184 Las tres cabezas

Joaquina: Las personas pueden funcionar en 3 niveles: En el corazón, donde nos rigen los sentimientos, todos nuestros razonamientos irán enfocados hacia lo que nosotros sentimos. En el cerebro, que significa que solamente las razones nos empujan. En los genitales, donde sólo la materia nos rige y nos dirige.

Jon: Y, como siempre, debemos conocer en cuál de estos tres niveles nos encontramos. Tenemos que saber en qué parte de estas 3 estamos.

Joaquina: Sí. En los 3 casos van a tener primordial importancia aquellos aspectos como el cuerpo físico, el trabajo, el dinero, el sexo y la sociedad. Es decir, en los genitales va a prevalecer el sentido físico de la casa; en el corazón tendrá importancia la casa como lugar donde se estén intercambiando sentimientos; y en el cerebro la casa será el espacio donde se desarrolle el intelecto, cómo se vive la casa dentro de uno, no con los demás. Todos deberíamos funcionar desde el cerebro, o con el corazón y utilizar la materia solamente como elemento y no dejar que ésta domine todas las situaciones.

Jon: Es decir, todos tenemos que aprender a tener una razón que esté llena de sentimientos y a utilizar la materia para poder desarrollarla.

Joaquina: Ninguno de nosotros podría moverse sin una casa, sin un cuerpo físico, sin trabajo, sin dinero, sin sexo, ni sociedad. Si funcionamos desde los genitales el sexo lo desarrollaremos desde la posesión física. Si estamos en el corazón estaremos hablando de sentimientos en el encuentro sexual, intentando crecer en esa faceta emocional. Y si estamos hablando desde el cerebro, serán las razones las que nos llevarán a tener una relación física.

Jon: ¿Deberíamos tener uno de estos principios más sobresaliente que los demás?

Joaquina: Estos 3 principios deben estar funcionando en nosotros, pero no deben ser regentes ninguno de ellos. Estos 3 niveles se alteran en el cuerpo según donde esté nuestro regente. Cuando somos corazón el dinero no existe, todo lo rigen los sentimientos. La casa, el cuerpo físico, el trabajo, el dinero, el sexo, la sociedad, las utilizamos para manipular los sentimientos. O bien, utilizamos el dinero para poder conseguir el amor. Por ejemplo, una persona estará en corazón cuando tiene una relación tortuosa, le duele muchísimo, no le funciona y aún a pesar de eso es incapaz de verlo desde una perspectiva de fuera y tomar una decisión, le arrastra la situación.  Una persona que somatiza debe mirar la cabeza de genitales, una persona que enferma debe mirarse la cabeza de corazón. Una persona regida por el cerebro no enferma de esta manera. Por ejemplo, una persona regida por los genitales todo lo materializa, lo quiere todo y sólo tiene necesidades de poder. Normalmente va a tener problemas de garganta, de próstata.

Jon: Deduzco que en estos niveles es donde se producen las enfermedades importantes, las que miramos y tocamos.

Joaquina: Las enfermedades más soterradas están en cabeza de cerebro. Solamente los que tienen razones y sentimientos en equilibrio están sanos. Debemos aprender a que nada nos arrastre, a que todo funcione, que la casa no sea un elemento ornamental, que no necesitemos ser reconocidos en la sociedad por lo que poseemos, que no sea necesario para nosotros el dinero como un elemento para que los demás nos reconozcan, o que el cuerpo físico no sea el adorno con el que manipulamos a otras personas. Manejar esto en cada uno de los 3 niveles nos va a permitir ser felices o estar enfermos, dependiendo de la forma en la que lo tratemos.

Jon:  Y, entrando un poco más en detalle ¿Qué significa cada una de las cabezas?

Joaquina: Cuando tenemos como regente la cabeza en los genitales, significa que lo material es lo único que nos importan aún a pesar de revestirlo de mucha estructura externa. Aquí, las personas viven la materia pura, en sí misma, no necesitan relaciones, sólo el poder de la materia: querrán una casa, que se muestre su cuerpo físico, el mejor trabajo, se moverán socialmente de forma ostentosa… Lo que les importa realmente es el dinero, no quieren nada más, no les preocupa si los demás están bien o mal, sólo aspiran al poder puro de la materia.

Jon: Entonces, los dos regentes por excelencia en los genitales son el dinero y el sexo.

Joaquina: Además, en la cabeza en los genitales hay 2 hemisferios: ovarios y testículos; en la cabeza en el corazón hay 2 hemisferios: pecho derecho y pecho izquierdo; en la cabeza en el cerebro hay 2 hemisferios, derecho e izquierdo. En los tres casos hay una dualidad y solamente aquella persona que vive en equilibrio las tres cosas, forma una unidad, logra funcionar equilibradamente. En cualquiera momento, cuando decimos: “quiero esto y lo demás no me importa” el regente lo tenemos en los genitales. Si a una persona lo único que le importa es tener un cuerpo físico maravilloso, que todo el mundo lo vea, con el que pueda jugar a poseer y dominar a los demás, su cabeza está en los genitales, porque aunque por momentos tenga sentimientos o razones, lo pierde todo en el momento en que engorda 5 gramos, o se ve una arruga.

Jon: ¿Y algún detalle sobre la cabeza de corazón?

Joaquina: Aquí los sentimientos mandan. Por lo muchísimo que le gusta la comida, por lo muchísimo que le gusta pasarlo bien, dejará de controlar su comida, dejará de cuidar su cuerpo, sólo querrá disfrutarlo, vivirlo.

Jon: ¿Se puede estar en los tres: cabeza, corazón y genitales?

Joaquina: Se puede estar en los tres, pero tenemos que reconocer el regente, el que nos arrastra, mirándonos muy dentro, porque los otros los vamos a manejar muy bien. Por ejemplo, podemos tener la cabeza en los genitales: el trabajo y el sexo son muy importante, pero encontramos a una persona y nos enamoramos. En ese momento viviremos la relación desde el corazón. Pero, tenemos que saber que, cuando se vaya la emotividad del corazón, vamos a volver donde estábamos. Por eso es importante conocer cual es nuestra reacción. Se trata de llegar a un punto en el que esos aspectos no nos controlen. Cuando una persona va subiendo al corazón, los estímulos se mantienen mucho más tiempo, y en el cerebro los estímulos son todavía mayores. Una persona que se mueve desde el cerebro y maneja el sexo y el dinero desde el cerebro, muy difícilmente se va a cansar de sexo y dinero.

Jon: ¿Y la relación de pareja?

Joaquina: Una pareja en la que el hombre esté en genitales y la mujer en el corazón será una relación difícil. La mujer estará rota constantemente, pero no le dejará: es la relación más costosa a nivel afectivo, y sobre todo a nivel sexual.  El sexo y el dinero serán los aspectos más afectados, aunque también la casa, porque cuando un hombre es de genitales, muy pocas veces va a tener la delicadeza de ver el trabajo que se ha hecho en la casa y compartirlo. Es el peor caso en pareja, y también cuando la mujer está en genitales y el hombre en corazón, porque en este caso es desgarrador: ella querrá su dinero y él no se dará cuenta. Hablo de mujeres y hombres, pero debemos pensar en nuestro interior.

Jon: Llegamos a lo que tendríamos todos que tener funcionando.

Joaquina: Sí, pero también hay que reconocer que es la más déspota que existe. Es la persona que sólo tiene razones. En un segundo puede tirar abajo a los genitales y al corazón. En este estado existen razones para el cuerpo físico, para la casa, en el sexo, en la sociedad, en el trabajo y en el dinero. La persona sabe racionalizar cualquiera de estas situaciones, y tiene la capacidad de salir de ellas, ninguna le arrastra. Una persona en la que rige el cerebro no necesita una casa física, necesita el confort de su estado interior; aquí la persona se mira a sí misma y necesita que su estado mental no se desequilibre en ningún sitio, que cuando llegue a casa no haya nada que le aturda, ya que al llegar tiende a hacer una reflexión sobre sí mismo. Tiende a mirar lo que tiene que hacer, a trabajarse para el próximo día, y no soporta que la casa le desequilibre, no soporta a los niños gritando, porque sus sentimientos no existen.

Jon: Es obvio que las tenemos las tres, aunque haya una regente ¿no?

Joaquina: Todos tenemos la combinación de las tres cabezas, pero hay patologías de uso de una sola cosa:  de corazón y genitales mucho más que de cerebro, porque cuando una persona está en cerebro razona. No tendrá sentimientos muy fuertes, pero las cosas no le arrastrarán, sabe que en un momento dado el dinero puede estar llevándole hacia un sitio y puede cambiarlo.  De los tres centros, el cerebro es el que más se mezcla con todo; el corazón se mezcla muy poco con el cerebro y los genitales nada. Lo absoluto de todo esto está en que uno de estos aspectos no te permite vivir el otro. Si para ti es muy importante la sociedad, hasta el punto de que no te puedes permitir que la sociedad te juzgue, te enamorarás de una mujer, pero, si socialmente no es aceptada, no estarás con ella. Te puede gustar un trabajo, pero si socialmente, para ti, no está aceptado, no lo vivirás. Eso es tener la cabeza en los genitales. Es importante reconocer que perdemos el centro por una de estas cosas, porque de lo contrario no vamos a arreglarlo.

Jon: ¿Puede variar el regente dependiendo de nuestro día, estado emocional…?

Joaquina: El regente no varía en función de los días o las situaciones. El regente significa que si tú no tienes dinero amargas la vida a todo el mundo. Puedes tener dinero hoy, pero está clarísimo que el dinero es tu pensamiento. Puede ser que hoy no estés teniendo relaciones sexuales, pero lo más importante para ti, cuando estás con una persona, es tener relaciones sexuales y, si no las tienes, le amargas la vida a esa persona y a tí.  Eso es un regente, algo que no te deja vivir en paz. Si tú tienes como regente los genitales, no te enamorarás de una persona que no cumpla la parte de sentimientos que para ti es importante. Dinero y sexo son las principales causas de problema en las parejas; aunque nadie lo admite.

Jon: ¿Cómo se cuál es mi cabeza regente?

Joaquina: Para saberlo tienes que ver dónde te desajustas emocionalmente, dónde pierdes la paz, dónde no eres capaz de seguir la relación con una persona. Por ejemplo, te llevas muy bien con A, te comunicas muy bien, pero de pronto no tiene dinero y sabes que no lo va a tener nunca porque no tiene interés en ello.  Tú creerás que te están rigiendo los sentimientos, pero en un espacio cortísimo de tiempo, en cuanto quieras salir a un sitio y no lo pueda pagar, en cuanto quieras comprar algo y no lo puedas hacer, en cuanto quieras ir de vacaciones y esa persona no lo pueda vivir inmediatamente, la relación claudica. Por lo tanto, lo importante es que miremos dentro de nosotros con qué rompemos nuestras relaciones con los demás. El regente es el que te rompe totalmente la estabilidad, aquel por el que pasarías por encima de cualquiera, es el que no te permite fluir con los demás. Si una persona tiene como regente el corazón no va a poder razonar. Busca disculpas, se pierde, mezcla las informaciones.

Jon: Entonces, esas regencias ¿marcan una patología?

Joaquina: Yo no creo que sea patológico tener la cabeza en genitales, corazón o cerebro. Yo creo que hay que saber caminar, vencer las cosas y no sentirse mal en ninguna de ellas. Hablamos de reconocer nuestras regencias, porque ahí están las enfermedades. Por ejemplo, las patologías del corazón pueden ser neurosis emocionales, crisis existenciales. En las personas en cerebro se puede presentar un Alzheimer, situaciones de agotamiento tal que el cerebro se esté muriendo. En las personas en genitales puede presentarse anorexias, bulimia, por ejemplo.  Una persona con la cabeza en el cerebro se reconoce y cambia, la que la tiene en los genitales se mira, se odia y no se mira más, no quiere cambiarlo.

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