169 El criminal en serie que llevamos dentro (II)

Jon: ¿Cómo funciona ese criminal en serie que llevamos dentro?

Joaquina: Lo primero que tienes que saber es que no hay ánimo de matar, hay ánimo de no sufrir, solamente que no lo sabemos hacer. Nadie nos queremos matar, solo que no encontramos recursos para llegar a esa parte. Nuestro asesino en serie se llama ego. El ego solo queda destruido si nuestro cuerpo muere. De tal manera que el ego nos hace ver dos cosas: Que nos quiere, y que nos quiere ver muertos. Nos dice que nos quiere para engatusarnos y luego nos pone alrededor vivencias donde continuamente nos dice lo contrario.

Jon: Es decir, por un lado, nos dice que el mundo entero nos quiere, que somos estupendos, geniales…, y por otro lado nos dice que el de al lado está mal, que no funciona, etc.

Joaquina: Cada vez que señalamos que alguien tiene un defecto, el ego acaba convirtiéndote en el hacedor de ese defecto. Señalas a la persona el defecto y te vas dando cuenta de que tú tienes defectos, y poco a poco pasas de ser perfecto a ser el ser más imperfecto de la naturaleza.

Jon: Es lo mismo que hacen nuestros padres. Nuestros padres dicen que somos los más bonitos hasta que nace alguien que es más bonito, o hasta que nos comparan con el que es más inteligente, con el que come mejor o con el que hace las cosas mejor. ¿Lo hacen con intención?

Joaquina: No. Nos dicen que somos los mejores, pero en el fondo siempre hay alguien que es un poco mejor. Y nosotros vamos pensando que hay un sistema de perfección y de imperfección que está continuamente latente en nuestro sistema. El ego juega a que te veas perfecto, y que alguien funciona peor que tú. M funciona peor que yo, y al rato piensas… sí, funciona peor que yo pero mide 1,70 y yo solo 1,60… y además M es mucho más ágil, y los chicos la miran más… y cuando te quieres dar cuenta has cogido el panel de tus errores y de tus defectos. ¿Qué crees que pesa más al final del día?

Jon: El defecto.

Joaquina: Sí, y el ego ha conseguido meternos en la mayor de las basuras. El ego construye la mayor metáfora del dolor que existe: el cuerpo. Especialmente el de la mujer. Hemos venido para sentirnos deleznables. Tienes 15 años, vas por la calle… teta de novicia. No hay señor que no te mire, y al mirarte no demuestre que tu cuerpo es manjar de dioses. Tienes 20 y empiezan un poco a no mirarte, y cuando tienes la plenitud de tu inteligencia te cambian por una 15 o 20 años más joven. Esa es na experiencia dolorosa.

Jon: Sí, y también las niñas de 15 miran a otras mujeres como si fueran una basura, no dándose cuenta de que en unos años ellas mismas van a pasar por la experiencia.

Joaquina: Esto es un ejemplo corporal, pero puedo darte el mismo ejemplo con la inteligencia. Uno de los casos más dolorosos son los niños superdotados. Casi todos los niños superdotados lo son en una franja de edad y luego se convierten simplemente en niños inteligentes. A los 7, 8 años hace cosas alucinantes, y cuando cumple 13, 14 años se convierte en un niño de inteligencia normal. Esos niños pasan por auténticos calvarios, porque siempre hay un niño superdotado que le supera. Ha sido la estrella de su colegio y, de pronto, pasa a un segundo plano.

Jon: Eso quiere decir que permanentemente estamos en estado de competitividad.

Joaquina: Esa es la baza del ego, la competitividad, lo bueno contra lo malo, lo mejor contra lo peor.

Jon: Esa es la forma que tiene el ego de funcionar. ¿Cómo lo convertimos nosotros en nuestro criminal en serie?

Joaquina: Cometemos un error para alguien. Es decir, hay una persona que nos ve un error. Pero lo ve con crueldad. Nos deja en evidencia ese error, de tal forma que nosotros más que ver nuestro error lo que vemos es la crueldad. Esta crueldad la convertimos en: “Yo no quiero vivir esto” Ese error y esa crueldad está en una parcela de nuestra vida, no está en todas. Puede ser en una parcela afectiva, en una parcela económica, en una parcela intelectual, o en una parcela social. Imagínate que has tocado sexualmente a tu hermano o a tu hermana, y llega tu padre o tu madre, y de un a forma brutal te dejan en evidencia ese acto. O hay un acto brutal de una persona hacia ti, y tú te sientes vejado. Es decir, lo que has visto, tu cerebro no lo puede soportar, de tal forma que lo esconde en una parcela y dice: “Antes muerto que vivir esto”

Jon: ¿Puedes detallar un poco más en qué consisten cada una de las parcelas?

Joaquina: En los afectos está el sexo, está el querer y no querer, las caricias, todo lo que significan los afectos, las relaciones entre un hombre y una mujer, las relaciones homosexuales. La parcela económica tiene que ver con el poder, la ruina, la malversación, el robo, cualquier cosa que tenga que ver con la parte económica. La parcela intelectual que incluye el desprecio a tu inteligencia, la torpeza, o cualquier cosa donde te están mostrando que no vales. La parcela social, cuando te acercas a un grupo social y cometes un gran error y a partir de ahí te dejan en evidencia.

Jon: Entonces lo que sucede no es tan importante como la dimensión que le damos.

Joaquina: Lo que tienes que ver es en qué parte de tu parcela de vida siempre tienes el error. ¿Qué parte de tu vida claudica en una de estas parcelas? Por ejemplo: no tengo la capacidad de tener pareja, continuamente se rompe, no me comprometo, acabo teniendo problemas… No tengo la capacidad de tener dinero, de mantenerlo, lo pierdo… Pierdo mi poder, me someto, no soy capaz de tener mi propia autoridad… No tengo la capacidad de desarrollar todo mi intelecto, siempre pienso que tengo algo que no funciona, he anulado y destruido mi desarrollo y capacidad intelectual… Soy incapaz de relacionarme socialmente, no puedo entrar en un sitio donde pueda tener una relación porque inmediatamente la destruyo. Necesitas encontrarlo para que te des cuenta de que en la línea de la vida has ido cayendo en ello una y otra vez, haciendo te un daño, primero normal, luego un daño un poquito mayor, y otro poquito mayor, hasta llegar al punto de la destrucción y darte cuenta quede ahí no puedes salir. Porque tu padre perdió el trabajo y te hundió, haciéndote dudar de tu valía, dejándote en evidencia que por tu culpa no podía vivir… El hecho, como decías, es lo menos importante. Lo importante es que sepas en qué parte de tu parcela personal estás fracasando una y otra vez de forma irracional. Has dado demasiada fuerza al ego para destruir tu vida totalmente. Tu vida no es el cuerpo, tu vida es la felicidad.

Jon: Entonces donde no podemos ser felices está apalancado el criminal en serie.

Joaquina: Sí, donde fallas una y otra vez, donde notas que por mucho que quieras no eres capaz de brillar como brillarías si miras tu lado del potencial. Me gustaría que fueras tan cretino como para darte cuenta de que tenemos algo maravilloso que, si quitaras este criminal en serie, te convertirías en la experiencia más grande de ti mismo. Me gustaría que fueras tan poderoso como para darte cuenta de eso. Mira Jon, yo destruyo siempre mi vida en la parte social. Gracias a Dios tengo muchas personas que me aman profundamente y a las que yo amo. Tengo unos resultados económicos que se mantienen, y si no lo hacen se perfectamente por qué. Tengo una vida intelectual en la que puedo ser mejor o peor. Pero tengo una vida social en un estado de querer escapar permanentemente. Cuando doy una conferencia o un curso, al rato, lo único que quiero es irme. Lo supero, desde hace un tiempo, pero ha sido mi mayor lastre durante mi vida.

Jon: ¿Y qué ha hecho que venzas a tu asesino en serie?

Joaquina: Pues el que creo que los conocimientos tienen que ser compartidos, la felicidad tiene que ser compartida, Dios tiene que ser compartido, entonces, la parte divina que tengo, como la que tienes tú, como. La que tenemos todos, es la que dice: “vas a ir y lo vas a compartir” y tres pasos después me dice:” Te vas a aguantar” Pero lo mismo que el resto de las cosas las vivo en una felicidad inmensa, ese estado de relación social es muy costoso. Y en los cursos y talleres estoy en el cielo, pero si ahora nos fuéramos a una fiesta, directamente desaparezco. Ni existo en una fiesta. No sé compartir ninguna cosa social, es como un estado de alerta, un estado de destrucción total, y mi ego me avisa inmediatamente: “Este no es tu sitio, qué haces aquí, de qué vas a hablar, escóndete, eres la mayor piltrafa…” Me lo trabaja de tal manera que es inviable que yo siga. He tenido la maravillosa oportunidad que las personas en los cursos les gusta escucharme y el intelecto. Porque el criminal tiene al policía, que es la mayor cualidad, que viene a impedir que siga matando.

Jon: Me gusta el concepto del policía.

Joaquina: Yo tengo claro cuál es el policía que me salva desde algo. Pero no me salva todo el tiempo.  Me salva a ratos.

Jon: Entonces tenemos que descubrir dos cosas: En qué campo tenemos a ese ego que nos destruye y que nos ha hecho sentir que la felicidad no existe, y a esa otra parte de nosotros que dice permanentemente que la felicidad si existe.

Joaquina: Y te digo algo. Por mucho que tú quieras, va a vencer el ego nocivo si no pones cartas en el asunto. Y lo hace de tres maneras: Quitándote las relaciones, quitándote la salud, quitándote la energía. Si te fijas son las tres cosas que nos llevan a Dios. La energía, la salud, y las relaciones. Las relaciones porque aprendes sobre ellas, la energía porque es la que te permite mantener un cuerpo en equilibrio, y la salud porque es la que te permite pensar más allá del cuerpo.

Jon: Ciertamente cuando el cuerpo está enfermo no pensamos más allá de él. En mi caso es definitivamente la energía la que me falla continuamente.

Joaquina: La energía es la que te da poder, la que te hace sentir poderoso. Es esa energía que llega e inundas todo el espacio con ella, que eres capaz de movilizar al mundo. No hay nadie en este mundo que no sea capaz. No hay nadie que se aleje del criminal que lleva dentro. Lo tuvo hasta Jesús. Y no hay nadie que se pueda evadir de ese ser maravilloso que tenemos para salvarnos del asesino. El policía que nos cuida, que nos atiende, ese ángel que te va dando luz para que vayas de un sitio hacia el otro. Pero lo que he comprobado es que si no te haces consciente de cómo funciona el artilugio, la batalla está casi perdida. Mira a tus padres, a tus mayores, mira las guerras del mundo, mira que cada cosa que pasa encontramos la oscuridad permanentemente. Plantéate en que cuadro de estas cuatro cosas tienes al policía, el maravilloso vigía que te dice: “vente, eres estupendo, vente para acá” Y dónde tienes ese detractor, ese criminal en serie que te dice: “Sal de aquí, ese no es tu sitio”

Jon: Y además nos pone trampas. A veces pensamos: “bueno, me he ido de esto y estoy feliz, me lo estoy pasando genial”

Joaquina: Es durante un tiempo. Es decir, yo me alejo de la sociedad y me voy a un retiro, y me separo del mundo público 2 o 3 años, y ni te cuento cómo va a ser mi vida de maravilloso. Sin embargo, durante ese tiempo, el intelecto estará diciendo: “Qué has hecho, tenías cosas que compartir, tu forma de ver las cosas es diferente, podrías estar participando…” Entonces no voy a ser feliz en ningún sitio.

Jon: Tu guardián es el intelecto, el convencimiento de que las ideas que no se comparten no son ideas, y que las ideas de todos suman.

Joaquina: Mi segundo guardián es que yo amo hasta reventar a las personas. En ese amor es imposible que me pueda extraer de estar dando lo mejor. Mi gran detractor es lo social y el poder.

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