166 ¿Deseas vivir?

Me encuentro en mi despacho pensativo y cabizbajo cuando a mis espaldas oigo la siguiente pregunta…

Joaquina: ¿Deseas vivir?

Jon: ¿Y esa pregunta?

Joaquina: La sexualidad está relacionada con la vida en la Tierra, que se desarrolla plenamente por la interacción de dos energías básicas: la energía telúrica y la energía cósmica. La energía telúrica (de la Tierra) tiene la capacidad de matar, pues en ella, cuando no está bien canalizada, se origina la enfermedad. El hombre ha de aprender a manejarla utilizando los centros de transmutación del cuerpo. Vivir es la capacidad de instrumentar tu vida. La energía telúrica solo se activa si deseamos vivir. En caso contrario, la energía no solo no se activa, sino que se bloquea, provocando que vivamos por inercia y no por energía.

Jon: Pero yo sí quiero vivir, solo estoy un poco cansado.

Joaquina: Querer vivir es querer pensar, querer sentir y querer hacer. La negación a cualquiera de ellas significa que no queremos vivir. Por el contrario, cuando permitimos que fluya, la energía tiene una enorme fuerza que nos estimula a pensar, sentir y hacer plenamente.

Jon: ¿Cómo la activo?

Joaquina: La energía entra en el hacer. En este contexto, ‘hacer’ significa ejecutar algo que nosotros sentimos que hemos construido. Pensar es llevar el razonamiento de la mente a un clímax desde el cual poder llegar a unas conclusiones. Si éste no está estimulado por el pensamiento, la energía se bloquea y vuelve de nuevo a la tierra. Es decir, unos hechos que no surgen de un pensamiento provocan la pérdida de la energía. De modo similar, cuando entra la energía en nuestro cuerpo y no queremos pensar nos convertimos en animales sexuales: comedores compulsivos, bebedores, anoréxicos, bulímicos, nuestra sexualidad se limita a la genitalidad.

Jon: Ahora no estoy ni para eso. Creo que solo debería identificar qué no quiero hacer en la vida, a qué me estoy negando, y la energía volvería a fluir.

Joaquina: La Tierra tiene una energía que nos llena siempre de una fuerza negativa. Entra con una fuerza brutal en el punto entre las dos piernas, y de ahí sube al resto del cuerpo. Una persona sana moverá la energía por todo el cuerpo, atravesando los siete centros energéticos (pelvis, ombligo, espacio baja las costillas, punto medio del pecho, garganta, ‘tercer ojo’, sobre la cabeza) y completando un recorrido formado por energías que se enlazan formando una trayectoria ascendente y descendente. Estos centros, centros de transformación de la energía, están maduros a los 10 años. Un niño recoge tan solo el 0.01% de energía telúrica en la primera etapa de su vida, que es cuando su función es incorporar su ser al cuerpo de la Tierra. De ahí la importancia de que el niño, durante su primer año de vida, gatee y no se ponga jamás de pié, pues no está preparado para el impacto directo de la energía en su pelvis.

Jon: Estás hablando de una especie de ciclo…

Joaquina: Así es. Transcurren 12 años hasta que la energía de la Tierra queda totalmente incorporada en nosotros. El ciclo se completa a los 24 años. El siguiente ciclo, el ciclo del dinero, tiene por objeto la incorporación de la energía cósmica. Es necesario haber completado correctamente el ciclo del sexo para que la energía cósmica fluya en nosotros. De ahí la importancia de deshacer los bloqueos que se hayan producido en este primer ciclo. A los 0 años se establece el inicio de la recogida de energía, que culmina a los 12 años. A partir de los 12 años la energía recogida baja en forma de fantasías hasta completar el ciclo a los 24 años. Las fantasías que se viven en esta segunda parte del ciclo están conectadas a las etapas de la primera parte, evidenciando los bloqueos que se han producido de 0 a 12 años.

Jon: Según Jung, Erickson… las fantasías están en nuestro inconsciente

Joaquina: Existen 3 niveles de conciencia: Consciente, en el que vivimos lo tangible. Subconsciente, en el que vivimos la imaginación. Inconsciente, en el que se sitúa lo intangible. En el nivel del inconsciente está la capacidad de aprender. Un inconsciente enfermo repite errores, no nos permite cambiar, nos mantiene bloqueados. El nivel del subconsciente, cuando enferma, nos mantiene atrapados en las fantasías. El nivel consciente bloqueado se manifiesta en bloqueos en el sexo, en el dinero, en el éxito, en el poder.

Jon: Entonces, si voy entendiendo, el consciente sexual se alimenta de los sentidos, de lo que tocamos, olemos y sentimos. El subconsciente sexual contiene las fantasías sexuales que, si no se verbalizan, nos lleva a ocultarlas, por ejemplo, a la pareja, y a entrar en la culpa. ¿Y el inconsciente sexual?

Joaquina: El inconsciente sexual es la relación sexual con nuestra personalidad. Es la capacidad de relacionarnos con nuestro padre, con la madre, con el hermano. La envidia al hermano impide una relación sexual generosa, como en el caso de la eyaculación precoz. Los celos del hermano nos llevarán a vivir la relación sexual con la idea de que nuestra pareja tiene a otra persona en su mente. En la relación de pareja, un bloqueo en el inconsciente sexual nos lleva a la necesidad de cambiar tarde o temprano. A los tres años de relación (hoy día el inconsciente colectivo demanda cambios mucho mas frecuentes que hace 50 años, cambios incluso a los 3 meses) se agota el atractivo sexual que sentimos hacia el otro y aparece la búsqueda de una relación sustitutoria.

Jon: Eso no suena a una buena solución…

Joaquina: Efectivamente, la solución no proviene de la sustitución de la otra persona, sino de la superación de los bloqueos del inconsciente. La mujer sufre especialmente el desencanto que sobreviene a esta crisis de la decadencia sexual. En los tres primeros años de relación, una pareja atraviesa etapas sucesivas en las que se reviven los problemas en la relación con la madre (1er. año), con el padre (2º año) y con el hermano (3er. año); y puesto que la relación con el hermano siempre ha sido problemática, este tercer año de la relación suele ser muy conflictivo.

Jon: Lo cual quiere decir que casi todos tenemos relaciones sexuales un poco desastrosas.

Joaquina: Lo que sucede habitualmente es que tras la relación sexual reconocemos en el otro al padre, la madre o el hermano. Si la relación con ellos ha sido buena, la relación sexual nos habrá parecido maravillosa; si la relación ha sido mala, nos habrá parecido desastrosa. El problema aparece cuando cada uno la vive de modo diferente: uno querrá escapar de la relación, mientras el otro quedará enganchando. No se debe por tanto llegar a la relación sexual con el otro sin haber dejado transcurrir tres meses. Más aún, se debería esperar a tener desbloqueadas la relación con madre, padre y hermano.

Jon: Pero hoy la vida pasa más rápido, eso suena a relaciones de cuando yo tenía 20 años. Dudo que los chavales de 20 años de hoy en día esperen tanto tiempo, estén o nmo preparados. Quizá por eso duran tan poco las relaciones.

Joaquina: La relación sexual plena solo tiene lugar cuando los tres cerebros (reptil, límbico y neocórtex) están funcionado integrados. El cerebro Reptil, que se forma de los 0 a los 4 años, es el responsable de la superviviencia en la Tierra, es el que utilizamos para vivir. El cerebro Límbico se forma de 4 a 6 años, y es el responsable de las emociones, de la imaginación, de la sensibilidad. En esta etapa se gestan los manipuladores. Un niño que percibe un pensamiento manipulador en el padre o la madre que le lleva a actuar o expresar de manera contraria a como piensan, es un niño que aprende a manipular sus sentimientos. Cuanto mayor sea la distancia entre el contenido del pensamiento de los padres y la expresión de ese pensamiento, mayor será la manipulación que incorporará el hijo. El cerebro Neocórtex se activa a los 6 años y es el responsable de la intelectualidad, la creatividad y la lógica. Solo cuando estos tres cerebros están operativos, la relación sexual está consolidada sobre unas bases que la hacen eterna. Eso no sucede si llegamos a ella en las fases iniciales de la relación, cuando ésta atraviesa la etapa primera, de pura atracción sexual, o la siguiente de enorme apasionamiento sentimental.

Es a través del conocimiento profundo de la persona como llegamos a incorporar el cerebro neocórtex. Solo en este momento la relación sexual se construye sobre pilares duraderos. Necesitamos entonces un fundamento para la relación, una coincidencia en la idea, una unión para compartir la vida del otro.

Jon: Entonces podríamos identificar en qué estado está nuestra relación de la siguiente manera: Si está en el estado reptil, deseamos tocar, deseamos dinero, poder. En el estado límbico, deseamos sentir, deseamos emocionarnos. Y en el neocortex, la relación está en la mente y el otro está siempre presente en nosotros, le veamos o no.

Joaquina: El síntoma inequívoco de una relación que se rompe es la aparición de los disgustos. Los disgustos aparecen siempre que se ha llegado a la relación sexual cuando el nivel de intercambio entre las personas aun se mantenía en el estadio del cerebro reptil. La relación ha de construirse en los tres niveles antes de llegar a la relación sexual plena; si no se llega a completar el proceso la relación queda detenida en el nivel reptil o en el nivel límbico y es imposible evitar la ruptura; se ha destruido la posibilidad de elevar la relación al neocórtex. Los códigos de conducta están incorporados en los cerebros de las dos personas y por ello el cambio de esta situación se realiza siempre desde la persona y nunca desde la relación. En la etapa infantil, nos hacemos personas de 8 a 12 años. El objetivo de esta etapa es la unión de los tres cerebros. La meta es pensar, sentir y hacer con lógica, algo que requiere la obediencia a uno mismo. Es a los 10 años cuando el niño es capaz de incorporar la cualidad de la obediencia. Si en este proceso algo falla nos encontraremos, tiempo después, con que nos acercamos a las relaciones en estado de supervivencia, lo que nos llevará a la relación sexual por miedo a perder el amor del otro. Si no hemos sabido decir “no” a la madre, no sabremos decir “no” a una relación sexual. Si hemos sido obligados por el padre a obedecer, iremos obligados a la relación sexual.

2 pensamientos en “166 ¿Deseas vivir?

  1. Leer tus conversaciones con Joaquina, siempre es conversar con Joaquina. Querido Jon, haces el mejor homenaje que se le puede hacer. Hablar de ella, hablar con ella es no olvidarla
    Un beso muy fuerte.
    Pilar Frutos

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s