Acerca de Jon Elejabeitia

CEO & Founder NEXTYOU, Arquitecto

203 Arquetipo Sol

Joaquina: Desde un punto de vista solar, el único valor del cuerpo es simbólico. A la conciencia solar le interesa lo que es eterno, y no da valor al nacimiento, la fecundidad, la desintegración y la muerte. Se trasciende el mundo del cuerpo en la luz del día, y se nos ofrece en cambio la promesa de la inmortalidad y del significado fundamental.

Jon: Muy progresista el Sol. 

Joaquina: El Sol es un principio activo y dinámico que se despliega durante toda la vida. En realidad, nunca terminamos de desarrollar el Sol, porque este aspecto de la personalidad siempre está en un proceso de transformación, moviéndose hacia alguna visión o algún objetivo futuro. El mito del héroe es un mito solar, porque siempre está en camino de convertirse en algo.

Jon: Hablas de Héroes y parece que siempre es masculino. Aunque si diferenciaos mente de cuerpo, el Héroe no es patrimonio de los hombres, de la misma manera que la madre lunar no es solamente propiedad de las mujeres.

Joaquina: Una de las características del héroe es ser un híbrido entre lo humano y lo divino. De niño, el héroe no tiene idea alguna de su linaje. Cree que es como todo el mundo, pero le acosa la sensación de ser diferente y la intuición de un destino especial. Uno de los temas principales de la búsqueda del héroe es el descubrimiento de su verdadero origen, que es a la vez mortal e inmortal. En esta imagen mítica del nacimiento híbrido podemos percibir un profundo sentimiento de dualidad, una convicción de que no estamos meramente hechos de tierra y condenados a alimentarnos, reproducirnos y morir. Cada uno de nosotros es especial y único, y tiene un destino personal, un aporte individual para hacer a la vida.

Jon: Entonces, lo que percibe el héroe es que hay una búsqueda por realizar, un viaje hacia un futuro desconocido, un profundo misterio en el centro mismo de “mí”, ¿es eso el sol?

Joaquina: Nuestra parte solar no se siente sometida a los ciclos lunares ni a las leyes del destino que rigen nuestro cuerpo y nuestras emociones, y se niega obstinadamente a ser vulgar. Muchas personas hacen este descubrimiento hacia la mitad de su vida, y tienen la sensación de que en el hecho de estar vivos hay un sentido más profundo, y que sus antiguos objetivos –el dinero, la seguridad emocional y los logros mundanos – ya no les satisfacen. Este despertar del principio solar suele coincidir con el comienzo de un período de exploración interior, que a su vez puede verse precipitado por algún tipo de crisis que deja como secuelas la depresión y el descontento.

Jon: Eso quiere decir que, al Sol en realidad, no le interesa el mundo de lo concreto como destino final, y deja la realidad material al dominio del la Luna, y es frecuente que lo que consideramos como objetivos en la primera mitad de la vida sean en realidad las necesidades lunares de seguridad que se expresan en términos mundanos.

Joaquina: Así es. Los objetivos solares son interiores, y se refieren a la autorrealización y a tener la vivencia de la propia vida como algo especial y significativo. Si no damos el salto heroico y hacemos de alguna manera un aporte creativo especial, en realidad no hemos vivido y así lo sentimos. El héroe solar es objeto de envidia o de persecución sin que él sepa muy bien por qué. Pero él es especial, el Sol es especial.

Jon: ¿Puede ser que a muchas personas les cueste dar luz al Sol debido a estas envidias y persecuciones? No damos expresión al Sol porque tememos que, si somos de verdad nosotros mismos, los demás reaccionarán encolerizándose y atacándonos, verbal o emocionalmente. ¿Cómo se siente la llamada a la aventura?

Joaquina: Puede sentirla de formas diversas. Puede provenir desde su interior: “ya es hora de crecer y buscar el tesoro oculto”. Puede manifestarse mediante una conmoción externa o un desastre. La llamada mítica se puede expresar como una crisis importante que, a diferencia de nuestros habituales problemas cotidianos, nos desafía a sumergirnos en lo desconocido y a descubrir nuevos recursos de cuya existencia nada sabíamos.

Jon: Sí, pero ¿cómo sentimos la llamada?

Joaquina: La llamada puede tener el aspecto de algo enteramente diferente, y que en general los resultados sólo se manifestarán más adelante. En ocasiones la manifestación se produce por medio de un encuentro importante. La intervención de otra persona en nuestra vida –un amante, un niño, un maestro es incluso un enemigo o un rival- puede transformar nuestra conciencia y enviar al héroe solar por la senda de su búsqueda.

Jon: ¿Es posible negarse por completo a la llamada?

Joaquina: En ese caso, por lo general vuelve a expresarse de otra forma, con pruebas más difíciles. El negarse, con frecuencia tiene el resultado de una depresión profunda y un sentimiento de fracaso y de vacío. Hay formas de negarse más drásticas, que pueden formar parte del conjunto de trastornos y enfermedades físicas graves.

Jon: Vale, no vamos a negarnos ¿Tendremos ayuda?

Joaquina: Sí. Esta proviene de su interior. La ayuda generalmente aparece justo después de que el héroe haya aceptado la llamada. Es como si algo dentro de nosotros que constituye un poderoso apoyo se activara cuando encaramos y aceptamos nuestra propia senda individual en la vida.

Jon: ¿Aunque crea que lo que hace lo hace únicamente para sí mismo?

Joaquina: Aún así, el héroe solar está haciendo algo por la colectividad. Es un problema inherente a la psique colectiva, una herencia humana universal de resentimiento y veneno que genera en las familias y los grupos sociales, e incluso en las naciones, una depresión paralizante. El héroe debe realizar su tarea porque algo lo impulsa a ello desde dentro. Si la cumple simplemente para complacer a otras personas, por más humanitario que quiera parecer, terminará enredado en complicaciones sin fin, al no ser fiel a sí mismo. Debe proseguir su búsqueda porque lo que lo apremia a ello es su propia necesidad interior, no porque así hará que los demás lo quieran.

Jon: Y, sin embargo, en el acto de realizarse como individuo, aportará algo a los demás.

Joaquina: En la fase arquetípica de la juventud hay una profunda ambivalencia en la aparición del Sol, y muchas personas se quedan atascadas ahí, en el umbral, luchando durante toda la vida. Todos estamos familiarizados con el sentimiento de estar atrapados entre la necesidad de ser amados y queridos y la necesidad de defender con lealtad nuestros propios valores. Cuando expresamos el Sol, nos sentimos auténticos y poseemos un aura de autoridad personal. El Sol nos proporciona un sentimiento de validez y de potencia personal. Sin este sentimiento, nos quedamos con una tremenda sensación de vacío y una necesidad del reconocimiento de los demás.

Jon: Reconozco que hay momentos en los que pierdo mi conexión con el Sol y ando desorientado en medio de la bruma, buscando que la aprobación de otras personas me devuelva el sentimiento de realidad.

Joaquina: El Sol nos ayuda a trabajar con los problemas familiares no resueltos. Cuanto más capaces somos de sentirnos individuos separados, más nos liberamos de los conflictos y compulsiones inconscientes de la psique familiar.

Jon: ¿Significa esto que al vivir el Sol rechazaremos nuestra familia?

Joaquina: Al contrario, cuanto más somos nosotros mismos, más tenemos para dar a los demás, y de manera más auténtica y generosa. Lo que corrompe a las familias son los oscuros secretos familiares, las maniobras y tretas de poder que atan a la gente, la capacidad de socavar sutilmente talentos y potencialidades, la envidia, el resentimiento y el miedo que se acumulan a lo largo de generaciones… y todo esto es lo que la luz del Sol tiene el poder de disipar. El Sol representa el proceso de definir nuestra individualidad y nuestro sentimiento de ser seres independientes, pero también es el vínculo que nos une con esa parte nuestra que participa en la totalidad de la vida.  Antes de que podamos ser un recipiente adecuado para algo mayor que nosotros mismos, necesitamos empezar cultivando un fuerte sentimiento del “yo”, una identidad sana, funcional y sincera.

Jon: He aprendido que de recién nacidos estamos fusionados y mezclados con la Gran Madre. Ahora llegamos al Sol, y estamos listos para separarnos de ella, para diferenciar lo que somos o estamos destinados a ser de la madre o la niñera, para afirmarnos sobre nuestros propios pies y ser personas por derecho propio.

Joaquina: Cuando cumplimos nueve meses empezamos a gatear, aprendemos a caminar y descubrimos que ahí fuera hay todo un mundo para explorar o dominar.  Por el Sol vamos en pos del deseo que todos tenemos de llegar a ser una persona independiente y distinta, un “yo” personal y privado. El Sol es el símbolo del yo y el símbolo del Padre. Los aspectos solares se refieren54 a la proyección, el proceso por el cual negamos o ignoramos aspectos de nuestro Sol y lo vivimos como algo que nos llega por mediación de otras personas.  

Jon: Entiendo que tenemos que ser nuestro Sol, pero también hemos de reconocer a la Luna que llevamos en nosotros.

Joaquina: En términos históricos y mitológicos, cuando la humanidad emergió de su fusión con la Naturaleza y la Gran Madre, el ser humano se volvió más solar, es decir, más consciente de sí mismo como alguien independiente de todo lo demás. Este proceso dio margen al desarrollo de la mente, la razón y el intelecto. Pero parece que hemos ido demasiado lejos, nos hemos vuelto demasiado racionales y técnicos, a expensas del corazón y del instinto.

Jon: Me llama la atención la figura paterna.

Joaquina: El padre es el primer modelo del principio masculino, de cómo son los hombres. Si es distante y remoto, el niño supondrá que ser hombre significa ser así; la niña podría deducir que así es como son todos los hombres. Andar por el mundo cargando con una imagen como ésta condiciona qué y a quién encontramos a lo largo de la vida, por no hablar de la forma en que interpretamos el comportamiento de otras personas y de cómo reaccionamos ante él.

Jon: Entonces hay una clara conexión entre la formación del yo y el tipo de interacción que se ha tenido con el padre.

Joaquina: Contando con la angustia que provoca la separación de la madre, porque una parte de uno preferiría seguir fundido con ella, y por otra parte está el impulso poderoso y natural de la individuación. Lo que quiero destacar es que ese proceso de individuación se ve favorecido cuando en el ambiente del niño hay un padre hacia quién moverse, otro progenitor con quien interactuar. Podemos decir que una de las funciones del principio paterno es servir como alguien de afuera que es atractivo y ayuda al niño a romper el vínculo simbiótico o de fusión que tiene con la madre. Lo que importa aquí del padre es el hecho de ser otro, o por lo menos esta es la manera tradicional de considerarlo. Si la madre representa la proximidad, la fusión y la seguridad, lo que se conoce, el padre representa algo diferente de la madre: capacita al niño para desarrollar un sentimiento de sí mismo que no se vincula exclusivamente con el cuerpo de la madre, y en este sentido representa el espíritu, la conciencia de sí, la aventura y el crecimiento. Al padre puede caberle un papel importante en cuanto a ayudar a su hijo a alcanzar una identidad independiente y diferente de la de la madre.

202 Arquetipo Luna

Jon: Has hecho muchos cursos y talleres sobre, arquetipos, héroes y diosas, inconsciente colectivo… sin embargo me llaman la atención otros dos arquetipos, no sé si más antiguos: Los arquetipos sol y luna. ¿Qué son?

Joaquina: Los arquetipos Sol y Luna, padre y madre, cielo y tierra, nos hablan de las dificultades que tenemos en el proceso de adecuación a las expectativas que en sí mismo el hombre trae consigo. Nuestras lecturas lo que continuamente oímos, hace continua mención a unos valores que son determinantes y parecen exclusivos del hombre o de la mujer. Y decimos del hombre o de la mujer porque todo tiende a esta separación. Yo fomento el matrimonio interior. Una luna trascendiendo de los atractivos materiales y depurando el instinto terreno busca la luz del sol para expandirse libre hacia todos. Dos energías que se representan como la telúrica, tierra; y la cósmica, cielo. Aceptar lo interior para buscar lo exterior. Encontrar el halo terreno para experimentar el aliento divino.

Jon: Entonces, son dos energías con capacidad de transformarse… ¿y también de apagarse?

Joaquina: A la luna la somete el instinto sexual mórbido. Al sol lo apaga la codicia, la envidia, el orgullo. La luna representará el sexo, el sol la prosperidad, que se expresará en la tierra como dinero. La madre nos amamanta, el padre nos sustenta. El sol y la luna son dos arquetipos que tienen que ser reconocidos, amados y que deben de participar de todo lo nuestro porque en síntesis somos ellos.

Jon: Sí, he leído que a estos arquetipos se les llama luminares, que son aquellos que nos sirven como ejemplo. ¿Qué me puedes contar de la luna?

Joaquina: Nuestra madre nos da el primer modelo concreto del instructivo cuidado de uno mismo que significa la Luna, nuestro primer ejemplo de lo que es posible lograr. Este luminar que nos enseña a cuidar de nosotros mismos de acuerdo con nuestras propias y peculiares necesidades. Está dentro de nosotros, y puede enseñarnos –si nuestra experiencia inicial no fue “suficientemente buena”- a sanar nuestras heridas, de modo que finalmente podamos confiar en la vida.

Jon: Entiendo que hay algo dentro de nosotros que lucha contra la total dependencia y la fusión de la infancia, y que nos va guiando por el camino largo y nos lleva a convertirnos en seres independientes con poder sobre nuestra vida. Pero la autonomía y la autenticidad son solitarias.           

Joaquina: El Sol y la Luna simbolizan dos procesos psicológicos básicos, pero muy diferentes. La luz lunar que nos seduce para hacernos volver a una fusión regresiva con la madre y a la seguridad del contenedor urobórico es también luz que nos enseña a relacionarnos, a cuidar de nosotros mismos y de los demás, a pertenecer, a sentir compasión. La luz solar nos instruye sobre nuestra divinidad oculta y sobre nuestro derecho a ser orgullosos cocreadores del universo de Dios. Encontrar el equilibrio viable entre estas dos luces es el trabajo de toda una vida. La diferenciación del yo a partir de esta fusión nos permite tener la capacidad de elegir y nos aporta todo el poder y la voluntad para obtenerlo.

Jon: La Luna es la visión arquetípica de lo femenino, lo materno, lo interior, la tierra…

Joaquina: La luna en sentido metafórico refleja una experiencia humana arquetípica, proyectada sobre la Luna física del cielo. Las fases lunares presidían el ciclo anual de la vegetación, y también el ciclo humano de nacimiento y muerte. Así, la luna rige el ámbito orgánico del cuerpo y los instintos porque del cuerpo femenino nacemos todos, y de él recibimos nuestro primer alimento.

Jon: ¿Se puede tener una especial inclinación hacia la luna o el sol?

Joaquina: Las personas con la visión a través de la lente lunar, ven la seguridad, la firmeza y el calor del contacto humano mucho más relevante que cualquier búsqueda abstracta de significado. Porque la vida está tan llena de fluencia es preciso hacerle frente día a día. Estas personas están especialmente dotadas para mantener los pies en la tierra y tratar con sus circunstancias y con los demás de una manera sensata, tranquilizadora y compasiva.

Jon: ¿Por qué no nos quedamos ahí directamente?

Joaquina: Es un problema quedarse atascado ahí y no poder mirar tus circunstancias personales inmediatas. La naturaleza tiene una naturaleza cíclica y, por lo tanto, no se entienden demasiado con la vida cotidiana, porque estas personas “luna” son adictos a la eternidad y se han olvidado de cómo confiar en los instintos y cómo trabajar de forma inteligente con el tiempo.

Jon: ¿Qué ocurre si no tenemos nada de luna, o muy poco?

Joaquina: Sin una expresión suficiente de la Luna, no sólo el cuerpo se resiente, sino también nuestra capacidad de experimentar la vida en el presente. Y después tenemos una horrible sensación cuando descubrimos que la vida ha pasado por nuestro lado sin que realmente supiéramos que la estábamos viviendo. El recipiente vacío, de modo que no hay recuerdo, ni sentimiento de continuidad, ni la sensación de tener un pasado fructífero.

Jon: Por lo tanto, lo primero es tener en cuenta nuestra necesidad básica de seguridad y de supervivencia. Si no está suficientemente satisfecha, el resultado es la angustia, el sentimiento de que ahí afuera la vida no es segura.

Joaquina: Para algunas personas, lo que desencadena la angustia es la amenaza del rechazo o del abandono. Para otras, es un cambio en el ambiente, la amenaza de verse desarraigadas del trabajo o del hogar. Cuando estamos angustiados y necesitamos volver a sentirnos seguros, nos dirigimos a La Luna, que es la madre tierra dentro de nosotros, el principio instintivo que sabe cómo nutrir y mantener la vida.

Jon: ¿Y si no sabemos hacerlo?

Joaquina: Si no sabemos cómo recibir nuestra sabiduría lunar innata y actuar de acuerdo con ella, entonces al Luna no pude operar directamente mediante la personalidad, sino que debe expresarse de manera indirecta. Un ejemplo obvio de un funcionamiento lunar defectuoso es comer de forma compulsiva. Hay un amplio espectro de lo que se conoce como “trastornos alimentarios”, que incluyen la anorexia, la bulimia… Estos procesos siempre surgen ante alguna tensión en el mundo de los sentimientos, la luna (mundo emocional) rige el estómago. La comida se busca como substitutivo de la madre, o la duda en la seguridad en la tierra.

Jon: ¿Qué hacemos ante eso?

Joaquina: Sería aconsejable poner la atención en los elementos solares, dinero y trabajo, que aportan seguridad. El lado lunar que hay en nosotros dice: “Este es mi nombre, esta es mi familia, estos son mis hijos, este es mi trozo de tierra, este es mi país. Es aquí donde pertenezco”.  Estas cosas nos proporcionan una identidad colectiva y un sentimiento de seguridad dentro del grupo. Muchas personas sienten una necesidad sumamente poderosa de identificarse con sus raíces históricas, y se angustian mucho si se ven arrancadas de su lugar de origen. 

Jon: Pues esto hace difícil muchas relaciones de pareja donde casi se le da a elegir a la persona por su familia o la familia política.

Joaquina: La Luna no puede soportar el aislamiento. Antepone el valor de las raíces y de la tradición a la realización de una vida individual. Si no se la reconoce, esta faceta de la Luna también puede crear pautas de comportamiento compulsivas. En vez de la familia o la nación, el sustituto puede ser una filosofía espiritual o política, que asume entonces una forma curiosamente emocional y compulsiva, una mentalidad de clan, fanática y vengativa.  Para la supervivencia psíquica de una persona puede ser muy necesaria la capacidad de apartarse de sus propias raíces raciales, religiosas y sociales, si estas raíces la estrangulan en vez de alimentarla.

Jon: ¿Desde que nacemos está esta energía con nosotros?

Joaquina: Durante los primeros meses después del nacimiento estamos fundidos con la Gran Madre, con alguien que para nosotros es el mundo. Pero hacia los seis meses empezamos gradualmente a diferenciar o distinguir un “yo” que no es nuestra madre. Es decir, más o menos a los seis meses el niño forma lo que se llama un vínculo específico con la madre. Sólo entonces se puede empezar realmente a establecer una relación de persona a persona con ella. El problema clave en los primeros años de vida es la supervivencia. Nacemos incompletos, sin terminar, somos expulsados de útero sin algunas cosas esenciales, sin piso ni tarjetas de crédito. Para sobrevivir necesitamos que mamá esté de nuestra parte.  Cuando diferenciamos por primera vez nuestra identidad de la de ella, intentamos aliviar el miedo y el terror consiguientes procurando hacer que se enamore de nosotros, cortejándola para ganar su amor y, con él, su lealtad y su atención especial.

Jon: ¿Que se enamore de nosotros?

Joaquina: Si nos ama, se ocupará de nuestra vida y nuestro bienestar. A eso me refiero al hablar del romance con la madre, a que tratamos de impresionarla, de ganárnosla, como lo haríamos si se tratara de una cita con alguien que nos gusta de veras y con quien pensamos que podemos compartir un futuro prometedor. Todo esto sucede seis meses después del nacimiento. Es evidente que diferenciar la propia identidad de la materna no es algo que sucede de la noche a la mañana; es un proceso gradual que generalmente tarda unos tres años en completarse. Y el hecho de que haya en escena un padre u otra figura importante que ayude al niño a separarse de la madre es una ayuda enorme.

201 El pensamiento proactivo

La anécdota que sigue se ha publicado cientos de veces con muchas variantes es falsamente atribuida a Niels Bohr, pero en realidad fue la creación del profesor de física Alexander Calandra de la Universidad de Washington en St. Louis. La publicó en su libro: “The Teaching of Elementary Science and Mathematics” Washington University Press, St. Louis, 1961. Joaquina la utilizó en una conferencia sobre el pensamiento impartida en el Management Forum de Barcelona en 2009. Paso a trascribirla.

“Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que este afirmaba con rotundidad que su respuesta era absolutamente acertada. Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo. Leí la pregunta del examen: ‘Demuestre cómo es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro”.

El estudiante había respondido: ‘lleve el barómetro a la azotea del edificio y átele una cuerda muy larga. Descuélguelo hasta la base del edificio, marque y mida. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio.

Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente. Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de su año de estudios, obtener una nota más alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel. Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta, pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física.

Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada. Le pregunté si deseaba marcharse, pero me contestó que tenía muchas respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excusé por interrumpirle y le rogué que continuara. En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: coja el barómetro y láncelo al suelo desde la azotea del edificio, calcule el tiempo de caída con un cronómetro. Después aplique la formula h=1/2 at2. Y así obtenemos la altura del edificio. En este punto le pregunté a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dio la nota más alta.

Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta. Bueno, respondió, hay muchas maneras, por ejemplo, coges el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio.

Perfecto, le dije, ¿y de otra manera? Sí, contestó, éste es un procedimiento muy básico para medir un edificio, pero también sirve. En este método, coges el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja. Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el número de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el numero de marcas que has hecho y ya tienes la altura.

Este es un método muy directo. Por supuesto, si lo que quiere es un procedimiento mas sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Si calculamos que cuando el barómetro está a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la perpendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla fórmula trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio.

En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su periodo de precisión.

En fin, concluyó, existen otras muchas maneras. Probablemente, la mejor sea coger el barómetro y golpear con él la puerta de la casa del conserje. Cuando abra, decirle:

– Señor conserje, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo.

En este momento de la conversación, le pregunté si no conocía la respuesta convencional al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares), dijo que la conocía, pero que, durante sus estudios, sus profesores habían intentado enseñarle a pensar.

El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nobel de Física en 1922, más conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones y neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue fundamentalmente un innovador de la teoría cuántica”

Pensar no es acudir al ramillete de respuestas que un día dimos por válidas y que no hemos vuelto a poner en tela de juicio. El pensar, es decir, el tener ideas, es un ejercicio de reflexión que ha de completarse con la práctica para averiguar si lo que barajamos es factible, esto es, para que sea posible su realización. Llevar las ideas al terreno del hacer, de la praxis, requiere en primer término aprender a distinguir el pensamiento de la acción y el compromiso, pues sólo teniendo claro qué significan cada uno de estos pasos podremos hacer de nuestro pensamiento un ejercicio proactivo.

Tres son los tipos de pensamiento que inundan nuestra realidad cotidiana: el vertical, el horizontal y el lateral. El pensamiento vertical es el trasmitido por nuestras familias y nuestras vivencias; es nuestro conocimiento de base, y con él fundamentamos ideas.

Cuando nos sucede algo inédito, que no encuentra correspondencia en este pensamiento vertical, aparece el pensamiento horizontal, que no es otro que nuestro desbordamiento. Ante algo sobre lo que no tenemos experiencia estamos vacíos de recursos, y damos palos de ciego pasando sin control de una idea a otra. El escritor y psicólogo Edward De Bono acuñó el término “pensamiento lateral” para referirse a una tercera instancia que nos permite limitar el desbordamiento del pensamiento horizontal haciendo una síntesis entre éste, que representa lo nuevo, y el vertical, que son nuestras viejas respuestas. Dicha síntesis es la que nos lleva a crear e innovar. La que permite que nuestro pensamiento sea llevado a la práctica.

Un ejemplo de pensamiento lateral son los Chupa Chups. Un día un señor vio que los niños, al comer caramelos, se ponían hechos una pena, por lo que decidió poner un palito a los caramelos. Los niños siguen poniéndose perdidos, pero los adultos podemos comerlos sin mancharnos, por no hablar de los miles de millones de Chupa Chups que se han vendido en todo el mundo.

El pensamiento lateral es muy importante en un momento como el que estamos viviendo, donde la palabra más repetida es “crisis”. Podemos hacer una analogía de nuestra circunstancia con otras etapas históricas turbulentas, en las que sólo un pensamiento lateral ha permitido encontrar el término medio entre fuerzas contrarias para reestablecer el orden. Así ocurrió con la esclavitud en Estados Unidos, donde se desencadenó una guerra entre los partidarios y los abolicionistas, posturas ambas que beben del pensamiento vertical. El pensamiento lateral que planteó Abraham Lincoln (y que desgraciadamente le costó la vida) fue el de mediar y eliminar las instancias que legitimaban la desigualdad entre las razas. Roosevelt con el aumento del gasto público y la ayuda a los bancos, Gandhi y Luther King con la no violencia, los microcréditos de Muhammad Yunus para quienes no pueden acceder a un préstamo bancario tradicional… son otros tantos ejemplos de un pensamiento lateral, que hoy en día siguen constituyéndose en paradigma del buen hacer.

¿Cómo podemos acceder a un pensamiento lateral para que nuestra mente sea proactiva y dé soluciones a la crisis? Si el pensamiento es la idea, la mente es la que pone las ideas en acción. Para tener una mente proactiva yo propongo una distinción, que habrá de sernos útil a nivel operativo, entre dos reinos: el imaginal y el real. El imaginal está constituido por nuestras ideas, y el real es la acción. Pasar del imaginal al real requiere cultivar la creencia de que podemos llevar nuestras ideas a la realidad.

Tras siglos de desarrollo, en nuestro paso del imaginal al real hemos ido incorporando diversas capas que constituyen nuestro pensamiento vertical, pero que en su día fueron un pensamiento lateral. Nuestro cerebro se ha configurado según esta manera de pasar del imaginal al real, y si observamos su evolución, veremos cómo sus partes responden a distintas fases adaptativas del ser humano. Así, el crecimiento del cerebro posterior, central, anterior y el frontal se corresponde con la supervivencia, las relaciones, el pensamiento y la utilidad; estratos que nos configuran, y que tienen su correlato en las preguntas qué, cómo, por qué y para qué. Actualmente la ciencia está estudiando el cuarto cerebro, el frontal, lo que significa que tenemos más o menos solucionados el tema de la supervivencia, las relaciones y el pensamiento (entiéndase esto en un nivel potencial: nuestros cerebros están equipados para solventar la supervivencia, las relaciones y el pensamiento siempre y cuando las circunstancias lo permitan y en ausencia de patologías), y que la atención del ser humano se dirige ahora hacia la utilidad. Es desde ahí, desde el para qué, desde donde debemos buscar respuestas proactivas para solucionar la crisis en la que estamos inmersos.

El para qué tiene que ser beneficioso para la comunidad, y por ello hemos de plantearnos qué resultado queremos, cómo lo vamos a llevar a cabo y por qué ha de ser ése el camino y no otro. Es decir: «para qué» recoge todos los estratos que nos configuran, y en la medida en que ha de ser útil, debe orientarse hacia soluciones que nos convengan a todos. Los líderes deben serlo en el servicio a los demás, y a tal fin conviene que revisen sus valores, creencias y compromisos. Sólo de este modo podrán acceder a un pensamiento lateral, esto es, creativo e innovador, que permita generar en el imaginal ideas que, por ser buenas para todos, no encuentren barreras a la hora de poder ser llevadas a la práctica.

200 ADN de la personalidad sexual

Joaquina: Me he preguntado durante todos los años de mi vida qué hacía que las personas fuéramos tan diferentes, aunque estuviéramos educados en el miso entorno. Qué nos hacía ser tan diferentes si la energía la estábamos viviendo en el mismo lugar de alguna manera. Y me di cuenta de dos factores: uno nuestra personalidad y otro, muy importante, nuestros maestros. Vamos recibiendo la energía y, dependiendo de cómo la recibamos, seremos más sensibles a unas cosas o a otras. Debemos entender la energía que entra en nuestro cuerpo, y el tipo de energía, si es femenina o masculina. Pero me di cuenta de que las personas a cierta edad se metían para adentro, y en otra edad inmediatamente se ponían para afuera.

Jon: Sí, lo veo cuando observo a niños. Además, un día son de una manera y otro de otra muy distinta.

Joaquina: Exacto. Y me ha parecido súper fuerte, entonces he hecho un desarrollo que se llama el ADN de la personalidad sexual. La energía entra en el niño de una forma, en un tempo. Va a permanecer un tiempo y va a cambiar la energía a otro lugar, porque nosotros tenemos un ADN que es un espiral que va subiendo y nos va conformando los dos mundos: el mundo de luces y el mundo de sombras, el mundo de dentro y el mundo de fuera, lo que vemos y lo que no vemos.

Jon: ¿La energía va entrando en nuestro cuerpo y conformando nuestra personalidad?

Joaquina: No solo es importante la energía que entra, sino a la persona que miramos mientras que tenemos esa energía. Eso es lo que me ha parecido más interesante. Entonces tenemos tres cosas: la energía que entra Yin o Yang, más la atención que nosotros prestamos a unos o a otros, y eso va a marcar nuestra forma de relacionarnos con la pareja, con el sexo, con la vida, va a marcar la forma de relacionarnos con todo.

Jon: Me encantaría que hicieras un planteamiento desde tres lugares: el nuestro, las personas que nos rodean, y los niños que tengamos cerca.

Joaquina: Si descubrimos cómo funciona y lo aplicamos, muy probablemente podamos cambiar muchísimas de las tensiones que estamos viviendo en este momento generacionalmente. Sobre todo, porque a una parte de nuestra vida no la hemos mirado, y no lo hemos hecho por rechazo, por odio, etc. Sería bueno que reflexionaras con qué parte de tu familia te llevabas mejor cuando eras pequeño, a quién mirabas más, a quién hacías más caso. Yo en mi caso hacía más caso a mi padre de 0 a 12 años, pues la forma de mirar el mundo es diferente.

Jon: Pero lo ideal sería admirar a los dos.

Joaquina: Sí, porque en realidad los dos tienen la piedra para sanarnos.

Jon: ¿Cómo funciona energéticamente?

Joaquina: La energía entra en un niño con un año. Le entra la energía Yang, energía masculina, para que tenga la fuerza de mantenerse y poder soportarse a sí mismo. Y necesitamos cerca a una madre para sentir que esa energía la podemos digerir. La energía Yang en una relación sexual es el deseo, y ¿quién tiene que suavizar ese deseo y convertirlo en algo que puede funcionar y que es agradable?: la mujer.

Jon: Y luego ¿Qué pasa?

Joaquina: A los dos años la energía que llega es energía femenina. Un niño a los dos años se rasca, se coge, etc. Todo el rato, porque tienen una energía interna de sexualidad brutal, de deseo interno, profundo, es la primera vez que la energía sexual les abrasa por dentro, la energía que necesitan es la Yang. A los tres años, los niños necesitan hacerlo todo ellos, ahí está el “yo puedo” Hay que ayudarles canalizando. Aquí tienes la autoestima de un niño, y se va a formar por estos tres pilares: en el año lo que el niño genera es voluntad, en el segundo genera firmeza y flexibilidad, y en el tercer año genera escucha o poder.

Jon: ¿Voluntad?

Joaquina: Cuando tenemos la voluntad masculina, se hace lo que uno quiere, y entonces no hay la voluntad de compartir al otro. Voluntad es: yo tengo mi opinión, el otro tiene su opinión y vamos a compartir. Cuando no se ha implantado la parte femenina, la voluntad es impuesta. La voluntad es que no sabes poner el lado femenino a esa voluntad. Esta es la primera razón para que haya eyaculación precoz, para que haya problemas de sexo, y nunca haya problemas de sexualidad, es para que la relación sea aquí te pillo, aquí te mato, para que no haya un juego erótico, para que no haya un encuentro previo. Esto es importante para tener una buena relación sexual: saber si está la capacidad de escuchar a la otra parte, de estar dispuesto a compartir, de ir más allá de tus propios deseos. Si no ha habido esa parte femenina que ha atajado nuestra voluntad y que la ha canalizado, nos hemos convertido en personas autocráticas. Entonces no tendremos la capacidad de tener relaciones de crecimiento y de entrega sexual.

Jon: Curioso concepto el de la voluntad en el sexo.

Joaquina: Cómo trabajamos la voluntad en el sexo es lo más importante. Yo tengo la capacidad de compartir con el otro, y de abrirme para que el otro participe de ese deseo, de lo que yo quiero, a ponerle tranquilidad. Si entra el Yang ayuda a que el deseo se avive, si entra el Yin no hay deseo. El primer baile se da aquí, y la mayoría de nosotros hemos nacido de padres que bailan solos, que es lo que ellos quieren y punto.

Jon: ¿Si una persona es autoritaria en la relación, es autoritaria sexualmente también?

Joaquina: Lo importante no es si es autoritario o no, esta energía es energía de autoridad. Lo importante es que se haya canalizado esa energía. Si tu  pareja no canaliza la relación, esto hay que conectarlo inmediatamente. Con una persona así no puedes tener relaciones sexuales rápidas, porque hundes la relación, debes saber templar, debes saber ponerte en tu sitio y tranquilizarte, este es un cazador nato, es mi voluntad y aquí te machaco. Utiliza a lo femenino, pero no lo comparte.

Jon: Y volviendo a los niños, cuando el niño tiene la autoestima baja…

Joaquina: Si el niño tiene la autoestima baja puede ser porque al sacar su energía Yang ha habido una lucha de poder con otro Yang. Imagínate que tiene la energía Yang y su padre es autoritario; le machaca. Acuérdate de que el niño ve a su madre, y no la va a ver autoritaria, no juzga. Por eso yo le digo a las madres que el niño no va a entender de pequeño que su madre esté trabajando, y su padre esté en casa. Va a entender que los dos estéis trabajando. Un niño no va a entender ni que el padre esté enfermo, ni que esté en casa, ni que el padre sea débil. No tiene la capacidad hasta los cuatro años. El niño lo que hace es ver desde unos patrones arquetípicos que tiene su cerebro, porque además la energía va entrando por esos patrones. Yo puedo tener toda la fuerza del mundo, pero soy mujer para él, luego cuando se hacen mayores no. Pero aquí en esta edad la autoestima se fija por lo que él ve. Entra la energía en él, esta energía no es de su padre es suya. Si es su madre quien le domina él lo va a entender como protección, como que le está tapando etc. Mientras que si lo hace su padre ¡uf! Es tremendo, sobre todo hasta los tres años, después de los tres años el niño ya empieza a juzgar un poco mas y ya a los ocho juzga del todo, pero hasta los tres el niño solo ve.

Jon: ¿Y cuando el niño está asalvajado?

Joaquina: Lo que le sucede es que ha entrado en el dos, y nadie le ha canalizado sus movimientos. Se ha vuelto como loco y a partir de ahí se dispersa, sin capacidad de autoridad. Si un niño entra a los tres años bien, no está asalvajado, porque ahí el niño quiere auto determinarse, marca su ritmo. Esto va a marcar el éxito de las personas. La autoestima va a marcar que crea en sí mismo, que tenga marcado su liderazgo, que consiga las cosas que él quiere.  Si esto está bien la capacidad de pasar por el sexo estará mucho mejor, si esto está mal la persona será autoritaria, rígida, y no escuchará, solo le interesará lo suyo.

199 Sentidos y emociones

Joaquina: Cuando seas capaz de ver la realidad, serás capaz de manejar los sentidos.

Jon: Parece que debería ser al revés: cuando manejes tus sentidos, verás la realidad…

Joaquina: El manejo de los sentidos es el primer problema que tenemos en la vida emocional. Lo primero que hacen las emociones es tocarnos todos los sentidos, y si no has aprendido a vivir la realidad, no puedes manejar los sentidos y te desbordarán. Por ejemplo, si no has aceptado bien la diversidad, no sabes relacionarte bien con la piel del otro, empezarás a sentir que la piel del otro igual no funciona.

Jon: Es decir, el manejo de los sentidos me permite entrar en las emociones y no descontrolarme. Si los sentidos están descontrolados, no hay quién los domine. Y entonces, la gestión de los sentimientos: “¿para qué quiero el sentimiento?”, tampoco funciona.

Joaquina: Este campo, que es el previo a la cognición, es como la almohadilla. La autorregulación casi nadie la tiene bien y ésta es la causa del máximo placer y el máximo displacer.

Jon: La diferencia entre el gozar y el placer es…

Joaquina: Es que el placer queremos que sea de inmediato, que provoque inmediatez, y el gozo se permite el proceso para vivirlo. Por ejemplo: ¡Cómo huele este vino! ya todos los sentidos están, las papilas gustativas, los oídos notan la caída de las gotas en la copa… Y de pronto tenemos el disfrute sin tomarlo, de todo el vino. Y de pronto viene la gestión emocional y dice: “No, en este momento este vino no va a venir bien” y se va.

Jon: Entonces, los instintos son los que nos llevan al desbordamiento,

Joaquina: Así es, no es la emoción la que nos desborda. El placer de los instintos nos lleva a perder el gozo de la alimentación. Hay una cosa que tenemos que empezar a intentar entender, casi todas las personas pensamos que las emociones son las que nos desbordan, pensamos que estamos muy emotivos, pero si no hay un sentido que se desborda, no hay una emoción que se desborda. Si somos capaces de manejar los sentidos, las emociones se desbordarán muchos menos. Debemos descubrir qué sentido es el que busca el placer y qué sentido le gusta el gozo.

Jon: Por ejemplo…

Joaquina: La mayoría de las personas tienen muy disparado el sentido del gusto. En cuánto ven algo que no es bueno para ellos, pero lo ven, empiezan a sentir una cosa y entonces empieza el sonido de la palabra. Si no nos damos cuenta de que ese es el efecto y pensamos que esa es la emoción, estaremos perdiendo la capacidad de gestionar nuestros sentimientos. Lo primero que debes saber es cuál de los sentidos no tienes bien equilibrado. ¿Sabías que el tacto genera un problema grave con las emociones, el deseo de tocar las cosas?

Jon: Sí, a mi que me cuesta la gestión emocional no me gusta que me abracen, que me toquen o que me besen mucho.

Joaquina: Son los instintos, pero lo importante es que todos estos instintos se disparan. Entonces ¿quiénes están gozando? Los instintos ¿Quién se va a sentir culpable? La emoción.

Jon: Entonces, el gozo está en los instintos y la culpabilidad en la emoción, y ya hemos conseguido estar hechos polvo.

Joaquina: Pero lo importante es que casi nadie nos planteamos que muchos de los problemas están en el manejo de los sentidos y no en el manejo de las emociones. ¿Te relacionas desde los ojos? ¿Te relacionas desde el olfato? Hay gente que tapa los ojos y huele, porque si lo ven tienen capacidad para decir no, pero si lo huelen pierden esa capacidad. Y tenemos que descubrirlo, porque el gozo previo se convierte en la culpa a posteriori.

Jon: ¿Qué pasa con el disfrute de la emoción?

Joaquina: Lo que pasa es que la emoción no disfruta con los sentidos, disfruta con el movimiento y el color. Si a mi me gusta el color naranja, voy a tomar contacto de emociones con el color naranja. Si a mi me gusta una música, voy a tomar conciencia de la música y me mueve. Todo lo que me mueve, todo lo que me haga mover tiene que ver con el disfrute de las emociones, mientras que los instintos nos hacen quedarnos quietos.

Jon: Entonces, las emociones que sí son descontroladas, es porque el instinto previo nos la ha jugado.

Joaquina: Estas tres cosas para mí son vitales: manejo de los sentidos, disfrute de las emociones y gestión de los sentimientos. Que conozcamos quién nos la juega, en qué nos quedamos en el placer y no en el gozo. Donde te quedes en el placer ya no puedes llegar al gozo, ya te han desbordado las emociones, e inmediatamente te has desbordado en la gestión de los sentimientos. Ya no sabes ni para qué quieres ni por qué te pasa lo que te está pasando.

Jon: Y esto… ¿por qué es importante?

Joaquina: A mí me gustaría que te planteases tú, que nos planteáramos todos cómo nacemos y a dónde vamos. Parece como que el sistema de aprendizaje se ha olvidado. Cómo aprende un niño es lo que le permite gozar. Lo que le permite a disfrutar y amar, es como aprendió. Si él no ha aprendido algo en el camino, siente que ahí le han fallado las circunstancias. El niño desarrolla los sentidos, no desarrolla emociones. Un niño de 0 a 12 años no tiene emociones, le ves con el miedo, pero él no gestiona el miedo; le ves tenso, pero él no gestiona la tensión. Tener emociones es tenerlas, y tenerlas es aprender de ellas, aprisionarte de ellas, no que ellas pasen por ti. Al niño le pasan las emociones y tú le das el nombre a la emoción.

Jon: ¿Qué sucede con un niño?

Joaquina: Un niño empieza a vibrar en los sentidos y los sentidos empiezan a crecer en él de una manera que no sabe cómo hacer. No sabe lo que pasa con sus manos cuando toca, y de pronto se empieza a rozar y se acerca  y se empieza apretar y entonces todo eso que está pasando es que el tacto está empezando a sentirlo en su propia piel y se dispara, y de pronto se da cuenta de que ve más todos los días, que ha visto cosas que el día anterior no veía.

Jon: ¿Por qué? ¿Con que se ve?

Joaquina: Se ve con el conocimiento. No vemos sin conocimiento. El niño va viendo por lo que conoce, no por lo que no conoce, pudimos llegar a América porque no tenían conocimiento de las carabelas, y no las vieron llegar porque no estaban en su conocimiento. El niño va viendo con el conocimiento, tú le haces ver antes de que lo vea, y ese sentido muchas veces es el tuyo y no el suyo, tú le has puesto lo que ve y tú has decidido lo que ve. “Estás viendo un vaso” No. Igual esta mirando a la pared, no el vaso, porque no ha visto el vaso, ha visto la pared, y el vaso está por el medio, está desarrollando la vista.

Jon: ¿Pasa lo mismo con otros sentidos, el olfato, por ejemplo?

Joaquina: Un niño no sabe lo que es el olfato. Empieza a extenderse el olfato conocido a momentos no conocidos, está desarrollando el olfato. El niño oye cosas que no sabe lo que son y está desarrollando el oído, y lo que está haciendo es generar una energía que se llama fuerza personal que le permite después moverse sin que nada le estrangule o le desvíe de su camino.

Jon: Entonces deberíamos retomar cómo hemos crecido y volver a los cinco sentidos, volviendo a la fuerza motriz que nos permite que las emociones no se nos disparen, ya que si lo. Hacen, no tendremos la capacidad de reeducarnos.

Joaquina: Si mi hija María tiene más desarrollada la vista que el olfato, que el tacto, etc. habrá momentos en los que su vista la va a emocionar sin control y perderá el contacto. Pero si ha desarrollado los cinco sentidos, y eso le permite entender la fuerza motriz, le permite gestionar todo su movimiento, que la emoción no es otra cosa que movimiento, no tendrá dificultades. Es vital comprender que somos unos seres vivos corpóreos, y tenemos sentidos como los animales, y el animal maneja sus emociones cuando es libre, porque sus sentidos le ayudan a manejar las emociones primarias que tiene, pero que las tiene: miedo, ira…, pero el instinto de sus sentidos le hace defenderse.

Jon: De alguna manera estamos perdiendo el contacto con nuestros sentidos. Por ejemplo, el tacto con todo lo virtual se está perdiendo en aras de lo visual.

Joaquina: Al estar perdiendo contacto con nuestros sentidos, entonces estamos perdiendo la fuerza de nuestras emociones, estamos perdiendo el contacto con nuestra fuerza motriz, que nos permite no desviarnos del eje de nuestras emociones. Cuanto más instintiva es una persona, mejor maneja sus emociones. El hombre maneja mejor sus emociones porque realmente tiene mucho más desarrollado el instinto, o los instintos, los cinco. La gestión de los sentimientos es: ¿Para qué quiero este sentimiento? Y ese sentimiento que estoy planteándome me esta permitiendo manejar lo anterior. Piensa que el cambio en el mundo está en la autorregulación de nuestras emociones. Hacemos mucho daño con nuestros desvíos, con nuestras emociones totalmente desbordadas, con nuestro rencor, con nuestro displacer… Trabajemos la autorregulación para que nuestra emoción sea un campo de exploración mágico y maravilloso y no un campo de dolor. Necesitamos la aceptación, y la aceptación se huele, se siente, se toca, se oye. Además de que nos vibre y de que nos mueva. La mayoría de nosotros, tenemos un problema con nuestro propósito de vida. Como no tenemos desarrollada nuestra conciencia vital, no tenemos desarrolladas nuestras emociones y nuestra autorregulación, y nos preguntamos: ¿Qué hacemos aquí? ¿Qué hacemos en este mundo? ¿Para qué hemos nacido? ¿Qué sentido tiene venir y morirse? Y nos damos cuenta de que el 80% de la vida, la perdemos preguntándonos qué hacemos aquí, y el otro 20% dándonos cuenta de que ya no nos ha dado tiempo a aprenderlo.

198 Conciencia, estaciones y arquetipos

Jon: En la última conversación nos quedamos en que sería genial unir los arquetipos, los 5 elementos y las estaciones del año.

Joaquina: Buenos días, Jon, ¿cómo te encuentras?

Jon: Sí, claro, disculpa, me encuentro muy bien, gracias ¿cómo estás tú? Es que este tema me parece muy apasionante.

Joaquina: Si que lo es. La naturaleza habla de forma muy diferente según su clima, temperatura, fuerza solar… aporta diferentes posibilidades de subsistir según sea su estación. Y nosotros nos comportamos de manera muy diferente según la época del año. Orgánicamente nos sentimos mejor o peor según el clima, temperatura, estación, día o noche…

Jon: ¿Para qué unir la naturaleza y la identidad del ser humano?

Joaquina: Es un medio de investigar y aportar luz a nuestra conciencia y conocimiento, realmente práctico. Los cinco elementos y su funcionalidad nos ayudarán a identificar cada proceso y dirigirnos hacia el éxito sin problemas.

Jon: ¿Cómo nos relacionan los cinco elementos con la naturaleza, y las estaciones con nuestros ciclos de crecimiento?

Joaquina: El frío del invierno te recoge y los campos no dan fruto, así que vives de lo recogido y analizas las nuevas siembras. Los rayos primeros de la primavera avisan de las lluvias y los vientos preparando las siembras. La polinización florece. El calor y el sol del verano ayudan a la cosecha. El grano recogido se intercambia con los de otros para completar el alimento. En el largo verano la cosecha ya se ha recogido y el campo se orea y prepara. Compruebas desde la validez de tu fruto que deseas seguir sembrando. Es tiempo de coherencia. En el otoño se queman los rastrojos y se purifica el campo. Ya no vale lo que se hizo y hay que prepararse para lo nuevo.  Es tiempo de entrega.

Jon: Bonitas alegorías para el desarrollo personal.

Joaquina: En invierno te recoges y aprendes a sobrevivir. Necesitas la mesura y la autoridad. El dinero y la afectividad se hacen patentes. La primavera es tiempo de crecer y aceptar. Tu casa se aleja y debes buscar nuevos lugares que formen tu nuevo hogar. En verano ya has conocido de ti, ahora sales a comprobar lo que otros saben para aprender e intercambiar. Durante el largo verano, todo lo que tu has aprendido y lo que los otros te han enseñado te hace elegir obediente a tu llamada con coherencia. En el otoño el pasado ya no sirve. La purificación de los recuerdos y la entrega a lo nuevo te hace preparar una nueva etapa.

Jon: Si no recuerdo mal, las fechas son estas: Nacidos en invierno: del 21 de diciembre al 20 de marzo. Nacidos en primavera: del 21 de marzo al 20 de junio. Nacidos en verano: del 21 de junio al 20 de agosto. Nacidos en largo verano: del 21 de agosto al 20 de septiembre. Nacidos en otoño: del 21 de septiembre al 20 de diciembre.

Joaquina: Estas cinco estaciones y estos cinco elementos, corresponden a ciclos de crecimiento:

  • Nacimiento/tiempo de sobrevivir: Es el nivel de conciencia intangible. El invierno.
  • Niñez/ tiempo de aceptar: Es el nivel medio tangible. La primavera.
  • Juventud/tiempo de intercambiar: Es el nivel más tangible. El verano.
  • Adulto/tiempo de manifestar: Conciencia reconocida. El largo verano.
  • Madurez/tiempo de entregar: Conciencia purificada y entregada. Apertura a un nuevo ciclo. El otoño.

Jon: Yo nací en invierno ¿Qué información puedo obtener de este dato?

Joaquina: Has nacido en tiempo de inconsciencia. La supervivencia va a ser tu gran reto. El propio poder (dinero) y la afectividad (sexo) serán tus medios de seguridad y también tus trampas. Tiendes a daños físicos cuando no realizas tus aprendizajes. Eres una persona bastante física y necesitas tener pareja. Necesitas sentir tu autoridad, y por ello oscilas entre el autoritarismo y la sumisión. Estás ávido de conocimiento.

Jon: Pues efectivamente, así es. ¿Y los nacidos en primavera?

Joaquina: Nacen en tiempo de subconsciencia. Las emociones, la familia, la casa y las raíces son sus retos. La necesidad de sus padres y la tendencia a formar otro hogar serán sus trampas. Tienden a crisis emocionales de ira. La firmeza y la flexibilidad son sus aprendizajes. Son personas más emocionales y necesitan formar un hogar o tener casa física propia. Están ávidas de aceptación.

Jon: ¿Los nacidos en verano?

Joaquina: Nacen en tiempo de conciencia. Las razones, el trabajo, la comunicación y la transparencia serán sus retos. La necesidad de tener la razón y sentirse únicos serán sus trampas. El dogmatismo y el egocentrismo son sus actitudes más notorias. Necesitan tener trabajo o en su defecto una carrera o estudios que les respalden. Son personas que razonan, aunque estén exentas de razones. Ávidas de que piensen que saben.

Jon: ¿Los nacidos en largo verano?

Joaquina: Nacen en tiempo de comprobar. La coherencia y la obediencia así mismos son sus retos. La desobediencia y la manifestación inadecuada son sus trampas. Se mueven entre la timidez y la excentricidad. Necesitan reconocimiento o aceptación o sentirse respaldadas por conocimientos. Son personas que necesitan la lógica y a veces no la encuentran y luchan por ella.

Jon: Quedan los otoños, como tú.

Joaquina: Nacemos en tiempo de entregar. La libertad y el desapego a los resultados son nuestros retos. La trampa es el pasado y el rencor. vivimos cuestionando todo lo que hemos hecho o haremos. Somos personas que necesitamos desprendernos de nosotras mismas y de todo lo que hemos vivido. Podemos caer en la trampa de la incomunicación y la pérdida de autoridad. La muerte y la destrucción nos arrastra para no seguir creciendo.

Jon: Y esto, a su vez, está conectado con los 5 arquetipos: Huérfano, Vagabundo, Mártir, Guerrero y Mago.

Joaquina: El Huérfano corresponde al invierno y necesita confiar en sus propias fuerzas. Busca ser alimentado y protegido por el afecto o por el poder. Desea una vida fácil en la que le gustaría no trabajar. Su logro: la autosuficiencia en todos los planos. El Vagabundo corresponde a la primavera. Necesita respetar lo conocido y abrirse a nuevas formas de vida. Huye de las obligaciones y teme hacerse mayor. Su logro: aceptar sus responsabilidades. El Mártir es el verano. Necesita vivir la vida como un disfrute responsable y alejarse del concepto del sacrificio propio o ajeno. Busca tener la razón y que se reconozcan sus logros. Su logro es la generosidad y el altruismo. El Guerrero es el largo verano. Cree que las experiencias suyas son las mejores y más válidas. Debe huir de la sensación de que todo es una batalla en la que a veces pierde.

Su logro es la manifestación obediente a sus principios sin imponerlos. Por último, el Mago es el otoño. Necesita vivir desapegado de su pasado. Debe cuidar de no utilizar su poder de forma destructiva. Es el resultado de nosotros mismos y debe asumir su propia vida. Su logro es trascender el deseo de frenar su autodefinición.

Jon: Viendo todo esto, deduzco que cada uno de nosotros, por nuestro nacimiento, debemos reconocer que hemos venido a aprender algo concreto. Y si repasamos los símbolos de nuestra vida deberíamos reconocer que aprender sin crecer y comprobar lo aprendido no tiene sentido.

Joaquina: ¿Qué sentido tiene la vida sin aplicar y entregar lo aprendido y comprobado? Cada uno de nosotros debe desarrollas sus posibles misiones y actos en esta vida, empezando por lo que hemos venido a aprender, lo que suponemos que hemos venido a comprobar y lo que tendríamos que entregar.

197 Niveles de conciencia

Es el cumpleaños de Joaquina. Su despacho está alfombrado de cajas con lazos, bolsas de marcas de ropa y ramos de flores. Muchas flores, espacialmente orquídeas blancas y gerberas. El teléfono suena sin para y ella contesta las llamadas como si fuera la primera. El que da recibe a manos llenas.

Jon: Muchos de nosotros vivimos asustados por la palabra conciencia, como si se tratara de alguien que nos ve y nos espía, parece que quedamos al descubierto sin quererlo.

Joaquina: La conciencia es, a veces, el enemigo que nos impide ser libres para el placer.

Jon: El diccionario dice: “Propiedad del espíritu humano de reconocerse en sus atributos esenciales y en todas las modificaciones que en sí mismo experimenta. Conocimiento del bien y el mal. Conocimiento exacto y reflexivo de las cosas” Dicho eso, ¿no es la conciencia nuestro mejor amigo?

Joaquina: Pienso que sí, en sus tres niveles: Los tres niveles son: consciente, subconsciente e inconsciente. Cada uno de ellos nos informa de los atributos de nuestros actos, sentimientos y pensamientos, y conocerlos nos ayudará a reflexionar sobre ello, siendo libres para actuar sobre lo que vemos o aprendemos.   

Jon: Esa libertad es la que nos hace diferentes, el aprender cosas distintas que dan un sentido a nuestra vida. La pregunta que queda en el aire es: ¿Podemos saber qué hemos venido a hacer a esta vida?

Joaquina: Muchos deseamos llegar a ser grandes y exitosos. Pensamos que nuestra vida tiene un sentido trascendente, que es imposible que seamos vulgares mortales, pero ¿cuántos nos preguntamos qué tenemos que aprender para llegar a conseguirlo?

Jon: Casi ninguno.

Joaquina: Venimos con una meta personal trascendente a esta vida, sin embargo, antes hay que aprender como llegar a realizarla, y la conciencia es un medio para aprender sobre nosotros mismos. Un aviso del interior que nos permite apreciar el valor de todas nuestras acciones antes o después de realizarlas. La conciencia permite acortar el aprendizaje en el tiempo.

Jon: Has mencionado niveles…

Joaquina: Sí. Inconsciente es el mundo intangible. Es la parte no visible de la personalidad. En él están ocultos los aprendizajes no resueltos y se va reduciendo a medida que crece la conciencia.   Le sigue el nivel subconsciente: Mundo imaginario y de fantasías que nos permite analizar nuestros sentimientos. Nos atrapa en los sueños y vivimos una irrealidad permanente. Creemos en lo inexistente y rechazamos lo real. Por último, está el nivel Consciente: Mundo tangible. Es el que nos permite analizar nuestros actos. Informa sobre lo útil, práctico y necesario, y se basa en el presente absoluto. Cuando vivimos un presente continuo la consciencia permanece y el gozo es constante.

Jon: ¿Dónde está entonces el inconsciente colectivo del que tanto hablaba Jung?

Joaquina: Los tres niveles están en el inconsciente personal, que se refiere a todos los contenidos mentales propios, y a las experiencias olvidadas o reprimidas que reciben el nombre de complejos. El inconsciente colectivo es universal y los comportamientos que refleja son afines a todos los individuos estén donde estén. Su contenido son los arquetipos.

Jon: Tuvimos una conversación sobre las diosas (95, 96, 97 y 98) ¿Son esos los arquetipos?

Joaquina: Los arquetipos son modelos profundos dominantes en la psique humana que continúan siendo potentes y permanecen con el paso del tiempo. Las diosas que mencionas son los arquetipos femeninos. Luego están los arquetipos masculinos: Los héroes, que nos enseñan los valores deseables y no deseables de nuestra personalidad.

Jon: Y… como todo encaja con todo, son 5 ¿no?

Joaquina: Así es. Podríamos hablar largo y tendido de ellos, pero lo dejaremos para otro día. Hoy solo un pequeño esbozo de cada uno de ellos. El Huérfano necesita confiar en sus propias fuerzas. Busca ser alimentado y protegido por el afecto o por el poder. Desea una vida fácil, y le encantaría no trabajar. Su logro: la autosuficiencia en todos los planos. Luego está el vagabundo. Necesita respetar lo conocido y abrirse a nuevas formas de vida. Huye de las obligaciones y teme hacerse mayor. Su logro: aceptar sus responsabilidades. El tercer héroe es el mártir. Necesita vivir la vida como un disfrute responsable y alejarse del concepto del sacrificio propio o ajeno. Busca tener la razón y que se reconozcan sus éxitos. Su logro es la generosidad y el altruismo. El guerrero cree que las experiencias suyas son las mejores y más válidas. Debe huir de la sensación de que todo es una batalla en la que a veces pierde. Su logro es la manifestación obediente a sus principios sin imponerlos. Por último, está el mago. Necesita vivir desapegado de su pasado, y debe cuidar de no utilizar su poder de forma destructiva. Es el resultado de nosotros mismos y debe asumir su propia vida. Su logro es trascender el deseo de frenar su autodefinición.

Jon: ¿Esto nos ayuda a dar respuesta a la pregunta de si podemos saber qué hemos venido a hacer a esta vida?

Joaquina: El héroe sobrevive, crece, aprende, comprueba su valor y se transforma. Entonces, si te identificas con alguno de los 5 héroes, puedes comprobar lo que has aprendido, lo experimentas y lo esencial lo entregas. Entonces le habrás dado sentido a tu existencia. Un licenciado de la misma rama es igual a otro por estudios, sin embargo, la aplicación de estos le hace diferente y le confiere un valor resultante personal y único. Estas diferencias serán apreciables en su prestigio y en la renovación que permanentemente haga de su conocimiento.

Jon: Me encanta que disfrutes de tu cumpleaños, así que no te voy a atosigar más. Sin embargo, para la próxima conversación me gustaría que unieras los héroes, los 5 elementos y las estaciones del año para así tener más datos que me ayuden a tomar conciencia de quién soy.

196 Comunicación asertiva

Llevamos dos días en Londres atendiendo una serie de conferencias muy interesantes. Son las 8 de la tarde y el oscuro cielo inglés nos escolta en el camino hacia un restaurante cercano. Nos sentamos en una mesa junto a la ventana y el agradable susurro de las voces de otros comensales hace que hablemos de comunicación.

Joaquina: La importancia de la comunicación radica en la capacidad de escuchar y hablar lo que cada uno piensa con el fin de conseguir intercambiar ideas que aporten sabia nueva a la relación interpersonal, profesional o cotidiana de los individuos. El encuentro en sí mismo puede ser válido, sin embargo, la habilidad que poseemos para expresar lo que realmente queremos, en el tiempo y medio adecuado, es importante para desarrollar una mejor relación con el entorno. Una falta de fluidez para pedir algo, anular una entrevista, buscar el trabajo apropiado, requerir una ayuda, etc., acaban generando malestar y a veces una baja autoestima de difícil resolución, agravando esta situación cada vez que se repite la dificultad.

Jon: Sí, lo que andamos buscando todos es conseguir optimizar nuestra comunicación y obtener de resultados. Eso es asertividad ¿no?

Joaquina: Asertividad es la capacidad de autoafirmar nuestra idea, sentimiento o nuestra ética frente a los demás sin agredir ni ser agredidos, aumentando nuestra capacidad de transmitir nuestras opiniones desde la claridad, concreción, con fuerza y flexibilidad, llegando al fin que queremos sin pasar por encima de los demás. El principio de la asertividad está en conseguir lo que se desea sin dañar el interés de los otros. La asertividad que construye, donde los datos quedan al aire y hay transparencia, es un medio de persuasión; la que destruye es manipulación y no queda nada claro.

Jon: Entonces, para ser asertivo hay que ser consciente de tu individualidad y de los derechos de los demás.

Joaquina: La asertividad es, por encima de todo, un medio de ser eficiente, resolviendo cualquier conflicto ante los demás, consiguiendo resultados altamente positivos para todos. Es ser claro, concreto y preciso, con amabilidad y fuerza para llegar al fin que queremos. Lo que obtienes con la comunicación asertiva es más seguridad en ti mismo, resultados positivos, comunicación más eficiente, y respeto a los derechos de otros. La asertividad siempre te hace encontrar un punto de luz para caminar sobre la comunicación.

Jon: ¿Qué papel juega la integridad en todo esto?

Joaquina: Se puede ser íntegro siendo asertivo, pero no se tiene por qué ser asertivo siendo íntegro. Asertividad es la capacidad de transmitir lo que se es y lo que se piensa. Ser íntegro y aprender asertividad es todo un éxito. Ser no íntegro y querer ser asertivo es imposible. Un asertivo nunca compite y jamás dice lo obvio, nunca plantea un estado de discusión, sino de clarificación. En la asertividad es muy importante la autoafirmación. La asertividad está en uno mismo, y si uno es asertivo nadie podrá quitarle a uno su idea.

Jon: Recuerdo la escena de la maravillosa película “Adivina quién viene a cenar esta noche”, donde Sidney Potier habla con los padres de su prometida, encarnados por Katherine Hepburn y Spencer Tracy, y es totalmente asertivo en su exposición de las razones que le llevan a tomar ciertas decisiones. El pensamiento que tiene de las cosas es tan asertivo que no puede tirarse abajo. Está perfectamente elegido el momento y el lugar del encuentro para escuchar al otro y expresar absoluta claridad en el mensaje.

Joaquina: No se puede saber si se esta en el momento adecuado con el oyente apropiado, o de la forma apropiada si realmente no se mira a quien nos rodea. La asertividad es el segundo elemento para conseguir tener una conversación lucrativa y llena de éxitos. El primero es escuchar, el segundo es ser asertivos, decir lo que se quiere en el tiempo y la forma adecuada. Eso es lo que hace crecer las relaciones interpersonales. No vale de nada generar un malestar en el otro o crear un estado de fricción, de lo que se trata es que ambos estén en el mismo bando y los dos se tienen que lucrar. Así en la asertividad se trata de que las dos partes ganen y ninguna pierda. Un ser asertivo consigue hacer crear en el otro una conciencia de progreso y éxito que le llevará a valorar la asertividad, la capacidad de trabajo y su función en esta vida

Jon: ¿Cuál es el proceso para ser asertivos?

Joaquina: Lo primero escuchar al otro. Escuchar lo que dice aislándonos de nuestros puntos de vista o nuestras circunstancias hasta que acabe lo que quiere decir. En segundo lugar, decir exactamente lo que se piensa. Expresar los pensamientos sin pedir disculpas evitando gritar lo que se desea decir ya que indicaría inseguridad. El tercer punto es la definición de la acción a realizar. Se debe indicar clara y directamente. Clarificar los resultados sin bromear ni insistir sobre ello. Por último, plantear alternativas completas.

Jon: ¿Qué te parece si hacemos un chequeo para ver cómo de asertivo soy?

Joaquina: Vale, mira a ver cuántas de estas cualidades tienes:

Activo.

Directo, claro y oportuno.

Te comunicas en el nivel verbal, emocional y simbólico.

Aceptas a las personas.

Tienes autoridad, pero no abusas de ella.

Defiendes lo que deseas respetando a los demás.

Eres responsable de ti mismo, no de los otros.

Sabes que te mereces el respeto, no el afecto. 

Jon: A mí me faltan muchas, pero se quién las tiene todas: Gary Cooper, en la película “El manantial” en el alegato final del juicio.

Joaquina: Una persona asertiva no puede buscar ser amada pues cambiará para ganarse el amor de los demás. A los asertivos solo los quieren una pequeña minoría, tienen ganado el respeto de los demás, pero no el cariño. Asertividad es mostrarse, entregarse, no importa los resultados, hay que estar dispuestos a aceptar el error, la crítica, por encima de todo hay que llegar a la meta que se ha propuesto.

Jon: Me viene a la cabeza otra película: “Salvar al soldado Ryan” Tom Hanks no conoce al soldado Ryan, ni le importa quién es, pero aceptó el trabajo y su misión es defender ese trabajo y ser asertivo en ello por encima de todo. El momento de tensión lo rompe haciendo que las mentes se desvíen hacia una porra que hay sobre su profesión de civil.

Joaquina: Eso es asertividad, saber buscar el momento, el instante y no tener ningún problema para decirlo. Estar quietos, templados, serenos, y hacer la cuña para que todo funcione.

Jon: Habrá unas técnicas y unas reglas para ser asertivo ¿no?

Joaquina: Claro, hay que ser persistente, con transparencia en los datos, automostrarse aceptando los errores propios, no poner resistencia ante las críticas de los otros y asumir la responsabilidad de viabilidad de lo que se desea como resultado. Las reglas son sencillas:

  1. Tener algo que decir
  2. Capacidad de síntesis
  3. Generosidad. No – competitividad
  4. Valoración de ambas partes. Las dos deben beneficiarse del resultado
  5. Diálogo constructivo y dinámico. Nunca tenso ni crispado
  6. Respeto y escucha
  7. Desapego a los resultados

Aprende de lo que hablas y habla de lo que vives. La asertividad no mueve sentimientos, mueve realidades.

195 Desarrollo de hábitos

Decía Aristóteles que “Somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito”

Joaquina: Para llegar a los hábitos hay un recorrido que empieza en la misión, generada por el pensamiento; sigue por la visión, generada por el sentimiento; luego se llega a la acción desde los valores; y finalmente están los hábitos, que forjan el carácter y te conducen a tu destino.

Jon: Entonces podemos decir que la misión es la formación del pensamiento para llegar a un destino.

Joaquina: Así es, y la misión de una persona nos habla de 3 cosas:  La razón de la existencia de la persona, el propósito básico hacia el que apuntan sus actividades, y los valores que guían esas actividades. La misión es un sentido de propósito que te atrae hacia el futuro y tiende a unificar tus valores, creencias, acciones y da sentido a tu “idea” de quién eres y para qué estás aquí. La manifestación de la misión otorga dirección y sentido a tu vida y se manifiesta muchas veces disimulada y otras abiertamente, entre los intereses, deseos, necesidades y objetivos generales de tu vida.

Jon: Entonces la visión…

Joaquina: La visión describe las metas de medio y largo plazo de esa persona. Es “externa” y describe de una manera visionaria cómo quiere el individuo ser percibido por el mundo

Jon: ¿Cuáles serían las principales diferencias entre una y otra?

Joaquina: La Misión mira hacia “adentro” de la persona y le da sentido, la Visión lo que hace es mirar hacia “afuera” La Misión tiene su horizonte en el mediano plazo, acentuando los aspectos que se deben cambiar, mientras que la Visión se orienta al muy largo plazo, en el sentido de rescatar la identidad, los aspectos inmutables esenciales.

Jon: ¿Cuál sería el objetivo de la misión?

Joaquina: La misión que la propia persona se asigna tiene uno de estos tres objetivos: Trascendencia social, resultado económico, o éxito. Cuando tenemos una dirección en la vida, relacionada con nuestra misión y visión, los objetivos por los que merece la pena esforzarse son aquellos que pueden llevarnos o acercarnos a su logro. Los objetivos orientados hacia tu misión se consiguen mediante acciones que pones en marcha en los diferentes “roles” que desempeñas en tu vida y en los diferentes “entornos” en los que te desenvuelves. Lo que haces en cada momento para cumplir tu misión emerge de ti y va generando el concepto de identidad, aquello con lo que identificas o no de ti mismo.

Jon: Justo antes de los hábitos has mencionado la acción.

Joaquina: La acción está unida a los valores, que son estructuras cognitivas que sirven para: gobernar la cotidianidad, absorber la complejidad, dar sentido a los objetivos de acción, y legitimar las instrucciones. Lo podemos ver como un bien que justifica acciones pasadas y legitima actos futuros.

Jon: Entonces son los referentes internos de la acción del hombre, reconocidos como algo positivo.

Joaquina: El pensamiento está condicionado por los orígenes, el sentimiento tiene la dificultad de su gestión, y la acción queda bloqueada si no hay rutinas generadoras de hábitos.

Jon: Y por fin llegamos a los hábitos.

Joaquina: Sí. Los hábitos son pautas consistentes, a menudo inconscientes, que de modo cotidiano y constante expresan nuestro carácter y generan nuestra efectividad. Son una suma de conocimiento: qué hacer y por qué, capacidad: cómo hacer, y deseo: la motivación, querer hacer.

Jon: Son, entonces, actos repetidos que determinan el actuar de una persona. ¿Cuáles son las características fundamentales de los hábitos positivos?

Joaquina: Tienen una función estimulante, de promoción de comportamientos. Además, tienen una orientación definida, no son actos aislados. Por último, se potencian unos a otros. El hábito deja huella y predispone. Requiere predisposición y constancia. Hace la cosa más fácil, rápida y placentera. Uno vez adquirido un hábito se puede empezar con otro. Si el hábito no se ejercita se va perdiendo de la misma manera que si se ejercita con frecuencia, aumentará.

Como el inicio de todo este proceso es la misión, adjunto un cuestionario para su formulación:

CUESTIONARIO PARA LA FORMULACIÓN DE LA MISIÓN

1 Expresa en forma positiva tu misión en la vida

¿Qué es lo que quieres o deseas?

2 Verifica entorno, tiempo y tamaño

¿Cuándo, dónde y con quién la quieres?

¿Es alcanzable y motivadora? ¿Es limitante?

3 Enmarca la misión en una dirección

¿Cuál es el beneficio mayor al que va a contribuir tu misión?

¿De que te alejas al pretender esta misión?

¿A que te acercas?

4 Comprueba la dirección

¿Cómo te darás cuenta de que estás en tu misión?

¿Cómo se daría cuenta otra persona?

5 Escribe las Limitaciones, recursos y necesidades

¿Qué te impide ir en la consecución de tu misión?

¿Qué tipo de interferencia se te podría presentar?

¿Qué necesitas para lograr tu misión?

¿Tienes habilidades suficientes para conseguirlo?

  • Chequeo ecológico de la misión

¿En que te beneficiaría si acometieras tu misión?

¿Qué podrías perder en el intento?

¿Cómo afectaría a tu entorno si lo lograras?

¿En qué sería tu vida diferente?

¿Qué áreas o personas resultarían afectadas?

¿Realmente deseas fijar esta misión para tu vida?

194 Confianza y autoestima

Jon: Uno de los mayores aciertos de la psicología del siglo XX fue buscar respuestas a las dificultades para vivir desde la autoestima en muchas personas y en algunos colectivos marginales con mayor énfasis. Pocos y muy elegidos eran los que tenían muy claro su potencial y la forma de expresarlo en los campos del saber, del arte… o de las inversiones. Esta realidad hizo que se escribieran muchos libros sobre la autoestima y cómo alcanzarla.

Joaquina: Así es, sin embargo, pocos autores han incidido sobre la autoestima como un estado activo en el que estamos en búsqueda, y la confianza como un logro superado en el que nos mantenemos pase lo que pase.

Jon: Sí, cuando hemos alcanzado la certeza de que, ante cualquier entorno, interlocutor o cuestionamiento, saldremos airosos y seguiremos en un estado de valentía y respetando nuestra voluntad, sentimos una fuerza interior indestructible.

Joaquina: Este es el primer paso para entregarnos al Perdón. Conocer qué cualidad permanece en nosotros y que nos da la posibilidad de enfrentarnos a todo lo demás. Esta partícula de confianza es la que necesitamos para poner el foco en ella.

Jon: ¿Y si ahora no está?

Joaquina: No importa. Estará. O al menos es la acción que vamos a estimular con la absoluta seguridad de que esa pieza es clave para todo lo que vendrá después. La clave de la autoestima es que partimos de un estado reactivo. Tenemos más o menos valoración personal dependiendo de muchas circunstancias.

Jon: Sin embargo, es tan oscilante nuestra estima como el autoconocimiento, y eso nos dificulta mucho el camino porque conocernos hasta el punto de no dudar de nosotros me parece un ejercicio de reflexión un poco tortura.

Joaquina: La confianza se diferencia en que nosotros ya hemos podido evidenciar qué somos y cómo nos comportamos, a la vez que hemos ratificado con experiencias cognitivas lo que sabemos. Ya hemos pasado por el proceso de auto conocernos, nos hemos aceptado con lo que eso representa de equilibrio emocional y también hemos escuchado todo aquello que nos consolida como conocedores de al menos esa parcela en la que nos sentimos confiados.

Jon: ¿Y entonces, la autoestima?

Joaquina: La autoestima parte de un estado reactivo que tiene respuestas positivas cuando estamos operando desde nuestros valores, desde nuestra voluntad y además sentimos que esto nos genera un bienestar que se proyecta hasta la última partícula de nuestro cuerpo.  Cuando la respuesta es negativa somos más susceptibles a enfrentarnos al otro con sumisión o con autoritarismo. El uno porque hemos claudicado y cedemos el poder, y en el segundo porque no estamos convencidos de tener todas las herramientas, pero no queremos aceptar que esto es así.

Jon: Entonces, ambas posiciones muestran un desarrollo que no ha sido superado plenamente. En el caso de claudicación la persona tiene un infra Yo y en el segundo caso la persona se posiciona en un Supra Yo.

Joaquina: Ambas actitudes exigen una responsabilidad para llegar al resultado que se desea, que en ningún caso será amilanar a los demás o sentirse abatidos por el poder ajeno. Y es aquí cuando podemos iniciar el paso a la confianza. A ese estado de tranquilidad paciente, de convencimiento sintiente que hace que nuestro Yo se perciba en equilibrio y no necesite demostrar, sino compartir y disfrutar de estar con los demás.

Jon: Y es cuando alcanzamos la confianza cuando estamos propositivos. Es decir, parto de la pro-acción y no de la reacción.

Joaquina: Sí, tus objetivos están marcados por los valores y revalidados por tus verdaderas cualidades. Te haces consciente de quién eres y de lo que verdaderamente puedes, para comprometerte con ello y mantenerte con constancia y motivación hasta el logro pleno de tus fines.

Jon: ¿Es cierto que cuando estamos trabajando la autoestima necesitamos una y otra vez el refuerzo del exterior?

Joaquina: Para unos esa valoración tiene que partir de todos los que le rodean, otros simplemente de aquellas personas que son significativas, pero en ambos casos sólo sienten que han cumplido adecuadamente con lo esperado si se da ese reconocimiento y aceptación de su valía.

Jon: ¿Y en la confianza?

Joaquina: En el caso de la confianza el estímulo exterior ya no tiene cabida. La persona sabe que ella es capaz y siente una fuerza interior que transmite, y procura darle reconocimiento a todos los que le rodean o sus acciones muestran que confía en esas personas y en que pueden llegar donde ellas quieran. Viven en libertad aquello que han logrado y lo comparten con humildad y sencillez.

Jon: Entonces la diferencia es que la confianza da y recibe con la misma grandeza mientras que las personas que están procesando su autoestima o bien dan o bien reciben, pero conviven con ciertas dificultades con ambos factores. Pueden dar halagos y no saber recibirles o, al contrario.

Joaquina: La empatía y la seguridad auténticas sólo puede darse cuando la confianza se ha logrado en algún campo de nuestra vida. Con la confianza aportamos valor, somos auténticos y estamos abiertos a aprender de continuo. Yendo más allá nos daremos cuenta de que este sistema se retroalimenta de manera que cada momento estamos creciendo en la confianza. El ciclo sería: Confianza = Aportación de Valor= confiables. Sumar más y más fortaleza y mayor voluntad.

Te propongo aquí un ejercicio que hicimos en uno de los cursos que impartió Joaquina y espero que te ayude:

Nuestra cualidad

Vamos a buscar la cualidad que tenemos, que sentimos y pensamos en cualquier escenario, con cualquier persona y ante cualquier reto. Tengamos la grandeza para aceptar que tenemos algo que es así de grande y potente.

Si dentro de nosotros nos negamos a ello en el presente, nos toca ir hacia atrás y aceptar que, en algún momento, esto pasó pero que nos hemos negado a ello.

Aunque nos duela, la cualidad está dentro de nosotros impoluta. Está esperando a que la activemos y poder hacerla operativa ahora mismo.

Es posible que esté escondida entre mucha mugre y basura que has puesto para no llegar al compromiso de todo tu potencial. No importa. Está ahí y en ningún caso pienses que vamos a ponerla a trabajar si tu no quieres. Sólo vamos a verla y disfrutarla.

Vamos a tomar conciencia de esta cualidad con la que vivimos la confianza y, además:

  • Aportamos valor
  • Somos auténticos                         = CONFIANZA
  • Aprendemos

Una vez encontrada esa cualidad buscaremos otra que no está presente de continuo, pero que nos ayuda a lograr objetivos importantes para nosotros.

Será nuestro emblema de = AUTOESTIMA

Esta segunda cualidad está preparándose para ir hacia la confianza y así darnos más y mejores visiones de nosotros mismos.