36 Hablemos de sexo II

Con el depósito lleno y un par de botellas de agua que hemos comprado, reanudamos la marcha. Todavía nos quedan algo más de 300 kilómetros para llegar al destino.

Jon: Mientras pagaba la gasolina he estado dando vueltas a eso de que uno es tierra, otro agua… o aire… ¿Se puede cambiar?. Es decir, dependiendo con quién estés o el momento, ser más agua, o más tierra, por ejemplo.

Joaquina: No. Nosotros lo que podemos hacer es manipular y mentir, para adaptarnos al otro, pero nosotros somos los que somos. Otra cosa es que yo diga ponte aquí que yo hago el espiritismo, y estoy sintiendo mucho. Lo importante es que veas dónde estás tú. Si te modificas dependiendo de tu pareja, quiere decir que eres dependiente de ella.

Jon: Vale, lo que sí parece es que es mejor estar en aire o agua que en tierra.

Joaquina: Pues te vuelves a equivocar. Necesitas tener los tres. necesitas saber trabajar los tres perfectamente. Tengo mi imaginación, me lo estoy pasando riquísimo aquí arriba, me lo imagino todo. Me muevo en esa imaginación y consumo la imaginación, porque la tierra es el realismo de la relación. Solo que si tu consumas la relación desde estar en lo que tú sientes que te ayuda a estar mejor, tu relación va a ser muchísimo más rica, que si lo que estás haciendo es hipotecar lo que eres.

Jon: Entonces en ese baile, ¿hay que estar muy pendiente de lo que el otro es , o quiere en cada momento?

Joaquina: Independientemente de todo, casi todas las relaciones son dirigidas por el hombre, o la persona masculina. Y estoy hablando de todas las relaciones, no solo relaciones heterosexuales. La persona que es más cazador es más tierra y lo que hace es arrastrarlo a través del deseo. Ese deseo que tiene tres niveles es el deseo puramente carnal, es el deseo emotivo y es el deseo más espiritual. Hay niveles de deseo, desde el deseo más primario, a los menos. De lo que te tienes que dar cuenta con este movimiento, es de que en la medida que tú no eres nada tierra y te estás dejando llevar por la tierra, muy probablemente tus órganos van a enfermar. Porque las relaciones sexuales con tierra son así, de fricción tierra con tierra. Y si el órgano no es tierra, ante esa fricción enferma. Hay cantidad de enfermedades por esta fricción.

Jon: ¿Por qué?.

Joaquina: Porque uno es agua y el otro es tierra; entonces, lo que está haciendo la tierra es secar el agua.

Jon: Entonces si uno es agua y el otro tierra, ¿n deberían tener relaciones?

Joaquina: Te veo muy preocupado con esto del no alineamiento.

Jon: No sé. parece que estamos hablando de misiles. Misil tierra- tierra, versus misil – aire de largo alcance…

Joaquina: No, siempre va empezar la tierra, porque va empezar el deseo. Tierra siempre es el deseo de tener, el deseo de poseer, el deseo de cazar, y las dos personas cuando se encuentran una más rápida, la otra menos rápida tienen un deseo de consumar, de vivir esa realidad en general, si hablamos como apetito sexual. Lo que sucede es que la persona que es agua, tiene un deseo, que es más suave, más cálido. Y la persona que es tierra tiene un deseo muchísimo más impetuoso, muchísimo más fuerte.

Jon: Y ninguna de las dos puede renunciar a lo que es.

Joaquina: Las personas tienen que reconocer quienes son para saber que pueden adaptarse o adecuarse al encuentro que tienen con el otro.

Jon: Has mencionado antes que si no se mueve esta energía correctamente, llega la enfermedad.

Joaquina: la sexualidad tiene tres enfermedades: físicas, psicológicas y mentales, y esas tres enfermedades las tienes que descubrir. Cuando tienes una relación con alguien y esa relación está violentada de que tú no tienes un deseo sexual físico, sino que tienes un deseo sexual emotivo, acabas enfermando físicamente. Los problemas de ovarios, las enfermedades de vagina, los miles de problemas que tiene la mujer, parten de haberse encontrado con unas relaciones de tierra que no son las suyas, donde lo que ha habido es un deseo primario no compartido.

Jon: ¿Cómo se nota?.

Joaquina: Porque la vagina de la mujer se seca ipso facto. Permite la relación, pero cuando ya llevan un momento de fricción la vagina empieza hacerse mucho más seca y entonces empieza a producirse un problema porque hay demasiado calor y no sé nota. Igual si la gente es joven se ha bajado la temperatura. O se ha calentado muy poco, lo cierto es que la vagina ha entrado en una alteración importante de su contenido y ahí aparece la enfermedad física. Ahora si hay un desajuste entre tierra y agua, o tierra y aire aparecen las patologías.

La siguiente patología que se provoca es la emotiva, después aparecen los problemas psicológicos en las relaciones sexuales: no soy deseada, no te gusto, no te excitas, no me amas, no me aceptas, no me cuidas, no me acaricias… y aparecen las neurosis y las psicopatías de la relación, dónde hay una especie de tensión emotiva casi permanente, donde la petición del afecto es muy grande y la consecución de ese afecto es muy pequeña, o el logro de ese afecto es muy pequeño.

Pero luego están las obsesiones que es de las enfermedades más graves que existen, la obsesión sexual. Muchísimas parejas se rompen por una falta de ajuste sexual, y se rompen porque en el momento que no hay esa química y que no es entendible, la persona se encuentra a alguien que le entiende y se va. Esa es la infidelidad. Y la mayoría son fracasos.

Jon: Parece que la parte emocional, el agua, es la que se va acabando y con ella la relación.

Joaquina: Sobre todo cuando lo utilizamos mal, cuando la utilizamos para llegar a ese punto. Si no llegamos al agua, se acaba el entusiasmo, y se considera que suele durar doce meses. Y el deseo de tres a cuatro meses. Si no hay una transmutación ahí desaparece. Los tres o cuatro primeros meses son de riesgo total en la relación, porque en cuanto ya se consuma el deseo, aparece la ruptura.

Jon: Entonces; deseo tres o cuatro meses, entusiasmo doce, y, ¿a partir de ahí?.

Joaquina: Empieza a parecer el apego, que si se trabaja muy bien se convierte en entusiasmo, y permanece. Yo creo en al relación, en la pareja, y creo cada día más en al pareja con mucha más fuerza.

Jon: Me gustaría que me contaras más cosas de los niveles de deseo.

Joaquina: Hay tres niveles de deseo, tres niveles de afecto, igual que hay tres niveles de aire. La persona ya se ha refinado mucho. Ahora ya no vale llegar y te poseo. O te poseo y se acabo, o le das la canchita para no parecer que eres un bárbaro/a. Pero lo normal es que una persona que es agua cuando se encuentra con alguien al principio su deseo es emotivo, pero es deseo. No es entusiasmo, y ahí hay un juego. Hay muchas personas que para poseer a alguien tienen que montarse una historia única, todo mentira, y van manteniendo la historia cada x tiempo, hasta que se rompe. Es necesario entender nuestra energía interna para saber qué nos pasa, porque, lo que no vas a poder evitar es que aparezcan rayos y truenos en mitad de la relación, si no la estás trabajando. Sin necesidad de ser apocalíptica si no te das cuenta de cómo es tu situación y no trabajas sobre ella, además vas a sufrir, que eso es lo peor. Difícil es que la relación aguante un envite. Además si a los tres meses empiezas a tener problemas, entonces hay que hacer una parada y una revisión. Hay que ver que está pasando ahí independientemente de otra cosa.

Jon: Lo que entiendo es que la energía sexual entra para todo el mundo, ya que significa contacto con el cuerpo humano.

Joaquina: Claro, pero, ¿qué haces con ello?: Lo elevas, lo sublimas, lo llevas a lo supremo. Y la energía sexual entra aunque no tengas pareja. Pero si tienes pareja, esa concentración, que se nutra y crezca, porque el encuentro entre dos es muy potente, independientemente de que haya un contacto genital o no lo haya. Estar a lado de una persona tiene una conexión, y hay un movimiento energético dual profundo que hay que tener en cuenta. Todas las relaciones humanas, nos ponemos a lado de alguien y estamos conectando, mueven una energía, Hay energías de deseo; te quiero poseer, quiero quitarte algo, te tengo envidia, te tengo celos, quiero tener lo que tú tienes, o lo que tú quieras,. Sin embargo, hay otras energías que al rato de la unión de esas dos personas se convierte en un ruido de pájaros, luego ya en la música de las mariposas.

Seguimos conduciendo un buen trecho en silencio, viendo pasar los olivos de Jaén por la ventana.

 (Si estás interesado en participar en el homenaje a Joaquina el día de su nacimiento, 2 de octubre a las 19:00, escríbeme a info@nxtu.es para reservar tu plaza)

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