246 Recuperar el amor III

Joaquina: Las personas que están obsesionadas pueden darse cuenta de que lo están porque han perdido la conexión con su propio valor: el amor a sí mismos. Lo que no han hecho es: “me reconstruyo a mí como persona física, emocional y mental. Hay un momento donde me enamoré y yo era de una manera: delgada, feliz, gorda, alegre, bailaba… hacía muchas cosas, y que eso provocó el impacto en el otro.

Jon: Y cuando eso se destruye ¿no hay ninguna posibilidad de que esa persona nos vuelva a querer?

Joaquina: No hay ninguna posibilidad de que una persona nos quiera cuando dejamos de ser lo que éramos. Hay que volver a ese sitio, hay que volver a reencontrar lo que éramos: o el cuerpo, o la emoción, o la alegría, lo que fuere, pero cuando una persona ha entrado en el frío y dice: “ya no me vales” no hay ser humano que le caliente si realmente no te has ido y le has dejado que se enfríe de verdad desde dentro. Y tú te calientes desde dentro no desde fuera. Tengo personas que le dicen: “me voy a suicidar” y le persona dice: “vuelvo contigo un rato para ver si te suicidas o no “pero al cabo de un rato lo deja.

Jon: Entonces, no se puede volver nunca a una relación que hemos roto a través de la destrucción de nuestra personalidad que, como dices, es el eje central de la relación.

Joaquina: Alguien se enamoró de mi porque yo era como soy. De mi se han enamorado muchísimas personas por mi pasión, por mi tremenda ilusión por la vida, porque daría mi vida por estar todo el día haciendo lo que me da la gana, lo que me apetece y así me ha conocido todo el mundo, y cuando me conocen quieren a una persona que ya no hace lo que gusta, que esta aburrida, que está desmotivada, que no tengo pasión ¿dónde vamos con eso? Cuando una persona me dice “Joaquina no vayas a trabajar” digo: ¿“qué quieres hacer conmigo? ¿dónde me conociste? Me conociste trabajando, pues entonces déjame trabajar, si no es así, márchate porque ese no es mi camino es el tuyo. Si yo decido dejar de trabajar es porque yo quiero hacerlo, pero no me digas algo. Me conociste con unos zapatos bajos, soy baja mido 1,60 no 1,82. Me conociste con pecho, pues no quieras que me lo opere, y si me conociste echa un escuerzo no quieras que engorde, y si me conociste sin dinero no quieras que tenga dinero, no quieras que haga nada por ti” Quiero ser yo, y cuando quiero ser yo creo en mí, y cuando doy medio minuto de mi vida a otra persona he empezado a romper la relación. Mis ideales son los que tengo que defender.

Jon: ¿Cómo podemos ver venir esto?

Joaquina: Escucha las diez primeras palabras que te dice la persona, o los primeros cinco minutos. Es la base fundamental de la relación. Si yo digo que lo que más amo en este mundo es mi trabajo y lo digo al principio ¿para qué quieres que deje de trabajar la semana siguiente? Si te digo que es muy importante para mí tener amigos ¿para qué quieres que pierda mis amigos? porque cuando pierda mis amigos has dejado de amarme. Cuando dejo de hacer mis ideales has dejado de quererme. Cuando me convierto en lo que tú quieres yo dejo de ser la persona interesante para ti.

Jon: Entonces, ese es el camino: ser la persona interesante que fuisteis el primer día porque a partir de ese momento ya no hay nada interesante.

Joaquina: Para ser felices hay que encontrar el diamante interior y ofrecerlo de la misma manera hasta el final de los días. Mi padre me decía “Joaquina, si cada día aprendes algo es imposible que alguien se aburra de ti porque todos los días eres una persona diferente, hay un día diferente para ti, una mirada diferente, y la persona que te encuentre tiene una mirada diferente porque eres diferente cada día. Si dos veces te ven igual es que no has aprendido nada. Si llevas un mes siendo igual es que llevas una destrucción”

Jon: Todos los días puedo estar con una persona sintiendo cosas diferentes porque soy diferente cada día.

Joaquina: Cada día respiro de forma diferente, cada día miro la luna de forma diferente, cada día el sol me toca de forma diferente, plantéate aprender de tu pareja algo diferente cada día. Plantéate sentir algo diferente cada instante. Haz una revisión de tu historia y te darás cuenta de que cuando eres tu mismo, cuanto más estás enamorado de ti, es mayor el amor. Para estar enamorado de mí misma tengo que encontrar atención, sorpresa, deseo y alegría.

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