72 El rol familiar

Es primavera tardía y el calor del verano llama con fuerza a la puerta. Estamos en la terraza de un apartamento que nos han prestado unos amigos, en el sur. Entre dos palmeras datileras se ve la piscina con una familia alemana enrojeciendo al sol. Dos niños con poca diferencia de edad se pelean o juegan en el borde mientras su padre intenta poner orden.

 Jon: Esos dos niños, en realidad, no están siendo ellos. Observo que se portan de manera distinta cuando están los padres mirando y cuando no. Juegan una especie de rol. ¿Por qué es eso?

Joaquina: El rol nos asigna una posición en el sistema y nos ayuda a indicar un comportamiento que le da seguridad al otro. De alguna manera ayuda a definir nuestras relaciones dando seguridad a los demás a través de un comportamiento predecible.

Jon: Entonces me imagino que no pueden ser muchos los roles…

Joaquina: Son cinco: Celoso, pegón, envidioso, rebelde y acusica. El primero puede ser apegado o desapegado, posesivo o desapegado. El pegón lo resuelve todo a golpes. El envidioso lo es porque no quiere hacer nada. El rebelde nunca quiere hacer lo que se le manda. El acusica anda siempre culpando a los demás no teniendo nunca la culpa de nada.

Jon: ¿Cuáles son los más importantes?

Joaquina: EL celoso y el envidioso. EL celoso cree que no tiene algo, que el otro sí. Puede ser celoso del otro o celoso de sí mismo. Siempre hay algo que no tengo y soy celoso de quien lo tiene, o me guardo lo que creo que no tengo, para mí mismo. Es cuando crees que no tienes capacidad para algo o te sientes carente de algo. El celoso es inseguro, hacia el otro o hacia si mismo. Un inseguro no esta tranquilo con lo que hace, debido a sus celos y es tremendamente inarmónico socialmente. El celoso de si mismo es callado, silencioso, y más predecible.

Jon: Me temo que voy a ser más el rol envidioso.

Joaquina: El envidioso no hace esfuerzos para conseguir lo que quiere. Tiene esa cualidad, aunque no en el mismo grado y entra a competir para intentar conseguirla sin esfuerzo. Toda persona envidiosa o celosa va a romper el equipo. Estas relaciones de celos y envidia destrozan la familia, por ejemplo, de ahí vienen los problemas de avaricia económica con las herencias.

Jon: Me imagino que todos estos roles tienen su parte positiva y su parte negativa, ¿no?

Joaquina: Si, por ejemplo, el acusica puede ser realizador o no. Ve lo que hay que hacer, pero quiere que lo haga el otro. Siempre se queja de lo que pasa y está todo el tiempo hablando de lo que le han hecho. Si se sabe manejar es muy bueno porque ahí esta el iniciador.

Jon: ¿Y cómo me comporto ante un niño acusica?

Joaquina: Lo primero es no escucharle, ni responder a sus acusaciones y así se volverá un realizador sano. Hay que ponerle a hacer cosas y que las consiga acabar por si mismo. “¿Has disfrutado haciendo esto?” Pues genial. Tienes que llevarle a hacer lo que dice que el otro hace mal. “Eso que me dices es lo que tu hermana / compañero ha hecho mal, y que crees que ha hecho bien? Ciertamente lo que tu hermana ha hecho mal, no lo hagas tú nunca. Comprométete ahora. Vamos a hacer un acuerdo y nos vamos a comprometer a no hacerlo. Y si te parece bien, también hacemos lo que ella ha hecho bien. Pero solo si tú lo decides.”

Jon: ¿Cuál es la causa de que acusemos?

Joaquina: Cuando acusamos es porque hay un problema de autoestima.

Jon: Al rebelde sí que soy capaz de verle cosas muy positivas.

Joaquina: El rebelde es el creativo. Tiene que hacerse un rebelde que respeta normas e innova. El problema es que no quiere aceptarlas.

Jon: Y, ¿cómo hago para que un niño acepte las normas?

Joaquina: Si te enfrentas a él, le destrozas. Si le canalizas, será un creativo importante. Las normas hay que ponerlas con flexibilidad, es importante para que las pueda seguir. Lo primero debe aceptarlas. Y luego preguntarle: “¿Cuál sería tu normativa para ello? ¿De qué forma se puede hacer para que funcione? ¿Qué te da mas miedo, hacerlo como tú dices o como yo digo? No es que no quiera hacer algo, es que no quiere hacerlo de esa forma. La forma de ejecutar es suya. “Hazlo de la forma que tu quieras…”

Jon: Es decir, se le marca la meta pero que él elija el camino… ¿Y el envidioso?

Joaquina: Es el gestor. Administra los valores, los conocimientos, los recursos, porque ve los valores de los demás. Se puede resolver, pero tiene que decidir hacer esfuerzos.  Hay que saber canalizarle y que vaya haciendo esfuerzos, que entienda cómo tiene que hacerlos. Por ello, hay que potenciar sus esfuerzos. “Si no lo puedes hacer tú, vamos a ver quién lo puede hacer.” Conoce los esfuerzos de todos y al final acaba haciéndolos.

Jon: ¿Cómo resolverlo?

Joaquina: Preguntándole: “¿Qué es lo que hace mejor el otro? ¿Qué es lo que hace para ser tan bueno en eso? ¿Cómo lo consigue? Pues vamos a organizarnos para que tú y yo tengamos una hora todos los días para hacer lo que él hace”. Lo mas importante es hacerlo de verdad, si es una hora encestando, pues una hora todos los días…

Jon: Nos quedan dos

Joaquina: El pegón tiene una fuerza que no sabe canalizar, pero tiene que hacerlo. Es el líder y puede ser pegón física, emocional o mentalmente. En el momento que no le ponemos en evidencia, él aprende a mover su fuerza.

Jon: Pero ¿cómo?

Joaquina: Si el niño te pega, tú pegas en la misma medida de fuerza, sin ira y sin violencia dentro. Cuando pegan a otros: “Quien inicio la pelea? ¿Y por qué no comenzaste tu, si te quería pegar?” El que es pegón, inicia la batalla siempre. “Así que ya sabes, mañana empiezas tú la pelea, que no se te olvide.” Y cuando se hace consciente de que pega él, aprenderá cuándo tiene que pegar y cuándo no. Y acabará pegando en el momento justo.

Jon: Y nos queda el celoso…

Joaquina: Es el Gurú, el Mago. Sabe hacer todo lo anterior, pero no quiere hacer nada. Se queda en lo que el otro hace y en “es que como yo no tengo…” Es posesivo de su libertad, y como sabe hacerlo todo, sabe que hacerlo le lleva a perder su libertad en arras de los demás. Solo se puede arreglar él mismo, cuando él quiera.

Jon: ¿Y se resuelve…?

Joaquina: Preguntándole: “¿Y tú le quieres? Pues entonces estarás feliz de lo feliz que esté el/ella. ¿No? Si no es así, pues entonces es que no le la quieres y por eso estás tan celoso” No complacerle desde la falsedad. Los celos no se curan. Entre hermanos, es importante la primacía de la experiencia, es imposible que el amor no tenga la circunstancia del tiempo.

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