65 Temperamento y carácter

Vamos conduciendo por la Castellana de vuelta de un curso. Toda mi paciencia y flema habitual se esfuma en segundos cuando voy al volante y, aunque intento controlar los improperios, aparecen con fluidez en mi mente.

Joaquina: No importa que no lo digas, con pensarlo ya estás ensuciando de energía el mundo.

Jon: Lo intento, pero ¿has visto cómo se ha cruzado ese?

Joaquina: Sí, lo he visto, sus motivos tendrá para ir a esa velocidad. Lo que no entiendo es que tu carácter se dispare.

Jon: Si, no consigo dominar mi temperamento

Joaquina: Es tu carácter, que es distinto al temperamento.

Jon: ¿Cuál es la diferencia?

Joaquina: El carácter es la parte de la actitud que es modificable, el temperamento no es modificable, solo se puede poner bien pero no quitar, es la partícula de transformación de la persona. La personalidad es la suma del carácter y el temperamento. La suma de la parte que va cambiando y de la que es incambiable.El carácter hace que las personas sean diferentes dependiendo de en qué ambiente están. Eso no ocurre con el temperamento.

Jon: Lo que decíamos, yo al volante tengo un carácter insoportable, pero por lo que me dices lo podría cambiar. ¿Y el temperamento?

Joaquina: A través de los temperamentos se conoce cómo funciona el sistema interior de la persona, y cómo ese funcionamiento facilita o dificulta las relaciones con los demás. También cómo la sombra del temperamento hace que las relaciones sean un calvario en lugar de algo maravilloso y divertido.

Jon: Son los de Hipócrates, ¿no? Colérico, sanguíneo, flemático y melancólico.

Joaquina: Así es. Tu carácter colérico es el que te lleva a conducir de la manera que conduces. Sin embargo, la cólera que se expresa en el temperamento está relacionada con las bilis amarillas y los líquidos que segrega el hígado. Es la parte del cuerpo que está conectada a esa forma de funcionar. Es decir, cuando está bien ordenada y funcionando la cólera es la necesaria para poder crecer, para tener input, para poder hacer cosas, mientras que cuando la cólera está con mal humor se va contra el otro o contra ti mismo. La cólera es imprescindible para vivir, es el motor del crecimiento humano. Tener una persona colérica cerca es poder llegar a hacer proyectos, otra cosa es cuando el colérico está sobre dimensionado.

Jon: Entonces debemos activar el temperamento, o mejor dicho, los temperamentos.

Joaquina: Sí, pero la activación debe ser con intención. Porque tú quieres y no por inconsciencia, dejando que salga sin filtros. Debes antes tomar conciencia de quién eres y qué es lo que está sucediendo.

Jon: Volviendo a lo de carácter y temperamento, conocer en los equipos de trabajo la personalidad sería entender qué no va a cambiar cada miembro del equipo y qué cosas van a estar siendo movibles. En mi experiencia, la mayoría de la selección de personal se está haciendo a través del carácter, y no se hace a través del temperamento.

Joaquina: Lo que sucederá entonces es que se encontrarán que personas que parecían que iban a funcionar muy bien, al cabo de un tiempo se descubre que no valen, porque no se fijan en su temperamento sino en su carácter.

Jon: ¿Entonces el temperamento no cambia nunca, nunca?

Joaquina: El temperamento solo cambia cuando la persona tiene una crisis o enfermedad muy grave. Esto se puede comprobar en el cuerpo. Hay personas que están mutando hacia a otro temperamento porque están enfermas psicológicamente. La persona tiene los cuatro temperamentos dentro, pero ha elegido una preferencia. Cuando la persona funciona positivamente la parte del temperamento que utiliza es la más sana. Cuando está en negativo utiliza la más negativa.

Jon: ¿Cómo es eso de que “se puede comprobar en el cuerpo”?

Joaquina: En el cuerpo aparece el temperamento. Hay dos sustancias que enervan el cuerpo, lo ponen firme, fuerte y recto, y tienen una pulsión vital de vida: la cólera y la sangre. Y otras dos sustancias que lo abaten y lo inclinan, y que provocan una pulsión letal, la muerte, y que lleva a la persona a meterse dentro de sí y a no compartir con el otro.  Son el melancólico y el flemático. Estas pulsiones están en el cuerpo, y mirándolas podemos decir cuál es el temperamento. Cuando estamos en una crisis nuestro temperamento no cambia, pero la pulsión de la muerte le abate. Los temperamentos nos sitúan en la realidad de nuestra vida. El cuerpo muestra si el temperamento está activo en positivo o si está sufriendo. Y para sufrir el temperamento va a poner elementos de otra parte del cuerpo a frenar.

Jon: ¿Cómo específicamente en el cuerpo?

Joaquina: Espalda recta y ego, es decir el pecho hacia fuera, es pulsión de vida. Cuando la persona está abatida trae los brazos hacia delante, pero sigue teniendo ego. El colérico y el sanguíneo tienen el ego fuera y la espalda recta y el melancólico y flemático el ego dentro y la espalda hundida.

Jon: ¿Y las personas que dudan entre una u otra opción?

Joaquina: El preferente es el que va a marcar. Por ejemplo, una persona puede tener el temperamento flemático y detrás el colérico y entonces no estará tan abatido como una persona que tenga el flemático y detrás el melancólico.

Jon: Sé que podrías hablar durante horas, pero ¿me puedes dar unas pinceladas de cada temperamento?

Joaquina: Voy a ser muy sintética. Colérico: la acción y rapidez. Recoge la energía de fuera, de salir, de disfrutar, del ambiente, del entorno, en ningún momento le viene de dentro solo mira fuera. Lo importante es la tarea, el resultado. Sanguíneo: busca la energía de fuera siempre. Es rápido y lo más importante es la diversión. Sin ella no tiene estímulos. Quiere pasarlo bien, la relación, el clima, llevarse bien… Se relaciona con las personas para encontrarse a gusto con ellas, en ningún momento para utilizarlas.

Jon: Sí, tengo una amiga venezolana exactamente así.

Joaquina: Sigo. Flemático: energía de dentro. Lento. Lo importante es la calma, no le interesan ni las personas ni la tarea. Le interesa aprender y no le importa el tiempo lo que le interesa es acabar bien las tareas.

Jon: Así es.

Joaquina: Melancólico: energía de dentro. Lento. Analista. Memorístico, con memoria eficiente.

Jon: Como una que yo me sé que tengo enfrente…

Joaquina: Por eso nos llevamos bien. Tú eres flemático y yo melancólica. Las relaciones más difíciles son el sanguíneo con el melancólico, y el colérico con el flemático.

Jon: Me imagino que especialmente cuando están en negativo: El colérico corta la conversación. El sanguíneo se va a tomar unas copas y no hace más. El flemático: como escuchó tanto se le olvidó todo. Y el melancólico necesita unos días para tomar decisiones. El tema es: ¿cómo se sale de ahí?

Joaquina: Es imposible que si no se tienen objetivos se salga del temperamento enfermo. Un foco. Si no nos preguntamos qué queremos en la vida y cómo conseguirlo y con quién, si no hacemos equipos con las personas, si no intentamos arreglar las relaciones con el otro para hacer equipo de verdad, el ser humano entrará en la flema y en la melancolía, hagamos lo que hagamos.

Jon: Faltaría entonces la pulsión de vida.

Joaquina: Efectivamente.

Voy conduciendo mejor, no tanto por que se haya refinado mi carácter sino por lo que da que pensar el tema de los temperamentos.

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