261 La Navidad y la competencia práctica

Joaquina: En las Navidades, toda la persona que no tiene competencia práctica entra en una crisis depresiva, de mayor o menor nivel. Añoran su infancia, añoran a sus padres, añoran el poder estar con gente…es una añoranza de algo que no tienes, cuando la competencia práctica te exige adaptarte totalmente a lo que tienes y vivir con ello, sin más.

Jon: Veo que estamos sometidos a reconocer nuestra falta de competencia con casi todas las cosas que pasan.

Joaquina: La siguiente etapa para darnos cuenta hasta que punto tenemos o no competencia relacional es la primavera. La primavera es el desequilibrio de todas las personas que no tienen esta competencia. El enamoramiento desmedido, el descontrol, la sensación de una inestabilidad emocional muy grande…

Jon: Me estás diciendo que la competencia práctica y la relacional son las dos grandes crisis, pero serán también las dos grandes potencias con las que hemos nacido.

Joaquina: El mundo ha vivido mucho tiempo en la competencia práctica. Hasta el s. XV el hombre ha vivido a la inclemencia del entorno. Es donde más habilidades ha conseguido aprender. La competencia relacional empieza a aparecer, a desbordarse, más adelante. Y en el s. XIX aparece la competencia intelectual. Pero estas dos competencias, la relacional y la práctica, son innatas al hombre. Por lo tanto, saber adaptarnos y saber acomodarnos es algo que hemos aprendido en el tiempo.

En el 1492, con el descubrimiento de América, es cuando empieza a aparecer el sentimiento de interrelación universal. Si el hombre tiene esa sensación de universalidad, de que somos todos uno, es a partir de ahí, que es cuando desaparecen los guetos de la competencia práctica en el mundo y aparece la relación de civilizaciones, las culturas, la multidiversidad… es cuando el hombre empieza a unirse al hombre con relaciones interpersonales de gran sentido. El hombre sabe cómo es su entorno, su universo.

Hasta que no se descubrió América había ignorancia para la competencia práctica. A partir de ahí descubre que la tierra es redonda y empiezan a aparecer las sensaciones de estabilidad. El hombre ya sabe dónde está, y esto genera un espacio de confianza. Y esto permite que el hombre se relacione con el otro con un grado de confianza mucho más grande. A partir de ese momento el hombre empieza a desarrollar su competencia relacional, que es la habilidad para desarrollarse con gentes de múltiples culturas. Se tiene que acomodar a diferentes formas de vivir, adaptarse a la diversidad, al disconfort que representa lo desconocido…

Jon: Y la Navidad pone a prueba la capacidad que tenemos de adaptarnos a las personas que nos rodean, incluso a los familiares.

Joaquina: Siempre que esté con una persona debes saber la capacidad de adaptarse a su medio y su capacidad de acomodarse a las personas que la rodean. Esos son sus dos pilares: El agua es la angustia, la pesadumbre y el miedo. El aire es la cólera, la ira y la agresividad. Y la ansiedad. Y la tensión.

Jon: Pero la angustia es un problema de miedos…

Joaquina: Lo que significa la angustia es que tú no puedes resolver algo. Es una paralización. La angustia te conmueve hasta el punto de no poder adaptarte. Mientras que la tensión, la agresividad, la ira, la cólera…tienen que ver con la acomodación. Si notas que una persona tiene angustia, tienes que trabajarle la competencia práctica, que es lo que piensa que no puede. Los problemas de viento son de acomodación con el entorno, de ti hacia los demás y de los demás hacia ti.

Jon: A mí, de las cosas que más me molestan en las reuniones familiares es la cantidad de ruido que se genera, tonos de voz muy altos, carcajadas desmedidas…

Joaquina: Todos los problemas relacionados con los ruidos tienen que ver con los oídos. Tiene que ver con un miedo infantil. Los oídos están regidos por el agua, el frío. Cuando tenemos miedo es que hemos tenido un desequilibrio, algo del entorno que te ha asustado mucho.

Jon: Así es, y mis oídos están bastante mal. ¿Y el viento?

Joaquina: El viento no da alegría. El viento lo que hace es darte placeres. El viento es el placer y el gozo. La alegría te la da la luz, el sol y el calor. La pasión desmedida, el descontrol emocional… son los vientos. Las carcajadas no se hacen desde el viento, sino desde el calor desmedido. La carcajada es inconsciencia. Hay personas que piensan que tienen una alegría desmedida, y lo que tienen es una necesidad de placer desmedido. El viento templa el calor y da paciencia, da templanza, da la capacidad de la tranquilidad, da la paz…pero hay que saber manejarlo. Por eso la competencia relacional te permite vivir en el gozo. Tienes un amor a ti mismo que no te permite que te vayas a ningún sitio.

Jon: Antes has mencionado la primavera.

Joaquina: En la primavera no tenemos alegría, tenemos pasión. Y esa pasión te puede hacer sentir un gran placer. Las estaciones internas existen: la primavera es de 12 a 24 años. Cuando nos enamoramos de alguien de una forma apasionada estamos con el viento. La pasión de la motivación es algo excelso. La competencia intelectual va desarrollándose y las competencias van quedándose paradas. En la competencia relacional prima mucho más el amor, la acomodación, el sentir que eres amigo, que te entiendes con el otro… debería ser la competencia de estas Fiestas.

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