19 Objetivos, valoración y amor

Joaquina: El mundo hasta ahora se ha construido por parcelas que nos han hecho estar totalmente separados. Parcelas donde hemos sentido la necesidad de tener. La necesidad de tener para nosotros. Momentos donde necesitábamos gustar, que el otro me encuentre atractivo. Y también momentos donde yo voy aprendiendo y lo que conozco me hace a mi diferente. Esta sería la configuración del mundo en el siglo XX, donde el hombre está separado del hombre, y donde siente que esa separación constituye una defensa que le permite estar en un lugar donde se siente seguro.

Jon: Entonces, ¿el hombre es el enemigo de su propia felicidad?

Joaquina: Cuando me lo planteé así, me propuse romper estas estructuras que ya no tienen ningún sentido. Si miras durante un instante cómo está configurada tu vida en este momento, te darás cuenta que del siglo pasado a este, ya no existe intimidad. Formas parte de una globalización, te relacionas con personas que ya no tocas, no necesitas luchar contra el entorno hostil, y ésta se produce contra las propias personas. Ya no tienes que pelear contra animales para sobrevivir. Ya no tienes que buscar gustar a los demás, porque los demás ya te conocen, y hay tanta oferta de relaciones que al final te acabas vinculando con personas que ni siquiera ves… Se han roto los niveles de separación en los que vivíamos y nos hemos convertido en personas del siglo XXI. Esta época ha convertido al cerebro en un elemento donde todo pasa a la vez como consecuencia de tus objetivos, de tu valoración y de tu amor… Y yo pienso que hemos venido a ser uno, donde el enemigo no está fuera sino que está dentro. Tiene sentido que trabajes tu “yo”, porque estando lleno y amándolo profundamente, lo que pasa fuera, solo suma.

Jon: Si te estoy siguiendo, mi felicidad tiene que ver con darme cuenta de que mi “qué”, está conviviendo de muchos “qués”, que en realidad es un solo “qué”. Que cada vez que tengo un objetivo, los objetivos de los demás participan y suman. Y que cuando me cuido a mi mismo, es el momento que puedo decir con total certeza que el mundo empieza a ser feliz y que mi crecimiento es real.

Joaquina: El tema es cómo conseguir que el amor a ti mismo sea un compromiso de estabilidad interior, de no competencia con el exterior, un compromiso de magnificar lo que eres, en aras de no atacar lo que crees que no eres. Porque mientras no veas cualidades importantes en ti, es imposible que veas cualidades importantes fuera. Mientras que los objetivos que tienes no sean para crecer, es imposible que veas crecimiento más allá de ti. Mientras que tus objetivos no te permitan desarrollarte, es inviable que puedas caminar en ninguna dirección. En la medida en la que estás a gusto con tus objetivos y cumples tus metas, lo que va sucediendo alrededor es que te sientes rico, poderoso, increíble.

Jon: ¿Sería autoaceptación?

Joaquina: Autoaceptación como un ejercicio de ver lo que tienes bueno, de amor personal, de cumplir tus expectativas, de enamorarte de ti mismo. No necesitas enamorarte fuera, lo de fuera es una consecuencia. El movimiento de tu amor ya provoca lo que sea que tiene que provocar fuera.

Jon: ¿Y cómo gestiono el conocimiento de mi mismo?

Joaquina: Solo desde el conocimiento de ti mismo puedes llegar al amor a ti mismo. Y ese conocimiento tiene que convertirte en un ser de Amor, con objetivos plurales, con autoaceptación desde el entendimiento de la diversidad, y con la capacidad de compartir el conocimiento de una forma abierta, donde todo lo que tienes es de todos. Y sin embargo el conocimiento de uno mismo es la mayor mediocridad que existe en nuestras cabezas. Hay que saber cómo gestionar el amor al conocimiento a uno mismo, ya que en el momento que alguien nos va a decir cómo somos, empieza a producirse una batalla interior enorme. “Por favor, que nadie sepa cómo soy yo”.

Jon: ¿Por qué las personas en tus cursos tienen miedo de que pongas la lámpara de la verdad en sus vidas y con tus ojos profundos investigues en lo que hay dentro?

Joaquina: Si las personas se sienten expuestas y vulnerables, es que creen que su conocimiento es particular, su persona es individual, y que están en un mundo donde su presencia tiene un sentido mucho más allá que el de los demás. Y cuando sienten eso, quiere decir que cuando bajen la escala hay algo que no aceptan de si mismos. Y si bajan mas aún la escala, es que su objetivo no está a la disposición de su proyecto personal, sino que está a la disposición del proyecto de otro. La pregunta es: ¿Te merece la pena seguir en compartimentos estanco donde la riqueza no llegue?, o te merece la pena romper ese miedo y abrirte a que la riqueza llegue totalmente hacia ti.

Lo que eres está compartido en un universo plural del que no te puedes extraer aunque quisieras. Sin embargo, mientras no lo hagas de una forma consciente y abierta y de una forma totalmente entregada a la causa, seguirás estando en un compartimento estanco que lo único que hace es debilitarte y hacerte sufrir. Pocas personas se dan cuenta que el objetivo del mundo es que sus objetivos aporten valor. Un valor primero a ti mismo y luego a la sociedad. Ése es el primer objetivo que deberías tener. Si tu aportación de valor está ahí, te convierte en una persona que forma parte de la unidad.

Jon: ¿Por qué?

Joaquina: Porque lo que te hace ser persona son las intenciones, lo que está en tu pensamiento. Tus hechos confirman tus intenciones. ¿Podrías decir que es único tu objetivo?. Seguro que, como el de muchas personas, tu objetivo es o estar sano, o ser feliz, o que te quieran. Algunos tener seguridad económica. Pero eso no les hace diferentes, porque de una manera u otra, la persona que tiene el objetivo de ser feliz, está unida a todos los seres humanos, ya que todos tenemos en nuestro inconsciente que queremos ser felices. Todos necesitamos tener cubiertas las necesidades de este cuerpo, tan tremendamente hostil con nosotros, y casi todas las personas necesitan el amor de los demás.

En el momento que te planteas que tu aportación de valor te hace único, dejarás de estar en compartimentos estanco para sumar todos los valores que existen en el mundo. Todas las ideas y todos los objetivos que sumen.

Jon: ¿Dónde está la diferencia?

Joaquina: La diferencia está en que antes queríamos tener y ahora queremos ser. Quieres ser el objetivo, no quieres tener un objetivo. Quieres convertirte en tu objetivo. Quieres ser la luz, quieres ser persona, quieres ser felicidad… quieres serlo todo, no quieres tener nada. Quieres convertirte en todas las células que existen y engrandecerte con ellas. Tu objetivo es convertirte en la unidad con todo lo que te rodea.

Jon: ¿Cómo puedo hacerlo sin perder mi identidad?

Joaquina: Tu identidad es vivir tu valor en esa individuación que te provoca tu cuerpo, pero no es real. El cuerpo no es otra cosa que un medio para que puedas llegar a tu objetivo. Si no trabajas en tu aportación de valor, trabajarás en objetivos para tener. Y si esto ocurre, estarás la mayoría de tu tiempo sintiendo carencia. Estarás teniendo carencia de conciencia, carencia de humildad, carencia de sentido común… No hay posibilidad de que nada de lo que hagas en este mundo se pueda alejar del propio mundo. Nada, ni pensar, ni sentir, ni moverte…

Jon: Entonces, la globalización, Internet, las redes sociales, lo que hacen es ayudarnos a darnos cuenta de que ya no tenemos un espacio personal, ni un espacio individual, al formar parte de una unidad total.

Joaquina: Si, y eso, si lo trajeras a tu realidad, y lo convirtieras en una realidad consciente, te haría mucho más rico. Además no estarías globalizado desde la inconsciencia, sino desde la consciencia. ¿Qué piensas que ha hecho que alguien decidiera crear Internet?

Jon: ¿Un proyecto militar para crear una red de ordenadores descentralizados que uniera centros de investigación dedicados a la defensa para que siguieran funcionando en caso de que alguno de ellos se destruyera?

Joaquina: El miedo, el deseo de poder, y sin embargo se ha convertido en una de las herramientas más hermosas, y posiblemente contradictorias de las que existen, pero, nos permite conectarnos con cualquier persona en cualquier momento. Ya no se pueden defender territorios como se defendían antes, y seguramente se nos conoce demasiado. Pero antes teníamos carencia, y la carencia provoca el miedo: a no lograr, a no tener… Pero cuando eres, no tienes carencia, te sientes tremendamente rico, es todo tan tremendamente diferente… Por eso la propuesta que te hago es que seas. Ser es una esencia, en el momento que eres no puede haber odio, no tienes que hacer ningún ejercicio, ya eres amor.

Jon: Cambiar a esa mentalidad parece difícil

Joaquina: Es mucho más fácil de lo que parece. La primera pregunta que te tienes que hacer es: ¿Qué haces todos los días para aportarte valor a ti? Desde ahí, no puede entrar en tu canal ninguna cosa que te haga daño. Si te amas a ti mismo, y tu objetivo es aportarte valor, vas a hacerlo en la forma de caminar, en la forma de comer, en la forma de pensar… o al menos al menos te vas a dar cuenta de la poca bondad que estás teniendo en el pensamiento al haberle puesto esa identidad de dolor. En la unidad no existen recuerdos estancados, existen esencias aprovechables. El estancamiento era importante antes para luchar y para identificarnos, pero ya no tiene sentido en estos momentos.

Eres una célula de amor y lo que tienes que plantearte es compartirla y que se vaya extendiendo. De tal manera que cuando te acerques a alguien ya no es tu amor y su amor, es el Amor. De eso se trata. Tu conocimiento y el mío no importa, están juntos y cada cuál comparte el suyo. Pero cuando quieres apropiarte del conocimiento o de algo, vuelves de nuevo a la carencia. Si te apropias de algo, te quedas sin coger todo lo otro. El ser no se puede malgastar, es un usufructo de lo que nos ha dejado Dios en su amor infinito. De lo que se trata es: ¿cómo lo utilizas?

Imagínate que eres trabajo, que eres amor, que eres lo que quieres tener. Ya no lo buscas, simplemente está.

Y como los delfines después de un gran salto, Joaquina desaparece de nuevo en el océano dejándome reflexivo y anhelando su nueva aparición. Tengo un objetivo para conseguir algo. Estoy pensando que ese algo no lo tengo, lo que implica que hay una carencia. Sin embargo, desde el objetivo de ser, lo que quiero es aportar valor desde quién soy y qué puedo sumar en este momento a mi ser. Es decir, estoy dando y no pidiendo. Una gran diferencia. Si mi objetivo es estudiar, quiere decir que me falta algo que tengo que completar. Si mi objetivo es aportar valor a mi conocimiento para sumar, lo que sentiré es que soy muy rico y voy a seguir siéndolo. Es algo que me suma, no que me resta. Pienso en objetivos que salgan del “tener” y se convierte en “ser”.

3 pensamientos en “19 Objetivos, valoración y amor

  1. Una joya Jon, que bien estás trabajando estos maravillosos textos, me parece un acto de generosidad excelente.
    No soy quien para dar consejos en este sentido, tan solo apuntar que sería un libro precioso y de gran aportación.
    Un fuerte abrazo.

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