230 Seducción y deseo II

Jon: En nuestra última conversación me quedé con estas píldoras: El seductor está seducido por el objeto al que seduce. Seducir exige un esfuerzo de observación y empatía muy elevado. Los participantes de la seducción se movilizan por el deseo. La dificultad está en hacer coincidir las expectativas de los coautores de la seducción. El seductor requiere de un estimulante permanente que le conmueva como si estuviera enamorado. El enemigo de la seducción es el apego que casi siempre se produce de parte del seducido que abomina de hacer el esfuerzo y lo que quiere son los resultados. El seductor ama profundamente lo que le seduce.

Joaquina: Toda persona que tiene el halo de seducido, cae en la trampa de seductores no positivos. Hay que determinar si estamos en el entusiasmo o en el deseo. ¿Qué hacemos en esta vida si estamos avocados a lo que quiere el otro? Seducir exige un esfuerzo de observación y de empatía muy elevado. El que es seducido no observa, solo quiere recibir. El seductor mira, observa, ve lo que quiere el otro, y se lo da.

Jon: Así que los participantes de la seducción se movilizan por el entusiasmo o por el deseo.

Joaquina: Sí, la dificultad estiba en hacer coincidir las expectativas de los coautores de la seducción. El seductor requiere de un permanente y estimulante movimiento que le conmueva como si estuviera enamorado permanentemente. El enemigo de la seducción es el apego, que siempre se produce por la parte seducida. No ser seductores es la muerte de la motivación.

Jon: ¿Y eso?

Joaquina: El ser que vive en la contra-seducción vive desmotivado, vive apático y dañado por la situación. El seductor está seducido por el objeto que seduce, y cuando se da cuenta de que pierde el entusiasmo, siempre quiere cambiar al otro.

Jon: Por ejemplo, Casanova, él era y las mujeres caían en lo que él era.

Joaquina: Un seductor odia a las personas que buscan el amor, ya que sabe que el amor no está dentro. Las palabras en la seducción no tienen relevancia, lo que sí la tiene son los movimientos.

Jon: ¿Te refieres a movimientos internos o externos?

Joaquina: Cuando un ser no es seductor, los dos órganos que se resienten son el hígado y el bazo-páncreas. Cuando una persona no es seductora se pasa todo el día comiendo dulces y grasa. Cuando una persona mata a su seductor dentro, porque le han hecho daño y porque cree que le han engañado, no se ha dado cuenta de que ella estaba seducida y por lo tanto el seductor se agotó, de su negatividad o de su estar quieta. Lo que la persona hace entonces es paralizar totalmente los movimientos del corazón, que son los movimientos del entusiasmo. Entonces, cuando nota que se entusiasma, cree que no lo va a conseguir, cree que va a sufrir, cree que no va a poder, y entonces lo vuelve a aplacar otra vez. Aplaca el entusiasmo, la aceptación, situándose contra el mundo del seductor. Creerá que la manipulan, que hay algo por en medio que no es real. En su cabeza está siempre el asesino del seductor. Lo que realmente sucede es que al único seductor que está matando es a su seductor interno, al que le acaricia el alma todos los días para que salga, al que le permite compartir, pero ella le mata por miedo al daño. “No puedes salir porque te van a cortar quién eres” Lo que va haciendo es matar una y otra vez a su seductor y vive seducida.

Jon: Entonces, ¿esa falta de entusiasmo la expresa nuestro lenguaje no verbal?

Joaquina: El lenguaje no verbal del entusiasmo está en el lado izquierdo. Si miras con el ojo derecho, no estás seduciendo. Si hablas con la mano derecha, cuando estás hablando de personas, no estás seduciendo. Si cuando te pones al lado de alguien y confrontas, no estás seduciendo… La seducción se produce en el hemisferio derecho. Aparece el amor, el deseo por compartir, el entusiasmo por las cosas, y todo el lado izquierdo quiere hablar de ello.

Jon: Si mira con el ojo derecho no estoy seduciendo, sino que soy seducido ya que el seductor siempre mira con el ojo izquierdo y mira el lado izquierdo de la cara de la persona que le tiene seducido.

Joaquina: La seducción no es algo explícito. La persona seductora tiene un encanto, algo que esconde, algo que tienes que descubrir. Todas las personas que son de poder van a hablar mucho más desde el lado derecho, ya que la seducción es por el poder, y no porque estén seduciendo al otro a través del encantamiento. Las personas intelectuales van a hablar más desde el lado derecho, pero cuando hablan con personas que les gustan lo hacen desde el lado izquierdo.

Jon: Me llama la atención lo de mirar a un lado de la cara de la otra persona. No había pensado antes que eso se hacía.

Joaquina: Es importante analizar qué parte de la cara le miramos al otro, dónde estamos enfocando: Siempre que se mire el lado derecho quiere decir que no estamos seducidos. Si se mira el lado izquierdo es que estamos entusiasmados. Otra forma de verlo es a través del tamaño del ojo. El ojo derecho más grande es de personas racionales. El ojo izquierdo más grande es de personas emocionales, que tienen más capacidad de seducir. Si el ojo que es más grande no es con el que se mira, está mal, hay desbordamiento. Lo correcto es mirar con el ojo que tenemos más grande.

Jon: Has pasado de puntillas sobre “las personas de poder”

Joaquina: Son personas cuyo lenguaje dice: mi cuerpo está aquí. La persona que quiere el poder muestra con su cuerpo autoridad. Por ejemplo: Botín, Florentino Pérez, Aznar, Soraya Sainz de Santamaría… En los seductores del segundo nivel, el cuerpo no está, está la imagen. Por ejemplo: Felipe González, Ana Belén… Luego está el seductor intelectual: Fernando Fernán Gómez, Iñaqui Gabilondo, Serrat… Ponen la base en lo que están diciendo. Te va a cautivar su gestual de la cara.

Jon: ¿Además de en la cara, se puede ver en alguna otra parte del cuerpo?

Joaquina: Sí, en la coherencia de sus movimientos con las manos: si está hablando de conocimientos, con la mano derecha; si está hablando de personas, con la mano izquierda. Cuando las utiliza las dos y hay como una magia con sus movimientos de las dos, es cuando realmente es perfecto. La mano izquierda es la seductora, la derecha es la impositora.

Jon: La cara parece más interesante.

Joaquina: La cara es la expresión de lo que crees de ti. De 12 a 24 años, nuestra cara transporta lo que creemos de nosotros mismos. Nuestros ojos, nuestra cara, nuestra forma de mirar el mundo es el foco de nuestra seducción. Cuando alguien se daña la cara es porque tiene miedo de que su belleza no sea bien empleada.

Jon: Dame más pistas que pueda utilizar de comunicación no verbal, por favor.

Joaquina: Cada vez que estés con alguien tu cuerpo se ladee y nunca te confrontes

Siempre que quieras estar al lado de alguien, ladea tu cabeza, ya que la cabeza recta denota rigidez. Ladéala hacia la izquierda. Si estás en una conversación, sigue la conversación, y ladea la cabeza donde lo haga el otro. Cuando hablas con la mano izquierda y estás explicando cosas intelectuales, muy probablemente estás enrollando a alguien. Si hablas de cosas intelectuales con la mano derecha y te apoyas con la izquierda, quiere decir que sabes.

Síntesis: entender claramente que el deseo nos hace ser seducidos y el entusiasmo nos hace ser seductores, y que el mundo debería ser compartir, lo que significa estar los dos en el mismo lugar. Esto es, las dos personas están en el mismo lugar para que los deseos los puedan compartir y sobre todo para que las motivaciones las puedan desarrollar. Eso es seducción, un camino de desarrollo muy profundo.

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