217 Nota musical y carencia

Myriam es una maravillosa violinista. Salimos tarde de uno de sus recitales y caminamos por el suelo mojado de una lluvia que ha dejado su huella.

Jon: En algún curso te he oído hablar de la conexión entre una nota específica que la tenemos bloqueada y que nos puede ayudar con nuestra carencia.

Joaquina: El ego desea que exista un sentimiento de carencia que va a propiciar el juicio, la competitividad y por supuesto la separación. Lo cual quiere decir que detrás de esa manifestación de carencia estará escondida una prepotencia o sobre dimensión de cualidades con el fin de sentirnos seguros.

Jon: Vale, pero ¿qué relación hay con la música?

Joaquina: He investigado en las notas musicales, por la conexión que presentan con los 7 centros energéticos, reconociendo en los dos tonos, Mayor y Menor la expresión de lo Superior y lo Inferior, siendo Mayor lo que damos a los demás y Menor lo que vivimos para nosotros mismos. Por ejemplo, la nota Mi Mayor indicaría nuestra Creatividad Conceptual y Mi Menor la valoración de nosotros mismos. Los primero es algo que nos ha sido dado y hemos venido a entregar, a compartir, a hacer crecer en nuestra relación con lo exterior, y la segunda habla del proceso interior para llegar a ello. El tono mayor está relacionado con el Cosmos y el menor con la tierra, dinero/ sexo, enseñar/aprender.

Jon: Esto nos lleva a darnos cuenta de que podemos creer que somos carentes de la energía del cosmos y excedentes de la de la tierra y viceversa.

Joaquina: Así es, las notas suben por nuestro cuerpo al igual que la energía de la tierra y bajan transmutadas por nuestros centros extendiendo nuestro poder. Es importante que hagamos un reconocimiento de que todo lo que se expresa en defecto tiene su espejo en exceso, sabiendo que atacamos desde donde nos consideramos excedentes para ser atacados donde el defecto permanece.

Jon: Me imagino que este estudio de terapia a través de la música tiene una seriue de pasos…

Joaquina: Efectivamente. Lo primero es saber que hay una nota que no es reconocida por nosotros y que el significado de esa nota sentimos que no la poseemos. Por ejemplo, si mi carencia es la nota Mi menor, pensaré que no tengo valoración personal para lo que traigo como meta personal. Como resultado de ello jugaré a ser más o menos válido mentalmente de forma que me moveré entre la soberbia y la infravaloración para no ser reconocida, y esconderme de la posibilidad de superación que pide esa nota. De esta forma he conseguido paralizar mi posibilidad de crecer y de aprender en esta vida. La variedad de demostraciones tan contradictorias me imposibilitará el estudio de mis posibles cambios.

Jon: Y este proceso va produciéndose en nuestro crecimiento, al igual que la inclusión del reconocimiento de las notas musicales.

Joaquina: Sí. La incorporación a la música del individuo tiene el siguiente proceso: De 0 a 4 años los ruidos, sonidos de percusión, tambores, roces con las cosas, todo ello le parece al niño como una maravilla porque se identifica con el propio sonido de su voz sin música. Es el tiempo en el que el niño incorpora también su sombra a la vida cotidiana y donde empieza a ser consciente de que tiene que esconderla para ser querido. Este tiempo se delimita de forma muy clara entre los 2 y 4 años donde los sonidos los necesita más delicados. Si oímos a un niño de 2 años nos daremos cuenta de que su sonido es monocorde y sin expresión.

De 4 a 8 años va emocionándose con la música y aparece el sonido más armónico, al igual que busca con su voz entonar lo que oye, su cuerpo es más gracioso y todo su movimiento se armoniza con su crecimiento emocional. Las notas musicales empiezan a ser reconocidas y con ellas la vergüenza que él aplica a la expresión de su canto y su movimiento corporal. Empieza a tomar conciencia de que le falta una nota en su vida y por lo tanto empieza a no oír las que suenan.

De 8 a 12 años, ya se ha instaurado en su mente la limitación. Ya no canta en público, ni en privado, ya no habla con libertad, empiezan a aparecer monosílabos o por el contrario empieza a no pensar y solo sabe bailar y cantar, parlotear e invadir el espacio con su ritmo para no ser detectado su mundo mental donde no quiere ser reconocido. En estos momentos los niños lo cambian por TV o cosas parecidas.

Jon: ¿Cómo podemos volver a reconocer el sonido y abrirnos a identificarlo como nuestro?

Joaquina: Antes de nada, debes saber que hay unos valores que le hemos dado a cada una de las notas en tono mayor y menor. Entendemos que el tono mayor es para crecer hacia el exterior y el tono menor el trabajo que tenemos que hacer con nosotros mismos.

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Una nota es la carencia, con el fin de no darle a los demás.

Jon: Es decir, sabemos qué es lo que hemos venido a aprender, pero nos disculpamos pensando que no estamos preparados para ello. 

Joaquina: Este error lleva a que manipulemos nuestra relación con la nota en diferente tono para distraernos y ocupar a los demás lejos de toda posibilidad de enfrentarnos a la realidad. Es decir, escondemos la carencia y golpeamos y somos golpeados por la nota aparente. Cada golpe que damos propicia nuestra enfermedad porque somos conocedores de todo el potencial que ponemos ya que de esa cualidad no somos carentes sino manipuladores.

Jon: Parece lógico que el primer trabajo que hay que hacer es desbloquear la nota no reconocida…

Joaquina: Se hace escuchándola todos los días 15 minutos en la mañana y 15 minutos en la noche en el tiempo de nuestra relajación, estando en silencio y dejando que la nota vibre dentro de nosotros. Al mismo tiempo nos centraremos en la cualidad que no queremos reconocer recordando algún momento donde la hemos manifestado con total intensidad. Con ello dejaremos de castigar y de enfermar. En segundo lugar, iremos reconociendo que no existe esa carencia realmente y podremos ir estimulando nuestro ser hacia el verdadero crecimiento.

Jon: ¿Cuál es el fin último de la nota bloqueada?

Joaquina: La nota musical bloqueada busca el único elemento que puede hacer que el hombre viva separado de los demás: la incomunicación, y operará de dos formas diferentes: Impidiendo a la persona cantar. Que sería ponerle la chispa a nuestra comunicación, de forma que nuestro mensaje sea aceptado y penetre suavemente en los otros.

Jon: Es decir, quitándole el ritmo a la expresión de nuestro mensaje, haciendo que el sentimiento no exista y obligando a los otros a rechazar en muchos casos el mensaje.

Joaquina: Y también impidiendo a la persona comunicarse de una forma clara y concreta debido a una no identificación con las características mentales. Evidentemente cualquier persona canta y cualquier persona habla. Me refiero a que, personas con una gran capacidad de canto notan que se les rompe la voz, que no recuerdan las letras, que se avergüenzan. Otros son incapaces de hilar una comunicación coherente o llena de principios intelectuales que desean transmitir y lo palian con la expresión del canto. En todo caso cuando la persona pierda la calma por cualquiera de estos dos aspectos está hablando de un bloqueo en el mundo emocional: el canto, y en el mundo mental: la comunicación.

Jon: Ya sabes que, en mi egoísmo siempre te pregunto por la solución. Ni que decir tiene que canto de pena y me da vergüenza hacerlo.

Joaquina: La solución primera es desbloquear el canto, que es lo primero que el ser considera vergonzoso porque se siente exento de la chispa de la creatividad en cualquier plano donde haya fijado la carencia. La parte segunda es comunicar algo que está dentro y no ha sido uno capaz de sacarlo a la luz, no es necesario que sea ningún problema, cualquier pensamiento que uno no ha sido capaz de expresar de forma coherente. La parte tercera es ser capaz de unir las dos cosas para hacerlo llegar a los demás con sencillez y belleza. Sería hablar desde la emoción de un hecho que está ordenado en la mente.

Jon: Observo que hay personas cantan constantemente, a veces sin mucha calidad.

Joaquina: Son personas que no miden su expresión artística porque han venido a escuchar, a aprender a comunicarse y a intelectualizar mucho más su expresión con el mundo. Aparte de todo esto, habrás de cantar una canción con la que hallas sido ridiculizado o que sientas que eres incapaz de recordar la letra, o que una nota se te atasca profundamente, y siempre te da miedo, pero deseas cantarla.

 Jon: Tengo la sensación de que la nota no usada, o a la que no se quiere llegar, siempre está escondiendo una de nuestras capacidades.

Joaquina: Hay personas que se mueven sin ningún recato y otros se mueven como un robot sin gracia y sin estilo. Los primeros deberán expresar su cuerpo suavemente, manejando lo que parece incontrolable, y los segundos se dejarán llevar poco a poco hasta que la música y su cuerpo formen un baile libre y armónico. Somos guionistas de un momento de nuestra vida.

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