218 La segunda sombra

Jon: He podido comprobar que la sombra está oculta la mayoría del tiempo tras la máscara de un yo consciente, sin embargo, nuestra parte personal busca la salida siendo conocedora de la necesidad de luz.

Joaquina: Estás hablando de la segunda sombra, que es la parte oscura de nuestra personalidad que se esconde detrás del mundo de las formas. No le preocupa a esta parte del ser que se le identifique el contenido igual a otro, pero rechaza totalmente repetir las mismas formas. La definición de con qué sombra estamos operando será inmediata cuando oímos: “sí, realmente yo también soy intolerante, pero yo no grito.”

Jon: ¿Cómo se genera esa segunda sombra?

Joaquina: Si la primera sombra se generó por algo visto en uno de los padres, la segunda se genera por algo visto en el otro, pareciendo ser diferente en la forma. La segunda sombra tiene como diferencia que el acto se puede soportar, mientras que en la primera el hecho nos parece imperdonable. El niño reconoce en ese acto un contenido, pero sabe que puede cambiar la expresión formal de ese contenido. Así forma la segunda sombra, escondiéndose en un mundo que se diferencia en lo que los demás ven y no en lo que es. Es la sombra de la manipulación y sobre la que no decidimos cambiarla.

Jon: Entonces la sombra cobra fuerza por el mundo formal, es decir, por el miedo que tenemos a parecer algo.

Joaquina: Nos horroriza hacer algo que hemos odiado y que nos hizo cuestionar a uno de nuestros padres. El mundo del contenido es lo que tenemos que cambiar, pero la forma nos lo impide, nos quedamos atrapados en las apariencias.  La segunda sombra hace real el cuerpo y oculta la mente.

Jon: Es como si la segunda sombra fuera la disculpa, somos iguales, pero aparentamos ser muy diferentes. Y eso hace que las personas funcionemos en una sombra proyectada.

Joaquina: La segunda sombra opera en el plano físico – emocional, presentando al mundo la enfermedad como su fuerza de ocultamiento. Cuando se enferma siempre hay una fuerza externa que arrastra el cuerpo a su vulnerabilidad. Los agentes de la calle, las crisis de relación, dificultades o situaciones grupales son los promotores de estos procesos. Difícilmente ante este cuadro, se van a buscar conexiones entre el proceso de falta de salud y una inestabilidad entre el yo consciente y el inconsciente.

Jon: ¿Quiere eso decir que liberarnos de la sombra segunda nos hará parar la enfermedad?

Joaquina: No cura su superación. Curarse es aceptar un nuevo ciclo, crecer en el proyecto de vida. Recuerda que esta sombra es una proyección de nuestra realidad que no deseamos reconocer. Cuando tiramos abajo esta proyección aparece nuestra realidad. La curación por tanto depende de la depuración de la primera sombra, llamada real.

Jon: ¿Puede ocultarse eternamente?

Joaquina: La sombra, que se va a alimentando continuamente acaba expresándose. Siempre da la cara entre los 35 y los 45 años. Si no resolvemos la segunda sombra la primera aparecerá de golpe para hacernos procesar situaciones muy complicadas.

Jon: ¿Cómo se desarrolla?

Joaquina: se desarrolla durante la infancia mostrando perfiles ideales y ocultando los no adecuados Funcionaremos siempre desde la segunda sombra, fortaleciendo las diferencias que existen en el mundo formal, y dando poca importancia al mundo del contenido. Este planteamiento viene dado por la decisión de que lo que es imperdonable es el acto y no el pensamiento, lo que nos irá convenciendo de lo que más nos preocupa, que en realidad es que alguien nos pudiera ver hacer lo mismo que la sombra inicial. Todo el ejercicio que se realiza es en busca de poder paralizar un acto que nos pareció infame, y que sabemos que lo haríamos exactamente igual.

Jon: Sí, en lo profundo queremos estar convencidos que no somos iguales al padre de origen y, sobre todo, que el cuerpo está por encima de la mente. Desde aquí aseguramos la importancia de los hechos y no de lo que somos.

Joaquina: De 4 a 12 años el niño va elaborando la segunda sombra que está formada del mismo contenido pero diferente forma que el padre segundo. Esta sombra alimenta a la otra forma inconsciente. En este proceso lo que se busca es poder esconder el verdadero problema o sombra real. Un día el niño vio una situación en la que uno de sus padres tuvo una actitud desagradable y molesta que reconoció como resultado de un contenido que él tiene pero que no está dispuesto a que nadie reconozca en él, dentro de las formas manifestadas por su padre/madre.

Jon: ¿Puedes poner un ejemplo?

Joaquina: Imagínate que un niño vio en su padre la cobardía manifestada con un estado de sumisión hacia su madre. En ese momento reconoció la cobardía y decidió que su sentimiento de cobardía lo escondería a partir de ese momento con brusquedad, autoritarismo, agresividad, etc. En esta sombra el contenido se oculta detrás de las formas y hábitos diferentes al instructor o maestro original. En ambos casos lo importante es no ser descubierto.

Jon: Sí, pero en la segunda sombra el ser comprende que puede hacer desaparecer el contenido cuando libera la actitud que lo esconde, sin embargo el miedo a poder ser descubierto provoca una intensidad en este oscurecimiento de la realidad que sólo en pequeños estallidos va comprendiendo la necesidad de parar esta situación.

Joaquina: La fuerza que se le va dando a la segunda sombra en el mundo formal es tan grande que habremos conseguido oscurecer la realidad de los contenidos, y estaremos trabajando en lo externo, respetando lo interno.

Jon: Como conclusión saco que el desarrollo de la sombra ha provocado darle tal fuerza al mundo formal que nuestros contenidos ya desconocemos cuáles son. Desde ahí pensaremos que somos lo que tenemos y no lo que realmente somos. Es inevitable que la sombra opere y cuanta más intensidad se ponga en esconderla más dura será la expresión al exterior.

Joaquina: Así es. Además, esta segunda sombra se encuentra referenciada dentro de los 7 canales de energía porque nos habla de una decisión de parar a los demás, de parar la energía, de bloquear la vida cotidiana.

Jon: Creo recordar los valores mas representativos de los siete centros son:

Orgullo

Intolerancia

Incomunicación

Rechazo a compartir

Soberbia

Pesimismo

Cobardía

Joaquina: Sí. Los siete chacras son el movimiento de la energía de la tierra. Cuando se bloquea uno de ellos se detiene el ciclo de la vida. No nos debemos dejar llevar por la segunda sombra, impidiendo que nos involucione. Esta sombra se oculta en el mundo de las formas; por eso es muy importante no dejarse engañar por las formas, no dejarse llevar por la primera impresión en los demás, sino mirar el contenido. Siempre hay que desechar toda primera impresión formal para dejar que llegue el contenido.

Jon: ¿Cómo liberamos esta segunda sombra?

Joaquina: En el orden inverso a como se originó. En un instante se formó la primera sombra y de ahí se generó la segunda. Liberamos la segunda sombra y a continuación liberamos la primera. No hay que intentar nunca ir a la primera sombra directamente, porque no funciona. Siempre hay que empezar por la segunda sombra.

Jon: Me imagino que esa liberación consta de varios pasos.

Joaquina: Así es. El primero VER. Consiste en ver la segunda sombra. Primero vemos nuestra propia actuación, nuestra forma. Es un ver sin valorar. A continuación, vemos cómo actúa el padre (o la madre), que siempre es diferente de cómo actuamos nosotros. Por último, damos valor al contenido, lo definimos claramente.

Jon: Es decir, miramos el mundo formal y lego miramos el contenido.

Joaquina: Y cuando no tenemos ninguna duda pasamos a ACEPTAR.La aceptación es asumir que el contenido no está en mi madre (o padre), sino en mí. Aceptamos que el contenido es totalmente nuestro, que vive en nosotros.En el tercer paso, CAMBIAR, entra en juego una toma de decisión, una elección. Hay dos posibilidades: elegir permanecer, y elegir liberar. Si elegimos permanecer en el contenido de la sombra, el cambio lo haremos en la forma, es decir, expresaremos el contenido exactamente igual a como lo expresaba la madre (o padre). Por ejemplo, si el contenido de la sombra es de odio, pero nuestra madre lo expresaba con formas duras y desagradables, y nosotros lo expresamos con un exceso de dulzura y amabilidad, la elección será mostrar la misma forma dura que la madre mostraba. Siempre que elegimos permanecer en el contenido de la segunda sombra es porque nos da terror llegar a trabajar la primera sombra. Permanecer aquí es la enfermedad.

Jon: ¿Y si elegimos el segundo camino: liberar la sombra?

Joaquina: El cambio consistirá en liberar el contenido. Cuando elegimos liberar la sombra elegimos vivir. Si hemos decidido liberar el contenido, ACTUAR EN EL CAMBIO significará trabajar la cualidad positiva que tenemos en la sombra. Si el contenido era odio, y hemos sido capaces de reconocer el odio, es porque tenemos también amor, así nuestra actuación será ir sacando poco a poco a la luz, el amor que tenemos dentro. Si hemos decido permanecer con el contenido, significará cambiar la forma, parar el ataque y empezar a expresar el uno por ciento de la cualidad en positivo que tenemos dentro.

Jon: ¿Un último paso?

Joaquina: LIBERAR. Liberar es perdonar. Es el perdón a nuestra madre o padre, y el perdón a nosotros mismos. Es admitir que nuestro maestro tenía también su aprendizaje y su momento. Es aceptar que el pasado no existe y perdonarnos a nosotros mismos, pues la sombra siempre va a querer que veamos el pasado. Nos dirá: “si, de acuerdo, ahora no odias, pero ¿y lo que has odiado?” La sombra, que no nos va a permitir nuestro propio perdón, nos estará recordando siempre el pasado. Liberar el pasado es quedarse en el aquí y el ahora. El perdón es un ejercicio de un momento que vale para toda la vida.

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