102 Amor a uno mismo (II)

Joaquina: Cuando no tenemos amor, es porque no hay tolerancia. La tolerancia para que realmente crezca, funcione, y sea interesante, es imprescindible que esté llena de aceptación al otro y de aceptación a nosotros mismos.

Jon: Cuando, en tus Talleres, sacas a personas al escenario para hacer ejercicios, algunos ya suben mal. ¿Es debido a la falta de tolerancia hacia el resto de las personas porque que no soportamos que nos analicen en público?

Joaquina:  Si todas las personas fueran buena gente y amasen incondicionalmente, ¿saldrían mal? Si tu sintieras que tus defectos que no quieres que nadie vea, pero que te parecen muy interesantes para seguir teniéndolos, no te importaran, ¿saldrías mal? ¿Qué nos pasa en el mundo para que cualquiera de nosotros, si dicen nuestro nombre, empecemos a sentirnos como que nos falta la autoestima, nos falta la auto aceptación… Lo que tendríamos que decir en ese momento es que no amamos a los otros, pero nos amamos demasiado a nosotros mismos.

Jon: ¿Cuál crees que es el problema?

Joaquina: Lo único que tiene el ser humano es la vida. Como seres humanos solo tenemos la vida. Si amas a toda a la gente más a que ti mismo, ¿hay juicio? Si hay juicio no amas a los demás. No amas a los demás porque no son perfectos. Si, por el contrario, piensas que las personas te aman, el amor te lleva a… no pasa nada. Por ejemplo, yo todos los lunes doy un Curso, llego y veo las caras conocidas de todos los lunes y digo “¡uy! Ya están preparados para lo que viene”. Pero cuando veo tres caras nuevas digo: “¡uy y ahora que hago con ellos!” Ese segundito es porque yo a esas personas no les doy la cualidad de entender o de aceptar lo que yo voy a hacer, es porque no me amo a mí, o porque creo que su amor no es incondicional.

Jon: ¿Es eso un problema?

Joaquina: Claro que tengo un problema. Si yo tuviera un amor incondicional a mí misma, totalmente, entraría y que les den churros a los demás. Pero eso no quiere decir que yo tenga amor a mí misma, quiere decir que al otro le amo menos de lo que me amo a mí.

Jon: Entonces lo primero es entender realmente dónde está el problema.

Joaquina: El problema está en que, en la medida que amas menos a los demás que a ti mismo, y a los demás les pones la cualidad de destrozarte, lo que va decreciendo es el amor a ti mismo. Lo que vamos haciendo es perder el amor cada día más a nosotros mismos y perdiendo cada día más la posibilidad de conectar con los demás. Pero no porque a los demás no les demos un valor. Claro que les damos un valor. Pero siempre por debajo del nuestro. Y aquí empieza el problema. No os amamos totalmente a nosotros mismos en este momento.

Jon: ¿Por qué no nos amamos? o ¿por qué estamos constantemente pensando mal de los otros?

Joaquina: Nuestra capacidad de pensar mal de todo el mundo, va haciéndonos perder el poder de contactar con la semilla del amor, que no tiene malos pensamientos. Jon, yo te amo incondicionalmente, por lo tanto no veo nada imperfecto en ti. Y veo pantallazos que te pones delante. La crisis profunda del ser humano es que no ahonda en su realidad. Entonces, te pido que, penetrando en ti reconozcas que te amas a ti mismo mucho más que a los demás. Ese sería el primer trabajo que te pediría, que estas por encima de los demás. Si no estás por encima de los demás, me vas a decir claramente que jamás críticas a ningún ser humano.

Jon: Critico bastante, si.

Joaquina: Bien, mi opinión no es que tú dejes de amarte, sino que al estar pensando todo el rato mal del otro, empieza a existir un desequilibrio hormonal, de neurotransmisores que te hacen empezar a encontrarte contigo mismo. Y eso empieza hacerte pensar que no tienes autoestima, que no tienes auto aceptación, que te falta no sé qué, que te falta no sé cuánto. ¿Qué piensas que podríamos hacer para que realmente, tu no pensaras mal nunca, dado que es a ti a la que te hace bajar la autoestima, te hace bajar la auto motivación , te hace bajar la auto aceptación?

Jon: ¿Es una pregunta retórica?

Joaquina: Imagínate un niño, un niño sonriente que es feliz. La madre le da la primera reprimenda, y el niño se da cuenta, de que su madre ve mejor a su hermano que a él. Y es que él se parece a su papá y el hermano es igual que ella. ¿Qué empieza hacer el niño? Empieza a bajar su autoestima ¿Estás de acuerdo?

Jon: Sí.

Joaquina: Baja, baja, muchísimo. Lo cual quiere decir que los problemas que has tenido, en relación con esto, desde tu infancia, cuando los ves reflejado en otra persona, consideras que son tus problemas y que la otra persona es más importante que tú. Pero en realidad, lo único que sucede es que tienes un alma semi destruida, que se ama más a si mismo que a nadie, pero que en realidad no es capaz de conectar ni con su verdadero amor, ni con el amor del otro.

Jon: Como siempre, empezamos a vivir un problema de autoestima, de auto aceptación, y de auto valoración.

Joaquina: En la medida que aquí hay una baja auto aceptación, serás más intolerable con el otro, y que en la medida que haya una baja auto motivación, tendrás una menos consciencia del propósito del otro. Y que si sigues pensando así, el amor a ti mismo no va a llegar nunca. No es que ames más al otro, si no que no trabajas tu autoestima respetando al otro. Para que realmente se produzca tu amor, debes trabajar el amor a ti mismo y plantearte el respeto al otro.

Jon: Recuerdo que una vez pusiste un ejercicio de estar 21 días sin criticar a nadie.

Joaquina: ¿Qué te parecería hacerlo?

Jon: Me costaría la vida.

Joaquina: Eso quiere decir que te has dado cuenta de que te amas más a ti mismo que a los demás, ni a la madre, ni al padre, ni a nadie, ni a la pareja, ni al vecino, ni a la guardia civil… Ten en cuenta que siempre hay cuatro ojos para ver el mundo. Los tuyos y los del otro, y luego los de cuarenta millones de españoles, o seis mil cuatrocientos millones de seres que somos. Y esos ojos tienen una cultura, una forma, un momento de ver las cosas, tan tremenda y diferente que no podemos llegar a coincidir casi nunca. De hecho, la pareja es el lugar de menos coincidencia que existe.

Jon: ¿Por qué?

Joaquina: Porque nos olemos.

Jon: Jajaja

Joaquina: No te rías, si no estuviéramos en el mismo espacio, habría más coincidencias, el olfato es un sentido que genera discrepancias. El olfato es la primera cosa que nos discrepa y el tacto la segunda. Entendido el olfato como: “me huele mal lo que estás haciendo, no solo me huele mal tu  persona, si no que me atufa; has venido tarde, me atufa” Esto de, “me empieza a oler mal, parece que no se qué”. Ese olor del que estamos hablando permanentemente es la primera cosa que luego hace que cuando nos acercamos a la persona, sintamos como una especie de no quiero estar aquí, ya no puedo más, me tengo que ir.

Jon: ¿Y el tacto?

Joaquina: El tacto es la capacidad de cuidar al otro, de atender al otro, de cómo le miro, de cómo le trabajo, de cómo tengo en cuenta su espacio, además para tocarle. Llega un momento en el que no he tenido tacto ni para el espacio, ni para estar, y entonces ya no puedo ni tocarle, no sé qué me pasa. Le quiero mucho, pero ya no te puedo ni tocar. Se ha roto el contacto. Entonces, si yo estoy con esta persona en este momento, independientemente de que quiera reconocerlo, sé un poco más de mí, que de ella. Entonces tomo conciencia de que el propósito del otro no tiene por qué coincidir con el mío. Y auto motivación es que yo tenga mi propósito activado todo el tiempo, para que pueda llegar a donde yo quiero. Una de las pérdidas más grandes que estamos teniendo la sociedad en este momento es de motivación, sobre todo en los jóvenes. Nosotros ya en muchos momentos podemos decir qué es la edad, o que la culpa la tiene las experiencias no conseguidas.

Jon: Sí, jóvenes de 4 años ya no quieren ir al colegio, jóvenes de 13 años ya no quieren comunicarse, jóvenes de 16 años no quieren salir de detrás de un ordenador…

Joaquina: La auto motivación es la activación de la visión. Las personas traemos interiormente una llamada, que, si la escuchamos y nos motivamos hacia ella, nos va llevando a un lugar. Casi siempre el problema de “no sé a donde ir” es un problema de auto aceptación. Es decir, el primer paso sería: creo en mi poder de llegar a cumplir mis objetivos. El segundo paso sería: me acepto tal como soy, para poner los límites y para poner todos los progresos. Y el tercero sería la auto motivación: ¿qué hago realmente para tener activado mi yo, y que esté siempre en activo?

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