180 Cómo perdonar a los demás (II)

Joaquina: Una persona no es una materia de actuación. Llega a ello porque hay algún aprendizaje que no ha conseguido hacer. Hay algo que ha pasado en su persona, y esa experiencia es suya, no es tuya. Ese comportamiento es de él. No es tuyo. Tú has aprendido a un ritmo y la otra persona ha aprendido a otro ritmo. La descripción tiene que empezar por ti, no tiene que empezar por la otra persona. Mi descripción del amor es que me cojas la mano 10 veces al día. ¿Cuál es tu descripción del amor?

Jon: Pues… cogerte la mano 10 veces, no creo.

Joaquina: Exacto. Cuando se lo dices a la persona, cuando le preguntas cuál es su descripción del amor, no entras en el ruido, le dices la tuya y le dices que te gustaría conocer su descripción. Y cuando a la persona le dices cuál es tu descripción del amor ella te dirá tranquilamente la suya. El amor no se comparte, se vive. Si la otra persona no lo vive, no lo puede sentir.

Jon: Entonces, la otra persona no siente mi amor, siente el suyo, y si no tiene amor, no lo sentirá.

Joaquina: Exacto, y no te debes esforzar, el amor no se puede compartir, no se puede romper, no se puede hacer nada con él. Solo se puede experimentar. Cuando quieres agarrar el amor del otro, a través del personalismo del amor, lo que haces es la pérdida del amor.

Jon: Entonces pasa igual que con el tiempo. Es personal. Decimos que existen 24 horas, pero en realidad son tan diferentes dependiendo de cómo estés, lo cual quiere decir que la temporalidad es un estado emocional.

Joaquina: En el aprendizaje no hay tiempo. Es atemporal. En un instante puedes aprender lo que otra persona puede tardar una vida.

Jon: ¿Qué ejercicio necesitaría hacer?

Joaquina: Has visto que la parte del ser, que es la parte de tu aprendizaje, y la parte de la expresión es tuya y no la puedes compartir, por lo tanto, no hay nada que hacer ahí, porque no culpas a los demás. Lo que hacemos para culpar a los demás es estar diciendo permanentemente que hacen cosas, pero en lugar de decir que las hacen, decimos que ellos son las cosas que hacen.

Jon: Sí, cuando una persona emplea en una tarea un tiempo superior al mío, le llamo lento, en lugar de darme cuenta de que simplemente emplea otro tiempo.

Joaquina: Si una persona tiene una tendencia a hablar de si misma, no decimos que tiene una tendencia a hablar de sí misma, sino que directamente le llamamos egocéntrico. Si una persona no ha comprendido el comportamiento de la generosidad y el agradecimiento, la tachamos de poco agradecida, etc. Entonces el ejercicio que tienes que hacer es ver aquello que te crispa por encima de todas las cosas, y además de crisparte, utilizas el personalismo de una manera mucho más radical.

Jon: Es decir, ver las etiquetas que más pongo en la sociedad.

Joaquina: Sí, las cosas que más te molestan de los demás, donde pierdes el contacto con la persona para llamarla lo que estás diciendo. Lo que busco es darte una fórmula que deje la culpa fuera y, sobre todo, el daño que haces a los demás. Lo que más nos duele es lo que menos sabemos describir, casi siempre. Cuando tenemos una persona delante y la llamamos poco generosa, que es egoísta, a veces nos cuenta mucho trabajo describir porque ya hemos puesto la palabra egoísmo. No hemos dicho cuál es nuestra necesidad, que es lo que hace que se produzca el egoísmo. Al final, quien llama egoísta a otro es porque es egoísta él. El ejercicio es para ver qué parte de nosotros mismos es la que más proyectamos fuera.

Jon: Me acuerdo de que dijiste antes que la culpa es el ejercicio de mayor ligereza para poder eliminarlo.

Joaquina:  Imagínate que yo tengo el concepto de la intolerancia. Soy intolerante. Como no soporto la culpa de la intolerancia porque me hace mucho daño interior. Lo que hago es lanzarla inmediatamente fuera. Digo: “Esta persona no me acepta, es intolerante conmigo, es exigente, es rígido…” un montón de cosas en lugar de decir: “En mi intolerancia, o en mi deseo de algo, es lo que estoy proyectando sobre la otra persona que no me está dando lo que yo estoy pidiendo. Sea en tiempos o en forma, o en lo que sea.

Jon: Entonces el trabajo es ver de manera profunda qué etiqueta ponemos a las personas y con qué rapidez la ponemos

Joaquina: Sí, porque lo más importante, en el momento que ponemos la etiqueta y empezamos a personalizar sobre esa persona todos los errores, nuestra capacidad de aprender sobre ese error concretamente cada día es más limitado.

Jon: ¿Y qué hago?

Joaquina: En el momento que lo sientes, en el momento que te da dentro de ti, dices: “Yo estoy teniendo esta necesidad, que es de esta manera, y yo estoy pensando que no la estoy recibiendo” No es que el otro no te da, no es que el otro no ha hecho, etc. En el personalismo la descripción es imposible. Así que busca qué cosa te cuesta trabajo describir, y en qué cosa pones más hincapié en culpar a los demás de que te están haciendo algo.

Jon: ¿Y una vez localizado?

Joaquina: Empezando siempre por ti, tienes que ir a la descripción del hecho. Empiezas por describir la acción que tú en ese momento estás viviendo, imagínate, la intolerancia a que el otro esté haciendo algo que a ti no te gusta. En tu escala de valor está compartir las cosas que se tienen. En este momento estoy necesitando compartir esto, y en lugar de compartirlo estoy pidiendo que lo compartas tú. Si te gusta compartir, comparte. No pidas que el otro comparta. Por ejemplo: Yo quiero que me ames, y tiene que ser de esta manera. Cuando pones en el amor, o en cualquier otra cosa, cómo tiene que ser, lo que haces es: “Tú eres una bellaca que no me lo estás dando” Salir del personalismo exige que te mires a ti mismo para darte cuenta de que no estás haciendo lo que pides a la otra persona.

Jon: Al final, si estuviéramos describiendo nuestros hechos, no habría ninguna tensión.

Joaquina: La primera cosa para aprender a salir de la culpa es que la descripción tiene que ser en el momento en el que tienes el pensamiento. No puedes dejar que el pensamiento entre en el razonamiento. Si razonas ya estás perdido, porque el cerebro no acepta que tu razonamiento es ajeno a ti. Somos un montón de cosas porque en lugar de describir los hechos, los analizamos. En las peores cuestiones que haga un ser humano, nosotros no somos partícipes de analizarlas porque no somos esa persona.

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