04 Tomar decisiones

Paseamos por El Retiro. Es uno de esos extraños días en el que logro que Joaquina salga de la oficina y tomemos un poco el aire. Cuando lo consigo, me recuerda la frase de Sócrates, dialogando con Fedro: “Los campos y los árboles nada me enseñan, y sólo en la ciudad puedo sacar partido del roce con los demás hombres”. Es principio de otoño y las verdes hojas de los árboles empiezan poco a poco a rendirse.

Jon: Gracias por el paseo Joaquina, me encanta salir un poco y pasear juntos. Con el día que hace creo que ha sido una buena decisión

Joaquina: Sólo ha sido una decisión, ni buena ni mala, sólo una decisión. Parece algo banal pero las personas tenemos grandes dificultades para tomar decisiones y es una causa importante de frustración y estancamiento.

Jon: Sin embargo tomamos docenas de decisiones diariamente, qué ropa me pongo, cómo voy al trabajo, que voy a comer hoy…

Joaquina: si, bueno, esas son decisiones prácticas, relativamente fáciles de tomar, como salir o no a pasear. Yo me refiero a decisiones un poco más trascendentes. Decisiones que nos llevan a cambios importantes en la vida.

Lo que vengo observando es que en el mundo hay dos situaciones: Personas que toman decisiones y que luego no las llevan a término, y personas con un gran potencial que no toman decisiones.

Jon: ¿Por qué es eso?

Joaquina: En la toma de decisiones existe el miedo a ganar o perder algo, y generalmente es esto último lo que nos retrae. No tomar decisiones importantes es un problema de no querer comprometerse con la vida. Una decisión es simplemente soltar algo y coger otro algo con consecuencias que no conocemos y el riesgo de no saber manejarlo. Todas las decisiones tienen en común tres cosas: Optar, es decir, tener la capacidad real para elegir. Reconocer que siempre hay varias alternativas y, por último, aceptar las posibles consecuencias que nuestra decisión pueda acarrear.

Jon: Entonces, me estás diciendo que cualquier decisión se toma con la emoción, y es ahí donde hay que saber gestionarla. Por lo tanto, una correcta gestión emocional nos llevaría al éxito.

Joaquina: La decisión la puedes tomar con la razón, pero efectivamente, es la emoción la que puede hacer que la abandones, que te de miedo o que optes por la alternativa menos lógica. En un primer momento pensamos que las decisiones se basan en qué quiero y cómo lo voy a conseguir… Sin embargo las grandes decisiones la pregunta es ¿para qué lo quiero? . El problema es que no se define el qué quiero de una forma concreta y concisa y no se conecta con el para qué. Decidir es ir hacia algo. ¿Qué me hace no tener dinero, pareja, paz interior…?

Jon: El para qué ¿es una pregunta bidireccional? Es decir, ¿sirve tanto para conseguir lo que se quiere como para no conseguirlo?

Joaquina: Así es

Jon ¿Qué influye en la toma de decisiones?

Joaquina: Tres cosas: los valores, las creencias y la motivación. La indecisión está basada en no vivir los valores de nuestros padres, porque al lado de ese valor hay una creencia limitante. Por ejemplo, ¿qué importante valor tenía tu padre?

Jon: La fuerza

Joaquina: A ti no se te ve como una persona que tenga fuerza, no la has querido aprender, sin embargo, la valoras y la ves como algo muy positivo. ¿Por qué has decidido no tenerla? La respuesta es que has visto algo que tu padre hacía con su fuerza y que tú no quieres repetir. Tienes una creencia de que la fuerza va unida a eso. ¿Qué había al lado de la fuerza de tu padre?

Jon: Autoritarismo

Joaquina: Tu creencia de que una persona con fuerza es necesariamente autoritaria hace que no tomes la decisión de ejercer una fuerza que llevas dentro. Utilizas tu creencia como tapón para no ejercer una fuerza que te llevaría a comprometerte con la vida, a enfrentarte a situaciones que no te gustan, a tomar decisiones con la valentía de saber que puedes con ellas… evidentemente es mucho más cómodo decir que no quieres ser autoritario.

Jon: Touché

Joaquina: Por eso, los primeros valores que tenemos que indagar y tener claros son los valores de nuestro padre y de nuestra madre, y ver cuáles de ellos tenemos nosotros. En la vida necesitamos los dos valores, el que tenemos de uno de nuestros padres y el que tenemos que aprender del otro. La vida nos va a exigir que los tengamos activos ya que las buenas decisiones se toman desde ellos.

El primer paso es conocer el valor que tengo, y el segundo encontrar la creencia positiva asociada a ese valor. Por ejemplo: si una persona tiene el valor de la comunicación, y cree que la comunicación cambia el mundo, ese valor será un activo, que le dará fuerza, confianza y consistencia. Por eso el valor necesita de la emocionalidad de la creencia para poder moverse, ya que es el movimiento lo que hace visible el valor. Si pienso que con mi entrega pierdo mi libertad, jamás me moveré. Si pienso que mi entrega a los demás transforma el mundo, ahí me puedo mover.

Jon: La fórmula sería: El valor mas la fortaleza, que es la creencia positiva sobre éste, aplicado a un propósito, da como resultado la motivación, y entonces es cuando podemos ir a la toma de decisiones.

Joaquina: ¡Bravo! Estas son las cinco claves: Visión, conocimiento, claridad y creatividad.

Visión: Es la que nos permite ver nuestros valores, nos permite al autoconocimiento

Conocimiento: Es lo que sé de ese valor al verlo en mis padres. Al verlo en movimiento lo he experimentado y conozco lo que pasa al activarlo. Es perceptivo porque es un conocimiento subjetivo. Es lo que creo que sé sobre ello, lo que sé perceptivamente que va a pasar si lo activo. He visto los dos valores, el de mi padre y e de mi madre, sobre uno pongo la luz y sobre otro la oscuridad. La luz es una creencia positiva y la oscuridad una creencia negativa

Claridad: Tener claridad sobre lo que conocemos. El valor y su movimiento es estupendo, todos los valores son buenos en sí mismos. Ahora, la forma en que se comporta la persona con ese valor es personal de ese padre o esa madre, no es el valor en si… es su forma de ponerlo en movimiento lo que no nos gusta. La claridad nos permite hacer la distinción entre el valor y el comportamiento personal que el padre que lo ejerció tuvo como forma de expresarlo.

Creatividad: es la capacidad de dar una forma diferente al movimiento del valor. El valor permanece, y nosotros creamos la forma óptima de moverlo, creando otras alternativas creativas, nuevas, donde podamos activarlo.

Jon: ¡Gracias!

7 pensamientos en “04 Tomar decisiones

  1. Gracias Jon por este diálogo con Joaquina que me regalas con tanta fuerza ,claridad y creatividad
    Llega a lo más profundo de mi alma y me deja aprendiendo

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  2. Gracias Jon. Fue decisivo para mi conocer las fortalezas de mis padres que había en mi y las que no quería reconocer y los motivos para ello

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