37 Los 12 primeros años

Estamos en El Ancla, un restaurante volcado sobre el Mediterráneo cerca de San Pedro de Alcántara. El sol es suave y el mar se ondula sin llegar a picarse. Mientras preparan la ensalada y una lubina a la sal para dos, nos acercan unas aceitunas gordales deliciosas.

Jon: Me agrada que en este restaurante los pocos niños que hay se suelen comportar muy bien y no corretean entre las mesas. Te he oído hablar en algunos cursos sobre cómo la energía va entrando en los niños en los 12 primeros años de vida y me ha parecido fascinante.

Joaquina: En ese tiempo está a gestación de todo lo que nos va a ocurrir en la vida y va a marcar nuestra conducta y nuestra identidad como personas.

Jon: ¿Tan pronto?.

Joaquina: Si, desde el primer año de vida. En ese primer año al niño le entra la energía masculina, para que tenga la fuerza de mantenerse y poder soportarse a sí mismo. Es la fuerza del “yo puedo, yo soy fuerte”. A los dos años la energía que llega femenina. A los tres años, el niño necesita hacerlo todo él, Aquí está la autoestima de un niño, y se va conformar por tres pilares: en el primer año lo que el niño genera es voluntad, en el segundo genera firmeza y flexibilidad, y en el tercer año genera escucha o poder.

Jon: ¿Qué quieres decir con “voluntad”?.

Joaquina: Voluntad es: yo tengo mi opinión, el otro tiene su opinión y vamos a compartir. Cuando no se ha implantado la parte femenina, la voluntad es impuesta.

Jon: Perdona el salto, pero como en el coche veníamos hablando de sexo… Esto parece importante para tener una buena relación sexual, saber si hay la capacidad de escuchar ala otra parte, de estar dispuesto a compartir, de ir más allá de tu propios deseos. Entonces, si no habido esa parte femenina que ha atajado nuestra voluntad y que la ha canalizado, nos hemos convertido en personas autocráticas.

Joaquina: Trabajar la voluntad en el sexo es lo más importante: yo tengo la capacidad de compartir con el otro, y de abrirme para que el otro participe de ese deseo, de lo que yo quiero, a ponerle tranquilidad. Si entra el Yang ayuda a que el deseo se avive. Si entra el Yin no hay deseo. El primer baile se da aquí, y la mayoría de nosotros hemos nacido de padres que bailan solos, que es lo que ellos quieren y se acabó.

Jon: Volviendo a los niños, esa energía Yang entra…

Joaquina: Es a los 14 ó 16 meses cuando le entra el latigazo de la energía. Y cuando se pone de pie por primera vez y se mantiene de pie le entra la energía Yang. Cuando un niño tiene problemas musculares no le entra la energía, la rechaza. Suele ocurrir cuando están muy protegidos por su madre y empiezan con la energía cambiada.

Jon: ¿Y luego?

Joaquina: En el segundo año se produce el movimiento. El niño nota que entra una energía, nota los fluidos, y lo que necesita aquí es un canal de conocimientos. Cuando entra esta energía hay que dar firmeza y sentido a lo que le está pasando. Tanto movimiento necesita ser canalizado. Si el movimiento no se canaliza, lo que sucede es que hay un desbordamiento de ese canal, y casi siempre después una negación al poder.

Jon: Y si no, ¿puede repercutir en su autoestima?.

Joaquina: Si el niño tiene el autoestima baja, puede ser porque al sacar su energía Yang, ha tenido una lucha de poder con otro Yang. Imagínate que él tiene la energía Yang y su padre es autoritario, le machaca.

Jon: ¿Y si la autoritaria es la madre?.

Joaquina: El niño no va a ver a su madre autoritaria, ya que no la juzga. Siempre les digo a las madres que el niño no va entender, de pequeño, que ellas estén trabajando, y sus padres esté en casa. Va entender que los dos estén trabajando. Un niño no va entender ni que el padre este enfermo, ni que esté en casa, ni que sea débil… No tiene la capacidad. Hasta los cuatro años el niño lo que hace es ver desde unos patrones arquetípicos que tiene su cerebro. Yo puedo tener toda la fuerza del mundo pero soy mujer para él. Luego, cuando se hacen mayores, no. Pero aquí en esta edad la autoestima se fija por lo que él ve.

Jon: ¿Qué supone la autoestima a futuro?.

Joaquina: La autoestima va marcar que crea en sí mismo, que tenga marcado su liderazgo, que consiga las cosas que él quiere. Si esto está mal, la persona es autoritaria, rígida, y no escucha, interesándole solo lo suyo.

Jon: ¿Esto va a marcar mucho cómo gestionamos las emociones?.

Joaquina: A los 4 años aparece la capacidad más hermosa del ser humano, que es la capacidad de expresar emociones. Hay pocas personas que sean libres para expresarlas. La energía femenina tiene que ser canalizada por el padre. A los cuatro años la necesidad de canalización es brutal, porque es cuando te desbordas emocionalmente: gritas, chillas, es tu autodeterminación emocional. Entonces hay que aceptar ese canal del padre, que tiene firmeza, que nos maneja, que sabe expresar las emociones que nosotros expresamos, que no se desborda.

Jon: Y si no tenemos la energía masculina y femenina equilibradas, ¿qué pasa?

Joaquina: Las personas que no entra con la energía Yin y Yang equilibradas en los cuatro y cinco años, a los seis no pueden razonar, y les va a costar razonar muchísimo tiempo. De seis a siete años viene la gestión del compromiso. A los seis años el niño tiene la creatividad conceptual, sueña con cosas, y necesita un canal. Si tienes muchas ideas y o no haces nada, el problema está aquí. Es decir, tenías muchas ideas y nadie te las canalizó, nadie te obligó a que esas ideas fueran una realidad. El momento más creativo de tu vida han sido los seis años, pero eso no quiere decir que se haya hecho realidad. La creatividad aquí se destruye por el dogmatismo: se hace lo que yo quiero, o en el polo opuesto: lo que yo tengo en mi cabeza no se hace jamás. Esto tiene una fuerza enorme, porque a los seis años no solo tienes la creatividad, también tienes la motivación para vivirla. Si a los seis años no has tenido canales, a los siete estás desmotivado.

Jon: Me encuentro a veces con personas, no es mi caso ya que mis padres potenciaron siempre ese lado mío, que culpan a sus padres de la “castración artística”, que les impide ser creativos de adultos.

Joaquina: En muchísimos casos puede ser verdad. Solamente que si somos grandes artistas y queremos hacer el esfuerzo, ese arte aparecerá. Es difícil que un artista deje que se le tape su arte, si ese arte es arte. Otra cosa es que tengamos unas cualidades y para no hacer el esfuerzo de desarrollarlas, les culpemos a ellos. Porque ser artista con seis y siete años requiere muchísimo esfuerzo, muchas horas de muchas cosas, y no siempre podemos hacerlo.

Jon: Y así, a trancas y barrancas llegamos a los ocho años. ¿Qué ocurre entonces?

Joaquina: Casi todas las personas cuando tenemos ocho años, lo que intentamos es defender nuestro espacio. Empezamos a opinar, empezamos a decir lo que nos gusta, y cuando tenemos nueve años discutimos ya por lo que nos gusta. Esto es el liderazgo, nuestra capacidad de ser líderes va pasar por que seamos capaces de escuchar, y capaces de obedecer: obedecernos a nosotros mismos, y obedecer a los demás. La capacidad de poder expresar nuestro liderazgo, está en esta etapa. Y la mayoría de nosotros hemos destruido nuestro liderazgo aquí, por no saber obedecernos a nosotros mismos.

Jon: ¿Estamos ya desarrollando nuestra mente?

Joaquina: La vida mental es lo que nos permite tomar decisiones en nuestra vida, y la toma de decisiones va depender de cómo hayan sido nuestros ocho y nueve años. Nuestros errores profesionales, personales, de pareja, etc. Ahí está culminado todo. Cómo hayan estado las energías previas van a marcar la cantidad de Yin y la cantidad de Yang que tenemos en nuestra vida. Nuestros padres destruyen nuestro liderazgo en el momento en que empezamos a cuestionarnos lo que ellos nos han enseñado. Empezamos a cuestionarnos el sentido de la relación con ellos y los padres no permiten que se cuestione.

Jon: El último trecho…

Joaquina: De 10 a 12 años la energía Yin nos permite el desapego, y la energía Yang la libertad, y volar fuera del hogar.

Jon: ¿Cómo puedo saber dónde he tenido atascos?

Joaquina: Los órganos que te hacen estar sano, de 0 a 4 años son: el riñón, la estructura ósea, y los órganos genitales. Si tenéis problemas de 4 a 6 años lo normal es que tengas problemas hepáticos, problemas de vesícula, de músculos y de vista. Atasco de 6 a 7 años, los problemas son de corazón, de cerebro, de tiroides, de intestino delgado, de circulación, y de sistema nervioso central. Si existen problemas de 8 a 9 años: bazo / páncreas, estomago, tejido conjuntivo. Y si has tenido problemas de 10 a 12: pulmón, intestino grueso y piel.

Llega la ensalada, que aliñamos solo con aceite, y la atención se me va a las papilas gustativas, mientras fotografías de mi infancia fluyen desordenadas por la cabeza.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s