144 El significado del otoño

Todavía no se deja ver en los árboles, pero dentro de dos días empieza el otoño. Es mi estación favorita del año, con sus hermosos y cambiantes colores, tu tranquilidad invitando a lo profundo y más cosas que me cuenta Joaquina mientras paseamos.

Jon: Me encanta el otoño, época de la cosecha. Se hace la última recolección de los frutos del verano. El suelo se cubre de hojas que se pudrirán y abonarán la tierra. El ritmo de la vida es más rápido y empezamos a comer alimentos más energéticos.

Joaquina: Es una etapa de gran desarrollo humano. En verano hacemos mucho desarrollo hacia fuera, hacia el exterior, con el otoño, esa actividad al aire libre es sustituida por otra, más subjetiva, soterrada e interior. Hay una mayor percepción consciente y objetiva del proceso de envejecimiento, nos lo muestran los árboles y las plantas.

Jon: Sí, el otro día leía esto de Jung: “…lo que la juventud encontró fuera; en el otoño de la vida, tanto el hombre como la mujer lo encontrarán dentro.”

Joaquina: Así es, este período realista lo caracteriza la objetividad, la crítica, el pensamiento y la conciencia. También aparecen una nueva seriedad y una actitud filosófica, y la percepción se convierte en un elemento de cohesión.

Jon: ¿Esto afecta de alguna manera a las personas que nacen en esta estación?

Joaquina: Enormemente. Son personas que dan muestras de habilidad para controlar su entorno, son selectivos y críticos, suelen ser introvertidos y reflexivos. Grandes controladores de sus sentimientos… Para ellos es muy importante la amistad las actividades de grupo y los trabajos que contribuyen al desarrollo de la sociedad, ya que tienen una gran conciencia de lo que sucede en su entorno. Es muy importante para ellos el conocimiento y el autocontrol.

Jon: Si conocemos a alguien nacido en otoño, ¿qué deberían hacer?

Joaquina: Deben expresar con mayor madurez y plenitud sus necesidades sociales, y a la vez necesitan tener relaciones serias y gratificantes.

Jon: Me gusta esto de la personalidad por cada estación. Entonces, ¿Cómo se debería relacionar el otoño con las personas de las otras estaciones para conseguir esas relaciones serias y gratificantes?

Joaquina: El escritor húngaro Frigyes Karinthy, decía “¿Cómo podrían comprenderse el hombre y la mujer? Ambos desean cosas diferentes: el hombre, a la mujer; y la mujer, al hombre”, bueno, pues a eso yo le añado las diferencias teniendo en cuenta la estación del año en la que nacemos. Pero respondiendo a tu pregunta, el lema del otoño en pareja es: integridad y desapego. En su relación con las personas nacidas en invierno, debería desapegarse de las experiencias personales. Mucho cuidado con la depresión, y debe evitar la protección económica a la pareja.

Jon: ¿Con las personas nacidas en primavera?

Joaquina: Libertad para vivir las diferencias. Cuidado con perderse. Y evitar la tristeza.

Jon: ¿Con los nacidos en verano?

Joaquina: Comunicación plena sin razonamientos. Cuidar no querer tener siempre la razón, y procurar evitar referencias espirituales, que a los “verano” no les atraen en absoluto. Con el largo verano: Escuchar las decisiones del otro. Cuidar la actitud entregada, y evitar la depresión.

Jon: ¿Y con las personas que nacieron en su misma estación?

Joaquina: Con los nacidos en el otoño, deben procurar vivir el presente. Cuidar la falta de escucha. Y evitar la avaricia.

Jon: Y los que no hemos nacido en otoño, ¿qué debeos tener en cuenta en esta época?

Joaquina: Aparece la tristeza como una transición momentánea que nos permite ver el mundo con desapego, viendo todo efímero y transitorio. También está la sensación de plenitud pues nos encaminamos hacia las puertas del misterio, del interior, de lo oscuro, del conocimiento antiguo. Hay muchos aspectos de la vida en la que influye el otoño, por ejemplo, en la sociedad. El otoño tiende a reflexionar sobre lo que le queda por hacer y la falta de tiempo para ello. La sociedad se relaciona feliz por el final de la jornada y un tanto triste por la llegada de la noche. Los negocios empiezan un nuevo curso y viven los últimos esfuerzos para cumplir metas y obtener resultados. La depresión por la despedida de las vacaciones, la dificultad para incorporarse al ritmo post vacacional es muy notorio. El mes de septiembre y octubre son los más lentos para este cambio, y hay como un examen de desapego de los disfrutes para volver a las obligaciones. Desconectar de la vida nocturna para acortar la jornada de placeres… mezcla de calor y frío, deseo de no hacer nada…

Jon: Tu que eres tan fan de la alimentación… ¿alguna sugerencia?

Joaquina: El otoño necesita de las proteínas que mantienen la estructura y permite que el cuerpo siga musculoso y fuerte, eso sí, hay que cuidar qué tipo de proteínas se ingieren. El intestino debe trabajar depurando alguno de los estragos estivales mientras que los pulmones necesitan aire puro…

Jon: ¿A qué te refieres con el tipo de proteína?

Joaquina: Bueno, las proteínas pueden ser de origen animal o vegetal. Todas ellas se absorben vía intestinal siendo aconsejable buscar aquellas que tienen pocas purinas y se purifican mas rápidamente. Debes evitar el cerdo, las carnes de caza y rojas. Elige preferentemente carnes blancas y pescados dentro de la proteína animal. De las proteínas vegetales están la soja, los hongos y champiñones y todos los extractos de ambos. Por la cadena de aminoácidos complejos que las forman, debes evitar la mezcla de varías proteínas y procura no mezclarlas nunca con hidratos de carbono. Evita en lo posible los picantes y los quesos cremosos, sobre todo de vaca.

Jon: Vale. Tú siempre has unido mucho la alimentación con las emociones y las actitudes…

Joaquina: La tendencia del otoño es cenar muy tarde y mucha cantidad. Les cuesta mucho trabajo desayunar y las comidas las valoran como de segundo orden. Tenderá a comer dulces de forma ciclotímica, desear comidas muy elaboradas, y el arroz será uno de sus platos preferidos, junto con el aguacate y los pimientos rojos. Le obsesionan los quesos grasos o cremosos y en algunos casos el pan con aceite.

Jon: Entonces, si nos atraen la soja, los hongos y setas, los huevos, el pescado, el puerro, la pera, y el melocotón, estamos en lo que tú llamas equilibrio constructivo. Y si lo que nos atrae es la carne roja, los animales de caza, frutos secos no salados, leche de vaca, quesos cremosos y mostaza, estamos en un desequilibrio destructivo.

Joaquina: Así es.

Jon: ¿Y la salud en estos meses?

Joaquina: El otoño propicia muchas enfermedades psíquicas. El sentido del deber no cumplido y el rechazo a lo que queda por hacer provoca que aparezca la tristeza y una posterior depresión a veces muy larvada. Es la estación más proclive a los problemas de: asma, crisis de piel, alergias y colon espástico. El otoño se encarga de purificar en un tiempo donde todo resulta un poco gris y nada esperanzador. La piel pierde su color y muestra sequedad, mala absorción y eliminación de agua. Hay un cansancio vital más que real que puede derivar en hipocondría no siempre leve. Es aconsejable hacer una limpieza de colon natural.

Jon: Dime un poco más de cómo son las personas nacidas en otoño

Joaquina: Una persona nacida en otoño, en positivo es: metódico, perspicaz, minucioso, adaptable, tranquilo, disciplinado, honrado, íntegro, y reservado. En negativo es ritualista, perfeccionista, austero, indiferente, estricto, dogmático, estoico y frío.

Jon: ¿Cuáles son sus expectativas?

Joaquina: La expectativa más alta del otoño es no envejecer, no morirse, no ser olvidado… y lo siente cuando no se porta adecuadamente, o no consigue los resultados que espera. Puede buscar la muerte, alegrarse con su envejecimiento y desear ser olvidado por una negación a su compromiso trascendente. A nivel personal necesita que se le respete y que se le considere trascendente. En la pareja necesita libertad, plenitud y perdón. Al otoño le gusta la definición, la estructura, la disciplina. Respeta la virtud, la discreción y la autoridad… Busca vivir de acuerdo con la razón y los principios; mantiene para sí y los demás los principios más elevados; venera la belleza, la ceremonia y el refinamiento.

Jon: ¿Cuáles son sus problemas típicos?

Joaquina: Indiferencia e inhibición; autoritario, estricto y puntilloso; formal, distante y poco natural; articulaciones y músculos rígidos, piel y cabello secos, respiración superficial, mala circulación. Por el bien de su salud necesitan compensar su racionalidad, autocontrol y meticulosidad con pasión, espontaneidad e implicación social. Las condiciones más profundas se su yo son: desapego, gran oyente, pleno, vive el presente, moral, generoso, caritativo, visionario, íntegro y entregado.

Jon: ¿Qué dirías tú que es lo que más necesitan?

Joaquina: Pureza, consolidar los aprendido, desarrollar los proyectos y terminarlos, y vivir el presente. Se deprimen por estancamiento, abandono, envejecimiento, pobreza o falta de actitud filosófica en el entorno.

Jon: Tirando un poco de Google, veo que en otoño han nacido grandes visionarios: H. G. Wells, Stephen King, Cervantes, Almodóvar, Nietzsche, John Lennon, Walt Disney, Beethoven, Flaubert, Dostoyevsky, Bruce Lee…  y mis favoritos, Groucho Marx y Gandhi, que nacieron el mismo día que tú, el 2 de octubre.

Alrededor nuestro, en la naturaleza, la vida se despliega siguiendo ciertos designios internos…. ¿Es irrazonable suponer que los seres humanos compartimos esta cualidad con el resto de la creación, y que también nosotros nos desplegamos de acuerdo con un plan interno?

Howard Sasportas

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