, temperatura o actividad del día y siente bien.
  • La madre debe acariciar dándole seguridad y no quejándose de las cosas naturales de la vida.
  • Debe oír cantara su madre. El canto va unido a la capacidad de comunicar, y lo más difícil para él es comunicar emociones. El canto le enseña a ser libre y resuelve su vida en casa.
  • No debemos hacer elogios sobre temas no prácticos.

De 3 a 4 años: Observa la capacidad de sobrevivir de su PADRE y deja en evidencia lo que el no ha superado y necesita aprender. Busca la independencia sin afianzarse en su realidad. Es la etapa de suficiencia no real y quiere ser reconocido en el mundo físico. Aquí se fabrica la segunda sombra con el fin de no ser descubierto y rechazando el acto que piensa que es detestable de su otro padre.

  • Desarrolla la parte neocortex del cerebro reptil
  • Se instaura la practicidad. Es importante que el padre sea y haga cosas prácticas. Si el padre viaja notará la necesidad de viajar para sobrevivir.
  • Un padre seguro de sí mismo es un niño seguro toda la vida, tiene todo lo que necesita y es adecuado para vivir.
  • El padre tiene que mirar su relación con el dinero, sus miedos y cómo lo vive.
  • Es un período de adecuación a la escucha por lo que no se le deben resolver las preguntas sin dejarle pensar. Hay que dejar que resuelva él, que pida y no señale sin hablar, sin darle las cosas que él pueda coger pues tiene que aprender a resolver las situaciones.
  • Se le empieza a enseñar a cocinar. Debe hacer la parte que él puede y hasta que no la hace no hay merienda. Se debe tener paciencia y esperar que lo haga.
  • Sobre todo, el padre no se puede quejar del trabajo.
  • Los cuentos los debe leer el padre, pues la intelectualidad está en él, y se deben leer y no contar ni escenificar (esto lo hace la madre). Tiene que leer con corrección marcando la acentuación de una forma ordenada, para que aprenda que en la vida tiene que haber unas pautas y una estructura. Resuelve la vida en el trabajo.
  • No descalificar su capacidad para hacer.
  • La entrada en casa del padre debe ser con tono firme y amoroso y los niños irán a saludarle y contarle lo que han hecho para sobrevivir. La entrada de la madre es más alegre y se comparten sentimientos.
  • La ansiedad con los estudios o con la comida es señal de que algo no está funcionando.

Jon: Impresionante, gracias. Has mencionado que a veces el maestro es el padre y a veces la madre…

Joaquina: Sí. De 2 a 3 años el padre y de 3 a 4 la madre

Jon: ¿Qué específicamente les tienen que enseñar?

Joaquina: El niño tiene que aprender supervivencia.De dos a tres años: Aprende a moverse en los medios más conocidos como son la casa, la familia, la alimentación, voces, formas y usos cercanos. También tiene que aprender a amar sus valores de forma que no esconda detrás de la sombra lo que cree que no le permite ser aceptado. Es muy importante no suprimir su expresión de la necesidad de aprender.De tres a cuatro años: Aprender a sobrevivir en el mundo cercano y acompañado, donde incorpora lugares, voces, comidas y personas más lejanas. También tiene que aprender a amar sus valores de forma que no esconda detrás de la sombra lo que cree que no le permite ser aceptado. Es muy importante no suprimir su expresión de la necesidad de aprender.

151 La supervivencia

Hay pocas cosas tan entretenidas como sentarse en un parque y ver interactuar a los niños. Y también cómo se relacionan con sus padres… los que piden ayuda constantemente, los que les huyen, los desobedientes… Puedo comprender porqué soy como soy y ver mi rol actual reflejado en un pequeño de apenas 6 años.

Joaquina: La misión de los padres es enseñar a sus hijos a manejar su mente dentro de la forma de cuerpo que han elegido, masculina o femenina, siendo ese cuerpo la “carrocería” que acelera o ralentiza el proceso de crecimiento y transcendencia. Cuando un niño nace, lo hace a una idealibre y única, viniendo a la vida para desarrollar una misión específica. El cuerpo no es sino el medio para hacerla operativa.

Jon: ¿Cuándo somos conscientes de eso?

Joaquina: De 0 a 12 años es cuando esa idea mira lo que es y las capacidades dentro del mundo íntimo, mundo familiar. Tenemos como maestros, para fortalecer esta idea, a nuestros padres, y a posteriori a los educadores en la etapa escolar, y a todos aquellos familiares que participan de nuestro mundo cercano y de formación. De niños absorbemos toda la información que precisamos para aprender en lo referente a nuestro yo íntimo sin mediar lo desconocido, más por lo que somos capaces de observar que por el medio en el que nos movemos.

Jon: Entonces, los valores referenciales que observamos siempre están directamente ligados a los maestros padre y madre y a nuestra actitud ante los demás miembros de la familia empezando lógicamente por nuestros hermanos.

Joaquina: El proceso de adecuación mente – cuerpo es el siguiente: De 0 a 4 años aprendemos a sobrevivir, a ubicarnos en una realidad firme. De 4 a 8 años aprendemos a ubicarnos en una realidad emocional resultado de la convivencia con nuestros padres. De 8 a 12 años aprendemos a ubicarnos en nosotros mismos.

Jon: Los padres somos pues los encargados de enseñar a nuestros hijos, y al niño en general, que solo existe la mente y que el cuerpo es el medio para lograr aprender lo que necesita.

Joaquina: Somos responsables de enseñarles que hemos venido a esta vida a aprender desde lo que somos. Y eso que somos es lo único que podemos enseñar. Solo desde la coherencia y la integridad podemos enseñar las formas de actuar, sentir y pensar que estén en la misma sintonía. Tenemos primero que aprender para luego enseñar con amor. Son los hijos los que nos enseñan donde no somos íntegros, usando ellos esa falta de integridad como excusa para pararse y no aprender. Ellos ponen en evidencia nuestra falta de amor, entrega y paciencia.

Jon: Los niños conocen a sus padres no por lo que dicen si no por lo que son. No escuchan lo que hablan si no lo que piensan. Y todos esos pensamientos están en el cerebro, un órgano tremendamente complejo…

Joaquina: El cerebro se compone de diferentes partes que deben de estar en comunicación. El neurofisiólogo Paul McLean lo ha dividido en tres partes y cada una de ellas tiene su inteligencia específica, su propia memoria y su propio lenguaje. Así que los padres, como todo ser humano, observan el mundo en tres niveles mentales diferentes. El cerebro reptil: tronco cerebral, ganglio, Corpus Striatum y Globus Pallidus. El cerebro de los primeros mamíferos: sistema límbico. El cerebro de los mamíferos recientes: neocortex. En los dos primeros cerebros no existen los mecanismos de comunicación verbal, pero tienen una comunicación no verbal, como señales acústicas, mímicas, etc.

Jon: Háblame en detalle de cada uno de ellos y qué puedo aprender ahora sobre su evolución. ¿Empezamos por el cerebro reptil?

Joaquina: Es el cerebro que desarrolla la capacidad de sobrevivir, de estar sano y en armonía. Con este cerebro el niño aprende inmediatamente todo y al cumplir los 4 años tiene que ser capaz de hacer las cosas solo, sin ayuda. Es importante darse cuenta de que en esta etapa el niño solo aprende de los adultos y no necesita ir a la guardería ni aprender nada de otros niños. La experiencia en la tierra es para aprender del entorno, del medio. Ya sabe hacer las cosas y es capaz de manejar su cuerpo y está preparado para entrar en interacción con el mundo. Con este cerebro cree que sus instructores le tienen que enseñar y si no es así se altera. Les tomarán el pulso probándoles para comprobar hasta donde llegan.

Jon: Estos instructores son los padres ¿no?

Joaquina: Los padres son los primeros que deben incorporar el modelo a seguir en la adecuación al comer, dormir, higiene, etc., efectuando los cambios suavemente para que luego se vayan extendiendo al resto. Esto se hace sin mostrar inseguridad y miedos a través de gritos o malas formas. Las cosas hay que hacerlas con disciplina amorosa. Lo que ellos nos hacen como confrontación: pegar, empujar, preguntar sobre cosas que él ya sabe, etc. se lo debemos hacer nosotros con la misma intensidad, no sintiendo ninguna tensión interior, para que se den cuenta de lo que están haciendo.

Jon: ¿Qué sería importante tener en cuenta?

Joaquina: Primero, tener una actitud no invasora. Debemos tener en cuenta que, al ser un cerebro básico, en el encuentro siempre se pone a la defensiva. Así, por ejemplo, cuando el padre/madre llega a casa, el niño se pone en alerta para averiguar cómo viene su progenitor (es el mismo mecanismo que se activa de adultos cuando entramos en un sitio o entra el jefe en nuestro trabajo y tratamos de averiguar su humor o estado anímico). Por eso es muy importante no provocar esa alerta, dejando el espacio y tiempo suficiente de que sea el niño el que tome la iniciativa de ir al encuentro con el padre, no asaltándole tampoco con una batería de preguntas sino esperamos a que nos cuenten o nosotros le contamos algo. En general la aproximación debe realizarse con firmeza, pero con amor.

Lo segundo, No aliviarle cuando se enfrenta a una situación de supervivencia. Es decir, una situación relacionada con el comer, el dormir o la higiene. Él utiliza sus propios mecanismos para tranquilizarse chupándose el dedo, acariciándose el pelo, la oreja, se mece o acuna, y no necesita ningún mecanismo creado por nosotros. Tenemos que acostumbrarle a conseguir sus cosas. Por ejemplo, si está tomando el biberón, suavemente ir dejando que él haga el esfuerzo de cogerlo, y lo mismo con el chupete dejándolo cerca para que él acabe el movimiento de ponérselo en la boca. Si tiene que esperar un poco para comer y llora, es preferible oírle llorar a darle el chupete, porque es un mecanismo tranquilizador pero falso. Si tiene frío o hambre y ya hemos hecho todo lo que está en nuestra mano y él sigue llorando, dejamos que llore porque su sensación de hambre o frío es muy real para él. No le distraemos, cantamos, etc. …El niño va a aprender así, cuales son sus sensaciones de supervivencia, sin paliativos y que él puede conseguir las cosas por sí mismo, y es muy importante que sean ellos los que pidan lo que necesitan.

Lo tercero sería no advertirle de los peligros que corre. Si él es capaz de hacer algo, hay que dejarle. Se le supervisa apartando de su entorno de una forma discreta y silenciosa todos los peligros objetivos: enchufes, picos de mesa, escaleras… Una vez apartados los peligros se le deja explorar y experimentar bajo nuestra supervisión. Si coge o hace algo que es peligroso, se le aparta el peligro suavemente, sin decirle que es peligroso ni que tenga cuidado, pues si le asustamos con los peligros o haremos de él un asustadizo, o se dedicará a probar todos los peligros que se le prohíben. En el suelo su espacio es total, nada de corralitos ya con ellos aprenden que su capacidad está limitada en la vida.

El cuarto punto es nunca compararle con nadie. Ni se parece a su padre ni a su madre ni a su tía ni al abuelo. No son más guapos, delgados, listos etc. que sus hermanos ni primos. Los niños son únicos, no especiales, pues realmente todos los niños son iguales. Si le damos una información regresiva sobre él, acaba por esconder su luz y su sombra, comparándose con los demás y creando complejos de inferioridad y superioridad. Cada niño es único y tiene un proceso propio de aprendizaje que debe ser totalmente respetado. Irá aprendiendo las cosas a su medida cuando esté preparado y lo necesite.

El último punto es no resaltar sus atributos físicos, sino su capacidad de tomar conciencia, su energía operativa, su ser. Al niño hay que transmitirle el concepto de que es su idea, su mente, su capacidad de pensar y actuar lo que prevalece sobre su cuerpo. Además, si fomentamos lo guapos, altos, ricos o monos que son, cuando pierdan esa característica creerán que nos han decepcionado.

Jon: Me llega un poco tarde la información, pero me ayuda a comprender como y porqué soy como soy. ¿Qué pautas habría que seguir en casa?

Joaquina: Para que las recuerdes te voy a dar esta lista:

  • No se le critica ni nos quejamos de su aprendizaje, aceptándolo con paciencia.
  • Desaparecen de una forma suave los caprichos. Se pasa a una alimentación sana y austera.
  • Naturalidad ante la comida sin confrontaciones. Si no quiere comerla se le retira el plato sin aspavientos, pero tampoco se le deja comer otra cosa ni comer entre horas.
  • Se le van dando pautas con la higiene, pero más con actitudes que con palabras. Si no tiene una higiene adecuada se le deja para que vaya aprendiendo por sí mismo.
  • La ropa es la que hay y la que se pone. Se debe disponer del tiempo adecuado por las mañanas para que los niños se arreglen. Las prisas de los padres o sus ganas de levantarse mas tarde no deben condicionar el ritmo de los niños en arreglarse ni ablandar la disciplina necesaria en este proceso.
  • Andar todos los días descalzos, sin zapatos ni calcetines.
  • Los niños se deben duchar y no bañarse. Como mucho el baño hasta los dos años. El baño es un juego donde toman más conciencia de su cuerpo y genitalidad que de aprender higiene. En cambio, la ducha es un sinónimo de higiene. La ducha debe ser individual, sin otros niños ni padres. Cada uno tiene su suciedad que debe ir por el desagüe. Por la misma razón cada uno tiene su albornoz y su toalla. Ellos controlan el calor y el frío, dejarles expresarse en ese sentido sin preguntar.
  • Desarrollar jugando la lateralidad y el equilibrio. Los juegos más adecuados son: andar de puntillas y de talones, juegos de coordinación de arriba – abajo e izquierda – derecha.
  • Al niño deberíamos regalarle porque crece y aprende, no porque cumple años. No regalar cosas materiales.
  • Los castigos o recriminaciones deben hacerse en privado, a solas con él.
  • Deben ir siempre con lo adecuado para lo que se va a hacer.

Llega tarde, porque dudo que tenga otro hijo, sin embargo, me resulta fácil imaginar como habría sido mi vida si mis padres hubieran seguido estas pautas. No los culpo ya que ellos no tenían esta información y no me cabe duda de que hicieron lo que mejor sabían hacer en cada momento. Les agradezco eso.

150 La relación especial

“El ego te pide imperiosamente que no mires dentro de ti, pues si lo haces tus ojos se posarán sobre el pecado y Dios te cegará. Esto es lo que crees, y, por lo tanto, no miras.”

                                                                                                          T.21.IV.2.3-4

Jon: ¿Qué te parece esta cita?

Joaquina: La mente separada se produce y es mantenida por el juicio. Al juzgar, vemos las diferencias y nos damos cuenta de que somos “menos”. Ahí vemos nuestra carencia. Así, entablamos unarelación especial” que es la trampa que pone el ego para que busquemos alguien fuera de nosotros que nos dé lo que creemos no tener. La relación especial está constantemente en nuestras vidas, desde nuestra carencia iremos buscando durante todo el día aquel que nos complemente, llene de lo que no tenemos, etc. Cuando miramos a alguien solo miramos la proyección pues no tenemos conocimiento, únicamente percepción. El otro proyecta lo que percibe en ti. Hay intercambio de necesidades, pues proyectamos hacia el otro lo que ese otro necesita y quiere.

Jon: Entonces, él se enamora de lo que ella proyecta, dentro de lo que él no tiene; y ella se enamora de lo que él proyecta de lo que ella no tiene. Eso quiere decir que la relación especial siempre funciona con la errónea proyección, pues enseñamos al mundo lo que no somos. ¿Cómo lo arreglamos?

Joaquina: Se arreglaría reconociendo que tenemos algo que aprender del otro. Lo primero es aceptar que tenemos una carencia, y recuerda que solo existe una carencia expresada en múltiples formas. Después hay que definir lo que necesitamos para nuestro proyecto de vida, ya que miramos en el otro lo que no necesitamos dentro de la “categoría” de nuestra carencia.

La mente Uno se rompe por competitividad. Debemos aceptar que traemos con nosotros absolutamente todo lo que necesitamos para realizar el trabajo que hemos venido a hacer, teniendo en cuenta estas dos consideraciones: De lo que sentimos carencia es lo que hemos venido a aprender. Y de lo que sentimos excedencia, hemos venido a dar.

Jon: Dicho de otra forma, la carencia es el aprendizaje y el exceso la dádiva a los demás.

Joaquina: Siempre es un problema de humildad para darnos cuenta dónde estamos y hacia dónde tenemos que ir. Siempre tenemos que hacer lo que hemos venido a aprender. Nuestro trabajo personal en esta vida es romper nuestra carencia, a nivel de crecimiento personal y espiritual. Al romperla nos damos cuenta de que no tenemos nada que hacer.

Jon: ¿Para qué queremos una carencia que no nos deja vivir? ¿Qué es lo que no quiero dar a los demás que me disculpo diciendo que no soy capaz?

Joaquina: El concepto de carencia nace en el hogar, al creer que alguien tiene “algo” de nuestro padre o madre que nosotros no tenemos, o que no vemos. Debemos aceptarla carencia y darnos cuenta de que lo del otro lo hemos venido a aprender y una vez aprendido lo damos. En el ego jamás se puede producir una relación que no sea especial, pues en el momento de elaborarse partimos de algo que queremos dar o recibir. La relación especial nace de una carencia que nace desde el deseo. La primera relación especial es la de madre/hijo: “creo que mi hijo me necesita y sin mi no puede salir adelante.” En el mundo REAL existe el amor. En el mundo de la percepción nunca amamos, en este mundo IRREAL sólo existe el perdón como la forma más cercana al amor. Lo que hacemos es elaborar una limpieza de donde está el conflicto.

Jon: Si lo que nos acerca o aleja del mundo Real son los deseos, te he oído decir muchas veces que en el deseo nace inmediatamente el rencor.

Joaquina: Así es. Hay que tener en cuenta varios puntos.

  1. El ego primero quiere elaborar el deseo para no trascenderlo nunca. Toda persona que quiere trascender la relación especial tiene que depurar el deseo, es decir, trabajar los apegos. La persona con deseos se queja, Sin queja los deseos se han ido. El deseo es falta de voluntad que hay que trabajar desde lo más pequeño hacia arriba.
  2. La siguiente trampa son las emociones: me contengo, no te deseo, pero me emociono. No estamos hablando de sentimientos sino de emocionalidad. El ego monta una historia lúdica que te aleja de la responsabilidad de la pareja. La temporalidad de las emociones las transforma en odio. Es mejor no dar nada emocional y que vaya surgiendo, y experimentar en la pareja lo que vivimos cotidianamente, no cosas “especiales”.
  3. El riesgo más grande de la relación es la razón (mente carente). El “saber” que tenemos que estar juntos. La trampa es la individualidad de la mente, pero es lo más fácil de arreglar. Reconocemos y nos movemos para aprender o enseñar. Nunca me planteo que mi carencia me la da el de enfrente. Si noto mi carencia jamás me acercaré a una persona que me la de si no es para aprender. “O aprendemos de la manada de al lado, o estamos en nuestra manada”

Jon: Lo cual quiere decir que dos seres que se encuentran en la razón tendrán una relación perfecta si saben que son maestro y alumno al 100% los dos. Es decir, aceptar que somos alumno/maestro y el otro es alumno/maestro. La trampa que nos ponemos es que no queremos aprender/obedecer sin lo cual no podemos llegar a ser uno. “Yo aprendo todo lo que tu llevas, tu aprendes todo lo que yo llevo”.

Joaquina: El instante en el que dos mentes son una completamente, se rompe el velo que nos separa de Dios. El Espíritu Santo sólo habla desde la mente, nunca desde el deseo ni desde las emociones. El Espíritu Santo es la parte divina en nuestro interior, y cuando aprendemos a verla en el otro los seres se unen. Lo que nos hace elegir a una persona es la irrealidad. Solo hay dos tipos de relaciones. La relación de amor que nace de la necesidad: Te reconozco más en algo que no puedo tener. Permito que me dé. No hay competición sino admiración. Acepto que me enseñen porque no está en mi. Y, por otro lado, la relación de odio, que nace siempre de la envidia: Envidio lo que tienes pues sé que si hubiera hecho el esfuerzo sería como tú, pero no lo he querido hacer. Existe la competición y la persona queda en evidencia. No quiero aprender porque está en mí.

Jon: ¿Las relaciones de amor pueden convertirse en relaciones de odio?

Joaquina: Toda relación de amor acaba siendo una relación de odio cuando empieza la competición en algo que no es lo admirado en un principio. La relación de odio no tiene por qué transformarse en amor. En el momento en el que una relación de amor empieza a convertirse en relación de odio hay que separarse, no romper la relación pero sí separar las mentes, y trabajar y aceptar las carencias de cada uno desde una existencia de la relación, no de la persona. No hay que romper la pareja sino el conflicto de la pareja. Solo se arreglará cuando los dos se dan cuenta que tienen el 100% de su propia vida.

Jon: Será genial que hubiera unos pasos para solucionar esto

Joaquina: Son estos:

  1. Hay que poner una distancia, ya que no se puede arreglar en la propia relación, para buscar con individualidad lo que queremos de la vida e ir a por ello.
  2. Hacer un trato de no ataque a la “debilidad” del otro. Romper puntos de fricción.
  3. Buscar en qué son completos cada uno de los dos.
  4. Caminar en el crecimiento sin mirar ni comparar el crecimiento propio con el del otro.

Jon: ¿Y ya está?

Joaquina: Estos son los pasos previos. Una vez dados, la pareja se puede arreglar de la siguiente manera:

  1. Quitar los deseos. Hacer separación de bienes para no utilizarlos como medio agresor más tarde. Esto debe producirse cuando se nota que se va acercando el odio. Nadie perdona una agresión al poder.
  2. No buscar la relación sexual. Evitar deseos de posesión y utilización. Hay que separar los cuerpos para desvincular todas las cosas que sirven de ataque.
  3. Reconocer y asumir nuestros sentimientos. Al quitar el conflicto de las partes físicas (sexo y dinero) aparece la emoción.Nos encantamos con ella y aparece la madre o el padre de ellos. Aparece la misma relación que con nuestro padre o madre. Así quedan al descubierto nuestros sentimientos y pasamos a la mente.
  4. En la mente analizamos. Nada mas subir a la mente encontramos la carencia, que fue el motivo por el que nos acercamos a la persona. Al reconocer la carencia podemos empezar a arreglar la comunicación. Nos damos cuenta de lo que llevamos dentro y de lo que queremos. Al ver la carencia no atacamos al otro e inmediatamente el otro deja de atacar. El objetivo es que desaparezca el odio y el rencor, perdure la unidad de la pareja o no.
  5. Trabajar la carencia

Jon: ¿Qué consejo me puedes dar si iniciara hoy una relación?

Joaquina: Lo ideal sería que no hubiera sexo ni mezclas de dinero hasta entrar en el conocimiento de la carencia. Pues todo lo que el otro te da deja en evidencia lo que no tienes. Nada mas vernos nos reconocemos en el deseo, aunque nos hayamos visto en la mente. Una vez superado el deseo aparecen mamá y papá pues todo deseo pasado es un encuentro con la familia (emoción). El primer deseo nace con los hermanos, el cual nace de la relación emocional con los padres. Analizando nos damos cuenta de que somos carentes de algo. Lo único que tenemos que hacer es parar los deseos, aparecerá el llanto de la emoción y nos permitirá subir a la conciencia. Solamente mediante el desapego de los deseos podemos encontrar la realidad.

Jon: Jesús hizo el ayuno de 40 días

Joaquina: La carencia tiene que estar desnuda. Solo hemos venido a trabajar el desapego que es lo único que nos permite atacar o no al otro. Parar de hacer, no hay que hacer nada, solo parar de hacer. Parar lo que hacemos para generar deseos en contra o a favor. Cualquier cosa que te haga pensar que tú no tienes algo hay que pararlo. Hay que diferenciar entre desear y querer conseguir algo que podemos resolver. Todo lo que trabajamos por nosotros mismos es superación. Si necesitamos del otro es deseo. Enseñar con las obras, no con las palabras.

Jon: Gracias, has estado brillantemente didáctica.

149 El liderazgo inconsciente (conclusión)

Joaquina: Hay un dragón limitador que nos está parando totalmente, que nos frena la escucha maravillosa de lo demás.

Jon: ¿Cómo funciona?

Joaquina: Vamos desarrollándonos como personas y a nuestro alrededor hay unas situaciones que nos parecen gratificantes y otras que nos parecen menos buenas. Las primeras las ponemos allí. No quiere decir que las hagamos, quiere decir que las vemos como muy buenas. Y las que vemos muy malas, la vamos pasando al inconsciente como cosas que no querríamos. Con diez cosas que encontremos en el baúl muy malas ya hemos conseguido desvanecer casi un 80% del inconsciente. Son diez cosas que hayamos dicho: “esta no la quiero hacer bajo ningún concepto” y que además hayamos visto que no las hemos hecho, van pasando a un lugar que se llama reserva inconsciente. Y cada vez que metemos una cosa en la reserva inconsciente hay una cosa que tendríamos que hacer y dejamos de hacer. Y la vamos pasando también al inconsciente.

Jon: ¿Por qué es tan difícil de acceder al inconsciente?

Joaquina: El entramado del inconsciente complejo es un laberinto para que no accedas a él, para que no te encuentres con un proceso donde, en algún momento, puedes verlo. Y lo que haces es proyectar en las personas que tienes fuera esas realidades que tú no te permites ver en ti. Empiezas a ser extremista con la gente que miente, extremista con la gente que roba, extremista con la gente que no se integra… empiezas a ser tremendamente díscolo y negativo con la gente que te muestra aquello que tienes guardado.

Jon: Es decir, vamos proyectando fuera mas tensión cuando lo vemos.

Joaquina: Sí, y empezamos a no poder verlo en películas, no poder verlo en gente… empezamos a aislarnos de grupos: “es que este grupo hace no se qué” Todo lo que está abajo se proyecta arriba en: “no puedo” No puedo con esto, no puedo con aquello… Cuantos mas hay de “no puedo” ahí arriba, mas “no puedo” bajan. El día que hay una oferta de una boda, o de un trabajo, aparece idílicamente un “si puedo” y emerge lo que está abajo de tal forma que empezamos un camino de “puedo con esto” “yo valgo para esto” “voy aprender esto”… y vamos pillándonos poco a poco, y sin darnos cuenta volvemos a caer en “no puedo” Parecía que habías avanzado mucho y vuelves al “no puedo” Habías conseguido hablar y vuelves al “no puedo”

Jon: Además, las personas nos dicen que no trabajamos, no hicimos, no nos comprometimos, que fuimos muy sumisos, que no te puede funcionar, que protestamos mucho…  las personas nos mandan mensajes de mil maneras.

Joaquina: El líder interior va poniendo pequeñas bombas negativas hasta que queda la oportunidad de que tu dragón se venza, y es cuando no te queda mas que poner la voluntad. Ya as cogido una enfermedad, tienes que comer bien. O has perdido todo y tienes que empezar a organizar el dinero. O has perdido a la pareja y tienes que aprender lo que quieras. Y a partir de ahí te das cuenta de que necesitas de los demás, y tienes que pensar como relacionarte porque has estado mucho tiempo solo.

Jon: Y así te vas acorralando.

Joaquina: Hasta que te lleva al momento en que decides si tu dragón lo quieres vencer o no. Si lo quieres vencer es que has entendido tu compromiso de vida y para que eres útil para los demás. Si no es así comenzarás a volver otra vez al punto de inicio. Esta es toda nuestra vida, para adelante y para atrás, hasta que coges el testigo y ya no das ni un paso para atrás.

Jon: ¿Tú estás ahí?

Joaquina: Desde hace 15 años no sé dar un paso para atrás. Me quedo me quedo mucho tiempo quieta, pero no doy ni un paso para atrás. Ahora estás en una tesitura que, o vences al dragón, o te vence él a ti.

Jon: Hemos visto muchas películas en Cineforum sobre esta lucha: Matrix, Indiana Jones, El último Samurai, o Gladiator que no quiso liderar liberando a Roma, y al final tuvo que pasarle de todo para llegar a ese punto.

Joaquina: Los lideres van creciendo de unas circunstancias mas físicas a circunstancias superiores. Vas viendo continuamente cual es el proceso, cual es el cambio y hasta donde tienes que llegar. Si escribes un diario vas a comprobar que ya has vivido dos o tres golpes fuertes, y que notas que emergías y que volvías a parar. Cuando tomes la decisión ya no pararás nunca. También es cierto que estar al servicio es ser líder, pero a mi me gustaría estar al servicio de uno mismo primero, y luego de los demás. Y sentir que somos todos lo mismo. Esa sería la clave de este tipo de liderazgo.

Jon: Entonces solo hay una puerta indicada, y el corazón te lleva siempre a esa puerta. Como en la película de Indiana Jones.

Joaquina: Cuando Indi está a punto de perder la fe en todo, de pronto ve que hay una distancia enorme y que en el otro lado supone que va a estar la solución a la muerte de su padre. Pero delante hay es un vacío inmenso. Entonces piensa en la fe. Si estás en esa misma situación, ante un vacío infinito que no te permite llegar al otro lado, pero solamente puedes salvar lo que mas amas en tu vida, que para mi es mi padre, esa parte de mi que quiere que no se muera. No quiero que desaparezca de mi vida de pronto, y la única posibilidad que tengo es la de lanzar el pie y tener claro que ahí va a haber algo que me sostenga. Cuando te das cuenta de que hay algo que te soporta y cruzas y llegas al Cáliz, y llegas a ver todo lo que tienes que elegir, y solo puedes elegir aquello que es sencillo y que realmente tiene el contexto de quien eres. Si estas hablando del hijo de un carpintero no puedes encontrar ni oro ni joyas tiene que ser el cáliz de un carpintero

Jon: ¿Que es agresividad en positivo?

Joaquina: Pasión, entusiasmo, ilusión, etc… todo eso es lo que estás perdiendo y tarde o temprano te aducirá a través de otras pasiones que te llevarán a estar agresivo contra ti o contra los demás y a perder si no lo cuidas tu cabeza, porque no lo puedas soportar.

Jon: ¿Cuál es la puerta?

Joaquina: La de: voy a expresar mi agresividad y mi fuerza siempre en los lugares donde no tengo nada que perder. Porque lo que te a hecho perder tu liderazgo es haber visto dentro de unas paredes lo que tu no quieres hacer fuera de las paredes. Es decir, mirar dentro que es mucho mas fácil. ¿Qué pasaría si eres agresivo con esas personas de ahí? ¿Qué pasaría si tienes un ataque de ira? ¿Delante de quién te costaría perder los papeles? ¿Que pasa si sacas el dragón? Desde el inconsciente lo haces. La disculpa que tienes es que se lo merecen.

Jon: ¿Y si no lo sacas, sale solo?

Joaquina: Un día el dragón te pilla aquí o te pilla allá. Lo que estés necesitando te lo va hacer vivir de la manera que sea. Mañana, no sabes por qué, te has ido a un sitio, no saber por qué, llegaste y de pronto, de la manera mas absurda delante de alguien importante para tí armaste un follón que te mueres. Dejaras de venir a los Cursos, te pasaran 25 cosas, estarás pensando que eres lo peor del mundo. 10-15 años tocando basura para después emerger el líder que llevas dentro. Córtales la cabeza a todos y no pasa nada. La diferencia del agresivo y del que tiene miedo a ser agresivo es que nunca tendrás la agresividad que odias. Nunca, si la dejas salir. Si no la dejas salir será peor de la que odias. Esa es la diferencia. Al dragón que le das la libertad se convierte en tu amigo y te cuida. El dragón está a tu disposición, pero si luchas contra él, te destruirá totalmente, porque no lo entiende: “Estoy aquí, te he dado pistas, te estoy enseñando cómo hacer, te digo cómo vencerme, ¿por qué me huyes? no lo entiendo. No me huyas, trabaja contra mí o a favor de mí, pero no huyas” Esa es la cuestión.