26 El deseo de ser especial (III)

Joaquina: Te vuelvo a preguntar: ¿Qué parte de ti sientes totalmente especial: Tu cuerpo, tu emoción, tu razón, tu mente o tu espíritu?. ¿Con qué parte te comparas más?: ¿Con tu cuerpo que es mejor o peor que el de otro?, ¿con que tienes una emoción más intensa o menos intensa?, ¿con que tienes una inteligencia mayor o menor?, ¿con que tienes una capacidad de tomar decisiones que son mejores que las de los demás?, ¿o es que estás ya tan trascendido que el espíritu te ha tocado?.

Jon: La razón. Creo que esa es la parte con la que me separo de los demás.

Joaquina: Tu unidad personal son todos esos campos juntos. No solo haces y hacemos separaciones de los demás. También haces y hacemos separaciones de tu propia personalidad. Por ejemplo, cuando comparamos nuestras emociones: “me quieres, no me quieres… “, eso está dentro, y no fuera. Cuando atacas la emoción y la comparas, la estás debilitando, la estás dejando ninguneada y se estará perdiendo totalmente. ¿Te das cuenta de eso?, es muy fuerte.

Jon: Sí, en mi caso va más por la inteligencia…

Joaquina: Pues cada vez que atacamos o nos atacamos en uno de estos campos, vamos destrozando partes de nuestro cuerpo. Desde el ataque al cuerpo dañamos el riñón, los huesos y el pelo. Desde la emoción castigamos el hígado, los músculos y las uñas. Desde la razón, el cerebro, la garganta, el sistema nervioso y la tiroides. Si te consideras más inteligente que los demás esto es lo que hay.

Jon: ¿Y para los que se consideran más torpes que los demás?

Joaquina: Enferman exactamente de lo mismo.

Jon: Perdón, te interrumpí. Estábamos con los que van sobrados desde la mente.

Joaquina: Para los que tienen problemas con la toma de decisiones tanto por si son muy rápidas o muy lentas, castigan el bazo páncreas. El cáncer de páncreas se produce por tener demasiadas ideas y no llevarlas a término. Las personas que son geniales, que tienen una imaginación desbordada, pero son indecisas, acaban con cáncer de páncreas.

Jon: Como Steve Jobs

Joaquina: Si. No importa si tienes la capacidad de tomar decisiones o no, pero si tienes ideas, ponlas en término. No juegues todo el rato con las ideas. El bazo páncreas es la parte del cuerpo que hace operativas las cosas, que se encarga de actuar sobre ellas. Si las ideas no se llevan a término, el páncreas está segregando continuamente azúcar y elementos que destruyen la grasa y los hidratos de carbono. A partir de ahí se producen unas carencias que generan la enfermedad.

Jon: Al final lo que me doy cuenta es de que estoy separado de mi mismo. Mi inteligencia ignora mis emociones y está separada de mi cuerpo… Me siento inferior con mis emociones pero por otro lado muy inteligente. Como queriendo compensar unas cosas con otras en vez de buscar el equilibrio de todas.

Joaquina: Todo lo que tienes, desde el cuerpo hasta el espíritu es todo igual de válido, de necesario y de útil. En la medida en la que cambias tu comportamiento, tu actitud y tu forma de pensar, todo lo demás se equilibra y empiezas a ser bellísimo. ¿Has visto algo más hermoso que una mujer el día que se casa?. El día anterior era horrible, pero ese día ha conseguido el amor, y eso se refleja en todo su ser. Te invito a que te hagas un selfie justo después de haber hecho el amor de verdad con la persona que amas. No verás belleza más grande que en ese momento. Se ve un respeto a ese deseo, a ese crecimiento sexual, ese respeto a las dos partes en la consumación de un amor de verdad. La experiencia de esa dilatación celular donde se olvida el cuerpo, se olvida la comparación, y solo existe la compenetración. En ese momento que existe la compenetración existe el estallido, y ese estallido es la conjunción de todas las células diciendo: “yo amo”. Y cuando hay ese amor a la totalidad de tu ser, la explosión de amor es infinita.

Jon: Precioso.

Joaquina: Volviendo al bazo páncreas, que es el azúcar de tu cuerpo, que es lo que expresa el gusto a nuestra vida, se pone bien cuando tomamos decisiones. Si no lo hacemos, detrás del bazo-páncreas enferma el estómago, que va teniendo pequeñas enfermedades: un poco de acidosis, ahora tengo reflujo, una úlcera, una gastritis… eso son los desajustes cada vez que tienes que tomar decisiones que no te atreves a tomar.

Jon: ¿Y cuando tenemos complejos con el espíritu, o creemos que estar conectados al espíritu es algo malo, o creemos que la vida espiritual la tenemos que ocultar?.

Joaquina: Prepárate, porque ahora vas a saber por qué el mundo está tan enfermo: Pulmón, intestino grueso y piel. Cuando creemos que no somos seres espirituales, cuando estamos pendientes de resultados, o pendientes de nosotros sintiendo que somos malos, que no nos merecemos a Dios, estos órganos enferman. Entonces tienes que hacer una revisión muy honesta. Si tienes mal el riñón, los huesos o el pelo, hay algo del cuerpo que no te gusta. Si tienes problemas musculares, de tensiones… es tu emoción reprimida, bloqueada, mal manifestada la que está llamando. Tienes dolores de cabeza, notas que la garganta se pone mal, notas que el sistema nervioso está disparado, la tiroides se ha alterado… tienes problemas con la inteligencia. Te crees superior o te crees muy inferior.

Jon: Y si cambiamos la actitud, ¿esto se puede revertir?

Joaquina: Eso es lo bonito de todo esto, si cambias la actitud el órgano se sana. Si no has llegado a ponerle en estado grave, se puede sanar. Si tienes este mapa, si te das cuenta de que tu estómago no digiere bien, o que padeces del pulmón… es porque has decidido que o bien estás demasiado pendiente de los resultados, o porque crees que eres el ser más pernicioso y más malo que hay, y no te mereces tener una vida espiritual. Si ves que tienes de todo pregúntate: ¿Cómo te puedes sentir tan castigado por Dios como para creer que eres todo malo?. Hay personas que piensan que su cuerpo no es bueno, que sus emociones no son las mejores, que la inteligencia que tienen es un castigo, que la toma de decisiones es un calvario y que son una reencarnación del diablo aquí en la Tierra. Cuando alguien decide vivir ese Apocalipsis, ha decidido vivir pensando que todo lo que tiene es malo, no tiene ninguna opción de recuperarse si no decide cuál de todas estas cosas es la que va a utilizar para empezar a cambiar.

Jon: Creo que lo que me pasa es que machaco una parte y optimizo otra.

Joaquina. Eso es lo normal. Por ejemplo, pensar que eres muy inferior en el cuerpo pero muy superior con la mente. O que eres muy superior emocionalmente pero poco inteligente. Es decir, hay una tendencia a la descalificación.

Jon: ¿Quieres decir que hay que ser perfecto?

Joaquina: No, quiero decir que hay unas cosas que puedes utilizar para aprender muy bien de las otras. No está la perfección, está el aprendizaje.

Jon: ¿Como deshacemos la comparación para evitar todo esto?

Joaquina: No se puede deshacer nunca si no conoces cómo la has hecho. Si no te das cuenta cuál es la fabricación que estás haciendo, no puedes deshacerla. Te tienes que dar cuenta de que atacas a personas con tu inteligencia, y ellas te atacan a ti con su emoción. Al final estás todo el día en una batalla campal. Todo el día los órganos alterados porque no pueden vivir en un espacio donde no hay paz, donde no hay aceptación de la diversidad. El especialismo es la muerte de la especialidad, entendida ésta como diversidad. Todos tenemos algo en lo que hemos puesto el foco y eso es lo que hace que seamos expertos en algo. Pero ser experto no es ser especial, es haber cogido una parte del conocimiento y haberla puesto al servicio. De toda la totalidad que hay, hemos recogido un trozo, y en ese trozo nos hemos especializado. Pero si lo comparas con otro trozo, de lo mismo, y con otro, y con otro, todos ellos formarán una unidad de experiencia, pero no una unidad de especialidad.

Jon: Entonces, lo que hacemos es experimentar con trozos de nuestra experiencia, con trozos de nuestra vida en los que nos hacemos expertos…

Joaquina: Pero no especiales. Hay una diferencia muy grande entre que tú utilices la parte de la inteligencia para estar en el mundo, y que seas especial por ello. Cuando te planteas que eres más inteligente, porque razonas mejor, no te das cuenta de que acabas de generar una separación, y en esa separación está la enfermedad.

Jon: ¿Solución?

Joaquina: Como no se puede dar una solución sin un diagnóstico, lo primero es saber dónde tienes el complejo de superioridad y dónde el de inferioridad, y cuál es el activo. Si sales con uno o con otro. Porque son dos formas diferentes de salir, dos formas diferentes de vivir y dos formas diferentes de machacarnos la vida. Si sales con el complejo de inferioridad, lo que eres es una víctima del mundo. Si sales con complejo de superioridad, eres un victimizador del mundo. En ambos casos, un desastre. Parece que ser víctima es mejor, pero solo hay victimizadores porque hay víctimas. No es malo que seas más inteligente que los demás, lo que es horrible es que lo expongas como una herramienta de ataque. Es importante que no seamos personas que atacamos con nuestros complejos. El que tiene complejo de inferioridad se escuda en: “Todos son malos, menos yo”. El que tiene complejo de superioridad piensa: “Todos son tontos y débiles, menos yo”.

Jon: Ambas cosas son incorrectas

Joaquina: El que vive pensando que todo el mundo es malo, no vive ni un momento feliz. Y el que vive pensando que todo el mundo es torpe, siempre pensará que el otro no va a hacer cosas, que no va a cumplir. Y desgraciadamente, todos sacamos el complejo de superioridad con una parte de nosotros, y el de inferioridad con otra parte. Salimos primero con una, pero todos tenemos las dos cosas. El plato fuerte: Tal como salimos, encontramos la pareja. Nunca una víctima está con una víctima. Una víctima siempre está con un victimizador. Podrá ser más o menos fuerte. Podrá ser una persona que no te acabe castigando porque pese más lo mucho que te quiere, pero toda persona que es víctima, acabará encontrando de una manera o de otra a alguien que le victimiza.

Jon: ¿Qué podemos hacer para que no ocurra con la pareja?

Joaquina: Sentarte con ella y decir: “Yo tengo este complejo de inferioridad y tengo este complejo de superioridad. Te pido tu apoyo para que cuando yo esté exhibiendo mi complejo de superioridad me ayudes, y cuando estoy mostrando mi complejo de inferioridad me apoyes. Porque me encantaría hacer lo mismo contigo. Esta es mi parte. Te estoy dando mi corazón y como me amas, te pido por favor que lo respetes. Se que mi cualidad peor es que me considero de esta manera, y lo que te pido es que no abuses de ello. Lo que te pido es que no me dejes abusar de ti”.

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