35 Hablemos de sexo I

Vamos en el coche, dirección sur. Nos esperan 600 kilómetros y nos acompañan unas manzanas y algunas cuñas de queso de cabra.

Jon: Joaquina, yo, y muchas personas, te consideramos una persona muy espiritual, con un gran camino de desarrollo personal a tus espaldas. ¿Te puedo preguntar qué piensas del sexo?

Joaquina: Más que sexo, me gustaría que habláramos de energía sexual. Yo entiendo que la energía sexual es algo que entra en el cuerpo y que tiene una trasmutación, los orientales lo basan en unos centros energéticos. Pero también hay una temporalidad. Es decir, el hombre según va creciendo en sus años va aprendiendo a moverse en un espacio corporal y humano, y en ese espacio la energía que se mueve es la sexual o la energía de la vida. Pero además de esto, hay un concepto de lo que significa sexualidad, o de lo que significa energía, o de lo que significa sexo.

Jon: Entonces está la sexualidad como concepto, la temporalidad y la energía sexual. Muy interesante

Joaquina: Yo participo de los tres pensamientos, creo que según vamos creciendo hay una energía vital que se va haciendo sensible y que vamos entendiendo. Creo que el cuerpo necesita entender la energía que le pasa y hacerla suya para poder vivir. Y además creo que existe un concepto de la energía sexual, que está marcado en nuestra vida, concepto que nos hace sentir que el sexo es bueno, malo, que podemos hacernos daño con él, que podemos hacer daño a otros.

Jon: Vale, pero antes de entrar en profundidades intelectuales cuéntame un poco tu encuentro con la sexualidad. Es decir, cómo apareció en tu cabeza el sexo.

Joaquina: Durante años he estudiado la sexualidad entre el hombre y la mujer, la sexualidad entre las personas y quiero que todo el mundo sea tan feliz como mis padres. No he visto a mis padres nunca tener una relación sexual, me lo perdí, creo que sólo estuve cuando me hicieron a mí, y creo que no me enteré mucho, pero ahí estaba. El caso es que yo pensaba que mi padre no podía tener relaciones con nadie, no me lo imaginaba ni sudando, ni desfogándose, ni haciendo cosas que no me parecían para un dios. Él era un dios para mí. Pero a la otra no me la imaginaba tampoco, por mucho que no la viera como un dios no me la imaginaba tampoco. Entonces al final empiezas a plantearte qué de dónde has salido tú, si esos dos no hacían nada, si eras un poco como Jesús y habías nacido de la nada. Igual te dabas cuenta que tu si podías haber nacido de la nada pero, ¿y tú hermano?, tenía pinta de haber nacido de la tierra. Entonces, al final, lo que hice durante toda mi infancia fue cuestionarme qué pasaba ahí. Y cuando tenía cinco años, a mi vecina se le ocurrió quedarse embarazada, y yo la vi engordar y engordar. La tripa de mi madre no la vi, pero la de mi vecina si. Entonces me contaba que venía una cigüeña y que nacía un niño, y que la cigüeña tal, y que la cigüeña cual; y a mí me parecía aquello como una verdulería, que me estaba tomando el pelo. Y cuando fue a nacer, yo me puse en la ventana para ver entrar a la cigüeña. Y no había entrado ninguna cigüeña, lo que oía era a ella gritar a mi vecina y al rato llorar una niña. No sé cuantas horas estuve metida ahí, nadie consiguió moverme. Y entonces cuando salió el tema yo le dije que me había mentido literalmente, y entonces ante estas cuestiones tan potentes de preguntar, se les planteó decir que había nacido porque su padre y su madre se querían, habían hechos cosas y entonces se había quedado embarazada. A partir de ahí yo necesitaba saber que había pasado. Creo que todos hemos hecho estás preguntas. Mis monjas decían que si me besaba con un chico me iba a quedar embarazada, que iba a perder a Dios y más cosas. El mito del sexo lo descubrí mucho mejor leyendo a María de Magdala que me pareció como le libro de mis sueños. Después me enteré de quién era Lucrecia de Borgia, y todo esto fue edificando un mundo nada sano, sobre lo que yo fui construyendo lo que significaba para mí un mundo sexual, hasta que decidí estudiarlo y quitarme todos estos rollos de la cabeza que me parecía más sencillo. Cuando te dedicas a estudiar la sexualidad, una de las cosas que te das cuenta es que hay gente que funciona muy bien para tener relaciones sexuales y gente que funciona muy mal. La gente que funciona muy bien es la gente muy generosa, y la gente que funciona mal es la que no es nada generosa. Y yo creo que hoy tenemos que aprender ser muy generosos.

Jon: Los filósofos son un poco más serios, pero no menos profundos que tú. Schopenhauer plantea que la única voluntad que se desarrolla, es la voluntad de hacer un encuentro sexual. Y lo dice recordándonos que venimos de una cópula. El recuerdo de esos dos seres en fricción para encontrarse con nosotros es lo que ha construido nuestra necesidad de volver a encontrarnos de esa manera tan ansiosa con la persona con la que podamos encontrar; con cualquier persona que nos sensibilice tenemos la necesidad de volver a encontrar esa conexión física. Nietzsche dice que si solamente tuviéramos este deseo, no seriamos nada más que animales.

Joaquina: Si, Schopenhauer también dice que hay que profundizar en la energía sexual para encontrar respuestas. Yo trabajo la energía sexual con tres elementos, entendiendo estos tres elementos, como los que nos permiten conectar con los impulsos de la vida sexual.

  • Tierra: es la que nos conecta con la realidad. todo aquello que el hombre toca, manifiesta para sentir que puede realizar su vida sexual. Aquí tendríamos todos los elementos de la sexualidad que son puramente físicos, ósea cuando un hombre y una mujer se encuentra en los niveles más tangibles, donde lo que hay es deseo.
  • Agua: es la que nos conecta con la emocionalidad. tiene que ver con las emociones, algo que nos arrastra, algo que nos conmueve, algo que va más allá de lo que podemos tocar, que es un movimiento que hacen los dos que va más allá de lo tangible. Esto lo voy a llamar entusiasmo.
  • Aire: nos conecta con la espiritualidad o con el pensamiento más elevado. Cuando somos capaces de imaginar, somos capaces de salir de nuestra área más personal para convertirnos en seres que participamos del otro de dos maneras: a través del apego, o a través del amor. El aire con el amor es que respiramos. Y el aire sin el amor es que vivimos apegados.

Jon: Es decir: tierra= sexo; agua= sexualidad; aire= sensualidad.

Joaquina: Nos relacionamos forzosamente con los tres elementos, solamente que nos impactan o nos impactan. Las personas más básicas estarán impactadas solo por la tierra, las personas más sensibles por el agua, y las personas más conceptuales por el aire.

Jon: ¿De qué depende que nos relacionemos más con uno de esos elementos?

Joaquina: La sexualidad, en relación a los tres elementos depende de tu evolución social, del lugar donde hayas nacido, principalmente. Si era un lugar donde primaba la supervivencia, vas a estar metido en al tierra totalmente. Si estás en un lugar donde las emociones son muy para allá, vas a vivir en el agua. Y si estás en un lugar donde el razonamiento es muy complejo, vas a vivir en el aire.

Jon: Entonces es un tema cultural.

Joaquina: El aprendizaje de la vida sexual va a depender de tres elementos: de la cultura en la que hayas nacido, va a depender de cómo la energía ha entrado en tu cuerpo, y has permitido que entre a través de la propia fisicalidad, de la forma de vivir, del movimiento, de cosas que aprenderemos. Y luego de lo que significa tu familia, tu entorno, como te han ido permitiendo que esta energía pase por tu cuerpo y funcione. Si te vas a unir con una persona tienes que saber si esa persona ha movido su energía bien, o no la ha movido bien. Porque igual le pides a una persona algo que no te puede dar. Tu no le puedes pedir a una persona que está totalmente en tierra que se convierta en agua, porque no lo van a conseguir. Tienes que encontrarte con qué cultura tienes dentro de ti, y cómo se mueve esa energía y qué ha pasado con esa energía. Y, sobre todo, quién eres.

Jon: ¿ Cuando hablas de cultura te refieres al determinado momento de vida más importante de 0 a 12 años?

Joaquina: En realidad, las civilizaciones que están dependiendo, y que su vida ahora mismo depende de tener una buena supervivencia, van a estar muchísimo más en la tierra. Personas que son realistas, que necesitan cubrir sus espacios de realidad que son muchísimo más físicas, que lo que necesitan es la tangibilidad de los éxitos, van a estar mucho más en al tierra, que una persona que lo que quiere es emocionarse, sensibilizarse y mirar a las estrellas. Entonces lo que es importante es que encuentres esos vínculos y encuentres esas realidades, independientemente de tu cultura. El norte de España es mucho más tierra y el sur es mucho más agua. Hay una climatología que hace que la persona ponga los pies en la tierra, porque si no los pone sufre. Es más difícil que en el sur ponga los pies en la tierra tan fácilmente, lo que les apetece más es pasárselo rico, moverse, calentar la cama. Aquí te pillo, aquí te mato es más propio de la tierra.

Jon: ¿Se establece entones en los primeros años de vida?

Joaquina: en los primeros años crees en los valores que te han inculcado, independientemente de que seas una persona nacida en el norte que tengas más emocionalidad que otros nacidos en el norte. Pero lo normal es que en el norte se tienda mucho más al realismo en las cosas y a perderse menos en las emociones. En el norte hay mas tendencia al aire y a la tierra que al agua, entendida el agua como el movimiento, no estamos hablando del agua de llover, estamos hablando de que la tierra es la sustancia de la que nos nutrimos. Sería el cuerpo. El agua es lo que nos mueve por dentro, todo nuestro cuerpo tiene agua. Y el aire es el que nos permite imaginarnos, vivir, etc.

Jon: Eso es la persona, ¿y las relaciones sexuales?

Joaquina: Las relaciones sexuales empiezan en tierra, que son los deseos, pasan al agua que es el entusiasmo; luego pasan a aire, que es: ya somos más colegas, más amigos, ya no es necesario tanto tocarnos, no pasa nada si tenemos relaciones sexuales y lo que querremos es que no sea así. Yo lo que quiero es que todo el mundo tenga entusiasmo todo el tiempo, y que tengamos la capacidad de hacer todo lo que nos apetezca y que no estemos limitados por las cosas. Si conocemos como funcionan las vamos a poder trabajar. Es muy bueno que digas hoy tengo un día de tierra, no la vas a pasar de aquí te pillo, aquí te mato, vete por la casa que te pillo y te como. ¡Genial! ¡estupendo!, pero sabes que pasa eso. Lo que no puedes hacer es aislarte de esta situación, ya que es importante, porque el hombre es mucha tierra y la mujer es mucho agua. Muchas veces están como que el agua no entra en la tierra, la tierra no entra en el agua. Se encharcan, no se encharcan, están secos, al final no hay comunión, y de lo que se trata es de que haya mucha comunión.

El coche nos avisa de que quiere comer, y paramos en una gasolinera Repsol. Doy un respiro a Joaquina pero decenas de preguntas golpean mi cabeza mientras sacio al voraz vehículo.

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