120 Contrato con uno mismo

Jon: Creo que cuando intento establecer cambios dentro de mi visión y actitud ante la vida, me dejo llevar por la comparación con otros que creo por debajo o por encima de mi, y entro en descalificaciones o calificaciones muy gratuitas que me hacen seguir un camino arduo y problemático en el cambio.

Joaquina: Te propongo una operatividad que se basa en el conocimiento de tu niño dual, que se deja arrastrar por las polaridades según el medio en el que se mueve.

Jon: ¡Estupendo! ¿Qué debo hacer?

Joaquina: Lo primer buscar estas tres cosas:

  1. El tipo de personas que te condiciona hacia una sumisión.
  2. El tipo de personas que te llevan a un autoritarismo.
  3. Qué tipo de niño interior tienes como predominante.

Jon: ¿Y ya está?

Joaquina: Además, debes aceptar que la dificultad está en saber decir NO y saber decir SÍ. Es decir, la dificultad está en que el NO sea real y el SÍ sea auténtico. Sabrás que es auténtico porque no queda resentimiento. Acepta también que debes hacer un cambio suave, pero sin pausa, lleno de paciencia.

Jon: Suena a que voy a tener que hacer un contrato conmigo mismo para comprometerme con esto…

Joaquina: Magnífica idea. Antes de empezar el contrato haz una declaración de los aspectos y consecuencias que intentas influir, no olvidando que con el contrato has de buscar responsabilidad, pero en ningún momento sentirte extorsionado por ti mismo.

Jon: Vale, y ¿hay castigos y recompensas?

Joaquina: El refuerzo, es decir, la recompensa es muy importante porque el niño interior necesita sentirse reconfortado. No olvides que estas recompensas nunca pueden ser “dañinas” en ningún nivel (mental, emocional, físico). Es decir, no puedes recompensarte con dulces, salidas fuera de lugar, drogas, gastos innecesarios, compras fuera de sentido, etc. La recompensa debe producir paz.

Jon: Me iba a hacer el ofendido, pero entiendo el punto. ¿Qué condiciones debe cumplir el contrato?

 

Joaquina: El contrato debe ser claro, definido e íntegro. No dejar dudas sobre lo que se espera.

Jon: Por ejemplo: “Yo me comprometo a emplear 30 minutos cada día, alternándolos en horas secuenciales, a no quejarme de mi trabajo”.

Joaquina: Perfecto. De esta forma verás tres cosas: Primero, de qué te quejas. Segundo: dónde lo haces preferentemente (trabajo) y tercero: que aceptas que no te hace feliz y que tienes que cambiarlo.

Jon: Segunda condición.

Joaquina: El compromiso no entrañará dificultades que no se puedan acometer.

Jon: El ejemplo anterior lo puedo acometer. Tercera condición.

Joaquina: La recompensa se debe producir después del hecho en sí. Pero debe elegirse con anterioridad dando diferentes valores según los logros. No debe modificarse el tipo de recompensa al menos en un mes.

Jon: Vale, cada día conseguido: oiré la música que me gusta durante 10 minutos. Si lo consigo durante una semana, iré un día a ver una película al cine. Y si lo cumplo durante un mes, Cumplir el mes prepararé un fin de semana de viaje de ocio. Cuarta condición.

Joaquina: La primera parte del contrato es para detener la acción negativa, después de conseguirlo debes acometer la parte positiva. En el ejemplo que pones, sería: “Voy a disfrutar durante 30 minutos de mi trabajo cada día”. Normalmente cuando se ha eliminado lo negativo los tiempos de lo positivo son mucho más largos. Casi seguro que podrías hacerlo 1 hora sin problemas. No obstante, cuidaremos la facilidad y la comodidad al hacer el contrato. En este caso, la recompensa se va espaciando y buscando nuevos aspectos negativos para iniciar otro cambio.

Jon: Entendido. Quinta condición… espero que no haya muchas más.

Joaquina: No debe rescindirse el contrato sin haberlo conseguido, ni modificar la primera elección del contrato. El contrato debe ser firmado y respetado en su totalidad como forma de conseguir ampliar tu voluntad y la confianza en ti mismos.

Jon: Creo que voy a abrir un archivo de contratos con los informes de estos.

Joaquina: Tendemos a trivializar la importancia de la disciplina y la recompensa en nuestro aprendizaje, y sin embargo, lo que nos hubiera llevado a funcionar amablemente con nosotros y con los demás, hubiera sido tener una disciplina coherente y amorosa y un reconocimiento de los logros obtenidos.

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