27 Cómo te relacionas con los demás

Joaquina: Cuando sales de ti para mirar a otra persona, lo que estás intentando es cubrir un espacio que parece que no tienes cubierto. Buscas algo, y ese algo tiene que cubrir unas expectativas. Cuando conocemos a una posible pareja, ni siquiera nos planteamos qué estamos eligiendo. Lo que tenemos es una llamada intuitiva: “esta es la persona de mi vida”… y casi siempre nos equivocamos.

Jon: ¿Casi siempre?

Joaquina: Si, porque si no fuera así, las relaciones serían eternas en el amor, eternas en el encuentro. Estoy convencida de que si cada día aprendemos una cosa nueva, lo normal es cada día seamos personas diferentes, y nuestra relación de pareja debería ser eterna. Sucedería si supiéramos que estamos cambiando todos los días, que somos seres que aprendemos y que cambiamos.

Jon: ¿Por qué te gusta ese tema?

Joaquina: Porque cada vez que miramos a alguien nos distanciamos muchísimo mas de creer el las personas y de poder encontrar pareja. Y pareja no me refiero a una persona con la que te acuestes o con la que puedas tener una vida plena. Me refiero a esa persona con la que puedes estar hablando, con la que puedes llegar a tener tal nivel de complicidad que todo tu sistema interno se abre y se llena. La mayoría de nosotros hacemos relaciones por eliminación. Otros hacen relaciones por pasión, o por vínculos. En cualquier caso, lo que estamos haciendo siempre es cubrir un espacio de insatisfacción.

Jon: ¿Por qué?

Joaquina: Porque no tenemos ni la mínima idea de lo que es una relación. Lo que significa una relación es que compartamos todo lo que somos. Cuando nos miramos en otra persona, lo normal es que estemos buscando en esa mirada algo que nos falta. Por un lado nos sentimos especiales y completitos, y ni siquiera nos planteamos si eso es verdad. Sin embargo, nuestra mirada es hacia una persona que es especial, y que tiene algo mejor que nosotros aunque no lo reconocemos.

Jon: ¿Es por eso que la encontramos?.

Joaquina: Si, porque tiene algo que tú no tienes. Y entonces la relación se acaba convirtiendo en una mirada que no penetra en tu “yo” sino que mira lo de fuera. Y si no quieres mirar dentro de ti, y estás mirando todo el día fuera, creas dos mundos: Un mundo en el que criticas, y uno en el que te complaces.

Jon: Estoy haciendo una separación.

Joaquina: Si, estás diciendo que hay un mundo que te gusta y otro que no. Pero el mundo que te gusta es el que necesitas, y el mundo que no te gusta eres tú.

Jon: Pero yo creo que hago todo lo contrario, que estoy mirando a la gente que me gusta.

Joaquina: Lo que haces es criticarte a ti sin darte cuenta, porque lo que te complace, lo que te gusta, es lo que estás necesitando. ¿Qué pasaría si hicieras una revisión completa de ti, y te dieras cuenta de las cosas maravillosas que tienes? . Y, ¿qué pasaría si de esas cosas maravillosas quisieras construir otras más grandes?. Imagínate que tienes un reino y desde lo que tienes lo puedes hacer mayor. Y lo que no tienes no lo puedes meter en tu reino. Pero no haces esto sino todo lo contrario. Estás buscando continuamente personas que crees que son como tú, pero son todo lo contrario.

Jon: ¿Y?

Joaquina: Pues que cuando pasa un tiempo empieza tu gran guerra: “Es que no haces esto como yo”. Normal, es que no la elegiste como tú. La elegiste como tú en lo malo, pero no en lo bueno. Como lo que haces mal no lo ves, empiezas a decirle a tu pareja que hace algo mal porque no lo hace como tú. Esta manera de tener relaciones hace que te vincules apasionadamente durante un tiempo, y empieces a vivir desapasionadamente y con dolor otro tiempo. Esto necesitas romperlo, porque no eres especial, y los demás tampoco. Lo que necesitas es verte como a un ser completo, y a los demás también.

Jon: ¿Por qué me cuentas todo esto?

Joaquina: Me está doliendo en general la lucha que tenemos todos por decir que lo nuestro es lo mejor. Se nos enturbia tanto la mente que, al final, solo lo que nos gusta a nosotros es lo válido. No nos planteamos sumar entre lo que noa gusta a nosotros y lo que le gusta a nuestra pareja.

Jon: Si, lo típico: “Si no te gusta lo que me gusta a mi, es que no tienes criterio”.

Joaquina: Solo te vas a sentir completo cuando veas lo que funciona en ti, y no cuando te enfocas en lo que no funciona. No va a ser posible que mirando lo que no funciona en ti, y lo haces de forma inconsciente pero lo haces, te sientas completo. Y es por eso que buscas el complementario.

Jon: Lo que tiene sentido entonces es: Qué sabes hacer tú, qué se hacer yo… vamos juntos.

Joaquina: Y lo que no sabes hacer, no te sientas incapacitado, simplemente piensa que no sentirte especial significa entender que has venido a aprender algo. Mientras que crees que tu no has venido a aprender algo y es el otro el que ha venido a aprenderlo, nunca dejarás de sentirte especial. Nunca dejarás de sentir que tú eres la pera limonera, aunque no lo reconozcas. Al final las elecciones siempre son para sentir que alguien te da algo. Para sentir que tú eres importante para ese alguien.

Jon: ¿Y cuando las personas piensan que han venido a ayudar a otros? Eso te hace sentirte bastante especial.

Joaquina: ¿Ayudar a otros? ¿Qué les hace pensar que los otros necesitan de su ayuda?. ¿Dónde les han visto tan débiles?. Pueden haber venido a compartir lo que ellos miran en un mundo de personas que miran otras cosas. Pero no han venido a ayudar a nadie. Han venido a colaborar, a movilizarse, a movilizar, a compartir… pero en ningún momento a ayudar. No eres un ayudante de nadie y nadie es tu ayudante. Las personas colaboran, y en la medida que se ven completas, una vez estará uno, otra vez otro, y a veces juntos.

Jon: Entonces, mientras estemos pensando: “Como yo no me comunico, que se comunique ella, como no me motivo que me motive ella, como yo no tengo ideas que las tenga ella…”, cuando me quiero dar cuenta en un tiempo estaré muy lejos porque me voy dando cuenta que no comunico, que no me motivo y que sigo sin tener ideas, lo que me llevará a pensar que no soy inteligente ni creativo.

Joaquina: E inmediatamente acusarás a la persona de haberte destrozado la vida: “No me has dejado crecer. Por tu culpa no me desarrollé”. Esto es lo que no vale.

Jon: ¿entonces?

Joaquina: Si tu haces una mirada profunda sobre ti mismo y notas lo que tienes que aprender, cuando estás al lado de una persona no la eliges para que te enseñe, porque tú ya aprendes. Y no la eliges siquiera, estáis juntos porque lo que está sucediendo es que estáis plenos para compartir y hacer crecer todo lo que os rodea. Cuando estamos todo el día dividiendo, haciendo corpúsculos pequeños, lo que se hace es desmembrar totalmente la posibilidad de crecimiento. No hay nadie en este mundo que no tenga algo extraordinario, nadie.

Jon: Estoy de acuerdo, y cuando aprovechas lo extraordinario eres capaz de crecer.

Joaquina: Pero cuando solo aprovechas lo extraordinario que te interesa, y lo demás tiene defectos, entonces tienes un gran problema, porque entonces no aprendes. Claro que te encanta estar al lado de una persona que es divertida. Pero si no te diviertes a su lado dejarás de estar. Porque lo que no quieres dejar que pase es que ella se divierta y tú contemplar su diversión. Tu querrás divertirte también, y querrás que tu forma de divertirte sea válida para ella. Porque si esto no ocurre, no querrás estar. No quieres vivir su diversión, querrás vivir la diversión. Con dos formas diferentes de verla, dos formas diferentes de palparla, dos formas diferentes de sentirla, pero la diversión. Y tu comunicación igual no es como la de ella, igual es lenta y tarda en llegar. Pero querrás que tenga la paciencia de esperar a que tu hables, que no cubra tus silencios porque tus silencios son tuyos, no de ella. Y si no tienes ideas para salir y divertirte, no quieres que las cubra ella, quieres que se siente contigo y te espere diciendo: “Me encantaría escuchar tus ideas, porque son tan bonitas para mi”. Y que no se enfade, ya llegarán tus ideas. Seguramente menos divertidas, pero son tus ideas. Y así construiréis dos mundos donde tus ideas serán completas y las de ella también.

Jon: Entonces parece imprescindible que para acometer el especialismo limpiemos nuestras relaciones de pareja.

Joaquina: Y que te des cuenta de que no ha habido ningún problema en la pareja, que no ha existido ninguna relación rota. Solo hay un darse cuenta de que has elegido equivocadamente. Pero no eliges a la otra persona porque sea incorrecta, sino que nos elegimos a nosotros de forma equivocada. Que no éramos el personaje que estábamos diciendo. Buscaste alguien que se comunicase, porque tú no te comunicabas. Elegiste a alguien que se comunicase para no hacer comunicación, para no aprender comunicación.

Jon: ¿Qué puedo hacer?

Joaquina: Primero darte cuenta cuál es la debilidad que no estás dispuesto a asumir. Y segundo, ver cuál es tu fortaleza que no estás dispuesto a compartir. Eso es lo que hace que las relaciones se conviertan en especiales: tú no estás dispuesto a compartir tu gran fortaleza y no estás dispuesto a superar tu gran debilidad. Si no sabes bailar, antes de buscar pareja, vete a clases de baile. Si lo que te llama la atención es gente que ríe, antes de buscar pareja vete a risoterapia. Si lo que te parece interesante es la riqueza, hazte rico tú… Lo que te parezca interesante, hazlo tú antes. Mira qué estás buscando, qué necesitas aprender y hazte un plan de desarrollo. Profundo. Si ves a alguien que te gusta para y piensa: “Me está gustando porque seguro que no quiero aprender algo”.

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