141 El hígado y la tolerancia

Se acerca el camarero y amablemente pedimos una ensalada de la casa sin aliñar, y que nos traiga aparte el aceite, y una lubina a la sal para dos, y que en vez de patatas nos pongan un poco más de ensalada. Para beber, se me ocurre la insensatez de pedir agua mineral con gas y un poco de limón.

Joaquina: El agua con gas no es buena para el hígado.

Jon: ¿Y eso?

Joaquina: Al hígado no le gustan las bebidas con gas ni que estén muy frías. Ya tiene bastante trabajo debido a la ingesta excesiva de alimentos que hacemos habitualmente, y más aún en verano.

Jon: Pero necesitamos nutrirnos.

Joaquina: Así es, necesitamos ingerir todos los nutrientes necesarios y que forman parte de un alimento para mantener una doble función en el organismo: Primero, producir la suficiente energía para que podamos desarrollar una actividad normal, y atender a la reconstrucción celular y al crecimiento.

Jon: ¿Y qué tiene que ver comer más de la cuenta, con el agua con gas?

Joaquina: Ingerir más nutrientes de los necesarios hará que estos sean difícilmente absorbidos en el proceso digestivo, produciéndose multitud de alteraciones, siendo las más importantes las que se producen en el hígado. Si además le añades cualquier líquido durante la comida, esto se complica. Súmale el gas y el frío y la cosa se pone dura. Mira, el hígado se encarga de muchas cosas.

Jon: Sí, te oí decir en un curso que se encargaba del crecimiento del organismo y de la eliminación de los nutrientes residuales.

Joaquina: Así es. El hígado fabrica glucosa y produce energía. Si la ingestión de los nutrientes es excesiva se produce un profundo desequilibrio en su distribución por todo el cuerpo. Además, transforma en grasa los hidratos de carbono y son almacenados en diversos depósitos distribuidos por todo el cuerpo. También elimina tanto las toxinas producidas a través de la alimentación como las ajenas a ella (respiración, proceso psíquico). Son hidrolizadas en el hígado para ser eliminadas a través de los riñones. En este aspecto el hígado también sintetiza la urea, elemento de desecho digestivo, que es asimismo eliminada a través de los riñones.

Jon: Los humanos nos pasamos tres pueblos con la comida, y las consecuencias saltan a la vista en cualquier playa.

Joaquina: Desde el punto de vista somático, una nutrición excesiva va a ocasionar un gasto de energía extra en los procesos digestivos, energía que el organismo podría invertir en otros menesteres. Así mismo, los nutrientes excesivos, acumulados y no bien asimilados, acostumbran a no eliminarse correctamente y pueden ser transportados por la sangre e implantarse en las células de manera muy comprimida, lo que en naturismo se denomina “calcificación”. La acumulación exige al organismo la ingestión de grandes cantidades de agua, porque tanto el exceso de grasas como de hidratos de carbono producen calor, que deberá ser refrigerado de forma inmediata. El agua actúa como reactivo y es la responsable de la dilatación celular y de la acumulación de líquidos en diversas partes del cuerpo. De esta forma aparece la obesidad que puede encontrarse en todo el cuerpo o en partes de este. De ello dependen síntomas extraños como la celulitis, las estrías y otras muchas deformaciones corporales. También la falta de movilidad es una aportación importante a todas estas deformaciones.

Jon: Yo lo que he comprobado es que, en los animales en libertad, moviéndose a sus anchas y sin nadie que les controle, comen mucho menos que los sujetos a control.

Joaquina: El ser humano, como el animal, tiende por naturaleza a estar libre. En el momento en que esa libertad es contrarrestada, se produce un estado de ansiedad que se neutraliza comiendo. Si, además, la comida que ingiere está artificialmente preparada, con hormonas añadidas y una cantidad de agua extra, empezará a engordar gradualmente, hasta transformarse en un fenómeno; su capacidad animal degenerará y aparecerá en él, el síntoma de la enfermedad. Las personas entramos en esta dinámica: nuestros órganos digestivos no tienen capacidad de absorción y, sobre todo, de eliminación de los productos extras, por lo cual, poco a poco, vamos perdiendo nuestra vitalidad.

Jon: ¿Cuáles serían los síntomas agudos de un hígado en mal estad?

Joaquina: Temperatura alta por la noche y baja por la mañana. Dolor de cabeza, confusión. Depósitos de colesterol. Sobrepeso. Acidosis en la sangre, alto contenido de urea. Fuerte concentración de metales en el hígado. Ictericia. Problemas con el pigmento de la piel. Dolor debajo del hombro derecho. Diarrea. Sudores calientes y fríos.

Jon: ¿Y los síntomas de daño crónico?

Joaquina: Frío, pérdida de peso, hematomas con facilidad, baja inmunidad, las heridas se curan pobremente, pobre o falta de digestión / absorción de las grasas, heces y orina pálidas, hipoglucemia, fatiga, desmayos, dolores con el hambre, venillas en la cara, pérdida de apetito sexual, estreñimiento, anemia, lengua con una película opaca, y también problemas de valoración personal.

Jon: Problemas de valoración personal… ¿Qué emociones guarda?

Joaquina: El hígado está en el elemento madera de la medicina china. Es el órgano de aceptarse, crecer, y reconocer que uno tiene que cambiar. Los conflictos con este órgano generan intolerancia, impaciencia, agresividad, miedo a ser dañado. Para neutralizar la tensión necesitará mayor cantidad de aceite y grasa de lo normal. Todos los productos aceitosos serán el objetivo deseado, pan con aceite, fritos, queso, mantecas, margarinas, lácteos … y para neutralizar la acción ácida de estas grasas, la persona necesitará suavizantes como el alcohol (que en el organismo se trasforma en grasa) o el chocolate.

Jon: Pregunta obligada: una vez constatado que tenemos el hígado hecho polvo, ¿qué hacemos?

Joaquina: La curación del hígado está en trabajar la paciencia y tolerancia, que nos permiten ver, y sin las que es imposible crecer y aceptar. Aceptar cambiar, aceptar aprender.

Jon: ¿Podemos ayudar con algo externo…?

Joaquina: Sí, pero es una ayuda temporal, si no se trabaja cada día un aspecto donde nos mostremos intolerantes, hacer un propósito de crecimiento y conciencia, el alivio será solo temporal.

  • Tomar 1g./día de vitamina C
  • Tomar complementos a base de aceite de salmón y de borraja, junto con un suplemento extra de vitamina E, que evita la oxidación de estos aceites en el interior del organismo
  • Tomar algún complejo de bioflavonoides, junto con vitamina C
  • Tomar perlas de aceite de ajo y de aceite de salmón

Haciendo un poco de trampa y rebuscando en los apuntes, añado una lista de alimentos que hacen daño al hígado:

  • leche: excepto derivados lácteos
  • nata
  • helados
  • café y descafeinados
  • cacaos y chocolates
  • alimentos o bebidas muy frías o muy calientes
  • bebidas gasificadas incluído el agua, coca-cola, pepsi-cola, etc.
  • alcohol incluído cerveza y vino
  • harinas pastas, bollos, panes, incluída la harina integral
  • embutidos
  • conservas
  • fritos
  • pimientos rojos
  • espinacas, coles coles de bruselas, repollo, col, lombarda, berza
  • quesos curados sobre todo los azules. nunca comer roquefort, cabrales, etc.
  • casquería
  • mariscos sobre todo las ostras
  • plátanos
  • melón
  • naranja como fruta. lanaranja se toma en zumo con un poco de zumo de limón.
  • aguacate
  • higos
  • dátiles
  • castañas
  • frutos secos tostados o salados
  • mermeladas dulces

Si después de leer la lista tu pregunta es: “¿Entonces qué como?” tienes el hígado para tirarlo.

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