203 Arquetipo Sol

Joaquina: Desde un punto de vista solar, el único valor del cuerpo es simbólico. A la conciencia solar le interesa lo que es eterno, y no da valor al nacimiento, la fecundidad, la desintegración y la muerte. Se trasciende el mundo del cuerpo en la luz del día, y se nos ofrece en cambio la promesa de la inmortalidad y del significado fundamental.

Jon: Muy progresista el Sol. 

Joaquina: El Sol es un principio activo y dinámico que se despliega durante toda la vida. En realidad, nunca terminamos de desarrollar el Sol, porque este aspecto de la personalidad siempre está en un proceso de transformación, moviéndose hacia alguna visión o algún objetivo futuro. El mito del héroe es un mito solar, porque siempre está en camino de convertirse en algo.

Jon: Hablas de Héroes y parece que siempre es masculino. Aunque si diferenciaos mente de cuerpo, el Héroe no es patrimonio de los hombres, de la misma manera que la madre lunar no es solamente propiedad de las mujeres.

Joaquina: Una de las características del héroe es ser un híbrido entre lo humano y lo divino. De niño, el héroe no tiene idea alguna de su linaje. Cree que es como todo el mundo, pero le acosa la sensación de ser diferente y la intuición de un destino especial. Uno de los temas principales de la búsqueda del héroe es el descubrimiento de su verdadero origen, que es a la vez mortal e inmortal. En esta imagen mítica del nacimiento híbrido podemos percibir un profundo sentimiento de dualidad, una convicción de que no estamos meramente hechos de tierra y condenados a alimentarnos, reproducirnos y morir. Cada uno de nosotros es especial y único, y tiene un destino personal, un aporte individual para hacer a la vida.

Jon: Entonces, lo que percibe el héroe es que hay una búsqueda por realizar, un viaje hacia un futuro desconocido, un profundo misterio en el centro mismo de “mí”, ¿es eso el sol?

Joaquina: Nuestra parte solar no se siente sometida a los ciclos lunares ni a las leyes del destino que rigen nuestro cuerpo y nuestras emociones, y se niega obstinadamente a ser vulgar. Muchas personas hacen este descubrimiento hacia la mitad de su vida, y tienen la sensación de que en el hecho de estar vivos hay un sentido más profundo, y que sus antiguos objetivos –el dinero, la seguridad emocional y los logros mundanos – ya no les satisfacen. Este despertar del principio solar suele coincidir con el comienzo de un período de exploración interior, que a su vez puede verse precipitado por algún tipo de crisis que deja como secuelas la depresión y el descontento.

Jon: Eso quiere decir que, al Sol en realidad, no le interesa el mundo de lo concreto como destino final, y deja la realidad material al dominio del la Luna, y es frecuente que lo que consideramos como objetivos en la primera mitad de la vida sean en realidad las necesidades lunares de seguridad que se expresan en términos mundanos.

Joaquina: Así es. Los objetivos solares son interiores, y se refieren a la autorrealización y a tener la vivencia de la propia vida como algo especial y significativo. Si no damos el salto heroico y hacemos de alguna manera un aporte creativo especial, en realidad no hemos vivido y así lo sentimos. El héroe solar es objeto de envidia o de persecución sin que él sepa muy bien por qué. Pero él es especial, el Sol es especial.

Jon: ¿Puede ser que a muchas personas les cueste dar luz al Sol debido a estas envidias y persecuciones? No damos expresión al Sol porque tememos que, si somos de verdad nosotros mismos, los demás reaccionarán encolerizándose y atacándonos, verbal o emocionalmente. ¿Cómo se siente la llamada a la aventura?

Joaquina: Puede sentirla de formas diversas. Puede provenir desde su interior: “ya es hora de crecer y buscar el tesoro oculto”. Puede manifestarse mediante una conmoción externa o un desastre. La llamada mítica se puede expresar como una crisis importante que, a diferencia de nuestros habituales problemas cotidianos, nos desafía a sumergirnos en lo desconocido y a descubrir nuevos recursos de cuya existencia nada sabíamos.

Jon: Sí, pero ¿cómo sentimos la llamada?

Joaquina: La llamada puede tener el aspecto de algo enteramente diferente, y que en general los resultados sólo se manifestarán más adelante. En ocasiones la manifestación se produce por medio de un encuentro importante. La intervención de otra persona en nuestra vida –un amante, un niño, un maestro es incluso un enemigo o un rival- puede transformar nuestra conciencia y enviar al héroe solar por la senda de su búsqueda.

Jon: ¿Es posible negarse por completo a la llamada?

Joaquina: En ese caso, por lo general vuelve a expresarse de otra forma, con pruebas más difíciles. El negarse, con frecuencia tiene el resultado de una depresión profunda y un sentimiento de fracaso y de vacío. Hay formas de negarse más drásticas, que pueden formar parte del conjunto de trastornos y enfermedades físicas graves.

Jon: Vale, no vamos a negarnos ¿Tendremos ayuda?

Joaquina: Sí. Esta proviene de su interior. La ayuda generalmente aparece justo después de que el héroe haya aceptado la llamada. Es como si algo dentro de nosotros que constituye un poderoso apoyo se activara cuando encaramos y aceptamos nuestra propia senda individual en la vida.

Jon: ¿Aunque crea que lo que hace lo hace únicamente para sí mismo?

Joaquina: Aún así, el héroe solar está haciendo algo por la colectividad. Es un problema inherente a la psique colectiva, una herencia humana universal de resentimiento y veneno que genera en las familias y los grupos sociales, e incluso en las naciones, una depresión paralizante. El héroe debe realizar su tarea porque algo lo impulsa a ello desde dentro. Si la cumple simplemente para complacer a otras personas, por más humanitario que quiera parecer, terminará enredado en complicaciones sin fin, al no ser fiel a sí mismo. Debe proseguir su búsqueda porque lo que lo apremia a ello es su propia necesidad interior, no porque así hará que los demás lo quieran.

Jon: Y, sin embargo, en el acto de realizarse como individuo, aportará algo a los demás.

Joaquina: En la fase arquetípica de la juventud hay una profunda ambivalencia en la aparición del Sol, y muchas personas se quedan atascadas ahí, en el umbral, luchando durante toda la vida. Todos estamos familiarizados con el sentimiento de estar atrapados entre la necesidad de ser amados y queridos y la necesidad de defender con lealtad nuestros propios valores. Cuando expresamos el Sol, nos sentimos auténticos y poseemos un aura de autoridad personal. El Sol nos proporciona un sentimiento de validez y de potencia personal. Sin este sentimiento, nos quedamos con una tremenda sensación de vacío y una necesidad del reconocimiento de los demás.

Jon: Reconozco que hay momentos en los que pierdo mi conexión con el Sol y ando desorientado en medio de la bruma, buscando que la aprobación de otras personas me devuelva el sentimiento de realidad.

Joaquina: El Sol nos ayuda a trabajar con los problemas familiares no resueltos. Cuanto más capaces somos de sentirnos individuos separados, más nos liberamos de los conflictos y compulsiones inconscientes de la psique familiar.

Jon: ¿Significa esto que al vivir el Sol rechazaremos nuestra familia?

Joaquina: Al contrario, cuanto más somos nosotros mismos, más tenemos para dar a los demás, y de manera más auténtica y generosa. Lo que corrompe a las familias son los oscuros secretos familiares, las maniobras y tretas de poder que atan a la gente, la capacidad de socavar sutilmente talentos y potencialidades, la envidia, el resentimiento y el miedo que se acumulan a lo largo de generaciones… y todo esto es lo que la luz del Sol tiene el poder de disipar. El Sol representa el proceso de definir nuestra individualidad y nuestro sentimiento de ser seres independientes, pero también es el vínculo que nos une con esa parte nuestra que participa en la totalidad de la vida.  Antes de que podamos ser un recipiente adecuado para algo mayor que nosotros mismos, necesitamos empezar cultivando un fuerte sentimiento del “yo”, una identidad sana, funcional y sincera.

Jon: He aprendido que de recién nacidos estamos fusionados y mezclados con la Gran Madre. Ahora llegamos al Sol, y estamos listos para separarnos de ella, para diferenciar lo que somos o estamos destinados a ser de la madre o la niñera, para afirmarnos sobre nuestros propios pies y ser personas por derecho propio.

Joaquina: Cuando cumplimos nueve meses empezamos a gatear, aprendemos a caminar y descubrimos que ahí fuera hay todo un mundo para explorar o dominar.  Por el Sol vamos en pos del deseo que todos tenemos de llegar a ser una persona independiente y distinta, un “yo” personal y privado. El Sol es el símbolo del yo y el símbolo del Padre. Los aspectos solares se refieren54 a la proyección, el proceso por el cual negamos o ignoramos aspectos de nuestro Sol y lo vivimos como algo que nos llega por mediación de otras personas.  

Jon: Entiendo que tenemos que ser nuestro Sol, pero también hemos de reconocer a la Luna que llevamos en nosotros.

Joaquina: En términos históricos y mitológicos, cuando la humanidad emergió de su fusión con la Naturaleza y la Gran Madre, el ser humano se volvió más solar, es decir, más consciente de sí mismo como alguien independiente de todo lo demás. Este proceso dio margen al desarrollo de la mente, la razón y el intelecto. Pero parece que hemos ido demasiado lejos, nos hemos vuelto demasiado racionales y técnicos, a expensas del corazón y del instinto.

Jon: Me llama la atención la figura paterna.

Joaquina: El padre es el primer modelo del principio masculino, de cómo son los hombres. Si es distante y remoto, el niño supondrá que ser hombre significa ser así; la niña podría deducir que así es como son todos los hombres. Andar por el mundo cargando con una imagen como ésta condiciona qué y a quién encontramos a lo largo de la vida, por no hablar de la forma en que interpretamos el comportamiento de otras personas y de cómo reaccionamos ante él.

Jon: Entonces hay una clara conexión entre la formación del yo y el tipo de interacción que se ha tenido con el padre.

Joaquina: Contando con la angustia que provoca la separación de la madre, porque una parte de uno preferiría seguir fundido con ella, y por otra parte está el impulso poderoso y natural de la individuación. Lo que quiero destacar es que ese proceso de individuación se ve favorecido cuando en el ambiente del niño hay un padre hacia quién moverse, otro progenitor con quien interactuar. Podemos decir que una de las funciones del principio paterno es servir como alguien de afuera que es atractivo y ayuda al niño a romper el vínculo simbiótico o de fusión que tiene con la madre. Lo que importa aquí del padre es el hecho de ser otro, o por lo menos esta es la manera tradicional de considerarlo. Si la madre representa la proximidad, la fusión y la seguridad, lo que se conoce, el padre representa algo diferente de la madre: capacita al niño para desarrollar un sentimiento de sí mismo que no se vincula exclusivamente con el cuerpo de la madre, y en este sentido representa el espíritu, la conciencia de sí, la aventura y el crecimiento. Al padre puede caberle un papel importante en cuanto a ayudar a su hijo a alcanzar una identidad independiente y diferente de la de la madre.

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